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viernes, 3 de febrero de 2017

San Pablo de La Mar. Reservorio para tiempos de paz

Por Luis Fernando Barón.1
Investigador y profesor, Universidad Icesi

- ¿Cómo está profe? Me preguntó Pachita por WhatsApp.
- Hola Pachita, que rico saber de ti. ¿Qué vientos te traen en este 2017? Pregunté.
- Estoy aquí en Cali con una matrona de San Pablo, un pueblo que nació para la paz. María se llama ella, y ahora quiere colgar una bocina en el árbol más antiguo de su pueblo para que en el post-acuerdo allí se siga viviendo en paz. Agregó con cierto picante, como para despertar mi curiosidad.
- Va pa´ esa. Le dije y luego pregunté ¿Dónde nos vemos? Yo puedo ir a Ciudad Córdoba, o ¿vienen Uds. a la Universidad? Lo que les resulté mejor.
- Nosotras vamos allá, y de paso le presento al poeta Romilio, que lo quiere conocer.

El jueves 26 de enero de 2017, acompañadas por un pegajoso calor de veranero, llegaron a Icesi Pachita, María (la matrona) y Romilio con más de 10 mujeres. Venían con sus sonrisas grandes, sus vestimentas coloridas y su siempre Pacífica amabilidad. Las acompañaba un joven acuerpado, con cachucha terciada, una de esas que usan los muchachos de hoy. Todos son oriundos de La Tola, San Pablo, y El Charco, Nariño.

Pronto conseguí una sala y nos sentamos a dialogar. Con versos, cantos, décimas y relatos se presentaron una a uno, al tiempo que contaban historias de ese Pacífico que sus mayores les han contado y les han hecho vivir desde temprana edad. Varias de las mujeres viven en esta zona del Pacífico nariñense, mientras otras se han acostumbrado a ir y venir hacia y desde Cali, Tumaco, Pasto, Buenaventura o Bogotá, por tiempos largos y cortos.

En la conversación, conocí fragmentos de la inspiradora historia de María Martina Castro, una matrona nacida a orillas del río Tapaje, Municipio de El Charco, que por los caprichos del destino llegó a San Pablo varias décadas atrás. Esta mujer fuerte, sabía y reconocida por su pueblo, afirma que vino al mundo “a dejar huellas […] no de las del hablar, sino de las del actuar”. Allí, en San Pablo, con la fuerza de un tornado y el apoyo de la comunidad, levantó una escuela, que más tarde se convirtió en colegio reconocido en la región por su calidad en la formación de jóvenes y niños, por la transparencia de su administración y su autonomía política y cultural. También construyó e instaló el Centro de Salud y la Farmacia Comunitaria. Sólo esta última, no se mantiene, porque “decidieron darle la administración una Junta, y esta la dejó quebrar en un par de meses”.

Con su voz y su canto, acompañada de la percusión que ella misma hacía con sus manos al acariciar la mesa de juntas, María nos hizo saber de un fenómeno excepcional de ese Pacífico que se resiste a cargar con los rastros y las heridas causadas por la acción de empresas extractivas; del conflicto armado; de los cultivos ilícitos, y de las minerías ilegales. Y con tono alto y seguro sentenció:

“San Pablo de la Mar se creó para la paz. En todo el tiempo que llevo allí no ha habido un solo muerto por el conflicto o las violencias […]. Sí, por allí pasaban los grupos armados, pero nunca dejamos que se quedaran”. Y, cuál fue el secreto, pregunté: “La fuerza de la comunidad. Su solidaridad, su tejido fuerte. La preocupación de los unos por los otros […]. Allí nunca faltó la comida. Quien sacaba plátanos, compartía sus plátanos. Lo mismo pasaba con los que traían conchas, o venían de pescar”.

Esta afirmación coincidía con las versiones y detalles de las mujeres y el par de hombres que estaban allí. Algunas habían sido estudiantes de la escuela de María, otras sabían de su existencia, porque ella, María Martina, como sus obras, se han convertido en leyenda en toda la región.

Después del encuentro fui a confirmar los datos que todos los asistentes a nuestra reunión presentaban con tanta certeza. Para ello acudí a información cuantitativa y cualitativa del Banco de Datos de Derechos Humanos de Cinep, Noche y Niebla.2 Y con María Alejandra, una de mis estudiantes, encontramos que San Pablo de la Mar hace parte del municipio de La Tola. Sin embargo, no hallamos registros de asesinatos o de hechos violentos en esta zona por más de una década. Pero sí encontramos datos de La Tola con información de un combate en 2002 entre la Policía y guerrilleros de las FARC, en el que resultaron heridos dos agentes de la Policía. Y también ubicamos el registro de un enfrentamiento entre el Ejército con el grupo paramilitar Las Águilas Negras en 2.007, hecho que según el Banco de Datos desató el desplazamiento masivo de unas 110 familias en la región.

