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martes, 7 de noviembre de 2017

Modelo de medición de homicidios de Rodrigo Guerrero en Cali: ¿Gobernabilidad sin gobernanza?

Por Diana Vinasco.
La diferencia entre la gobernabilidad y la gobernanza está determinada porque en la primera una persona logra promover una idea con la mayor cantidad de adhesiones y con la menor cantidad de críticas. En la segunda, convergen múltiples ideas de todos los actores involucrados tomando decisiones a través del consenso.

En el año 2014 el entonces alcalde de Cali Rodrigo Guerrero (2012-2015) recibió el Premio Roux, otorgado por la Universidad de Washington en Estados Unidos “por la creación del método de registro científico para reducir las tasas de muertes violentas” (Alcaldía de Cali, 2014), que había creado en su anterior gestión como alcalde de la misma ciudad entre 1992 y 1994. El método consistió en determinar, a través de información suministrada por diversas entidades estatales, los factores desencadenantes de las muertes violentas en Cali, contribuyendo de esta manera en la aplicación de estrategias que combatieran dichos factores disminuyendo así las cifras de homicidios.

Mientras Guerrero era premiado en el extranjero y su estrategia recibía apoyo del gobierno nacional, en Cali le llovieron críticas por recibir un mérito difícil de percibir, pues para muchos la violencia, la delincuencia, el miedo y la percepción de inseguridad dentro de la ciudad, crecían inversamente proporcionales a las cifras que Guerrero exhibía afuera. En ellas se evidencia que efectivamente, en sus dos periodos como mandatario local la tasa de homicidios descendió (ver tabla 1 y 2).





Ante la pregunta de ¿Por qué mientras las evidencias reales de violencia cedían, en Cali nadie celebraba? Los críticos del alcalde plantearon varias explicaciones. Se argumentó que la alcaldía acomodaba las cifras a su conveniencia, que la reducción de 15% era un simple número o una cifra muy baja que no representaba cambios en la realidad o que las fluctuaciones en las tasas de homicidios obedecían más a las dinámicas del crimen que a la aplicación de una estrategia científica (Salazar, 2012; 2014).

Independiente de la veracidad de estos argumentos, se podría analizar este asunto a partir de la gobernabilidad y la gobernanza, indagando si es posible que en este caso específico el alcalde Guerrero allá acudido a una fórmula con la que pretendía garantizar su gobernabilidad en la ciudad, pero cuyo divorcio de la ciudadanía reducía su gobernanza. Para ello se puede tener en cuenta lo que afirma Joan Prats sobre este tema:

Por gobernabilidad [se] entiende la cualidad conjunta de un sistema sociopolítico para gobernarse a sí mismo en el contexto de otros sistemas más amplios de los que forma parte. Esta cualidad depende del ajuste efectivo y legítimo entre las necesidades y las capacidades de gobernación. Este concepto de gobernabilidad no contempla las necesidades como algo perteneciente a la sociedad y las capacidades como algo perteneciente al gobierno. La capacidad de gobernar de un sistema está claramente conectada a sus procesos de governance y de gobernación. Sin un ajuste efectivo y legítimo entre las necesidades y las capacidades no puede existir gobernabilidad. Pero este ajuste depende de las estructuras de governance y de los actores de gobernación. Las necesidades y las capacidades se construyen socialmente y el resultado final depende de la estructura institucional o fábrica social y de los actores. (Prats, 2005, p.138)

La nueva forma de medición implantada en los años noventa podría ser catalogada como un paso en la gobernabilidad de la ciudad, pues hasta la llegada de Guerrero las cifras de homicidios eran ambiguas y no existía un método confiable para determinar sus causas. El método en cuestión supuso aumentar las capacidades de la estructura institucional en cuanto al mejoramiento de estadísticas que permitían un replanteamiento en las estrategias de las autoridades encargadas de la seguridad. Sin embargo, estas estrategias estaban construidas “desde arriba” sin tener en cuenta lo que Prats denomina un “ajuste efectivo y legítimo entre las necesidades y las capacidades”. Si se tiene en cuenta lo señalado por el autor, el modelo de medición habría desconocido las capacidades que podían tener los ciudadanos para aportar en el mejoramiento de la seguridad, y a su vez, que estas capacidades podían suplir las necesidades de la alcaldía en la disminución de la violencia.

Teniendo en cuenta lo anterior, se podría pensar que, aunque el método implantado por el exalcalde se reflejaba como exitoso en las cifras de reducción de homicidios, este no tenía por qué redundar en mejoras de la percepción de inseguridad de la ciudadanía ni en una mayor aprobación de la gestión del alcalde, pues aunque la reducción pudiera significar una mejor imagen de la ciudad para el país, su método no representaba beneficios evidentes o inmediatos para la ciudad, ya que pasar de una cifra de 1900 a 1600 muertos no significaba un cambio social sustancial.

Más que una conclusión definitiva sobre las diferencias entre el éxito del modelo de Rodrigo Guerrero fuera de la ciudad y su fracaso para cambiar la percepción dentro de ella; lo que se ha pretendido aquí es ampliar el debate sobre la efectividad de los gobiernos locales en la implantación de estrategias de seguridad que pueden permitir reducir la mala imagen de las ciudades pero no mejorar el bienestar de los ciudadanos. En ese sentido, la alcaldía de Rodrigo Guerrero, al no incluir la gobernanza en su fórmula para reducir la violencia en la ciudad, no constituiría tampoco un modelo de gobernabilidad, pues tal como afirma Prats, las capacidades se construyen involucrando tanto a la estructura institucional como a los actores sociales. El actor social que fue dejado por fuera en la toma de decisiones sobre la seguridad de la ciudad fue precisamente la ciudadanía, lo que podría explicar la falta de aceptación y los cuestionamientos al premio otorgado a Guerrero. Tal vez un poco de gobernanza hubiera permitido que el premio incluyera, además, una disminución en la percepción de inseguridad, es decir, un mayor consenso en cuanto a las ideas que promovia.

Bibliografía
Alcaldía de Cali (2014). Alcalde gana Premio Roux por abordar la violencia como crisis de salud pública. Recuperado el: 26 de agosto de 2017. Consultado en:

Concha-East, Alberto; Espitia, Victoria E.; Espinosa, Rafael y Guerrero, Rodrigo (2002) La epidemiología de los homicidios en Cali, 1993-1998: seis años de un modelo poblacional. Revista Panamericana de Salud Pública. 2002, vol.12.

El País (2016). El mapa de la muerte: 15 años de homicidios en Cali. Recuperado el: 26 de agosto de 2017. Consultado en:

Prats, Joan (2005). De la burocracia al management, del management a la gobernanza. Madrid: Instituto Nacional de Administración Pública.

Salazar, Boris (2012). La seguridad en Cali: de la indiferencia a la resignación. En: El observador Regional, Cali: CIDSE.

Salazar, Boris (2014). Lo que va de Washington a Cali: premio para el alcalde, violencia para la ciudad. En: Boletín del Observatorio de Realidades sociales, Nº 28. Cali: Arquidiócesis de Cali.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Encuentro Latinoamericano y del Caribe de Revistas de Ciencias Sociales (CLACSO 2015)

Por Grupo organizador.
El equipo organizador del Encuentro está conformado por integrantes de CLACSO y la Universidad Icesi.

El 12 de noviembre de 2015 entre las 8:00 am y 12:30 pm en Plaza Mayor, Pabellón Medellín, Sala 2 (ver), en el marco de la Conferencia de CLACSO se llevará a cabo el Encuentro Latinoamericano y del Caribe de Revistas de Ciencias Sociales. Este espacio, tiene como objetivo principal debatir los temas que preocupan y ocupan a las revistas de nuestro continente.

La Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales (ver programación) es uno de los eventos más importantes en materia de investigación a nivel mundial, ya que tiene un fuerte impacto en ámbitos académicos, políticos y culturales. En su séptima versión, la Conferencia se va a realizar del 9 al 13 de Noviembre en la ciudad de Medellín-Colombia, y tendrá como tema central las “Transformaciones democráticas, justicia social y procesos de paz”. Para su desarrollo, el evento ha sido dividido en 15 ejes temáticos, en torno a los cuales se reunirán más de 370 representantes institucionales, 650 panelistas y 10 conferencistas magistrales. Como otras actividades especiales de la Conferencia resaltamos el coloquio que se dedicará al acceso abierto al conocimiento.

El Encuentro Latinoamericano y del Caribe de revistas en Ciencias Sociales tendrá un formato de Panel con 7 presentaciones breves de 15 minutos cada una (2 horas de duración en total). Enseguida se realizará un debate general de los editores y representantes de revistas asistentes. El evento, contará con la presencia de los siguientes panelistas, los primeros cuatro propuestos durante el reciente Encuentro Colombiano de Revistas de Ciencias Sociales y Humanidades (ver) y los segundos propuestos y confirmados por el equipo de CLACSO:

  1. Jorge Aurelio Díaz: Editor Revista Ideas y Valores (Colombia). /confirmado/
  2. Liliana Castro Vargas: Asesora, Dirección de Fomento a la Investigación, Colciencias (Colombia). /confirmado/
  3. Yuri Jack: Profesor de la Universidad Nacional de Colombia (Colombia). /confirmado/
  4. Alicia Girón: Editora Revista Problemas de Desarrollo (México). /confirmado/
  5. Eduardo Aguado-López: director de Redalyc-UAEM (México) encargado de presentar la colección Redalyc-CLACSO de revistas de ciencias sociales y los servicios que brinda a los editores de revistas e instituciones. /confirmado/
  6. Gustavo Fischman: representante de Arizona State University - Public Knowledge Project-PKP (Estados Unidos) encargado de presentar “La Investigación sobre cooperativas para publicar en acceso abierto”. /confirmado/
  7. Lucas Sablich: coordinador editorial de CLACSO (Argentina) encargado de presentar "La editorial académica del siglo 21: el caso de CLACSO. /confirmado/

La participación al evento, tanto a la Conferencia como al Encuentro, son de acceso libre y gratuito, previa inscripción online aquí.

