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viernes, 3 de febrero de 2017

San Pablo de La Mar. Reservorio para tiempos de paz

Por Luis Fernando Barón.1
Investigador y profesor, Universidad Icesi

- ¿Cómo está profe? Me preguntó Pachita por WhatsApp.
- Hola Pachita, que rico saber de ti. ¿Qué vientos te traen en este 2017? Pregunté.
- Estoy aquí en Cali con una matrona de San Pablo, un pueblo que nació para la paz. María se llama ella, y ahora quiere colgar una bocina en el árbol más antiguo de su pueblo para que en el post-acuerdo allí se siga viviendo en paz. Agregó con cierto picante, como para despertar mi curiosidad.
- Va pa´ esa. Le dije y luego pregunté ¿Dónde nos vemos? Yo puedo ir a Ciudad Córdoba, o ¿vienen Uds. a la Universidad? Lo que les resulté mejor.
- Nosotras vamos allá, y de paso le presento al poeta Romilio, que lo quiere conocer.

El jueves 26 de enero de 2017, acompañadas por un pegajoso calor de veranero, llegaron a Icesi Pachita, María (la matrona) y Romilio con más de 10 mujeres. Venían con sus sonrisas grandes, sus vestimentas coloridas y su siempre Pacífica amabilidad. Las acompañaba un joven acuerpado, con cachucha terciada, una de esas que usan los muchachos de hoy. Todos son oriundos de La Tola, San Pablo, y El Charco, Nariño.

Pronto conseguí una sala y nos sentamos a dialogar. Con versos, cantos, décimas y relatos se presentaron una a uno, al tiempo que contaban historias de ese Pacífico que sus mayores les han contado y les han hecho vivir desde temprana edad. Varias de las mujeres viven en esta zona del Pacífico nariñense, mientras otras se han acostumbrado a ir y venir hacia y desde Cali, Tumaco, Pasto, Buenaventura o Bogotá, por tiempos largos y cortos.

En la conversación, conocí fragmentos de la inspiradora historia de María Martina Castro, una matrona nacida a orillas del río Tapaje, Municipio de El Charco, que por los caprichos del destino llegó a San Pablo varias décadas atrás. Esta mujer fuerte, sabía y reconocida por su pueblo, afirma que vino al mundo “a dejar huellas […] no de las del hablar, sino de las del actuar”. Allí, en San Pablo, con la fuerza de un tornado y el apoyo de la comunidad, levantó una escuela, que más tarde se convirtió en colegio reconocido en la región por su calidad en la formación de jóvenes y niños, por la transparencia de su administración y su autonomía política y cultural. También construyó e instaló el Centro de Salud y la Farmacia Comunitaria. Sólo esta última, no se mantiene, porque “decidieron darle la administración una Junta, y esta la dejó quebrar en un par de meses”.

Con su voz y su canto, acompañada de la percusión que ella misma hacía con sus manos al acariciar la mesa de juntas, María nos hizo saber de un fenómeno excepcional de ese Pacífico que se resiste a cargar con los rastros y las heridas causadas por la acción de empresas extractivas; del conflicto armado; de los cultivos ilícitos, y de las minerías ilegales. Y con tono alto y seguro sentenció:

“San Pablo de la Mar se creó para la paz. En todo el tiempo que llevo allí no ha habido un solo muerto por el conflicto o las violencias […]. Sí, por allí pasaban los grupos armados, pero nunca dejamos que se quedaran”. Y, cuál fue el secreto, pregunté: “La fuerza de la comunidad. Su solidaridad, su tejido fuerte. La preocupación de los unos por los otros […]. Allí nunca faltó la comida. Quien sacaba plátanos, compartía sus plátanos. Lo mismo pasaba con los que traían conchas, o venían de pescar”.

Esta afirmación coincidía con las versiones y detalles de las mujeres y el par de hombres que estaban allí. Algunas habían sido estudiantes de la escuela de María, otras sabían de su existencia, porque ella, María Martina, como sus obras, se han convertido en leyenda en toda la región.

Después del encuentro fui a confirmar los datos que todos los asistentes a nuestra reunión presentaban con tanta certeza. Para ello acudí a información cuantitativa y cualitativa del Banco de Datos de Derechos Humanos de Cinep, Noche y Niebla.2 Y con María Alejandra, una de mis estudiantes, encontramos que San Pablo de la Mar hace parte del municipio de La Tola. Sin embargo, no hallamos registros de asesinatos o de hechos violentos en esta zona por más de una década. Pero sí encontramos datos de La Tola con información de un combate en 2002 entre la Policía y guerrilleros de las FARC, en el que resultaron heridos dos agentes de la Policía. Y también ubicamos el registro de un enfrentamiento entre el Ejército con el grupo paramilitar Las Águilas Negras en 2.007, hecho que según el Banco de Datos desató el desplazamiento masivo de unas 110 familias en la región.

Enseguida, Pachita, Francisca Castro, otra líder social del río Tapaje, mujer Pacífica, en el sentido más literal de esta palabra, y trabajadora del Instituto de Estudios Intercultarales de la Universidad Javeriana de Cali, tomó, no la palabra, sino el cantó y nos narró que las mujeres y hombres que estaban allí, incluyéndola a ella, eran testimonio vivo del recorrer de la Escuela Sé quién soy. Este es el nombre que han dado a un programa itinerante de identidad y cultura que se moviliza por los territorios del Pacífico desde hace más de 15 años. Así mujeres y hombres recorren el Pacífico con sus voces, sus saberes y sus principios políticos y culturales a todos los territorios donde las lleven sus iniciativas culturales, de paz, reconciliación y buena vida.

“Soy la Escuela Sé quién soy, donde voy me reconozco, donde voy yo soy historia, modelo para los otros. Luchamos por no perder los valores y las costumbres, porque el que no se reconoce, dentro de su potrillo3 se hunde”. Nos cantó Pachita.

También escuché las historias de varias de las asistentes que vinieron a Cali y a sus alrededores en busca de bienestar para sus familias y de una mejor educación para ellas, para poder servirle a su gente y luchar por su reconocimiento, por sus derechos y sus culturas. Además escuché la historia de Neila Cuevas, quien tuvo que dejar su trabajo de maestra para venir a batallar con un cáncer de seno, y a exigir su derecho no sólo a la salud, sino a una buena atención, pues en los últimos meses, además de lidiar con su enfermedad lucha contra las acciones de médicos que han dejaron en sus cuerpo los rastros de diagnósticos y prácticas equivocadas. El joven de cachucha retorcida, es su hijo, Jorge Fabián, quien se “auto-invitó” a la reunión, pues quería ver si en Icesi podía estudiar Inglés, su segunda pasión después del baile de salsa.

Además escuché con sinsabor las historias de sobrevivencia de Romilio Cadena, poeta, maestro rural, de la zona de El Charco, quien no corrió con la misma suerte que han tenido los Sanpableños, y tuvo que salir de esa región para recuperar la vida, que casi le quitan las violencias y las rencillas cotidianas, que de pronto empezaron a hacer parte de la vida diaria de su municipio. En su relato apareció también “Apocalipsis del Ecosistema”, poema que con dolor escribió al comprobar los resultados de las fumigaciones aéreas con glifosato en su territorio, como parte de la política antinarcóticos en Colombia. Este es un fragmento de sus décimas:

El Pacífico costero
era el último pulmón
que le quedaba a la tierra,
para la oxigenación.

Colombia estaba orgullosa,
por su riqueza ambiental,
variedad biodiversal
de la fauna y flora hermosa
que contemplaba dichosa
reliquia del mundo entero,
que por celos extranjeros
el aire están fumigando
sin piedad están acabando
al Pacífico costero.

Ni que decir de la historia de Francelina Carabalí, que lo deja a uno sin palabras y lo hace contener las lágrimas, o de tristeza o de admiración. Ella cuenta que tuvo que levantarse del dolor producido por la muerte de su querido esposo, primer líder comunitario asesinado en el municipio de El Charco, a comienzos del año 2.000. En ese tiempo llegaron los primeros grupos paramilitares a la región a disputar el orden territorial que desde hacía varios años tenían algunos frentes de las FARC y del ELN. Fue Francelina la que bautizó a San Pablo, como reservorio de paz, y la que además puso a soñar al grupo en expediciones por todo el Pacífico para buscar, para reconocer, otros reservorios como este que sirvan de referente para los retos que Colombia y sus regiones están enfrentando con los cambios producidos por los recientes procesos de diálogo y negociación con los grupos subversivos.

María Martina, la matrona, ha dejado una urna de cartón en esta y otras universidades. También las ha dejado en otras organizaciones y comunidades de Cali. En estas urnas está recogiendo dinero y aportes para la bocina, los cables, los micrófonos y los equipos básicos que necesita para echar a andar esta, su nueva travesía.

Con la bocina colgada de ese árbol de Mamey, el más antiguo del pueblo, ella acompañará las mañanas de su gente, cuando salgan a pescar, a estudiar, a trabajar o a cultivar la tierra. También los recibirá en las tardes cuando todos regresan de sus labores y actividades diarias. Mañana y tarde durante toda la semana, ella, el árbol iniciará dando gracias a Dios por la paz y la vida en el Pacífico. Enseguida, ella, el árbol, hará reflexiones, compartirá historias, enseñanzas y textos sabios que promuevan y fortalezcan la vida comunitaria. Pero no lo piensa hacer sola, porque ella sabe por su propia historia que los proyectos funcionan “solamente cuando se hacen junto a la comunidad”. Por eso, esta iniciativa contará con el apoyo de mujeres y hombres de Cali, de Pasto, de Tumaco y de Bogotá. Pero, su objetivo primordial está puesto en aquello que tiene más experiencia: trabajar con niños y jóvenes de San Pablo de la Mar, con los que nacieron y crecieron allí, y con los que están llegando después de la firma del pacto con las FARC, porque su nueva meta es que todos ellos puedan aprender, vivir y experimentar la fortuna que ha tenido este territorio de paz.

Notas
1. Agradezco mucho a los hombres y mujeres del Pacífico que se reunieron con nosotros la semana pasada por sus historias, su escucha y sus sugerencias. También agradezco a María Alejandra López, estudiante de Administración de Icesi quien me ayudó a verificar datos cuantitativos sobre los hechos violentos en el Pacífico Colombiano.

2. Se trata de una base de datos elaborada por el proyecto Análisis de la Participación Política en Escenarios de Conflicto 1997-2014, que usa información de la Revista Noche y Niebla de CINEP. El proyecto en mención definió 19 categorías para identificar la intensidad y tipología del conflicto en los 41 municipios que tienen jurisdicción administrativa en el litoral Pacífico.