Enseguida, Pachita, Francisca Castro, otra líder social del río Tapaje, mujer Pacífica, en el sentido más literal de esta palabra, y trabajadora del Instituto de Estudios Intercultarales de la Universidad Javeriana de Cali, tomó, no la palabra, sino el cantó y nos narró que las mujeres y hombres que estaban allí, incluyéndola a ella, eran testimonio vivo del recorrer de la Escuela Sé quién soy. Este es el nombre que han dado a un programa itinerante de identidad y cultura que se moviliza por los territorios del Pacífico desde hace más de 15 años. Así mujeres y hombres recorren el Pacífico con sus voces, sus saberes y sus principios políticos y culturales a todos los territorios donde las lleven sus iniciativas culturales, de paz, reconciliación y buena vida.

“Soy la Escuela Sé quién soy, donde voy me reconozco, donde voy yo soy historia, modelo para los otros. Luchamos por no perder los valores y las costumbres, porque el que no se reconoce, dentro de su potrillo3 se hunde”. Nos cantó Pachita.

También escuché las historias de varias de las asistentes que vinieron a Cali y a sus alrededores en busca de bienestar para sus familias y de una mejor educación para ellas, para poder servirle a su gente y luchar por su reconocimiento, por sus derechos y sus culturas. Además escuché la historia de Neila Cuevas, quien tuvo que dejar su trabajo de maestra para venir a batallar con un cáncer de seno, y a exigir su derecho no sólo a la salud, sino a una buena atención, pues en los últimos meses, además de lidiar con su enfermedad lucha contra las acciones de médicos que han dejaron en sus cuerpo los rastros de diagnósticos y prácticas equivocadas. El joven de cachucha retorcida, es su hijo, Jorge Fabián, quien se “auto-invitó” a la reunión, pues quería ver si en Icesi podía estudiar Inglés, su segunda pasión después del baile de salsa.

Además escuché con sinsabor las historias de sobrevivencia de Romilio Cadena, poeta, maestro rural, de la zona de El Charco, quien no corrió con la misma suerte que han tenido los Sanpableños, y tuvo que salir de esa región para recuperar la vida, que casi le quitan las violencias y las rencillas cotidianas, que de pronto empezaron a hacer parte de la vida diaria de su municipio. En su relato apareció también “Apocalipsis del Ecosistema”, poema que con dolor escribió al comprobar los resultados de las fumigaciones aéreas con glifosato en su territorio, como parte de la política antinarcóticos en Colombia. Este es un fragmento de sus décimas:

El Pacífico costero
era el último pulmón
que le quedaba a la tierra,
para la oxigenación.

Colombia estaba orgullosa,
por su riqueza ambiental,
variedad biodiversal
de la fauna y flora hermosa
que contemplaba dichosa
reliquia del mundo entero,
que por celos extranjeros
el aire están fumigando
sin piedad están acabando
al Pacífico costero.

Ni que decir de la historia de Francelina Carabalí, que lo deja a uno sin palabras y lo hace contener las lágrimas, o de tristeza o de admiración. Ella cuenta que tuvo que levantarse del dolor producido por la muerte de su querido esposo, primer líder comunitario asesinado en el municipio de El Charco, a comienzos del año 2.000. En ese tiempo llegaron los primeros grupos paramilitares a la región a disputar el orden territorial que desde hacía varios años tenían algunos frentes de las FARC y del ELN. Fue Francelina la que bautizó a San Pablo, como reservorio de paz, y la que además puso a soñar al grupo en expediciones por todo el Pacífico para buscar, para reconocer, otros reservorios como este que sirvan de referente para los retos que Colombia y sus regiones están enfrentando con los cambios producidos por los recientes procesos de diálogo y negociación con los grupos subversivos.

María Martina, la matrona, ha dejado una urna de cartón en esta y otras universidades. También las ha dejado en otras organizaciones y comunidades de Cali. En estas urnas está recogiendo dinero y aportes para la bocina, los cables, los micrófonos y los equipos básicos que necesita para echar a andar esta, su nueva travesía.

Con la bocina colgada de ese árbol de Mamey, el más antiguo del pueblo, ella acompañará las mañanas de su gente, cuando salgan a pescar, a estudiar, a trabajar o a cultivar la tierra. También los recibirá en las tardes cuando todos regresan de sus labores y actividades diarias. Mañana y tarde durante toda la semana, ella, el árbol iniciará dando gracias a Dios por la paz y la vida en el Pacífico. Enseguida, ella, el árbol, hará reflexiones, compartirá historias, enseñanzas y textos sabios que promuevan y fortalezcan la vida comunitaria. Pero no lo piensa hacer sola, porque ella sabe por su propia historia que los proyectos funcionan “solamente cuando se hacen junto a la comunidad”. Por eso, esta iniciativa contará con el apoyo de mujeres y hombres de Cali, de Pasto, de Tumaco y de Bogotá. Pero, su objetivo primordial está puesto en aquello que tiene más experiencia: trabajar con niños y jóvenes de San Pablo de la Mar, con los que nacieron y crecieron allí, y con los que están llegando después de la firma del pacto con las FARC, porque su nueva meta es que todos ellos puedan aprender, vivir y experimentar la fortuna que ha tenido este territorio de paz.