El equipo organizador del Encuentro está conformado por integrantes de CLACSO y la Universidad Icesi. Dominique Babini de CLACSO tendrá a su cargo la moderación del panel y Luis Fernando Barón de la Universidad Icesi coordinación del mismo.

jueves, 27 de agosto de 2015

Sobre el Primer encuentro nacional de revistas Ciencias Sociales y Humanidades



Por Grupo organizador.*
Revistas CS, Desafíos, Opera y Signo y pensamiento
Elsevier Colombia
Oficina de publicaciones, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales
Universidad Icesi

El viernes 31 de Julio de 2015, la Universidad Icesi tuvo el honor de participar como sede del Primer Encuentro Nacional de Revistas de Ciencias Sociales y Humanidades, evento organizado por la Revista CS -de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales- en colaboración con las revistas Signo y pensamiento, Opera y Desafíos. En el marco de esta importante reunión, fue posible establecer por primera vez un espacio abierto al diálogo, donde los miembros editoriales de las diferentes revistas del país pudieron intercambiar experiencias y tratar los temas que preocupan y ocupan a los investigadores de nuestro país, tales como estrategias de visibilidad y estándares de calidad de los rankings nacionales e internacionales.

Para abrir el debate, y como insumo a la discusión, se presentaron dos análisis sobre las formas como se está midiendo la calidad, impacto y visibilidad de las revistas en nuestro país. Mario Ríos Ospina, gerente de Soluciones de Inteligencia de Investigación de la plataforma Elsevier, presentó una conferencia sobre la calidad y el impacto de diferentes iniciativas que miden la visibilidad de las publicaciones y de la investigación. Por su parte, Yuri Jack Gómez profesor asociado del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, hizo una presentación sobre los fundamentos conceptuales de la medición en los procesos de evaluación de las revistas académicas en Colombia (Leer resumen).

En horas de la tarde, el evento se configuró como una oportunidad para discutir abiertamente sobre posibles perspectivas de organización para las revistas en Ciencias Sociales y de Humanidades de Colombia. Como resultados de la discusión, se logró plantear de manera concisa algunas de las problemáticas que conciernen a las revistas del área y se planteó acciones para enfrentarlas (Leer agenda); entre ellas se destaca la iniciativa de organizar un encuentro Latinoamericano de revistas en Ciencias Sociales y Humanidades, esta propuesta surgió desde Colombia, fue acogida por CLACSO y se va a realizar el próximo 12 de noviembre de 2015 en el marco de la Conferencia Latinoamérica y Caribeña de Ciencias Sociales.

De la discusión establecida entre los miembros de las diferentes revistas, surgió la idea base para crear una red de revistas de ciencias sociales y humanas, que trabaje los aspectos más importantes que interesan a las revistas del país. También, se propuso crear un banco de evaluadores de los artículos que se están publicando y, finalmente, se lograron establecer los puntos con la intención de recoger el espíritu de la reunión, y sintetizar las apuestas que tienen las diferentes revistas de Ciencias Sociales y Humanidades en Colombia.

Más información sobre el próximo encuentro aquí.


* Agradecimientos especiales a Melba Libia Cárdenas Beltrán, a Juan Sebastian Montoya Vargas y a Diana Salazar, así como a los conferencistas Mario Ríos Ospina y Yuri Jack Gomez Morales, por los valiosos aportes a esta nota.

Presentaciones
Mario Ríos Ospina: estrategia de Research Intelligence fomentar el desempeño de la investigación impacto e innovación


Yuri Jack Gómez: trayectoria de los criterios de indexación de revistas en Colombia

martes, 18 de agosto de 2015

Sobre la competencia a la Alcaldía de Santiago de Cali

Columnista Adolfo A. Abadía.
Investigador del programa de Ciencia Política
Universidad Icesi - Cali


“Aguablanca elige al Alcalde”. Esta es una de las frases más comúnmente escuchada entre los caleños cuando hacemos referencia a elecciones en esta ciudad. Cada cuatro años reaparece en buena parte de los análisis y corrillos, expresándose como lamento, celebración o con indiferencia pero, sobre todo, como una verdad revelada. Sin embargo, ¿Cuánto hay de cierto en ella?

La respuesta es definitivamente no. Un simple examen descriptivo de los resultados electorales basta para demostrar que esto es imposible. Aguablanca –que aunque comúnmente sea asociado a la totalidad de las comunas del oriente de la ciudad, está formalmente constituida por las 13, 14 y 15– representó poco más que el 15% del total de los votos en cada una de las pasadas tres elecciones a la Alcaldía; por lo tanto, es técnicamente imposible considerar el control electoral del “distrito” como una condición suficiente para obtener una victoria electoral.

De hecho, para que la totalidad de los sectores populares de la ciudad (los estratos 1 y 2 que representaron poco menos del 50% de los votos por candidatos en las últimas tres elecciones) pueda elegir autónomamente al Alcalde, necesitarían un comportamiento perfectamente homogéneo; es decir, que todos votaran de la misma forma. Este es un escenario impensable e irreal, sobre todo, si tenemos en cuenta que candidatos cuyos electorados “naturales” no se encuentran en esas parte de la ciudad (como Lloreda o Guerreo) recogieron alrededor de un 30% del total de sus votos. En otras palabras, la estrategia de electoral de concentrar votos en un solo sector específico no basta para obtener triunfo.

Nuevamente, si observamos los datos de las últimas tres elecciones, encontramos una relativa homogeneidad en el comportamiento electoral, principalmente, en dos grupos. Por un lado, las comunas de estrato 4, 5 y 6 muestran el comportamiento más uniforme y consistente, inclinándose por candidatos con el perfil de Lloreda, Guerrero o Armitege (en esta elección) oscilando entre un 55 y 65% de los votos. En menor medida, como fue señalado anteriormente, en los estratos 1 y 2 ocurre algo similar, donde predomina otro perfil de candidaturas como las de Salcedo, Ospina, Castrillón o Urrutia.

Por el contrario, un comportamiento más irregular puede observarse en las zonas de estrato 3 que muestra no solo una mayor heterogeneidad en cada elección, sino también una más alta volatilidad entre ellas. Esas mismas caracteríscticas han influido notablemente a la hora de definir los resultados, estableciéndolo como una suerte de pívot electoral.

Como se observa en la tabla, las candidaturas ganadoras dan cuenta de estos comportamientos. En los años 2003 y 2007 se observa un predominio de los candidatos ganadores (Salcedo y Ospina) en comunas estrato 1 y 2, mientras en el 2011 las comunas de estrato 4, 5 y 6 marcan la diferencia en la elección de Guerrero. Así mismo, también se puede observar que la comuna estratificada como medio refleja su heterogeneidad en la medida en que su votación por el candidato ganador no presenta grandes oscilaciones.

Como se pudo demostrar, empíricamente, es indispensable una combinación de diferentes factores para ganar las elecciones, en contravía a lo que el “olfato” popular permite entrever. En este sentido, cualquier candidato que pretenda acceder a la Alcadía de Cali deberá predominar no solo en los sectores de preferencia “natural”, sino también hacerlo en las comunas estrato 3 que se constituye como una condición necesaria para la victoria.

Nota: agradecimientos especiales a Juan Pablo Milanese.

Bibliografía relacionada

ABADÍA, A. A. y J. P. Milanese (2015). "Análisis del comportamiento electoral en la ciudad de Cali utilizando Fuzzy Sets. Elecciones para la alcaldía municipal 2003-2011". En Politai. Revista de Ciencia Política, año 6, núm. 10, pp. 13-37 - VER

ABADÍA, A. A. (2014). "Opciones políticas, comunas y votos. Distribución territorial de los apoyos electorales a la Alcaldía de Santiago de Cali 2003-2011". En Trans-pasando Fronteras, núm. 6, pp. 183-216. DOI: http://dx.doi.org/10.18046/retf.i6.1872 - VER

ABADÍA, A. A. y J. P. Milanese (2014). "Impactos del perfil socioeconómico de los votantes sobre el comportamiento electoral. Análisis de las elecciones a la Alcaldía de Cali 2003-2011". En Revista Renacer Jurídico - VER

domingo, 19 de octubre de 2014

El parque del río Pance no es poca cosa

Por Ricardo Hincapié.

El pasado 16 de septiembre la Gobernación del Valle entregó en comodato el Parque de la Salud en la rivera del río Pance (ver). Este afluente y su cuenca son la joya natural del área metropolitana de Santiago de Cali, refugio de vida silvestre, aguas refrescantes y destino tradicional de esparcimiento popular. Es un lugar inmortalizado en canciones pero, sobre todo, en las miles de memorias que los caleños tenemos de nuestras visitas a sus orillas.

Este río es el único de los siete que cruzan Cali que está en buen estado de conservación, especialmente por su carácter perimetral a la zona urbana. A esta altura el preocupante deterioro ambiental de la ciudad debería estar en la mira de las autoridades para, por un lado, aliviar el daño ya hecho, y por el otro, para proteger lo que está en buenas condiciones. Si bien parece que desde sectores de la sociedad civil la consternación es creciente, desde el Estado no se hace eco y, como es tradición, se muestra desconectado de la ciudadanía y poco capaz de responsabilizarse del patrimonio público natural. El comodato del Parque de la Salud recién otorgado a la Fundación Ecológica Ambiental Pacha Mama es evidencia de ello.

La propuesta administrativa con que se le otorgó el cuidado del parque a dicha Fundación es irresponsable porque no se compadece con el alto valor de lo que se le entrega. Consta de una sola página con nueve puntos en que el representante legal, Norberto Raigosa Rodríguez, se compromete de un modo casi infantil al cuidado del parque, la capacitación de los trabajadores y a la educación ambiental de los visitantes, a la recuperación de sus instalaciones y a la administración honesta de sus rentas. La propuesta no es más que una carta al Niño Dios. Inexplicablemente, los funcionarios departamentales le dieron el sí a esta desfachatez.

¿Por qué es tan escandalosa la propuesta? Porque no presenta un plan de acción, no propone medidas concretas ni indicadores de desempeño. No dice cómo hará lo que propone ni el dinero necesario para ello. En fin, como no se compromete a nada específico, no se pueden medir sus resultados. Raigosa Rodríguez le prometió cariñosamente a los caleños que se portará bien con su río Pance y en su inmensa generosidad la Gobernación se lo entregó.

El comodato sería por cinco años, cinco años de improvisación y entrega al garete de un espacio que necesita máxima protección y políticas serias. Años en que “el más importante lugar de recreación masiva y popular de la ciudad” (ver) estará sin compromisos de gestión. Se le ha dado un trato de poca cosa.

Los responsables de esta decisión pública no responden a los intereses de la comunidad y su actuación es una muestra de indolencia sustantiva o de incapacidad intelectual. Por su parte, la propuesta de la Fundación Pacha Mama arroja un oscuro manto de duda sobre su idoneidad para administrar las 61 hectáreas del parque.

jueves, 9 de octubre de 2014

jueves, 18 de septiembre de 2014

Los peajes internos: parte de una solución

Por Ricardo Hincapié.