3. Potrillo es una barca pequeña, usada como medio de transporte en los ríos. A veces caben 5 o 6, a veces caben 10. De más de 10 ya es canoa, pequeña.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Sobre el Encuentro Latinoamericano y del Caribe de Revistas de Ciencias Sociales (CLACSO 2015)



Por Adolfo A. Abadía.
Grupo organizador: Clacso y Revistas CS (Universidad Icesi)

El 12 de noviembre de 2015 entre las 8:00 am y 12:30 pm en el marco de la Conferencia de CLACSO se llevó a cabo el Encuentro Latinoamericano y del Caribe de Revistas de Ciencias Sociales. Este espacio, tuyo como objetivo principal debatir los temas que preocupan y ocupan a las revistas de nuestro continente. Este espacio fue coordinado por Luis Fernando Barón (Universidad ICESI) y tuvo como moderadora a Dominique Babini de CLACSO.

El Encuentro se organizó en dos bloques. En el primero, se presentaron seis panelistas: Jorge Aurelio Díaz, editor Revista Ideas y Valores (Colombia); Alicia Girón, editora Revista Problemas de Desarrollo (México); Yuri Jack, profesor de la Universidad Nacional de Colombia (Colombia); Eduardo Aguado-López, director de Redalyc-UAEM (México); Gustavo Fischman, representante de Arizona State University y Public Knowledge Project-PKP (Estados Unidos); y Lucas Sablich, coordinador Editorial CLACSO (Argentina). En el segundo bloque se abrió espacio para debatir, entre los editores presentes (aproximadamente 70), sobre los retos y desafíos que afrontan las revistas académicas en ciencias sociales y humanidades en Latinoamérica y el Caribe.

De las presentaciones del encuentro se destacan los siguientes puntos que propende a:

  1. Promover la lectura entre pares y generar estrategias de lectura y debate (ej. sección “Diálogo” en la revista Ideas y Valores); desarrollar la construcción de “comunidades académicas” que también se interesen y citen lo que se produce en contextos como el latinoamericano y del caribe; contribuir a la formación de “mercado interno” entre las revistas latinoamericanas.

  2. Promover la cooperación entre revistas en todos los niveles del proceso editorial (ej. proyecto Open Access Cooperative).

  3. Pensar en sistemas editoriales diferentes, que respondan a las condiciones contemporáneas; fortalecer las revistas electrónicas (o las versiones electrónicas de revistas); pensar el artículo como unidad básica delas revistas (entendidas como compilación de artículos) para publicar; explorar nuevas periodicidades yformatos de edición como el html y el XML.

  4. Consolidar la iniciativa Open Access No-comercial para las revistas en ciencias sociales y humanidades en Latinoamérica y el caribe; promover el conocimiento y reconocimiento de índices de revistas latinoamericanos (como Scielo y Redalyc) para los procesos de evaluación de las revistas (ej. Argentina).

  5. Profesionalizar la labor del editor que ejercen, simultáneamente, cargos como profesores e investigadores en instituciones de educación superior.

  6. Recuperar la autonomía de los editores para que no trabajen para los índices internacionales, sino para las misiones y objetivos de sus revistas.

  7. Promover formas propias de reconocimiento de calidad de las publicaciones así como el proceso histórico de la construcción de alternativas “contrahegemónicas” de medición de la calidad de las revistas en ciencias sociales y humanidades como Scielo (en su momento), y Redalyc; de igual forma trabajar por la construcción de una voz propia, en términos de medición y calidad.

En relación a la segunda parte del encuentro, se destaca la inconformidad de las experiencias de revistas nacionales con el sistema colombiano de indexación de revistas, Publindex, y el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación Colciencias, entidad nacional que apoya le investigación, por sus prerrogativas de apoyo a ciertas áreas del conocimiento diferentes a las ciencias sociales y humanidades. Y de manera general, se destaca los desafíos existentes entre las exigencias institucionales de apostarle a índices internacionales (Scopus e ISI WOS), y la constante amenaza de las editoriales comerciales multinacionales (ej. Elsevier) que prometen la indexación en estos índices internacionales a cambio de altas sumas de dinero.

Antes de finalizar, muchas gracias por su asistencia y participación en este encuentro. Esperamos poder volver a reunirnos para continuar con este debate en una próxima oportunidad.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Encuentro Latinoamericano y del Caribe de Revistas de Ciencias Sociales (CLACSO 2015)

Por Grupo organizador.
El equipo organizador del Encuentro está conformado por integrantes de CLACSO y la Universidad Icesi.

El 12 de noviembre de 2015 entre las 8:00 am y 12:30 pm en Plaza Mayor, Pabellón Medellín, Sala 2 (ver), en el marco de la Conferencia de CLACSO se llevará a cabo el Encuentro Latinoamericano y del Caribe de Revistas de Ciencias Sociales. Este espacio, tiene como objetivo principal debatir los temas que preocupan y ocupan a las revistas de nuestro continente.

La Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales (ver programación) es uno de los eventos más importantes en materia de investigación a nivel mundial, ya que tiene un fuerte impacto en ámbitos académicos, políticos y culturales. En su séptima versión, la Conferencia se va a realizar del 9 al 13 de Noviembre en la ciudad de Medellín-Colombia, y tendrá como tema central las “Transformaciones democráticas, justicia social y procesos de paz”. Para su desarrollo, el evento ha sido dividido en 15 ejes temáticos, en torno a los cuales se reunirán más de 370 representantes institucionales, 650 panelistas y 10 conferencistas magistrales. Como otras actividades especiales de la Conferencia resaltamos el coloquio que se dedicará al acceso abierto al conocimiento.

El Encuentro Latinoamericano y del Caribe de revistas en Ciencias Sociales tendrá un formato de Panel con 7 presentaciones breves de 15 minutos cada una (2 horas de duración en total). Enseguida se realizará un debate general de los editores y representantes de revistas asistentes. El evento, contará con la presencia de los siguientes panelistas, los primeros cuatro propuestos durante el reciente Encuentro Colombiano de Revistas de Ciencias Sociales y Humanidades (ver) y los segundos propuestos y confirmados por el equipo de CLACSO:

  1. Jorge Aurelio Díaz: Editor Revista Ideas y Valores (Colombia). /confirmado/
  2. Liliana Castro Vargas: Asesora, Dirección de Fomento a la Investigación, Colciencias (Colombia). /confirmado/
  3. Yuri Jack: Profesor de la Universidad Nacional de Colombia (Colombia). /confirmado/
  4. Alicia Girón: Editora Revista Problemas de Desarrollo (México). /confirmado/
  5. Eduardo Aguado-López: director de Redalyc-UAEM (México) encargado de presentar la colección Redalyc-CLACSO de revistas de ciencias sociales y los servicios que brinda a los editores de revistas e instituciones. /confirmado/
  6. Gustavo Fischman: representante de Arizona State University - Public Knowledge Project-PKP (Estados Unidos) encargado de presentar “La Investigación sobre cooperativas para publicar en acceso abierto”. /confirmado/
  7. Lucas Sablich: coordinador editorial de CLACSO (Argentina) encargado de presentar "La editorial académica del siglo 21: el caso de CLACSO. /confirmado/

La participación al evento, tanto a la Conferencia como al Encuentro, son de acceso libre y gratuito, previa inscripción online aquí.

El equipo organizador del Encuentro está conformado por integrantes de CLACSO y la Universidad Icesi. Dominique Babini de CLACSO tendrá a su cargo la moderación del panel y Luis Fernando Barón de la Universidad Icesi coordinación del mismo.

jueves, 24 de septiembre de 2015

La inefable grandeza del Pacífico colombiano

Diálogo de saberes con el Consejo Comunitario La Plata, Bahía Málaga


Por Jenniffer Silva Jaramillo.

Del 15 al 20 de septiembre el laboratorio de estudios transnacionales de la Universidad Icesi, organizó una salida de campo al Consejo comunitario La Plata, en Bahía Málaga. A la convocatoria respondimos 11 estudiantes interesados en conocer las dinámicas internas de una comunidad tan autónoma.

Cuando llegamos al puerto, el calor y la humedad provocaban esa sensación fastidiosa de estar pegajoso y sin aire para respirar. Ya nos acercábamos al medio día, las expectativas de llegar a La Plata aumentaban en la misma medida que se pensaba en el almuerzo. Cuando arrancamos en la lancha el paisaje costero se confabulaba con un azul turquesa que nos dejaba absortos ante la inmensa belleza.

En el recorrido nos acompañó Ferney Valencia, líder del Consejo comunitario de La Plata, Bahía Málaga.. Un hombre pujante, sonriente y de una chispa brillante. Siempre presto a compartir el saber heredado de su comunidad y sus mayores. Poco a poco nos fue informando sobre las prácticas culturales, los conocimientos ancestrales y los problemas que hoy hacen más compleja la vida de los y las malagueñas, creando dicotomías entre la visión de conservar los recursos naturales y la necesidad de mejorar la calidad de vida de las 4 comunidades que comprende el archipiélago de La Plata.

En la primera reunión del día, líderes de la localidad nos expusieron cartografías y mapas de la zona, aquí se aseveró que La Plata, se encuentra ubicada en la parte interna de la Bahía. En ella habitan personas de ascendencia afrocolombiana, muchos de ellos colonos y otros asentados a raíz de procesos migratorios. El Consejo tiene unos 700 habitantes, que hacen parte de unas 160 familias, cuyo sentido de Territorio sobre pasa la idea de espacio físico y es pensado e interiorizado como herencia ancestral.

La biodiversidad de este inefable rincón, está dada tanto por los ecosistemas naturales, como por los ecosistemas sociales y sus prácticas culturales que intentan armonizar el dialogo con el entorno. Es así como la economía en las cuatro veredas del archipiélago, La plata, Mangaña, MiraMar y la Sierpe, se basa en la pesca artesanal, la agricultura de consumo local, el “lampareo” (como se le llama a la caza) y la extracción de madera para la construcción de viviendas y lanchas. La venta local a las comunidades vecinas ya los turistas, es otra de sus dinámicas económicas de sostenibilidad. Recientemente las comunidades han iniciado proyectos de Eco y Etno Turismo así como de recolección y procesamiento de Naidí (fruto de una palmera nativa del Pacífico Colombiano también conocida como asaí, azaí, huasaí y palma murrapo. También han desarrollado procesos de cooperación con organizaciones internacionales que los están llevando a entrar al mundo de la negociación de “bonos de carbono” (pagos de Estados, multinacionales y actores privados por la preservación y cuidado de sus bosques).