Notas
1. Agradezco mucho a los hombres y mujeres del Pacífico que se reunieron con nosotros la semana pasada por sus historias, su escucha y sus sugerencias. También agradezco a María Alejandra López, estudiante de Administración de Icesi quien me ayudó a verificar datos cuantitativos sobre los hechos violentos en el Pacífico Colombiano.

2. Se trata de una base de datos elaborada por el proyecto Análisis de la Participación Política en Escenarios de Conflicto 1997-2014, que usa información de la Revista Noche y Niebla de CINEP. El proyecto en mención definió 19 categorías para identificar la intensidad y tipología del conflicto en los 41 municipios que tienen jurisdicción administrativa en el litoral Pacífico.

3. Potrillo es una barca pequeña, usada como medio de transporte en los ríos. A veces caben 5 o 6, a veces caben 10. De más de 10 ya es canoa, pequeña.

martes, 13 de diciembre de 2016

Mayor desplazamiento por amenazas que por el conflicto armado. El caso de Tumaco

Por Luis Fernando Barón.
Investigador, Programa de Gobernabilidad en el Pacífico, Universidad Icesi

Tumaco es la segunda ciudad más grande del litoral Pacífico colombiano, con más de 200 mil personas. La belleza de sus playas y esteros; sus patrimonios natural y cultural, y la alegría y calidez de su gente, contrastan con los altos niveles de pobreza, con el histórico abandono del Estado y de la nación, y con la persistencia de las violencias en las últimas décadas. Sus zonas rurales, habitadas principalmente por comunidades indígenas y afrocolombianas, han tenido que padecer las disputas por el dominio territorial entre organizaciones armadas ilegales. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias – Ejército del Pueblo (FARC-EP), las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), y las bandas criminales y de narcotraficantes, se han turnado la imposición de órdenes sociales por las vías de la fuerza y el despojo desde hace unos 20 años, no sólo en buena parte de las zonas rurales, sino también en la cabecera de este municipio.

Tumaco - Litoral pacífico colombianoLas condiciones geográficas, la cercanía a Ecuador, y la ubicación marítima de este, el segundo puerto más importante en el Pacífico de Colombia, hacen que Tumaco se haya convertido en los últimos tiempos en uno de los mayores productores y exportadores de cocaína en el país. En 2015, la Organización de Naciones Unidas (ONU) registraba casi 17.000 hectáreas de coca sembradas en esta región, y según el Departamento Nacional de Planeación (DNP), entre el 2000 y 2015 Tumaco está clasificado como uno de los municipios con mayores registros de proporción de cultivos de coca en relación con su tamaño (para más información ver esta nota en El País y esta de hsbnoticias).

Asimismo Tumaco esta entre los municipios más violentos de Colombia. Del 2000 al 2012 se contaban allí 2.427 homicidios, y en 2014 se calculaba una tasa de 75 homicidios por cada 100.000 habitantes, superando más de tres veces el promedio nacional. Durante 2014 también se reportó un aumento en el número de víctimas causadas por minas antipersonales, por la extorsión (ver), y por los atentados terroristas, como el sucedido hace más de un año y medio, cuando la voladura de la guerrilla a la estructura petrolera produjo uno de los mayores desastres ambientales en el país. Nos referimos al derrame de más de 10.000 barriles de combustible en el río Mira y otros cauces, afectando el suministro de agua potable y el sustento de unas 11.000 familias de pescadores y agricultores.

El municipio, además hace parte de las regiones en donde se han venido desarrollando estrategias y programas militares como el plan de guerra Espada de Honor, una ofensiva interinstitucional para combatir a las FARC; o el Plan Troya Pacífico enfocado en neutralizar las bandas criminales y sus economías ilícitas, o la implementación de la Política Nacional de Consolidación y Reconstrucción Territorial (PNCT) (ver), que busca asegurar la protección de los derechos fundamentales de la población en los territorios afectados históricamente por el conflicto armado y los cultivos ilícitos.

Los desplazamientos forzados son quizá la mayor y más visible expresión de los efectos del conflicto armado en Tumaco en los últimos años. De acuerdo con el Sistema de Población Desplazada (SIPOD) y el Registro Único de Víctimas (RUV), entre 2000 y 2012 se reportaron 74.348 víctimas de desplazamiento forzado en el municipio, mostrando el 2009 y el 2011 como los años más críticos, en los que primaron los desplazamientos intramunicipales, intraurbanos y hacia Ecuador. Estos hechos además convirtieron la cabecera municipal de Tumaco en receptora de población desplazada de otros municipios cercanos. Así se evidencia con el barrio Familias en Acción, formado por cientos de personas que huyeron del conflicto armado, y ahora comparten minúsculos territorios tomados a los manglares de Tumaco, en busca de de la reconstrucción de sus vidas (ver).

