A pesar su apariencia improvisada, desde el punto de vista comunicativo, la campaña de Donald Trump para ganar la representación del partido republicano de cara a las elecciones presidenciales del 2016, está muy bien orquestada.
"Make américa great again" La hidra de tres cabezas
Su consigna general es tan atractiva como la apelación a la defensa de la libertad y la lucha contra el terrorismo propias de la candidatura de George Bush hace catorce años, o las propuestas de moderación y mayor gasto social de Obama hace seis. La idea de hacer grande a América de nuevo, expresada con la frase “Make américa great again”, se desprende de una matriz de sentido cargada histórica y culturalmente que se encuentra arraigada en el inconsciente colectivo norteamericano. Esta es, la de que Estados Unidos es la tierra de la prosperidad y las oportunidades. Por lo anterior, el pequeño eslogan es enorme y genial, pero lo es aún más porque porta tres matrices de sentido al mismo tiempo, que legitiman y fortalecen su personificación del poder, es decir, su desmesura e irreverencia frente a cualquier oposición, gracias a su contenido nacionalista: la primera es que América fue grandiosa en algún momento histórico pero que actualmente no lo es. La segunda es que América puede ser grande de nuevo. La tercera es que tal loable propósito recae sobre cada uno de los ciudadanos norteamericanos y no directamente sobre Donald Trump. La frase lo engalana como un medio mediante el cual cada individuo en ese país puede ayudar a hacerlo glorioso de nuevo. ¿Quién no quisiera aportar a un sueño como aquel especialmente si no se encuentran medios para salir de la crisis? ¿si el problema importante es América, porqué preocuparse por la forma en como se exprese su salvador y más aún, por la forma como se va a alcanzar dicho objetivo? Como trataré de argumentar a continuación, la campaña de Trump es un monstruo que se explica y se justifica autorreferencialmente y contra el cual luchar sin extremada sutileza, terminaría fortaleciéndolo.
La construcción del sentido común y de Jesús Trump
En cada una de las matrices descritas cabe de todo. En la primer matriz caben los culpables de que el país ya no sea lo que era antes. Todo lo que el candidato conciba como repudiable. Malo. Trump ha presentado ya algunas de las cabezas que pueden componer ésta, también de una forma excepcional en términos de maquinaria comunicativa, relacionando actores concretos con formas de ser que pinta como impropias para el manejo del Estado y la política internacional, pero que al mismo tiempo son, según él, las formas de ser que imposibilitan el éxito en cualquier compañía contemporánea: incompetencia/Obama, debilidad/lenguaje políticamente correcto/Obama; falta de inteligencia estratégica/Obama/ falta de velocidad de pensamiento/Obama como incompetente para negociar y pelear verbalmente. El presidente actual es uno de los grandes chivos expiatorios que lo explica todo de acuerdo con la lógica de Trump. El otro gran chivo expiatorio es la población inmigrante ilegal mexicana (latinoamericana). Como veremos a continuación, ambos chivos expiatorios tienen una función singular en el conjunto de su campaña.
En la segunda matriz, necesariamente relacionada con la anterior, Trump se posiciona a sí mismo como un medio, un salvador, un símbolo a partir de la denuncia pública de un conjunto de procesos que los norteaméricanos han venido palpando en su realidad cotidiana y que han sido problematizados en las agendas públicas y mediáticas como la inmigración ilegal, el desempleo, la desindustrialización y la pérdida de hegemonía internacional frente a Rusia y China. Problemas que achaca en gran medida al actuar de Obama y la población ilegal mexicana. Lo que hace Trump con esto no es sólo denigrar y denunciar, sino explicar y convertirse en símbolo. El candidato permanentemente está ofreciendo narrativas explicatorias razonables y exageradamente comprensibles sobre las razones de la debacle, a un público expuesto a un sin fin de narrativas. Lo interesante es que además de reducir las explicaciones, el tono pendenciero, casi de indignación con que las expresa, las hace sumamente verosímiles, particularmente, porque además de ser explicaciones lógicamente bien estructuradas, la premisa de fondo que afirma con su postura frentera es: "yo no tengo nada que ocultar, aún siendo parte de una clase social acaudalada y de apoyar un partido desacreditado por las crisis. En otras palabras digo la verdad". Al mismo tiempo, sus réplicas irónicas, sus comentarios de doble sentido frente a las mujeres, su tono belicista refiriéndose al contexto internacional y el lenguaje que no duda en definir como fuera de lo políticamente correcto, pueden ser leídos como un conjunto de actos performativos en donde va construyendo el imaginario alrededor suyo de hombre fuerte, astuto, ganador y sobretodo honesto, en oposición a las imágenes de decadencia que mantiene señalando en el gobierno de Obama. Con su espectáculo mediático Trump se encarna en virtudes que son exaltadas masivamente por las industrias de entretenimiento audiovisual, y necesitadas ampliamente en un contexto de flexibilidad laboral, crisis económica y tensión global como el coraje, la agilidad mental, el amor por sí mismo y la entrega a una causa superior.
Ases bajo la manga
Finalmente en la tercera matriz están los ciudadanos. En el discurso del candidato los ciudadanos aparecen como los responsables del destino del país, los cuales actuarían a través de la mediación del mismo. Por la forma como está construida su campaña, los que no voten por él o son estúpidos o son latinos. En una gran cantidad de artículos aseguran que el candidato está labrando el desdén del partido republicano y su derrota en las elecciones presidenciales, aseverando que de no tener de su lado el voto de la población latinoamericana estaría perdido. Sin embargo resulta sospechoso que una estrategia de campaña se base en un sinsentido, es decir en una acción que conduzca de antemano a la derrota, a pesar de ser un multimillonario con claros signos de astucia y capaz de comprar asesoría política y comunicativa de la mayor calidad. ¿Qué puede estar ocurriendo?.
Existe un as bajo la manga, el cual ha anunciando poco a poco y que es de un pragmatismo sin igual, desde la perspectiva de una élite republicana tradicionalmente racista. El apoyo electoral de la población afro-estadounidense. Como lo expresa Bruce Bartlett para el Washington post, "una campaña agresiva para ganar la población votante negra podría cambiar la dinámica política y vencer a los demócratas cuando ellos menos lo esperen" (VER).[1] El candidato ya ha expresado ante los medios de comunicación cómo la administración Obama no ha mejorado las condiciones de vida de esta población y lo que él haría por ella (VER + VER). Incluso ha llegado a afirmar con confianza que parte de la población latina, legítimamente radicada en los Estados Unidos, votará por él. ¿Qué se traerá entre manos?. Bartlett también ha insinuado que una segunda campaña del candidato con propuestas socialdemócratas le permitirían arrasar en las presidenciales. Al menos con plantear una medida pragmática como subir los impuestos a los más ricos (así no se lleve a cabo en la realidad). Trump ya ha afirmado públicamente su independencia con respecto al partido republicano a pesar de su clara inclinación política. Factor uno que le daría cierta credibilidad. También ha sabido construir el imaginario al rededor suyo de que se enfrentaría a quien sea por lograr lo que se propone y por renovar el sueño americano. Factor dos de credibilidad. Con una táctica de masiva exposición mediática reivindicando una medida "populista", aumentando el temor de la población ante las acciones Rusas y Chinas, y desacreditando cada vez más a los demócratas, Trump ni siquiera tendría que explicarse para generar la confianza que le faltaría por ser multimillonario y apoyar a los republicanos. Los medios de comunicación jugarían aquí un papel central.
Inquietudes
Es extraño que los medios hayan presentado a Trump como una especie de mentecato que habla lo que se le da la gana. A mi juicio su campaña está tan bien estructurada que le permite improvisar, aunque siempre con una orientación definida. Lo está tan bien, que cada denuncia en su contra es susceptible de ser una victoria. Al mismo tiempo, el partido republicano podría estar ganando las siguientes elecciones con él a la cabeza y la ciudadanía en general no tendría que darse cuenta siquiera, con un conjunto de implicaciones favorables para el partido. Esto, en caso de que no sea elegido en las primarias, lo cual podría usar para fortalecer su imagen de mártir y de hombre independiente. Aunque afirmen que algo así dividiría la población votante, es probable que los dirigentes del partido ya estén apostándole al ganador.
¿Qué podrían hacer los demócratas?
Continuará...
Notas a pie de página
[1] Barlett cita varios estudios donde se muestra la precariedad de la situación socioeconómica de la población afroaméricana la cual es explicada en parte por la ocupación laboral de la población latina inmigrante. También cita varios ejemplos históricos donde líderes políticos invocaban la participación de la población afro para ganar escaños electorales.
miércoles, 23 de septiembre de 2015
Jesús Trump y la hidra de tres cabezas
martes, 18 de agosto de 2015
Sobre la competencia a la Alcaldía de Santiago de Cali
Investigador del programa de Ciencia Política
Universidad Icesi - Cali
“Aguablanca elige al Alcalde”. Esta es una de las frases más comúnmente escuchada entre los caleños cuando hacemos referencia a elecciones en esta ciudad. Cada cuatro años reaparece en buena parte de los análisis y corrillos, expresándose como lamento, celebración o con indiferencia pero, sobre todo, como una verdad revelada. Sin embargo, ¿Cuánto hay de cierto en ella?