Las reglas de juego en su sistema de gobierno propio están mediadas por el Código de Régimen Interno, el reglamento para el manejo del Ecoturismo en el territorio y el Plan de Administración de los Recursos naturales. Con las normas claras, la identidad y la autonomía son pilares de su resistencia normativa ante un Estado que ha tenido una presencia diferencial en la historia de esta comunidad, como en todo el territorio de Buenaventura, tal y como mencionó uno de sus líderes.

Ya con un panorama más amplio sobre las condiciones socio-económicas y políticas del archipiélago, iniciamos los diálogos sobre el tema de reactivar el Ecoturismo autónomo y sostenible como proyecto de desarrollo para mejorar el bienestar de los malagueños. Teniendo en cuenta, primero, que este progreso al que me refiero, no se trata de explotar desmedidamente los recursos naturales de la región, sino más bien como lo dijo Ferney Valencia: “Se trata de un desarrollo sostenible con un consumo consciente y autónomo”. Segundo, teniendo presente las experiencias negativas de otras áreas cercanas, en las que su proyecto de desarrollo turístico no tuvo en cuenta aspectos de salubridad sanitaria, manejo de las basuras y tratamiento de aguas residuales. Lo cual ha provocado el deterioro de sus ecosistemas. Por último se piensa en un desarrollo que genere otras oportunidades de vida a sus habitantes, en donde la educación deje de ser una expectativa poco viable y se generen espacios de intercambio colaborativo de saberes.

De esta manera, en el corazón del pacífico los días iniciaban con el sonido del agua y las carcajadas de los nativos, mientras se descubría el sol entre los manglares y algunos rayitos lograban colarse por la rendija de la madera con la que estaba hecha la cabaña en la que nos hospedábamos. El muy buen día y las sonrisas mañaneras lograban afianzar un poco más, la confianza no sólo entre los compañeros de equipo, sino con los habitantes de la vereda. Don Pepe por ejemplo; madrugaba a contarnos sus historias de miserias y fortunas en la ficción contemporánea. Don Aladino con sus 89 años aún conserva una fuerza descomunal que pone a merced de su oficio: carpintero naval. Trabajaen sus embarcaciones, que por herencia familiar, construye desde que tenía 14 años con las maderas que se dan en la zona: Iguanegro, Chachajo Amarillo, Balano, Tangare, entre otros. Doña Nelci, sazonadora tradicional madrugaba a consentirnos con sus delicias pacíficas, que empanadas de piangua, que pescadito fresco, que agua de panela con limoncillo y otros platos típicos de la zona: “Lo principal es que la comida se haga con amor, la sazón es el corazón y por eso queda rica”, nos dijo Doña Nelci.

De relato en relato íbamos entendiendo la complejidad del día a día de los malagueños. Un recorrido en lancha por las diferentes veredas del archipiélago, nos mostró el por qué este territorio es considerado como un pulmón del mundo. La biodiversidad se encuentra entre las gigantescas y diferentes redes de manglares, que a su vez albergan más de 1700 especies entre animales y plantas. Allí conocimos la legendaria y prehistórica Samia, la famosa Palma Mil Pesos, que produce un fruto delicioso que lleva el mismo nombre, iguanas, rayas, garzas moradas, las cascadas de agua dulce de la Sierpe, delfines y ballenas, todas estas fueron algunas de las maravillas que pudimos apreciar en esta salida de campo.

Por otro lado también tuvimos la oportunidad de comprender más de cerca los procesos de resistencia y cambio que la organización Eco-manglar ha venido desarrollando a través de diferentes actividades eco y etno-turísticas tales como el avistamiento de aves y ballenas, los recorridos ecológicos por los mangles, el lampareo fotográfico, la música folklórica, entre otros. Todo lo anterior con el fin de contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de la comunidad y la protección del medio ambiente.

Sin duda alguna vivimos una de las experiencia más maravillosas, gracias no solo al equipo de trabajo sino a cada uno de los malagueños con ese don de gente, esa calidez humana con la que nos atendieron y nos abrieron no solo sus casas, sino también sus corazones. Gracias, muchas gracias Bahía Málaga por tanto. Esperamos que nuestro trabajo colectivo en las primeras iniciativas acordadas para ayudar a mejorar el bienestar de sus comunidades sea solo el principio de este trabajo mancomunado hacia una plataforma ecoturistica autónoma y sostenible que eleve las oportunidades de vida digna para todos.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Viaje al centro del Pacífico Colombiano

Diálogo de saberes con el Consejo Comunitario La Plata, Bahía Málaga


Por Luis Fernando Barón.
Profesor Investigador, Laboratorio de Procesos Transnacionales, Universidad Icesi
Fotos: Natalia Ayala y Laura Zuñiga

Bahía Málaga está ubicada justo en la mitad del Pacífico Colombiano; las distancias que hay hacia el norte y hacia el sur son prácticamente las mismas. Esta zona no sólo es de gran relevancia para la sostenibilidad ambiental, económica y social de la región, sino que es un espacio muy importante en términos geopolíticos, culturales y globales.

Entre el 15 y el 20 de Septiembre de 2015, un grupo de 5 investigadores de Ciencias Sociales y de Ciencias de la Salud y 11 estudiantes Ciencia Política de la Universidad Icesi, hicimos un intercambio de vivencias y conocimientos con integrantes del Territorio Colectivo Ancestral de La Plata, uno de los cinco Consejos Comunitarios que administran Bahía Málaga.

Participamos de múltiples recorridos por este territorio, sustento natural, productivo y cultural de comunidades afrocolombianas que han luchado por su permanencia y protección durante más de tres siglos. Acompañados por varios de sus pobladores, navegamos por los canales y esteros de la Bahía, y caminamos por senderos y quebradas de aguas dulces que se funden con el agua salada del mar para crear estuarios llenos de vida y belleza. También recorrimos y conocimos varios tipos de manglares, que son las “sala cunas” de cientos de especies de peces, moluscos y mariscos, y disfrutamos de maravillas naturales como las Cascadas de La Sierpe, o las danzas de las ballenas, que en este tiempo se aparean y crían a sus ballenatos a las puertas de la Bahía.

En nuestros recorridos conversamos e intercambiamos experiencias con integrantes de los diferentes cuerpos veredales y comunales del Consejo Comunitario, con jóvenes y “mayores” de la Asociación EcoManglar, con curanderos y mujeres que por décadas han perfeccionado prácticas tradicionales de medicina, y pobladores del Consejo que han trasegado por diversos lugares del país en busca de aventuras y otras formas de sustento. También hablamos con artesanos y constructores de canoas, con agricultores, corteros de madera, y con mujeres que recolectan y protegen la Piangua, ese exquisito molusco que se reproduce en los manglares que conviven con inmensos bosques.

Además compartimos con el grupo de Sazoneras, mujeres expertas en preservar y cocinar platos tradicionales de este rincón del Pacífico, e incluso cantamos y danzamos con jóvenes y niños al son de marimbas, tambores y conchas. La noche previa a nuestra partida, celebramos con un baile de músicas tradicionales y contemporáneas, al calor del Viche Curao, delicioso licor de caña mezclado con hierbas y bejucos del bosque tropical. El murmullo, la brisa y la frescura de un torrencial aguacero no solo nos acompañó en la fiesta, sus trueno y rayos también marcaron el final de la misma, porque tal y como lo expresaron nuestros anfitriones “cuando la naturaleza habla, hay que escucharla”.

Este viaje nos permitió experimentar la calidez, alegría y creatividad de los hombres, mujeres, jóvenes, niñas y niños de La Plata. Además nos dejó sentir su orgullo por ser negros, por hacer parte de ese territorio y su espíritu solidario y responsable con los demás y con la increíble biodiversidad que los rodea.

Nuestras experiencias también nos dejaron apreciar el trabajo de lucha, organización y fortalecimiento étnico, socioeconómico y político de esta comunidad, que la ha logrado el reconocimiento y titulación de un territorio colectivo formado por cuatro veredas: La Plata, La Sierpe, Mangaña, y Miramar.

El Consejo Comunitario en su conjunto, hoy apuesta por el mantenimiento de ese territorio en el que el uso y aprovechamiento ambiental estén en armonía con el bienestar colectivo de las presentes y futuras generaciones. “Una Comunidad Étnica; donde la salud, la educación, el auto abastecimiento alimentario y la convivencia pacífica, sean regulados por el respeto y la valoración constante de riqueza cultural y ambiental que nos caracteriza”.

De nuestras observaciones, entrevistas y vivencias, elaboramos un diagnóstico preliminar e identificamos prioridades de acción que incluyen asuntos organizativos y políticos, de salud comunitaria, de productividad y sostenibilidad, educación, cultura y medio ambiente, entre los más destacados. De manera particular concretamos con representantes del Consejo, una Agenda de Trabajo conjunto de corto y mediano plazo que incluye actividades como: Jornada Académica y Cultural “Bahía Málaga se toma Icesi”, Proyecto de cooperación de pintura y murales, Proyecto de conformación de Asociación de Corteros y Plan de Negocio, Apoyo jurídico y legal para asuntos Etnicos-Ambientales y Proyecto de Investigación Acción (Diplomado) Territorios y Buen Vivir: Prácticas de Salud, Bienestar y Desarrollo en el Pacífico Colombiano.


viernes, 18 de septiembre de 2015

El inglés y los subalternos

Por Maria Isabel Galindo.
Estudiante de la Maestría en Estudios Sociales y Políticos

Reflexión de los textos: Cecilia Méndez (2010). "El inglés y los subalternos". En Pablo Sandoval (comp.) Repensando la subalternidad. Miradas críticas desde/sobre América Latina y Michel-Rolph Trouillot (1995). "El poder en el relato". En Silenciando el pasado Poder y producción de la historia. Boston, Beacon Press.

Cecilia Méndez, historiadora peruana de la Universidad de California cuyo trabajo ha estado inscrito en los procesos históricos de los Andes peruanos desde finales del siglo XVIII hasta el presente, invita a pensar críticamente en la manera en que los estudios subalternos y poscoloniales han dado forma a cuestiones que ya, desde la historiografía andina y la historia “desde abajo”, por ejemplo, habían constituido indagaciones fundamentales en torno al conocimiento del mundo y los sujetos situados más allá de Europa. En este sentido se pregunta, de la mano de Michel de Certeau y su reflexión sobre el lugar de producción de la historia, cómo se construyen y se valoran los diferentes lugares de enunciación desde los cuales se da forma al pasado. En su texto El inglés y los subalternos, uno de los capítulos de la compilación Repensando la subalternidad. Miradas críticas desde/sobre América Latina, en el que comenta dos artículos escritos en principio en inglés por Florencia Mallon (Promesa y dilema de los Estudios subalternos: perspectivas a partir de la historia latinoamericana) y Jorge Klor de Alva (La poscolonización de la experiencia latinoamericana: una reconsideración de los términos “colonialismo”, “poscolonialismo” y “mestizaje”), plantea una crítica a la extrema importancia que se le ha dado al término “subalterno” como innovación conceptual y supuesta subversión del conocimiento historiográfico. Su trascendencia y su extensa difusión, nos dirá Méndez, más que residir en una transformación epistemológica, radica en un espacio privilegiado de enunciación, tanto institucional como lingüístico, y en “un interés simultáneo por una historia desde abajo y una historia nacionalista, en un contexto de descolonización” (2009: 240).

