Ven en él, un discurso y una figura claras y contundentes. Quieren a toda costa que se penalicen a los grupos armados que han desangrado a Colombia: que paguen por las muertes de niños, mujeres y hombres; por las violaciones, robos y desplazamientos. Muchos hemos sentido tanta rabia por estas situaciones que me imagino que es la primera sensación que se experimenta: venganza a través de la mano dura de la justicia.
Él es un personaje sin propuesta, por eso no es el “número uno”: es claro que todo lo que hace y dice es un monólogo emitido por el ex presidente Álvaro Uribe Vélez (ver video). Resulta tan idéntico su discurso, que da risa verlo haciendo incluso los mismos gestos que aquel paisa iracundo viudo del poder.
El otro, que ahora busca la reelección, parecía en sus comienzos de gobierno como un náufrago aferrado una tabla en medio del inmenso mar. Emite con una convicción sorprendente, unas iniciativas absurdas, como por ejemplo: que Colombia perteneciera al “selecto” grupo armado de la OTAN, que dizque porque Colombia también “tiene el derecho” (ver video). Que Colombia tiene también el derecho de qué? ¿No le basta con la guerra interna para ir a buscar más pleitos por fuera? Luego -y como nos tiene acostumbrados-, vería la reacción de las personas, y con base en eso, se retractaría de sus despropósitos. Sin embargo, este otro que parecía que iba a tener peores resultados que Uribe; terminó quitándole –no con mucho esfuerzo voluntario- gran parte de las huestes conservadoras, liberales, etc., etc., a su maestro de corruptelas.
Del candidato que por prejuicio social denotaría con su cabello blanco, “sabiduría”, nos queda nada más que mirar y no esbozar palabra alguna ante su burrada. Pero para argumentar el porqué de lo dicho anteriormente, no es sino recordar que en una reunión de Hang Out de El Tiempo, afirmó que "en la agricultura moderna, casi que lo menos importante es la tierra" (ver video). Resulta vergonzosa su cita en un país donde la violencia creciente desde la década de los 50 ha sido ocasionada básicamente por un problema de injusta distribución de la tierra.
Jorge*, es uno de tantos colombianos que le critica las políticas “sociales” a Uribe, sobre todo cuando tiene que ver con seguridad. Es por eso que está en contra de las evidencias de los ciudadanos y campesinos asesinados por la fuerza pública, presentados como insurgentes abatidos. Jorge tiene 53 años y es médico, y como profesional ha tenido que ver cómo sus colegas de trabajo le sonríen al sistema de salud corrompido por la Ley 100 de 1993 de su majestad Álvaro Uribe. Conoce de cerca la muerte en manos de quienes se supone, deben salvar las vidas de los ciudadanos, pero para sorpresa de muchos, Jorge votará (¡botará!) por Óscar Iván Zuluaga, porque dice ser muy conservador y quiere recuperar la posibilidad de volver tranquilo a su finca; y porque, según él, lo peor de todo es que las FARC no sean culpabilizadas y castigadas por todo el daño que le han hecho a la sociedad.
La guerra ya no es opción: si usted quiere un cambio pero piensa como Jorge*, no puede seguir pidiendo el mismo modelo guerrerista que han elegido los colombianos que vivieron antes que usted: bala y más bala. La alternativa es otra y muy obvia: la guerrilla nació por las desigualdades del gobierno; porque los campesinos no eran tenidos en cuenta, porque se les estaban robando la tierra y no se les daban garantías de una vida digna. La respuesta coherente para acabar con gran parte de la guerra colombiana, es ésa: dar educación, garantizar el derecho a la vida, a la libre expresión; redistribuir las tierras según sus aptitudes y en extensiones similares, regular la explotación mineral de las multinacionales, mejorar la educación reforzándola con nuevas estrategias de aprendizaje dignas de nuestro siglo; mayor inversión económica, incentivar el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Sólo cuando entendamos que la opción para acabar la guerra, no es más guerra; habrá paz.
Para terminar, lo más preocupante: algunos compañeros y colegas de mi juventud, justifican y promueven la reelección de Santos porque es el “único” que ha estado tan cerca de un proceso de paz. Sin embargo, aunque sea verdad, son innegables dos hechos: 1. Que su iniciativa del fin del conflicto armado en mutuo acuerdo con los grupos guerrilleros es un caballo de Troya para su reelección. Y 2. Mis compañeros dicen que cómo no firmar el proceso de paz bajo mano de Santos, si es él y su equipo quienes conocen ya los procedimientos. Y que firmarlo AHORA, evitará más guerra; que pensemos en las familias y su dolor.
Mis respuestas: el proceso de paz y su gabinete, pueden seguir sin Santos hasta que se pacte lo necesario. El fin del conflicto sí evitaría más violencia en teoría, pero es falso: cuando las políticas paternalistas entregan subsidios por todos lados para maquillar los daños del TLC al sistema productivo y económico; cuando el modelo de salud es otro tipo de guerrilla para los colombianos; cuando la educación deplorable son las minas que quiebran los sueños de los niños; cuando los salarios, son bombas devaluadas ante los altos costos de la canasta familiar, etc.
Ante todo esto, no hay argumentos para apoyar al proceso de paz bajo la mano de que quien escribe una cosa con una de ellas; lo borra con la otra.
Jorge* es un alias dado para proteger a la persona.
domingo, 18 de mayo de 2014
Queremos paz… ¡con mano dura!
La razón de mi voto
Escribo esta columna antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, seguramente Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga pasaron a segunda vuelta, que se celebrara el próximo 15 de junio. La elección presidencial se polarizo, y ello hizo que de 5 buenos candidatos, quedaran dos viables (con opciones reales)... el candidato de la Unidad Nacional (que es una coalición entre los partidos Liberal, Cambio Radical y de la U) y el del Centro Democrático.