La respuesta es definitivamente no. Un simple examen descriptivo de los resultados electorales basta para demostrar que esto es imposible. Aguablanca –que aunque comúnmente sea asociado a la totalidad de las comunas del oriente de la ciudad, está formalmente constituida por las 13, 14 y 15– representó poco más que el 15% del total de los votos en cada una de las pasadas tres elecciones a la Alcaldía; por lo tanto, es técnicamente imposible considerar el control electoral del “distrito” como una condición suficiente para obtener una victoria electoral.
De hecho, para que la totalidad de los sectores populares de la ciudad (los estratos 1 y 2 que representaron poco menos del 50% de los votos por candidatos en las últimas tres elecciones) pueda elegir autónomamente al Alcalde, necesitarían un comportamiento perfectamente homogéneo; es decir, que todos votaran de la misma forma. Este es un escenario impensable e irreal, sobre todo, si tenemos en cuenta que candidatos cuyos electorados “naturales” no se encuentran en esas parte de la ciudad (como Lloreda o Guerreo) recogieron alrededor de un 30% del total de sus votos. En otras palabras, la estrategia de electoral de concentrar votos en un solo sector específico no basta para obtener triunfo.
Nuevamente, si observamos los datos de las últimas tres elecciones, encontramos una relativa homogeneidad en el comportamiento electoral, principalmente, en dos grupos. Por un lado, las comunas de estrato 4, 5 y 6 muestran el comportamiento más uniforme y consistente, inclinándose por candidatos con el perfil de Lloreda, Guerrero o Armitege (en esta elección) oscilando entre un 55 y 65% de los votos. En menor medida, como fue señalado anteriormente, en los estratos 1 y 2 ocurre algo similar, donde predomina otro perfil de candidaturas como las de Salcedo, Ospina, Castrillón o Urrutia.
Por el contrario, un comportamiento más irregular puede observarse en las zonas de estrato 3 que muestra no solo una mayor heterogeneidad en cada elección, sino también una más alta volatilidad entre ellas. Esas mismas caracteríscticas han influido notablemente a la hora de definir los resultados, estableciéndolo como una suerte de pívot electoral.
Como se observa en la tabla, las candidaturas ganadoras dan cuenta de estos comportamientos. En los años 2003 y 2007 se observa un predominio de los candidatos ganadores (Salcedo y Ospina) en comunas estrato 1 y 2, mientras en el 2011 las comunas de estrato 4, 5 y 6 marcan la diferencia en la elección de Guerrero. Así mismo, también se puede observar que la comuna estratificada como medio refleja su heterogeneidad en la medida en que su votación por el candidato ganador no presenta grandes oscilaciones.
Como se pudo demostrar, empíricamente, es indispensable una combinación de diferentes factores para ganar las elecciones, en contravía a lo que el “olfato” popular permite entrever. En este sentido, cualquier candidato que pretenda acceder a la Alcadía de Cali deberá predominar no solo en los sectores de preferencia “natural”, sino también hacerlo en las comunas estrato 3 que se constituye como una condición necesaria para la victoria.
Nota: agradecimientos especiales a Juan Pablo Milanese.
Bibliografía relacionada
ABADÍA, A. A. y J. P. Milanese (2015). "Análisis del comportamiento electoral en la ciudad de Cali utilizando Fuzzy Sets. Elecciones para la alcaldía municipal 2003-2011". En Politai. Revista de Ciencia Política, año 6, núm. 10, pp. 13-37 - VER
ABADÍA, A. A. (2014). "Opciones políticas, comunas y votos. Distribución territorial de los apoyos electorales a la Alcaldía de Santiago de Cali 2003-2011". En Trans-pasando Fronteras, núm. 6, pp. 183-216. DOI: http://dx.doi.org/10.18046/retf.i6.1872 - VER
ABADÍA, A. A. y J. P. Milanese (2014). "Impactos del perfil socioeconómico de los votantes sobre el comportamiento electoral. Análisis de las elecciones a la Alcaldía de Cali 2003-2011". En Revista Renacer Jurídico - VER
sábado, 19 de julio de 2014
Compañeros liberales nuestro Puerto es la paz
Integrante de la Organización de Jóvenes Liberales del Valle
El pasado 15 de junio, la mayoría de colombianos elegimos el camino de la reconciliación, el respeto a las instituciones y a la paz para nuestra nación. Una pluralidad de personas coadyuvaron en este objetivo, liberales, verdes, socialistas, progresistas e independientes, para darle vigorosidad, legitimidad y esperanza al proceso de dialogo con las guerrillas de las FARC. En pro de la paz se consiguió un primer objetivo, la reelección del Presidente Juan Manuel Santos y la obtención de la mayoría parlamentaria.
Ahora de cara al futuro se nos presenta un reto mayor, el referendo popular donde los colombianos decidirán si aprueban o no los acuerdos de la Habana, en este escenario la responsabilidad política de lo que ocurra no será solo del Presidente, de los congresistas o Partidos políticos…será de todos aquellos que creemos en la paz y por tanto debemos asumir un rol activo en conseguirla. Es aquí donde creo fundamental, que la Organización Nacional de Juventudes Liberales, en su orden nacional y regional, direccionen sus esfuerzos en concientizar al mayor número de ciudadanos de apoyar el proceso.
Debemos jugar un rol pedagógico, de educación política, que beneficie a la construcción de un clima favorable a los diálogos que se adelantan con las FARC y el ELN. Tras la pasada elección presidencial quedo claro que un porcentaje importante de colombianos tiene reparos a los diálogos en Cuba. Por eso lo peor que podríamos hacer es pensar que el camino está abonado para ganar el referendo de la paz. Debemos jugar un papel activo y liderar desde ya este proceso de concientización ciudadana, a través de foros en los barrios y universidades, hacer actividades callejeras de contacto permanente con los ciudadanos, redes sociales, medios visuales y escritos, donde nuestros militantes tengan espacios etc. mostrando las ventajas que traería la firma de un acuerdo, y explicando que si bien ello trae retos…la paz es el camino correcto. Como dice Juan Manuel Santos “un buen marinero debe tener claro su puerto de destino, no importa la marea y las dificultades”. Compañeros liberales nuestro puerto es la paz.
martes, 1 de julio de 2014
Partido Republicano capturado por el Tea Party
El Partido Republicano capturado por el Tea Party en su afán por ganar el voto conservador perderá el voto mayoritario de una América plural que en la diversidad encuentra el sentido de su nacionalidad.
En noviembre de 2016 se elegirá el reemplazo de Barack Obama en la Casa Blanca. Me atrevo afirmar que la próxima Jefa de Estado de la Federación Americana, a no ser que algo extraordinario suceda será Hillary Clinton.
Sera elegida no solo por su popularidad que ronda el 54%, según Gallup (2014), un gran reconocimiento público a pesar que desde el 1 de febrero de 2013 dejo de ser la Secretaria de Estado, es decir no ocupa cargo oficial alguno hace año y medio y mantiene su vigencia política. En parte porque según las encuestas (CNN) tiene el 63% de favorabilidad para ganar las primarias demócratas. Ganara ella o quien sea el candidato presidencial por el Partido Demócrata.
El Partido Republicano perderá porque está siendo capturado por una facción radical minoritaria, que día a día lo aleja de los anhelos y necesidades de la mayoría de la población. Ejemplo de esta captura es la reciente derrota sufrida por el representante Eric Cantor, líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, el Segundo cargo más importante del partido (solo por detrás de John Boehner Presidente de la Cámara), a manos de un candidato del Tea Party.
La derrota del numero dos del partido rojo, puede traer consigo una radicalización de los republicanos, que al ver que sus candidatos moderados pierden con los mas sectarios, se verán en la necesidad de ser inflexibles para mantener su base electoral conservadora.
Los republicanos avivaran su discurso homofóbico, para oponerse a los derechos de los homosexuales, xenofóbico para negarse a dar concesión alguna a la reforma migratoria, en un país con algo más de 11 millones de personas indocumentadas. E ideológicos para justificar que a los ricos hay que bajarles los impuestos y que el calentamiento global es cuento de los ambientalistas…todo ello con tal de no perder el voto de sus bases más fieles.
El Partido Republicano capturado por el Tea Party en su afán por ganar el voto conservador, perderá el voto mayoritario de una América plural que en la diversidad encuentra el sentido de su nacionalidad. Los republicanos creen vivir en un país de gente blanca, anglosajona y protestante…se equivocan y mientras se nieguen a ver e interpretar ese país mega diverso fracasaran en sus intentos por querer retornar a la Casa Blanca.
Y es que el 15% de los estadounidenses es de origen hispano, el 12% afroamericano, el 5% es asiático entre otros. El 25% de su población es Cristiana, el 20% católica, el 15% no profesa credo alguno, entre otros.
El programa del Tea Party promueve reducir los impuestos a los más ricos, con el argumento falaz de que así se genera más empleo. FALSO, se genera mayor concentración de la riqueza, puestos de trabajo se crean aumentando la capacidad de consumo de la población. Aumentando la demanda se incrementa la oferta y así la necesidad por parte de las empresas de contratar mano de obra. Los Neo conservadores americanos proponen reducir el gasto público del gobierno en un contexto de recuperación económica, tras la crisis de 2008. Esto es desconocer el rol transcendental del Estado para estabilizar la económica…NO SABEN DE HISTORIA. Tendrán que revisar los libros de historia Americana, sobre cómo se recuperaron de la gran depresión del 29…fue el Estado que encabezado por el Presidente Franklin D. Roosevelt, saco con el New Deal al país del estancamiento económico, el desempleo, y la pobreza.