Según la autora,

Los estudios subalternos son una corriente historiográfica surgida en la India, en 1982, cuyo principal objetivo fue escribir una historia que incluyera a los actores tradicionalmente marginados de ésta –a quienes ellos prefieren llamar subalternos– en un contexto de descolonización de este país surasiático del dominio inglés. La historia subalterna se propuso dotar a la India de una historia nacional propia, y aspiraba a corregir no sólo las versiones coloniales de la historia de la India sino su historiografía nacional, y nacionalista, caracterizada por su elitismo, a decir de Ranahit Guha, fundador de la escuela (Méndez, 2009: 209-210).

El propósito de que los marginados –o “subalternos”– protagonizaran la historia y fueran sus voceros, que ya había sido planteado por la historia social desde las propuestas de E.P Thompson, reforzó su influencia gracias al acercamiento a corrientes deconstruccionistas de mucha resonancia intelectual en Europa y Estados Unidos que ponían el énfasis en el análisis del discurso y no en la importancia de los hechos históricos, el trabajo de archivo y el trabajo de campo. La representante por excelencia de estos subalternistas-deconstruccionistas-posmodernos fue, según Méndez, Gayatri Spivak, quien puso en duda la posibilidad de que el subalterno pudiera dejar algún trazo en la historia siendo éste una entidad casi irrescatable. La desconfianza frente a este imperio del discurso, enmarcado dentro del “giro lingüístico” y el triunfo de la “posmodernidad”, es compartida por Méndez y por Mallon; sin embargo, las dos historiadoras se distanciarán en la medida en que, según aquélla, ésta no tiene en cuenta todo el bagaje historiográfico latinoamericano en su intención de poner a dialogar el sur con el otro sur: América Latina y los países del sur de Asia. Méndez concluye, respecto al tratamiento que le da Mallon a una especie de subalternidad latinoamericana sustentada exclusivamente en lo que se dice –y escribe– sobre América Latina desde Estados Unidos, que la autora chilena “peca de lo mismo que ella le increpa a Patricia Seed y al grupo subalternista latinoamericano, es decir, de pobreza historiográfica” (Méndez, 2009: 225).

Por otra parte, a través de la lectura que hace Méndez del artículo de Jorge Klor de Alva, de quien se aleja en algunos aspectos y se acerca en otros, tiene lugar el despliegue de su inquietud por una definición de América Latina en términos de la “poscolonialidad”. Desde el punto de vista de Méndez es peligroso adjudicar este concepto a espacios geográficos que todavía experimentan situaciones coloniales, además de la posibilidad de reducir la empresa colonizadora a las potencias europeas dejando por fuera, por ejemplo, la sutil –pero poderosa– dominación colonial que ejerce Estados Unidos sobre algunos países latinoamericanos. Arguye, también, que el uso de un concepto como pos-colonial implica una forma lineal de la historia en la que se suceden, en este caso, distintos momentos de “colonialidad”. A partir de estas objeciones, la autora plantea que la incomodidad que producen otros términos como “neocolonial”, propuesto mucho antes por la teoría de la dependencia, es aliviada por el uso de lo “poscolonial” y olvidada en medio del mercado académico de artículos, libros, congresos y grupos intelectuales.

Más allá de la intención de comentar los artículos de Mallon y Klor de Alva, el texto de Cecilia Méndez exhorta a pensar en la manera en que los estudios sobre “subalternidad”, que en tierras americanas han estado encaminados hacia la “poscolonialidad”, se han erigido como predominantes gracias a su adhesión a modas intelectuales como la deconstrucción posmoderna, a los lugares desde los cuales se han producido (sobre todo desde las universidades estadounidenses) y a la lengua con la que se han escrito. En este sentido, Méndez piensa en la necesidad no sólo de “descentrar Europa” sino de “desanglizar el conocimiento [como algo] imperativo para oír voces realmente diferentes. Porque el imperio de una lengua en la academia es también el imperio de una cultura y unos valores en esa lengua” (2009, 230). Considerando los mecanismos de poder y de prestigio que se mueven a través de la producción de conocimiento, la autora se pregunta por qué muchas de las propuestas de la historiografía andina que pusieron sobre el tapete cuestiones sobre el carácter político del sujeto campesino o la importancia del nacionalismo en la emancipación anticolonial –o antiimperialista–, que después los subalternos adoptarían como propias, no tuvieron la misma resonancia de estos últimos. Además de las construcciones historiográficas andinas y de la fundamental herencia de la historia “desde abajo”, Cecilia Méndez trae a colación la propuesta de Michel-Rolph Trouillot, antropólogo haitiano, como un ejemplo poderoso de una historia que se quiere por fuera de los límites que la historiografía occidental ha impuesto. En ninguno de estos tres planteamientos se echa mano del concepto de “subalterno” o “poscolonial”, una de cuyas trampas es considerar a los campesinos –y a otros sujetos coloniales– como entidades estáticas, sólidas, unificadas y esenciales, además de emancipadas de una opresión que pervive.

En el primer capítulo de Silenciando el pasado, “El poder en el relato”, Trouillot incita a pensar en el ejercicio historiográfico como una suerte de deconstrucción (o destrucción) de silencios. Al admitir que la historia –entendida como el proceso sociohistórico del pasado y como la narración del mismo– se edifica a partir de la elección y exclusión de hechos, de la decisión respecto a las fuentes y los archivos, de la elaboración narrativa y el sentido final que se le da al evento construido, el autor explica que

El poder es constitutivo del relato. Rastrear el poder a través de varios momentos simplemente ayuda a enfatizar el carácter fundamentalmente procesal de la producción histórica; a insistir que lo que la historia es importa menos que cómo trabaja; que el poder trabaja junto con la historia (…) (Trouillot, 1995).[1]

En este punto se encuentran las propuestas de Méndez y Trouillot, por quien la autora peruana muestra tanta admiración, para rescatar el carácter político (su relación con el poder) de la escritura de la historia y la relevancia del “lugar de producción de la historia” tomado de De Certeau. Además, para reiterar esta convergencia, Méndez nos dirá que la crítica a la concepción eurocéntrica de la historia, con la que ella está de acuerdo, “se viene logrando de manera más convincente en aquellos trabajos que (…) proporcionan visiones alternativas de la historia universal y de la modernidad desde las márgenes como lo hace magistralmente Michel-Rolph Trouillot (…)” (2009: 219).

La propuesta de los estudios subalternos en su ímpetu reivindicativo silenció, porque es inevitable, otras voces y otras formas de conocer el pasado, de reinventarlo. Cualquier camino historiográfico se desviará frente a unas posibilidades de narrar el pasado y se encauzará por otras. Existen distintas formas de recordar, como nos muestra Méndez en su alusión a Thomas Abercrombie y su estudio con una comunidad aimara en Bolivia, y de registrar lo que se recuerda: distintas formas de escribir la historia. Trouillot llamará también la atención sobre esto en su idea de que la narración de la historia es válida para una sociedad específica y que esa validez se confronta culturalmente en cada contexto; en este sentido, propone que la supuesta no-historicidad de los pueblos no-occidentales está ligada a la concepción de una historia lineal hija del progreso que desconoce que el devenir puede adquirir otras formas, distintas sinuosidades. Con Cecilia Méndez y con Trouillot puede aceptarse lo que ella propone sobre quienes dedican su vida a irrumpir en el silencio para describir algunas huellas:

Los historiadores, por lo general, permanecemos en la disciplina conscientes de que es una profesión a medio camino entre el arte y la ciencia; que trabajamos siempre con fragmentos de evidencias; que habrá siempre mucho de irrecuperable del pasado, especialmente en lo que atañe a los sectores más desventajados de la sociedad; que toda reconstrucción es interpretación y que los silencios hablan si sabemos escucharlos. Conscientes, al fin, de que nuestra reconstrucción inevitablemente fragmentaria del pasado es siempre una aproximación subjetiva, pero si es honesta, puede arrojar luces sobre lo que pensaban y sentían seres humanos que vivían un tiempo que no es el nuestro (Méndez, 2009: 214).

Bibliografía
Méndez, Cecilia (2009). “El Inglés y los subalternos” en Repensando la subalternidad. Miradas críticas desde/sobre América Latina. Lima, IEP, SEPHIS.

Trouillot, Michel-Rolph (1995). “El poder en el relato” en Silenciando el pasado Poder y producción de la historia. Boston, Beacon Press.

Notas a pie de página
[1] Este fragmento es parte de la traducción al español que hace Cristóbal Gnecco del texto original. Aparece en la revista de Arqueología Suramericana, julio de 2007. Pág. 179.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Silenciando el pasado

Por Ana Garay.
Estudiante de la Maestría en Estudios Sociales y Políticos

Reflexión del texto: Trouillot , M. (1995). Capítulos 1 y 2 “The Power in the Story” y “The Three Faces of Sans Souci”. En Silencing the Past: Power and the Production of History. Beacon Press, Boston, MA.

Trouillot fue un antropólogo haitiano, activista político y un académico comprometido quien dedicó gran parte de su carrera a reivindicar la historia de la revolución haitiana y la importancia de esta en los debates contemporáneos sobre la libertad y el Caribe. Dentro de sus trabajos más importantes se encuentran Controversial Issues in Hatian History (1977) y Silencing the Past (1995), textos que apuestan a una mirada diferente de la historia, dando voz a quienes han sido silenciados y otorgando acceso a la información a quienes se les ha negado.

Silencing the Past, es una propuesta importante sobre la producción del conocimiento y una invitación a reflexionar sobre la labor del historiador teniendo presente las relaciones de poder presentes en la construcción de la historia. En los capítulos The Power in the Story y The Three Faces of Sans Souci, el autor discute cómo las narrativas históricas se construyen a través de relaciones de poder que esconden desigualdades presentes en todos los momentos del proceso de producción, el cual inicia con la creación y recolección de los hechos y termina con la construcción de narrativas e historia. En estos dos capítulos, Trouillot primero expone cómo el poder determina no solo la producción del conocimiento sino el acceso a éste, poniendo como ejemplo el caso de Sans Souci, para luego hacer una invitación a un diálogo entre positivistas y constructivistas, que lleve a desarrollar una historia más consciente y transparente.

