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jueves, 10 de febrero de 2011

José Obdulio, el sofista

Por Alfredo Molano Bravo (El Espectador-Opinión).
Dom, 02/06/2011 - 01:00

JOSÉ OBDULIO GAVIRIA, EN UN PROgrama de televisión que le dieron y desde donde le pone minas quiebrapatas a Santos, ha resuelto cargarla contra la figura de Reservas Campesinas (Ley 160 de 1994) y las Comunidades de Paz, acolitado por un señor Restrepo, de la Asociación de Víctimas de la Guerrilla.

El argumento es simple: son organizaciones de las Farc. La evidencia: videos de personas que lo afirman. Punto. José Obdulio es un maestro del sofisma. Un publicista dogmático amparado en el poder de Uribe y miembro de esa escuela conocida y decadente que encabezan Plinio Apuleyo y Fernando Londoño. No es buen escritor como Plinio ni buen orador como Londoño, pero es mucho más cansón que los dos juntos.

José Obdulio está furioso porque el Premio Nacional de Paz fue otorgado a la Asociación Campesina del Valle del Cimitarra (ACVC). Por tanto, dice, se ha premiado a las Farc. No sé si la afirmación justifique un juicio de injuria y calumnia, porque es falsa, temeraria e insidiosa, como todas las que hace. Más aún, acusa veladamente al Programa de Paz y Desarrollo del Magdalena Medio (PPDMM) y al Banco Mundial de financiar a los campesinos del Cimitarra y así, a la guerrilla. Su razonamiento induce a cerrar el silogismo con una conclusión ridícula: la Compañía de Jesús y la banca mundial están apoyando la subversión. Pero además criminaliza a priori: Todo aquel que defienda a la Asociación, a cualquier ONG, e incluso a un gobierno extranjero que haya contribuido con el PPDMM, es un defensor de las Farc. Con idéntica lógica José Obdulio podría acusar a Uribe de simpatizar con la guerrilla por haber financiado a través de la Red Social los programas de Pacho de Roux, creador de los programas de paz y desarrollo en el Magdalena Medio que contribuyeron a mermar el derramamiento de sangre en la región. De Roux es hoy provincial de los jesuitas. Oír a José Obdulio es oír al siniestro Escobar Sierra, ministro de Gobierno de Turbay, acusando al Cinep a finales de los años 70, de ser un nido de comunistas, o a Rito Alejo del Río, a finales de los 90, gritando que la Comunidad de Paz de San José de Apartadó estaba en el organigrama de la guerrilla.

Resbalar acusaciones por medio de silogismos, donde las premisas son gratuitas, nos permitiría decir que como en el Congreso hay paramilitares, el Congreso es paramilitar. Yo no sé —ni me corresponde investigar— si en tal o cual asociación, comunidad o reserva hay miembros de la guerrilla. Pero si los hubiera, nadie tiene derecho a decir que, por tanto, son organizaciones guerrilleras. Nadie puede afirmar, sin exponerse al ridículo, que los gremios de ganaderos son frentes de las Auc porque Visbal Martelo fue investigado en la Corte Suprema de Justicia por parapolítica. Tampoco puede afirmar que puesto que Miguel Cifuentes, miembro de la asociación del Cimitarra, estuvo detenido por presuntos vínculos con las Farc, los campesinos del Valle del Cimitarra sean una célula subversiva. Cínico y tramposo el argumento.

José Obdulio es ordinario y tosco, pero no bruto, y toda la acusación contra la ACVC es el primer tiro disparado contra la Ley de Tierras que el Gobierno presentará en marzo al Congreso. Para buen entendedor, como es Juan Camilo Restrepo, pocas palabras bastan para saber hacia dónde van las balas trazadoras. El caso es simple: si se resuelve el problema agrario, la guerra se debilita y así se demostraría que la Seguridad Democrática fue una estrategia brutal que no liquidó el conflicto, pero alimentó negocios. Las Reservas Campesinas no son, como dice el calanchín de José Obdulio, zonas de repliegue de las guerrillas para negociar coca. Son un mecanismo para que la tierra que llegue a ser devuelta a los campesinos no vuelva a caer en manos de los terratenientes unos años después, como siempre ha sucedido. Debe ser eso lo que le duele. Las Reservas Campesinas de El Pato, Calamar y Cabrera fueron financiadas con dineros del Banco Mundial, y el resultado de sus programas estudiado y valorado por la Universidad Javeriana.