Durante estos últimos días se ha levantado polémica por la propuesta dentro del marco de la discusión del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) en el Concejo de la implementación de peajes en el área urbana de Santiago de Cali. Si bien es cierto que poner mayores cargas impositivas a los caleños en la actualidad es inviable dado el pago de las Megaobras y el ajuste del impuesto predial del año corriente, en el futuro los peajes internos podrían ser una herramienta de descongestión de áreas críticas para la movilidad urbana.

La tendencia del crecimiento del parque automotor en la ciudad es impresionante. Entre 2008 y 2012 pasó de haber 357.000 vehículos, incluidas motocicletas, a 468.000, para un incremento de 31% (ver). Con esta información hagamos un supuesto conservador y digamos que el incremento cada 4 años no será del 31% como entre 2008 y 2012 sino de 20%. Para 2020, la malla vial de Santiago de Cali tendría que movilizar 656.000 vehículos, 187.000 más que hoy. Esta cifra puede duplicar la cantidad de automotores que en la actualidad la política de Pico y Placa retira de las calles en las horas de alta congestión.

Fuente: Monitor Urbano

Sin embargo, la capacidad del Municipio de construir nuevas vías es muy limitada y está restringida al espacio disponible. ¿Los caleños tenemos capacidad de costear con nuestros impuestos la construcción de nuevas autopistas y puentes vehiculares? ¿Sería eficiente invertir en ello en vez de apostar a un transporte público masivo y multimodal?* En el escenario de un 2020 con 187.000 vehículos más, y con las vías actuales, los tiempos de desplazamiento en la ciudad serían probablemente menores en bicicleta que en automóvil como ya empieza a serlo, por ejemplo, en algunos recorridos en Bogotá.

Los peajes urbanos pueden ser una solución eficiente para descongestionar zonas de alta afluencia de población y hace que quien valore más moverse en automóvil, pague por las repercusiones negativas que ello acarrea para la ciudad, subsidiando a quienes se transportan de otro modo. Pero, sobre todo, solamente pueden ser implementados cuando la ciudadanía tenga acceso a un sistema de transporte eficiente y puntual, ya que la movilidad es un derecho y no puede ser coartada con una barrera impositiva si no se ofrecen opciones alternativas.

Nuestras ciudades están enfrentando unas limitaciones urbanísticas que requiere un cambio de mentalidad de las personas, el cual es difícil de hacer, en el que el vehículo particular debe dejar de ser visto como la solución total a la movilidad individual para convertirse en un factor de afectación de movilidad colectiva.


* En la Capital, el 10% de los viajes diarios se hacen en automóvil particular, pero estos suman el 92% del parque automotor. El transporte público carga el 30% de los viajes y suma el 8% del parque automotor. Fuente: Informe de Indicadores: Encuesta de Movilidad de Bogotá 2011 y Movilidad en Cifras 2011, ambos de la Secretaría de Movilidad.

viernes, 15 de agosto de 2014

III Congreso de Ciencia Política - ACCPOL

Ver y descargar programación académicaLa Asociación Colombiana de Ciencia Política - ACCPOL, la Universidad ICESI, la Pontificia Universidad Javeriana de Cali y la Universidad del Cauca, tienen el gusto de invitarlos a el III Congreso Nacional de Ciencia Política: “Conflicto, ciudadanía y postconflicto. El sistema político y las relaciones internacionales en tiempos de cambio”, que se realizará en Cali, los días 24, 25 y 26 de Septiembre y en Popayán el día 27 de Septiembre del año en curso.

El III Congreso de Ciencia Política, contará con la visita de cuatro expertos internacionales del más alto prestigio académico: David Altman profesor de la Universidad Católica de Chile, Frank Pfetsch profesor emérito de la Universidad de Heidelberg (Alemania), Richard Snyder Profesor de la Universidad de Brown (USA) y Stathis Kalyvas profesor de la Universidad de Yale, New Haven (USA). Adicionalmente, también se contará con la presencia de más de 600 panelistas nacionales que presentarán ponencias en temas de conflicto, ciudadanía y post conflicto, política comparada, sistema político y Relaciones Internacionales y Democracia.

Para mayor información, consulta de la programación de ponencias, inscripciones y pagos al congreso invitamos a toda la comunidad universitaria a visitar la página oficial del congreso: http://2014.accpol.org

lunes, 13 de mayo de 2013

Papeles sobre: la reseña histórica y el diagnóstico ambiental EPMSC CALI

Por Michelle Mateus Y.

Tras una búsqueda por documentos en internet, bibliotecas y en el archivo del Centro Cultural de Cali me di cuenta que la información que se encontraba en circulación era poca o nada; por ello, decidí ir a la cárcel. Al llegar me dirigí a la oficina de la trabajadora social, Blanca Nelly, pero no estaba.

Entonces, el Teniente Ávila me preguntó qué necesitaba y le comenté que estaba buscando información sobre la cárcel y su historia. Luego, se dispuso a colaborarme y empezó diciéndome que las prisiones son de tres generaciones: 1) las más viejas que son estructuras de los 50’s y son conocidas como las cárceles modelo (en esta está Villahermosa). En estas entraban las personas “por delitos de campesinos por la violencia de la época” [dijo el teniente] 2) fueron creadas entre el 2000-2010, están en mejores condiciones (la de Valledupar es como el gran ejemplo de esta generación) y en ella están “los desmovilizados tras el endurecimiento de las penas [comentó el teniente Ávila] 3) Se crean “Por las problemáticas de las otras, como los espacios, el hacinamiento…” [Dijo el teniente] en el 2009-2011. Estas son “igualitas a las de Estados Unidos, tienen cámaras por todos lados, todo es electrónico y todo es nuevo” [contó el teniente].

El Teniente Ávila también me dijo que “anteriormente se llamaba la Dirección General de Prisiones hasta [más o menos el] 93, pero con la reforma para una independencia [del sistema carcelario] surge el INPEC”. Al rato, se aproxima una señora que estaba en el lugar llegó a los minutos con unos papeles sobre la “Reseña histórica” y el “Diagnóstico ambiental EPMSC Cali”, diciendo que eran el resultado de una investigación que hacia realizado hacia un tiempo.

Las hojas miden 33.3 X28.8 y creo que el tipo de letra es Arial 12. En la parte superior de todas las hojas dice: “INSTITUTO NACIONAL PENITENCIARIO Y CARCELARIO-INPEC. Ministerio del Interior y de Justicia. República de Colombia”. Sin embargo, la “RESEÑA HISÓTICA” es un escrito en donde se encuentran datos números (fechas, costos, población carcelaria) y se narra brevemente los procesos por los que ha pasado la cárcel Villahermosa.

En cambio el “DIAGNOSTICO AMBIENTAL EPMSC CALI” parece una carta pues va dirigida a la Subdirección Operativa Regional Occidente-INPEC (2011), en la que se desarrolla información general: descripción sobre la ubicación geográfica, características ambientales del área de influencia, características del establecimiento; para justificar, informar o corroborar la construcción de la cárcel en el barrio Villanueva.

Ahora, teniendo toda esta información en mis manos me pregunto por qué no está en circulación, ya que no todo el mundo puede entrar ni es de fácil acceso (hay que ir como estudiante, contar sobre lo que se está haciendo). ¿Quién la habrá hecho? ¿Realmente con qué fines?. ¿Qué pasará con la cárcel Villahermosa? ¿Quiénes contarán su historia?.


Imágenes







lunes, 29 de abril de 2013

100 en 1 día Cali: Paseo de coche (Invitación)

Columnista A.oflodA.

Intervención en el espacio público, en la iniciativa "100 intervenciones en 1 día Cali". Un día de acción civil (9 de Mayo) donde las personas se apropian de su ciudad y hacen de ella un mejor lugar para vivir.

Lugar de la intervención:
EL PARQUE DEL INGENIO

Hora de la intervención:
9:30 am -12:00 pm

Descripción:
Los invitamos a un paseo de coche en el parque del Ingenio! Somos de esos papás que ama pasar tiempo en familia. Nos encantaría poder incluir paseos por las calles de la ciudad. Nos parece importante conocer la ciudad en que vivimos y, sobre todo, poder salir con nuestro hijo y hacer ejercicio mientras le mostramos a nuestro a jota* tranquilamente, los lugares, los colores, las formas y la gente de Cali. Sin embargo, esto se hace casi que imposible por la condición de las vías peatonales de la ciudad, por lo angosto de sus andenes, su mal estado, la falta de accesibilidad (rampas y pasó niveles) y en muchos lugares, por su inexistencia. A parte no hay muchos parques acondicionados para pasar un rato a descansar, la mayor parte del tiempo están muy enmontados y sucios. En otros casos hay muy pocos árboles que den sombra o, sencillamente, no los hay. Tampoco hay basureros o bebederos de agua potable. La única opción que nos dejan son la cicloruta de los fines de semana, los centros comerciales o algunos pocos parques ubicados excesivamente lejos donde la única forma de llegar a ellos es usando otro medio de transporte. Deseamos alternativas a donde podamos llegar caminando y empujando el coche. ¡Algo en la ciudad definitivamente tiene que cambiar! ¡Queremos una Cali para nuestros bebés y la familia!

Recursos necesarios:
1. Un(a) bebé en coche y en la compañía de sus papás, familiares y/o amigos.
2. Refrigerio para bebés y sus acompañantes.
3. Un mantel, tela, pañoleta, etc. Para usarlo en el parque, descansar después del paseo y comer el refrigerio.

Enlaces de interés:
100en1díaCali, página oficial (VER)
Evento en Facebook (VER)

miércoles, 17 de abril de 2013

Circo en Cali

Por Camilo Medina.

Es increíble la forma de hacer política en esta ciudad, la polarización de los medios y la siempre despreciable brutalidad policíaca. En este caso hago un jalón de orejas a un medio que jamás pensé hacerlo, noticias uno la red independiente que mediante este video (ver) asegura que el presidente del concejo de Cali, José Fernando Gil ordena que se electrocute al veedor ciudadano y líder del movimiento Todos por Cali Camilo Chará.

Después de ver el video sentí la necesidad de indagar por qué eso pasaba en el concejo de nuestra ciudad, que según noticias uno fue un acto claro de violación a la libre expresión. Pero a pesar de toda la credibilidad que ha ganado en los últimos años noticias uno por ser independiente y jactarse de ello ahora encuentro serías fallas y elementos de polarización que da indicios que ellos mismos no son tan transparentes como parecen.

No soy partidario ni simpatizante del Concejal Gil, soy consciente de lo difícil que es hoy por hoy la movilidad en la ciudad por medio del MIO y lo necesario de una oposición efectiva a esta problemática. La situación de movilidad debe denunciarse y ponerse en boca de todos los caleños para que la administración municipal haga lo respectivo y arregle la situación. Pero sinceramente la forma de oposición de Camilo Chará solo crea malestar y conflicto, no es una oposición efectiva, solamente alcanzo a ser un remedo de denunciante y un victimario de la brutalidad policíaca.

