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lunes, 3 de septiembre de 2012

Para reflexionar en pleno siglo XXI

Columnista Carlos Herrera Rozo.

Diálogo entre Jean Baptiste Colbert -ministro del rey de Francia- y el Cardenal Mazarino acerca del Estado y la gente, durante el reinado de Luís XIV de Francia, el ‘Rey Sol’

Colbert: Para conseguir dinero, hay un momento en que, engañar [al contribuyente] ya no es posible. Me gustaría, Señor Superintendente, que me explicara cómo es posible continuar gastando cuando ya se está endeudado hasta al cuello...

Jean Baptiste Colbert (izquierda) y el Cardenal Mazarino (derecha)Mazarino: Si se es un simple mortal, claro está, cuando se está cubierto de deudas, se va a parar a la prisión. Pero el Estado...!! cuando se habla del Estado, eso ya es distinto!! No se puede mandar el Estado a prisión... Por tanto, el Estado puede continuar endeudándose. Todos los Estados lo hacen!

Colbert: Ah sí ¿Usted piensa eso? Con todo, precisamos de dinero. Y cómo hemos de obtenerlo si ya creamos todos los impuestos imaginables?

Mazarino: Se crean otros.

Colbert: Pero ya no podemos lanzar más impuestos sobre los pobres.

Mazarino: Es cierto, eso ya no es posible.

Colbert: Entonces, ¿sobre los ricos?

Mazarino: Sobre los ricos tampoco. Ellos no gastarían más y un rico que no gasta, no deja vivir a centenares de pobres. Un rico que gasta, sí.

Colbert: Entonces cómo hemos de hacer?

Mazarino: Colbert, tú piensas como un queso de Gruyere o como el orinal de un enfermo!!. Hay una cantidad enorme de gente entre los ricos y los pobres!! Son todos aquellos que trabajan soñando en llegar algún día a enriquecerse y temiendo llegar a pobres. Es a esos a los que debemos gravar con más impuestos..., cada vez más..., siempre más! A esos, cuanto más les quitemos, más trabajarán para compensar lo que les quitamos¡¡. Son una reserva inagotable!!.
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Y hoy, cuatro siglos después..., este diálogo sigue vigente.

jueves, 19 de abril de 2012

Un mundo sin amor

Columnista Nibega.

No sé que están pensando al leer el título, no pretendo suponerme nada, yo pensaría en alguna ridiculez que haga referencia a las parejas o algo por el estilo, pero no, aun a sorpresa mía no es así y tiene que ver con la doxa, con esto que llamaríamos saberes del mundo.

Todos buscamos la felicidad, pero erramos al tratar de darle significados o razones de ser, lo mismo pasa con el amor, ¿qué es? Yo voy a decirles qué no es el amor: el amor no es en primera instancia nada relacionado con el dinero, el amor no es una cadena que ata, tampoco es un conjunto de reglas sobre comportamiento en parejas, el amor creo yo que son más que acciones, el amor no se da solamente a los conocidos, el amor no tiene rostro, ni es un alma gemela. El amor no pretende nada más que la felicidad, no es una palabra, no es tangible, es incoloro, inodoro e insaboro –ya que cada uno le otorga un cumulo de significados según lo experimenta.

Dinero es todo lo que necesitoEl amor en este mundo es una utopía, no existe –no porque no tenga existencia realmente-, no tiene cabida en este mundo actual “moderno” ni siquiera en los mundos antiguos. El sistema económico monetario que manejamos es el que evita que el amor entre a formar parte de este mundo, el amor es un eje con el que nosotros deberíamos vivir, pero contrario a eso, nuestro eje es el dinero, nuestro centro es la economía de moneda y de intercambio monetario ¿qué significa esto? Que las relaciones sociales, el proceso de socialización, nuestra visión del mundo está permeado por un sistema mundo –si así se le pueda llamar- en el que la moneda lo es TODO.

