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domingo, 1 de junio de 2014

Ni hombres masculinos, ni mujeres femeninas

Columnista Hugo Andrés Arévalo González.
"Hombre y mujer no son más que significantes enteramente ligados al uso corriente del lenguaje", Jaques Lacan

Para controlar mejor: divide y etiqueta. Vuelve y juega: el capitalismo salvaje se arma de los discursos de género y orientación sexual para preservarse. Por ejemplo, basta con ir al supermercado para comprobarlo: ver la separación de alimentos para niños y niñas o mujeres y hombres, aunque sus componentes sean los mismos. Aunque no necesariamente esta división tenga ese fin conspiratorio, porque hay que reconocer que entran en juego factores de gustos y estéticas; sí habría que comprobar hasta qué punto hace parte de la voluntad propia de la persona, la necesidad de adquirir objetos o productos que no son necesarios para vivir; averiguar esto y evidenciar sino parte de un gusto sugestionado por la publicidad. Sigmund Freud insinuaba en el Malestar de la Cultura que: “La belleza no tiene utilidad evidente ni es manifiesta su necesidad cultural, y, sin embargo, la cultura no podría prescindir de ella”. Hasta qué punto, pues, esta necesidad de consumir tiene realmente qué ver con “lo bello” o lo “diferente” y gustamos de ella a través de los sentidos. Y sin embargo, resulta contradictorio para la lógica del capital salvaje -mas no para la de la sociedad, puesto que las necesidades sociales deben ajustar a las leyes y no al revés-, que el tema de géneros sexuales, se haya instaurado incluso en las economías, en un modelo que pese a ser estrictamente conservador, lo vende todo. Es decir, ya hay personas que siendo excluidas por hacer parte de la población LGBTI, han aprovechado su situación, ya no solamente como marginados que desean hacerse valer y ser reconocidos, sino que buscan incursionar como un nicho de mercado con una propuesta de negocio en la nunca antes tuvieron posibilidades de emprender a no ser de forma clandestina (Ver ejemplo).

En un sistema que margina a minorías –aunque sean la mayoría- por su origen étnico, clase social, color de piel y de orientación sexual; se entretejen discursos de dominación y segregación de quienes desean conservar el control –violencia a costa de todo para que las cosas se mantengan como creen que deben ser-, por encima de los discursos de reivindicación de aquellos olvidados o quienes van naciendo después de nacer, es decir, la ley de doble moral cae sobre aquellos que ahora tienen nuevas necesidades individuales o colectivas, y que su sistema obsoleto no los satisface por prejuicio, desconocimiento y egocentrismo.

Me decía mi colega Daniel Alzate a través de Facebook hace un tiempo, que yo había sido “llamado” para un comentario suyo en el que el día del hombre en Colombia, le hacía pensar qué era realmente ser un hombre. Eso me dio pie para escribir algo que venía pensando hace rato.

Desde la biología, el hombre a diferencia de la mujer, es lo que es por sus órganos genitales. En el reconocimiento legal, los términos de hombre o mujer, por consecuencia, van ligados a su encadenamiento biológico, que se reduce al reconocimiento como “persona”, en este caso “persona natural”: “Son personas todos los individuos de la especie humana, cualquiera que sea su edad, sexo, estirpe o condición” (Ver Artículo 74 del Código Civil). Y quizá se traba un poco la explicación si la persona nace hermafrodita y su deseo es ser reconocido ya sea como hombre o mujer. Tal es el caso de Claudette, una prostituta intersexual de Suiza: "nacido con genitales masculinos y femeninos, los padres de Claudette le asignan un género masculino cuando ella nació en Suiza en 1937, cuando el ser hombre era una clara ventaja. A lo largo de su vida, el género ha tenido un papel importante en la identidad de Claudette, aunque no definitorio: 'nunca me sentí mal por ser hermafrodita, son los otros que tienen un problema con él, no yo', dijo Claudette Delrieu. '... Siempre me he sentido como una niña y yo vivido mi vida en consecuencia. Tengo el sexo de los ángeles, ¿por qué iba yo a estar avergonzado de ella?'” (ver crónica completa). Esto supone que más allá de lo biológico, el lenguaje y la conciencia nos permite definir cómo nos vemos y construimos el mundo.

Por su parte, el biólogo chileno, Humberto Maturana, habla de cómo las cualidades maternales son las que nos han permitido sobrevivir y de una manera sana. Sin embargo estas cualidades, van en contravía de lo que debería ser el “mero macho” posicionado en la cultura patriarcal, es decir, el “hombre” muchas veces es entendido como: el líder, el seguro, el fuerte, el musculoso, casanova; desde luego, las concepciones pueden variar. Ajustándonos al “hombre macho”, resulta curioso, como lo menciona Henry Murraín Knudson de la Corporación Corpovisionarios en un foro de Cultura ciudadana en Cali, que: en “esta cultura de ‘machos’, la mayoría de los que golpean a sus parejas, son hombres inseguros”.

Este concepto de hombre “macho” es una receta que generalmente se cocina en la familia, por lo que el término “hombre” así como el de “mujer” y todo de lo que de ellos como seres se espera que sean, tiene una importancia vital en cómo son educados desde el núcleo familiar. Maturana menciona la importancia del rol maternal del padre y cómo la visión competitiva dentro de las familias, atenta a la vida sana: “yo distingo entre papá y padre. El papá es como la mamá. Si hay papá, por supuesto que es absolutamente necesario porque es una mamá masculina, y es porque la mamá femenina desaparece completamente. Pero el padre es una figura de la cultura patriarcal: es autoridad, exigencia. Y este padre, de nuestra historia, digamos, 40 años atrás, estaba en un conflicto: por un lado quería ser papá, pero por otro lado quería ser padre, quería representar la autoridad” (ver entrevista completa).

A su vez, la abogada mexicana Karla Lara, expresa que “el papá ha tenido roles dictados por la historia, la cultura y la costumbre: proveer, orientar, disciplinar, sostener emocionalmente a la madre, etc., pero son actividades que no son exclusivas del papá, como tampoco es exclusivo de la mamá el amar y formar a los hijos, porque todas las actividades alrededor de un bebé o de un niño, pueden y en el mejor de los casos, deben compartirse entre la pareja" (ver nota). Lo anterior, permite ver que diversas actividades o responsabilidades son asexuadas, es decir, un padre no va a dejar de ser padre por lavar la loza o trapear, así como una madre no será un padre por conducir carro o por trabajar para sostener a su familia.

Estos roles de padre y madre tienen que ver directamente de cómo percibimos y qué esperamos también del carácter de lo masculino y lo femenino y de cómo su instalación social, mediante roles, nos permite libertades pero también nos pone límites.

El sociólogo Anthony Giddens, ofrece al respecto una mirada no menos valiosa: “los grupos de estatus conllevan por lo general a un estilo particular de vida, es decir, pautas de comportamiento que siguen sus miembros. El privilegio que concede una posición puede ser positivo o negativo”, así, este estatus, funciona como una marca de caracterización social” (ver libro Sociología), lo que implica que debe haber indiscutiblemente una identificación en la sociedad que permita reconocer al individuo entre todos sus semejantes, porque así como la ley tiene como fin la igualdad de condiciones, también debe reconocer al individuo por ser lo que es sin anularlo o invisibilizarlo.

Un hombre no deja de ser hombre por ser considerado metrosexual o por tener comportamientos “amanerados” o una voz aguda, por ejemplo. O una mujer no será menos mujer por vestirse diferente al promedio de su género, o por tener comportamientos “toscos” o “bruscos” o por no maquillarse nunca.

Los prototipos de orientaciones sexuales y géneros están tan marcados dentro de la sociedad, que pareciera imposible salir de ella sin que nada tuviese una explicación con dichas connotaciones. Grandes aciertos tuvo Freud al mirar en el desarrollo evolutivo y biológico del ser humano, la instauración de un sistema psíquico que surgió por el paso de animal a hombre en el que un poco de represión o sublimación (e incluso hipocresía), son necesarias para sobrevivir en comunidad, y a su vez, el exceso de estas prácticas dentro de la cultura y la civilización, facilitaron la aparición de afecciones y patologías que no afectan normalmente a los animales. El éxito de Freud, está en haber identificado lo sexual como uno de los grandes tabúes, lo que carga consigo múltiples tensiones tal y como lo señalan los asexuales: "dentro de una sociedad naturalmente obsesionada con el sexo, para algunos podría resultar increíble que algunas personas simplemente no están interesadas en el sexo" (ver completo).

Ese rechazo por orientaciones sexuales, se vive incluso dentro de algunos círculos LGBTI, donde los transexuales son quienes han sido más violentados. Tal es el caso de “Catalina Ángel, una transgenerista de 27 años” a quien no dejaron entrar a Theatron, la discoteca gay más grande de Bogotá. Según “Federico Mejía Álvarez, abogado y experto en temas de género , explica que en ‘esta exclusión interna, un hombre gay que se siente "muy masculino", puede llegar a discriminar a otro hombre gay porque es muy femenino, es decir, las lógicas de los heterosexuales se reproducen en las lógicas de los homosexuales’ (ampliar informe).

El rechazo a las orientaciones sexuales, también parte desde la mirada de algunos psicólogos y psicoanalistas que consideran a algunas o todas esas tendencias como perversiones. Los bisexuales, por ejemplo, son considerados como personas que no deciden ser abiertamente homosexuales. Lo que supone entonces que detrás de su investigación, hay un discurso que intenta posicionarse como dominante y que invalida el reconocimiento de todas aquellas personas que difieran a su explicación. Así lo confirma el psicoanálisis freudiano retomado por Jacques Lacan: “en la represión Freud distingue el conflicto, en el interior del sujeto, de la bisexualidad (lucha narcisística para mantener su virilidad y suprimir, reprimir la tendencia homosexual)” (ver Seminario No. 1).

Por el contrario, Carl Jung, ex discípulo de Freud, tiene una visión quizá más “mística” y no por ello menos enriquecedora con su concepción del anima, alma femenina en el hombre, o animus, alma masculina en la mujer. Jung dice que el ser humano tiene ambas tendencias: lo masculino y femenino; y una de las grandes crisis en el hombre, es darse cuenta en algún momento pese al dolor de su ego, debe aceptar que tiene una esencia femenina (ver el problema de la mitad de la vida).

El tomar el carácter dual de la sexualidad ya no sería más un tema de denotación social, sino de carácter humano casi místico en el sentido de la evolución individual; así lo sugiere Dante en la película Martín Hache (Aristarain, 1997): "me seducen las mentes, me seduce la inteligencia, me seduce una cara y un cuerpo cuando veo a una mente que los mueve y que vale la pena conocer. Conocer, poseer, dominar, admirar. La mente Hache, yo hago el amor con las mentes, ¡hay que follarse a las mentes!" (ver fragmento).