Desplazamientos vs. amenazas y acciones de guerra
Utilizando información cuantitativa y cualitativa del Banco de Datos de Derechos Humanos de Cinep, Noche y Niebla,* realizamos un ejercicio de investigación con estudiantes de la Universidad Icesi, y encontramos que del 2001 al 2014, en Tumaco se observa una relación directa entre las amenazas (que son principalmente de muerte), y los desplazamientos forzados. En el 2011, por ejemplo, todos los casos de desplazamiento forzado fueron de personas que habían sido amenazadas de muerte.**

Como se puede ver en los siguientes gráficos, las amenazas personales y colectivas están relacionadas con la tendencia a desplazarse. Las que más se repiten son las amenazas de muerte, desalojo, o reclutamiento de algún familiar, y generalmente son los padres los amenazados con el reclutamiento de sus hijos.




De los años estudiados, el número más alto de desplazamientos se produjo en el 2007. Así, 1.018 campesinos huyeron de la violencia generada por los grupos armados en este año. Por su parte el 2008 es el año en que más amenazas y desplazamientos se presentaron. En este año encontramos que fueron principalmente los grupos paramilitares los que amenazaron de muerte a la comunidad afrodescendiente de Tumaco, hecho que generó desplazamientos masivos de esta población (ver). También se puede observar un pico en la gráfica durante el 2013, que corresponde con el desplazamiento de 38 personas. El número de amenazas de este año fue de 96, es decir, el 40% de las personas amenazadas terminaron desplazándose. Al igual que en el 2001 y el 2008, los principales actores de las amenazas fueron los grupos paramilitares.




De manera contraria, tal y como lo muestra la gráfica anterior, encontramos que en general, las relación entre asesinatos y desplazamiento se comportan de forma inversa. Es decir, cuando las variables de muertes están más altas, la variable de desplazamiento está baja y en ocasiones en cero. Por el contrario, en los años del centro del gráfico que son 2005, 2006 y 2007 las variables de muertes están muy bajas, mientras que las de desplazamiento están bastante altas.

El dos de octubre de 2016, el 71,19% de los tumaqueños votaron afirmativamente el plebiscito que preguntaba por la refrendación de los acuerdos de paz realizados en La Habana entre representantes del Gobierno y las FARC-EP. Información testimonial nos permite afirmar que el narcotráfico, a pesar de ser percibido como un “motor de desarrollo y empleo” para Tumaco, es mayor el anhelo de sus pobladores de que no se repitan hechos de violencia, ni amenazas, ni asesinatos, ni desplazamientos, ni actos terroristas. De esta forma la gente de Tumaco de nuevo podrá “vivir con tranquilidad, para regresar a la calle, para volver a conversar con los vecinos, o poder salir al mentidero a contar historias y mitos de miedo, pero de miedo a los espantos o almas en pena, y no al terror de los actores armados”, tal y como nos lo narró una líder local.

Notas:
Agradezco mucho los aportes de María Alejandra López, estudiante de la Universidad Icesi, por su trabajo con las bases de datos, y a la profesora Valeria Eberle por compartir con nosotros los datos del proyecto de investigacion sobre política en el Pacífico. También agradezco las contribuciones de Martha Meza, estudiante de la Maestría en Periodismo.

* Nuestro estudio utilizó la base de datos elaborada por el proyecto Análisis de la Participación Política en Escenarios de Conflicto 1997-2014, que usa información de la Revista Noche y Niebla de CINEP. El proyecto en mención definió 19 categorías para identificar la intensidad y tipología del conflicto en los 41 municipios que tienen jurisdicción administrativa en el litoral Pacífico. Nuestro ejercicio investigativo se centró en Tumaco y para ello también accedimos directamente a la base de CINEP.

** Es necesario tener en cuenta que en años como en el 2002, hubo desplazamientos, pero el número de desplazados y amenazados no se conocen. Sólo se sabe que hubo amenazas y desplazamientos en masa.

jueves, 6 de octubre de 2016

Carta a mi hermana en el pos-plebiscito

Por Luis Fernando Barón.

Animado por algunos amigos y colegas cercanos, les comparto esta carta que escribí a mi hermana en su cumpleaños ayer. En la carta recojo algunos de mis sentimientos y pensamientos sobre lo que ha pasado en estos días en Colombia, un par de posibles escenarios y algunas acciones que podemos tomar el corto, mediano y largo plazo para ver como ayudamos a salir de la delicada situación en la que estamos los colombianos.

Querida Titi,

De corazón hubiese querido que en el día de tu cumpleaños el panorama de Colombia no se viera tan gris. Y digo gris, no por los caprichos de la tristeza, el dolor, e incluso la rabia, por las que, por supuesto, he pasado en estos días, sino como un ejercicio de realidad académica y política.

Con el resultado del domingo es claro que tenemos un 63% de los ciudadanos habilitados para votar que no lo hicieron. Un porcentaje de abstención que resulta consistente con el promedio histórico del país. Y la verdad en Colombia no sabemos por qué este grupo tan grande de colombianos ha delegado su participación y su voto a un porcentaje menor de la ciudadanía. Los datos del domingo también indican que el 37% que votó en el Plebiscito está profundamente divido y polarizado. Esto último se hace evidente tanto en las discusiones entre los “representantes” del sí y el no en escenarios públicos, como en lo que ha sucedido en los debates y discusiones entre familiares y amigos, del que nuestra familia no ha sido la excepción.