El líder del movimiento Todos por Cali no fue sacado del concejo por denunciar los problemas que sufre el Masivo Integrado de Occidente, sino por hacer acusaciones, que aunque sean fuertes son ciertas, contra el secretario de tránsito Alberto Hadad por el cual el presidente del concejo hizo el primer llamado de atención y advirtió que se centrara en su denuncia. Posteriormente el joven líder siguió con las puyas esta vez contra la concejal Clementina Vélez, desviándose completamente de la denuncia del MIO tema por el cual fue invitado. El concejo de Cali tiene ciertas reglas que hay que cumplir, al joven Chará no se le vetó el derecho a la libre expresión, él pudo empezar su denuncia enfocándose en el MIO sin hacer acusaciones o dar puntos de vista que no iban al caso. Si! todos podemos decir lo que nos plazca pero si somos invitados en una instancia como el concejo para hablar de un tema específico como el MIO y ya nos advierten que hablemos del MIO, ¿por qué no hablamos del MIO que es lo que más nos afana? Esto debió hacerlo Chará en vez de estar tirando puyas a Hadad y a Vélez, hecho que solo generó un malestar en la corporación.

Un pésimo repertorio de la oposición, dejó salir a la luz pública otra vez la brutalidad policíaca, que a continuación describiré, y los datos errados de un medio de comunicación independiente.

La concejal del PDA Patricia Molina, en el momento en que el concejal Gil pidió a Chará que bajara del micrófono por no respetar las reglas de alocución del concejo de Cali por segunda vez, salió a la defensa del joven líder, este fue un acto de solidaridad a pesar del incumplimiento de las reglas del activista. Luego estuvo de cerca del acto donde se hizo presente la brutalidad policiaca. El hecho fue que cuatro policías subieron para escoltar a Camilo Chará, ante las negativas y oposición de éste lo electrocutan. Condeno completamente este acto, se deben buscar responsables por este abuso de autoridad y violación a la integridad del denunciante.

Lo que no apoyo es que la red independiente diga que el presidente del concejo de la ciudad ordenó los ataques eléctricos, ¿de dónde sacan eso? Gil ordenó el retiro de Chará, pero no los actos brutales que contra él se cometieron. El presidente del concejo ante las denuncias de Molina hizo lo más salomónico que pudo hacer, pasar a los micrófonos al comandante encargado de la seguridad del concejo y escuchar su declaración, que claramente negó. Posteriormente la concejal Molina indignada empezó un acalorado acusamiento a Gil, que más que una denuncia de una funcionaria pública parecía un alegato de galería. La sesión se suspendió y la denuncia del MIO quedó en nada. Se notó que no se sabe hacer oposición efectiva, la brutalidad policíaca es un tema que hay que combatirlo fuertemente, deben rodar cabezas en esa institución, el medio de comunicación no cuenta claramente la verdad y lanza falsas acusaciones y por último lo que pasó el 4 de abril de 2013 es la muestra de un circo en los espacios públicos de la ciudad, el MIO sigue rodando con sus problemas y por estar perdiendo el tiempo en puyas nadie lo denuncia.

Otros videos que muestran imparcialmente lo sucedido.
www.youtube.com/watch?v=LJtBkioEfXs
www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=7O_uc3E5aNg

domingo, 24 de marzo de 2013

Carta de una hija a su madre homofóbica

Por Loca Des-genérica.

¡Hola! soy yo de nuevo. La loca des-genérica quien escribió hace tiempo… ¿Noviembre? ¿Diciembre? No lo recuerdo muy bien (ver). Mi memoria varía, al igual que lo hacen mis escritos junto con mis emociones... ¿A algunos de ustedes no les ha pasado que logran escribir grandes cosas en los peores momentos? Pues ese es mi caso en concreto.

Aunque para ser sincera, esto ya no se puede catalogar como emoción, sino más bien como sentimiento. Uno que me acompaña después de que la vida en un “hogar” se convirtiera en un infierno, la cárcel donde me siento como un animal enjaluado que no hace más que “acostumbrarse” a su encierro.

Lo que encontrarán a continuación son sólo pensamientos que giran en torno a ese(os) sentimiento(s); lo titulé “Carta de una hija a su madre homofóbica”, porque es exactamente lo que sucede conmigo en esto momentos. Mi situación no es la mejor, a pesar de que ella haya querido que se volviera más llevadera y “tranquila”... digamos que sin tantos aspavientos.

Sin más rodeos, los dejo con este escrito en el que sólo reflexiono sobre la tristeza, la melancolía y mis silencios...

Y tanto tú como yo nos escondemos, nos evitamos, evadimos... No hablamos. No tenemos nada de qué hablar a pesar de que no nos hemos visto desde aquella fatídica charla en la que dijiste todo, te desahogaste, mientras yo te miraba entre callada y atónita por creerme capaz de... eso.

Somos dos desconocidas bajo el mismo techo compartiendo el mismo aire pero en mundos separados, dispersos. En este momento no existo, sólo soy un pobre holograma pútrido que te pesa en la espalda y sé que se te hace un nudo en el cuello... la garganta se te cierra, la voz se te escapa y por eso me gritas.

No te culpo. Estás presa en tus esquemas, tus bocetos de "normalidad"... de dilemas raros en donde sabes que sigo siendo yo, sólo que conociendo algo de mí que algunas/algunos conocen de antemano porque muy probablemente no me juzgarían con la vara que tú has venido a hacerlo.

Dices que le darás tiempo al tiempo... que yo diluya mi estado “transitorio” para seguir mi vida desde cero. Que me aleje de todo ese mundo cuando me siento metida de lleno. Cuando me siento mejor aquí que en otra parte. Nunca me he sentido normal, menos teniendo al ejemplo perfecto de Ella. Sé que tiene sus errores y la amo así, pero hay cosas que no se le pasan a nadie, ella es MEJOR que yo. Sí. Lo es. Así todo el mundo diga que no, que también tengo cosas buenas, que soy “buena”.

Por algo la recuerdan, por algo saben qué es lo que ella quiere. Siempre ha tenido más claro que nadie quién quiere ser, para dónde quiere ir, hacia dónde volar. Yo por mi parte, cumplo el papel de oveja negra de la familia para ti: primero, desertora de una carrera que no era la mía; segundo, soy bisexual o lesbiana (la misma mierda da, según tú y tus argumentos); tercero, no he seguido las reglas, tus reglas ni las de muchos; cuarto, a duras penas si en mi familia me extrañan o saben qué putas seré un día en la vida; quinto, ¿de quién estarás orgullosa? Claramente, de mí no será; sexto, ¿te parece poco?.

¿Sabes? debiste haberme dicho que soy una puta lacónica... empero, preferiste esconderte detrás de palabras escogidas y sutiles con las que no pretendías hacer daño. O quizás ese fue el motivo de hablarme de aquella manera. “Hacerme entrar en razón”, que lo que he hecho me enterrará en el infierno... el escarnio familiar y social... es lo que te preocupa, ¿no? Para ti estoy enferma de la cabeza, del alma, del espíritu. Solo soy una pobre drogadicta, ladrona, asesina que se merece todo tu irrespeto, tus gritos, tus gestos de asco y tristeza. Sé que piensas que no criaste a una lesbiana, bisexual o lo que sea. En tu cabeza no cabe esa idea. Y te atormentas con la noción de qué pensará la sociedad en que tú, una persona hecha y derecha en el camino de la religión, pase por esto.

Pensarás que así es como te pago por lo que has hecho; después de que has luchado contra viento marea, dolor y guerra para mantenernos. Debes verme como si yo fuera un engendro endemoniado, el que necesita tu lástima, tu compasión o tus rezos. Mi sexualidad no es una enfermedad, es una opción de vida que elegí después de hacer un examen concienzudo de mí y mis sentimientos.

No me encasillo en categorías definidas... me gustan las personas, me atraen las personas extrañas, valientes, intrépidas, divertidas. Esas personas son las que me gustan. ¿Qué sentido tiene ver si tiene vagina o pene?

Los discursos biologisistas no sirven conmigo... la anatomía no es lo importante, lo principal aquí son los sentimientos. Y si no puedes entenderlo así, pues espérame un poco, dame un pequeño plazo y me largaré sin dejarte rastro de la que un día osó llamarse hija tuya, cuando puede que hasta reniegues de eso.

A duras penas me diriges la palabra, a duras penas si puedes mirarme. Pareciera que tanto asco te doy que no sos capaz de hacerme sentir persona, sino un monstruo de esos salidos de tu Biblia. No quiero tu compasión, mucho menos tu lástima, pues no estoy enferma, enfermedad el cáncer o el sida.

No invoco tu presencia, me incomoda el simple hecho de que tu amargura se note en tu discurso o argumentos. Tampoco quiero la de Ella, por eso ni siquiera le hablo. Quizás ella te mencionó algo al respecto. Y lo siento, pero por ahora, no puedo hablarle de la misma manera, ya no la busco, por eso tampoco logro encontrarla.

Odio tanto esa sensación. Esa de que me hagan sentir como una puta descarada que... qué cosas raras habrás pensado y que tu imaginación retrógrada te dejó recrear.

Igual, eso ya no importa. ¡Me quiero largar ya! Para cualquier parte, para cualquier lugar. Prefiero estar en una pocilga, antes que aguantar que personas que consideré que me amaban por encima de todo, me traten como si fuera una puta, una extraña, una enferma moral-mental.

miércoles, 30 de enero de 2013

Breve ensayo sobre la construcción urbana de Cali

Por Luis Alejandro Espinosa García.

