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miércoles, 4 de marzo de 2015

Los gais no son mejores padres o madres

Columnista Hugo Andrés Arévalo González.

Aunque estoy de acuerdo con la reivindicación de los derechos humanos y aunque es comprensible la resistencia a través de la acción y del discurso de determinados grupos sociales, como por ejemplo las minorías, y recientemente la comunidad LGBTI; hay que pensar cuidadosamente las formas de solicitar y participar, teniendo en cuenta los contenidos del discurso. Y en el caso de adopción de niños y niñas por parte de personas gais, se ha se construido un discurso social (tanto desde personas homosexuales como heterosexuales) con una tendencia similar a este texto del autor que se hace llamar “Cordobés Sensato”:

Mientras tanto, ustedes, colombianos heterosexuales, defensores de la constitución y de la familia y fieles creyentes de su Omnipresente Dios, preocúpense por seguir teniendo hijos a diestra y siniestra, abandonándolos, maltratándolos, educándolos de la manera más indigna. Que mientras tanto nosotros, homosexuales, nos preocupamos por cuidar animales, poner lindas a sus mujeres, curándolos cuando estén enfermos, educando a sus hijos, construyendo sus casas, entre muchas otras cosas, porque nos los creo tan ignorantes para pensar que homosexuales solo hay en una salón de belleza.

El fragmento en mención, es un texto ejemplo, de la punta de lanza de los discursos sociales que dentro de su lucha por reivindicarse, sólo profundizan y legitiman su segregación.

Por supuesto: todas las personas deberían tener derecho a adoptar a niños y niñas, casarse, etc., independientemente de la condición humana que tengan. Sin embargo, en este tipo de olas discursivas, se evidencia lo que en psicología social se conoce como "prejuicio benévolo" en la categoría de sesgos intergrupales. Los sesgos intergrupales, vienen siendo aquellas concepciones erróneas que tenemos sobre los grupos a los cuales pertenecemos, o sobre grupos ajenos a nosotros. Se suelen calificar a estos grupos por ser grupos, es decir, por estar en colectivo, y no por estar conformados más bien por individuos, personas. Esto facilita que cuando pensemos sobre alguien, lo hagamos frecuentemente de manera generalizada, calificando a su grupo y no a la persona, tal y como ha sonado el discurso que aparece en el párrafo anterior, en el que el autor desde su posición individual, al pertenecer a una minoría social, piensa de manera prejuiciosa que todas las personas gais desean adoptar a niños y niñas; y que los gais son las únicas personas en el mundo que se preocupan por la naturaleza, los animales, etc.

El texto de “Cordobés Sensato”, es similar a otro discurso muy común en ciertos escenarios sociales. Los psicólogos sociales Peter Glick y Susan Fiske, ejemplifican al respecto:

Algunas formas de sexismo son, para el responsable, subjetivamente benevolentes, caracterizando a las mujeres como criaturas puras que deben ser protegidas, respaldadas y adoradas. Esta idealización de las mujeres implica simultáneamente que son débiles y más apropiadas para los roles convencionales del género; ser puestas en un pedestal es limitarlas, pero el hombre que pone a una mujer en un pedestal lo interpreta como aprecio hacia ella, en vez de restricción, (y muchas mujeres están de acuerdo).

Concluye el profesor de psicología, Scott Plous al respecto: “Todos estos estereotipos parecieran halagos, y todos tienen un granito de verdad en que el estereotipo describe con exactitud algunos miembros del grupo, pero son todas generalizaciones excesivas que reducen un grupo diverso de personas a un solo tipo: un estereotipo”.

El hecho de responderle a la lógica agresiva de los discursos sectarios de las diferentes formas de dominación social, con el mismo tipo de estructura pero desde el bando contrario sea cual sea, sólo acrecienta el abismo de la violencia simbólica, que lamentablemente muchas veces ha pasado al plano material sin mucha dificultad.

Se puede evidenciar entonces cómo ese discurso de que sólo las personas gais "son buenas" o adoptarían a los niños en condiciones favorables por encima de una familia heterosexual, cae por su propio peso en el mismo saco prejuicioso. Tal cual lo afirma la periodista Virginia Mayer en dos comentarios en su cuenta de Twitter (el primero): "Ese argumento de que se deben dejar adoptar a las parejas del mismo género a los niños abandonados por parejas heterosexuales es flojo”. Y el segundo: “No todos los niños que hay para adoptar fueron ‘abandonados’ por parejas heterosexuales. Eso es tan sesgado como es la homofobia".

