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jueves, 24 de septiembre de 2015

La inefable grandeza del Pacífico colombiano

Diálogo de saberes con el Consejo Comunitario La Plata, Bahía Málaga


Por Jenniffer Silva Jaramillo.

Del 15 al 20 de septiembre el laboratorio de estudios transnacionales de la Universidad Icesi, organizó una salida de campo al Consejo comunitario La Plata, en Bahía Málaga. A la convocatoria respondimos 11 estudiantes interesados en conocer las dinámicas internas de una comunidad tan autónoma.

Cuando llegamos al puerto, el calor y la humedad provocaban esa sensación fastidiosa de estar pegajoso y sin aire para respirar. Ya nos acercábamos al medio día, las expectativas de llegar a La Plata aumentaban en la misma medida que se pensaba en el almuerzo. Cuando arrancamos en la lancha el paisaje costero se confabulaba con un azul turquesa que nos dejaba absortos ante la inmensa belleza.

En el recorrido nos acompañó Ferney Valencia, líder del Consejo comunitario de La Plata, Bahía Málaga.. Un hombre pujante, sonriente y de una chispa brillante. Siempre presto a compartir el saber heredado de su comunidad y sus mayores. Poco a poco nos fue informando sobre las prácticas culturales, los conocimientos ancestrales y los problemas que hoy hacen más compleja la vida de los y las malagueñas, creando dicotomías entre la visión de conservar los recursos naturales y la necesidad de mejorar la calidad de vida de las 4 comunidades que comprende el archipiélago de La Plata.

En la primera reunión del día, líderes de la localidad nos expusieron cartografías y mapas de la zona, aquí se aseveró que La Plata, se encuentra ubicada en la parte interna de la Bahía. En ella habitan personas de ascendencia afrocolombiana, muchos de ellos colonos y otros asentados a raíz de procesos migratorios. El Consejo tiene unos 700 habitantes, que hacen parte de unas 160 familias, cuyo sentido de Territorio sobre pasa la idea de espacio físico y es pensado e interiorizado como herencia ancestral.

La biodiversidad de este inefable rincón, está dada tanto por los ecosistemas naturales, como por los ecosistemas sociales y sus prácticas culturales que intentan armonizar el dialogo con el entorno. Es así como la economía en las cuatro veredas del archipiélago, La plata, Mangaña, MiraMar y la Sierpe, se basa en la pesca artesanal, la agricultura de consumo local, el “lampareo” (como se le llama a la caza) y la extracción de madera para la construcción de viviendas y lanchas. La venta local a las comunidades vecinas ya los turistas, es otra de sus dinámicas económicas de sostenibilidad. Recientemente las comunidades han iniciado proyectos de Eco y Etno Turismo así como de recolección y procesamiento de Naidí (fruto de una palmera nativa del Pacífico Colombiano también conocida como asaí, azaí, huasaí y palma murrapo. También han desarrollado procesos de cooperación con organizaciones internacionales que los están llevando a entrar al mundo de la negociación de “bonos de carbono” (pagos de Estados, multinacionales y actores privados por la preservación y cuidado de sus bosques).

Las reglas de juego en su sistema de gobierno propio están mediadas por el Código de Régimen Interno, el reglamento para el manejo del Ecoturismo en el territorio y el Plan de Administración de los Recursos naturales. Con las normas claras, la identidad y la autonomía son pilares de su resistencia normativa ante un Estado que ha tenido una presencia diferencial en la historia de esta comunidad, como en todo el territorio de Buenaventura, tal y como mencionó uno de sus líderes.

Ya con un panorama más amplio sobre las condiciones socio-económicas y políticas del archipiélago, iniciamos los diálogos sobre el tema de reactivar el Ecoturismo autónomo y sostenible como proyecto de desarrollo para mejorar el bienestar de los malagueños. Teniendo en cuenta, primero, que este progreso al que me refiero, no se trata de explotar desmedidamente los recursos naturales de la región, sino más bien como lo dijo Ferney Valencia: “Se trata de un desarrollo sostenible con un consumo consciente y autónomo”. Segundo, teniendo presente las experiencias negativas de otras áreas cercanas, en las que su proyecto de desarrollo turístico no tuvo en cuenta aspectos de salubridad sanitaria, manejo de las basuras y tratamiento de aguas residuales. Lo cual ha provocado el deterioro de sus ecosistemas. Por último se piensa en un desarrollo que genere otras oportunidades de vida a sus habitantes, en donde la educación deje de ser una expectativa poco viable y se generen espacios de intercambio colaborativo de saberes.