El psicólogo y psicoanalista Luis Tamayo Pérez, a su modo de ver, considera que: “El sujeto no es masculino ni femenino. Es un efecto significante, ubicable en una red significante, cultural e histórico por ende. Ubicarlo de otra manera, como se hace habitualmente, es simplemente una falta de rigor. La mujer no existe, esa madre completante es sólo una fantasía, un objeto perdido que nunca se tuvo. Una fantasía. Y el hombre, ese dechado de potencia y poder, ese dotado de los órganos de la generación, ese padre ideal que puede conducir familias y legiones sin dudar y con eficacia… es sólo una ilusión digna de los hermanos Grimm. Y respecto a los sexos, esos definidos por su objeto de amor, tal como lo plantea Freud en sus Tres ensayos de teoría sexual, son muchos: heterosexual, homosexual, trasvestista, transexual, voyeur, sádico, masoquista, etc. Ese jardín de las delicias es realmente exuberante. No considero correcto confinarlo en un modelo bipolar” (ver análisis).

Cada persona es libre de adoptar una moralidad que le haga ser consecuente y responsable de las determinaciones que tome para su vida sin perjudicar a los demás. En esta visión ética y moral, la persona apropiada de su fiel pensar y actuar sano, daría ejemplo a los demás: cambiaría la estructura social desde su propio ejemplo. En este sentido, nos encontraríamos con un nuevo ser humano, revolucionario antes que a los demás; a sí mismo, para iniciar la difícil empresa que es vivir.

Mi colega Silvia Dangond Gibsone, fue la chispa para desarrollar este texto. Basado en su columna ‘Redefiniendo la masculinidad’, pensé que una vez adaptada la revolución (aceptación y trabajo) del sí mismo para permear el colectivo, es necesaria luego la toma de las banderas de la reivindicación de la mujer ante la agresividad del hombre o de quienes creen ser hombres cuando actúan de manera agresiva: “el significado de la masculinidad y los comportamientos negativos, agresivos e irrespetuosos ligados al concepto, están tan arraigados a la cultura de los hombres que es necesario permitirles un espacio donde se sientan seguros para que puedan hablar y liberarse de las cargas sociales asociadas a ‘Ser hombre’”.

domingo, 18 de mayo de 2014

¿Quiénes ganaron? ¿Quiénes perdieron?

Por Reynell Badillo.

El pasado 9 de marzo tuvieron lugar las elecciones legislativas en Colombia. Por varias razones, estas fueron posiblemente de las más controvertidas que ha habido en la historia del país. Entre ellas, porque tenemos que a nuestro ex presidente Álvaro Uribe Vélez, que por cierto modificó la constitución para que se extendiera el periodo presidencial mediante la reelección, le dio por volver a ingresar a la escena política, ahora aspirando a una curul en el congreso de la república y con un partido que poco a poco se ha ido fortaleciendo, y en las encuestas mostraba una intención de voto del 23% (ver). Por otro lado, los diálogos de paz que avanzan en La Habana tienen claros contradictores, y estos están a la espera del resultado para ingresar por la puerta grande al capitolio nacional. Si esto se da, el proceso se vería afectado y posiblemente serian otros 50 años de guerra armada; además, a esto se le suma el abstencionismo electoral que hace a Colombia uno de los países de Latinoamérica con menos porcentaje poblacional que asiste a las urnas, un grave problema sumado a la corrupción que agobia desde hace años al país y el fraude electoral que frenéticamente se adueña de todas las regiones, por otro lado, gran parte de los candidatos al congreso vienen de familias elitistas, o en otras palabras, han estado presentes anteriormente en el poder y sus familias no tienen la mejor reputación posible, hay una gran lista que es apreciable por todos nosotros gracias a los famosos apellidos que la conforman; por último pretendo en este ensayo analizar como quedaron repartidas las curules, y a quien afecta este panorama.

En primer lugar, sería interesante observar la situación política del ya electo senador Álvaro Uribe Vélez; para contextualizarnos debemos comprender ante todo que en un pasado este fue nuestro presidente, el primero en ser reelegido y por ende quien más ha permanecido en el poder continuamente, pero al parecer a nuestro ex presidente no le basto con vivir durante 8 años en el palacio de Nariño, y después de expresar su inconformidad con la forma de gobernar de Juan Manuel Santos, quien por cierto fue apoyado por el mismo para llegar al poder, se apartó del partido que antes había creado (Partido de la U) y conformo el que ahora recibe el nombre de Centro Democrático, como presidente, Uribe Vélez luchó arduamente contra las FARC, pero precisamente combatió el fuego con más fuego, y por lo tanto era de esperarse que, así como lo ha hecho, fuera la oposición más visible del proceso de paz, ahora, trasladando toda esta historia a las elecciones pasadas, podemos darnos cuenta que claramente su regreso a la política fue magistral, 19 curules en la cámara alta no es nada despreciable para un partido incipiente, su popularidad evidentemente le brindo una gran cantidad de votos y ahora Centro Democrático es líder, después del partido de la U, de la mayoría en el congreso, pero esto solo nominalmente, ya que como es bien sabido, la “Unidad Nacional” así como es llamada esa coalición de partidos que están a favor del presidente Santos, comprende los partidos liberal, cambio radical, de la U, y parte de los conservadores, conforman la verdadera mayoría en el congreso, sumando a esto los partidos de izquierda que efectivamente apoyaran los procesos de paz, que son la más dura crítica del Uribismo, parece entonces que la gobernabilidad del presidente está más que asegurada, pero sin perder de vista que efectivamente habrán cambios impulsados por los opositores, las condiciones de la negociación no podrán continuar tal cual iban, pero esto no debe implicar que se den por terminados, y mucho menos si el partido conservador se rinde a la coalición Uribista; de esta manera hemos analizado de manera muy somera y breve la condición actual del ex presidente, y la relación que guardaron estas elecciones con los diálogos de paz, que según el presidente deberían terminar antes de que finalice el año en curso.

Otra perspectiva interesante para su análisis, es sin duda el abstencionismo electoral que desde hace años ha afectado a Colombia, pero nadie parece darse cuenta, las elecciones del pasado 9 de Marzo no fueron la excepción, el 57% (ver) de la población apta para asistir a los comicios sencillamente no apareció, y le dejaron a menos de la mitad de los ciudadanos la responsabilidad de elegir a los gobernantes, este es un grave problema, ¿Qué tan legítimo es un gobierno donde más del 50% ni siquiera se preocupan por aparecer? ¿Cuánta confianza se tiene en las instituciones públicas si ni siquiera se hace el esfuerzo por elegir bien? Definitivamente es cuestionable el resultado, aunque para algunos fue una “victoria de la coalición de la paz” (Santos, J. 2014), esta victoria puede ser fácilmente cuestionada, y no precisamente por los votantes, sino por la cantidad exuberante de ciudadanos que no mostraron su posición, ¿será que el hecho de que el voto no sea obligatorio, ni hayan sanciones para quien se abstenga de hacerlo está afectando seriamente el sistema? Al parecer sí, la balanza se ha inclinado siempre hacia el mismo lugar, cuanto menos personas asistan, es mucho más controlable la votación, y lo más cruel, es que quienes lo hacen, no van por convicción, sino por cumplirle a alguien, que con dinero ha maleado su convicción, el clientelismo aborda la nave de la democracia, y le ha servido a sus defensores para mantenerse en el poder y transferirlo mágicamente de generación en generación; el fraude electoral ya es tan común como nuestro himno, los mismos ciudadanos han aprendido a convivir con él, y ya hace parte de la cotidianeidad de los colombianos, los políticos engañan con eufemismos a los pueblos, que poco a poco se sumen en el más mísero de todos los males: la ignorancia, esa misma ignorancia que les hace escoger mal, escoger por obligación, o lo que es peor, pensar que no votando castigan a los dirigentes que en un pasado han dañado sus vidas.

En fin, vuelven a sonar los mismos apellidos que antes han empantanado nuestro órgano legislativo, es supremamente asombroso como se han logrado librar de la justicia, y el pasado 9 de marzo obtuvieron una votación considerable, a detrimento de los valores que deberían regir a nuestro congreso, Musa Besaile Fayad, Yamina del Carmen Pestana Rojas, José Alfredo Gnecco, Roosvelt Rodríguez y Dayra Galvis, solo para mencionar algunos nombres, muchos de ellos han estado comprometidos con parapolítica, otros son herederos de familias que para no llamarlos fraudulentos, se les acuña el distintivo de “defraudadores del erario”, como lo dice Samper:

“Numerosos congresistas nuevos se posesionarán el 20 de julio avalados por jugosas (y dudosas) votaciones. Algunos son hijos de un reo, hermanos de un personaje con orden de captura o parientes de ‘parapolíticos’, de contratantes de ‘carruseles’ o de funcionarios corruptos. Tendrá curul, incluso, un debutante cuyos progenitores –ambos– están inhabilitados para hacer política por supuestos nexos con ‘paracos’ y contratos indebidos”.

La tradición se mantiene, y esto no es un secreto para nadie; la perpetuación de las familias en el poder ya es un hecho, al parecer muy difícil de frenar.

Por último, es importante analizar como quedo conformado nuestro órgano legislativo, y apenas bastara una mirada a las cifras para comprender la situación, en lo referente a las 102 curules que se disputaban en el Senado, 21 fueron asentadas en el partido de la U, siendo este el líder reñido de las pasadas elecciones, el segundo lugar lo ocupan simultáneamente la oposición Centro Democrático, y los conservadores, con 19 curules cada uno, el partido liberal se muestra en el tercer puesto con 17 curules, ampliamente lejos de Cambio Radical, que obtuvo 9, los partidos Verde, Opción Ciudadana y Polo Democrático obtuvieron 5 curules cada uno y el partido Mira, después de los escándalos que lo rodearon termino sin su lugar en el Senado; tal como se había dicho antes, la coalición nacional es la evidente ganadora, tal como están las cosas, al menos en el Senado el presidente Juan Manuel Santos tiene muchas cartas a su favor, y si las sabe aprovechar seguramente su gobernabilidad estará plenamente garantizada. En cuanto a la cámara de representantes, aquí fue más arrolladora la diferencia, 39 curules para el partido liberal, 37 para el de la U, 27 para los conservadores, 16 para Cambio Radical, 12 para Centro Democrático, 6 para el Partido Verde y Opción ciudadana, 3 para el Polo Democrático y Mira, y una minoría restante, conformaron las 166 curules de la cámara de representantes, aquí la diferencia es aún más abismal, y 92 de estas apoyaran la gestión del presidente, dentro de lo que se puede prever, ante la oposición de Centro Democrático y posiblemente los conservadores, el congreso sigue manteniendo su estatus Santista, y aquí, respondiendo a la pregunta del título, ganaron las elites, los adinerados, los que mueven las maquinarias políticas, el presidente y sus “secuaces”, la coalición nacional, Uribe (guardando proporciones), las FARC, las familias tradicionalistas, y sencillamente perdieron los únicos dos actores que siempre han tenido que someterse a la hegemonía de los anteriormente mencionados: la democracia y el pueblo.

jueves, 6 de marzo de 2014

Liberalismo y Seguridad democrática

Columnista Carlos Herrera Rozo.