El espacio urbano en Cali tiene muchos paisajes que se han convertido en puntos de encuentro de culturas, creencias, clases y estructuras sociales cuyo producto es la constante estructuración y reestructuración de las propiedades y características que lo componen y las de sus partes, es decir los individuos que conforman su sociedad. En estos procesos intervienen muchas variables interconectadas que constituyen un sistema intrincado, entre las cuales están los asuntos económicos y políticos, las coyunturas sociales y culturales e inclusive sucesos de tipo ambiental. Cali es CaliEs un ciclo que pasa como la vida misma frente a nuestros ojos y que así como lidiamos con ella en medio de nuestro afanoso intento por controlarla de alguna forma o predecirla, también intentamos canalizar de algún modo cómo nuestras urbes crecen y tratamos de controlar o poner cierto orden a las fuerzas que conviven dentro de ellas. No intento enfocarme en develar con exactitud las razones o variables que nos han traído hasta este punto en el que nos encontramos hoy, sino caracterizar los espacios en los que actualmente se desenvuelven las relaciones, encuentros y choques fortuitos, contingentes y cambiantes que constituyen lo que entendemos por una estructura urbana. Si bien es cierto que es necesario referirme a las condiciones que posibilitaron la situación actual de un objeto, no considero necesario hacer un recuento exhaustivo de la historiografía de la construcción económica, política o social de la ciudad porque sería un trabajo extremadamente tedioso para lo que hoy me propongo. Es por esto que me voy a valer de una sola variable física que me aporta la parte tangible y visible de la cual dependen los espacios a los que pretendo aproximarme: el crecimiento territorial de la ciudad como uno de los factores que definen el proceso de urbanización en Cali, el cual arrastra detrás suyo un espacio geométrico que varía a su mismo ritmo: el transporte público y sus dos caras: los buses públicos de empresas privadas y el Masivo Integrado de Occidente (MIO); lugar paradójicamente lleno de no-lugares, donde a su vez podemos encontrar cotidianamente todas las bifurcaciones y entrecruzamientos relacionales y simbólicos que hacen parte de esta estructuración constante y sin final de lo que llamamos espacio antropológico.

Para empezar es necesario definir algunos conceptos básicos que utilizaré a lo largo del desarrollo de mi idea. En primer lugar, como lo expresa Manuel Delgado, la construcción del espacio urbano no es lo mismo que la construcción territorial de la ciudad. No obstante, los dos procesos son simultáneos y dependientes. El primero se refiere al crecimiento físico de sus límites, mientras el segundo hace referencia a las dinámicas de “un estilo de vida marcado por la proliferación de urdimbres relacionales deslocalizadas y precarias”. De la misma forma, la urbanización va a ser entendida como “ese proceso consistente en integrar crecientemente la movilidad espacial en la vida cotidiana, hasta un punto en que ésta queda vertebrada por aquella”.

Así mismo, el espacio geométrico denota un perímetro indiscutible, donde las cosas ocupan un lugar físico aquí o allá. En cambio, el espacio antropológico se refiere al espacio simbólico donde las cosas aparecen y desaparecen de pronto. De aquí surge el concepto de no-lugar, que Delgado toma prestado de Augé : “el no-lugar se opone a todo cuanto pudiera parecerse a un punto identificatorio, relacional e histórico: el plano; el barrio; el límite del pueblo; la plaza pública; el santuario; el monumento, entre muchos otros enclaves asociados a un conjunto de potencialidades, de normativas y de interdicciones sociales o políticas que buscan en común la domesticación del espacio. Augé clasifica como no-lugares los vestíbulos de los aeropuertos, los cajeros automáticos, las habitaciones de los hoteles, las grandes superficies comerciales, los transportes públicos y cualquier plaza o calle en que proliferen los puntos de tránsito y las ocupaciones provisionales”. En estos últimos puntos es donde se produce nuestro objeto de estudio, los itinerarios cuyos encuentros constituyen la urbanidad.

Habiendo terminado nuestra breve definición conceptual, pasaré a la otra breve descripción histórica del crecimiento territorial de la ciudad, aspecto determinante en el proceso de urbanización de Santiago de Cali. Como dije antes, no es una revisión exhaustiva, más bien se trata de un esbozo general del crecimiento de la ciudad, factor que hace necesaria la creación de métodos de transporte, y automáticamente inaugura los no-lugares donde se muestra lo urbano. En 1536, la ciudad fue erigida como distrito. Su forma física correspondía a la propia de una ciudad fundada por los españoles con la plaza principal como centro rodeado de manzanas que contenían el comercio y los edificios religiosos y gubernamentales. La ciudad estaba recostada sobre el cerro y su forma es la de una cruz cuyos brazos corresponden con los caminos que la conectaban con Palmira y Buenaventura.

La ciudad no tenía mucha importancia como centro de comercio en esta época. Solamente constituyó un lugar de paso entre la Nueva Granada y el Perú. Su economía estaba basada en los minerales y la ganadería en los latifundios de los grandes terratenientes. Poco a poco, la población crece a un ritmo pausado hacia el oriente, San Nicolás y el sur-oeste. Para el año 1787 hay un total de 5690 habitantes. En 1800 se inicia la construcción de la Iglesia de San Francisco, terminada en 1828. Y en 1806 se inaugura la capilla de San Nicolás, lo cual es un factor importante, ya que esto atrae el crecimiento demográfico un poco hacia el sur-oriente de la ciudad. El Puente Ortiz, Cali-ColombiaEl único paso del río estaba a la altura de la calle 12, pero fue reemplazado en 1845 por el puente Ortiz. La construcción del camino Cali-Palmira empieza en 1865 y el Colegio Santa Librada se funda en 1823, donde antes se encontraba el convento San Agustín. En esta época finaliza la construcción del tranvía.

La zona comercial se amplía en medio de una red vial que se empieza a volver más evidente. La ciudad deja de lado su crecimiento hacia 3 puntos para aumentar su área de expansión hasta convertirse en algo parecido a un rectángulo. Cali se empieza a constituir como un centro de comercio mercantil, debido a que es posible la creación de un mercado de consumo, tiene una mano de obra sólida y buena infraestructura vial. Cali se empieza a constituir como centro de comercio debido a su cercanía con el puerto de Buenaventura y a que la abolición de esclavos introdujo más oferta al mercado de la mano de obra. Las industrias básicas son las de materiales de construcción. La zona residencial se da en el sector este y sur, muy poco al otro lado del río.

A principios de siglo, la ciudad empieza una nueva etapa. Entre 1900 y 1940 la ciudad pasa de tener cien hectáreas ocupadas a tener quinientas veinte. El transporte adquiere una nueva importancia con el ferrocarril y el tranvía. La ciudad empieza a crecer en varias direcciones y el centro comercial se desplaza desde el centro hacia la periferia; las clases altas comienzan a ocupar el norte y sur, mientras que los artesanos y la embrionaria clase obrera se ubican al oriente. Poco a poco la ciudad supera definitivamente las barreras del rio y la línea férrea para crecer mayoritariamente hacia el sur. En la década del 30 a los 40 nuevos establecimientos asistenciales, industriales, deportivos, religiosos y educacionales surgen en la periferia de la ciudad al mismo tiempo del crecimiento residencial, a veces anticipándose a él, otras veces ayudando a provocarlo. En la década del 40 se funda la Fábrica de Cementos del Valle y posteriormente Croydon, Fruco, Monark, Quaker, Grasas S. A. y luego otras como Good Year. En esta época aparece un nuevo fenómeno demográfico conocido como los tugurios. Son barrios de gente marginada que se forman por la llegada del campesinado producto de la violencia que acelera el proceso migratorio desde el campo hacia las ciudades, pero además lo hace de forma desorganizada. Nacen las laderas como Siloé y Terrón Colorado, u otros como El Rodeo y Puerto Mallarino. Hacia el sur las proyecciones demográficas descansan en barrios como San Fernando.

En la década del 50 el crecimiento de la ciudad se da en relación con las vías interregionales que la conectan con Vijes, Palmira, Jamundí y Yumbo. Además el sur empieza a ver el nacimiento de nuevas unidades residenciales, además de un sector deportivo y recreacional. El sector noreste se define como área comercial traspasado por el ferrocarril, donde no hay zonas residenciales. Hacia el Oriente, que no se urbaniza todavía se establecen mercados, almacenes, un matadero y ferias de ganado. De esta forma el planeamiento vial se concentra más en la dirección Norte - Sur por constituir la mayor proyección residencial. No obstante, con el pasar del tiempo las zonas oriente y noreste constituyen las de mayor crecimiento demográfico, factor que define los problemas de movilidad actuales.

Para la década del 60, la ciudad se encuentra en plena expansión acelerada. Sus desarrollos multidireccionales muestran sin embargo, una fuerte relación con el área central. En este período, las vías se enfatizan en la comunicación del norte con el sur, con ejes como la vía del ferrocarril, la autopista Simón Bolívar y la Autopista Oriental. Existe un interés por impulsar el desarrollo hacia el sur y contener la expansión hacia el norte, fenómeno que se ve potenciado por la construcción de la sede Meléndez de la Universidad del Valle.

En la década del 70, la realización de los Juegos Panamericanos y la construcción de varios edificios destinados a alojar dicho evento, origina un gran movimiento económico en la ciudad y un motor de desarrollo hacia el sur, debido a que allí se encontraban los complejos deportivos y residenciales. El crecimiento demográfico y la construcción experimentan subidas constantes debido a la imparable migración que ahora se empieza a asentar de forma desorganizada en invasiones ubicadas en la periferia, lo cual lleva la expansión al oriente y occidente. Mientras la planeación sigue concentrándose en el flujo Norte-sur. Por lo que para comienzos de los 80, empiezan a nacer nuevos barrios clase media en el sur. Al mismo tiempo, aparecen edificios altos en el centro y en los barrios residenciales aledaños, generando una verdadera renovación urbana. A partir de este punto, y a lo largo de la década de los 90 y principios de 2000 la ciudad se alarga de sur a norte y crece hacia los cerros y el oriente, principalmente gracias a que sigue siendo foco de migración, lo que hace pensar seriamente en una política de ordenamiento territorial. Se empieza a ver congestión en las vías en las horas pico y los déficits de los servicios aumentan.

De esta forma, la ciudad va creciendo territorialmente al mismo tiempo que la necesidad de suplir transporte a sus habitantes. La Secretaría de Tránsito y Transporte Municipal (STTM) es la encargada de registrar los vehículos rodando por la ciudad. Según datos de esta entidad, por las calles de Cali ruedan más de 43 000 vehículos contando taxis, buses, busetas y colectivos. Por otro lado, según datos del DANE por la ciudad ruedan diariamente 3 800 vehículos de servicio público colectivo, distribuidos en: 40,43% microbuses, 25,10% busetas y 34,47% buses. Estos transportes colectivos mueven un total aproximado de 300 millones de pasajeros anualmente, distribuidos en: 40% en microbuses, 30% en buses y 30% en busetas. Las empresas de transporte público son de capital privado. Como característica local las empresas de buses urbanos tienen nombres de colores (“Blanco y Negro”, “Azul Plateada”, “Rojo Gris (Gris Roja hasta el año 2004)” y “Papagayo”, entre otros); otras nombres son “Alameda” y “Coomoepal”.