Finalmente, lo último que le beneficiaría a un niño o niña para que fuese adoptado, sea cual sea la condición de sus progenitores, es creer que un tipo de persona es mejor que otra. Ni los estudios en mano de Viviane Morales, sirven para generalizar la individualidad y decir quiénes son más aptos o quiénes no para ser padres o madres; como también el hecho de trasladar el discurso de la competencia económica (mejor-peor) al plano emocional y afectivo como éste, sólo nos seguirán obstaculizando el camino para construir de verdad un nuevo país.

martes, 10 de diciembre de 2013

De putas y blasfemos

Columnista Nibega.

Quisiera dejar un relato un poco reflexivo para este mes decembrino y tan lleno de religión, como el procurador y lo que nos sucede en nuestro país y cualquier país.



Qué sabe Dios o Jesús de las familias, me pregunto. El primero es "el creador" de todo, por lo tanto no tuvo familia. El segundo es enviado a la tierra por su padre para ser asesinado, sacrificado como se sacrifica un toro por diversión, por un pueblo bárbaro y lleno de miedo por culpa de un gobierno corrupto. Sumemos a esto que Jesús es hijo de un carpintero y una ama de casa, si es que podemos creer que su mujer se embarazó cuando él estaba lejos de casa. Desde este punto de vista Jesús no tiene muchos argumentos a su favor para defender la familia nuclear. Aparte de esto la familia no tiene mayores problemas aparte de tener que ocultar a su hijo para que no lo maten, ser pobres, desplazados y no tener con qué sacar lo del día. De ahí que Jesús aprendiera a multiplicar el pan y el pescado.

Aparte de su familia singular, tan común en esos y todos los tiempos, el Jesús fue un buen tipo. Se fue a temprana edad de casa en busca de aventuras, ocultó eso en la idea más sublime, consiguió amigos y enemigos. Su vida es un conjunto de historias cargadas de vino en las que termina salvando y saliendo con una prostituta con la que se dice: "tuvo descendencia". Tan normal en esa época y en… ustedes ya saben. María de Magdala forma entonces una familia con Jesús, en unión libre, otro ejemplo de lo diversificado que es Jesús.

Después de hacerse de más enemigos que amigos, eso por andar diciendo la verdad a cualquiera sin saber si es algún asesino dueño del poder, como en cualquier época. En sus últimos días se mete una última parranducha donde, después de la ingesta lo llevan a la cruz a los treinta y dos años. Ahora hay quienes dicen que revivió a los tres días de ser crucificado y siguió su parranda en el cielo.

Entonces me sigue quedando la duda de si Jesús está en contra de las familias no nucleares o ¿esto es la idea de un grupo de gentes que creen que conservar viejas y gastadas costumbres harán de la sociedad una mierda mejor? Desde mi humilde opinión creo que Jesús hubiese apoyado las propuestas LGTBI de igualdad, lo digo desde lo que vivió, no lo que dicen que vivió según los que alteraron la Biblia y la reescribieron.

La sociedad es la misma, lo único que cambia es la tecnología, que logra alterar algo en la sociedad pero siguen existiendo los mismo miedos y experiencias que se han vivido y se seguirán viviendo.

lunes, 1 de julio de 2013

Matrimonio igualitario… una cuestión de derechos

Columnista José Jairo Jaramillo.

Matrimonio igualitario… una cuestión de derechosEl siglo pasado estuvo caracterizado por movimientos sociales que se organizaron en torno a grandes objetivos por la igualdad. Es así como las mujeres lograron en el marco de una sociedad machista y patriarcal conquistar su derecho a la participación política a través del voto. Es así como el movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos logro que se les reconociera igualdad en derechos que los considerados “blancos”. Fue así como los indígenas colombianos lograron ser reconocidos como ciudadanos con plenos derechos en la constitución política de 1991…en este nuevo siglo, la lucha por una mayor igualdad, que es una misma lucha, está siendo liderada por una minoría que paso del anonimato, a la organización, y al activismo. La COMUNIDAD LGBTI. Gracias a esta capacidad de movilización el matrimonio homosexual ha sido instituido durante la última década mediante leyes dictadas en Países Bajos (2001), Bélgica (2003), España (2005), Canadá (2005), Noruega (2009), Suecia (2009), Portugal (2010), Islandia (2010), Argentina (2010) y en la Ciudad de México, Distrito Federal, (2009).