UribestiarioLa seguridad democrática se incluye entre esas palabras cajón de sastre a las cuales ya casi nadie prestamos atención puesto que nos son familiares y, por lo mismo, a veces, demasiado extrañas, tan acostumbrados estamos a la represión. Erigida en prioridad política desde hace unos cuarenta años, esta nueva denominación del mantenimiento del orden a menudo cambia de pretexto (LA SUVBERSIÓN POLÍTICA, EL “TERRORISMO”, EL COMUNISMO, LA IZQUIERDA, LA CRIMINALIDAD COMÚN, EL PARAMILITARISMO, ETC, ETC...), pero conserva su propósito: controlar a las poblaciones e impedir su libre y normal desarrollo de conformidad con EL PACTO SOCIAL QUE SE HA DADO PARA VIVIR EN CONVIVENCIA. Para comprender y desbaratar la razón de la seguridad del Estado, hay que entender su origen y remontarse a finales del siglo XVIII…y siguientes…

Fue George Washington, protestante convencido que dispuso que en su losa funeraria se reprodujera Juan 11:25-26, el que afirmó que “la verdadera religión proporciona al gobierno su más seguro apoyo”.

"El gobierno no es una razón, tampoco es elocuencia, es fuerza. Opera como el fuego; es un sirviente peligroso y un amo temible; en ningún momento se debe permitir que manos irresponsables lo controlen".

Samuel Adams, uno de los principales provocadores del movimiento de independencia con sus The Rights of Colonists as Subjects (Los Justos Derechos de los Colonos de su Majestad) (1772) no sólo vio con claridad que el poder tenía que estar dividido y separado a causa de la Caída sino que además indicó que los derechos de los americanos “pueden ser mejor entendidos leyendo y estudiando cuidadosamente las instituciones del Gran Legislador y la Cabeza de la Iglesia cristiana, que se encuentran claramente escritas y promulgadas en el Nuevo Testamento”.

“No se necesita una mayoría para prevalecer... sino más bien una minoría furiosa, incansable, deseoso de establecer brushfires (INCENDIOS) de la libertad en las mentes de los hombres”.

Patrick Henry –que en una carta a su hija escrita en 1796 enfatizó que la religión era mucho más importante que la política– afirmó categóricamente: “los hombres malos no pueden ser buenos ciudadanos. Es imposible que una nación de infieles o idólatras sea una nación de hombres libres”.

"Los caballeros pueden gritar Paz, Paz-- pero no hay paz ¡De hecho, la guerra ha empezado! ¡El próximo vendaval que venga del norte traerá a nuestros oídos el ruido de armas entrechocando! ¡Nuestros hermanos ya están en el campo! ¿por qué permanecer aquí inactivos? ¿Qué es lo que desean los caballeros? ¿Qué prefieren tener? ¿Es la vida tan preciada, o la paz tan dulce, como para que se compre al precio de cadenas y esclavitud? ¡No lo permitas, Dios Todopoderoso! No sé qué camino pueden tomar otros; pero en lo que respecta a mí, denme libertad o denme muerte".


Alexis de Tocqueville, el erudito liberal que estudió la democracia como pocos, pudo escribir de los Estados Unidos: “el modelo bíblico de “una ciudad en la colina” era el objetivo relevante de la acción política. Los predicadores puritanos pidieron el establecimiento de una “Santa comunidad” gobernada según los modelos derivados de los principios cristianos de moralidad y justicia”.

“El comercio es el enemigo natural de todas las pasiones violentas; hace a los hombres independientes los unos de los otros y les da una alta idea de su importancia personal, que les lleva a querer gestionar sus propios asuntos y les enseña a tener éxito en ellos. Por lo tanto, los inclina a la libertad, pero poco a la revolución”.

Por añadidura, en no pocas ocasiones, la lucha por las libertades acabó reduciéndose a un enfrentamiento feroz entre un deseo de la iglesia católica de mantener privilegios frente al empuje de la masonería y el comunismo que la veía como a una rival peligrosa, pero que tampoco aspiraba a la democracia sino a un gobierno en la sombra con ropajes democráticos, además de los mezquinos intereses privados que exigían, de los partidos políticos, su cuota en el reparto del pastel del Estado. El resultado de ese trasfondo fue lo mismo el Terror de la Revolución Francesa que desembocó en la dictadura de Napoleón que el proceso independentista de Hispanoamérica dirigido por una Logia masónica – la Logia Lautaro – a la que pertenecieron Bolívar o San Martín entre otros y en cuyas constituciones se indicaba taxativamente que no habría democracia tras la desaparición del poder colonial español sino un gobierno en la sombra sostenido, entre otras circunstancias, por un control de los medios de comunicación y de la hacienda pública por los intereses privados. Entre esas concepciones y el espíritu de los puritanos media un abismo y no debería sorprendernos que los resultados hayan sido tan diferentes a lo esperado.

La Doctrina de la Seguridad Nacional en Colombia es un modelo político y militar, fruto de la guerra fría, diseñado por Estados Unidos para ser aplicado sobre América Latina con el fin de detener la consolidación del “comunismo” y los movimientos sociales progresistas en esta parte del globo después del triunfo de la Revolución Cubana hacia los años 60. Empero pese a la caída del muro de Berlín tal modelo ha sobrevivido en el sistema político colombiano a lo largo de su historia; cobrando especial vigencia bajo el signo de la Seguridad Democrática con el Presidente Alvaro Uribe Velez, que bien puede dibujarse en el siguiente dialogo:

El Gobernador:

-Vuestro gobernador os saluda y se alegra de veros reunidos como de costumbre en estos lugares, en medio de las ocupaciones que constituyen la riqueza y la paz de Cádiz. No, decididamente nada ha cambiado, y eso es bueno. Los cambios me irritan, me gustan mis costumbres.

-Un hombre del pueblo:

-No, gobernador, nada ha cambiado en verdad, y nosotros los pobres podemos asegurártelo. Los fines de mes son bien apretados. Nos alimentamos de cebolla, pan y aceitunas, y estamos contentos de saber que otras gentes comen siempre el domingo puchero de gallina.

Esta mañana ha habido ruido en la ciudad y por encima de la ciudad. En verdad, hemos tenido miedo. Hemos tenido miedo de que algo cambiara y que, de repente, los miserables se vieran obligados a alimentarse de chocolate. Pero gracias a tus cuidados, buen gobernador, se nos hizo saber que no ha ocurrido nada y que nuestros oídos habían oído mal. Otra vez nos sentimos seguros contigo

-El Gobernador:

-El gobernador se alegra mucho. Nada bueno hay en lo nuevo.

-Los alcaldes:

-¡Bien habló el gobernador! Nada bueno hay en lo nuevo. Nosotros, alcaldes, con la sabiduría que confieren los años, queremos creer que nuestros buenos pobres no han querido adoptar un aire irónico. La ironía es una virtud que destruye. Y un buen gobernador prefiere los vicios que construyen.

-El Gobernador:

-¡Durante la espera, que nadie se mueva! ¡Soy el rey de la inmovilidad!...-

Tomado de El Estado de Sitio, espectáculo en tres partes, Albert Camus, Alianza Editorial, Madrid 1972


Mirar detrás de las palabras para saber lo que realmente se dice es una costumbre poco habitual entre los seres humanos, sin terminar de comprender que de tarde en tarde, las palabras cambian su contenido transformándose al mismo ritmo en que la sociedad cambia de modas, valores y costumbres. Por ello nos es tan difícil a veces comprender en el argot político lo que el líder de turno quiere significar en su discurso, tanto más cuanto que, lo que dice, difiere en lo fundamental de lo que piensa movido por intereses ajenos, por su propio interés o por desconocimiento, o conocimiento a medias, de los principios ideológicos que defiende. Así. por ejemplo, hablar de la palabra Democracia nos remitiría a la Grecia de hace 2500 años y a su iniciador Clistenes quien dio los primeros pasos dándole a sus “ciudadanos” cierta participación en el manejo de la COSA PUBLICA. Luego pasamos por los criterios ideológicos de Platón y Aristóteles, Maquiavelo y, de sobre salto en sobre salto, llegamos a los siglos XVIII Y XIX y a los nuevos pensadores del Estado como Locke, Hobbes, Voltaire, Rousseau, Hegel, Kelsen, Marx y otros que, de sus lecturas deducimos las diferencias de criterio que le dan contenido, según el autor, a la palabra Democracia.

De la misma forma podemos proceder con el vocablo LIBERAL, hoy tan en boga en todas las gargantas, pero cuya comprensión, aun para los expertos, es cada vez más difícil dado a la multiplicidad de matices que se le ha dado a su significado. Realicemos un pequeño recorrido por esta acepción a través del tiempo:

A finales del Siglo XVIII los pensadores de la Ilustración Stuart Mill, Adams Smith, John Locke, Hume, Voltaire y otros consiguen, con sus nuevas teorías, que este vocablo cambie su naturaleza que hasta entonces estaba orientado a significar al hombre que era de espíritu abierto, tolerante y amplio, en las relaciones con los demás, sin ninguna connotación política ni religiosa. A partir del Siglo XVIII con dicho vocablo se significo la lucha contra la esclavitud, la servidumbre y la intervención del Estado en los asuntos privados, defendiendo la propiedad privada, la competencia, el libre comercio, el individualismo y el rechazo a los dogmas y el absolutismo. En el siglo XIX se entiende por liberal al libre pensador, laico, que cree en la necesidad de la separación de la Iglesia y el Estado, la educación libre que permita al hombre emanciparse del oscurantismo medieval que aun arrastra, la eliminación legal de los regímenes totalitarios que permitan la eliminación de los enfrentamientos civiles. El Liberal se convierte en el defensor de los derechos humanos y de la democracia como producto DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA y las nuevas ideas de los enciclopedistas.

El siglo XX se inicia con la difusión de las ideas Marxistas y el socialismo; los liberales influidos por los más radicales y los economistas al servicio del poder financiero desdibujan el sentido político del movimiento apartando cada vez más al estado de sus obligaciones de arbitro entre la sociedad y el buen desarrollo del sistema económico y la propiedad privada sin perder de vista el interés general. El liberalismo deja de ser la vanguardia política al compartir con los conservadores la defensa del Capitalismo y de los mercados alejados del poder regulador del Estado, en el entendimiento, según su criterio, de que los mercados por si solos, sin la intervención estatal, están en capacidad de regularse a sí mismos y de equilibrar y repartir la riqueza entre la sociedad quitándole al fisco, vía impuestos, la justa redistribución del ingreso. La polarización del sistema comunista obliga a gran parte de sus afiliados a la creación del socialismo democrático y a tomar posiciones centristas más acordes con el interés de las mayorías sociales y a convertirse, por fuerza, en el representante de los intereses populares. La desnaturalización de las doctrinas liberales, el apego a tesis económicas alejadas de su propia ideología para ganar votantes dentro de las grandes fortunas, consiguieron crear el dogma inédito, hasta entonces, de que el liberalismo garantizaría la libertad de mercados y la resolución con ello de las diferencias sociales. Con tales dogmatismos han confundido su campo de acción con la derecha política e inclusive con el neo-fascismo a través del neo –liberalismo defendido, por unos y por otros, a expensas de ingentes sacrificios sociales. Hoy es tal la confusión de los diferentes roles ideológicos de los partidos políticos que Gobiernos como el de Pinochet en Chile, Margaret Thatcher en el Reino Unido, Reagan en Estados Unidos, Santos en Colombia o Rajoy en España son liberales gracias a las privatizaciones de las empresas públicas, a la reducción de los derechos laborales de las clases trabajadoras, al impulso del individualismo y de la libertad sin fronteras de los grandes capitales y grupos financieros sacrificando, sin esperanzas, a los que menos tienen y a la oprimida clase media. El liberalismo que debía proteger a un amplio espectro de la población que por principios ideológicos compartía un denominador común se plegó a los intereses. Económicos y abandono los principios sociales propios de su corpus programático. En algunos países desarrollados, con democracias estables, socialistas, socialdemócratas, liberales y conservadores han establecido consensos que permiten cierta estabilidad política e institucional que le dan equilibrio a las políticas sociales y económicas amenazado hoy por el neo-liberalismo, el neofascismo, grupos de ultraderecha y comunistas a ultranza que aun luchan por mantenerse dentro del espectro político contemporáneo. Es verdad que el comunismo ha desaparecido como régimen político pero también es cierto que las causas de su aparición, de su poder de conquista de la conciencia social aun sigue vigente mientras no desaparezcan las grandes desigualdades sociales que le dieron origen al movimiento.