El autor comienza por aclarar que la historia es una mezcla entre lo que sucedió (el proceso histórico) y lo que se dice que sucedió (las narrativas), y que la diferencia entre estas no siempre es clara, lo que genera un ambigüedad al momento de construir conocimiento respecto al hecho. Esta ambigüedad ha sido abordada de diferentes maneras por positivistas y constructivistas, siendo los positivistas quienes toman distancia entre el hecho y las narrativas que se construyen alrededor de este, resaltando que el papel del historiador es revelar el pasado, tratando de aproximarse a la verdad y tomando distancia de dichas narrativas; mientras que los constructivistas no se preocupan tanto por proporcionar una verdad absoluta, sino que asumen la historia como una narrativa más, una ficción entre muchas otras, que responde a fines políticos específicos.

Independientemente de que ruta teórica se elija, existen reglas que gobiernan la construcción de conocimiento alrededor de los hechos, reglas que cambian según la época y la sociedad, y que buscan garantizar un mínimo de credibilidad y veracidad en la historia. Esa veracidad también es cuestionada por colectividades, quienes experimentan la necesidad de debatir ciertas narrativas y eventos, acudiendo a una responsabilidad política y social con ellos y la sociedad en general. Es aquí donde Trouillot introduce a los revisionistas, corriente teórica que se propone cuestionar ciertas “verdades” históricas y la relación entre hechos e ideologías.

En ese sentido, el autor hace una reflexión sobre el pasado colectivo. Primero nos recuerda que el pasado no existe independientemente del presente, sino que éste existe porque hay un presente que lo recuerda y lo pregunta. El problema de determinar que pertenece al pasado se agudiza cuando se habla de un pasado colectivo, pues decidir el inicio de una sociedad presenta el problema del hecho y las múltiples narrativas que se pueden construir a partir de este. Además, es importante anotar que no hay una correlación simple entre la magnitud del evento y su relevancia para las generaciones que lo heredan. El impacto que un evento específico tenga, depende, entre otras cosas, de las narrativas que se construyen por fuera de la academia, es decir, de una historia pública que se hace por fuera de estándares de veracidad y que puede llegar a tener mayor alcance que el conocimiento académico, pues hace parte de la cotidianidad de las sociedades y se expande a través de los medios, las películas, los museos, etc. Si bien el impacto de la historia académica ha aumentado a medida que la historia sigue solidificándose como profesión, ésta ha ignorado el hecho que por fuera de la academia también se produce historia, lo que para Trouillot representa un problema al momento de construir conocimiento, pues no reconoce que el historiador no tiene la última palabra y que el público también contribuye a la historia, dejando por fuera el hecho de que el proceso de producción está marcado por una serie de relaciones que responden a intereses de todo tipo.

Trouillot tiene como premisa que la historia es fruto del poder, el cual es constitutivo del relato ya que se encuentra presente desde el hecho mismo hasta la construcción de la historia respecto a este. El poder precede a la narrativa, y contribuye a su creación e interpretación. El poder comienza con la creación de hechos y de fuentes, pues los hechos se construyen incluyendo o excluyendo información, lo que plantea desigualdades desde el inicio, en la inscripción de los rastros. Lo mismo ocurre con la creación de las fuentes, pues al hacer archivo, hay una serie de operaciones selectivas que entran en juego, o al momento de construir una narrativa, ya que el historiador toma decisiones con base a su audiencia o al fin de su narrativa, decisiones que le brindan poder.

Esas relaciones de poder dejan en evidencia cosas que se dicen y cosas que se silencian. Los silencios son inherentes en la historia, pues no se puede acceder al pasado en su totalidad y es imposible decirlo todo. Las narrativas históricas son construcciones organizadas y conscientes de lo que se incluye y excluye, lo que no resulta problemático teniendo en cuenta las limitaciones del oficio. Lo que si debe tenerse presente es que esas decisiones respecto a lo que se silencia responden a intereses y a relaciones de poder y es a eso a lo que no se puede hacer caso omiso.

El caso de Sans Souci es un buen ejemplo de lo que se plantea lo largo del primer capítulo. La historia de la revolución haitiana también está marcada por relaciones de poder y desigualdades que excluyen información respecto a actores y eventos importantes para entender dichos eventos. Trouillot intenta construir una narrativa alternativa rescatando el papel que tuvo el coronel Sans Souci, y poniendo en evidencia la exclusión de éste desde la construcción de los hechos, haciendo especial énfasis en su muerte y las aparentes coincidencias entre él y el nombre de dos palacios, uno cuyo dueño fue el hombre que lo mató y otro que existe en Alemania.

La importancia de este caso radica en cómo Henry Christophe, un héroe de la revolución haitiana, silenció la lucha del coronel Sans Souci, al asesinarlo sin dejar rastro alguno y construir un palacio cerca al lugar donde sucedieron los hechos, dejando la duda sobre el nombre de su palacio, respecto a lo que muchos afirman se llama así en honor al palacio alemán y no por el coronel. Este acto simbólico, tomado quizás de un rito de una cultura africana, representa cómo desde el hecho mismo los actores no entran a la historia de igual manera. El poder y capacidad económica de Christophe permitió que su historia fuera conocida, dejando no solo su historia sino evidencias materiales de su existencia, como el palacio o retratos hechos por artistas, mientras Sans Souci, quien no tuvo siquiera quien reclamara su cuerpo, pasó desapercibido en la historia de la revolución haitiana, sin rastro alguno de su existencia su lucha comprometida.

Con este ejemplo, Trouillot reafirma la idea que las narrativas son conjuntos de silencios y que el poder trabaja de la mano con la historia. Es un claro ejemplo de lo que ocurre en la producción de la historia, pues muestra cómo los rastros históricos son también desiguales, y que no son simples presencias y ausencias sino menciones y silencios, son acciones conscientes. Ante esto, el autor propone una historia reflexiva, que se preocupe no por encontrar verdades absolutas, sino reconocer que existen múltiples narrativas, las cuales deben visualizarse. Igualmente, Trouillot propone un ejercicio de entender cómo se producen esas narrativas y analizar qué hay detrás de esos procesos de construcción de conocimiento y el contexto en que se originan, para así entender qué hace posible algunas narrativas y por qué se silencian otras.

Esta propuesta nace quizás por la formación antropológica del autor, disciplina que enfatiza la necesidad de una aproximación crítica a las fuentes y que ha aportado notablemente al debate de la necesidad del investigador de situarse en su proceso de producción de conocimiento. Él, como haitiano y académico, reconoce la responsabilidad que se tiene con la sociedad al momento de investigar, pues más allá de brindar verdades absolutas, la labor del investigador es ser crítico y reflexivo con lo que se estudia reconociendo que toda producción de conocimiento pasa por múltiples intereses y relaciones de poder, lo que nos lleva a considerar el debate de la subjetividad. En las ciencias sociales existe la pregunta sobre qué tan objetivo se puede ser frente a lo que se estudia, reconociendo que el investigador no puede abstraerse de la realidad en la que se encuentra inmerso y que el solo hecho de estudiar algo en particular surge del deseo o interés personal que él o la institución para la que trabaja tengan. La falta de objetividad no necesariamente implica falta de veracidad, sin embargo, debe haber una conciencia tanto del que produce conocimiento como de quien lo recibe, de que todo lo que se dice y lo que se calla responde a realidades e intereses inherentes en la vida del investigador, y que las cosas deben analizarse a la luz del contexto en el que se producen para evitar ambigüedades.

Ante lo que propone Trouillot me surgen varias preguntas. La primera hace referencia a la responsabilidad colectiva de adoptar las narrativas creadas en la academia o fuera de ella, es decir, ¿cómo podemos incentivar desde la academia una actitud crítica ante la producción de conocimiento científico y popular en la sociedad no académica? Igualmente, y ante el problema de acceso a las fuentes y de la información por parte de la sociedad en general ¿cómo podemos crear un dialogo entre disciplinas para hacer accesible el conocimiento producido, tanto en formato, lenguaje e idioma? Por último, y reconociendo que la academia en una institución que responde a intereses y que está igualmente atravesada por relaciones de poder, ¿es posible producir un conocimiento académico que responda a los estándares de la academia, pero que se distancie de esas relaciones de poder? Trouillot nos da algunas pistas, pero todo esta aun por hacerse, y es nuestro deber como investigadores encontrar la manera de producir conocimiento consciente, donde tanto el investigador como el objeto de estudio estén situados, reconociendo los contextos y tensiones en los que se encuentran.

¿Puede hablar el subalterno?

Por Laura Torres.
Estudiante de la Maestría en Estudios Sociales y Políticos

Reflexión del texto: Spivak, Gayatri (2003). ¿Puede hablar el subalterno?. Revista Colombiana de Antropología, vol. 39, pp. 297-364. Instituto Colombiano de Antropología e Historia. Bogotá, Colombia.

Esta pregunta que se hace la autora a mediados de la década de los 80, expresa las transformaciones epistemológicas que atravesaban las ciencias sociales cuando algunas décadas atrás, había iniciado un fuerte cuestionamiento por la producción de conocimiento y los sujetos que lo permitían. Spivak, nacida en la India y partiendo desde ese lugar de enunciación, emprende una labor en la teoría contemporánea para cuestionarse las narrativas hegemónicas que categorizan el mundo en opciones binarias y condicionan las maneras de entenderlo. La creación de un sujeto occidental, etnocéntrico, ha impedido dimensionar las determinaciones geopolíticas y concebir epistemologías fuera de lo establecido. Para Spivak, lo más preocupante de ese hecho, es la forma en que los investigadores sociales y miembros de las diferentes disciplinas sociales, han contribuido a la reproducción de esa hegemonía mediante las prácticas discursivas de las que se valen para explicar la realidad social, afirmando que esta no es predefinida y se constituye como proceso histórico. En ese sentido el llamado tercer mundo, ha sido incapaz de darle voz a los sujetos que lo componen y su historia ha sido definida en el marco de las narrativas colonialistas, desde donde le dan sentido a su existencia.