De esta manera, en el corazón del pacífico los días iniciaban con el sonido del agua y las carcajadas de los nativos, mientras se descubría el sol entre los manglares y algunos rayitos lograban colarse por la rendija de la madera con la que estaba hecha la cabaña en la que nos hospedábamos. El muy buen día y las sonrisas mañaneras lograban afianzar un poco más, la confianza no sólo entre los compañeros de equipo, sino con los habitantes de la vereda. Don Pepe por ejemplo; madrugaba a contarnos sus historias de miserias y fortunas en la ficción contemporánea. Don Aladino con sus 89 años aún conserva una fuerza descomunal que pone a merced de su oficio: carpintero naval. Trabajaen sus embarcaciones, que por herencia familiar, construye desde que tenía 14 años con las maderas que se dan en la zona: Iguanegro, Chachajo Amarillo, Balano, Tangare, entre otros. Doña Nelci, sazonadora tradicional madrugaba a consentirnos con sus delicias pacíficas, que empanadas de piangua, que pescadito fresco, que agua de panela con limoncillo y otros platos típicos de la zona: “Lo principal es que la comida se haga con amor, la sazón es el corazón y por eso queda rica”, nos dijo Doña Nelci.

De relato en relato íbamos entendiendo la complejidad del día a día de los malagueños. Un recorrido en lancha por las diferentes veredas del archipiélago, nos mostró el por qué este territorio es considerado como un pulmón del mundo. La biodiversidad se encuentra entre las gigantescas y diferentes redes de manglares, que a su vez albergan más de 1700 especies entre animales y plantas. Allí conocimos la legendaria y prehistórica Samia, la famosa Palma Mil Pesos, que produce un fruto delicioso que lleva el mismo nombre, iguanas, rayas, garzas moradas, las cascadas de agua dulce de la Sierpe, delfines y ballenas, todas estas fueron algunas de las maravillas que pudimos apreciar en esta salida de campo.

Por otro lado también tuvimos la oportunidad de comprender más de cerca los procesos de resistencia y cambio que la organización Eco-manglar ha venido desarrollando a través de diferentes actividades eco y etno-turísticas tales como el avistamiento de aves y ballenas, los recorridos ecológicos por los mangles, el lampareo fotográfico, la música folklórica, entre otros. Todo lo anterior con el fin de contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de la comunidad y la protección del medio ambiente.

Sin duda alguna vivimos una de las experiencia más maravillosas, gracias no solo al equipo de trabajo sino a cada uno de los malagueños con ese don de gente, esa calidez humana con la que nos atendieron y nos abrieron no solo sus casas, sino también sus corazones. Gracias, muchas gracias Bahía Málaga por tanto. Esperamos que nuestro trabajo colectivo en las primeras iniciativas acordadas para ayudar a mejorar el bienestar de sus comunidades sea solo el principio de este trabajo mancomunado hacia una plataforma ecoturistica autónoma y sostenible que eleve las oportunidades de vida digna para todos.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Viaje al centro del Pacífico Colombiano

Diálogo de saberes con el Consejo Comunitario La Plata, Bahía Málaga


Por Luis Fernando Barón.
Profesor Investigador, Laboratorio de Procesos Transnacionales, Universidad Icesi
Fotos: Natalia Ayala y Laura Zuñiga

Bahía Málaga está ubicada justo en la mitad del Pacífico Colombiano; las distancias que hay hacia el norte y hacia el sur son prácticamente las mismas. Esta zona no sólo es de gran relevancia para la sostenibilidad ambiental, económica y social de la región, sino que es un espacio muy importante en términos geopolíticos, culturales y globales.

Entre el 15 y el 20 de Septiembre de 2015, un grupo de 5 investigadores de Ciencias Sociales y de Ciencias de la Salud y 11 estudiantes Ciencia Política de la Universidad Icesi, hicimos un intercambio de vivencias y conocimientos con integrantes del Territorio Colectivo Ancestral de La Plata, uno de los cinco Consejos Comunitarios que administran Bahía Málaga.

Participamos de múltiples recorridos por este territorio, sustento natural, productivo y cultural de comunidades afrocolombianas que han luchado por su permanencia y protección durante más de tres siglos. Acompañados por varios de sus pobladores, navegamos por los canales y esteros de la Bahía, y caminamos por senderos y quebradas de aguas dulces que se funden con el agua salada del mar para crear estuarios llenos de vida y belleza. También recorrimos y conocimos varios tipos de manglares, que son las “sala cunas” de cientos de especies de peces, moluscos y mariscos, y disfrutamos de maravillas naturales como las Cascadas de La Sierpe, o las danzas de las ballenas, que en este tiempo se aparean y crían a sus ballenatos a las puertas de la Bahía.