En América Latina la estabilidad política sigue siendo precaria, los riesgos de regresión a épocas oscuras siempre están presentes, la cultura democrática dentro de las distintas clases sociales es escasa, opaca y deformada; como ejemplos de democracias asentadas en América Latina podrían citarse a Uruguay y Costa Rica. Es cierto que las dictaduras en esta parte del mundo han desaparecido pero perviven las diferencias sociales, las desigualdades económicas y culturales dentro de los diferentes grupos sociales del continente haciendo cada vez más precaria la estabilidad política y más difícil de erradicar los movimientos subversivos y ciudadanos que exigen mayor participación política y un mayor consenso en las decisiones que afectan a todos los ciudadanos por igual sin que encuentren eco dentro de la clase política. Al parecer la clase política no ha entendido, quizás debido a su presencia permanente generación tras generación en los puestos de comando, que la democracia para serlo obedece a la permanente participación ciudadana en las grandes decisiones del Estado y no solamente en las elecciones. Cuando los gerifaltes de la política comprendan que el libre disenso, la libertad ideológica, social, cultural, económica y la justicia social hacen avanzar las sociedades hacia un mayor principio de equidad en la riqueza, en derechos, en oportunidades y, por consiguiente, en la coexistencia pacífica con respeto al contrato social no saldremos del subdesarrollo, del populismo, del clientelismo y de los conflictos sociales que impiden el normal desarrollo de la democracia y de la sociedad.

En estas últimas tres décadas el desmantelamiento del Estado ha estado a la orden del día. El neo liberalismo ha impulsado la idea de que el Estado debe reducirse al máximo para que sea eficiente permitiendo que los grandes grupos financieros multinacionales, industriales y comerciales tomen el control de la economía, incluidos los servicios públicos, con el argumento de que los mercados se regulan solos permitiendo una mayor y mejor distribución de la riqueza en un régimen de mercado libre, universal, para darle paso a las compañías multinacionales, en donde, por convenios multilaterales que rozan lo inconstitucional, se proteja y se respete la propiedad privada. Al estado solo le quedara, de continuar con este proceso, el ejercicio de la fuerza, el orden público y el establecimiento del orden legal ciego y cojitranco toda vez que la salud y la educación paulatinamente han ido pasando a manos privadas. Este tipo de reformas sin consenso social han producido más mal que bien polarizando la sociedad y los partidos políticos tanto de derechas como de izquierdas prestándole un flaco favor a la democracia y permitiendo, a petición de parte interesada, que los gobiernos refuercen la seguridad para mantener el orden publico a expensas de los derechos personalísimos de los ciudadanos, violando los derechos humanos y la legalidad vigente. Es prudente recordar aquí a Benjamin Franklin quien afirmaba:

“No es posible que nosotros hayamos pensado en someternos a un Gobierno que con el mayor desenfreno, salvajismo y crueldad ha quemado nuestras ciudades indefensas, excitado a los salvajes a asesinar a nuestros pacíficos labradores, a nuestro gobierno que aún ahora está trayendo mercenarios extranjeros para anegar en sangre a nuestros colonos. Estas atroces felonías han extinguido la última chispa de afecto por ese país pariente que tanto amamos en otro tiempo...”

Volviendo a la Seguridad Democrática vale tener presente, según nos cuenta Ryszard Kapuscinsky, que en enero de 1974 el general Abebe Beleta se detuvo en el Cuartel Gode durante una visita de inspección… Al día siguiente llego al palacio de el Emperador de Etiopia: el general había sido arrestado por los soldados, que le obligaban a comer lo mismo que ellos. Unos alimentos en estado de putrefacción que algunos temen que el general enferme y muera. El Emperador envió una patrulla aerotransportada de su guardia personal, que libero al general y lo llevo al hospital. Esta historia nos pone al frente de la realidad que hoy vivimos en muchos lugares del mundo donde por imposición y para preservar intereses privados el Estado endurece las normas de convivencia violentando la legalidad constitucional que juro defender. El neoliberalismo y la Seguridad Democrática se han emparentado para impedir el acceso de los ciudadanos al ejercicio pleno de sus derechos democráticos.

Luis Carlos Restrepo antes de entrar a formar parte del gobierno de Uribe como Alto Comisionado para la Paz escribió en su libro “Mas allá del Terror” Abordaje Cultural de la Violencia en Colombia que, “La violencia en Colombia es un mecanismo para la conservación de prejuicios y jerarquías. La fragilidad de nuestra vida civil reside precisamente en la tentación de los estadistas a inclinarse por la represión y la guerra cuando se sienten acorralados y confrontados. El líder aparece entonces investido de una fuerza sanadora que le permite recurrir a la violencia para “proteger la integridad del cuerpo social”. La negrilla y el entrecomillado es mío. Este fragmento nos revela la verdad de la Seguridad Democrática, sin olvidar que el New York Times dedico a la ley de Justicia y paz un editorial titulado : “Colombia Capitula ante la Mafia Terrorista” en el que afirma que debería llamarse “la ley de la impunidad para asesinos en masa, terroristas y grandes narcotraficantes.

De todo lo anterior se deduce que en Colombia la violencia política ha corrompido a la democracia. Los crímenes y las amenazas de muerte determinan quien controla el poder y la riqueza, hechos que se manifiestan en la estrecha relación entre los grupos paramilitares, los partidos políticos, las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, las élites económicas y el ingreso al país gracias a convenios multilaterales de las compañías multinacionales.

Lo que está en juego es el futuro del país: si sus instituciones podrán librarse del control de quienes recurriendo al crimen organizado mantienen el ejercicio del poder. El tema de fondo en Colombia, a día de hoy, va mas allá de salvaguardar el proceso de paz, aunque también, y de poner en negro sobre blanco toda la verdad y garantizar la justicia por las atrocidades cometidas. Si lo conseguimos habremos salvado las instituciones democráticas alejando el país y a las nuevas generaciones de ciudadanos de la violencia política, de la corrupción generalizada y del baño de sangre que durante tanto tiempo hemos padecido.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

La Enfermedad más Terrible de los Colombianos

Columnista Juan Felipe Chavarriaga E.

“En Colombia, la gente se muere más de envidia que de cáncer.”

Cochise Rodriguez. Primer Latinoamericano que obtuvo el Campeonato Mundial de Ciclismo.


Visita CazandoLagartos.Wordpress.ComHace algunas semanas, mientras veía un programa muy tradicional de humor colombiano en la televisión (sí, lo acepto: era Sábados Felices), salió un humorista contando el siguiente chiste: …después de muchos años de no verse, se encontraron Juan y Pedro, dos viejos amigos colombianos en el exterior. Juan le contaba a su viejo compadre que después de 5 años fuera de su país, aún seguía en la lucha de realizar su sueño de conseguir dinero para él y su familia, a través de un pequeño negocio que había montado.

Mientras Pedro decía: “hombre viejo Juan, en cambio a mí me ha ido muy bien gracias a Dios; el negocio de importaciones de productos colombianos que monté, ha caído muy bien entre estos extranjeros. Cada vez, mi microempresa crece más y más. Incluso al punto de que hace 3 meses pude comprarme un Ferrari!“. Su amigo mientras tanto pensaba: “Mínimo es un carro Chimbo o Robado!“…

Esta historia jocosa y ficticia en su momento me hizo recordar, en medio de carcajadas, un mal que aqueja a gran parte de los colombianos en la vida real y cotidiana; pero lo que definitivamente no puede ser coincidencia, es que haya recordado nuevamente dicha historia en las últimas semanas. El mal, ese que dice que “En Colombia la gente se muere más de envidia que de cáncer” para nada es una novedad. Pero lo que sí es una novedad, o al menos un motivo gigantesco de indignación o incluso vergüenza para mí, siendo parte de esta grandiosa y a veces increíble patria, han sido ciertas noticias recientes que han tenido un alto cubrimiento de los medios de comunicación: Amplios debates o discusiones en los cuales se ha puesto en tela de juicio los méritos de algunas personas que han triunfado y/o son reconocidos ampliamente por fuera de nuestro país. Esto puede parecer trivial o incluso ridículo, pero créanme, no lo es.

Y digo que no es trivial porque he visto la forma en la que el trabajo de tres colombianos ha sido, sino menospreciado, definitivamente se ha intentado minar el mérito que representan. Pero esto no sigue siendo lo grave, ni lo que me indigna. Lo que a mi manera de ver es terrible, es que los ataques más fuertes, las críticas mas subjetivas y los comentarios más incisivamente destructivos hacia el mérito de los trabajos de estos colombianos provienen de: Sí señores, Bocas Colombianas.

En primer lugar, es necesario recordar lo que le sucedió a un, hasta hace unos meses poco conocido científico colombiano: el Dr. Raúl Cuero. La historia del Dr. Cuero es bastante ejemplar: nació en una pobreza profunda, en Buenaventura; creció jugando con plantas y pequeños animales, aspecto que despertó desde temprano su interés por la biología. Hijo de padres trabajadores, pero a los ojos de la academia, ignorantes. Siempre veía cómo su padre en casa leía todos los días. Cuando finalmente el Dr. Cuero aprendió a leer (en un prostíbulo, que era el único sitio con luz eléctrica en su barrio) se dio cuenta de que su padre, todos esos años había cogido el libro que leía, al revés.

Jugando basquetbol (llegó a ser el mejor jugador universitario del país), el Dr. Cuero pudo acceder a la Universidad del Valle, donde empezó a desarrollar sus estudios en biología, específicamente en botánica. Finalmente, la fundación Rockefeller se interesó en una de sus investigaciones y le ofreció una beca para seguir estudiando en los Estados Unidos. Su trabajo de investigación se ha desarrollado en el ámbito de la microbiología sintética, y se le adjudican importantes descubrimientos y desarrollos. Ha desarrollado investigaciones financiadas por la NASA y ha recibido premios de tecnología de la misma entidad. El Doctor Cuero siempre fue poco conocido por sus compatriotas, y apenas hasta hace poco, empezó a aparecer en medios de comunicación, entrevistas y foros organizados en nuestro País. Muchos de los medios que trataron de reivindicar lo poco que se conocía a este personaje en los círculos de la sociedad colombiana, empezaron a decir cosas como “el Bonaerense que trabaja en la NASA”, o empezaron a difundir información de este personaje, que al parecer, empezó a despertar envidias y recelos.