En la década pasada, el gobierno de Álvaro Uribe Vélez impulsó la creación del Masivo Integrado de Occidente (MIO), un sistema de transporte masivo basado en buses, similar al TransMilenio de Bogotá, al sistema de Curitiba, Brasil o a la denominada Metrovía en Guayaquil, Ecuador. Tras múltiples retrasos en las obras, este sistema entró a funcionar en el año 2009 y se espera que solucione gran parte de los problemas de congestión vehicular en la ciudad. El hecho de poner a disposición de los caleños cualquier sistema de transporte público constituye la creación o apertura de un espacio considerado como antropológico o no-lugar, porque es un punto de paso de muchas personas de diferentes orígenes sociales y culturales, un encuentro de simbolismos, actitudes y acciones que van llenando la urbanidad.

Tanto en los buses públicos como en el masivo existen no-lugares donde confluye lo urbano en toda su expresión, sólo que de forma ligeramente diferente. A lo que me refiero es que con la implementación del MIO la cultura y hábitos relacionados con el transporte público se hacen más organizados debido a que el propio sistema lo requiere. Es decir, el MIO tiene sus propias reglas, cuyo cumplimiento garantiza la Policía Nacional, mientras que en los otros buses el reglamento es más laxo y no hay ningún ente constantemente pendiente de su cumplimiento. Por ejemplo el uso de filas para ingresar a los buses articulados es algo que nunca se ve en los del otro tipo. De igual forma, el hecho de que hayan paradas exclusivas para los buses del MIO le da un orden que no tienen los otros buses, los cuales pueden parar en cualquier lugar que quieran. Inclusive el precio del pasaje es flexible en los últimos, mientras en los primeros debido al uso de tarjetas inteligentes es prácticamente imposible pagar menos de lo que cuesta el pasaje. Todo esto sin contar las ventas ambulantes o los artistas callejeros. Esto se debe principalmente al nivel de institucionalización de los hábitos relacionados con los dos procesos. Por un lado, la institución del Masivo, con unas reglas bien definidas y vigiladas; y por el otro el resto del transporte, cuya flexibilidad institucional nos deja ver muchos de los episodios más pintorescos en la urbanidad caleña.

Todas esas reglas de los lugares, afectan el ambiente de los no-lugares así el autor no esté de acuerdo conmigo. Incluso estando de transición o de paso, las personas tienen una conducta que se ve modificada por el contexto y la rigidez del mismo. Todo esto modifica la urbanidad, porque influye profundamente en lo que podemos ver cotidianamente en una ciudad. Es cierto que en el transporte público encontramos gentes de todas las clases sociales mezcladas unas con otras sin distinción alguna, provenientes de cualquier latitud de la ciudad debido a que la función principal del transporte es conectar dos puntos. Pero la dualidad del transporte público en Cali ha generado dos ambientes diferentes uno del otro que aportan su porción al infinito espectro de lo urbano que se nos presenta día a día en esta ciudad.

Bibliografía

ARIZABALETA, M. Teresa y SANTACRUZ, Marino. Proceso histórico del desarrollo urbano de Cali: Cali en el siglo XX. En: ALCALDÍA DE SANTIAGO DE CALI (editor). Santiago de Cali 450 - años de historia. Cali: Editorial XYZ, 1981. pp. 149 - 163.

DELGADO, Manuel. “El animal Público”. Barcelona, 1999: Anagrama.

martes, 13 de noviembre de 2012

Reflexiones de una loca des-genérica

Por Loca Des-genérica.

¡Hola!, espero que esta no se convierta en una carta cualquiera. Bueno, realmente no será una carta cualquiera, porque para quien la lea, la encontrará cargada de cosas positivas y negativas además de tinta, mucha tinta negra. Pensamientos van y vienen. Confluyen entre sí y a veces se contradicen, se pelean, luchan como si no hubiera fin.

De ahí que sea una loca quien lo escriba y des-genérica se debe a todas esas artimañas del lenguaje que hay que tener en cuenta porque alguien más se las inventó, las popularizó y la aceptaron porque sí. Des-genérica no es una palabra que haya podido inventar sola, surge pensando en aquel festival celebrado aquí en Cali “Des-genérate”, el cual busca introducir desde ámbitos culturales/recreativos el respeto a la diversidad sexual y la identidad de género.

Sí. Sé la cara que estarán haciendo algunos. Pero no puedo evitarlo. La situación parece grave y resulta apremiante que dejen de vivirse todo tipo de discriminación y exclusión que se reproduce en variedad de establecimientos: familiares, educativos, religiosos y ¡gubernamentales! Ni qué decir de los medios de comunicación. Sin comentarios después de escuchar cómo se promovía el bullying a través de un programa radial denominado “Ay mariquita”… no mencionaré nombres.

¡Es un atropello cuando la comunidad LGTBI ha ganado tantas cosas!

Y ¿qué hace la gente? Verla como algo normal, referirse a ella como un juego, esconderse detrás del micrófono y los supuestos colores de la bandera gay… ¿qué más?

Esta carta, como ven, no es nada convencional. Es una forma de gritarle al mundo hasta niveles exagerados de ovación que las cosas pintan bien, pero a veces son peor. Así que, este será mi conductor y mi voz en este momento de parquedad, embriaguez emocional, en la que todo puede ser escoria o el paraíso prometido al que todos soñamos con llegar (aclaro, el paraíso creado por cada uno/una de nosotros/nosotras). De modo que, lo que a continuación encontrarán tiene que ver con mis subjetividades, desconocimiento y aprendizajes a lo largo de mi carrera como… dejemos eso para después. Lo importante aquí es lo que quiero decir, no mi identidad o quién sabe qué más.

Cuando al parecer las cosas van tan bien, se atraviesan los putos problemas… Me gustaría estar terminando. Esperando a graduarme en febrero, a más tardar en agosto y finalizar con esto definitivamente… Irme de la casa, vivir junto a ella (¿para qué dar tantas vueltas?) con ella y compartir mis cosas, mis triunfos, mis derrotas. Mis alegrías y mis tristezas, mis silencios y mi ruido con la música, tarareando para mí o cantando para e…

No quiero que la alejen de mí por ser como soy, por lo que representa nuestra relación para esta puta sociedad de mierda. No pretendo quitarle su oportunidad de ser alguien en la vida. Tampoco he querido dañarla por ningún motivo. Si toda su felicidad radicara al alcance de mi mano. Haría cualquier cosa por ayudarla, por protegerla y verla feliz, tranquila, sin tantos problemas que la aquejan y atormentan.

No quiero ser un estorbo en su vida. A veces, preferiría pasar como un cero a la izquierda, como si yo no existiera, ni importara…

Sin embargo, la quiero. Me encanta. Y a menos que sea ella quien me pida que me vaya, me quedaré a su lado hasta que esto termine… indefinido… puede que mucho más allá de lo que puedo esperar. La quiero. Y vale la pena tomarse esas molestias. Ella ha luchado contra todo pronóstico a pesar que llegó al punto en que no pudo más. Su decisión ayudó a que yo tomara la mía. No tengo remordimientos por lo sucedido aquel día. Cambió mi vida. Me llena como pensé que nadie lo haría.

Es única, auténtica, coqueta, mi amiga, mi compañera. Sólo me gusta hacerla sonreír. Que pinte arcoíris con sus carcajadas, que regale luceros en cada mirada, que obsequie ternura con cada caricia. Por eso, no puedo ver cómo su mundo puede destruirse por ser quién es. Es tan especial, tan única, tan hermosa. Tan ELLA. Así como tampoco puedo aceptar que en esta casa, a la que llamo hogar, tenga que esconderle mis sentimientos por quien vino a salvarme.

Porque me limitarían a ser la “enferma”, la que “necesita de Dios” para que la “proteja” de las seducciones de un “diablo” que habita en cada uno de nosotros y a veces, nos “extirpa” la pizca de voluntad que nos queda. Luego pienso en los demás miembros de mi familia… y tengo la triste certeza de que nadie me apoyaría con esto.

¡Maldita enfermedad! la homofobia es la enfermedad que carcome a mi familia, escudándose en argumentos de religiosidad que poco o nada tienen que ver conmigo o lo que soy… lo que descubro paso a paso mientras estoy con ella.

¡Mi declaración es esta! ¡Me gustan las personas y qué hay de malo en que sea así! ¡No por eso somos inferiores, no por eso nos merecemos sus caras de angustia, repugnancia o abusos! mucho menos merecemos violencia, maltratos, bullying, muerte o suicidio...

¿Qué rayos pasa con esta sociedad?, ¿hasta dónde tendremos que llegar para aceptar a la otra/otro?, ¿qué tiene de malo querer a alguien, desearlo con intensidad, hacerlo feliz?, ¿qué tiene de malo enamorarse, soñar, sonreír?, ¿por qué restringir nuestra libertad de sentir esas mariposas en el estómago cuando la/lo ves pasar por ahí?

Que alguien haga el favor y me explique… ¿por qué no se nos deja amar?, ¿por qué no se nos permite demostrar nuestro afecto y nuestra felicidad?, ¿por qué escondernos como lo hago yo bajo la firma de loca des-genérica?, ¿por qué actuar para los demás?, ¿por qué cambiar?

domingo, 4 de diciembre de 2011

El mercado laboral y la vulnerabilidad de los jóvenes caleños

Por Luis Alejandro Espinosa García.

Más de la mitad de homicidios cometidos en Santiago de Cali tienen como víctimas a personas jóvenes en situación de riesgo que habitan las zonas más marginales de la ciudad. La ausencia de oportunidades reales en el mercado laboral para una gran cantidad de jóvenes es la causa de que la asociación con pandillas sea una alternativa económica o de vida, sobre alguna carrera técnica, tecnológica o profesional o cualquier tipo de actividad política, al igual que sobre la vinculación a organizaciones civiles de juventud. Estos factores, sumados a una profunda tradición delincuencial, hacen que la juventud caleña sea presa fácil para incurrir en la violencia.

Delincuencia juvenilCuando hablamos de juventud no nos referimos únicamente a una condición física o biológica, sino como un proceso de construcción social e imaginarios colectivos que nacen del entramado social y cultural en el que se encuentra inmersa la persona. Tales construcciones se hacen más complejas y particulares en dicha etapa, pues es cuando el sujeto se junta con sus pares construyendo nuevas relaciones en las cuales adquiere más importancia su papel en la sociedad, la pertenencia a un grupo y la construcción del yo a partir de lo social.

