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lunes, 23 de septiembre de 2013

Carta a un(a) candidato(a) presidencial

Columnista José Jairo Jaramillo.

REF. Proceso de paz.

Señor candidato o candidata a la Presidencia de la República de Colombia.

Mi aporte es creer, yo creo en la pazLa paz, va más allá de la dejación de las armas de los grupos al margen de la ley. Pero sin duda su desmovilización y reinserción a la sociedad civil es una condición necesaria para vivir en un clima nacional de mayor concordia y poder encaminar el futuro de la nación por sendas de progreso y desarrollo.

El conflicto armado nos cuesta, para este año (2013) más de 26 billones de pesos de las arcas del Estado, lo que representa alrededor del 14% del presupuesto general de la nación. (53.000.000 millones de pesos cada día, 40 millones de pesos por segundo). El fin del conflicto representaría un aumento del 2% del PIB (según Alfredo Rangel) a todas luces es más que deseable llegar al fin del conflicto desde el punto de vista económico.

Por otro lado y según el último informe del Centro Nacional de Memoria Histórica, los últimos 50 años del conflicto han causado la muerte de unas 220.000 personas, 25.000 desaparecidos y casi 5 millones de desplazados. Dentro de las víctimas esta mi padre, muerto hace mas de 20 años por una de las guerrillas…y lo puedo decir por la autoridad moral que me da ser hijo de una víctima: “el conflicto es más que números, más que cifras, es sentir la ausencia de tus seres queridos, es preguntarse día a día que sería de mi vida si mi papá estuviera vivo”.

El conflicto amputa familias, por ello apoyo el proceso de paz. ¿Para qué otros 50 años de guerra? ¿para qué más muertos, desaparecidos y desplazados?

La victoria militar es una ilusión que se soporta en el nacionalismo y deseo de triunfo sobre el enemigo, pero que tras más de medio siglo de conflicto demostró no ser viable pare ponerle punto final. Si hoy la guerrilla está sentada en la mesa de conversaciones de la habana, es porque la presión militar las llevo allá (y puso en ventaja para la negociación al gobierno) el Presidente Álvaro Uribe los diezmo, y el Presidente Juan Manuel Santos los sentó en la mesa a conversar y espero logre firmar un acuerdo. Porque es preferible ver a los guerrilleros defender sus ideas en el escenario democrático e institucional, porque es preferible que sus armas sean sus argumentos y razones y no…sus balas.

Creo en el proceso de paz, porque no es solo un imperativo ético, es un mandato constitucional (el artículo 22 de la Constitución Política establece: que la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento).

El argumento de que el marco jurídico para la paz genera impunidad no es correcto, esta herramienta parte del reconocimiento de que el aparato de justicia del Estado no está en la capacidad de investigar los crímenes de 50 años de conflicto (ejemplo de ello es la ley de justicia y paz que por pretender investigar cada delito en la práctica ha emitido poquísimas sentencias, perpetuando así la impunidad).

Yo apoyo el proceso de paz, creo en él y discrepo respetuosamente de quien está en contra. Llegado el caso de que usted sea elegido o elegida Presidente o Presidenta de la República le pido que busque una salida política al conflicto y que nunca se le olvide que la guerra es más que cifras… son recuerdos, preguntas sin respuestas…es ausencia.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Carta al presidente

Columnista José Jairo Jaramillo.

Doctor
JUAN MANUEL SANTOS CALDERÓN
Presidente de la República de Colombia
Casa de Nariño
Bogotá D.C.

Estimado Señor Presidente:

Soy Jose Jairo Jaramillo Giraldo, estudiante de octavo semestre de Derecho y sexto semestre de Ciencia Política de la Universidad Icesi de Cali.

Señor Presidente, quiero expresarle la gran preocupación que me embarga: la venta de tierras a gobiernos y multinacionales, y su impacto en la seguridad alimentaria de los colombianos. Los colombianos vemos cómo este tema no se discute abiertamente en los espacios participativos que deciden sobre el futuro de la nación.