Científico Colombiano nacido en Buenaventura, y galardonado por la Nasa por contribuciones a diferentes investigaciones En el periódico el Espectador, hace unas semanas se publicó una columna que generó gran controversia. En esta columna, que no fue escrita por un periodista investigativo, sino por un profesor de la Universidad de Antioquia de apellido Bernal, se acusaba al Dr. Cuero de haber inflado su hoja de vida; lo trataba prácticamente de mentiroso, le reducía el mérito a los premios que habían obtenido las investigaciones del colombiano, y terminaba aseverando que el Dr. Cuero no trabajaba en la NASA, sino que trabajaba PARA la NASA a través de investigaciones ajenas a dicha organización. Toda esta serie de comentarios, escritos claramente con un tono Hostil y sin ánimo constructivo (Ver Columna del Espectador) obviamente generaron toda clase de reacciones frente al tema; pero tristemente, creo que el Dr. Cuero, a pesar de dar la cara desde el primer día de publicación de esas palabras en su contra, quedó ante la opinión pública colombiana como un farsante.

Éste, de los tres casos que este escrito trata, es quizá el que más me indigna. Yo he estado presente en al menos 6 conferencias, foros o charlas del Dr. Cuero. Yo vengo escuchando de él desde el año 2007, en una conferencia de la Fundación Yo Creo en Colombia diseñada por su presidente Pedro Medina y posteriormente como multiplicador de esa misma conferencia. He conocido personalmente al Dr. Cuero, y en todas y cada una de sus presentaciones, nunca he escuchado las “mentiras” que el profesor Bernal le achacaba. De hecho, escuchando una de esas deliciosas discusiones telefónicas que saben hacer en la W en las mañanas, escuchaba cómo ese señor Bernal menospreciaba los premios que el Dr. Cuero había recibido de la NASA, alegando que eran premios rutinarios y que sólo venían con bonificaciones monetarias de 300 ó 500 dólares, recuerdo haberme hecho la siguiente pregunta: “¿Y es que cuanto dinero de la NASA ha recibido ese profesor Bernal como premio pues? o incluso, ¿Será que el profesor Bernal alguna vez ha recibido alguna financiación de la NASA para cualquier investigación de tipo científico?” Claramente la respuesta favorecía mi indignación. El profesor Bernal, no era nadie, o al menos en el campo que se desarrolla el Dr. Cuero, no era nadie. Pero el daño que estaba causando era mucho, y al parecer sigue siéndolo.

Óscar Murillo. Artista criado en Londres, cuyas obras, a pesar de su juventud se cotizan a un muy alto precio.Otro caso en el que se demuestra el hambre de algunos a la hora de dañar o cuestionar los logros de otros, es el del Artista Óscar Murillo (Ver Historia del artista). Este pintor, nació en Colombia, pero a los 10 años se trasladó con su familia al Reino Unido. Fue criado en Londres, donde empezó a vivir la vida que muchos latinoamericanos deben vivir cuando deciden irse de su país de origen por razones económicas. Murillo trabajaba como aseador en varios lugares, y como ayudante en otros tantos, entre esos galerías de arte en esa costosa ciudad. Alguna vez, el curador de una de las galerías en las que trabajaba, lo invitó a mostrarle alguna de sus obras. Cuando este joven artista le mostró una de sus pinturas, el curador se sorprendió. “Se la regalo, es suya” le dijo Murillo; ante lo que el curador se rehusó y le ofreció mil dólares por esa “insignificante” obra.

Es allí donde se le abren las puertas del mundo del arte en una de las ciudades más especializadas en el tema a este colombiano. Se dedicó a seguir trabajando en oficinas, estudios de yoga, etc., siempre dedicando parte de su día al trabajo artístico en el taller. Murillo empezó a ser invitado a diferentes exposiciones en Los Ángeles y en su país de residencia; a lo que empezaron las sorpresas: Las obras de este artista empezaron a ser cotizadas a muy altos precios, al punto de que sus obras, monetariamente hablando, en cuanto artistas colombianos, sólo son superadas por las del Maestro Fernando Botero. Este aspecto es el que se termina convirtiendo en motivo de críticas y comentarios por parte de algunas personas que no son capaces de aceptar la existencia de un colombiano que casualmente es un artista talentoso y joven. Curiosamente en Colombia, se encuentran los primeros críticos de este desconocido artista: “¿cómo alguien tan joven puede vender obras que cuestan 400 mil dólares?”, “es alguien sin experiencia”; misteriosamente muchos conversadores colombianos terminaron conociendo más de arte que miembros de la galería Carlos/Ishikawa en Londres. De nuestra tierra empezaron a surgir aquellas palabras que sólo están compuestas por falso realismo, y una envidia que parece de ficción.

El último caso al que quisiera referirme, es el de Luis Abel Delgado. Este Costurero nariñense ya era conocido en el ámbito nacional por ser quien teje la banda presidencial que se le impone en la ceremonia de posesión a cada nuevo jefe de gobierno en Colombia.

Luis Abel Delgado. Su trabajo es mundialmente conocido por su excelencia y calidad al coserEste Colombiano es mundialmente conocido por la calidad del trabajo que hace al coser y tejer piezas o prendas representativas únicas. Su trabajo es considerado de tal forma que incluso lo ha llevado a conocer personalmente y hasta relacionarse en cierta amistad con los Papas Benedicto XVI y Francisco I; y ha hecho trabajos ornamentales para las vestimentas de estos dos personajes. Alguna vez, en una emisora local, en una forma de halago, el locutor le dijo al señor Delgado que “él era el sastre del papa”. Craso Error.

En menos de tres días, ya habían colombianos saliendo a los medios a denunciar que el señor Delgado no era ningún sastre papal, habían medios que se habían tomado el trabajo de haber llamado al Vaticano a preguntar si efectivamente conocían a esta persona; salieron a decir que era un mentiroso o una farsa, que este colombiano no era conocido en los círculos relacionados con la indumentaria papal. Simplemente Indignante.

Y cuando a este señor se le preguntó de su relación con los Papas (Dado el revuelo de las noticias que lo acusaban de ser un farsante), fue sincero, y dijo que efectivamente había bordado algunos ornamentos para sus vestidos. También dijo que los conocía personalmente y que en varias ocasiones había conversado con ellos en privado. Pero dijo que él nunca había asegurado ser el sastre oficial del Papa; de hecho aclaró la diferencia entre un sastre oficial y ser quien bordara simplemente ornamentos para su vestido o su corona.

Estas tres historias se convierten en un argumento muy fuerte a la hora de criticarnos a nosotros mismos como colombianos. Han sido décadas, en las cuales nuestra imagen como nación ante el mundo siempre estuvo marcada por las toneladas de cocaína colombiana en el mundo, por la cantidad de atentados terroristas, por el número de niños asesinados por Luis Alfredo Garavito, por los interminables gobiernos influenciados por el narcotráfico, por la falta de esperanza; para que ahora, cuando la realidad colombiana definitivamente nos muestra un futuro mejor, cuando nuestro país es considerado una de las próximas economías emergentes más importantes del mundo, justo ahora, cuando cada vez son más los compatriotas que se dedican a hacer que nuestro nombre como nación esté en lo más alto y el mundo nos agache la cabeza en reconociminento de muchos de nuestros logros, somos nosotros mismos quienes nos empezamos a convertir en los principales obstáculos para los logros de muchos de nuestros compatriotas. De nuestras entrañas nacionales salen las críticas, las palabras destructivas, las envidias que opacan las cosas espectaculares que somos capaces de hacer.

En Colombia, parece que casi 50 años de guerra en este conflicto armado no nos hubieran enseñado la importancia de unirnos como sociedad y resaltar las cosas buenas que podamos tener. Parece que personas como el Profesor Bernal, o los críticos del Maestro Murillo o el señor Delgado, desconocieran la importancia que representa para nuestro país el esfuerzo y el trabajo que estas personas realizan día a día, muchas veces sin recibir ningún reconocimiento en la tierra que los vio nacer. Probablemente una nación en la cual el éxito de algunos es motivo suficiente para entrar a desprestigiarlos, encuentre en la forma de actuar de sus ciudadanos, las razones por las cuales los extremismos políticos y la falta de solidaridad son grandes factores para la existencia de un interminable conflicto armado interno.

@Juanfechava

jueves, 10 de febrero de 2011

¿Premio de paz?

Por José Obdulio Gaviria (Periodismo sin fronteras).
01 de Febrero del 2011

Invité a mi programa de TV (CableNoticias, domingos 8 p.m.) a Jaime Restrepo, líder de la Asociación de Víctimas de la Guerrilla. Casi me da un patatús con su primera afirmación: "El Premio Nacional de Paz (2010) fue otorgado a las Farc". No moché de tajo la grabación porque Jaime es persona documentada; a cualquiera otro, seguro, lo habría mandado a freír espárragos.
-La ACVC, dijo, Premio Nacional de Paz 2010, es de las Farc.
-No te creo, Jaime. Se te está yendo la mano en suspicacia, o, peor, en macartismo.
-Hablo con pruebas, ripostó Jaime. Y, efectivamente, presentó tal cúmulo, que me dejó frío: piezas judiciales, entrevistas de guerrilleros desmovilizados, fotografías de locales de la asociación con carteleras informativas de las Farc... un testimonio impresionante es el de Hernando Naranjo, campesino anciano, quien hace esta acusación sin atenuantes: "A mí me desplazó la ACVC, que es de la misma guerrilla de las Farc" (ver http://bit.ly/g4lvAP y http://bit.ly/hmi9be).

La reacción ante este tipo de acusaciones es variopinta. Usted mismo, lector, compruébelo: 1) Puede que lo embargue el escepticismo y piense que se trata de exageraciones. 2) Puede que se indigne: a) porque crea que el informe es un montaje de la extrema derecha; b) porque crea que la información recaudada es cierta y es inaceptable que la sociedad civil haga ese homenaje a camaradas, 'parceros', de 'Pastor Alape', miembro del secretariado de las Farc. 3) Puede que no sopese la información, sino que la rechace instintivamente, simple y llanamente porque la comunico yo. 4) Puede que esté automáticamente asombrado e indignado, porque, simple y llanamente siempre está de acuerdo conmigo. 5) Puede que esté feliz porque piense: ¡muy bueno que la 'insurgencia' les gane una a esos 'malandros' del establecimiento capitalista! 6) Puede que -si es un soldado o policía- piense que es mejor ir pensando en cambiar de profesión. 7) Puede que... digamos, mejor, etcétera...

Hasta mayo del 2002 -cuando triunfó en las urnas la política de seguridad democrática- era muy bien visto tener condescendencia verbal y trato social con el terrorismo. De hecho, 'terrorista' era palabra en desuso; lo in era decir 'insurgente', 'actor', guerrillero, paramilitar.

A pesar de que hubo ocho años de discurso directo, de expresiones rudas y descalificadoras de las organizaciones terroristas, como que no fueron suficientes. Al contrario, muchos publicistas están de plácemes dizque porque ya no se 'insulta' a los 'actores armados', con lo que, piensan, se dará 'una nueva oportunidad a la paz'.