Ahora se puede comprender un poco el porqué de los problemas que suceden en el mundo, no digo explícitamente que el dinero sea el causante del mal, digo que el dinero es un plus que entra a jugar en las relaciones sociales y que las transforma a tal punto que todo lo que acontece en lo social tiene que ver con él. El dinero es la visión mecanicista del cómo debe  funcionar una sociedad, pero a lo que tenemos que llegar nosotros es a la versión orgánica, si todo en el universo funciona de esta manera y no como un reloj ¿por qué nosotros tenemos que funcionar tan mecánicamente y estar regidos por una sociedad que no ama? Nuestro cuerpo, los gigantescos cuerpos celestes y las diminutas partículas funcionan como un solo órgano. Si algo es alterado en lo micro, tiene sus repercusiones a nivel macro, al igual como las explosiones que dieron origen al universo fueron formando los elementos químicos que hoy conocemos y así llegamos hasta hoy, donde nosotros, en un momento de la historia y debido a la “necesidad” de realizar trabajos pesados sin requerir del uso de la esclavitud –que paradójicamente hoy sigue en uso, con otro nombre- entramos en el patrón oro para controlar la forma en que se moldea la sociedad.

Está bien, es “el fin de la historia” no hay ideologías ni nada de eso, y es que yo no quiero hablar del comunismo ni sus parecidos ya que estos al igual que el capitalismo se manejan por el dinero, quiero decir que hay otra forma de vivir, una que no involucra al dinero, pero para eso se tiene que demostrar precisamente que este sistema económico monetario tiene grandes falencias y esas fracturas las vemos desde las crisis económicas que “muy bien han sabido resolver” hasta las desigualdades sociales en las que existen democracias con monarquía –¿En que mundo se puede pensar una democracia en la que haya un monarca y más aún que el monarca sea ejemplo de la democracia de la nación?- la tecnología nos abre las puertas y desplaza en cierta medida el trabajo pesado que antes se tenía que hacer con la fuerza del hombre, se dice que en nuestra época existe la capacidad de producción alimenticia para abastecer la población mundial ¿pero que se necesita entonces para que esto se pueda realizar a cabalidad? Primero que el sistema económico monetario se caiga, que remplacemos el dinero por el amor –está bien suena más absurdo aún- que al poner en el centro del funcionamiento de la sociedad al amor, comencemos a comprender que cada ser vivo que existe en este planeta tiene derecho a ser amado, se le conozca o no, que el servicio voluntario es más gratificante que aquel retributivo monetariamente, etc, etc, etc.

Todo esto significa entonces que viviríamos una vida en la que la sociedad es un gran órgano por el cual podemos vivir, nosotros seríamos parte de ese órgano, como las células que conforman la piel, los distintos órganos y finalmente al ser humano, que en conjunto forman un planeta junto con otro tipo de animales, plantas etc, etc, y estos planetas llenos de micro-vidas forman un sistema interplanetario que a su vez se conecta con otro sistema interplanetario y en fin el universo es creado, más allá de ello especularía en la metafísica y ahora no es de nuestro interés.

No es utópico pensar en un mundo en el que el amor sea el centro de TODO, tampoco un tipo de organización social como la que se plantea –la cual no especifico más por cuestiones de extención- se requiere tiempo y principalmente se requiere abandonar la ridícula idea que se tiene sobre el dinero, es solo un metal que podemos aprovechar mejor en otro tipo de elementos decorativos como lo hacían nuestros antepasados con los que arrasamos y dejamos en el olvido –cuando digo arrasamos me refiero al pensamiento europeo (españoles) que llegó a “conquistar” aquel nuevo mundo.

Debemos tener en cuenta que una vez el dinero sea remplazado con el amor, las relaciones sociales van a tener un cohesionador más fuerte y significativo que otorga felicidad a la existencia humana al ser este el motivo principal por el cual se viva y no uno secundario. El dinero es artificial y por eso no puede suponerse que nosotros como seres naturales tengamos que tener de centro guía una ideología, imaginario –llámelo como quiera- artificial, el amor es natural, es innato en cada uno de nosotros y por ello no choca con lo que nosotros creemos que somos, pensemos lo que pensemos el amor es parte de nuestras vidas y al volverlo el centro de ellas, no sólo seremos felices, sino que también tendremos éxito y veremos un mundo distinto al que vemos ahora.

viernes, 13 de enero de 2012

De los recursos naturales y la conferencia de Durban, “dejar hacer, dejar pasar” y otras bagatelas.

Columnista Carlos Herrera Rozo.

He dormido bien. Me levanto y miro por la ventana. En la calle llueve, el día esta gris y frio. El viento arremolina la lluvia y golpea con fuerza contra las ventanas, silba contra las aristas y arranca las hojas y las ramas secas que quedan del otoño, adheridas aún, a los viejos brazos de los chopos. Pienso que no estoy despierto del todo y que me invade una profunda melancolía; la luz que entra por la ventana es mortecina, tenebrosa, oculta las formas o no las muestra del todo, siento que es mas lo que se nos oculta que lo que se nos muestra, es como si el tiempo devorara el tiempo o como si se hubiera detenido sin acabar de revelarse en el presente. Es como el negativo de una fotografía en blanco y negro totalmente desenfocada que nos niega el contorno de la imagen.