Con respecto al mercado laboral, el DANE publicó que la tasa de desempleo disminuyó en enero del 2010 comparándola con la del 2009, pasando de 14,1% a 12,8%. Si bien, esta tasa es menor, el sub-empleo sigue siendo un problema relevante en Cali. Los subempleados son quienes ocupan un puesto que no corresponde a las expectativas del trabajador ni ofrece condiciones que posibiliten el mejoramiento de su calidad de vida. Este fenómeno es el reflejo de la incapacidad del mercado para satisfacer de forma significativa los requerimientos de las personas que constituyen la fuerza laboral, en términos de horarios, salario o cualificación. Así, el subempleo comprende a todos aquellos quienes desean trabajar bajo condiciones más ajustadas a sus intereses, sean cuales sean. Este se mide teniendo en cuenta dos dimensiones, el sub-empleo subjetivo y el objetivo. El primero -sub-empleo subjetivo- toma en cuenta la opinión manifestada por el trabajador acerca de la optimización de sus ingresos, su horario o de tener una labor afín con sus aptitudes. En Cali, el subempleo subjetivo pasó del 32,9% en enero del 2009 a 37,1% en enero del 2010. Por otro lado, el sub-empleo objetivo comprende a aquellos que tienen el deseo de mejorar sus ingresos y han hecho una gestión para ello y están en disposición de efectuar el cambio. En nuestra ciudad, la tasa de subempleo objetivo pasó de 27,6% a 30,2%. (Alonso, 2010).

Continuando con las cifras del DANE, de los desempleados a nivel nacional un 22,6% son jóvenes, es decir aproximadamente 1.228.000 personas. Si bien no encontré información acerca de cuál es la proporción de jóvenes desempleados en Cali específicamente, no es difícil imaginarse que puede ser cercana al promedio nacional, ya que ha tenido, durante los últimos años, una de las tasas de desempleo más altas en el país.

Oportunidades de empleoActualmente Cali cuenta con aproximadamente 379.280 jóvenes entre los 15 y 24 años (Cali en Cifras, 2009), que representa el 17% de la población total de la ciudad. Entre ellos, se pueden distinguir diferentes tipos de grupos juveniles. Uno de estos lo constituyen las pandillas, que son los más notorios por sus manifestaciones violentas. Estas constituyen un conjunto de jóvenes que comparten tiempo y se reconocen como parte del grupo, tienen un nombre que los identifica y los diferencia de otros grupos, cuentan con una historia de enfrentamiento con otros grupos juveniles y frecuentemente, y de manera coordinada, ejecutan acciones que transgreden el orden, entendido como las normas y las costumbres, lo que a veces se enmarca en conductas delictivas (Solís, 2007). A ciencia cierta no existen cifras que muestren qué porcentaje de jóvenes están involucrados y hasta qué punto con este tipo de grupos. No obstante las pandillas son uno de los principales motores de violencia y delincuencia, no sólo en Cali sino en todo el país. De esta forma, la población juvenil de Cali se ha convertido en blanco fácil para la violencia debido a que la situación económica no llena las expectativas de los jóvenes que, al ver improductivo su acceso a la educación y al mercado laboral regular, optan por formar parte de las pandillas o relacionarse con grupos delincuenciales, lo cual aumenta su situación de riesgo y los hace más vulnerables a la violencia.

Durante los últimos quince años, transcurridos entre 1995 y 2010, Cali reporta una tasa promedio anual de homicidios de 83 por cada 100 mil habitantes, lo cual indica que existe un problema estructural con raíces muy profundas tanto en la delincuencia como en la violencia. En el 2010, de los 1.860 homicidios registrados, el 54% estuvo asociado a diferentes tipos de delincuencia y el otro 46% al uso de la violencia como un medio para resolver diferencias entre ciudadanos del común.

Jovenes: blanco fácil para la violenciaEs importante mencionar que el 42% de los homicidios ocurrieron en zonas marginadas del oriente y suroriente de la ciudad de Cali, especialmente en las comunas 13, 14, 15, 21, 7 y 6, y que precisamente los homicidios que más se incrementaron (85%) fueron los ocasionados por enfrentamientos entre pandillas, integradas por jóvenes armados involucrados en disputas por micro-tráfico de estupefacientes y otras actividades ilegales que derivan en luchas por control territorial que terminan en muerte. La segunda zona de la ciudad que sigue en concentración de homicidios es la ladera, donde se reportó un 22% de los homicidios del 2010. De la misma forma es notorio, que en promedio en toda la ciudad y en particular en estas dos zonas el 60% de las víctimas y victimarios son jóvenes (Cali Cómo Vamos, 2011).

Sería insensato pensar que la falta de políticas efectivas contra el desempleo es la única razón por la cual los jóvenes se ven involucrados en la delincuencia y/o victimizados por la violencia. De hecho, siempre he sido partidario de que el principal factor que inicialmente pone a los jóvenes en riesgo, es la educación que se da en la familia. Es esa socialización primaria la que nos da bases fuertes para enfrentarnos a las situaciones inclementes de la vida en el espacio público, en la calle. Y muchas de las familias de los jóvenes en situación de riesgo fallan significativamente en la educación de sus generaciones más jóvenes, pero ese no es el tema en cuestión. Pese a esto, es una tarea muy difícil para las familias entregar o legar valores fuertes y sensatos a un joven que tiene que salir a enfrentar situaciones injustas, como las malas condiciones de un mercado laboral que podrían ser subsanadas mediante políticas administrativas efectivas. Tiene que ser un proceso simultáneo de educación y mejores políticas laborales y económicas, por no hablar de las educativas. Existe una gran variedad de programas y proyectos sociales que involucran a la población joven en riesgo (Conviviendo Sin Pandillas, Cali actuando Frente a las Drogas, las Ciudadelas Educativas, entre otros) pero, en mi opinión, esto sólo actúa como paños de agua tibia sobre un problema mucho mayor que, como ya lo expresé, se relaciona directamente con las condiciones laborales.

En conclusión, Cali es una ciudad con una población joven bastante vulnerable en términos sociales debido a que se encuentra muy expuesta a grupos delincuenciales y por ende a la violencia. Esto se debe a múltiples factores de tipo social y económico, pero principalmente la carencia de oportunidades laborales explica que los jóvenes busquen alternativas económicas ilegales para suplir las necesidades o las de su familia. Esto solo aumenta su vulnerabilidad y los hace más propensos a ser víctimas mortales de la violencia relacionada con el narcotráfico y la delincuencia común, caminos cuyo sendero es cercano a ellos porque se encuentra en el mismo lugar donde viven. De esta forma, es necesario que el Gobierno implemente políticas realmente efectivas contra las excesivas carencias del mercado laboral, porque de otra forma los proyectos sociales que ha puesto en marcha solo representarán registros en los archivos y pérdidas monetarias del dinero público. Con la optimización de las oportunidades que ofrece el mercado laboral se estaría quitando la base del problema, lo cual haría más posible su solución en un futuro. Sin embargo, como ya lo mencioné no es suficiente atacar este problema desde un solo flanco. Así, esto constituye un proceso largo que requiere compromiso por parte de la Administración Nacional y Local y también por parte de toda la sociedad civil, y sus esfuerzos para seguir educando a las siguientes generaciones y preparándolas para las difíciles condiciones que les esperan.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Crónica de una suerte re-anunciada.

Por Luis Alejandro Espinosa García.

Aún recuerdo la primera vez que asistí al Festival Petronio Álvarez. Corría el mes de agosto del año 2007 y una amiga llevaba un par de meses hablándome de él al mismo tiempo que me insistía en que la acompañara al dichoso festival. Pronto llegó el día del evento, del que sinceramente no sabía qué esperar en lo más mínimo, porque no me gusta hacerme expectativas que posiblemente puedan resultar falsas o engañosas. Así, al llegar al Teatro al aire libre Los Cristales (primera sede del evento) fui testigo de una experiencia difícil de describir con palabras. Teatro al aire libre Los CristalesLo primero que sentí fue el olor a pescado frito mezclado con una esencia dulzona pero pesada que en el momento no lograba descifrar, pero que más tarde me enteré que provenía de las empanadas de camarón (las cuales no pude probar porque soy alérgico a los mariscos). Cuando toda mi atención estaba puesta sobre la comida que allí vendían, me percaté de los sonidos que llegaban a mis oídos: la marimba y los tambores jugueteaban rápidamente sobre la tarima alegrando a un centenar de personas que trataban de seguir el ritmo con sus aplausos. Cuando nos acomodamos dentro del público, compramos una caneca de viche por 5 mil pesos y nos dispusimos a disfrutar del espectáculo, bailando y cantando, que duró hasta alrededor de las once y media de la noche. La vestimenta de los anfitriones era muy parecida a la de los artistas que se subían a tocar a la tarima: las mujeres con sus polleras de colores llamativos y sus cabellos recogidos, y los hombres con camisas entreabiertas de colores claros, en perfecto contraste con la tez oscura de sus cuerpos. La combinación entre la gastronomía, la música, las artesanías y la gente hicieron de este lugar y ese momento, una verdadera galería cultural donde era posible caminar de puesto en puesto para degustar una muestra de comida con un currulao de fondo, mientras conversaba amablemente con la gente que se encargaba de recibir y atender a los asistentes, los anfitriones del pacífico.

Festival Petronio ÁlvarezPara nadie es un secreto la condición actual y las dimensiones del festival hoy día. Relato esta experiencia anterior porque hay una cuestión particular sobre la fiesta que me intriga y sé, que al igual que yo hay varios, que se preguntan lo mismo: ¿a qué se debe semejante cambio en tan poco tiempo?

Este año, inexplicablemente una grandísima cantidad de conocidos tenían planeado asistir y me invitaron cordialmente a que los acompañara. Como no podía acompañarlos a todos al mismo tiempo, decidí hacer algo parecido a lo que había hecho 4 años antes. Escogí una amiga y me fui con ella al evento, esperando reunirme con más gente en el lugar. Afortunadamente, antes de salir para allá estuvimos en un conversatorio realizado en la Universidad Icesi con algunos artistas que se presentaban este año en el Festival, y para mi sorpresa prácticamente todo el tiempo discutiendo sobre la misma temática: los artistas consideran que el Petronio ha cambiado en su estructura, ha perdido elementos primordiales de su esencia e incluso se ha degenerado a causa de esta masificación la cual, creen ellos, ha sido impulsada por las élites políticas para hacer del festival un circo más para la masa de votantes. Para que entiendan de lo que les hablo, voy a continuar con mi relato.