En los últimos días, los colombianos nos hemos dado cuenta que en el Congreso cursa un proyecto para limitar el acceso a la propiedad privada por parte personas naturales extranjeras y jurídicas con capital extranjero que permitiría que máximo el 10% de la tierra pueda ser vendida a estos, tal es el caso de dos de las mayores potencias de Suramérica: argentina (ver) que el presente año estableció como límite de titularidad extranjera el 15% sobre el territorio nacional, al igual que en Brasil (ver) donde se restringe a máximos de entre 250 y 5000 hectáreas -dependiendo de la zona del país- la cantidad de tierras que puede adquirir una empresa extranjera.

En Colombia, el proyecto de acto legislativo a través del cual se pretende reformar el artículo 64 de la Constitución fue aprobado en el primer debate por la Comisión Primera del Senado. Ante esto, la reacción del oficialismo, representado en el partido de la U (ver), fue no respaldar la propuesta. Estos argumentan que no se pueden enviar señales equivocadas a los inversionistas, en momentos en que la economía colombiana va bien. Por su parte, el Ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, calificó de "chapucera" y “xenófoba” la iniciativa parlamentaria.

La reacción del Gobierno y del Partido de la U me parece desafortunada. Estas instituciones se limitan a descalificar el proyecto de acto legislativo y no sustentan su posición como la mejor opción para el país. Parecen temer enviar malas señales a la inversión extranjera, y tal vez con la negativa a discutir este tema, le están enviando malas señales al pueblo colombiano.

Esta situación me lleva a plantear las siguientes inquietudes:

En la ley 1450 de 2011, Plan Nacional de Desarrollo, no hay ninguna mención al tema de la seguridad alimentaria de nuestros connacionales. Si se entrega parte del territorio nacional a extranjeros ¿no se está poniendo en peligro la seguridad alimentaria del país?. Unos 8 millones de colombianos sufren de hambre, según la FAO (ver), y aproximadamente el 50% de las causas de mortalidad en niños tienen que ver con una mala nutrición (Encuesta Nacional de la Situación Nutricional Ensin 2010). Entonces, ¿por qué el Gobierno vende tierra colombiana a extranjeros, para que ellos cubran su déficit de alimentos, a sabiendas de que aproximadamente el 17% de los colombianos sufre de hambre? ¿Es razonable entregar tierra, seguramente la más fértil, a gobiernos y multinacionales extranjeras?

Según el Índice de Precios de los Alimentos, de la FAO*, desde el año 2000, estos han subido un 150%, y sigue la tendencia al alza. Qué pasaría si en algunos años hay desabastecimiento de alimentos ¿no vamos a poder disponer de esos recursos que crecen en tierra colombiana, porque vendimos la tierra que los producen? ¿Pueden los extranjeros comprar tierras donde haya nacimientos de agua? ¿Pueden comprar tierras ambientalmente estratégicas, como, por ejemplo, la Amazonía?

La realidad es inquietante. Y no vemos en nuestros congresistas del partido de la U ni en nuestro Jefe de Estado, el ánimo de dar un debate de cara a la nación sobre un tema tan trascendental. Se trata no solo de la seguridad inversionista, Señor Presidente, sino, además, de la supervivencia de mis hijos o mis nietos, y lo digo hoy teniendo 22 años y estudiando en la universidad sin ser padre aun. ¡No se hipoteca el futuro del país y el de sus generaciones, enajenando el territorio nacional!

Ya lo dijo Ex contralor Julio Cesar Turbay Quintero 2009 "La escasez de recursos naturales ha lanzado a multinacionales y gobiernos ricos a la caza de campos y tierras cultivables. Compran campos en países que tienen las condiciones que ellos no tienen, cultivan y se llevan los alimentos".

Si usted quiere pasar a la historia señor Presidente, piense como un estadista y no como un político que piensa sólo en los próximos 4 años. Ya lo dijo Winston Churchill: “El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”

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*El Índice de Precios de los Alimentos de la FAO, consiste en el promedio de cinco índices de precios de los grupos de productos mencionados en el gráfico superior y ponderados por las cuotas medias de exportación de cada uno de los grupos para un período determinado: se trata de un total de los 55 productos considerados básicos por los especialistas de la FAO. A través de estos productos se realiza el cálculo de la evolución de los precios internacionales de los alimentos (ver).

Nota: esta carta fue enviada a la Presidencia de la República y al Ministerio de Agricultura. Si recibo respuesta, esta será publicada en una próxima columna.

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