Hoy el país tiene un índice de desempleo del 7% (esto es 12 millones de personas sin empleo) cuando antes de la crisis era del 4,5%. El 15% de su población vive en la pobreza (es decir 47 millones de seres humanos). En un país donde el 10% de su población tiene el 75% de la riqueza nacional, en la actual coyuntura, es contrario al interés publico plantear la disminución del gasto del Estado…que hay que recortar ¿los gastos en seguridad social? ¿En salud? ¿El seguro de desempleo? ¿En educación? ¿En ciencia y tecnología?
El Partido del Te a través del Partido Republicano plantea desmontar el sueño Americano y construir una sociedad donde impere el sálvese quien pueda, donde se sacrifican los principios de igualdad de oportunidades.
Según Gallup (2014) el Partido Republicano tiene una imagen favorable del 34%, desfavorable del 59% (neto del -25%) mientras el Partido Demócrata tiene un 44% de imagen favorable, 50% desfavorable (neto del -6%). Ello es reflejo de la desconexión del partido del elefante con la realidad nacional…mientras esta ruptura se profundiza el Partido Demócrata tendrá servida la Casa Blanca en 2016.
lunes, 26 de mayo de 2014
Carta a un votante del Partido Conservador, el Polo Democrático y el Partido Verde… Hagamos un frente amplio por la paz
Ustedes votaron por tres buenos candidatos, Enrique Peñalosa y Marta Lucia Ramírez, defensores de la trasparencia en el manejo de los recursos públicos y de la lucha en contra de la politiquería, y Clara López, promotora de la igualdad y de la dignificación de la vida de los más humildes.
La polarización de la nación llevo al resultado que se obtuvo, Juan Manuel Santos y Oscar Iván Zuluaga disputaran la Presidencia de la República en tres semanas. Ustedes, elegirán al próximo jefe de Estado. La elección presidencial depende en gran medida ahora de ustedes. Pueden abstenerse de votar por que no le llama la atención ninguna de las dos alternativas que quedan, o puede movilizarse en torno a una de ellas y desequilibrar la balanza a favor de alguno de los candidatos.
Solo le quiero expresar la dicotomía a la que se enfrenta no solo usted, sino el país. La salida negociada al conflicto (LA PAZ) o la salida militar (LA GUERRA). El candidato del Centro Democrático dice querer la paz, pero plantea una posición hipócrita frente a la misma, pues le pone unas exigencias tales a la guerrilla que hace imposible la negociación, para el Uribismo solo es viable la rendición, ello implicara abortar estos diálogos. Por otro lado hay un candidato Presidente, seguramente tiene profundas diferencias con Santos y no voto por él en primera vuelta, que le apuesta todo a los diálogos con la insurgencia. Si está de acuerdo con la salida negociada de la guerra, tiene una opción en segunda vuelta, tal vez no le guste quien la encarna, pero es claro que la otra opción, óscar Iván Zuluaga, es la antítesis de la paz.
Quienes apoyamos la paz, debemos hacer un frente amplio para defender este proceso, no podemos retroceder. Nunca se había avanzado tanto en temas sustanciales (agro, política, narcotráfico) con la guerrilla. Más de 220.000 muertos en 50 años de conflicto, 5.000.000 de desplazados y más de 200 billones de pesos invertidos en los últimos 10 años en guerra, son razón suficiente para apostar por la paz. No se quede en casa el próximo 15 de junio, porque si se abstiene de participar, es posible que al finalizar la jornada electoral el Uribismo retorne al poder.
Por eso es el momento de buscar puntos de encuentro, la paz es uno de ellos. Como decía Luis Carlos Galán al margen de nuestras diferencias compañeros del polo, del partido verde y del partido conservador creo que la mayoría de colombianos: No aceptamos la violencia, creemos en la razón, en el derecho de nuestro pueblo a buscar su destino por las vías de la razón…ese destino es la salida negociada a la guerra. Por eso apoye el proceso de paz, votando por Juan Manuel Santos, o invitando a otros a que lo hagan.
domingo, 25 de mayo de 2014
La democracia es un estilo de vida
Cada cuatro años los ciudadanos colombianos tenemos la oportunidad de ejercer una de las expresiones democráticas, quizás de las pocas que muchos podremos ejercer. Esta es, a su vez, una de las piezas fundamentales de todo humano como ciudadano de alguna nación. No es nada más que manifestarse políticamente a través del voto. Esto significa elegir la preferencia y el rumbo político que se considera más acertado, es dejar sentado nuestra inclinación política y dar prerrogativas a una postura frente a otras. Con el voto estamos participando en la configuración de los políticos que participarán en los debates que están implícitos en el quehacer de la política. Es una oportunidad para vivir la experiencia de la democracia.
Esta jornada electoral registró quizá el más alto nivel de abstencionismo para elecciones presidenciales de las últimas de las que se tiene registro para el principal cargo político del país. Y esto me da pie a pensar un par de cosas. Por un lado, a pesar del alto abstencionismo, es evidente que los colombianos queremos vivir en un régimen democrático. Esto se ve expresado en que muchos colombianos se enorgullecen de la estabilidad de régimen democrático colombiano, más aún cuando se comparan otros casos de países latinoamericanos. La idea de trasfondo que apoya esa afirmación, en muchos de los casos, varía entre dos extremos, –es que no nos convertimos en una nueva Cuba– dicen unos, y –es que no nos volvimos en una dictadura como ocurrió en varios países del cono sur del continente-. Mi posición ante estas dos dicotomías es muy simple, no vivimos en Cuba, pero emergieron grupos de lucha revolucionaria que han dado lora hasta el día de hoy. No vivimos una dictadura que arrasara quienes respiraran “aires de izquierda”, pero hemos sido testigos de cómo se han asesinados sistemáticamente a los líderes políticos que representaran la oposición a los partidos tradicionales de Colombia, en particular a los partidos de izquierda como ocurrió con la Unión Patriótica en los 80. En todo caso, nuestros dos partidos tradicionales han sido promotores de grandes y sangrientos enfrentamientos que se han reproducido a lo largo y ancho de la historia colombiana.
A pesar del alto abstencionismo, también es común escuchar -es que Venezuela es una Democracia pero en decadencia-. Aquí lo que está en discusión es el grado que se le da a ciertos valores y principios que se consideran implícitos en la experiencia de vivir en una democracia. Por lo tanto, si una nación privilegia principios como la igualdad, la libertad, el libre mercado, la justicia, el derecho, la multiculturalidad y la pluri-etnicidad, no es nada anormal que se manifieste en contra de cualquier acto que vaya en contra de esos principios. En este sentido, se entiende que muchos colombianos critiquen los golpes a la libertad de expresión que ocurre en Venezuela; que cause conmoción la intención de invitar a Cuba, país que difiere a Colombia entre otras cosas por su modelo económico, a un foro de presidentes latinoamericanos como ocurrió en la pasada VI Cumbre de las Américas. Al parecer, sentar una posición es más sencillo cuando se mira hacia afuera, pero si observamos hacia el interior, lo que ha pasado y sigue ocurriendo, entonces llegaríamos a la conclusión que aquí también ocurren cosas tan graves como en países vecinos. Por ejemplo, la interceptación ilegal de la comunicación privada de personas de la opción o de aquellos quienes presuntamente representan un “peligro” para la democracia rompiendo con todas las libertades y derechos de la contraparte es un asunto demasiado grave. Retomando el caso venezolano, a pesar de todo lo que ha ocurrido, y está ocurriendo, en términos de violación a los derecho humanos y fraude electoral, el nivel de abstención es aproximadamente 3 veces menor que en Colombia.
A pesar del alto abstencionismo, no paro de escuchar afirmaciones como -para que votar si siempre son los mismos-. Nada es tan recurrente como escuchar la anterior frase, y más en momentos próximos a las elecciones y en círculos familiares. Si bien, sí se eligen, y últimamente reeligen, candidatos de amplia trayectoria política y cercana a las familias de la élite política que, directa o indirectamente, han jugado un importante rol en la política colombiana; sin embargo, jamás son los mismos. No son los mismos pues, por ejemplo y a simple vista, Gaviria y la constitución del 91 no es lo mismo que el proceso 8000 con Samper; el Samper “sin visado norteamericano” no fue lo mismo como el “Tour internacional” de Pastrana en busca de apoyo para su proceso de paz; la zona de distención de Pastrana no se puede comparar con las políticas de seguridad democrática de Uribe; y ni siguiera el Uribe de 2002-2006 se puede comparar con el Uribe que fue hasta el 2010 pues el Uribe del segundo periodo le tocó defenderse de mucho de lo que hizo en su primer periodo (DAS, DMG, AIS, AUC, Falsos positivos, Yidispolítica, Parapolítica, etc.); y para notar la diferencia entre Santos y Uribe, no falta sino googlear sus cuentas de twitter y mirar como sus posituras están constantemente enfrentadas. Por otro lado, la variedad de candidatos y opciones políticas no son las mismas. Fácil fue, por mucho tiempo, votar por el candidato del partido liberal o el del partido conservador. Ahora la emergencia de nuevos partidos y movimientos políticos, así como de candidaturas independientes, han marcado la diferencia en las últimas elecciones. La variedad de opciones es tan variada como los colores del arcoíris; también, la fuente de los apoyos políticos así como de los apoyos económicos se mueve a multiniveles. En una nivel van de lo legal a lo ilegal, en otro nivel de la “Para”- a “Farc-política”; en un tercer nivel, la tensión gira entre políticas seguridad y políticas con impacto social, en otro nivel de carácter más coyuntural, la disyuntiva es entre el Uribismo y el Santismo, o cualquier oposición política que el exmandatario Álvaro Uribe mencione en su cuenta Twitter. Actualmente, la polarización política gira entorno a proceso de paz adelantado en La Habana, entre quienes apoyan este proceso de negociación y quienes no lo hacen.