En los últimos años, en Colombia, han alcanzado varios logros, entre ellos el reconocimiento a gozar de derechos patrimoniales, y a ser considerados como familia. Más en los últimos días, han tenido un revés en las notarias y juzgados…no los quieren unir en matrimonio, a pesar de que la corte constitucional en sentencia C-577 del 2011 estableció:

El Congreso de la República antes del 20 de junio de 2013 debe legislar, de manera sistemática y organizada, sobre los derechos de las parejas del mismo sexo con la finalidad de eliminar el déficit de protección que afecta a las mencionadas parejas respecto a la solemnización de sus uniones.

MAS ESTABLECIÓ EL SIGUIENTE PLAZO…

Si el 20 de junio de 2013 el Congreso de la República no ha expedido la legislación correspondiente, las parejas del mismo sexo podrán acudir ante notario o juez competente a formalizar y solemnizar su vínculo contractual.

Ya el plazo se cumplió, el Congreso de la República no aprobó el matrimonio igualitario, que en palabras del “honorable” Senador Roberto Gerlein: es una manera de aprobar el sexo escatológico, sucio y excremental (palabras que merecen rechazo social). Por lo que en cumplimiento de lo establecido por la Corte Constitucional a partir de este 20 de junio las parejas del mismo sexo se están dirigiendo a notarias y juzgados a formalizar y solemnizar su vínculo contractual. Hecho frente al que se han encontrado con la negativa de permitirles unirse en matrimonio y por el contrario formalizar su relación a través de un contrato llamado Unión Solemne.

Considero que este hecho vulnera su derecho a la igualdad, no solo formal sino también material frente a la vida, pues le impide acceder a todas aquellas garantías que otorga el contrato de matrimonio. La unión solemne es una figura creada por los notarios, carece de contenido legal ¿Qué derechos otorga esta unión? Nadie sabe, porque esa figura no existe ni en la constitución ni en la ley, ni en ninguna regulación legal. Conforme al artículo 1 del decreto 1260 de 1970 la asignación del estado civil de una persona corresponde a la ley. Acorde a lo anterior solo quien tiene la facultad constitucional de crear la ley, puede modificar las categorías legales que establecen el estado civil de las personas. Solo el Congreso de la República y no un notario puede establecer cómo se modifica el estado civil.

En palabras de Rodrigo Uprimny Yepes “La Unión Solemne no permite superar la discriminación jurídica que hoy sufren las parejas del mismo sexo. Pero además esos contratos perpetúan una discriminación simbólica que deriva del hecho de impedir a esas parejas que puedan hablar de que están casadas. A lo sumo podrían decir que están formalizadas”.

En la misma sentencia la corte reconoció que estas parejas constituyen familia, al respecto menciono: “La corte ha reconocido distintos tipos de familia diferentes al formado por una pareja monogámica y heterosexual, como sucede con las familias monoparentales o con la de crianza y que, por este motivo, pensar que la familia heterosexual es la única reconocida constitucionalmente es contrario al texto constitucional y a la realidad social y cultural del país. La familia se genera cuando entre los miembros de la pareja del mismo sexo se percibe el compromiso de forjar una auténtica comunidad de vida basada en el afecto y que, por ejemplo, comporte el propósito de mantener la convivencia mutua, de proporcionarse acompañamiento y ayuda recíprocos o de asumir en común las responsabilidades que atañen a la pareja y a su entorno compartido”.

La corte estableció que existía un déficit de protección a las parejas homosexuales, a las que se les impedía acceder, en razón de su orientación sexual, a ciertos derechos reservados a parejas heterosexuales.

Y es que el problema es más que semántico, la diferencia entre realizar una unión a través de un contrato que no está regulado, como lo es el de la Unión Solemne y el contrato de matrimonio es sustancial.

A través de una figura diferente al matrimonio: no se constituye sociedad conyugal desde el inicio y por el solo hecho de la unión, no se accede a un estado civil, pues es inexistente el estado civil de compañero permanente, no se crea el régimen común de bienes porque la Corte no ha extendido a los compañeros permanentes todos los aspectos que configuran el marco de protección propio del matrimonio, no se reconoce la obligatoriedad reciproca de los deberes de cohabitación y ayuda mutua y de otras materias tales como la obligación alimentaria y su persistencia a cargo del responsable de la separación o disolución de la unión, o la posibilidad de aplicar la figura jurídica de la afectación a vivienda familiar (Garantía de inembargabilidad al domicilio principal de la familia).