Dirección web fuente: http://www.elespectador.com/impreso/columna-249126-jose-obdulio-el-sofista

martes, 19 de octubre de 2010

A control político polémicos créditos del Banco Agrario

El Espectador
19 Oct 2010 - 4:56 pm


El Congreso de la República le prestó suma atención a la denuncia de El Espectador y Caracol Radio sobre los extraños créditos que autorizó el Banco Agrario a un grupo de floricultores, que habrían terminado en la campaña de Andrés Felipe Arias.

La comisión quinta del Senado para el próximo 9 de noviembre fijó la fecha sobre este álgido debate.

Según el promotor, el senador Jorge Enrique Robledo, no se puede quedar en el aire que esa entidad financiera prestó $224 mil millones que hacen parte de las arcas de la Nación.

"Vamos a tener al Ministro de Agricultura para debatir este caso escandaloso sobre la posible pérdida de unos créditos y algunos favorecimientos en éstos para, al parecer, beneficiar la campaña de Arias", dijo.

Para Robledo es posible que en ese tema se configure un nuevo hecho de corrupción y por eso merece ser debatido con detenimiento.

El llamado extendido desde el Congreso es para que el actual Gobierno solucione de alguna manera lo que acontece con los extraños créditos.

martes, 5 de octubre de 2010

Cuánto nos cuestan los partidos

Por Redacción Política (El Espectador-Noticia).
2 Oct 2010 - 8:00 pm

En los últimos cuatro años, 16 partidos y movimientos recibieron $80.909 millones..

La Ley 130 de 1994 o Estatuto de los Partidos establece que el Estado financiará el funcionamiento de los partidos y movimientos políticos con personería jurídica o representación en el Congreso a través del Fondo Nacional de Financiación de Partidos y Campañas Electorales, que se constituye anualmente por el aporte de dinero que determine el Consejo Nacional Electoral (CNE), de acuerdo con el número de ciudadanos inscritos en el censo electoral y por el producto de las multas impuestas a las mismas organizaciones.

La norma establece que el CNE distribuirá los dineros según los siguientes criterios: una suma básica fija equivalente al 10% del fondo distribuida por partes iguales entre todos los partidos; el 50% en proporción al número de curules obtenidas en la última elección para Congreso o para Asambleas, según el caso; y el 30% para contribuir a las actividades proselitistas, culturales y divulgativas.

El 10% restante, y que según la Ley debería ir para las organizaciones femeninas, juveniles, indígenas, de negritudes, discapacitados físicos, sindicatos y organizaciones dentro de sus partidos y movimientos, no se reparte actualmente ya que dicho inciso fue declarado inexequible por la Corte Constitucional mediante la Sentencia C-089 de 1994.

Precisamente, en dicha sentencia el alto tribunal explicó que la razón de ser de la ayuda financiera del Estado busca “neutralizar la dependencia y servidumbre que las organizaciones políticas pueden adquirir respecto de los centros privados de poder, que les prodigan su apoyo económico y pueden prevalerse de él para derivar una malsana influencia sobre los asuntos políticos o exigir reciprocidades que deterioran la moral social y socavan la confianza en el correcto desempeño de su función representativa y mediadora, que debería inspirarse únicamente en el interés general”.

Cuánto nos cuestan los partidosY aunque los recursos son de libre destinación e inversión en actividades propias de los partidos y movimientos políticos, la Corte señala que el 70% de dichas sumas deberá destinarse a mantener el funcionamiento de sus estructuras regionales y locales, al tiempo que les ordena debatir y aprobar democráticamente sus presupuestos.

Según el reciente informe de gestión, presentado por el CNE para el cuatrienio 2006-2010, los partidos y movimientos políticos en el país recibieron $80.909 millones para gastos de funcionamiento, sin contar los dineros por reposición de votos, cuya suma asciende a $170.258 millones (incluyendo lo pagado a grupos significativos de ciudadanos). Cabe aclarar que el balance incluye a colectividades que ya desaparecieron del escenario político.