Y sin embargo, el abstencionismo también puede entenderse como una elección racional, una decisión que indica desacuerdo con las opciones que se presentan como candidatos, sus propuestas, sus trayectorias políticas. El abstencionismo puede también indicar un ambiente de inconformidad generalizado con el método de elección de las personas que aspiran al poder político, incertidumbre por el alto grado de probabilidad de que “se pierda el voto”; pero más preocupante aún, puede ser un indicador de que la democracia, con todos los “pro y contras”, no es el régimen político con el cual se sienten identificados.
Yo los invito a que nos pensemos la democracia no como un conjunto de oportunidades, de reglas, de instituciones y entidades, ni como la acumulación de derechos, valores y principios, de libertades y deberes. La democracia es todo eso y mucho más. Es una forma de ver al mundo, de aproximarse a la vida, de resolver los conflictos, de apreciar la alteridad, de interactuar con el “otro”, de comunicarse con los demás, de interpretar la complejidad, de entender las relaciones sociales. La democracia es un estilo de vida, la cual es mejor vivirla a plenitud.
domingo, 18 de mayo de 2014
Queremos paz… ¡con mano dura!
Ven en él, un discurso y una figura claras y contundentes. Quieren a toda costa que se penalicen a los grupos armados que han desangrado a Colombia: que paguen por las muertes de niños, mujeres y hombres; por las violaciones, robos y desplazamientos. Muchos hemos sentido tanta rabia por estas situaciones que me imagino que es la primera sensación que se experimenta: venganza a través de la mano dura de la justicia.
Él es un personaje sin propuesta, por eso no es el “número uno”: es claro que todo lo que hace y dice es un monólogo emitido por el ex presidente Álvaro Uribe Vélez (ver video). Resulta tan idéntico su discurso, que da risa verlo haciendo incluso los mismos gestos que aquel paisa iracundo viudo del poder.
El otro, que ahora busca la reelección, parecía en sus comienzos de gobierno como un náufrago aferrado una tabla en medio del inmenso mar. Emite con una convicción sorprendente, unas iniciativas absurdas, como por ejemplo: que Colombia perteneciera al “selecto” grupo armado de la OTAN, que dizque porque Colombia también “tiene el derecho” (ver video). Que Colombia tiene también el derecho de qué? ¿No le basta con la guerra interna para ir a buscar más pleitos por fuera? Luego -y como nos tiene acostumbrados-, vería la reacción de las personas, y con base en eso, se retractaría de sus despropósitos. Sin embargo, este otro que parecía que iba a tener peores resultados que Uribe; terminó quitándole –no con mucho esfuerzo voluntario- gran parte de las huestes conservadoras, liberales, etc., etc., a su maestro de corruptelas.
Del candidato que por prejuicio social denotaría con su cabello blanco, “sabiduría”, nos queda nada más que mirar y no esbozar palabra alguna ante su burrada. Pero para argumentar el porqué de lo dicho anteriormente, no es sino recordar que en una reunión de Hang Out de El Tiempo, afirmó que "en la agricultura moderna, casi que lo menos importante es la tierra" (ver video). Resulta vergonzosa su cita en un país donde la violencia creciente desde la década de los 50 ha sido ocasionada básicamente por un problema de injusta distribución de la tierra.
Jorge*, es uno de tantos colombianos que le critica las políticas “sociales” a Uribe, sobre todo cuando tiene que ver con seguridad. Es por eso que está en contra de las evidencias de los ciudadanos y campesinos asesinados por la fuerza pública, presentados como insurgentes abatidos. Jorge tiene 53 años y es médico, y como profesional ha tenido que ver cómo sus colegas de trabajo le sonríen al sistema de salud corrompido por la Ley 100 de 1993 de su majestad Álvaro Uribe. Conoce de cerca la muerte en manos de quienes se supone, deben salvar las vidas de los ciudadanos, pero para sorpresa de muchos, Jorge votará (¡botará!) por Óscar Iván Zuluaga, porque dice ser muy conservador y quiere recuperar la posibilidad de volver tranquilo a su finca; y porque, según él, lo peor de todo es que las FARC no sean culpabilizadas y castigadas por todo el daño que le han hecho a la sociedad.
La guerra ya no es opción: si usted quiere un cambio pero piensa como Jorge*, no puede seguir pidiendo el mismo modelo guerrerista que han elegido los colombianos que vivieron antes que usted: bala y más bala. La alternativa es otra y muy obvia: la guerrilla nació por las desigualdades del gobierno; porque los campesinos no eran tenidos en cuenta, porque se les estaban robando la tierra y no se les daban garantías de una vida digna. La respuesta coherente para acabar con gran parte de la guerra colombiana, es ésa: dar educación, garantizar el derecho a la vida, a la libre expresión; redistribuir las tierras según sus aptitudes y en extensiones similares, regular la explotación mineral de las multinacionales, mejorar la educación reforzándola con nuevas estrategias de aprendizaje dignas de nuestro siglo; mayor inversión económica, incentivar el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Sólo cuando entendamos que la opción para acabar la guerra, no es más guerra; habrá paz.
Para terminar, lo más preocupante: algunos compañeros y colegas de mi juventud, justifican y promueven la reelección de Santos porque es el “único” que ha estado tan cerca de un proceso de paz. Sin embargo, aunque sea verdad, son innegables dos hechos: 1. Que su iniciativa del fin del conflicto armado en mutuo acuerdo con los grupos guerrilleros es un caballo de Troya para su reelección. Y 2. Mis compañeros dicen que cómo no firmar el proceso de paz bajo mano de Santos, si es él y su equipo quienes conocen ya los procedimientos. Y que firmarlo AHORA, evitará más guerra; que pensemos en las familias y su dolor.
Mis respuestas: el proceso de paz y su gabinete, pueden seguir sin Santos hasta que se pacte lo necesario. El fin del conflicto sí evitaría más violencia en teoría, pero es falso: cuando las políticas paternalistas entregan subsidios por todos lados para maquillar los daños del TLC al sistema productivo y económico; cuando el modelo de salud es otro tipo de guerrilla para los colombianos; cuando la educación deplorable son las minas que quiebran los sueños de los niños; cuando los salarios, son bombas devaluadas ante los altos costos de la canasta familiar, etc.
Ante todo esto, no hay argumentos para apoyar al proceso de paz bajo la mano de que quien escribe una cosa con una de ellas; lo borra con la otra.
Jorge* es un alias dado para proteger a la persona.
La razón de mi voto
Escribo esta columna antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, seguramente Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga pasaron a segunda vuelta, que se celebrara el próximo 15 de junio. La elección presidencial se polarizo, y ello hizo que de 5 buenos candidatos, quedaran dos viables (con opciones reales)... el candidato de la Unidad Nacional (que es una coalición entre los partidos Liberal, Cambio Radical y de la U) y el del Centro Democrático.
Manifiesto mi apoyo al Presidente Juan Manuel Santos, un hombre que se atrevió a dar inicio a un proceso de paz, a pesar del costo político que ello implicaba, un proceso que ha avanzado como ningún otro en la historia del conflicto en Colombia; se han llegado a acuerdos a tres de los cinco puntos de la agenda de negociación 1) en materia de política agraria, 2) participación política y recientemente 3) narcotráfico, faltan dos, reparación a las víctimas y fin del conflicto.
Apoyo el proceso de paz, en los últimos 50 años han muerto aproximadamente 220.000 colombianos con ocasión de la guerra, y ha habido más de 5.000.000 de desplazados. Además de los elevadísimos costos económicos de mantener indefinidamente la confrontación militar, nosotros gastamos el 5% de nuestro Producto Interno Bruto en aparato militar, EEUU apenas el 4%. Para este año el presupuesto para defensa es de 28 billones de pesos, es decir nos gastamos por segundo alrededor de $887.000, en mantener la confrontación, y gastos militares.
Santos está comprometido con sacar a Colombia de la guerra, por eso lo respaldo, mientras Óscar Iván Zuluaga representa a los sectores económicos y políticos que se han lucrado del conflicto, y se han visto beneficiados políticamente de él (gran ejemplo de ello es Álvaro Uribe Vélez que le vendió al país la ilusión de ganar la guerra por la vía militar, no lo consiguió, pero gracias a ella fue elegido dos veces y hoy quiere ser reelecto interpuesta persona… Zuluaga representa a quienes quieren que todo siga igual, que no se hable de reparación a las víctimas, de ocultar que Colombia vive en conflicto hace 50 años, de parar la restitución de tierras, y lo más importante de abortar un proceso de paz que por más duro que sea es el camino correcto.