Manifiesto mi apoyo al Presidente Juan Manuel Santos, un hombre que se atrevió a dar inicio a un proceso de paz, a pesar del costo político que ello implicaba, un proceso que ha avanzado como ningún otro en la historia del conflicto en Colombia; se han llegado a acuerdos a tres de los cinco puntos de la agenda de negociación 1) en materia de política agraria, 2) participación política y recientemente 3) narcotráfico, faltan dos, reparación a las víctimas y fin del conflicto.
Apoyo el proceso de paz, en los últimos 50 años han muerto aproximadamente 220.000 colombianos con ocasión de la guerra, y ha habido más de 5.000.000 de desplazados. Además de los elevadísimos costos económicos de mantener indefinidamente la confrontación militar, nosotros gastamos el 5% de nuestro Producto Interno Bruto en aparato militar, EEUU apenas el 4%. Para este año el presupuesto para defensa es de 28 billones de pesos, es decir nos gastamos por segundo alrededor de $887.000, en mantener la confrontación, y gastos militares.
Santos está comprometido con sacar a Colombia de la guerra, por eso lo respaldo, mientras Óscar Iván Zuluaga representa a los sectores económicos y políticos que se han lucrado del conflicto, y se han visto beneficiados políticamente de él (gran ejemplo de ello es Álvaro Uribe Vélez que le vendió al país la ilusión de ganar la guerra por la vía militar, no lo consiguió, pero gracias a ella fue elegido dos veces y hoy quiere ser reelecto interpuesta persona… Zuluaga representa a quienes quieren que todo siga igual, que no se hable de reparación a las víctimas, de ocultar que Colombia vive en conflicto hace 50 años, de parar la restitución de tierras, y lo más importante de abortar un proceso de paz que por más duro que sea es el camino correcto.
Hemos vivido una guerra sucia, en la que el ex presidente Uribe y su candidato el “Zorro” zuluaga, han chuzado desde el fiscal al mismo Presidente Santos (esto confesado por su hacker) para por cualquier medio (legal o ILEGAL) desprestigiar, y vilipendiar un proceso de paz que no les gusta, por que de concretarse los deja sin razones para hacer política…yo como joven si quiero que esto cambie, y espero que usted apreciado lector piense lo mismo, si estamos en segunda vuelta y esta Santos y Zuluaga no lo piense tanto, por sus hijos y por su país la mejor opción es la paz y no la guerra. Juan Manuel Santos presidente.
lunes, 23 de septiembre de 2013
Carta a un(a) candidato(a) presidencial
REF. Proceso de paz.
Señor candidato o candidata a la Presidencia de la República de Colombia.
La paz, va más allá de la dejación de las armas de los grupos al margen de la ley. Pero sin duda su desmovilización y reinserción a la sociedad civil es una condición necesaria para vivir en un clima nacional de mayor concordia y poder encaminar el futuro de la nación por sendas de progreso y desarrollo.
El conflicto armado nos cuesta, para este año (2013) más de 26 billones de pesos de las arcas del Estado, lo que representa alrededor del 14% del presupuesto general de la nación. (53.000.000 millones de pesos cada día, 40 millones de pesos por segundo). El fin del conflicto representaría un aumento del 2% del PIB (según Alfredo Rangel) a todas luces es más que deseable llegar al fin del conflicto desde el punto de vista económico.
Por otro lado y según el último informe del Centro Nacional de Memoria Histórica, los últimos 50 años del conflicto han causado la muerte de unas 220.000 personas, 25.000 desaparecidos y casi 5 millones de desplazados. Dentro de las víctimas esta mi padre, muerto hace mas de 20 años por una de las guerrillas…y lo puedo decir por la autoridad moral que me da ser hijo de una víctima: “el conflicto es más que números, más que cifras, es sentir la ausencia de tus seres queridos, es preguntarse día a día que sería de mi vida si mi papá estuviera vivo”.
El conflicto amputa familias, por ello apoyo el proceso de paz. ¿Para qué otros 50 años de guerra? ¿para qué más muertos, desaparecidos y desplazados?
La victoria militar es una ilusión que se soporta en el nacionalismo y deseo de triunfo sobre el enemigo, pero que tras más de medio siglo de conflicto demostró no ser viable pare ponerle punto final. Si hoy la guerrilla está sentada en la mesa de conversaciones de la habana, es porque la presión militar las llevo allá (y puso en ventaja para la negociación al gobierno) el Presidente Álvaro Uribe los diezmo, y el Presidente Juan Manuel Santos los sentó en la mesa a conversar y espero logre firmar un acuerdo. Porque es preferible ver a los guerrilleros defender sus ideas en el escenario democrático e institucional, porque es preferible que sus armas sean sus argumentos y razones y no…sus balas.
Creo en el proceso de paz, porque no es solo un imperativo ético, es un mandato constitucional (el artículo 22 de la Constitución Política establece: que la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento).
El argumento de que el marco jurídico para la paz genera impunidad no es correcto, esta herramienta parte del reconocimiento de que el aparato de justicia del Estado no está en la capacidad de investigar los crímenes de 50 años de conflicto (ejemplo de ello es la ley de justicia y paz que por pretender investigar cada delito en la práctica ha emitido poquísimas sentencias, perpetuando así la impunidad).
Yo apoyo el proceso de paz, creo en él y discrepo respetuosamente de quien está en contra. Llegado el caso de que usted sea elegido o elegida Presidente o Presidenta de la República le pido que busque una salida política al conflicto y que nunca se le olvide que la guerra es más que cifras… son recuerdos, preguntas sin respuestas…es ausencia.