Con la victoria del No, por supuesto estamos enfrentando unos nuevos desafíos, que sí se le hace caso a la historia, nos podrán llevar, en el mejor de los escenarios, a un nuevo acuerdo en algunos meses, quizá un par años, y ojalá no, en otras décadas. Acuerdos que tendrán que pasar (1) por la clarificación y consenso entre las muy variadas posiciones y personalidades del No, (2) por las discusión de las propuestas de ajustes del No con el Gobierno, mientras el gobierno sea este gobierno, y luego, (3) por la discusión y renegociación con las FARC. Todo esto en medio de un frágil y delicado Cese al Fuego, que parece ser uno de los puntos del Acuerdo que más gusta a todos los adversarios. Sí esto sucede, como se ha dicho, principalmente por líderes del No, tendremos un mejor y más sólido acuerdo y de paso una nueva oportunidad para el desarrollo social, cultural, político y económico para el país.

En el peor de los escenarios, los resultados del Plebiscito nos podrían llevar al retorno de las FARC al conflicto armado, para volver a sumarse a las demás guerras que todavía tenemos con otras organizaciones y actividades ilegales. Indudablemente, serán nuevas confrontaciones, que considerarán los fracasos y decepciones del intento de negociación realizado, pero en cualquiera de los casos, sí nuevamente escuchamos la historia, seguirán siendo los pobres y excluidos de las periferias (rurales y urbanas) del país quienes sigan soportando los mayores costos humanos, materiales y espirituales de las violencias. Me refiero aquí principalmente, según dicen los estudios académicos, a campesinos, indígenas, afrocolombianos, sindicalistas, estudiantes, defensores de derechos humanos y líderes sociales. Sí esto sucede, los jóvenes, hombres mayoritariamente, irán a reforzar los ejércitos y negocios de todos los bandos, y las mujeres y los niños pagarán los mayores costos de los efectos de la guerra

Esta situación, aunque crítica y dura, no debe desilusionarnos. Nos debe llevar, como dice Pacho de Roux, a sacar a flote lo más sólido y profundo de nuestro ser humano. Lo anterior demanda mucho más trabajo, formación y pedagogía que nos ayuden, y ayuden a otros a despolarizar las discusiones y debates en el país; a bajar las tendencias a resolver los conflictos por las vías privadas y violentas, y aprender a ser ciudadanos de una sociedad plural, diversa, pero todavía muy afectada por las heridas y miedos de todas las violencias.

Creo que mujeres como tú, que valiente y comprometidamente apuestan por una vida y unas condiciones dignas para los niños, niñas y jóvenes del país, no deben dejar de lado una pedagogía para la paz, que incluya la comprensión más profunda, más objetiva y menos apasionada de los conflictos y violencias de Colombia. De igual manera te pido que sigas trabajando por la equidad y la igualdad de todos, pues las mayorías de los colombianos aún viven en la pobreza, y más de 5 millones de ellos están en la miseria, o han sido despojados o forzados a salir de sus tierras y territorios por guerreros y actividades tanto ilegales como legales.

Titi, creo además que este es un buen momento para juntarnos y exigirles a los líderes políticos y sociales de Colombia grandeza y responsabilidad histórica (que la verdad han mostrado muy poca en los últimos días), y pedir un urgente acuerdo político plural, sensato y realista para ver si se puede salvar lo avanzado. De igual manera es importante expresar, movilizarnos y trabajar por una paz con justicia, equidad y respeto por la diversidad, así como por una democracia más participativa, que representativa. Es también un buen tiempo para dar muestras de reconocimiento y solidaridad con aquellos que han sido más afectados por las violencias del país, y para buscar salir de este nuevo agujero negro en el que nosotros mismos nos hemos metido.

P.S. Hace unas horas supimos que al presidente Santos le fue otorgado el Nobel de Paz de 2016. Poco después empezaron cantidades de declaraciones e interpretaciones públicas sobre su significado. En un ejercicio de realismo académico y político, pienso que esto significa que expertos y analistas internacionales de las más altas calidades intelectuales consideran que la negociación que ha liderado el presidente con las FARC no es algo tan “descocado” ni atenta contra principios y acciones democráticas, políticas, económicas y sociales, como lo perciben muchas personas dentro de Colombia.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Viaje al centro del Pacífico Colombiano

Diálogo de saberes con el Consejo Comunitario La Plata, Bahía Málaga


Por Luis Fernando Barón.
Profesor Investigador, Laboratorio de Procesos Transnacionales, Universidad Icesi
Fotos: Natalia Ayala y Laura Zuñiga

Bahía Málaga está ubicada justo en la mitad del Pacífico Colombiano; las distancias que hay hacia el norte y hacia el sur son prácticamente las mismas. Esta zona no sólo es de gran relevancia para la sostenibilidad ambiental, económica y social de la región, sino que es un espacio muy importante en términos geopolíticos, culturales y globales.