Hemos vivido una guerra sucia, en la que el ex presidente Uribe y su candidato el “Zorro” zuluaga, han chuzado desde el fiscal al mismo Presidente Santos (esto confesado por su hacker) para por cualquier medio (legal o ILEGAL) desprestigiar, y vilipendiar un proceso de paz que no les gusta, por que de concretarse los deja sin razones para hacer política…yo como joven si quiero que esto cambie, y espero que usted apreciado lector piense lo mismo, si estamos en segunda vuelta y esta Santos y Zuluaga no lo piense tanto, por sus hijos y por su país la mejor opción es la paz y no la guerra. Juan Manuel Santos presidente.
¿Quiénes ganaron? ¿Quiénes perdieron?
El pasado 9 de marzo tuvieron lugar las elecciones legislativas en Colombia. Por varias razones, estas fueron posiblemente de las más controvertidas que ha habido en la historia del país. Entre ellas, porque tenemos que a nuestro ex presidente Álvaro Uribe Vélez, que por cierto modificó la constitución para que se extendiera el periodo presidencial mediante la reelección, le dio por volver a ingresar a la escena política, ahora aspirando a una curul en el congreso de la república y con un partido que poco a poco se ha ido fortaleciendo, y en las encuestas mostraba una intención de voto del 23% (ver). Por otro lado, los diálogos de paz que avanzan en La Habana tienen claros contradictores, y estos están a la espera del resultado para ingresar por la puerta grande al capitolio nacional. Si esto se da, el proceso se vería afectado y posiblemente serian otros 50 años de guerra armada; además, a esto se le suma el abstencionismo electoral que hace a Colombia uno de los países de Latinoamérica con menos porcentaje poblacional que asiste a las urnas, un grave problema sumado a la corrupción que agobia desde hace años al país y el fraude electoral que frenéticamente se adueña de todas las regiones, por otro lado, gran parte de los candidatos al congreso vienen de familias elitistas, o en otras palabras, han estado presentes anteriormente en el poder y sus familias no tienen la mejor reputación posible, hay una gran lista que es apreciable por todos nosotros gracias a los famosos apellidos que la conforman; por último pretendo en este ensayo analizar como quedaron repartidas las curules, y a quien afecta este panorama.
En primer lugar, sería interesante observar la situación política del ya electo senador Álvaro Uribe Vélez; para contextualizarnos debemos comprender ante todo que en un pasado este fue nuestro presidente, el primero en ser reelegido y por ende quien más ha permanecido en el poder continuamente, pero al parecer a nuestro ex presidente no le basto con vivir durante 8 años en el palacio de Nariño, y después de expresar su inconformidad con la forma de gobernar de Juan Manuel Santos, quien por cierto fue apoyado por el mismo para llegar al poder, se apartó del partido que antes había creado (Partido de la U) y conformo el que ahora recibe el nombre de Centro Democrático, como presidente, Uribe Vélez luchó arduamente contra las FARC, pero precisamente combatió el fuego con más fuego, y por lo tanto era de esperarse que, así como lo ha hecho, fuera la oposición más visible del proceso de paz, ahora, trasladando toda esta historia a las elecciones pasadas, podemos darnos cuenta que claramente su regreso a la política fue magistral, 19 curules en la cámara alta no es nada despreciable para un partido incipiente, su popularidad evidentemente le brindo una gran cantidad de votos y ahora Centro Democrático es líder, después del partido de la U, de la mayoría en el congreso, pero esto solo nominalmente, ya que como es bien sabido, la “Unidad Nacional” así como es llamada esa coalición de partidos que están a favor del presidente Santos, comprende los partidos liberal, cambio radical, de la U, y parte de los conservadores, conforman la verdadera mayoría en el congreso, sumando a esto los partidos de izquierda que efectivamente apoyaran los procesos de paz, que son la más dura crítica del Uribismo, parece entonces que la gobernabilidad del presidente está más que asegurada, pero sin perder de vista que efectivamente habrán cambios impulsados por los opositores, las condiciones de la negociación no podrán continuar tal cual iban, pero esto no debe implicar que se den por terminados, y mucho menos si el partido conservador se rinde a la coalición Uribista; de esta manera hemos analizado de manera muy somera y breve la condición actual del ex presidente, y la relación que guardaron estas elecciones con los diálogos de paz, que según el presidente deberían terminar antes de que finalice el año en curso.
Otra perspectiva interesante para su análisis, es sin duda el abstencionismo electoral que desde hace años ha afectado a Colombia, pero nadie parece darse cuenta, las elecciones del pasado 9 de Marzo no fueron la excepción, el 57% (ver) de la población apta para asistir a los comicios sencillamente no apareció, y le dejaron a menos de la mitad de los ciudadanos la responsabilidad de elegir a los gobernantes, este es un grave problema, ¿Qué tan legítimo es un gobierno donde más del 50% ni siquiera se preocupan por aparecer? ¿Cuánta confianza se tiene en las instituciones públicas si ni siquiera se hace el esfuerzo por elegir bien? Definitivamente es cuestionable el resultado, aunque para algunos fue una “victoria de la coalición de la paz” (Santos, J. 2014), esta victoria puede ser fácilmente cuestionada, y no precisamente por los votantes, sino por la cantidad exuberante de ciudadanos que no mostraron su posición, ¿será que el hecho de que el voto no sea obligatorio, ni hayan sanciones para quien se abstenga de hacerlo está afectando seriamente el sistema? Al parecer sí, la balanza se ha inclinado siempre hacia el mismo lugar, cuanto menos personas asistan, es mucho más controlable la votación, y lo más cruel, es que quienes lo hacen, no van por convicción, sino por cumplirle a alguien, que con dinero ha maleado su convicción, el clientelismo aborda la nave de la democracia, y le ha servido a sus defensores para mantenerse en el poder y transferirlo mágicamente de generación en generación; el fraude electoral ya es tan común como nuestro himno, los mismos ciudadanos han aprendido a convivir con él, y ya hace parte de la cotidianeidad de los colombianos, los políticos engañan con eufemismos a los pueblos, que poco a poco se sumen en el más mísero de todos los males: la ignorancia, esa misma ignorancia que les hace escoger mal, escoger por obligación, o lo que es peor, pensar que no votando castigan a los dirigentes que en un pasado han dañado sus vidas.
En fin, vuelven a sonar los mismos apellidos que antes han empantanado nuestro órgano legislativo, es supremamente asombroso como se han logrado librar de la justicia, y el pasado 9 de marzo obtuvieron una votación considerable, a detrimento de los valores que deberían regir a nuestro congreso, Musa Besaile Fayad, Yamina del Carmen Pestana Rojas, José Alfredo Gnecco, Roosvelt Rodríguez y Dayra Galvis, solo para mencionar algunos nombres, muchos de ellos han estado comprometidos con parapolítica, otros son herederos de familias que para no llamarlos fraudulentos, se les acuña el distintivo de “defraudadores del erario”, como lo dice Samper:
“Numerosos congresistas nuevos se posesionarán el 20 de julio avalados por jugosas (y dudosas) votaciones. Algunos son hijos de un reo, hermanos de un personaje con orden de captura o parientes de ‘parapolíticos’, de contratantes de ‘carruseles’ o de funcionarios corruptos. Tendrá curul, incluso, un debutante cuyos progenitores –ambos– están inhabilitados para hacer política por supuestos nexos con ‘paracos’ y contratos indebidos”.
La tradición se mantiene, y esto no es un secreto para nadie; la perpetuación de las familias en el poder ya es un hecho, al parecer muy difícil de frenar.
Por último, es importante analizar como quedo conformado nuestro órgano legislativo, y apenas bastara una mirada a las cifras para comprender la situación, en lo referente a las 102 curules que se disputaban en el Senado, 21 fueron asentadas en el partido de la U, siendo este el líder reñido de las pasadas elecciones, el segundo lugar lo ocupan simultáneamente la oposición Centro Democrático, y los conservadores, con 19 curules cada uno, el partido liberal se muestra en el tercer puesto con 17 curules, ampliamente lejos de Cambio Radical, que obtuvo 9, los partidos Verde, Opción Ciudadana y Polo Democrático obtuvieron 5 curules cada uno y el partido Mira, después de los escándalos que lo rodearon termino sin su lugar en el Senado; tal como se había dicho antes, la coalición nacional es la evidente ganadora, tal como están las cosas, al menos en el Senado el presidente Juan Manuel Santos tiene muchas cartas a su favor, y si las sabe aprovechar seguramente su gobernabilidad estará plenamente garantizada. En cuanto a la cámara de representantes, aquí fue más arrolladora la diferencia, 39 curules para el partido liberal, 37 para el de la U, 27 para los conservadores, 16 para Cambio Radical, 12 para Centro Democrático, 6 para el Partido Verde y Opción ciudadana, 3 para el Polo Democrático y Mira, y una minoría restante, conformaron las 166 curules de la cámara de representantes, aquí la diferencia es aún más abismal, y 92 de estas apoyaran la gestión del presidente, dentro de lo que se puede prever, ante la oposición de Centro Democrático y posiblemente los conservadores, el congreso sigue manteniendo su estatus Santista, y aquí, respondiendo a la pregunta del título, ganaron las elites, los adinerados, los que mueven las maquinarias políticas, el presidente y sus “secuaces”, la coalición nacional, Uribe (guardando proporciones), las FARC, las familias tradicionalistas, y sencillamente perdieron los únicos dos actores que siempre han tenido que someterse a la hegemonía de los anteriormente mencionados: la democracia y el pueblo.
lunes, 22 de abril de 2013
jueves, 24 de noviembre de 2011
¿Votar o Botar?