¿Sería ese el criterio de quienes decidieron galardonar a la ACVC? ¿Se trató, acaso, de un guiño a las Farc? Grave si eso ocurrió. Cualquier fuerza militar necesita mantener el espíritu de lucha. La prédica de la seguridad democrática horadó la moral de los guerrilleros y generó su desmovilización masiva. Ahora, en cambio, parecería que lo que se quiere es la desmovilización de la fuerza pública; es decir, el regreso al infierno caguanero: carreteras sin tráfico, comunas ciudadanas perdidas, cascos urbanos abandonados, sillas universitarias vacías, huida de la inversión, del turismo...

Creo que un jurado tan calificado como el que otorga el premio, bien podría enmendar el error y castigar el engaño, anulando el galardón de la ACVC. Es que es su propio ex presidente, Álvaro Manzano, quien en el acta de su desmovilización de las Farc, dijo: "Mi misión era respaldar las decisiones y proyectos de la ACVC. Para comunicar y coordinar las actividades (a) realizar, lo hacían (las Farc) a través de GILBERTO GUERRA HERNÁNDEZ (...) vocero del Bloque Magdalena Medio de las Farc y quien dirige la Asociación por orden de alias 'Pastor Alape'...

Dirección web fuente:
http://www.periodismosinfronteras.com/farc-premio-nacional-de-paz.html

José Obdulio, el sofista

Por Alfredo Molano Bravo (El Espectador-Opinión).
Dom, 02/06/2011 - 01:00

JOSÉ OBDULIO GAVIRIA, EN UN PROgrama de televisión que le dieron y desde donde le pone minas quiebrapatas a Santos, ha resuelto cargarla contra la figura de Reservas Campesinas (Ley 160 de 1994) y las Comunidades de Paz, acolitado por un señor Restrepo, de la Asociación de Víctimas de la Guerrilla.

El argumento es simple: son organizaciones de las Farc. La evidencia: videos de personas que lo afirman. Punto. José Obdulio es un maestro del sofisma. Un publicista dogmático amparado en el poder de Uribe y miembro de esa escuela conocida y decadente que encabezan Plinio Apuleyo y Fernando Londoño. No es buen escritor como Plinio ni buen orador como Londoño, pero es mucho más cansón que los dos juntos.

José Obdulio está furioso porque el Premio Nacional de Paz fue otorgado a la Asociación Campesina del Valle del Cimitarra (ACVC). Por tanto, dice, se ha premiado a las Farc. No sé si la afirmación justifique un juicio de injuria y calumnia, porque es falsa, temeraria e insidiosa, como todas las que hace. Más aún, acusa veladamente al Programa de Paz y Desarrollo del Magdalena Medio (PPDMM) y al Banco Mundial de financiar a los campesinos del Cimitarra y así, a la guerrilla. Su razonamiento induce a cerrar el silogismo con una conclusión ridícula: la Compañía de Jesús y la banca mundial están apoyando la subversión. Pero además criminaliza a priori: Todo aquel que defienda a la Asociación, a cualquier ONG, e incluso a un gobierno extranjero que haya contribuido con el PPDMM, es un defensor de las Farc. Con idéntica lógica José Obdulio podría acusar a Uribe de simpatizar con la guerrilla por haber financiado a través de la Red Social los programas de Pacho de Roux, creador de los programas de paz y desarrollo en el Magdalena Medio que contribuyeron a mermar el derramamiento de sangre en la región. De Roux es hoy provincial de los jesuitas. Oír a José Obdulio es oír al siniestro Escobar Sierra, ministro de Gobierno de Turbay, acusando al Cinep a finales de los años 70, de ser un nido de comunistas, o a Rito Alejo del Río, a finales de los 90, gritando que la Comunidad de Paz de San José de Apartadó estaba en el organigrama de la guerrilla.

Resbalar acusaciones por medio de silogismos, donde las premisas son gratuitas, nos permitiría decir que como en el Congreso hay paramilitares, el Congreso es paramilitar. Yo no sé —ni me corresponde investigar— si en tal o cual asociación, comunidad o reserva hay miembros de la guerrilla. Pero si los hubiera, nadie tiene derecho a decir que, por tanto, son organizaciones guerrilleras. Nadie puede afirmar, sin exponerse al ridículo, que los gremios de ganaderos son frentes de las Auc porque Visbal Martelo fue investigado en la Corte Suprema de Justicia por parapolítica. Tampoco puede afirmar que puesto que Miguel Cifuentes, miembro de la asociación del Cimitarra, estuvo detenido por presuntos vínculos con las Farc, los campesinos del Valle del Cimitarra sean una célula subversiva. Cínico y tramposo el argumento.

José Obdulio es ordinario y tosco, pero no bruto, y toda la acusación contra la ACVC es el primer tiro disparado contra la Ley de Tierras que el Gobierno presentará en marzo al Congreso. Para buen entendedor, como es Juan Camilo Restrepo, pocas palabras bastan para saber hacia dónde van las balas trazadoras. El caso es simple: si se resuelve el problema agrario, la guerra se debilita y así se demostraría que la Seguridad Democrática fue una estrategia brutal que no liquidó el conflicto, pero alimentó negocios. Las Reservas Campesinas no son, como dice el calanchín de José Obdulio, zonas de repliegue de las guerrillas para negociar coca. Son un mecanismo para que la tierra que llegue a ser devuelta a los campesinos no vuelva a caer en manos de los terratenientes unos años después, como siempre ha sucedido. Debe ser eso lo que le duele. Las Reservas Campesinas de El Pato, Calamar y Cabrera fueron financiadas con dineros del Banco Mundial, y el resultado de sus programas estudiado y valorado por la Universidad Javeriana.

Dirección web fuente: http://www.elespectador.com/impreso/columna-249126-jose-obdulio-el-sofista

martes, 19 de octubre de 2010

Flor de un día

Daniel Coronell
Sábado 16 Octubre 2010
La circular prueba que hubo una instrucción de los floricultores para donar a la campaña de Arias, bajo cuya administración comenzaron a recibir cuantiosas prerrogativas.

El periodista Norbey Quevedo reveló la semana pasada en El Espectador que el Banco Agrario tiene problemas para recuperar millonarias sumas prestadas a algunos floricultores. La situación se complicó, además, porque en muchos casos el fiador es el propio Estado a través del Fondo Agropecuario de Garantías. Es decir, el Estado terminó debiéndose a sí mismo más de 25.000 millones de pesos, por cuenta de unos incumplidos.

La W Radio ha seguido el caso y ha encontrado aspectos muy interesantes del asunto. Se han preguntado repetidamente si los beneficiados con los créditos (incluyendo a los morosos) han tenido algo que ver con la campaña política del ex ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias. No ha sido sencillo que les entreguen la información detallada en el Consejo Nacional Electoral. Sin embargo, el persistente Yamit Palacios encontró una pista de oro.

Se trata de una circular del director regional de Asocolflores en Antioquia, Marcos Alberto Ossa, titulada 'Donación para la campaña del Dr. Andrés Felipe Arias' en donde advierte que para cumplir las normas los cheques deben ser girados por personas naturales, pero deja muy en claro, en el punto 8 del documento, que esas donaciones vendrán de empresas y grupos:

"Los aportes se harán por Empresa o por Grupo y dependerán de su Categoría: Categoría A: $5.000.000; Categoría B: $2.000.000; Categoría C: $1.000.000". (Vea el documento).

La circular prueba que existió una instrucción gremial de la asociación de floricultores para hacer donaciones a la campaña del ex ministro Arias, bajo cuya administración empezaron a recibir cuantiosas prerrogativas. Además de los créditos del BanAgrario, muchos floricultores resultaron favorecidos con Agro Ingreso Seguro por coberturas cambiarias e Incentivos Sanitarios para Flores y Follajes, entre otras millonarias ayudas.

Pero además existe una prueba contundente de que varios de los otrora favorecidos por la administración de Andrés Felipe Arias se convirtieron en donantes de su campaña presidencial.

Se trata de la planilla de recaudos de la campaña de Arias. El documento, que ustedes pueden ver en semana.com, muestra que el gestor de 43 donaciones para esa fecha era Asocolflores. Esos aportes de floricultores -que incluyen al presidente de la agremiación, Augusto Solano- suman casi 114 millones de pesos. (Vea el documento).

También son donantes otros beneficiarios de Agro Ingreso Seguro, pero por hoy concentrémonos en los floricultores y especialmente en los morosos del BanAgrario.

El grupo Falcon Farms recibió más de 12.000 millones de pesos desembolsados por el banco estatal, pero hace unos días fue autorizado para acogerse al régimen de insolvencia (Vea el documento). Es decir, la platica se perdió. En 2008, el Estado le había regalado otros 240 millones como Agro Ingreso Seguro por coberturas cambiarias (Vea el documento). Al año siguiente recibió 371 millones por incentivo sanitario (Vea el documento).

La planilla de recaudos de la campaña de Arias muestra que el mayor accionista individual de Falcon Farms, el señor Jaime Mauricio Restrepo Arango, le donó 10 millones de pesos a la campaña de Arias en un cheque de su cuenta personal del Bbva. (Vea la donación).

El agradecido señor Restrepo también controla Flores La Virginia, que le debe otros 1.460 millones de pesos al Banco Agrario. (Vea el documento).

También es donante de la campaña de Arias -con cheque de un millón de pesos del Hsbc- el señor Arturo Harker Borda (Vea la donación), quien, a través de sociedades familiares y participación propia, controla el 40 por ciento de Tinzuque S.A. Sus socios son compañías panameñas cuyos accionistas están protegidos por el velo societario de ese país. Tinzuque le debe casi 5.000 millones al Banco Agrario. (Vea el documento).

El señor Harker Borda tiene intereses también en Flores Tikiya S.A., que le adeuda otros 1.500 millones de pesos a BanAgrario, y en Flores Chusacá, que debe algo más de 1.000 millones de pesos. (Vea el documento).

Muchos floricultores usaron apropiadamente las ayudas del Estado. Salvaron sus empresas y el empleo de miles de trabajadores. Sin embargo, otros empiezan a protagonizar llamativas quiebras.

Lo que queda claro, por encima de cualquier duda, es que los mayores morosos de los créditos de BanAgrario aportaron a través de accionistas y directivos a la campaña de Andrés Felipe Arias.

domingo, 10 de octubre de 2010

Catorce minutos de reflexión

Por Mario Vargas Llosa (El País - España).
New York, 10 octubre de 2010

El Nobel de Literatura relata cómo tras recibir la llamada de la Academia Sueca dudó, y mientras esperaba la confirmación desfilaron los recuerdos de una vida dedicada a las letras

Ese día, como todos los días desde que, hace tres semanas, llegamos a Nueva York, me levanté a las cinco de la mañana y, procurando no despertar a Patricia, me fui a la salita a leer. Era noche cerrada todavía y las luces de los rascacielos del contorno tenían la apariencia inquietante de una gigantesca bandada de cocuyos invadiendo la ciudad. Dentro de una hora más o menos comenzaría a amanecer y, si estaba despejado el cielo, las primeras luces irían iluminando el río Hudson y la esquina de Central Park con sus árboles que el otoño comienza a dorar, un lindo espectáculo que me regalan cada mañana las ventanas del departamento (vivimos en el piso cuarenta y seis).