Es el precio de la democracia. Una rápida encuesta realizada por El Espectador entre algunos de los partidos beneficiados revela que los recursos son utilizados para el mantenimiento de las sedes en todo el país —lo que incluye, por ejemplo, arrendamientos, pago de servicios públicos, internet, servicio de aseo, etc.—, otra parte se destina a campañas institucionales de promoción en época electoral, para pagar los sueldos de secretarias, auxiliares, contadores y empleados en general o para pagar desayunos y almuerzos cuando se realizan reuniones de parlamentarios y hasta para financiar las convenciones nacionales.

En criterio de la investigadora de la Universidad del Rosario Bibiana Andrea Clavijo, el problema es que nunca se sabe cómo son utilizados los recursos que el Estado les da a los partidos y la rendición de cuentas que exige el CNE no tiene mayor rigurosidad. “La ley debe ser más fuerte con la exigencia de cuentas claras para que los electores sepan en qué gastaron sus partidos. Hoy los gamonales tienen mayor control sobre el presupuesto y los partidos no se han preocupado por invertir en centros de pensamiento o análisis de la coyuntura política. No se preocupan por hacer doctrina”, dice.

A su vez, el analista Luis Carvajal señala que la promoción de las campañas políticas se lleva gran parte de los recursos, en detrimento del fortalecimiento institucional y la modernización de las estructuras de partido. “Los partidos se han convertido en estructuras parlamentarias controladas por miembros que privilegian sus visiones o particulares intereses regionales o coyunturales, como los períodos electorales. No tenemos esfuerzos perdurables en áreas como mercadeo político, capacitación, gobierno, economía y liderazgo”, concluyó.

En la actualidad se tramita en el Congreso la reglamentación de la reforma política de 2009, proyecto que en criterio de los grupos minoritarios apunta a borrarlos del escenario político electoral, ya que plantea nuevos porcentajes en la distribución de recursos de acuerdo, por ejemplo, con el número de curules obtenidas para concejos o en proporción al número de mujeres elegidas en las corporaciones públicas, lo que los deja en desventaja. Ahora, en el sondeo por las diferentes colectividades, todos coinciden en que la plata que les da el Estado es poca y que siempre hace falta.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Opinón de una columna de opinión

Después de haber hecho la lectura de la columana de Salomón Kalmanovitz con el título Reforma agraria, paz y desarrollo en el Espectador, encontré la muy pertinente opinión de «luipuyana» al artículo del columnista anteriormente nombrado. Esta está dividida en 6 entradas y para facilitar su lectura, aquí les comparto y unifico su opinión...

Por luispuyana (El Espectador-Opinión).
27 Sep 2010 - 7:05am

UN POCO MÁS ATRÁS KALMANOVITZ, el grueso de la reforma agraria la realizó Francia y quedö consignada en el Preámbulo de la Constitución Directorial de 1793 al consignar que llegó el fina al 'régimen feudal', fue la época de las revoluciones democráticas burguesas lideradas por los industriales en el desarrollo de su capitalismo nacional. Otro tanto sucedio en E.U., en la declataroria de la Constitución redactada por Thomas Jefferson en 1776 en la que por vez primera se rechazó que ningúna nación podría vasallar otra, en clara referencia al colonialismo Inglaterra. En Colombia y el resto de A. Latina esa revolución democrática burguesa de la reforma agraria jamás se realizó, nuestra independencia de 1819 hizo algo trascendental como lo fue sacar sanguinarias tropas invasoras españolas.

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CON BASE A LO ABAJO ANOTADO, COLOMBIA JAMÄS HIZO UNA DEMOCRATIZACIÖN DE LA TIERRA y los liberales que lo intentaron fueron derrotados por la Regeneraciön liderada por el liberal mutado a godo, Rafael Núñez, que aplastó el partido liberal en la Guerra de los Mil días, y sobre el cadáver de esa colectividad se engendró una generación de vendepatrias complices del Robo de Panamá y quien Rafael Reyes antes de llegar a la presidencia prometió que entregaría el Canal de Panamá SIN COBRAR NI UN DÓLAR. Exactamente esa generación de traidores hasta el gobierno de Uribe III no sólo han sido enemigos de cualquier reforma agraria sino que con Uribe I y II realizaron a sangre y fuego la CONTRARREFORMA AGRARIA que con el DAS-PARAS asesinaron a 30 mi campesinos y DESPLAZARON 4 MILLONES DE CAMPESINOS.