Desde hace algunos días, mis padres y conocidos me han preguntado por quién pienso votar en las próximas elecciones de consejos locales y alcaldía. A lo cual mi respuesta fue tajante: no quiero votar. Las críticas no se hicieron esperar: “eres un irresponsable, un ciudadano de bien tiene que votar así sea en blanco, no te vayas a quejar después si no votas hoy”, entre otras...
Mi argumento es el siguiente. Estoy realmente cansado de ver cómo son elegidos los gobernantes en Cali. En primer lugar, ninguno de los candidatos me llama la atención en lo absoluto, sin embargo este no es ni el lugar ni el momento para enumerar las razones por las cuáles pienso eso. En segundo lugar, así suene algo a frase de cajón y probablemente a excusa barata. La masa de electores es ignorante, pasional y volátil. Votan por el político que se muestre más cercano a ellos mediante sus prácticas clientelares y su imagen de campaña, en vez de votar por las mejores ideas. Su voto es personalista y no programático. Muchos dirán que esto se debe a que el gobierno no invierte en la educación de las clases más necesitadas, pero esto me lleva a deducir que estamos en un círculo vicioso que pareciera no tener fin: si la masa sigue eligiendo políticos mal preparados y que se sirvan primero a sí mismos y a su gente, nunca vamos a tener educación de calidad para todos.
La idea de los que me critican es que si yo no ejerzo mi derecho al voto, no tengo la autoridad moral para reclamar después por una mala administración. Pareciera ser que ellos asumen que lo que me hace ciudadano es el hecho de votar, pero no pueden estar más equivocados. Desde que nací en este terruño soy ciudadano colombiano; y así participe o no del sufragio, es suficiente el ser ciudadano para gozar del derecho de hablar sobre mi país en cualquier dimensión: política, cultural o económica. El hecho de votar o no, no me hace más o menos colombiano que ninguno de ustedes.
Todo esto trae a colación dos cuestiones sobre las cuales las sociedades democráticas vienen discutiendo hace tiempo. En primer lugar ¿debería ser el voto un deber cívico, es decir, obligatorio y sujeto a sanción? Y por otro lado está la cuestión del abstencionismo como una expresión válida de la voluntad en una democracia. No quiero detenerme a discutir la primera, porque es un tema que exigiría mucho tiempo y ejercicio filosófico, y tal vez sería como tratar de probar la existencia o inexistencia de dios. Es decir, probablemente es algo que se reduce a cuestiones fundamentales de la subjetividad: el hecho de ver la participación política como un deber más que como un derecho. Lo único que voy a decir sobre esto es que afortunadamente, Colombia y Venezuela (quien lo tuvo en el pasado) son los únicos países de América del Sur donde el voto no es obligatorio de ninguna forma.
Aún cuando en los regímenes democráticos se asocia a la ciudadanía un deber cívico o moral: votar, y en algunos ordenamientos se convierte hasta en deber jurídico. El abstencionismo electoral aparece con el sufragio mismo yconsiste simplemente en la no participación en el acto de votar de quienes tienen derecho a ello. El abstencionismo electoral, que se enmarca en el fenómeno más amplio de la apatía participativa, es un indicador de la participación: muestra el porcentaje de los no votantes sobre el total de los que tienen derecho de voto. En las elecciones del fin de semana pasado (domingo, 30 deoctubre de 2011) el porcentaje a nivel nacional de abstención fue de 57% y en Santiago de Cali fue de 42%. Sin embargo, es una manifestación que esconde una pluralidad de motivaciones, las cuales pueden variar casi que con el individuo.
Ahora bien ¿cuál es mi finalidad al no votar? Existen personas o grupos de ellas que no lo hacen porque están en total desacuerdo con el sistema político, con la democracia misma. Existen otras que son partidarias de no votar con la intención de que otros también lo hagan. De esta manera entienden que las elecciones pierden legitimidad debido a su bajo escrutinio. La idea es que la clase política asuma su papel de representante del Pueblo y no de las élites, presionada por dicha situación.
Podría decir que estoy de acuerdo con lo anterior hasta cierto punto. Soy consciente de que no logro nada tangible absteniéndome. En mi caso, lo hago simplemente porque siento que no tengo otra opción y porque puedo. No quiero verme obligado a elegir entre unos grupos de políticos (para mí) retrógrados, incapaces, corruptos y egoístas. No elijo porque no hay ninguna opción que me llene y no pienso votar por votar. Dejándome llevar por la imaginación, si viviese en mi ciudad natal (Bogotá) la decisión sería difícil porque es una ciudad que por una u otra razón ha sido cuna de buenos políticos, buenos candidatos (igualmente no quiero entrar a discutir por qué digo esto); y probablemente votaría por Gustavo Petro. Pero vivo y ejerzo mis deberes como ciudadano en Cali, es por eso que mi elección es no elegir. Entre otras cosas porque considero que el voto en blanco no sirve para nada en esta democracia, a no ser que sea la opción escogida por una amplísima mayoría, cosa que no va a pasar por la razón que ya expuse: la masa electoral es ignorante y pasional. No quiero pasar por pesimista antes que realista. No me queda más que la esperanza de que en Cali surjan nuevos líderes o (algo menos probable) que hagamos un “ensayo sobre la lucidez” y mediante el abstencionismo o el voto en blanco hagamos historia y revoquemos un círculo vicioso que pareciera no tener fin.
martes, 25 de octubre de 2011
Votar es un acto de fe
Somos estudiantes. Somos niños. Somos ancianos. Somos soñadores. Somos uno solo. Somos TODOS, un colectivo de creación audiovisual que pretende narrar desde la tesis de que todos somos los recreadores de esta realidad. Porque todos la proyectamos y somos responsables de ella. Nos proponemos a crear un mundo mejor desde las imágenes, desde los sonidos, desde los colores y las sensaciones, pero más importante, un mundo incluyente y así llevarlo al plano de lo tangible. Otro mundo ahora, TODOS.
martes, 18 de octubre de 2011
UNA SILLA VACÍA
En el 2010, la abstención en Colombia se mantuvo en los niveles históricos y en la pasada elección presidencial alcanzó el 51%. Según datos de la registradora Nacional, de los 29.983.270 ciudadanos convocados a las urnas, ejercieron este derecho ciudadano 14.699.845. En las elecciones pasadas (2007) para elegir los representantes a la alcaldía y gobernación, se presentaron múltiples irregularidades como la trashumancia (acción de inscribir la cédula y votar en lugar distinto a aquel en el que se reside) y financiación ilegal de campañas. Además de que los ciudadanos no se tomaron el trabajo de informarse sobre quienes se encontraban vinculados a estos graves hechos, la abstención tomó de nuevo protagonismo en esta fecha.
Tres años más tarde, el actual gobernador del Valle del Cauca, Juan Carlos Abadía, luego de solicitar vacaciones y dejar designado al jefe jurídico de la Gobernación, es destituido por participación indebida en política y se inicia una investigación para corroborar el uso indebido de recursos públicos durante su gobierno.
En muchos países votar constituye una responsabilidad legal del ciudadano; usualmente se imponen multas, humillaciones públicas, se niegan servicios y beneficios de programas gubernamentales, a los no votantes.
Países Europeos como Bélgica y Luxemburgo, e incluso países latinoamericanos como Costa Rica, Brasil y Argentina, adoptaron esta medida logrando un objetivo primordial: asegurar niveles de más alta votación, incrementando así la legitimidad de las instituciones públicas y del programa de gobierno.
Haciendo un atento seguimiento a nuestras cifras históricas de abstención, resulta contrastante encontrarse con porcentajes de hasta el 66% y observar las atrocidades cometidas durante dichos gobiernos; al mismo tiempo, es inconcebible que, aún presenciando los malos manejos, las políticas devastadoras y la corrupción desaforada, nuestras cifras de abstención se mantengan en una línea divisoria entre la legitimidad y la desaprobación… ¿dónde está nuestra responsabilidad ciudadana?
Esto me hace imaginar una reunión en torno a una gran mesa donde participan varias personas, cada una ocupando un lugar y tras dicha conglomeración observo detenidamente un espacio disponible; a ninguna persona le hace falta una silla, todas se preparan para empezar el debate pero en aquel sitio vacío, el viento reconoce la ausencia del ser que nunca llegó.
La imagen no es más que una expresión crítica de nuestra participación. ¿Cuántas veces no hemos dejado de criticar las malas acciones de los personeros del Estado por temor, desinterés o por amiguismo a pesar de que fuimos nosotros quienes los elegimos?