Mario Vargas LlosaTenía el día planificado con toda precisión. Trabajaría un par de horas preparando la clase del próximo lunes en Princeton, en la que ilustraría el tema del punto de vista con ejemplos tomados de El reino de este mundo de Alejo Carpentier, media hora de ejercicios para la espalda, una hora de caminata en Central Park, periódicos, desayuno, ducha, y a la Public Library de New York, donde escribiría mi Piedra de Toque para EL PAÍS sobre el suicidio, tirándose del puente George Washington, en la Universidad de Rutgers, de Tylor Clementi, violinista y joven estudiante al que dos compañeros homófobos habían denunciado como gay, difundiendo en la Red un vídeo en el que aparecía besándose con un hombre.

Inmediatamente fui absorbido por la magia de El reino de este mundo y la transfiguración mítica que la prosa de Carpentier hace de los primeros intentos independentistas en Haití. El narrador omnisciente de la historia es una astuta ausencia erudita, libresca, barroca y rebuscada que narra desde muy cerca de la sensibilidad del esclavo Ti Noel, quien cree en los Grandes Loas del vodú y que los hechiceros del culto, como Mackandal, gozan del don de la licantropía, es decir, pueden transformarse en animales a voluntad. Hacía por lo menos veinte años que no la releía y su poder de persuasión seguía siendo irresistible.

De pronto advertí la presencia de Patricia en la salita. Se acercaba con el teléfono en la mano y una cara que me asustó. "Una tragedia en la familia", pensé. Cogí el aparato y escuché, entre silbidos, ecos y eructos eléctricos, una voz que hablaba en inglés. En el instante en que alcancé a distinguir las palabras Swedish Academy la comunicación se cortó. Estuvimos callados, mirándonos sin decir nada, hasta que el teléfono repicó otra vez. Ahora sí se oía bien. El caballero me dijo que era el secretario de la Academia Sueca, que me habían concedido el Premio Nobel de Literatura y que la noticia se haría pública dentro de catorce minutos. Que podía escucharla en la televisión, la radio y el Internet.

-Hay que avisar a Álvaro, Gonzalo y Morgana -dijo Patricia.

-Mejor esperemos que sea oficial -le contesté.

Mario Vargas LlosaY le recordé que, hacía muchos años, en Roma, nos habían contado la broma pesada que le jugaron unos amigos (o más bien enemigos) a Alberto Moravia, haciéndose pasar por funcionarios de la Academia Sueca y felicitándolo por el galardón. Él alertó a la prensa y la noticia resultó un embrollo de mal gusto.

-Si es cierto, esta casa se va a volver un loquerío -dijo Patricia-. Mejor dúchate de una vez.

Pero, en vez de hacerlo, me quedé en la salita, viendo asomar entre los rascacielos las primeras luces de la mañana neoyorquina. Pensé en la casa de la calle Ladislao Cabrera, en Cochabamba, donde pasé mi infancia, y en el libro de Neruda Veinte poemas de amor y una canción desesperada, que mi madre me había prohibido leer y que tenía escondido en su velador (el primer libro prohibido que leí). Pensé en lo mucho que le hubiera alegrado la noticia, si era cierta. Pensé en la gran nariz y la calva reluciente del abuelo Pedro, que escribía versos festivos y explicaba a la familia, cuando yo me negaba a comer: "Para el poeta la comida es prosa". Pensé en el tío Lucho, que, en ese año feliz que pasé en su casa de Piura, el último del colegio, escribiendo artículos, cuentecitos y poemas que publicaba a veces en La Industria, me animaba incansablemente a perseverar y ser un escritor, porque, acaso hablando de sí mismo, me aseguraba que no seguir la propia vocación es traicionarse y condenarse a la infelicidad. Pensé en el estreno, ese mismo año, en el Teatro Variedades de Piura, de mi obrita La huida del Inca, que mi amigo Javier Silva publicitaba a voz en cuello por las calles con una gran bocina, desde el techo de un camión, y en la bella Ruth Rojas, la Vestal de la obra, de la que yo estaba enamorado en secreto.

-Es una tontería pensar que esto puede ser una broma -dijo Patricia-. Llamemos a Álvaro, Gonzalo y Morgana de una vez.

Llamamos a Álvaro a Washington, a Gonzalo a Santo Domingo y a Morgana a Lima, y todavía faltaban siete u ocho minutos para la hora señalada. Yo pensé en Lucho Loayza y Abelardo Oquendo, los amigos de adolescencia y en la revista Literatura, de la que sacamos apenas tres números, de nuestro manifiesto contra la pena de muerte, del homenaje a César Moro, y de las feroces discusiones que a veces teníamos sobre si Borges era más importante que Sartre o éste que aquél. Yo sostenía lo último y ellos lo primero y eran ellos, por supuesto, quienes llevaban la razón. Fue entonces cuando me pusieron el apodo (que a mí me encantaba): "El sartrecillo valiente".

Pensé en el concurso de La Revue Francaise que gané el año 1957, con mi cuento El desafío, que me deparó un viaje a París, donde pasé un mes de total felicidad, viviendo en el Hotel Napoleón, en las cuatro palabras que cambié con Albert Camus y María Casares en las puertas de un teatro de los Grandes Bulevares, y mis desesperados y estériles esfuerzos para ser recibido por Sartre aunque fuera sólo un minuto para verle la cara y estrecharle la mano. Recordé mi primer año en Madrid y las dudas que tuve antes de decidirme a enviar los cuentos de Los jefes al Premio Leopoldo Alas, creado por un grupo de médicos de Barcelona, encabezado por el doctor Rocas y asesorado por el poeta Enrique Badosa, gracias a los cuales tuve la enorme alegría de ver mi primer libro impreso.

Mario Vargas LlosaPensé que, si la noticia era cierta, tenía que agradecer públicamente a España lo mucho que le debía, pues, sin el extraordinario apoyo de personas como Carlos Barral, Carmen Balcells y tantas otras, editores, críticos, lectores, jamás hubieran alcanzado mis libros la difusión que han tenido.

Y pensé lo increíblemente afortunado que yo he sido en la vida por seguir el consejo del tío Lucho y haber decidido, a mis veintidós años, en aquella pensión madrileña de la calle del Doctor Castelo, en algún momento de agosto de 1958, que no sería abogado sino escritor, y que, desde entonces, aunque tuviera que vivir a tres dobles y un repique, organizaría mi vida de tal manera que la mayor parte de mi tiempo y energía se volcaran en la literatura, y que sólo buscaría trabajos que me dejaran tiempo libre para escribir. Fue una decisión algo quimérica, pero me ayudó mucho, por lo menos psicológicamente, y creo que, en sus grandes rasgos, la cumplí en mis años de París, pues los trabajos en la Escuela Berlitz, la Agence France Presse y la Radio Televisión Francesa, me dejaron siempre algunas horitas del día para leer y escribir.

Y pensé en la extraña paradoja de haber recibido tantos reconocimientos, como éste (si la noticia no era una broma de mal gusto), por dedicar mi vida a un quehacer que me ha hecho gozar infinitamente, en la que cada libro ha sido una aventura llena de sorpresas, de descubrimientos, de ilusiones y de exaltación, que compensaban siempre con creces las dificultades, dolores de cabeza, depresiones y estreñimientos. Y pensé en lo maravillosa que es la vida que los hombres y las mujeres inventamos, cuando todavía andábamos en taparrabos y comiéndonos los unos a los otros, para romper las fronteras tan estrechas de la vida verdadera, y trasladarnos a otra, más rica, más intensa, más libre, a través de la ficción.

A las seis en punto de la mañana las radios, la televisión y el Internet confirmaron que la noticia era cierta. Como predijo Patricia, la casa se volvió un loquerío y desde entonces yo dejé de pensar y, casi casi, hasta de respirar.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Opinón de una columna de opinión

Después de haber hecho la lectura de la columana de Salomón Kalmanovitz con el título Reforma agraria, paz y desarrollo en el Espectador, encontré la muy pertinente opinión de «luipuyana» al artículo del columnista anteriormente nombrado. Esta está dividida en 6 entradas y para facilitar su lectura, aquí les comparto y unifico su opinión...

Por luispuyana (El Espectador-Opinión).
27 Sep 2010 - 7:05am

UN POCO MÁS ATRÁS KALMANOVITZ, el grueso de la reforma agraria la realizó Francia y quedö consignada en el Preámbulo de la Constitución Directorial de 1793 al consignar que llegó el fina al 'régimen feudal', fue la época de las revoluciones democráticas burguesas lideradas por los industriales en el desarrollo de su capitalismo nacional. Otro tanto sucedio en E.U., en la declataroria de la Constitución redactada por Thomas Jefferson en 1776 en la que por vez primera se rechazó que ningúna nación podría vasallar otra, en clara referencia al colonialismo Inglaterra. En Colombia y el resto de A. Latina esa revolución democrática burguesa de la reforma agraria jamás se realizó, nuestra independencia de 1819 hizo algo trascendental como lo fue sacar sanguinarias tropas invasoras españolas.

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CON BASE A LO ABAJO ANOTADO, COLOMBIA JAMÄS HIZO UNA DEMOCRATIZACIÖN DE LA TIERRA y los liberales que lo intentaron fueron derrotados por la Regeneraciön liderada por el liberal mutado a godo, Rafael Núñez, que aplastó el partido liberal en la Guerra de los Mil días, y sobre el cadáver de esa colectividad se engendró una generación de vendepatrias complices del Robo de Panamá y quien Rafael Reyes antes de llegar a la presidencia prometió que entregaría el Canal de Panamá SIN COBRAR NI UN DÓLAR. Exactamente esa generación de traidores hasta el gobierno de Uribe III no sólo han sido enemigos de cualquier reforma agraria sino que con Uribe I y II realizaron a sangre y fuego la CONTRARREFORMA AGRARIA que con el DAS-PARAS asesinaron a 30 mi campesinos y DESPLAZARON 4 MILLONES DE CAMPESINOS.

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LA OLIGARQUÍA LIBERAL-CONSERVADORA HA SIDO LA PEOR PESTE que en más de cien años se ha opuesto a la democratización de la tierra. Por el contrario, con uribe I y II fue la contrarreforma agraria más violenta en toda la historia del Patria. Con Uribe III se profundiza la iniquidad y la total desigualdad del agro al marchar decididamente en ejecutar LOS LETALES TLC que imponen los imperios industriales del planeta que nos traen LOS MISMOS ALIMENTOS QUE AQUÍ PRODUCIMOS, millones de campesinos pobres y pequeños campesinos se arruinaran comenzando con los arroceros y los lecheros, ya acabaron con los algodoneros y los de la Soya entre otros, y las industrias textiles están de capa caída. LO PEOR ESTA POR VENIR, ya que la adicción con los inversionistas de confianza vienen por nuestras tierras.