Entre el 15 y el 20 de Septiembre de 2015, un grupo de 5 investigadores de Ciencias Sociales y de Ciencias de la Salud y 11 estudiantes Ciencia Política de la Universidad Icesi, hicimos un intercambio de vivencias y conocimientos con integrantes del Territorio Colectivo Ancestral de La Plata, uno de los cinco Consejos Comunitarios que administran Bahía Málaga.

Participamos de múltiples recorridos por este territorio, sustento natural, productivo y cultural de comunidades afrocolombianas que han luchado por su permanencia y protección durante más de tres siglos. Acompañados por varios de sus pobladores, navegamos por los canales y esteros de la Bahía, y caminamos por senderos y quebradas de aguas dulces que se funden con el agua salada del mar para crear estuarios llenos de vida y belleza. También recorrimos y conocimos varios tipos de manglares, que son las “sala cunas” de cientos de especies de peces, moluscos y mariscos, y disfrutamos de maravillas naturales como las Cascadas de La Sierpe, o las danzas de las ballenas, que en este tiempo se aparean y crían a sus ballenatos a las puertas de la Bahía.

En nuestros recorridos conversamos e intercambiamos experiencias con integrantes de los diferentes cuerpos veredales y comunales del Consejo Comunitario, con jóvenes y “mayores” de la Asociación EcoManglar, con curanderos y mujeres que por décadas han perfeccionado prácticas tradicionales de medicina, y pobladores del Consejo que han trasegado por diversos lugares del país en busca de aventuras y otras formas de sustento. También hablamos con artesanos y constructores de canoas, con agricultores, corteros de madera, y con mujeres que recolectan y protegen la Piangua, ese exquisito molusco que se reproduce en los manglares que conviven con inmensos bosques.

Además compartimos con el grupo de Sazoneras, mujeres expertas en preservar y cocinar platos tradicionales de este rincón del Pacífico, e incluso cantamos y danzamos con jóvenes y niños al son de marimbas, tambores y conchas. La noche previa a nuestra partida, celebramos con un baile de músicas tradicionales y contemporáneas, al calor del Viche Curao, delicioso licor de caña mezclado con hierbas y bejucos del bosque tropical. El murmullo, la brisa y la frescura de un torrencial aguacero no solo nos acompañó en la fiesta, sus trueno y rayos también marcaron el final de la misma, porque tal y como lo expresaron nuestros anfitriones “cuando la naturaleza habla, hay que escucharla”.

Este viaje nos permitió experimentar la calidez, alegría y creatividad de los hombres, mujeres, jóvenes, niñas y niños de La Plata. Además nos dejó sentir su orgullo por ser negros, por hacer parte de ese territorio y su espíritu solidario y responsable con los demás y con la increíble biodiversidad que los rodea.

Nuestras experiencias también nos dejaron apreciar el trabajo de lucha, organización y fortalecimiento étnico, socioeconómico y político de esta comunidad, que la ha logrado el reconocimiento y titulación de un territorio colectivo formado por cuatro veredas: La Plata, La Sierpe, Mangaña, y Miramar.

El Consejo Comunitario en su conjunto, hoy apuesta por el mantenimiento de ese territorio en el que el uso y aprovechamiento ambiental estén en armonía con el bienestar colectivo de las presentes y futuras generaciones. “Una Comunidad Étnica; donde la salud, la educación, el auto abastecimiento alimentario y la convivencia pacífica, sean regulados por el respeto y la valoración constante de riqueza cultural y ambiental que nos caracteriza”.

De nuestras observaciones, entrevistas y vivencias, elaboramos un diagnóstico preliminar e identificamos prioridades de acción que incluyen asuntos organizativos y políticos, de salud comunitaria, de productividad y sostenibilidad, educación, cultura y medio ambiente, entre los más destacados. De manera particular concretamos con representantes del Consejo, una Agenda de Trabajo conjunto de corto y mediano plazo que incluye actividades como: Jornada Académica y Cultural “Bahía Málaga se toma Icesi”, Proyecto de cooperación de pintura y murales, Proyecto de conformación de Asociación de Corteros y Plan de Negocio, Apoyo jurídico y legal para asuntos Etnicos-Ambientales y Proyecto de Investigación Acción (Diplomado) Territorios y Buen Vivir: Prácticas de Salud, Bienestar y Desarrollo en el Pacífico Colombiano.


domingo, 17 de mayo de 2015

Pal norte me voy. Migrantes ¿persiguiendo la libertad, el desarrollo y la justicia social?

La migración no es una anomalía, tampoco es positiva o negativa en sí misma. La migración es multicausal y para entenderla mejor es necesario considerar las motivaciones individuales y colectivas que llevan a migrar; los contextos particulares en los que se produce, y las estructuras socioculturales que incentivan o no la migración.