¿Cuántas veces no hemos observado indiferentes, detrás de una pantalla, cómo se mantiene una guerra y se dan tantos homicidios, mientras que tomamos un refresco y regocijamos la mirada en cada sorbo?, ¿cuántas veces no escuchamos hablar de fraudes, de corrupción, de perversión y codicia, de pobreza y miseria, mientras nos encogemos de hombros y balbuceamos desacuerdos inútiles? peor aún, ¿cuántas veces hemos contemplado la verdadera situación del país tras cruzar una calle y cuántas veces hemos visto cometer injusticias y silencianmoa nuestras reacciones simplemente con una fría mirada?-.Creo que muchas…
Así que aquel ser inconsciente, que nunca toma su lugar, somos nosotros. No podemos esperar que un pequeño grupo de personas lleve el rumbo de lo que será el resto de nuestras vidas, que resuelva las crisis que durante años nos han agobiado y logre establecer la paz que no se ha conseguido a pesar de tantos intentos. Los problemas de nuestra comunidad nos competen a todos y es nuestro derecho legítimo reclamar y opinar, como lo es permitido en una verdadera democracia.
Cabe aquí, muy a propósito, aquella frase de Antonio Gramsci (1919): "Instrúyanse, porque necesitaremos toda vuestra inteligencia. Conmuévanse, porque necesitaremos todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque necesitaremos toda vuestra fuerza” .
La responsabilidad de elegir los representantes, nuestras políticas y nuestro futuro está en nuestras manos; como ciudadanos somos quienes legitimamos el poder del Estado, así como su corrupción. La abstención es una muestra más del abandono de la realidad que nos acongoja.
El voto no debe convertirse en un símbolo del olvido o en una decisión fundamentada en la ignorancia. Es hora de hacer valer nuestros derechos y ejercer nuestro poder. No seamos conformistas con lo que vemos, es necesario observar; que nuestra solidaridad no sea solo en palabras, sino que se muestre en hechos. En nuestras manos está la capacidad de generar grandes cambios.
Una gran mujer entonaba a viva voz: “sólo le pido a Dios, que el dolor no me sea indiferente, que la resaca muerte no me encuentre, vacía y sola sin haber hecho lo suficiente…" pues ahora le pido a Dios que nuestras capacidades, nuestras decisiones, nuestra participación democrática y nuestros derechos no queden verse reflejados en una silla vacía.
Información adicional
jueves, 2 de junio de 2011
Eduardo Galeano habla sobre el movimiento español 15-M
El 25 de mayo de 2011, video de 44 minutos.
"No vale la pena vivir para ganar, vale la pena vivir para seguir tu conciencia"
"El mundo está dividido entre los dignos e indignados"
El Movimiento de indignados 15-M es un movimiento ciudadano surgido en España el día 15 de mayo de 2011 con la intención de promover una democracia más participativa alejada del práctico bipartidismo PSOE-PP. Aglutina a parados, mileuristas, amas de casa, inmigrantes y ciudadanos en general con un lema: «No somos marionetas en manos de políticos y banqueros» o «Democracia real ¡YA! No somos mercancía en manos de políticos y banqueros».
Que tal si deliramos por un ratito (Eduardo Galeano)
Aproximadamente minuto 30 del video
Que tal si deliramos por un ratito.Que tal si clavamos los ojos más allá de la infamia
para adivinar otro mundo posible.
El aire estará limpio de todo veneno que no provenga de los miedos humanos y de las humanas pasiones.
En las calles, los automóviles serán aplastados por los perros.
La gente no será manejada por el automóvil ni será programada por el ordenador,
ni será comprada por el supermercado, ni será tampoco mirada por el televisor.
El televisor dejará de ser el miembro mas importante de la familia
y será tratado como la plancha o el lavarropas.
Se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez
que cometen quienes viven por tener o por ganar en vez de vivir por vivir no más,
como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega.
En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar
sino los que quieran cumplirlo.
Nadie vivirá para trabajar pero todos trabajaremos para vivir.
Los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo
ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas.
Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas.
Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos.
Los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas.
La solemnidad se dejará de creer que es una virtud.
Y nadie nadie, tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo.
La muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes.
Y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero.
La comida no será una mercancía ni la comunicación un negocio
porque la comida y la comunicación son derechos humanos.
Nadie morirá de hambre porque nadie morirá de indigestión.
Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura porque no habrá niños de la calle.
Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero porque no habrán niños ricos.
La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla.
Ni la policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla.
La justicia y la libertad, hermanas siamesas, condenadas a vivir separadas,
volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda.
En Argentina, las locas de plaza de mayo serán un ejemplo de salud mental
porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.
La santa madre iglesia corregirá algunas erratas de las tablas de Moisés
y el sexto mandamiento ordenará festejar al cuerpo.
La iglesia también dictará otro mandamiento que se le había olvidado a Dios:
Amarás a la naturaleza, de la que formas parte.
Serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma.
Los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados,
porque ellos se desesperaron de tanto esperar y ellos se perdieron por tanto buscar.
Seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan
voluntad de belleza y voluntad de justicia.
Hayan nacido cuando hayan nacido y hayan vivido donde hayan vivido
sin que importe ni un poquito las fronteras del mapa ni del tiempo.
Seremos imperfectos porque la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses
pero en este mundo, en este mundo chambón y jodido,
seremos capaces de vivir cada dia como si fuera el primero
y cada noche como si fuera la última.
jueves, 24 de febrero de 2011
Reforma Política en Colombia
El pasado 13 de diciembre se aprobó en el Senado la ley 190 de 2010 que constituye una reforma al sistema electoral colombiano. Uno de sus artículos, el 47, ha sido especialmente criticado pues implica un cambio muy radical en las reglas del juego tanto para los ciudadanos del común, como para los representante y autoridades públicas. Según este articulo, el censo electoral para las próximas elecciones se compondrá por “1. Las cédulas de los ciudadanos que hayan sufragado en las últimas elecciones […] de carácter nacional, departamental o municipal, 2. Las cédulas de ciudadanía que hayan sido expedidas por primera vez […] y 3. Las cédulas de los ciudadanos que no figuren en el censo electoral por no reunir los requisitos citados y pidan ser inscritos en él antes de la nueva votación” (Ver).
La democracia colombiana no es la gran cosa para ser honestos, por algo nos califica el Freedom House como un país parcialmente democrático. Además, somos especialmente débiles en el ámbito de la participación y de las elecciones, hasta el punto de que los altos niveles de abstención, que impresionarían en la mayoría de las democracias occidentales, ya no son la excepción sino la regla. En un país con una democracia tan poco consolidada como esta ¿a quién se le podría ocurrir crear tal medida que tendrá como consecuencia la reducción del censo electoral de 30 a 15 millones?
Para mi es más que evidente el carácter antidemocrático del mencionado artículo pues obstaculiza la consecución del ideal democrático de “un gobierno del pueblo” poniéndole trabas a los ciudadanos y aumentando sus costos (principalmente en términos de tiempo, pues además del tiempo para votar tendrán que encontrar tiempo para inscribir su cedula) a la hora de ejercer su derecho a la participación ciudadana. Sin temor a equivocarme puedo inferir que en la mayoría de los casos, el voto es la única forma de participación ciudadana que utilizan los colombianos, su única forma de expresar su preferencia y su única oportunidad de ver convertidos sus ideologías en políticas públicas materiales.
Esta medida me resulta sospechosamente desproporcionada en términos de los objetivos que persigue y los sacrificios a los que se debería someter el pueblo colombiano. Algunos argumentan que el costo del censo se reduciría, sin embargo, el mismo registrador nacional dijo que esta reforma implicaría un caos en esta institución. Otros argumentan que si se tiene un potencial de votación más reducido, el abstencionismo seria menor. Pues no, el abstencionismo se incrementaría pero los datos oficiales dirían lo contrario porque el potencial de votación no sería un reflejo de la realidad. No obstante, sí podría haber algunos muy interesados en que esta medida se llevara a cabo, tan interesados como estuvo Uribe en la época que pretendía su segunda reelección por medio de referendo, pues una de las consecuencias de la depuración del censo electoral es la reducción del umbral electoral para pasar un referendo. Así, el presidente Santos u otros representantes, podrán pasar mucho más fácil proyectos de reforma constitucional que se hacen llamar a sí mismos como la voz del pueblo pero que solo se componen por facciones que pretenden saber los intereses de la Nación.
Ahora solo falta que a esta ley se le revise su concordancia con la Constitución en la Corte Constitucional. Esta institución destacada por su sensatez y su disposición para defender la democracia, la libertad y demás derechos de los ciudadanos de las acciones que puedan atentar contra ellos, deberá determinar si esta ley está acorde con los propósitos y principios constitucionales. Espero sinceramente que la corte declare inexequible esta ley o por lo menos este articulo, por ir en contra de los valores y principios democráticos y por restringir la libre participación de los colombianos.
miércoles, 6 de octubre de 2010
Pagos del Partido Verde a Fajardo: ¿falta o persecución?
Martes 5 Octubre 2010
LAS PRIMERAS PÁGINAS DE LOS PEriódicos locales nos obligan a ver una escena horripilante: el cadáver ensangrentado, hinchado, lívido, del Mono Jojoy, quizá la más colombiana de las personificaciones del diablo, el Belcebú supremo de nuestro infierno selvático.
La inclusión de los honorarios de Sergio Fajardo dentro de los gastos de campaña del Partido Verde ha generado polémica. Para el Consejo Nacional Electoral es una falta a las “buenas costumbres”, mientras que que para los defensores del ex alcalde de Medellín esa es una acusación malintencionada.
El Partido Verde, dentro de sus gastos, incluyó un contrato por 48 millones de pesos por concepto de los honorarios de Fajardo como candidato a la vicepresidencia de la organización, entre el 12 de abril y el 28 de mayo. También incluyó la venta de unos servicios de Fajardo (entre los que se cuentan documentos de la elaboración del programa) por concepto de un poco más de 100 millones de pesos.