En la mayoría de trabajos de Spivak, se podría identificar una corriente posestructuralista, que cuestiona los esencialismos y fundamentalismos en los principios explicativos de las sociedades, defendiendo que la producción de conocimiento tiene efecto constitutivo sobre los sujetos. Aunque ejerza una crítica contundente hacia la hegemonía de occidente y quienes producen teoría a partir de allí, la autora tampoco es partidaria de volver sobre las raíces tradicionales como una forma alternativa de explicación. Lo que sugiere su postulado es la necesidad de descentrar los sujetos, desnaturalizando las ideologías que configuran sus narrativas. Para aquel propósito se verá marcada por la influencia de Jacques Derrida, Michael Foucault, Félix Guattari y Gilles Deleuze, aunque siempre manteniendo una posición crítica y reflexiva hacia el contexto de producción de los mismos. Aunque, dado el contexto, suele ser incluida en la corriente teórica de los estudios subalternos, Spivak presenta fuertes críticas a los procedimientos metodológicos y conceptuales de este grupo.

El artículo a discutir fue emitido en 1985 y su principal objetivo es problematizar los diferentes mecanismos mediante los cuales los sujetos del tercer mundo, son representados en el discurso hegemónico de occidente. A partir de esta premisa explorará si el subalterno, aquel sujeto desprovisto de narrativas para contar su propia historia, puede hablar, pero sobre todo si puede ser escuchado. Para analizarlo establece dos temáticas de abordaje, y dedicará dos acápites del texto a cada uno de ellos. En el primer eje problematiza cómo la producción intelectual es cómplice de los intereses económicos internacionales occidentales. En el segundo eje, analiza de forma alternativa los discursos occidentales en relación a la posición de la mujer (subalterna).

Cómo punto de partida para discutir el primer eje, Spivak señala las principales contribuciones de la teoría posestructuralista francesa a partir de un diálogo entre Foucault y Deleuze, destacando a partir de allí que: las redes de poder son heterogéneas, y por tanto es necesario una crítica de la forma en que esa perspectiva se reduce; y que el papel de los intelectuales debe propiciar el conocimiento y visibilización del Otro de la sociedad. No obstante la autora señala que estas propuestas son limitadas a la hora de pensar la ideología y sus implicaciones en la historia, pues por un lado amerita hablar más allá de lo concreto y por el otro, el hecho de concebir la ideología como falsa conciencia, impide analizar otras esferas de poder, afirmación sustentada en Althusser. Siguiendo esa vía explora cómo la noción de clase propuesta por Marx, y discutida por otros autores, involucra el uso de un concepto sociológico para reducir la explicación de dinámicas relacionadas con el capital y la ideología, y su forma de entendimiento en los sujetos. Así, esas propuestas posestructurales, si bien le ayudan a comprender las posibilidades del discurso, los elementos de poder insertos en él y el descentramiento de los sujetos, no contribuyen a la creación de una ideología contra-hegemónica y por el contrario algunos llegan a propiciar un empirismo positivista. De esta forma, señala Spivak, aquellos intelectuales no son críticos frente a su rol histórico a la hora de producir conocimiento. Para ello se debe reflexionar sobre la forma en que los sujetos subalternos son representados en un doble sentido: como hablar en favor de algo/alguien o como re-presentación (Spivak, 2003: 308), pues la labor intelectual no se reduce a la descripción de la vida social, sino a la forma en que se construye conocimiento sobre ésta.

Como la construcción intelectual del Otro no puede ser entendida como una sombra de quien enuncia, la autora se pregunta cómo dicho ejercicio puede ser posible sin que sea comprendido como una narrativa más de occidente y termine por reproducir un sentido hegemónico. Para evitar esto como una pretensión de reconocer al subyugado o de intentar narrar la verdad auténtica de las cosas - esa no es la idea, afirma que el intelectual debe “ofrecer una relación de cómo una explicación y una narrativa de la realidad fueron establecidas como las normativas” (Spivak, 2003: 317). Para ejemplificar ese postulado, se remite a la codificación de ley hindú explicando su constitución como una violencia epistémica por la forma en que ha sido entendida, en tanto no se hace comprensible en los cánones de las estructuras legales.

Habiendo discutido sobre la división internacional del trabajo, el capital socializado y las violencias epistémicas, la autora se pregunta si es posible que en estas condiciones pueda hablar el subalterno, develando la dimensión de su cuestionamiento. A dicha complejidad le suma un factor que teje el objetivo de este primer eje de análisis: la voz del subalterno se ve confrontada al grupo de intelectuales que hablan de él. Y es aquí donde es llamativo el ejercicio de la crítica hacia los estudios subalternos, los cuales buscan repensar la historiografía colonialista de India, con una fuerte influencia de Foucault. Spivak afirma que el problema de dicho proyecto epistemológico, es lo que su colega Ranajit Guha denomina “El permiso para narrar”, es decir la forma en que la historiografía es denominada y establecida por élites, ya sean de corte internacional (colonialistas) o nacional (nacionalistas). A partir de allí concluye que el subalterno, aquel que se ubica en la última jerarquía y cuya identidad es el que hace la diferencia, no puede hablar porque siempre está mediado por colectivos que lo representan, ceñidos a su vez a intereses de grupos de poder, ubicados en la parte más alta de la jerarquía[1]. Nos advierte, sin embargo, que la salida de esta complejidad no es demonizar la representación en el análisis, sino reconocer que esta resulta problemática porque “el itinerario del sujeto no ha sido trazado como para ofrecer un objeto de seducción al intelectual representante” (Spivak, 2003: 324). En esa medida es relevante el descentramiento del sujeto, producto de intereses económicos internacionales occidentales, con el fin de configurar el entendimiento de su conciencia como tal, pues Spivak nos recuerda que no es solo comprenderla como conocimiento, sino como herramienta de producción ideológica.

En el segundo eje de análisis, la autora hace énfasis en la posición de la mujer en toda su discusión previa, afirmando que si se tiene en cuenta la condición de género, raza y clase, la mujer tiende a comprenderse como una subalterna múltiple, y es mucho menos factible que su voz se enuncie. Para desarrollar esa idea teóricamente, explica que el énfasis en su propio contexto de enunciación no obedece a una nostalgia por los orígenes, y expone algunas ideas de Derrida como discusiones de orientación para quienes no son del primer mundo: en la tendencia del sujeto Europeo/occidental a constituir el Otro bajo una posición inferior, resulta útil pensarse esos mecanismos de constitución.

A partir de esta reflexión sugerida explicará la relación discursiva de occidente con la mujer India, bajo la figura ritual del sacrificio de viudas o el Sati[2], manifestando las limitaciones categóricas, gramaticales e históricas de la ley hindú, como reflejo de contenidos normativos occidentales. En este eje es mucho más evidente la imposición de categorías para explicar el mundo, y la forma en que se restringe lo que quede fuera de ellas, no sólo por la omisión sino por el acto político que significa nombrar cosas, lo que a su vez implica negar la existencia de otras, como es el caso de las narrativas empleadas para entender el Sati, más allá de las explicaciones falocéntricas y jurídicas. La discusión es orientada también hacia la forma de intervención que propicia el conocimiento y aplicación de márgenes occidentales, desde ciertos desfases contextuales, pues al prohibir el rito se sugiere una misión civilizadora a partir de la protección de la mujer. Así esa prohibición señala lo que Spivak describe como “hombres blancos salvando mujeres cafés de hombres cafés” , repitiendo el sentido hegemónico desde la epistemología, dado que no ha sido posible una interpretación alternativa del rito, que por demás desplace la estructura de dominación que lo constituye como principio explicativo.

Como conclusión de ambos ejes abordados, y haciendo énfasis en la condición femenina, da respuesta a su pregunta inicial y nos afirma que el subalterno no puede hablar, ni ser escuchado o leído. Esto pasa, como lo he señalado, por las dificultades de las estructuras de conocimiento que operan en la producción de epistemología, propuestas de forma etnocéntrica desde occidente. Estas prácticas se sustentan a su vez, en dinámicas capitalistas que configuran los intereses intelectuales a discutir.

El aporte teórico de Spivak, aquí expuesto nos es útil al propósito discutido hasta ahora en la clase, relacionada con la forma en que se construye historia y el papel de los científicos en ese proceso, razón por la cual nos interpela directamente. En un primer momento rescato de esta obra, la importancia de la ideología para la comprensión de la ubicación como sujetos históricos, un problema que va más allá de las traducciones e interpretaciones. Me parece interesante la necesidad de darle el peso político a este concepto más como deseo/interés, que como velo del poder; sin embargo al afirmar que ese entendimiento de la ideología, nos evita un empirismo positivista, considero ubica su pensamiento en el polo opuesto. Es necesario reconocer como venía observando M. Trouillot, que esas herramientas de dominación no se quedan en el plano abstracto de las ideas, sino que se objetivan en la realidad social, cuestionando la forma en que son interpeladas y las narrativas que las han hecho constitutivas. Por otra parte creo que ambos autores, se encuentran teóricamente al afirmar que el poder es constitutivo de las narrativas ya que dichas narrativas de poder están mediando en la construcción de conocimiento, como es el ejemplo concreto de la representación del Sati en Spivak y la interpretación de San Sousi en Trouillot. Bajo esa idea nos es útil pensar en los silencios y las huellas en la historia, como una forma inevitable al contarla. Mientras Spivak nos convoca a pensar en los actos de nominación, y las violencias epistémicas cometidas en la enunciación (y apropiación) de categorías hegemónicas, Trouillot, señala la necesidad de evaluar todo el proceso de producción alrededor de una realidad social para no reproducir los elementos de poder que la difundieron en su momento. Convergen entonces al reconocer que mientras algo es enunciado, otra cosa es silenciada, advirtiendo que no están enfocados en el levantamiento de una versión “auténtica” de la historia, sino en reiterar que no es sólo una, y que por tanto estas son de carácter heterogéneo, así como sus narrativas. En esta vía, me llama particularmente la atención que Spivak discute sobre la forma en que los silencios muchas veces no son intencionales, sino que no se puede pensar sobre lo que no se ha dicho, y en tanto hay elementos que no se han hecho pensables la dificultad de reflexión asciende, por tanto acude a la necesidad de descentramiento, pues reitera que no es que haya realidades inexplicables sino que son reducidas al entenderlas bajo categorías binarias. En ese intento es que la epistemología occidental presenta limitaciones pues mantener la coherencia tiende al silenciamiento, más si obedece los lineamientos que orientan la agenda de intereses investigativos, al servicio del primer mundo.

