¿Cuál es la razón de vivir? Es esa historia que nos han vendido de niños, que se acompaña con el crecimiento, vives para aprender, para después hacer con ese saber, realizarte y morir feliz. ¿Feliz de qué? Si nacemos para comer mierda y crecemos para seguir comiendo mierda, aprendemos para saber que vamos a comer la misma mierda toda la vida hasta que en algún momento, entras en razón y sabes que no hay motivos para vivir. En la actualidad la única razón de vivir es el trabajo, básicamente servirle a otro, muy similar a la antigüedad pero somos los modernos, somos aquellos que hemos conquistado lo peor del ser humano, cuando no hemos dejado de estar rodeados de lo peor del ser humano.
Las experiencias de la vida trae cosas gratas, pero con qué fin. Me preocupa que nada de esto tenga su razón, existimos porque sí, pero nos han vendido la idea de que somos especiales, sí estamos en un universo y existimos, eso nos hace especiales, vaya que especiales. Lo somos todos, pero valemos nada, vaya que especiales. Porque hay personas que pueden decidir, aquellas personas que realmente tienen decisión frente a lo que pasa en el mundo. Las élites económicas y políticas, no a nivel local ni nacional aunque esas también entran, sino a nivel global son las que deciden lo especiales que somos y le dan razón a la vida. Usted vive para trabajar, para que esas personas que lo tienen todo puedan ser felices y aun así no lo consiguen, porque la felicidad no es un estado continuo, así que logran si quiera una felicidad pasajera, que llega como una brisa y así mismo se escapa, rehuye a los designios de esos seres.
Hay que ser sinceros, hay que ser realistas, hay que tener los ojos bien puestos en lo que pasa en el mundo y darse cuenta que a ese grupo de personas le interesa que usted no se mate y le encuentre sentido. Le interesa que usted, como pequeña maquinita siga funcionando independientemente de si se siente bien o mal, si está a gusto con lo que hace o no, eso es lo que menos interesa, mientras usted crea que tiene una razón para vivir o al menos la busque. Porque si cada ser humano, desdichado e infeliz se quitara la vida seguro algo empezaría a salir mal, si las personas comprendiéramos que vivir no tiene razón por lo tanto eso de quitarse la vida no tiene el peso que los occidentales le damos, es que la religión nos cagó, nos hizo creer que nuestras vidas tienen valor, que si nos la quitamos nos vamos al infierno o al purgatorio, o, a vivir torturas peores de las que vivimos en esta vida. No digo que vayamos a ser una banda de locos asesinos o suicidas, no, porque esos ya existen, son promovidos por esos grupos que dicen que la vida vale la pena, pero no les duele las muertes ajenas, porque unas cuantas muertes no hacen daño. Pero los desdichados no se pueden quitar la vida porque imagínese usted en el momento en que una gran cantidad lo haga, ¿qué les queda?
Si no hay obreritos, si no hay maquinistas, si no hay secretarías funcionando, si cada uno de esos puestos de mierda que las personas toman por obligación, porque sí, porque el hijo, porque para eso vinimos a vivir, deja de servir el sistema, colapsa y ese grupo también colapsa. A nadie se le preguntó si quería vivir, por lo tanto a nadie se le pregunta si quiere morir, esa pregunta no se hace y cuando alguna pobre alma trata de hacerlo le dicen que está mal, que es un loco y no tiene derecho sobre su vida. ¿Entonces quién? Según dice el Estado, le pertenecemos a un Estado que no ha hecho nada por nosotros, no la sociedad, un Estado, una entidad artificial que hemos construido para nuestro bienestar, ¿el bienestar de quienes del grupo o la población?
Creo que ya vamos encontrando, si bien no una razón individual sí una colectiva. Claro, somos seres sociales, juntos hacemos esta sociedad y aportamos de nuestros saberes para hacerla más rica y por ende beneficiosa para los individuos que la componen, está bien, la sociedad debe persistir para que el ser humano lo haga, pero ¿para qué? Tampoco hay que mirar todo con desconsuelo pero si de manera crítica. No hay ninguna razón para que estemos aquí más que para experimentar esta existencia, no hay un fin más que el de aprovechar el tiempo en este lugar, eso al menos nos da una tranquilidad, que si bien no tengamos una razón para nuestra existencia, es esa misma existencia la razón. Son palabras muy lindas pero si las aplicamos a la realidad ¿qué obtenemos? Nada, que son precisamente eso, palabras, porque el papel lo soporta todo, lástima que los actos humanos no sean capaces de soportar sus palabras, sus deseos y anhelos, menos los sueños.