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LA OLIGARQUÍA LIBERAL-CONSERVADORA HA SIDO LA PEOR PESTE que en más de cien años se ha opuesto a la democratización de la tierra. Por el contrario, con uribe I y II fue la contrarreforma agraria más violenta en toda la historia del Patria. Con Uribe III se profundiza la iniquidad y la total desigualdad del agro al marchar decididamente en ejecutar LOS LETALES TLC que imponen los imperios industriales del planeta que nos traen LOS MISMOS ALIMENTOS QUE AQUÍ PRODUCIMOS, millones de campesinos pobres y pequeños campesinos se arruinaran comenzando con los arroceros y los lecheros, ya acabaron con los algodoneros y los de la Soya entre otros, y las industrias textiles están de capa caída. LO PEOR ESTA POR VENIR, ya que la adicción con los inversionistas de confianza vienen por nuestras tierras.

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LOS INVERSIONISTAS DE CONFIANZA INTERNACIONALES CON SUS GOBIERNOS IMPERIALES VIENEN POR NUESTRAS TIERRAS, peor que el colonialismo español, no sólo vienen con toda confianza a saquear nuestros recursos naturales a pagar las regalías más baratas del planeta. Pero tambíen vienen a cultivar nuestras tierras y no precisamente para cultivar los alimentos que nuestros campesinos producen SINO QUE VIENEN A MONTAR LA GRAN INDUSTRIA DEL ETANOL. subsidiada con impuestos que pagan los 44 millones de colombianos, luego el etanol es un sofisma de distracción que a la postre terminará exportado a esas naciones imperiales. LE QUITAN AL POBRE SUS IMPUESTOS PARA SUBSIDIAR A LAS NACIONES RICAS. Ya hasta la propia ONU a denunciado esa situación, especialmente con la otrora China socialista, hoy traicionada.

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POR LO BREVE EXPUESTO, SEÑOR KALMANOVITZ, LO DE URIBE III ES UN FRAUDE, la entrega de tierras está destinada es pero para los grandes inversionistas internacinales, los mismos que nos imponen los TLC, y sus condolencias con los 4 millones de desplazados es una descarada farsa, ya que lo que quieren son campesinos jornaleros para sus GRANDES EMPRESAS INDUSTRIALES, con malos salarios y sin pensión y contratados como lo están haciendo con el Carbón y peor con el oro que piensan seguir saqueando bajo el mismo sistema de la colonia española, LO INVERSIONISTAS DE CONFIANZA VIENEN POR EL SANTO Y LA LIMOSNA, vienen por nuestras tierras y a pagar miserables salarios a los DESPLAZADOS.

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Y POR ÚLTIMO, LA PAZ ANHELADA SOLO SE PUEDE LOGRAR SIN LOS TLC IMPUESTOS POR LOS GRINGOS Y EUROPEOS, el resto es un fraude, para que los campesinos quieren tierra, la que no pueden comerse sino CULTIVAR NUESTROS PROPIOS ALIMENTOS Y NO PARA PRODUCIR ETANOL, lo que es un crímen como lo ha puntualizado la ONU, PRODUCIR ALIMENTOS PARA CARROS CUANDO CADA VEZ QUE RESPIRAMOS SEIS VECES SE MUERE UN NIÑO DE FÍSICA HAMBRE.

Cuando el monstruo llegue a la puerta

Por William Ospina (El Espectador-Opinión).
18 Sep 2010 - 9:51 pm

TODOS SABEMOS CUÁNDO OCURRIRÁ la legalización de la droga. Exactamente cuando la violencia de los narcotraficantes haya cruzado la frontera y se convierta en una pesadilla para la seguridad de los norteamericanos, como ocurrió con la violencia de las mafias del alcohol en los años veinte del siglo XX.

Los gangsters se tomaron las calles, desataron semanas de terror sobre New York y Chicago, corrompieron la política y la justicia, tendieron una sombra de inseguridad sobre los Estados Unidos. Sólo entonces los legisladores comprendieron que esa no era una guerra meramente policial y jurídica, que era la prohibición lo que daba su fuerza a ese negocio clandestino, y al fin les resultó evidente que el alcohol era menos peligroso que las mafias del alcohol, que un tremendo poder económico dedicado a patrocinar las empresas del crimen.