En nuestros recorridos conversamos e intercambiamos experiencias con integrantes de los diferentes cuerpos veredales y comunales del Consejo Comunitario, con jóvenes y “mayores” de la Asociación EcoManglar, con curanderos y mujeres que por décadas han perfeccionado prácticas tradicionales de medicina, y pobladores del Consejo que han trasegado por diversos lugares del país en busca de aventuras y otras formas de sustento. También hablamos con artesanos y constructores de canoas, con agricultores, corteros de madera, y con mujeres que recolectan y protegen la Piangua, ese exquisito molusco que se reproduce en los manglares que conviven con inmensos bosques.

Además compartimos con el grupo de Sazoneras, mujeres expertas en preservar y cocinar platos tradicionales de este rincón del Pacífico, e incluso cantamos y danzamos con jóvenes y niños al son de marimbas, tambores y conchas. La noche previa a nuestra partida, celebramos con un baile de músicas tradicionales y contemporáneas, al calor del Viche Curao, delicioso licor de caña mezclado con hierbas y bejucos del bosque tropical. El murmullo, la brisa y la frescura de un torrencial aguacero no solo nos acompañó en la fiesta, sus trueno y rayos también marcaron el final de la misma, porque tal y como lo expresaron nuestros anfitriones “cuando la naturaleza habla, hay que escucharla”.

Este viaje nos permitió experimentar la calidez, alegría y creatividad de los hombres, mujeres, jóvenes, niñas y niños de La Plata. Además nos dejó sentir su orgullo por ser negros, por hacer parte de ese territorio y su espíritu solidario y responsable con los demás y con la increíble biodiversidad que los rodea.

Nuestras experiencias también nos dejaron apreciar el trabajo de lucha, organización y fortalecimiento étnico, socioeconómico y político de esta comunidad, que la ha logrado el reconocimiento y titulación de un territorio colectivo formado por cuatro veredas: La Plata, La Sierpe, Mangaña, y Miramar.

El Consejo Comunitario en su conjunto, hoy apuesta por el mantenimiento de ese territorio en el que el uso y aprovechamiento ambiental estén en armonía con el bienestar colectivo de las presentes y futuras generaciones. “Una Comunidad Étnica; donde la salud, la educación, el auto abastecimiento alimentario y la convivencia pacífica, sean regulados por el respeto y la valoración constante de riqueza cultural y ambiental que nos caracteriza”.

De nuestras observaciones, entrevistas y vivencias, elaboramos un diagnóstico preliminar e identificamos prioridades de acción que incluyen asuntos organizativos y políticos, de salud comunitaria, de productividad y sostenibilidad, educación, cultura y medio ambiente, entre los más destacados. De manera particular concretamos con representantes del Consejo, una Agenda de Trabajo conjunto de corto y mediano plazo que incluye actividades como: Jornada Académica y Cultural “Bahía Málaga se toma Icesi”, Proyecto de cooperación de pintura y murales, Proyecto de conformación de Asociación de Corteros y Plan de Negocio, Apoyo jurídico y legal para asuntos Etnicos-Ambientales y Proyecto de Investigación Acción (Diplomado) Territorios y Buen Vivir: Prácticas de Salud, Bienestar y Desarrollo en el Pacífico Colombiano.


domingo, 17 de mayo de 2015

Pal norte me voy. Migrantes ¿persiguiendo la libertad, el desarrollo y la justicia social?

La migración no es una anomalía, tampoco es positiva o negativa en sí misma. La migración es multicausal y para entenderla mejor es necesario considerar las motivaciones individuales y colectivas que llevan a migrar; los contextos particulares en los que se produce, y las estructuras socioculturales que incentivan o no la migración.

Por Luis Fernando Barón.
Laboratorio de Estudios Transnacionales
Universidad Icesi - Cali

“Lo más difícil de la migración es luchar contra la
incomprensión de la gente, la soledad y el silencio”
[1]

En el último año se han incrementado de manera exponencial las imágenes e historias de migrantes, tanto en los medios tradicionales como en los sociales (como YouTube, Facebook, Instagram). Así lo demuestran las fotografías y relatos de niños y jóvenes centroamericanos que viajan a Estados Unidos en busca de sus familias haciéndole el quite a la pobreza y la violencia; los retratos y narrativas de hombres, mujeres y niños del norte de áfrica que se embarcan por millares o naufragan en el Mar Mediterráneo huyendo de las guerras, el hambre y las pugnas culturales, o las dramáticas trayectorias de migrantes que, después de largas y traumáticas travesías, son deportados de Estados Unidos y de países europeos, debido a sus intentos reiterados por entrar a estos países sin los documentos legales que los autoricen.