Por otra parte, ya considerando el abordaje metodológico me pregunto ¿De qué forma Spivak le da voz al subalterno? ¿Cómo entender su crítica sin creer que cae en postulados que ella misma refuta? Aquí son útiles las discusiones de la historiadora Cecilia Méndez, quien a partir de un rastreo sobre la formación de los estudios subalternos, cuestiona en esencia la labor de sus miembros y la forma de proceder en la construcción de un conocimiento de ese carácter. Méndez afirma que como subalternos, es necesario que asuman su lugar y no sólo obliguen la reflexión de quienes escriben desde occidente, también ellos deben problematizar su contexto de enunciación, pero no sólo desde su reconocimiento sino desde la coherencia con lo propuesto. Con lo anterior quiero decir, sustentada en Méndez, que los estudios subalternos no deben limitar su aporte a las construcciones epistemológicas que hacen posible pensar ciertas realidades, lo cual es plausible, sino a los contextos de usos a los cuales se desplazan, o no, esas construcciones. Importa también que como intelectuales, estén en capacidad de hablar del subalterno, pero también de hacerle accesible lo que se dice de él. Una crítica muy asidua respecto al tema, es que los mecanismos utilizados para la difusión de estos temas, es decir un lenguaje académico, de terminología sencilla y con carácter poco propositivo, impide la aprehensión por parte de los subalternos y termina limitándose a un carácter mediador y de representación que Spivak tanto refuta. Méndez, cuestiona por ejemplo las limitaciones de escribir en inglés para la consecución de un proyecto político/epistemológico que configure los sujetos a partir de narrativas propias. Si bien esto resulta lógico para lo que los estudios subalternos se proponen, en defensa sugiero el pensamiento de Dussel quien afirma que muchas veces el dominado debe pasar por el lenguaje del dominante para negociar sentidos, para sentirse escuchado. Ahora bien, lo que sí es problemático es que la producción académica sólo se dé en ese plano, y se encierre en tecnicismos intelectuales que dificulten la tarea de la comprensión alternativa para los distintos grupos de recepción.

Notas a pie de página
[1] Sustentada en postulados de Guha, la autora señala una categorización de la jerarquía social en India para explicar la idea de pueblo: “1. los Grupos dominantes extranjeros; 2. Grupos dominantes indígenas en toda la India; 3. Grupos dominantes indígenas regionales y locales. 4. Los términos “pueblo” y “clases subalternas” han sido usados como sinónimos a lo largo de este trabajo. Los grupos sociales y elementos incluidos en esta categoría representan la diferencia demográfica entre la totalidad de la población india y todos aquellos a quienes hemos descrito como la “elite”.” (Spivak, 2003: 323).

[2] Spivak describe el Sati como un ritual hindú en que la muerte de un hombre, obligaba moralmente la inmolación de su esposa frente a la tumba de él. Lo que se pone en discusión son las implicaciones de sentido, y prácticas, que se manifestaron detrás de este rito, luego de que fuese prohibido.

jueves, 27 de agosto de 2015

Sobre el Primer encuentro nacional de revistas Ciencias Sociales y Humanidades



Por Grupo organizador.*
Revistas CS, Desafíos, Opera y Signo y pensamiento
Elsevier Colombia
Oficina de publicaciones, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales
Universidad Icesi

El viernes 31 de Julio de 2015, la Universidad Icesi tuvo el honor de participar como sede del Primer Encuentro Nacional de Revistas de Ciencias Sociales y Humanidades, evento organizado por la Revista CS -de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales- en colaboración con las revistas Signo y pensamiento, Opera y Desafíos. En el marco de esta importante reunión, fue posible establecer por primera vez un espacio abierto al diálogo, donde los miembros editoriales de las diferentes revistas del país pudieron intercambiar experiencias y tratar los temas que preocupan y ocupan a los investigadores de nuestro país, tales como estrategias de visibilidad y estándares de calidad de los rankings nacionales e internacionales.

Para abrir el debate, y como insumo a la discusión, se presentaron dos análisis sobre las formas como se está midiendo la calidad, impacto y visibilidad de las revistas en nuestro país. Mario Ríos Ospina, gerente de Soluciones de Inteligencia de Investigación de la plataforma Elsevier, presentó una conferencia sobre la calidad y el impacto de diferentes iniciativas que miden la visibilidad de las publicaciones y de la investigación. Por su parte, Yuri Jack Gómez profesor asociado del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, hizo una presentación sobre los fundamentos conceptuales de la medición en los procesos de evaluación de las revistas académicas en Colombia (Leer resumen).

En horas de la tarde, el evento se configuró como una oportunidad para discutir abiertamente sobre posibles perspectivas de organización para las revistas en Ciencias Sociales y de Humanidades de Colombia. Como resultados de la discusión, se logró plantear de manera concisa algunas de las problemáticas que conciernen a las revistas del área y se planteó acciones para enfrentarlas (Leer agenda); entre ellas se destaca la iniciativa de organizar un encuentro Latinoamericano de revistas en Ciencias Sociales y Humanidades, esta propuesta surgió desde Colombia, fue acogida por CLACSO y se va a realizar el próximo 12 de noviembre de 2015 en el marco de la Conferencia Latinoamérica y Caribeña de Ciencias Sociales.

De la discusión establecida entre los miembros de las diferentes revistas, surgió la idea base para crear una red de revistas de ciencias sociales y humanas, que trabaje los aspectos más importantes que interesan a las revistas del país. También, se propuso crear un banco de evaluadores de los artículos que se están publicando y, finalmente, se lograron establecer los puntos con la intención de recoger el espíritu de la reunión, y sintetizar las apuestas que tienen las diferentes revistas de Ciencias Sociales y Humanidades en Colombia.

Más información sobre el próximo encuentro aquí.


* Agradecimientos especiales a Melba Libia Cárdenas Beltrán, a Juan Sebastian Montoya Vargas y a Diana Salazar, así como a los conferencistas Mario Ríos Ospina y Yuri Jack Gomez Morales, por los valiosos aportes a esta nota.

Presentaciones
Mario Ríos Ospina: estrategia de Research Intelligence fomentar el desempeño de la investigación impacto e innovación


Yuri Jack Gómez: trayectoria de los criterios de indexación de revistas en Colombia

lunes, 20 de abril de 2015

Presentación de libro: Más que teclas y pantallas

La Oficina de Publicaciones de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Icesi invita a la Presentación del libro: Más que teclas y pantallas. Acceso público a TIC en Colombia de los profesores Luis Fernando Barón, profesor de la Universidad Icesi, y Ricardo Gómez, profesor de la Universidad de Washington, EE.UU.

El evento contará con los comentarios de dos invitados especiales. Mónica Valdéz es periodista y antropóloga, consultora en estrategias de comunicación, especialmente en temas relacionados con derechos humanos, política públicas y construcción de paz. Actualmente, es directora del Programa de Formación de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC), América Latina y El Caribe. También nos acompañará Julian Gonzales, director del Grupo de Investigación en Periodismo e Información de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle.

Los esperamos el próximo viernes 24 de abril a las 5:00 p.m. en el Auditorio Delima de la Universidad Icesi.

>>> Mayor información aquí.

lunes, 13 de abril de 2015

Presentación de libro y Foro: Crisis de la Justicia: memoria y actualidad

El pasado 10 de abril de 2015, la Oficina de Publicaciones y el Departamento de Estudios Jurídicos de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad ICESI invitarón al Foro: "Crisis de la Justicia: memoria y actualidad". Luego de este foro, se realizó la Presentación del libro: "La Historia de la Corte Suprema de Justicia de Colombia, 1886-1991" de Mario Alberto Cajas Sarria, profesor de la Universidad Icesi.

Invitados:
Antonio Barreto Rozo
Abogado de Universidad de los Andes, Maestría en filosofía de la Universidad Nacional de Colombia, Maestría y Doctorado en Derecho de la Universidad de Yale. Actualmente, es Director de la Colección Historia y Materiales del Derecho y profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de los Andes.

Entre sus publicaciones más recientes:

  • VENTURAS Y DESVENTURAS DE LA REGENERACIÓN. APUNTES DE HISTORIA JURÍDICA SOBRE EL PROYECTO POLÍTICO DE 1886 Y SUS TRANSFORMACIONES Y RUPTURAS EN EL SIGLO XX, publicado en el 2011 en la Colección Historia y Materiales del Derecho de la Universidad de los Andes.

  • LA GENERACIÓN DEL ESTADO DE SITIO. EL JUICIO A LA ANORMALIDAD INSTITUCIONAL EN LA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE DE 1991, publicado en el 2011 en la Colección Séneca de la Universidad de los Andes.

Diego Eduardo López Medina
Abogado y Filósofo de la Universidad Javeriana, con Maestría y Doctorado en Derecho de la Universidad de Harvard. Actualmente, es Profesor Titular de la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes, quien además ha sido Juez Ad-hoc de la Corte Interamericana de Derechos Humanos; actualmente, es Conjuez de la Corte Constitucional y consultor nacional e internacional, e investigador sobre administración de justicia.

Entre sus publicaciones más recientes:

  • TEORÍA IMPURA DEL DERECHO: LA TRANSFORMACIÓN DE LA CULTURA JURÍDICA LATINOAMERICANA, publicado en el 2008 por la editorial Legis.

  • EL DERECHO DE LOS JUECES, publicado en el 2006 por la editorial Legis.

Autor del libro:
Mario Alberto Cajas Sarria
Abogado de la Universidad del Cauca, con Especialización en Derecho público, Universidad Externado de Colombia. Maestría Derecho en la Universidad Nacional de Colombia y Doctorado en Derecho en la Universidad de los Andes. Actualmente, Jefe del departamento de estudios Jurídicos de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Icesi.

Entre sus publicaciones más recientes:

  • EL CONTROL JUDICIAL A LA REFORMA CONSTITUCIONAL: COLOMBIA, 1910-2007, publicado en el 2011 en la Colección Exploraciones de la Universidad Icesi.

  • LA HISTORIA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE COLOMBIA 1886-1991, libro que presentamos hoy, publicado en el 2015 en la Colección Historia y Materiales del Derecho de la Universidad de los Andes.


Para quienes estén interesados en presenciar el evento, aquí les compartimos el vídeo del encuentro:


>>> Mayor información aquí.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Proyecto Videocracia - 3era versión

El Departamento de Estudios Políticos de la Universidad Icesi invita a la presentación del evento: VIDEOCRACIA: Un imaginario del Posconflicto. Este evento corresponde a la tercera versión de un ejercicio de reflexión político-audiovisual en línea con las actividades académicas del curso de Política Comparada I. Los objetivos que se buscan con el desarrollo de este ejercicio es diversificar la metodología de investigación de la ciencia política, acercando a los estudiantes de cuarto semestre a que exploren, desde una perspectiva creativa e interdisciplinar, nuevas formas de pensarse un posible escenario de posconflicto. A través de este ejercicio, se busca que los estudiantes apropien competencias enfocadas en la producción de narrativas político-audiovisuales a través de la realización de un video corto que se enmarca dentro de un proyecto macro llamado “III Festival de la Democracia: Videocracia - Un imaginario del Posconflicto”.