Nadie quisiera que llegue ese momento, pero todos sabemos que se va acercando. La prohibición de la droga convirtió un consumo marginal en un consumo floreciente, el censo de los consumidores no ha dejado de crecer en las últimas décadas, las fortunas de los traficantes son cada vez más colosales, una multinacional clandestina ha tendido sus tentáculos sobre el mundo, y hoy millones y millones de dólares fluyen desde las manos anónimas de los consumidores, amparados en Estados Unidos por la propia Constitución, de modo que la guerra no se libra en las calles de los países consumidores sino en los campos y los aeropuertos de los países productores, y no pasa de ser un simulacro para sosegar buenas conciencias, ya que la droga no deja de fluir, los traficantes no dejan de enriquecerse, los distribuidores no dejan de irrigar el mercado, y los consumidores no dejan de gastar fortunas en la frenética satisfacción de sus gustos.

No es mi propósito hablar aquí de las causas del consumo. Pero una sustancia no se vuelve tan popular ni produce tan enormes resultados económicos sin una red de causas digna de ser estudiada. Quizá la adicción a las drogas sea el oscuro espejo de una sociedad que autoriza y predica sin fin la satisfacción de todo deseo y sólo concibe la felicidad a través del consumo.

Las primeras víctimas de un negocio tan poderoso son sociedades como la colombiana, débiles institucionalmente, donde no es posible el enriquecimiento por las vías legales, llenas de gente emprendedora dispuesta a arriesgar la vida para acceder a una mínima satisfacción de sus necesidades, y acostumbradas a producir sólo lo que consumían las metrópolis. Desde el comienzo de nuestra historia extraíamos oro para españoles, alemanes y genoveses; perlas para los negociantes de Augsburgo y Toledo; después caoba para estos, esmeraldas para aquellos, café para los otros. Nadie vende lo que nadie compra, y en vano producirían nuestros campesinos lulos o yuca para el mercado europeo o norteamericano, donde nadie está interesado en esas cosas.

Pero países así son apenas las primeras víctimas, y su violencia no se atenúa siquiera cuando los traficantes han alcanzado el poder institucional que perseguían y tienen a la sociedad en sus manos. Ahora estamos viendo cómo los traficantes ponen en jaque a sociedades mucho más estables y con mayor poder institucional, como México.

Siendo tan distintas las condiciones de los dos países, hay quienes prestan eco a la tesis de un contagio, de una suerte de “colombianización” de la sociedad mexicana, cuando lo que ocurre es que ya las mafias están mostrando que pueden desestabilizar también a un país mucho más grande y poderoso que Colombia.

No se detendrán allí: la frontera de los Estados Unidos empieza a ser zona de guerra, y un día la violencia alcanzará el territorio norteamericano, empezando por esos estados que a veces parecen tierra de nadie, que todavía son el lejano oeste y el lejano sur, donde aún son posibles los hombres “de los duros pistoletazos que aturden el desierto”.

El poder de las mafias es insidioso como una enredadera. Avanzará con sus billetes y sus tentáculos, corromperá instituciones, complicará procesos, hará que se recuerden los poderes corruptores de hace ochenta años. Hoy nadie ignora que la parte mayor de los dineros de la droga circula por las venas del sistema financiero internacional, que la luz del escándalo sólo alcanza las últimas ramificaciones del modelo, esas ingenuas “mulas” que caen en los aeropuertos mientras los cargamentos cruzan las zonas ciegas de las grandes fronteras.

Se equivoca la secretaria de Estado Hillary Clinton. No es que México se esté “colombianizando”. Es que la violencia de la droga, que sólo se había colombianizado, ahora se está mexicanizando. Y un día veremos de qué manera se “americaniza”, para usar otra expresión posible. Entonces podremos ver cómo cambia el análisis, cómo los teóricos empiezan a hablar de la necesidad de entender el fenómeno, cómo la policía advierte que el problema excede el campo puramente policial, cómo se descubre que la droga sólo es de libre acceso cuando está prohibida, y cómo la justicia empieza a hablar de la necesidad de resolver las cosas de una manera norteamericana, es decir, pragmática.