De la misma manera en el último año se ha triplicado la presencia de migrantes indocumentados en Colombia. Además las estadísticas de la Unidad de Migración de muestran que el flujo migratorio en nuestro país ha aumentado, mostrando para el 2012 un aumento cercano al 18%, mientras que las estadísticas de la OIM (2013) revelan un incremento de más de medio millón en el número de colombianos que abandonaron el país en comparación al 2012, para un total de 4 millones 167 mil. Así, casos como como el de los ocho migrantes indocumentados de Ghana y Sudáfrica que fueron detenidos en Cali esta semana o de los números en aumento de los migrantes de Cali o Buenaventura hacia Chile, ya no parecen extraños en esta ciudad tan distante de las fronteras internacionales, pero tan cerca de los circuitos que pueden llevar a nacionales y extranjeros, principalmente, hacia Estados Unidos y Canadá, y en menor proporción a Perú o Chile. Y todos estos hechos nos llevan a preguntarnos ¿Y por qué migra esta gente? ¿Por qué están dispuestos a invertir inmensas cantidades de tiempo, dinero, e incluso la vida misma, para llegar a otro lugar que les ofrezca, real o fantasiosamente, una vida mejor?

En primer lugar, es importante aclarar que migrar es parte de la naturaleza humana. De acuerdo con los estudios disponibles, los humanos nos hemos movido de un lugar a otro, no solo como resultado de un asunto de sobrevivencia física o biológica, sino también como respuesta de nuestro carácter explorador y curioso. Migración también es producto de la búsqueda del placer que implica el movimiento, el cambio y la incertidumbre. Sin embargo, como afirma Castles (2010) “la utopía postmoderna de un mundo de movilidad sin fronteras no ha visto todavía la luz”, pues los cálculos mundiales muestran que sólo el 3% de la población global son migrantes, unos 85 millones de migrantes laborales, y entre 30 y 40 millones, son migrantes irregulares, es decir entre el 15% y el 20% del total (OIM 2008). De igual manera, como afirma Bauman (2008) el derecho a ser móvil no es para todo el mundo y es más selectivo y específico de ciertas clases y grupos sociales.

En segundo lugar, a pesar del sesgo negativo que se ha impuesto respecto a las migraciones, como un “problema social”, es importante tener en cuenta que los resultados e impactos de las migraciones son diferenciales, y tienen que ver con las visiones y expectativas de cada sociedad. Portes (2009), por ejemplo, ha mostrado que los flujos migratorios hacia países como Estados Unidos no han tenido necesariamente un efecto perverso allí, sino que incluso ha resultado más nocivos para los “países emisores” --como él los denomina. Lo anterior porque estos países tienen que lidiar con los efectos perversos que producen o las remesas en las economías nacionales, o el contacto de las bandas criminales, como las de las maras en Centro América, una vez empiezan a hacer parte de circuitos internacionales. De la misma manera hay perspectivas que muestran los efectos positivos de la presencia de los migrantes que vienen a contribuir en el desarrollo y mejora de las condiciones de vida, ayudando no sólo al aumento de los ingresos por la vía de los impuestos, sino a la diversidad, al desarrollo científico y tecnológico, tal y como sucede con los trabajadores agrícolas o los denominados DREAMers (soñadores en Castellano) en los Estados Unidos.[2]

En tercer lugar es importante mencionar que el problema de la migración no está en los procesos legales, controlados e incluso planificados de los que migran. Es decir, el problema no está en la movilidad de turistas, emprendedores, estudiantes, profesionales e incluso trabajadores que se mueven de un lugar a otro con diferentes documentos que los acreditan como parte de un proceso deseado, institucionalizado y legítimo. El problema está más bien en esos grupos de migrantes (no controlados, indeseados, ilegales) que entran a desafiar, en palabras de Portes, los órdenes establecidos (las estructuras de poder, clase, estatus y organizaciones), y las culturas (los sistemas de valores, normas, repertorios capitales e instituciones).