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LOS INVERSIONISTAS DE CONFIANZA INTERNACIONALES CON SUS GOBIERNOS IMPERIALES VIENEN POR NUESTRAS TIERRAS, peor que el colonialismo español, no sólo vienen con toda confianza a saquear nuestros recursos naturales a pagar las regalías más baratas del planeta. Pero tambíen vienen a cultivar nuestras tierras y no precisamente para cultivar los alimentos que nuestros campesinos producen SINO QUE VIENEN A MONTAR LA GRAN INDUSTRIA DEL ETANOL. subsidiada con impuestos que pagan los 44 millones de colombianos, luego el etanol es un sofisma de distracción que a la postre terminará exportado a esas naciones imperiales. LE QUITAN AL POBRE SUS IMPUESTOS PARA SUBSIDIAR A LAS NACIONES RICAS. Ya hasta la propia ONU a denunciado esa situación, especialmente con la otrora China socialista, hoy traicionada.

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POR LO BREVE EXPUESTO, SEÑOR KALMANOVITZ, LO DE URIBE III ES UN FRAUDE, la entrega de tierras está destinada es pero para los grandes inversionistas internacinales, los mismos que nos imponen los TLC, y sus condolencias con los 4 millones de desplazados es una descarada farsa, ya que lo que quieren son campesinos jornaleros para sus GRANDES EMPRESAS INDUSTRIALES, con malos salarios y sin pensión y contratados como lo están haciendo con el Carbón y peor con el oro que piensan seguir saqueando bajo el mismo sistema de la colonia española, LO INVERSIONISTAS DE CONFIANZA VIENEN POR EL SANTO Y LA LIMOSNA, vienen por nuestras tierras y a pagar miserables salarios a los DESPLAZADOS.

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Y POR ÚLTIMO, LA PAZ ANHELADA SOLO SE PUEDE LOGRAR SIN LOS TLC IMPUESTOS POR LOS GRINGOS Y EUROPEOS, el resto es un fraude, para que los campesinos quieren tierra, la que no pueden comerse sino CULTIVAR NUESTROS PROPIOS ALIMENTOS Y NO PARA PRODUCIR ETANOL, lo que es un crímen como lo ha puntualizado la ONU, PRODUCIR ALIMENTOS PARA CARROS CUANDO CADA VEZ QUE RESPIRAMOS SEIS VECES SE MUERE UN NIÑO DE FÍSICA HAMBRE.

Cuando el monstruo llegue a la puerta

Por William Ospina (El Espectador-Opinión).
18 Sep 2010 - 9:51 pm

TODOS SABEMOS CUÁNDO OCURRIRÁ la legalización de la droga. Exactamente cuando la violencia de los narcotraficantes haya cruzado la frontera y se convierta en una pesadilla para la seguridad de los norteamericanos, como ocurrió con la violencia de las mafias del alcohol en los años veinte del siglo XX.

Los gangsters se tomaron las calles, desataron semanas de terror sobre New York y Chicago, corrompieron la política y la justicia, tendieron una sombra de inseguridad sobre los Estados Unidos. Sólo entonces los legisladores comprendieron que esa no era una guerra meramente policial y jurídica, que era la prohibición lo que daba su fuerza a ese negocio clandestino, y al fin les resultó evidente que el alcohol era menos peligroso que las mafias del alcohol, que un tremendo poder económico dedicado a patrocinar las empresas del crimen.

Nadie quisiera que llegue ese momento, pero todos sabemos que se va acercando. La prohibición de la droga convirtió un consumo marginal en un consumo floreciente, el censo de los consumidores no ha dejado de crecer en las últimas décadas, las fortunas de los traficantes son cada vez más colosales, una multinacional clandestina ha tendido sus tentáculos sobre el mundo, y hoy millones y millones de dólares fluyen desde las manos anónimas de los consumidores, amparados en Estados Unidos por la propia Constitución, de modo que la guerra no se libra en las calles de los países consumidores sino en los campos y los aeropuertos de los países productores, y no pasa de ser un simulacro para sosegar buenas conciencias, ya que la droga no deja de fluir, los traficantes no dejan de enriquecerse, los distribuidores no dejan de irrigar el mercado, y los consumidores no dejan de gastar fortunas en la frenética satisfacción de sus gustos.

No es mi propósito hablar aquí de las causas del consumo. Pero una sustancia no se vuelve tan popular ni produce tan enormes resultados económicos sin una red de causas digna de ser estudiada. Quizá la adicción a las drogas sea el oscuro espejo de una sociedad que autoriza y predica sin fin la satisfacción de todo deseo y sólo concibe la felicidad a través del consumo.

Las primeras víctimas de un negocio tan poderoso son sociedades como la colombiana, débiles institucionalmente, donde no es posible el enriquecimiento por las vías legales, llenas de gente emprendedora dispuesta a arriesgar la vida para acceder a una mínima satisfacción de sus necesidades, y acostumbradas a producir sólo lo que consumían las metrópolis. Desde el comienzo de nuestra historia extraíamos oro para españoles, alemanes y genoveses; perlas para los negociantes de Augsburgo y Toledo; después caoba para estos, esmeraldas para aquellos, café para los otros. Nadie vende lo que nadie compra, y en vano producirían nuestros campesinos lulos o yuca para el mercado europeo o norteamericano, donde nadie está interesado en esas cosas.

Pero países así son apenas las primeras víctimas, y su violencia no se atenúa siquiera cuando los traficantes han alcanzado el poder institucional que perseguían y tienen a la sociedad en sus manos. Ahora estamos viendo cómo los traficantes ponen en jaque a sociedades mucho más estables y con mayor poder institucional, como México.

Siendo tan distintas las condiciones de los dos países, hay quienes prestan eco a la tesis de un contagio, de una suerte de “colombianización” de la sociedad mexicana, cuando lo que ocurre es que ya las mafias están mostrando que pueden desestabilizar también a un país mucho más grande y poderoso que Colombia.

No se detendrán allí: la frontera de los Estados Unidos empieza a ser zona de guerra, y un día la violencia alcanzará el territorio norteamericano, empezando por esos estados que a veces parecen tierra de nadie, que todavía son el lejano oeste y el lejano sur, donde aún son posibles los hombres “de los duros pistoletazos que aturden el desierto”.

El poder de las mafias es insidioso como una enredadera. Avanzará con sus billetes y sus tentáculos, corromperá instituciones, complicará procesos, hará que se recuerden los poderes corruptores de hace ochenta años. Hoy nadie ignora que la parte mayor de los dineros de la droga circula por las venas del sistema financiero internacional, que la luz del escándalo sólo alcanza las últimas ramificaciones del modelo, esas ingenuas “mulas” que caen en los aeropuertos mientras los cargamentos cruzan las zonas ciegas de las grandes fronteras.

Se equivoca la secretaria de Estado Hillary Clinton. No es que México se esté “colombianizando”. Es que la violencia de la droga, que sólo se había colombianizado, ahora se está mexicanizando. Y un día veremos de qué manera se “americaniza”, para usar otra expresión posible. Entonces podremos ver cómo cambia el análisis, cómo los teóricos empiezan a hablar de la necesidad de entender el fenómeno, cómo la policía advierte que el problema excede el campo puramente policial, cómo se descubre que la droga sólo es de libre acceso cuando está prohibida, y cómo la justicia empieza a hablar de la necesidad de resolver las cosas de una manera norteamericana, es decir, pragmática.

Y el de la droga se convertirá, por fin, en un asunto de salud pública; y Time y Newsweek podrán hablar de una solución razonable, y los políticos que en nombre de la moral mantuvieron una prohibición degradante y perdida, descubrirán que el paso de la prohibición al control es lo único que puede salvar las instituciones: que la droga debe ser controlada por el Estado para que no se formen fortunas ilegales capaces de hundir en la violencia a toda la sociedad.

Pero sólo lo aceptarán cuando el monstruo haya llegado a la puerta.

domingo, 26 de septiembre de 2010

El último círculo

Por Héctor Abad Faciolince (El Espectador-Opinión).
25 Sep 2010 - 10:00 pm

LAS PRIMERAS PÁGINAS DE LOS PEriódicos locales nos obligan a ver una escena horripilante: el cadáver ensangrentado, hinchado, lívido, del Mono Jojoy, quizá la más colombiana de las personificaciones del diablo, el Belcebú supremo de nuestro infierno selvático.

A las puertas de un avión Hércules, envuelto a medias en una bolsa de plástico, con el uniforme lacerado, el cuerpo inerte dispuesto en una bandeja metálica, más algunas tomas detalladas de sus pertenencias: un reloj Rolex y un fajo de billetes de 50 mil (nuestra más alta denominación) salpicados de sangre. Las fotos las envía el Comando General de las Fuerzas Militares y parecen tomadas de un cuadro del Bosco, de una escena de Dante. Hablan del último anillo de seguridad de Jojoy, pero podría ser el último círculo del infierno: excrementos, vómito, sangre y dinero.

El nombre de la operación no indica inteligencia (como Jaque), sino ira divina: Sodoma. Así está en el Génesis: “Llovió del cielo azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra, por virtud del Señor, y arrasó estas ciudades y todo el país confinante, los moradores todos y todas las verdes campiñas del territorio”. No digo que este no sea un final previsible, e incluso merecido, para el más despiadado comandante del “Secuestrariado” de las Farc, que es como el pueblo le dice a su Secretariado. A hierro ha muerto el que mucho mató a hierro. Esta vez no habrá homenajes en la bolivariana república vecina (no conviene incensar al demonio en vísperas electorales) como ocurrió después del bombardeo a Raúl Reyes. Muy pocos lloran la muerte del secuestrador más sanguinario.

Pero si bien la acción del Gobierno es justa y debida, también es triste que un país tenga que celebrar y exhibir las acciones de sangre. Estamos tan degradados que ya es el fuego y el azufre de Sodoma lo que nos complace. En vez de cubrir con un discreto velo el resultado de la venganza social, se exhibe su cuerpo para el escarnio y el repudio público. Lo que se busca, claro, es que los guerrilleros sepan el posible futuro que les espera, si no abandonan la guerra. Se busca la desbandada. Pero lo que se obtiene, también, es la imagen precisa de lo que somos: un país sangriento, muy poco civilizado, todavía en la fase más cruda de su existencia como sociedad. Repasemos: la barriga expuesta de Pablo Escobar sobre un tejado, la calavera con un orificio de Carlos Castaño, el cadáver lacerado de Raúl Reyes, la carcasa hinchada del Mono Jojoy. Tal vez sólo en el África de las masacres de Tutsis y Hutus (descuartizados a machetazo limpio) se hallen escenas más crudas que las que aquí estamos obligados a ver desde hace decenios.

Estas no son las imágenes del triunfo, sino los recuerdos diurnos que nos quedan después de haber vivido un íncubo nocturno. El jueves en la madrugada, al enterarme del bombardeo que acabó con la violenta existencia del Mono Jojoy, le escribí un correo a una ex secuestrada: “El peor de tus carceleros ya no está vivo; no es para celebrar ninguna muerte, pero Jojoy hacía mucho daño y no se merecía otro final, probablemente”. Su respuesta nos dice lo que puede sentir cualquiera de sus miles de víctimas: “Tengo escalofrío. No puedo alegrarme pero es el final de una pesadilla”. Ojalá este descenso al último círculo del infierno sea de verdad el comienzo de la salida de esta larga pesadilla. Si las Farc no se rinden, están condenadas al exterminio.

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