Y el de la droga se convertirá, por fin, en un asunto de salud pública; y Time y Newsweek podrán hablar de una solución razonable, y los políticos que en nombre de la moral mantuvieron una prohibición degradante y perdida, descubrirán que el paso de la prohibición al control es lo único que puede salvar las instituciones: que la droga debe ser controlada por el Estado para que no se formen fortunas ilegales capaces de hundir en la violencia a toda la sociedad.

Pero sólo lo aceptarán cuando el monstruo haya llegado a la puerta.

domingo, 26 de septiembre de 2010

El último círculo

Por Héctor Abad Faciolince (El Espectador-Opinión).
25 Sep 2010 - 10:00 pm

LAS PRIMERAS PÁGINAS DE LOS PEriódicos locales nos obligan a ver una escena horripilante: el cadáver ensangrentado, hinchado, lívido, del Mono Jojoy, quizá la más colombiana de las personificaciones del diablo, el Belcebú supremo de nuestro infierno selvático.

A las puertas de un avión Hércules, envuelto a medias en una bolsa de plástico, con el uniforme lacerado, el cuerpo inerte dispuesto en una bandeja metálica, más algunas tomas detalladas de sus pertenencias: un reloj Rolex y un fajo de billetes de 50 mil (nuestra más alta denominación) salpicados de sangre. Las fotos las envía el Comando General de las Fuerzas Militares y parecen tomadas de un cuadro del Bosco, de una escena de Dante. Hablan del último anillo de seguridad de Jojoy, pero podría ser el último círculo del infierno: excrementos, vómito, sangre y dinero.

El nombre de la operación no indica inteligencia (como Jaque), sino ira divina: Sodoma. Así está en el Génesis: “Llovió del cielo azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra, por virtud del Señor, y arrasó estas ciudades y todo el país confinante, los moradores todos y todas las verdes campiñas del territorio”. No digo que este no sea un final previsible, e incluso merecido, para el más despiadado comandante del “Secuestrariado” de las Farc, que es como el pueblo le dice a su Secretariado. A hierro ha muerto el que mucho mató a hierro. Esta vez no habrá homenajes en la bolivariana república vecina (no conviene incensar al demonio en vísperas electorales) como ocurrió después del bombardeo a Raúl Reyes. Muy pocos lloran la muerte del secuestrador más sanguinario.

Pero si bien la acción del Gobierno es justa y debida, también es triste que un país tenga que celebrar y exhibir las acciones de sangre. Estamos tan degradados que ya es el fuego y el azufre de Sodoma lo que nos complace. En vez de cubrir con un discreto velo el resultado de la venganza social, se exhibe su cuerpo para el escarnio y el repudio público. Lo que se busca, claro, es que los guerrilleros sepan el posible futuro que les espera, si no abandonan la guerra. Se busca la desbandada. Pero lo que se obtiene, también, es la imagen precisa de lo que somos: un país sangriento, muy poco civilizado, todavía en la fase más cruda de su existencia como sociedad. Repasemos: la barriga expuesta de Pablo Escobar sobre un tejado, la calavera con un orificio de Carlos Castaño, el cadáver lacerado de Raúl Reyes, la carcasa hinchada del Mono Jojoy. Tal vez sólo en el África de las masacres de Tutsis y Hutus (descuartizados a machetazo limpio) se hallen escenas más crudas que las que aquí estamos obligados a ver desde hace decenios.

Estas no son las imágenes del triunfo, sino los recuerdos diurnos que nos quedan después de haber vivido un íncubo nocturno. El jueves en la madrugada, al enterarme del bombardeo que acabó con la violenta existencia del Mono Jojoy, le escribí un correo a una ex secuestrada: “El peor de tus carceleros ya no está vivo; no es para celebrar ninguna muerte, pero Jojoy hacía mucho daño y no se merecía otro final, probablemente”. Su respuesta nos dice lo que puede sentir cualquiera de sus miles de víctimas: “Tengo escalofrío. No puedo alegrarme pero es el final de una pesadilla”. Ojalá este descenso al último círculo del infierno sea de verdad el comienzo de la salida de esta larga pesadilla. Si las Farc no se rinden, están condenadas al exterminio.

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