Entonces por qué migran estos últimos, que son los que más nos hacen alarmar como sociedad, y que tienen en jaque a los diseñados y ejecutores de políticas públicas y de acuerdos internacionales. Estudios de migración[3] desarrollados en la Universidad Icesi, en asocio con la Universidad de Washington, Seattle, muestran que estos migrantes siguen siendo mayoritariamente hombres pero que cada vez son más las mujeres que migran. Entre ellos, los más jóvenes, los más educados y sin hijos, migran en busca de mayor educación y de mejores condiciones de trabajo y ejercicio profesional que les asegure una vida buena: tranquila, con buenos ingresos y facilidades para mantenerse y gozar de los niveles de los países a los que van. Los menos jóvenes, los menos educados y con hijos, migran buscando asegurar un mejor presente y un mejor futuro para sus familias, principalmente para sus hijos, que han dejado en sus lugares de origen o que van llevando progresivamente. La mayoría de estos migrantes no ve su futuro en esos países y una vez cumplido los propósitos de sacar adelante a sus familias siempre piensan en regresar.

En relación con los contextos que estos migrantes identifican, se destacan la pobreza, el desempleo y las violencias (tanto política como familiar) de sus lugares de origen. Es importante destacar que este tipo de situaciones (locales) son confrontadas con la información y las historias que los migrantes obtienen de los medios de comunicación y de las redes sociales que ellos han tejido con ayuda de las Tecnología de Comunicación e Información (TIC). Para los más jóvenes se destacan los medios sociales (como Facebook, Instagram o Whatsapp), y para los más veteranos los teléfonos, y más recientemente Skype. Estos medios no sólo han ayudado a los migrantes a tomar las decisiones de migrar y a definir sus lugares de origen, sino también se convierten en una herramienta fundamental tanto para la sobrevivencia y la integración en los lugares a los que llegan, y en un soporte emocional y cultural que les permite mantenerse “conectados” con sus familias, barrios y países.

En lo estructural vale la pena anotar que los procesos de migración que estamos viendo están directamente relacionados con los regímenes sociales económicos y culturales que se han impuesto: la globalización[4], el (neo) liberalismo (económico y político), y el multiculturalismo que hacen de las violencias y la marginación social, la pobreza, la inequidad y la injusticia los principales motores de estos migrantes indeseados.

Referencias
Baron, L. F., Neils, M., & Gomez, R. (2013a). "Crossing new borders: computers, mobile phones, transportation and English language among Hispanic day laborers in Seattle". Journal of the American Society for Information Science and Technology - JASIST.

Baron, L. F., Neils, M., & Gomez, R. (2013b). Jobs and Family Relations: uses of computers and mobile phones among Hispanic day laborers in Seattle. Paper presented at the iConference, Fort Worth, Texas.

Bauman Z. Globalization: The human consequences, Polity. Cambridge.

Castles, Stephen. "Comprendiendo la migración global: una perspectiva desde la transformación Social". Relaciones Internacionales, núm. 14, junio de 2010 GERI – UAM

Escobar, Arturo (2008). Territorios de Diferencia. Lugar, movimientos, vida, redes, Duke University Press.

Portes, Alejandro. "Migración y cambio social: algunas reflexiones conceptuales", RES. Revista Española de Sociología, nº 12 (2009) pp. 9-37.

Notas
[1] Fragmento de entrevista a migrante realizado por Bryan Rebellón, integrante del Semillero de Investigación Migraciones, comunicación y cambio social, Universidad Icesi.

[2] Los DREAMers es un término usado en el movimiento de reforma de inmigración en Estados Unidos para referirse a los jóvenes inmigrantes que podrían beneficiarse con la Acción Diferida de la administración Obama para la Infancia Arrivals (DACA para su sigla en inglés).

[3] Ver por ejemplo: Barón, Neils & Gomez (2013), Crossing new borders. Computers, Mobile Phones, Transportation, and English Language Among Hispanic Day Laborers in Seattle, Washington. Ver Enlace 1 o Enlace 2.

[4] Globalidad imperial como la llamaría Arturo Escobar (2008), es entendida como el resultado de fuerzas de interacción en permanente cambio del pensamiento y la cultura europea, consideradas universalmente válidas y que aparentemente mantienen una subordinación de los saberes y prácticas culturales de la mayoría de los grupos no europeos. Este tipo de globalidad tiene una contraparte en el acto sistémico de encubrimiento del otro y la defensa del privilegio blanco en el mundo, no tanto el blanco fenotípicamente, sino la defensa de un modo de vida euro-céntrico que ha privilegiado históricamente a la gente blanca.

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