Es paradójico, quizás el día sea una alegoría de Saturno, ese dios odioso, soberbio, impío y cruel, arquitecto del mundo e inventor de la agricultura y del tiempo, devorador de hijos y de Dioses, negro, siniestro y hostil a la tierra y a los hombres. La melancolía, de la cual soy preso, es el resultado de comprender que he ido de un lado a otro alimentando mi espíritu de contrastes, de correr de un extremo a otro de la realidad, de conocer que las ideas más encontradas se estrechan como polos opuestos, de buscar en las contradicciones propias o del contrario lo que nos explique los desgarros propios de la vida y sufrir con abatimientos, exaltaciones, desolaciones, depresiones y éxtasis sin terminar de entender porque otros llevan unas vidas armoniosas, unitarias y coherentes pero seguramente menos intensas y sin sobresaltos. No sé si preferir esto o aquello, de lo que si estoy cierto es que prefiero el vendaval de la vida a las aguas mansas del averno.

Cambio climático | Calentamiento globalLa prensa ya ha llegado y refleja, como un espejo, el estado general del mundo: Saturno en las alturas dirigiendo la batahola. Ojear sus páginas, sus titulares es saltar de guerra en guerra, de conflicto en conflicto, la lista es larga y no tiene desperdicio especialmente para los explotadores. Permítaseme incluir aquí algunos ejemplos y que cada uno saque conclusiones, lo que aquí se expone lo planteo en un largo informe al presidente Nixon, Henry Kissinger y lo recuerdo ahora que se debatió, en Durban, un acuerdo sobre el cambio climático.

De los procesos de negociación de cambio climático no podemos esperar un resultado que salve a la humanidad y a la Madre Tierra. Los gobiernos anteponen la economía de las transnacionales frente a la necesidad urgente de emprender un nueva forma de vida en armonía con la naturaleza. La clases dominantes no van subvertir el capitalismo que es la causa de fondo del calentamiento global. Lejos de traer el capitalismo a la naturaleza a través de la “economía verde” es necesario emprender el camino del reconocimiento y respeto a los Derechos de la Madre Tierra en lugar de mantener guerras odiosas que permitan la explotación de los recursos naturales a precios de saldo o a sangre y fuego si fuere necesario.

Les ofrezco un sucinto recorrido sobre los países sobre los cuales existen conflictos armados y sus recursos naturales como causa fundamental de sus desdichas y fundamento del fracaso tanto de la conferencia de Kioto como de la de Durban, avaladas por el Informe Kissinger, hoy plenamente vigente:

    Afganistán: Gas natural, Petróleo. Posición geo estratégica que permite la construcción de gasoductos y oleoductos, a bajo coste, a través de Pakistán hacia Karachi otro de Afganistán al golfo Pérsico.

    Angola: Petróleo y Diamantes.

    Azerbaiyán: Las dos terceras partes de su territorio son ricas en petróleo y gas natural, además contiene oro, plata, cobre, titanio, cromo, manganeso, cobalto, molibdeno y antimonio. Las multinacionales han construido un oleoducto Azerbaiyán-Georgia-Turquía de 1700 kilómetros de longitud.

    Colombia: País rico en recursos naturales, flora y fauna, Petróleo, gas natural, níquel, oro, cobre, esmeraldas, carbón, sal y recursos hídricos. Las multinacionales han construido dos oleoductos para transportar petróleo crudo, el primero de 3535 kilómetros de longitud y el segundo con 830 kilómetros. Los recursos minerales de este país son importantes y variados.

    Congo: Es uno de los países más ricos del mundo y también donde su población es más miserable. Posee cobre, cobalto, manganeso, zinc, oro, carbón, petróleo, diamantes, y coltán.

    Irán: Petróleo, gas natural, carbón, hierro, manganeso, cromo, níquel, oro y uranio.

    Liberia: Maderas nobles, diamantes, oro, recursos hídricos.

    Pakistán: Gas natural, hierro, cobre y sal.

    Papúa Nueva Guinea: Oro, plata, cobre, gas natural, petróleo y maderas nobles.

    Perú: Plata, oro, cobre, petróleo, hierro, carbón, maderas nobles y pesca.