Considero, como estudiante de Derecho, que bajo el principio del derecho PRO HOMINE (que implica que la interpretación jurídica siempre debe buscar el mayor beneficio para el ser humano, es decir, que debe acudirse a una interpretación extensiva cuando se trata de derechos protegidos-como el de la igualdad o la protección al núcleo familiar). Permite que jueces y notarios puedan unir en matrimonio a las parejas del mismo sexo que así lo deseen, pues es la única figura que les da plenas garantías para acceder a todos los beneficios de solemnizar su unión y la mejor forma de dar un paso sustancial hacia la igualdad real y efectiva sin importar condición social, económica cultural o sexual.

POR UN PAÍS MAS JUSTO… SÍ AL MATRIMONIO IGUALITARIO.

domingo, 24 de marzo de 2013

Carta de una hija a su madre homofóbica

Por Loca Des-genérica.

¡Hola! soy yo de nuevo. La loca des-genérica quien escribió hace tiempo… ¿Noviembre? ¿Diciembre? No lo recuerdo muy bien (ver). Mi memoria varía, al igual que lo hacen mis escritos junto con mis emociones... ¿A algunos de ustedes no les ha pasado que logran escribir grandes cosas en los peores momentos? Pues ese es mi caso en concreto.

Aunque para ser sincera, esto ya no se puede catalogar como emoción, sino más bien como sentimiento. Uno que me acompaña después de que la vida en un “hogar” se convirtiera en un infierno, la cárcel donde me siento como un animal enjaluado que no hace más que “acostumbrarse” a su encierro.

Lo que encontrarán a continuación son sólo pensamientos que giran en torno a ese(os) sentimiento(s); lo titulé “Carta de una hija a su madre homofóbica”, porque es exactamente lo que sucede conmigo en esto momentos. Mi situación no es la mejor, a pesar de que ella haya querido que se volviera más llevadera y “tranquila”... digamos que sin tantos aspavientos.

Sin más rodeos, los dejo con este escrito en el que sólo reflexiono sobre la tristeza, la melancolía y mis silencios...

Y tanto tú como yo nos escondemos, nos evitamos, evadimos... No hablamos. No tenemos nada de qué hablar a pesar de que no nos hemos visto desde aquella fatídica charla en la que dijiste todo, te desahogaste, mientras yo te miraba entre callada y atónita por creerme capaz de... eso.

Somos dos desconocidas bajo el mismo techo compartiendo el mismo aire pero en mundos separados, dispersos. En este momento no existo, sólo soy un pobre holograma pútrido que te pesa en la espalda y sé que se te hace un nudo en el cuello... la garganta se te cierra, la voz se te escapa y por eso me gritas.

No te culpo. Estás presa en tus esquemas, tus bocetos de "normalidad"... de dilemas raros en donde sabes que sigo siendo yo, sólo que conociendo algo de mí que algunas/algunos conocen de antemano porque muy probablemente no me juzgarían con la vara que tú has venido a hacerlo.

Dices que le darás tiempo al tiempo... que yo diluya mi estado “transitorio” para seguir mi vida desde cero. Que me aleje de todo ese mundo cuando me siento metida de lleno. Cuando me siento mejor aquí que en otra parte. Nunca me he sentido normal, menos teniendo al ejemplo perfecto de Ella. Sé que tiene sus errores y la amo así, pero hay cosas que no se le pasan a nadie, ella es MEJOR que yo. Sí. Lo es. Así todo el mundo diga que no, que también tengo cosas buenas, que soy “buena”.

Por algo la recuerdan, por algo saben qué es lo que ella quiere. Siempre ha tenido más claro que nadie quién quiere ser, para dónde quiere ir, hacia dónde volar. Yo por mi parte, cumplo el papel de oveja negra de la familia para ti: primero, desertora de una carrera que no era la mía; segundo, soy bisexual o lesbiana (la misma mierda da, según tú y tus argumentos); tercero, no he seguido las reglas, tus reglas ni las de muchos; cuarto, a duras penas si en mi familia me extrañan o saben qué putas seré un día en la vida; quinto, ¿de quién estarás orgullosa? Claramente, de mí no será; sexto, ¿te parece poco?.