El lunes la noticia fue presentada como si el Partido Verde hubiera pagado a Fajardo por ser el candidato a la vicepresidencia. Algunos medios incluso dijeron que el CNE había “denunciado esa irregularidad”, lo cual fue interpretado por algunos sectores como un acto de corrupción.
Este martes el CNE le salió al paso a la interpretación y el presidente del tribunal electoral, Óscar Giraldo, advirtió que el organismo nunca denunció un acto de corrupción. Aunque no lo dijo, sin embargo, el tribunal sí lo sugirió.
El ex alcalde de Medellín escribió en su cuenta de Twitter que “todas las acciones de la campaña tienen una revisión jurídica previa... El Partido Verde la entregó: nada está oculto. No tienen que ir a esculcar".
“Con seguridad vendrán más ataques. Llevamos años respondiendo por nuestros actos. Han intentado e intentarán destruirnos. No podrán”, agregó.
La noticia se desprendió de una ponencia del magistrado José Joaquín Vives, quien pidió al CNE no considerar como gastos de campaña los pagos a Fajardo.
Sin embargo, como el magistrado aclaró en Semana.com, “no es que se hubiera configurado un ilícito, sino que se pidió no tener en cuenta ese rubro como parte de los gastos”.
La ponencia de Vives fue aprobada por unanimidad en el CNE, el pasado miércoles, es decir, por los nueve magistrados que lo integran. El fallo también consideró que la venta de “servicios” de Fajardo a los verdes, durante la campaña, suma que según Vives es un poco más de 100 millones de pesos, tampoco se puede considerar un gasto de campaña.
Se refería al hecho de que el Partido Verde reconoció el trabajo previo que había hecho Fajardo en la campaña, la elaboración de documentos de su programa de gobierno, entre otros, dentro de su contabilidad.
Según explicó Vives, los gastos de campaña son los que corresponden a divulgación, publicidad, asesores, transporte, entre otros, pero no a los honorarios. Además, los “documentos pueden ser parte previa de la campaña, pero no hacen parte de la campaña propiamente”.
La ponencia, sin embargo, calificó la actitud de Fajardo como “una reprochable práctica política en la que se incuban el clientelismo y la corrupción”.
La interpretación del CNE es que Fajardo fue candidato a la vicepresidencia a cambio de dinero, lo cual, en palabras de Vives, “es contra las buenas costumbres y aunque no es clientelismo, sí puede dar lugar a él”.
Para el politólogo Fernando Giraldo, quien hizo parte de la lista de Compromiso Ciudadano, movimiento que lideró Fajardo y que está a punto de fundirse en el Partido Verde, “hubo una mala interpretación, con mala intención, de lo ocurrido”.
“¿A qué buenas costumbres se refieren los magistrados?”, preguntó. “El sistema electoral colombiano es disfuncional y las costumbres electorales son perversas en un sistema ‘colador’ al que llegan dineros ilícitos a las campañas”, agregó.
Giraldo explicó que en la campaña de Compromiso Ciudadano para llegar al Congreso, el movimiento quedó endeudado. Sin embargo, aunque los gastos fueron cerca de 2.700 millones de pesos en las campañas de los 10 candidatos, la suma excede en muy poco lo que gasta un solo candidato al Senado, que cuenta con un partido y una infraestructura y donaciones económicas.
En contraprestación por el trabajo hecho hasta ese momento, explicó el politólogo, uno de los compromisos del Partido Verde fue incluir un rubro para solventar los gastos del entonces candidato Fajardo.
“En ninguna parte la ley dice que un partido no le puede reconocer gastos a los candidatos”, dijo.
“¿Por qué dedujo Vives que se compró a un candidato?”, se preguntó Giraldo. “A Fajardo nadie le pagó por entrar a la campaña del Partido Verde. Me parece que la interpretación es de un moralismo exagerado”, agregó.
El CNE es un tribunal que representa a los partidos políticos del oficialismo, en el que no hay representación de la oposición, es decir, ni del Polo ni del Partido Verde. La autoridad electoral, tras la Reforma Política del 2009, tiene mayores facultades de control y vigilancia sobre las campañas políticas.
Sin embargo, muchas de sus decisiones se basan en resoluciones que él mismo profiere e interpretaciones que él mismo hace de ellas. Por esta razón, debido a que su composición es política, y con una mayoría oficialista aplastante, decisiones como esta no están exentas de polémica. Además, a las puertas de las campañas regionales.
martes, 5 de octubre de 2010
Cuánto nos cuestan los partidos
2 Oct 2010 - 8:00 pm
En los últimos cuatro años, 16 partidos y movimientos recibieron $80.909 millones..
La Ley 130 de 1994 o Estatuto de los Partidos establece que el Estado financiará el funcionamiento de los partidos y movimientos políticos con personería jurídica o representación en el Congreso a través del Fondo Nacional de Financiación de Partidos y Campañas Electorales, que se constituye anualmente por el aporte de dinero que determine el Consejo Nacional Electoral (CNE), de acuerdo con el número de ciudadanos inscritos en el censo electoral y por el producto de las multas impuestas a las mismas organizaciones.
La norma establece que el CNE distribuirá los dineros según los siguientes criterios: una suma básica fija equivalente al 10% del fondo distribuida por partes iguales entre todos los partidos; el 50% en proporción al número de curules obtenidas en la última elección para Congreso o para Asambleas, según el caso; y el 30% para contribuir a las actividades proselitistas, culturales y divulgativas.
El 10% restante, y que según la Ley debería ir para las organizaciones femeninas, juveniles, indígenas, de negritudes, discapacitados físicos, sindicatos y organizaciones dentro de sus partidos y movimientos, no se reparte actualmente ya que dicho inciso fue declarado inexequible por la Corte Constitucional mediante la Sentencia C-089 de 1994.
Precisamente, en dicha sentencia el alto tribunal explicó que la razón de ser de la ayuda financiera del Estado busca “neutralizar la dependencia y servidumbre que las organizaciones políticas pueden adquirir respecto de los centros privados de poder, que les prodigan su apoyo económico y pueden prevalerse de él para derivar una malsana influencia sobre los asuntos políticos o exigir reciprocidades que deterioran la moral social y socavan la confianza en el correcto desempeño de su función representativa y mediadora, que debería inspirarse únicamente en el interés general”.
Y aunque los recursos son de libre destinación e inversión en actividades propias de los partidos y movimientos políticos, la Corte señala que el 70% de dichas sumas deberá destinarse a mantener el funcionamiento de sus estructuras regionales y locales, al tiempo que les ordena debatir y aprobar democráticamente sus presupuestos.
Según el reciente informe de gestión, presentado por el CNE para el cuatrienio 2006-2010, los partidos y movimientos políticos en el país recibieron $80.909 millones para gastos de funcionamiento, sin contar los dineros por reposición de votos, cuya suma asciende a $170.258 millones (incluyendo lo pagado a grupos significativos de ciudadanos). Cabe aclarar que el balance incluye a colectividades que ya desaparecieron del escenario político.
Es el precio de la democracia. Una rápida encuesta realizada por El Espectador entre algunos de los partidos beneficiados revela que los recursos son utilizados para el mantenimiento de las sedes en todo el país —lo que incluye, por ejemplo, arrendamientos, pago de servicios públicos, internet, servicio de aseo, etc.—, otra parte se destina a campañas institucionales de promoción en época electoral, para pagar los sueldos de secretarias, auxiliares, contadores y empleados en general o para pagar desayunos y almuerzos cuando se realizan reuniones de parlamentarios y hasta para financiar las convenciones nacionales.
En criterio de la investigadora de la Universidad del Rosario Bibiana Andrea Clavijo, el problema es que nunca se sabe cómo son utilizados los recursos que el Estado les da a los partidos y la rendición de cuentas que exige el CNE no tiene mayor rigurosidad. “La ley debe ser más fuerte con la exigencia de cuentas claras para que los electores sepan en qué gastaron sus partidos. Hoy los gamonales tienen mayor control sobre el presupuesto y los partidos no se han preocupado por invertir en centros de pensamiento o análisis de la coyuntura política. No se preocupan por hacer doctrina”, dice.
A su vez, el analista Luis Carvajal señala que la promoción de las campañas políticas se lleva gran parte de los recursos, en detrimento del fortalecimiento institucional y la modernización de las estructuras de partido. “Los partidos se han convertido en estructuras parlamentarias controladas por miembros que privilegian sus visiones o particulares intereses regionales o coyunturales, como los períodos electorales. No tenemos esfuerzos perdurables en áreas como mercadeo político, capacitación, gobierno, economía y liderazgo”, concluyó.
En la actualidad se tramita en el Congreso la reglamentación de la reforma política de 2009, proyecto que en criterio de los grupos minoritarios apunta a borrarlos del escenario político electoral, ya que plantea nuevos porcentajes en la distribución de recursos de acuerdo, por ejemplo, con el número de curules obtenidas para concejos o en proporción al número de mujeres elegidas en las corporaciones públicas, lo que los deja en desventaja. Ahora, en el sondeo por las diferentes colectividades, todos coinciden en que la plata que les da el Estado es poca y que siempre hace falta.