    Ruanda: Oro, Casiterita, Volframio, gas natural, coltán y recursos hídricos.

    Sahara Occidental: Metales diversos, fosfatos, Petróleo, azufre y pesca.

    Siria: Petróleo, fosfatos, cromo, manganeso, hierro, y mármol.

    Somalia: Uranio, hierro, estaño, cobre, zinc, sal y gas natural.

    Sudan: Petróleo, hierro, cobre, cromo, cinc, tungsteno, mica, plata, oro, recursos hídricos.

    Turkmenistán: Posee el 35% del total de las reservas de gas natural del planeta.

    Zimbawe: Cromo, carbón, amianto, oro, níquel, vanadio, litio, estaño y platino.

Es solo una sucinta muestra y vale la pena preguntarse: ¿Quién explota todos estos recursos? ¿Quién se beneficia de los conflictos armados que hay en cada uno de estos países? Y la respuesta es obvia. Los que se benefician son los mismos que explotan las materias primas, venden armas, crean grupos de paramilitares y facinerosos y los enfrentan con la población civil para encubrir su rapacería. Tiene razón el señor Obama al afirmar, al recibir el premio Nobel de la Paz, que existe el mal y que las guerras son necesarias para combatirlo. Lo que no nos dijo, lo que nos oculto, es que el mal son los recursos naturales de los pueblos del “tercer mundo” y las guerras la única forma de extirparlo, sin tener que pagar por ello. Este cinismo me trae a la memoria dos pequeñas anécdotas que vienen como anillo al dedo para explicar gráficamente lo inexplicable: En áfrica un misionero se esforzó para enseñarle a un grupo de negritos la diferencia entre el bien y el mal; después de muchos meses y de muchos ejemplos decide valorar los conocimientos de sus alumnos y le pregunta a uno de ellos:

    -A ver tú, Kalil, ¿Qué es una obra buena Y que una obra mala?
    A lo que el aludido responde:
    -Una obra mala es que otro robe las vacas de mi señor.
    -¡Muy bien, Kalil, y ¿una obra buena?
    -¡Qué mi señor robe las vacas de otro…!

La segunda anécdota ocurre en una universidad de Derecho. El profesor de Penal examina a una alumna a quien pregunta:

    -Señorita, ¿Podría usted definirme qué es el Estupro?
    -Desde luego profesor.
    -Díganme Usted.
    -Estupro, señor, es prometer para meter y después de metido no cumplir lo prometido.
    -¡Excelente, excelente, 10 aclamado!

Recursos naturalesSin ir más lejos es como la definición de la política según la cual ella, la política, es el arte de lo posible y, parapetados en este axioma los que se dedican a este arte nunca hacen nada. Por ello poco debemos esperar de la reunión de las grandes potencias en Copenhague, el cambio climático, su deterioro, es otra guerra que ganaran los expoliadores, los que ofrecen, sin ruborizarse, un 07% del PIB para ayuda al desarrollo de los “países pobres”, mientras saquean y expolian sus recursos a sangre y fuego si es necesario...

Pero las cosas pueden cambiar, llegara el día en que las gentes salgan de la abulia, de su gélido aburrimiento y comprendan que el compromiso no es con ellos mismos sino con las generaciones futuras. Entonces, guiados por el hado de Saturno, comenzaran a dibujar un nuevo día, luminoso, guiado por la conciencia universal, allí donde los mercachifles de la política no tendrán lugar porque la verdad estará por encima de la pasión política, demostrando una vez más, que el pueblo es superior a sus dirigentes.

Ahora me siento vacio, como los templos de Grecia, he dicho lo que atosigaba mi espíritu y dirijo en paz mis pensamientos y mis votos hacia los sufrimientos de los pueblos oprimidos a quienes conmino a seguir luchando, porque la vida es corta pero digna de ser vivida, si la vivimos del todo, con total entrega y desinterés, porque vivir también es esforzarse, en el entendimiento de que todo cuanto hagamos debe ir orientado hacia el bien común.

martes, 19 de octubre de 2010

lunes, 27 de septiembre de 2010

Dr. Milton Friedman - Premio Noble de Economía

Esclavitud y Colonialismo

"El capitalismo no es una condición suficiente para la libetad.
Es una condición NECESARIA para la libertad.
Yo nunca dije que siempre en el
capitalismo había habido libertad,
[...] hice la declaración de lo contrario"




Arnold Schwarzenegger sobre Milton Friedman


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