¿Sabes? debiste haberme dicho que soy una puta lacónica... empero, preferiste esconderte detrás de palabras escogidas y sutiles con las que no pretendías hacer daño. O quizás ese fue el motivo de hablarme de aquella manera. “Hacerme entrar en razón”, que lo que he hecho me enterrará en el infierno... el escarnio familiar y social... es lo que te preocupa, ¿no? Para ti estoy enferma de la cabeza, del alma, del espíritu. Solo soy una pobre drogadicta, ladrona, asesina que se merece todo tu irrespeto, tus gritos, tus gestos de asco y tristeza. Sé que piensas que no criaste a una lesbiana, bisexual o lo que sea. En tu cabeza no cabe esa idea. Y te atormentas con la noción de qué pensará la sociedad en que tú, una persona hecha y derecha en el camino de la religión, pase por esto.

Pensarás que así es como te pago por lo que has hecho; después de que has luchado contra viento marea, dolor y guerra para mantenernos. Debes verme como si yo fuera un engendro endemoniado, el que necesita tu lástima, tu compasión o tus rezos. Mi sexualidad no es una enfermedad, es una opción de vida que elegí después de hacer un examen concienzudo de mí y mis sentimientos.

No me encasillo en categorías definidas... me gustan las personas, me atraen las personas extrañas, valientes, intrépidas, divertidas. Esas personas son las que me gustan. ¿Qué sentido tiene ver si tiene vagina o pene?

Los discursos biologisistas no sirven conmigo... la anatomía no es lo importante, lo principal aquí son los sentimientos. Y si no puedes entenderlo así, pues espérame un poco, dame un pequeño plazo y me largaré sin dejarte rastro de la que un día osó llamarse hija tuya, cuando puede que hasta reniegues de eso.

A duras penas me diriges la palabra, a duras penas si puedes mirarme. Pareciera que tanto asco te doy que no sos capaz de hacerme sentir persona, sino un monstruo de esos salidos de tu Biblia. No quiero tu compasión, mucho menos tu lástima, pues no estoy enferma, enfermedad el cáncer o el sida.

No invoco tu presencia, me incomoda el simple hecho de que tu amargura se note en tu discurso o argumentos. Tampoco quiero la de Ella, por eso ni siquiera le hablo. Quizás ella te mencionó algo al respecto. Y lo siento, pero por ahora, no puedo hablarle de la misma manera, ya no la busco, por eso tampoco logro encontrarla.

Odio tanto esa sensación. Esa de que me hagan sentir como una puta descarada que... qué cosas raras habrás pensado y que tu imaginación retrógrada te dejó recrear.

Igual, eso ya no importa. ¡Me quiero largar ya! Para cualquier parte, para cualquier lugar. Prefiero estar en una pocilga, antes que aguantar que personas que consideré que me amaban por encima de todo, me traten como si fuera una puta, una extraña, una enferma moral-mental.

martes, 13 de noviembre de 2012

Reflexiones de una loca des-genérica

Por Loca Des-genérica.

¡Hola!, espero que esta no se convierta en una carta cualquiera. Bueno, realmente no será una carta cualquiera, porque para quien la lea, la encontrará cargada de cosas positivas y negativas además de tinta, mucha tinta negra. Pensamientos van y vienen. Confluyen entre sí y a veces se contradicen, se pelean, luchan como si no hubiera fin.

De ahí que sea una loca quien lo escriba y des-genérica se debe a todas esas artimañas del lenguaje que hay que tener en cuenta porque alguien más se las inventó, las popularizó y la aceptaron porque sí. Des-genérica no es una palabra que haya podido inventar sola, surge pensando en aquel festival celebrado aquí en Cali “Des-genérate”, el cual busca introducir desde ámbitos culturales/recreativos el respeto a la diversidad sexual y la identidad de género.

Sí. Sé la cara que estarán haciendo algunos. Pero no puedo evitarlo. La situación parece grave y resulta apremiante que dejen de vivirse todo tipo de discriminación y exclusión que se reproduce en variedad de establecimientos: familiares, educativos, religiosos y ¡gubernamentales! Ni qué decir de los medios de comunicación. Sin comentarios después de escuchar cómo se promovía el bullying a través de un programa radial denominado “Ay mariquita”… no mencionaré nombres.

¡Es un atropello cuando la comunidad LGTBI ha ganado tantas cosas!

Y ¿qué hace la gente? Verla como algo normal, referirse a ella como un juego, esconderse detrás del micrófono y los supuestos colores de la bandera gay… ¿qué más?