Este festival pretende socializar a un público amplio y diverso los videos que los estudiantes han venido desarrollando durante todo el semestre y, adicionalmente, generar un debate interdisciplinar en torno a ellos. Es este sentido, el festival ha invitado a un grupo de comentaristas de diferentes áreas para que una vez socializados los videos de los estudiantes, ellos puedan reaccionar y/o reflexionar a los mensajes que los estudiantes mostraron en sus videos sobre el vínculo (si existe) entre la paz y la democracia.

Los cortos y el debate se realizará el próximo martes 20 de Mayo en el Auditorio – Varela de la Universidad Icesi de 9.00 am a 12 am.

Están todos cordialmente invitados.

Mayor información con Juan Carlos Gómez B – Departamento de Estudios Políticos – jcgomez[@]icesi.edu.co – (0572)5552334 – ext. 8129.

viernes, 15 de agosto de 2014

III Congreso de Ciencia Política - ACCPOL

Ver y descargar programación académicaLa Asociación Colombiana de Ciencia Política - ACCPOL, la Universidad ICESI, la Pontificia Universidad Javeriana de Cali y la Universidad del Cauca, tienen el gusto de invitarlos a el III Congreso Nacional de Ciencia Política: “Conflicto, ciudadanía y postconflicto. El sistema político y las relaciones internacionales en tiempos de cambio”, que se realizará en Cali, los días 24, 25 y 26 de Septiembre y en Popayán el día 27 de Septiembre del año en curso.

El III Congreso de Ciencia Política, contará con la visita de cuatro expertos internacionales del más alto prestigio académico: David Altman profesor de la Universidad Católica de Chile, Frank Pfetsch profesor emérito de la Universidad de Heidelberg (Alemania), Richard Snyder Profesor de la Universidad de Brown (USA) y Stathis Kalyvas profesor de la Universidad de Yale, New Haven (USA). Adicionalmente, también se contará con la presencia de más de 600 panelistas nacionales que presentarán ponencias en temas de conflicto, ciudadanía y post conflicto, política comparada, sistema político y Relaciones Internacionales y Democracia.

Para mayor información, consulta de la programación de ponencias, inscripciones y pagos al congreso invitamos a toda la comunidad universitaria a visitar la página oficial del congreso: http://2014.accpol.org

sábado, 17 de mayo de 2014

Proyecto Videocracia - 2da versión

El Departamento de Estudios Políticos de la Universidad Icesi invita a la presentación del evento: VIDEOCRACIA: Democracia y Paz. Este evento corresponde a la segunda versión de un ejercicio de reflexión político-audiovisual que se enmarca dentro de las actividades académicas del curso de Política Comparada I. Los objetivos que se buscan con el desarrollo de éste ejercicio es diversificar la metodología de investigación de la ciencia política, acercando a los estudiantes de cuarto semestre a que exploren desde una perspectiva creativa e interdisciplinar nuevas formas de estudiar la relación entre democracia y paz. A través de este ejercicio, se busca que los estudiantes apropien competencias enfocadas en la producción de narrativas político-audiovisuales a través de la realización de un video corto que se enmarca dentro de un proyecto macro llamado “II Festival de la Democracia: Videocracia - democracia y paz”.

Este festival pretende socializar a un público amplio y diverso los videos que los estudiantes han venido desarrollando durante todo el semestre y, adicionalmente, generar un debate interdisciplinar en torno a ellos. Es este sentido, el festival ha invitado a un grupo de comentaristas de diferentes áreas para que una vez socializados los videos de los estudiantes, ellos puedan reaccionar y/o reflexionar a los mensajes que los estudiantes mostraron en sus videos sobre el vínculo (si existe) entre la paz y la democracia.

Los cortos y el debate se realizará el próximo martes 20 de Mayo en el Auditorio – Varela de la Universidad Icesi de 8.30 am a 12m.

Están todos cordialmente invitados.

Mayor información con Juan Carlos Gómez B – Departamento de Estudios Políticos – jcgomez[@]icesi.edu.co – (0572)5552334 – ext. 8129.

martes, 21 de enero de 2014

Las caras del Fallo (Documental)

El documental “Las Caras del Fallo” pieza audiovisual elaborada por el Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Icesi, en el que se muestra las diferentes percepciones que los habitantes de San Andrés tienen frente al resultado del fallo de la Haya un año después, ha sido reconocido en portales digitales de cobertura nacional e internacional.

Elaborado por la Ph.D. en Antropología, docente de la Icesi, Inge Helena Valencia y producido por Alfred Robinson, Native Films, el documental muestra las miradas que están puestas sobre el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, y sus nuevas fronteras.

Informes: Inge Helena Valencia, ihvalencia[@]icesi.edu.co | Profesora Tiempo Completo - Departamento de Estudios Sociales | (572)555 23 34 – ext. 8823

lunes, 18 de noviembre de 2013

La democracia se sienta a la mesa (Proyecto Videocracia | Universidad Icesi)

Por Leybilosmayer Astudillo, Maria C. Beltrán y Laura Casas.


Videocracia: ¿Qué y por qué democracia?

El Departamento de Estudios Políticos de la Universidad Icesi presentó el 29 de noviembre del 2013 los resultados de la primera versión del proyecto VIDEOCRACIA: ¿QUÉ Y POR QUÉ LA DEMOCRACIA?, en el marco de un evento abierto al público que llevó el mismo nombre. El Proyecto VIDEOCRACIA, enmarcado dentro de las actividades académicas de la materia Política Comparada I, tiene como objetivo fomentar otro tipo de competencias que le permitan al estudiante conocer diversas formas de participación política, aplicadas, en éste caso en particular, a la producción de videos cortos a realizar dentro de la materia.

La producción de los videos busca ampliar la discusión por fuera del aula de clase incitando a los estudiantes a reconsiderar sus propias ideas y a desarrollar su pensamiento crítico e independiente de lo que significa la democracia de una manera diferente y creativa. Así, haciendo uso de sus conocimientos académicos, teóricos, y empíricos; y a través del uso de analogías, posiciones críticas y de preguntas relevantes --como por ejemplo: ¿qué significa la democracia para la gente que ni siquiera tiene la oportunidad de reflexionar sobre ella?, o, ¿qué significa para la gente que ni siquiera cree en ella?- los estudiantes pondrán su conocimiento teórico en práctica a través de la realización de videos que contesten a la pregunta: ¿qué y para qué la democracia?.

El proyecto también busca explorar desde una perspectiva crítica, creativa e interdisciplinar el significado de la democracia como concepto transversal del análisis de la materia de Política Comparada, trabajando de la mano con otras disciplinas que abordan temáticas políticas desde aproximaciones ajenas a la academia de la política, pero que comparten preocupaciones comunes con las ciencias políticas.

Mayor información
Profesor: Juan Carlos Gómez - jcgomez[@]icesi.edu.co
Asistente en Diseño: Isabel Arciniegas - www.isalevitated.com

Lo que NO es democracia (Proyecto Videocracia | Universidad Icesi)

Por Felipe Vázquez, Juan José Torres y Alberto Torres.


Videocracia: ¿Qué y por qué democracia?

El Departamento de Estudios Políticos de la Universidad Icesi presentó el 29 de noviembre del 2013 los resultados de la primera versión del proyecto VIDEOCRACIA: ¿QUÉ Y POR QUÉ LA DEMOCRACIA?, en el marco de un evento abierto al público que llevó el mismo nombre. El Proyecto VIDEOCRACIA, enmarcado dentro de las actividades académicas de la materia Política Comparada I, tiene como objetivo fomentar otro tipo de competencias que le permitan al estudiante conocer diversas formas de participación política, aplicadas, en éste caso en particular, a la producción de videos cortos a realizar dentro de la materia.

La producción de los videos busca ampliar la discusión por fuera del aula de clase incitando a los estudiantes a reconsiderar sus propias ideas y a desarrollar su pensamiento crítico e independiente de lo que significa la democracia de una manera diferente y creativa. Así, haciendo uso de sus conocimientos académicos, teóricos, y empíricos; y a través del uso de analogías, posiciones críticas y de preguntas relevantes --como por ejemplo: ¿qué significa la democracia para la gente que ni siquiera tiene la oportunidad de reflexionar sobre ella?, o, ¿qué significa para la gente que ni siquiera cree en ella?- los estudiantes pondrán su conocimiento teórico en práctica a través de la realización de videos que contesten a la pregunta: ¿qué y para qué la democracia?.

El proyecto también busca explorar desde una perspectiva crítica, creativa e interdisciplinar el significado de la democracia como concepto transversal del análisis de la materia de Política Comparada, trabajando de la mano con otras disciplinas que abordan temáticas políticas desde aproximaciones ajenas a la academia de la política, pero que comparten preocupaciones comunes con las ciencias políticas.

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Y los otros qué (Proyecto Videocracia | Universidad Icesi)

Por Natalia Domínguez, Luis López y Francisco Yepes.


Videocracia: ¿Qué y por qué democracia?

El Departamento de Estudios Políticos de la Universidad Icesi presentó el 29 de noviembre del 2013 los resultados de la primera versión del proyecto VIDEOCRACIA: ¿QUÉ Y POR QUÉ LA DEMOCRACIA?, en el marco de un evento abierto al público que llevó el mismo nombre. El Proyecto VIDEOCRACIA, enmarcado dentro de las actividades académicas de la materia Política Comparada I, tiene como objetivo fomentar otro tipo de competencias que le permitan al estudiante conocer diversas formas de participación política, aplicadas, en éste caso en particular, a la producción de videos cortos a realizar dentro de la materia.

La producción de los videos busca ampliar la discusión por fuera del aula de clase incitando a los estudiantes a reconsiderar sus propias ideas y a desarrollar su pensamiento crítico e independiente de lo que significa la democracia de una manera diferente y creativa. Así, haciendo uso de sus conocimientos académicos, teóricos, y empíricos; y a través del uso de analogías, posiciones críticas y de preguntas relevantes --como por ejemplo: ¿qué significa la democracia para la gente que ni siquiera tiene la oportunidad de reflexionar sobre ella?, o, ¿qué significa para la gente que ni siquiera cree en ella?- los estudiantes pondrán su conocimiento teórico en práctica a través de la realización de videos que contesten a la pregunta: ¿qué y para qué la democracia?.

El proyecto también busca explorar desde una perspectiva crítica, creativa e interdisciplinar el significado de la democracia como concepto transversal del análisis de la materia de Política Comparada, trabajando de la mano con otras disciplinas que abordan temáticas políticas desde aproximaciones ajenas a la academia de la política, pero que comparten preocupaciones comunes con las ciencias políticas.

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Profesor: Juan Carlos Gómez - jcgomez[@]icesi.edu.co
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