Por Luis Fernando Barón.
Laboratorio de Estudios Transnacionales
Universidad Icesi - Cali

“Lo más difícil de la migración es luchar contra la
incomprensión de la gente, la soledad y el silencio”
[1]

En el último año se han incrementado de manera exponencial las imágenes e historias de migrantes, tanto en los medios tradicionales como en los sociales (como YouTube, Facebook, Instagram). Así lo demuestran las fotografías y relatos de niños y jóvenes centroamericanos que viajan a Estados Unidos en busca de sus familias haciéndole el quite a la pobreza y la violencia; los retratos y narrativas de hombres, mujeres y niños del norte de áfrica que se embarcan por millares o naufragan en el Mar Mediterráneo huyendo de las guerras, el hambre y las pugnas culturales, o las dramáticas trayectorias de migrantes que, después de largas y traumáticas travesías, son deportados de Estados Unidos y de países europeos, debido a sus intentos reiterados por entrar a estos países sin los documentos legales que los autoricen.

De la misma manera en el último año se ha triplicado la presencia de migrantes indocumentados en Colombia. Además las estadísticas de la Unidad de Migración de muestran que el flujo migratorio en nuestro país ha aumentado, mostrando para el 2012 un aumento cercano al 18%, mientras que las estadísticas de la OIM (2013) revelan un incremento de más de medio millón en el número de colombianos que abandonaron el país en comparación al 2012, para un total de 4 millones 167 mil. Así, casos como como el de los ocho migrantes indocumentados de Ghana y Sudáfrica que fueron detenidos en Cali esta semana o de los números en aumento de los migrantes de Cali o Buenaventura hacia Chile, ya no parecen extraños en esta ciudad tan distante de las fronteras internacionales, pero tan cerca de los circuitos que pueden llevar a nacionales y extranjeros, principalmente, hacia Estados Unidos y Canadá, y en menor proporción a Perú o Chile. Y todos estos hechos nos llevan a preguntarnos ¿Y por qué migra esta gente? ¿Por qué están dispuestos a invertir inmensas cantidades de tiempo, dinero, e incluso la vida misma, para llegar a otro lugar que les ofrezca, real o fantasiosamente, una vida mejor?

En primer lugar, es importante aclarar que migrar es parte de la naturaleza humana. De acuerdo con los estudios disponibles, los humanos nos hemos movido de un lugar a otro, no solo como resultado de un asunto de sobrevivencia física o biológica, sino también como respuesta de nuestro carácter explorador y curioso. Migración también es producto de la búsqueda del placer que implica el movimiento, el cambio y la incertidumbre. Sin embargo, como afirma Castles (2010) “la utopía postmoderna de un mundo de movilidad sin fronteras no ha visto todavía la luz”, pues los cálculos mundiales muestran que sólo el 3% de la población global son migrantes, unos 85 millones de migrantes laborales, y entre 30 y 40 millones, son migrantes irregulares, es decir entre el 15% y el 20% del total (OIM 2008). De igual manera, como afirma Bauman (2008) el derecho a ser móvil no es para todo el mundo y es más selectivo y específico de ciertas clases y grupos sociales.

En segundo lugar, a pesar del sesgo negativo que se ha impuesto respecto a las migraciones, como un “problema social”, es importante tener en cuenta que los resultados e impactos de las migraciones son diferenciales, y tienen que ver con las visiones y expectativas de cada sociedad. Portes (2009), por ejemplo, ha mostrado que los flujos migratorios hacia países como Estados Unidos no han tenido necesariamente un efecto perverso allí, sino que incluso ha resultado más nocivos para los “países emisores” --como él los denomina. Lo anterior porque estos países tienen que lidiar con los efectos perversos que producen o las remesas en las economías nacionales, o el contacto de las bandas criminales, como las de las maras en Centro América, una vez empiezan a hacer parte de circuitos internacionales. De la misma manera hay perspectivas que muestran los efectos positivos de la presencia de los migrantes que vienen a contribuir en el desarrollo y mejora de las condiciones de vida, ayudando no sólo al aumento de los ingresos por la vía de los impuestos, sino a la diversidad, al desarrollo científico y tecnológico, tal y como sucede con los trabajadores agrícolas o los denominados DREAMers (soñadores en Castellano) en los Estados Unidos.[2]

En tercer lugar es importante mencionar que el problema de la migración no está en los procesos legales, controlados e incluso planificados de los que migran. Es decir, el problema no está en la movilidad de turistas, emprendedores, estudiantes, profesionales e incluso trabajadores que se mueven de un lugar a otro con diferentes documentos que los acreditan como parte de un proceso deseado, institucionalizado y legítimo. El problema está más bien en esos grupos de migrantes (no controlados, indeseados, ilegales) que entran a desafiar, en palabras de Portes, los órdenes establecidos (las estructuras de poder, clase, estatus y organizaciones), y las culturas (los sistemas de valores, normas, repertorios capitales e instituciones).