Esta carta, como ven, no es nada convencional. Es una forma de gritarle al mundo hasta niveles exagerados de ovación que las cosas pintan bien, pero a veces son peor. Así que, este será mi conductor y mi voz en este momento de parquedad, embriaguez emocional, en la que todo puede ser escoria o el paraíso prometido al que todos soñamos con llegar (aclaro, el paraíso creado por cada uno/una de nosotros/nosotras). De modo que, lo que a continuación encontrarán tiene que ver con mis subjetividades, desconocimiento y aprendizajes a lo largo de mi carrera como… dejemos eso para después. Lo importante aquí es lo que quiero decir, no mi identidad o quién sabe qué más.

Cuando al parecer las cosas van tan bien, se atraviesan los putos problemas… Me gustaría estar terminando. Esperando a graduarme en febrero, a más tardar en agosto y finalizar con esto definitivamente… Irme de la casa, vivir junto a ella (¿para qué dar tantas vueltas?) con ella y compartir mis cosas, mis triunfos, mis derrotas. Mis alegrías y mis tristezas, mis silencios y mi ruido con la música, tarareando para mí o cantando para e…

No quiero que la alejen de mí por ser como soy, por lo que representa nuestra relación para esta puta sociedad de mierda. No pretendo quitarle su oportunidad de ser alguien en la vida. Tampoco he querido dañarla por ningún motivo. Si toda su felicidad radicara al alcance de mi mano. Haría cualquier cosa por ayudarla, por protegerla y verla feliz, tranquila, sin tantos problemas que la aquejan y atormentan.

No quiero ser un estorbo en su vida. A veces, preferiría pasar como un cero a la izquierda, como si yo no existiera, ni importara…

Sin embargo, la quiero. Me encanta. Y a menos que sea ella quien me pida que me vaya, me quedaré a su lado hasta que esto termine… indefinido… puede que mucho más allá de lo que puedo esperar. La quiero. Y vale la pena tomarse esas molestias. Ella ha luchado contra todo pronóstico a pesar que llegó al punto en que no pudo más. Su decisión ayudó a que yo tomara la mía. No tengo remordimientos por lo sucedido aquel día. Cambió mi vida. Me llena como pensé que nadie lo haría.

Es única, auténtica, coqueta, mi amiga, mi compañera. Sólo me gusta hacerla sonreír. Que pinte arcoíris con sus carcajadas, que regale luceros en cada mirada, que obsequie ternura con cada caricia. Por eso, no puedo ver cómo su mundo puede destruirse por ser quién es. Es tan especial, tan única, tan hermosa. Tan ELLA. Así como tampoco puedo aceptar que en esta casa, a la que llamo hogar, tenga que esconderle mis sentimientos por quien vino a salvarme.

Porque me limitarían a ser la “enferma”, la que “necesita de Dios” para que la “proteja” de las seducciones de un “diablo” que habita en cada uno de nosotros y a veces, nos “extirpa” la pizca de voluntad que nos queda. Luego pienso en los demás miembros de mi familia… y tengo la triste certeza de que nadie me apoyaría con esto.

¡Maldita enfermedad! la homofobia es la enfermedad que carcome a mi familia, escudándose en argumentos de religiosidad que poco o nada tienen que ver conmigo o lo que soy… lo que descubro paso a paso mientras estoy con ella.

¡Mi declaración es esta! ¡Me gustan las personas y qué hay de malo en que sea así! ¡No por eso somos inferiores, no por eso nos merecemos sus caras de angustia, repugnancia o abusos! mucho menos merecemos violencia, maltratos, bullying, muerte o suicidio...

¿Qué rayos pasa con esta sociedad?, ¿hasta dónde tendremos que llegar para aceptar a la otra/otro?, ¿qué tiene de malo querer a alguien, desearlo con intensidad, hacerlo feliz?, ¿qué tiene de malo enamorarse, soñar, sonreír?, ¿por qué restringir nuestra libertad de sentir esas mariposas en el estómago cuando la/lo ves pasar por ahí?

Que alguien haga el favor y me explique… ¿por qué no se nos deja amar?, ¿por qué no se nos permite demostrar nuestro afecto y nuestra felicidad?, ¿por qué escondernos como lo hago yo bajo la firma de loca des-genérica?, ¿por qué actuar para los demás?, ¿por qué cambiar?

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