Llegamos al lugar aproximadamente a las 6 de la tarde del miércoles 24 de agosto de 2011, con nuestras maletas colgadas en la espalda como dos típicos universitarios caleños. Como las calles aledañas al Estadio Pascual Guerrero estaban cerradas con vallas de contención de la policía a causa del evento, el taxi nos dejó cerca de la Iglesia el Templete y tuvimos que caminar hacia el lugar. Mientras me acercaba iba entendiendo lo que decían los artistas en el conversatorio, los ríos de gente que se vertían en el estadio eran gigantescos, la fila para entrar me tomó casi una hora y mientras la hacía me repartieron aproximadamente unos 15 volantes de publicidad política que nunca miré ni siquiera de reojo, sino que a medida que me los iban entregando los iba botando a la basura. Iglesia El Templete by Fabian Andres RuizCuando llegamos a la primera entrada, en las extenuantes requisas de la policía me hicieron deshacerme de mi lapicero, portaminas y resaltador, al igual que una cajetilla de cigarrillos y un encendedor; la multitud de asistentes parecía más cercana a lo que uno puede ver en un concierto de salsa o reggaetón en la Feria de Cali que a la experiencia de autenticidad cultural que habíamos vivido hace cuatro años en Los Cristales. Al cruzar la entrada el tumulto se hacía más evidente, los cientos de personas que estaban entrando en ese momento caminaban al mismo paso despacioso dirigiéndose hacia la fuente del sonido, al interior del estadio, donde se escuchaba una canción del pacífico que sonaba por los parlantes, pude identificar un bajo eléctrico armonizando detrás de las marimbas y los tambores, por lo cual me percaté de que la música no era en vivo, lo que quería decir que no había empezado el concurso musical todavía, algo de suerte para nosotros. Sin embargo, al entrar al estadio definitivamente el primer olor que sentí fue el de los baños públicos que quedan justo al lado de la puerta del lado occidental de la tribuna, la única entrada habilitada ese día para la audiencia. A medida que avanzaba me sorprendía cada vez más la cantidad de gente que veía en el lugar, y otra cantidad que estaba allí a causa de la primera: es decir, más de 500 policías custodiando cada rincón del estadio con la ayuda de otros 300 guardas cívicos que hacían lo mismo.

Lo primero que hice cuando entré fue contactar a un grupo de amigos que ya estaban adentro esperándonos, así que pasamos a los pasillos que están atrás de las tribunas para encontrarnos con que allí habían ubicado todos los puestos de licores artesanales, por lo cual decidimos comprar algo para empezar a aclimatarnos. Fue entonces cuando me llevé la ingrata sorpresa de que la caneca de viche costaba 12 mil pesos, y que inclusive a un amigo extranjero le habían cobrado ese día 15 mil pesos por la misma caneca. Después de regatear como buen colombiano, logramos que nos la vendieran en 10 mil pesos; sólo entonces nos dispusimos a acomodarnos en el público, ya que en contados minutos iba a empezar el festival y, con él, la música en vivo. Cuando por fin llegamos a la parte interior del estadio experimenté una mezcla de emociones. Por un lado, me sentí muy a gusto con la remodelación que le hicieron por motivo del mundial juvenil que recién se había jugado en Colombia. Ya que me considero un gran fanático del fútbol, no pude evitar sentir cierta satisfacción al saber que nuestra ciudad goza actualmente de un escenario tan hermoso y vanguardista para el deporte local, como es el nuevo Pascual Guerrero. Estadio Pascual GuerreroPor otro lado, no podía dejar de pensar en las críticas que los conferencistas del pacífico habían hecho en uno de los pequeños auditorios de mi universidad a medida que mi experiencia en el Petronio se iba convirtiendo más en lo que había vivido en Rock al Parque en Bogotá: una multitud sofocante que se reúne para ver al ídolo hacer su magia. Con la diferencia importante de que aquí seguramente no más de un 2% de los asistentes sabían realmente el nombre del artista que tenían al frente.

Cuando nos acomodamos en la tribuna occidental nos encontramos con seis amigos que a pesar de tener dos canecas de viche casi acabadas, estaban sentados en las sillas como si estuvieran presenciando un partido de la primera B, o algo muy aburrido. Acto seguido les pregunté por qué estaban tan cabizbajos, y ellos me hicieron caer en cuenta de que el espacio en la tribuna era demasiado reducido como para que un grupo de 6 personas pudiera interactuar, ni siquiera bailar, cómodamente. Entonces me di cuenta de que la pista atlética estaba habilitada para el público y decidimos bajar allá a probar si era más cómodo, lo cual comprobamos cuando llegamos abajo. Apenas llegamos pudimos sentarnos en el suelo, formando un círculo en el cual podíamos comunicarnos fluidamente, cosa que era imposible en la tribuna debido al ruido y a la ubicación lineal en la que estábamos. Cuando estuvimos abajo, tuvimos la oportunidad de bailar un buen rato aproximadamente hasta las 11 de la noche, cuando dieron por terminado el primer día del XV Festival Petronio Álvarez, y de la misma forma nosotros dimos por terminado nuestro día al irnos a nuestras respectivos hogares para interiorizar y reflexionar sobre la experiencia que acabábamos de tener. Sin embargo, yo me sentía incompleto.

Platos típicos del pácificoPor ningún lado había visto los puestos de comida y ni siquiera había sentido los olores de la cocina pacífica surcar la brisa que fluye en los alrededores del barrio San Fernando. Por eso, al otro día en la Universidad pregunté a cuanta persona había visto el día anterior, que si sabía de la existencia de la muestra gastronómica, a lo que todos me contestaron que efectivamente, la muestra gastronómica estaba ubicada en la parte de atrás de la tribuna norte del Estadio. El jueves fue imposible ir al Festival por cuestiones académicas, pero el viernes decidí ir porque no podía creer que el Petronio hubiera perdido esa capacidad de conmoverme estimulando cada uno de mis sentidos. Me negaba rotundamente a que fuera así.

Ese día llegué más tarde al estadio, aproximadamente a las 8 de la noche. Para mi asombro, no estaban permitiendo la entrada de más público al interior del Pascual, porque según ellos ya estaba copado. La historia del día anterior se había repetido, pero esta vez multiplicada por tres. Había tres veces más gente, y por tanto había tres veces menos espacio para caminar, tres veces mayor cantidad de policías y el triple de basura tirada en el piso. En la parte de atrás, donde estaban ubicados los puestos de comida, en la Plaza de Banderas habían ubicado un segundo escenario que también estaba totalmente repleto y al que tampoco estaban permitiendo la entrada por esa misma razón. Entonces nos ubicamos en un pequeño parque justo al lado del escenario, lleno de grandes árboles y en el cual hay una estación de policía que da la cara a la avenida quinta. Compramos de nuevo la consabida caneca de viche y nos sentamos a escuchar el distorsionado ruido mezclado de los dos escenarios, cosa que hacía poco placentero mi segundo día en el Festival. Cuando sentí un poco de hambre me dirigí hacia la zona de comidas, y que sorpresa me llevé cuando me pidieron 15 mil pesos por un plato de pescado frito. Precio que me quitó enseguida las ganas de estar allí. Volví al lugar donde estaban mis amigos, justo en el momento en que a unos 30 o 40 metros se formaba una pelea entre dos grupos de jóvenes, precisamente detrás de la estación de policía de la que salieron unos diez agentes a controlar la situación golpeando a diestra y siniestra a los implicados en la pelea. Afortunadamente no pasó a mayores y el evento continuó sin percances. Pero ya no había ninguna razón para quedarme en ese lugar. Haciendo un balance rápido, el viche costaba lo mismo que el aguardiente y te deja una resaca diez veces peor, la comida costaba más del doble que el año pasado y realmente la aglomeración de gente no era algo muy cómodo porque eso había evitado nuestra entrada al festival. Ahora estábamos sentados en un parque, tratando de adivinar qué era lo que estaba cantando la banda que tocaba en el escenario más cercano a nosotros a partir de un sonido por demás indefinible. Allí estuvimos hasta las 12 de la noche. En ese momento decidimos irnos para la Calle del Pecado a empezar una fiesta que creímos iba a comenzar con nuestra llegada al estadio, pero en lo cual nos equivocamos.

La Calle del PecadoLa Calle del pecado es una cuadra larga conformada en su mayoría por hoteles de 7 u 8 pisos que se llena de gente alrededor de los artistas que salen a tocar sus tambores después de que termina la “fiesta” en el Petronio Álvarez. Es una continuación de la fiesta, más no del festival. Es decir, no venden comida típica ni tiene relación formal con el evento, pero la gente que acude es en su mayoría gente que salió del estadio y quiere continuar su noche con un ambiente más o menos parecido. Había alrededor de mil personas (demasiadas para una sola cuadra) tomando, fumando, comiendo y bailando al ritmo de los tambores que imprimían la única alegría a la calle. Los olores más evidentes eran los de la comida callejera que allí se vendía, la cual no tenía nada que ver con el pacífico. Eran chuzos de res, chorizos y pinchos asados al carbón, cuyo aroma se mezclaba con el del cannabis que un gran número de personas estaban disfrutando en ese momento.

Mientras tomábamos viche en la Calle del pecado, me puse a pensar si habría alguna forma de responder mi interrogante y llegar a una conclusión. Tenía que recoger opiniones de varias personas y a partir de ahí construir mi propia conjetura. Estaba seguro de que no me sentía a gusto con el cambio, ya lo había experimentado en carne propia, pero mi objetivo era descifrar la razón por la cual el Festival había pasado de ser una muestra cultural bien organizada y auténtica, a un “monstruo” cultural casi que amorfo y muy desorganizado. Ya contaba con las opiniones de los maestros que las habían expuesto en un espacio académico, y las cuales resumían que el cambio estructural del Festival se debía a influencias políticas que habían descubierto en él un espacio perfecto para hacer campaña electoral. Era hora de recoger algunas opiniones en la calle acerca de lo que las personas habían vivido este año en el festival. Decidí preguntarle a varios conocidos que sabía que habían asistido a versiones anteriores. Mi pregunta fue bien clara: quería saber por qué ellos creían que el festival se había convertido en lo que es actualmente.

A pesar de que todas las respuestas eran claramente diferentes había algo particular en todas. De ahí saqué mis primeras conclusiones. El festival se había hecho gigantesco por sí solo. La misma experiencia maravillosa que yo había vivido hace 4 años, había atraído cada año más y más gente. De la misma forma, los propios anfitriones se dieron cuenta de que la sociedad caleña es un gran consumidor en potencia (cosa que explica la subida exponencial de los precios). Hecho que no fue ajeno a las élites políticas, las cuales se decidieron a impulsarlo como “un espacio para mostrar y compartir la cultura del pacífico”. Lo que vino después es en definitiva lo que el mercado le hace al arte: masificación mediante la mercadotecnia. Y con la masificación se pierde calidad, organización y autenticidad. Es el precio que debieron pagar los dueños del Festival (la comunidad afro-pacífica) por crear un evento grande que les permitiera sacar el mayor provecho económico a su cultura.

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