Entonces por qué migran estos últimos, que son los que más nos hacen alarmar como sociedad, y que tienen en jaque a los diseñados y ejecutores de políticas públicas y de acuerdos internacionales. Estudios de migración[3] desarrollados en la Universidad Icesi, en asocio con la Universidad de Washington, Seattle, muestran que estos migrantes siguen siendo mayoritariamente hombres pero que cada vez son más las mujeres que migran. Entre ellos, los más jóvenes, los más educados y sin hijos, migran en busca de mayor educación y de mejores condiciones de trabajo y ejercicio profesional que les asegure una vida buena: tranquila, con buenos ingresos y facilidades para mantenerse y gozar de los niveles de los países a los que van. Los menos jóvenes, los menos educados y con hijos, migran buscando asegurar un mejor presente y un mejor futuro para sus familias, principalmente para sus hijos, que han dejado en sus lugares de origen o que van llevando progresivamente. La mayoría de estos migrantes no ve su futuro en esos países y una vez cumplido los propósitos de sacar adelante a sus familias siempre piensan en regresar.

En relación con los contextos que estos migrantes identifican, se destacan la pobreza, el desempleo y las violencias (tanto política como familiar) de sus lugares de origen. Es importante destacar que este tipo de situaciones (locales) son confrontadas con la información y las historias que los migrantes obtienen de los medios de comunicación y de las redes sociales que ellos han tejido con ayuda de las Tecnología de Comunicación e Información (TIC). Para los más jóvenes se destacan los medios sociales (como Facebook, Instagram o Whatsapp), y para los más veteranos los teléfonos, y más recientemente Skype. Estos medios no sólo han ayudado a los migrantes a tomar las decisiones de migrar y a definir sus lugares de origen, sino también se convierten en una herramienta fundamental tanto para la sobrevivencia y la integración en los lugares a los que llegan, y en un soporte emocional y cultural que les permite mantenerse “conectados” con sus familias, barrios y países.

En lo estructural vale la pena anotar que los procesos de migración que estamos viendo están directamente relacionados con los regímenes sociales económicos y culturales que se han impuesto: la globalización[4], el (neo) liberalismo (económico y político), y el multiculturalismo que hacen de las violencias y la marginación social, la pobreza, la inequidad y la injusticia los principales motores de estos migrantes indeseados.

Referencias
Baron, L. F., Neils, M., & Gomez, R. (2013a). "Crossing new borders: computers, mobile phones, transportation and English language among Hispanic day laborers in Seattle". Journal of the American Society for Information Science and Technology - JASIST.

Baron, L. F., Neils, M., & Gomez, R. (2013b). Jobs and Family Relations: uses of computers and mobile phones among Hispanic day laborers in Seattle. Paper presented at the iConference, Fort Worth, Texas.

Bauman Z. Globalization: The human consequences, Polity. Cambridge.

Castles, Stephen. "Comprendiendo la migración global: una perspectiva desde la transformación Social". Relaciones Internacionales, núm. 14, junio de 2010 GERI – UAM

Escobar, Arturo (2008). Territorios de Diferencia. Lugar, movimientos, vida, redes, Duke University Press.

Portes, Alejandro. "Migración y cambio social: algunas reflexiones conceptuales", RES. Revista Española de Sociología, nº 12 (2009) pp. 9-37.

Notas
[1] Fragmento de entrevista a migrante realizado por Bryan Rebellón, integrante del Semillero de Investigación Migraciones, comunicación y cambio social, Universidad Icesi.

[2] Los DREAMers es un término usado en el movimiento de reforma de inmigración en Estados Unidos para referirse a los jóvenes inmigrantes que podrían beneficiarse con la Acción Diferida de la administración Obama para la Infancia Arrivals (DACA para su sigla en inglés).

[3] Ver por ejemplo: Barón, Neils & Gomez (2013), Crossing new borders. Computers, Mobile Phones, Transportation, and English Language Among Hispanic Day Laborers in Seattle, Washington. Ver Enlace 1 o Enlace 2.

[4] Globalidad imperial como la llamaría Arturo Escobar (2008), es entendida como el resultado de fuerzas de interacción en permanente cambio del pensamiento y la cultura europea, consideradas universalmente válidas y que aparentemente mantienen una subordinación de los saberes y prácticas culturales de la mayoría de los grupos no europeos. Este tipo de globalidad tiene una contraparte en el acto sistémico de encubrimiento del otro y la defensa del privilegio blanco en el mundo, no tanto el blanco fenotípicamente, sino la defensa de un modo de vida euro-céntrico que ha privilegiado históricamente a la gente blanca.

lunes, 20 de abril de 2015

Presentación de libro: Más que teclas y pantallas

La Oficina de Publicaciones de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Icesi invita a la Presentación del libro: Más que teclas y pantallas. Acceso público a TIC en Colombia de los profesores Luis Fernando Barón, profesor de la Universidad Icesi, y Ricardo Gómez, profesor de la Universidad de Washington, EE.UU.

El evento contará con los comentarios de dos invitados especiales. Mónica Valdéz es periodista y antropóloga, consultora en estrategias de comunicación, especialmente en temas relacionados con derechos humanos, política públicas y construcción de paz. Actualmente, es directora del Programa de Formación de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC), América Latina y El Caribe. También nos acompañará Julian Gonzales, director del Grupo de Investigación en Periodismo e Información de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle.

Los esperamos el próximo viernes 24 de abril a las 5:00 p.m. en el Auditorio Delima de la Universidad Icesi.

>>> Mayor información aquí.

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