Porque estamos matándonos para soportar los sueños, deseos y anhelos de unos pocos, sí de ese grupo del que tanto se hace referencia, quizá suene un poco descabezado, conspirativo decir que hay un grupo de gente que, disculparan la expresión, se cagan en todos para ellos tener bienestar. Acaso queridos lectores ustedes creen que yo les miento, quizá no me conozcan pero sepan algo, hay pocos hechos que me hacen pensar que eso si ocurre, cuando el 1% de la población humana tiene el mismo dinero que el 99%, básicamente el resto, nosotros. ¿Creen ustedes que ese 1% no va a estar de acuerdo en perder ese privilegio? Más cuando de pequeños han sentido que les deben respeto por ser ricos, se sienten superiores, que valen más. Porque la mayoría que ha llegado a ese 1% vienen de familias adineradas, no son esos nuevos ricos que se han construido de la noche a la mañana. Estos nuevos ricos de los que hablo qué creen que van a hacer cuando se junten con ese 1%, pues comportarse igual, por una razón sencilla, si no quedan afuera. Somos seres que aunque tengamos libre albedrío nos movemos por patrones, conductas, códigos, esos cogidos son los que nos dicen cómo actuar en el día a día. Está bien sigue sonando a locura pero si no es una locura que el 99% se reúna en sindicatos para evitar que les violen derecho o reclamando una situación más justa, por qué no, ese 1% se reúne para evitar perder sus privilegios.
Sí la razón de la existencia del ser humano es precisamente eso, existir, pero debe ser un buen existir, una buena vida, la felicidad vendría siendo el resultado de una buena vida, cosa que no se ve en la actualidad y seguramente en muchos periodos de la historia tampoco. Pero ninguna de las dos, ni una buena vida ni la felicidad se pueden conseguir si nos seguimos vendiendo la idea de ese grupo, la idea de que venimos a este mundo a comer mierda, a crecer, aprender, a hacer con ese saber y servir cual siervo a su amo. No es broma, cada una de las instituciones nos enseña a obedecer y nada más.
En casa es necesario seguir la guía de nuestro protector, así funcionan las familias y no está mal, siempre hay quien lidere a la manada, pero ese mismo es quien la cuida no quien le hace daño. En la escuela el docente es la guía y protector en el aprendizaje, donde usualmente, sólo buscan que se repita la lección. Así como en los saberes que no se aprenden en escuela hay mentores, siempre dispuestos a ayudar, siempre dispuestos a hacerte mejor y eso no está mal, eso está perfectamente bien. La espiritualidad nos debe ayudar a entender nuestras pasiones y así poder convivir con nosotros mismos y con los demás, caso aparte es la religión que trata al creyente, a aquel que ha buscado entenderse a sí mismo y a los demás, a buscar consuelo en tanto dolor que siente y ve sentir. Lo trata como si fuese un ser sin consciencia, no le enseña a pensar por sí mismo sino a repetir hasta el cansancio o hasta que se vayan los dolores, si es que se van.
Finalmente el trato entre iguales, que resulta no ser así y al entrar en la vida pública nos damos cuenta que todo ese saber, el de agachar la cabeza y obedecer, el de aprender de memoria y no cuestionar trata de hacerse más fuerte y romper con tus deseos y anhelos que seguramente no van con esa idea de agachar la cabeza, de ser borregos.
Sí, quizá generalice, pero sé que no miento, si se generaliza es para no dejar dudas que la razón de vivir, no es la de servir como esclavo sino la de prestar un servicio con amor a la sociedad para poder tener una buena vida y quizá ser feliz.
miércoles, 6 de enero de 2016
¿Cuál es la razón de vivir?
jueves, 19 de abril de 2012
Un mundo sin amor
No sé que están pensando al leer el título, no pretendo suponerme nada, yo pensaría en alguna ridiculez que haga referencia a las parejas o algo por el estilo, pero no, aun a sorpresa mía no es así y tiene que ver con la doxa, con esto que llamaríamos saberes del mundo.
Todos buscamos la felicidad, pero erramos al tratar de darle significados o razones de ser, lo mismo pasa con el amor, ¿qué es? Yo voy a decirles qué no es el amor: el amor no es en primera instancia nada relacionado con el dinero, el amor no es una cadena que ata, tampoco es un conjunto de reglas sobre comportamiento en parejas, el amor creo yo que son más que acciones, el amor no se da solamente a los conocidos, el amor no tiene rostro, ni es un alma gemela. El amor no pretende nada más que la felicidad, no es una palabra, no es tangible, es incoloro, inodoro e insaboro –ya que cada uno le otorga un cumulo de significados según lo experimenta.
El amor en este mundo es una utopía, no existe –no porque no tenga existencia realmente-, no tiene cabida en este mundo actual “moderno” ni siquiera en los mundos antiguos. El sistema económico monetario que manejamos es el que evita que el amor entre a formar parte de este mundo, el amor es un eje con el que nosotros deberíamos vivir, pero contrario a eso, nuestro eje es el dinero, nuestro centro es la economía de moneda y de intercambio monetario ¿qué significa esto? Que las relaciones sociales, el proceso de socialización, nuestra visión del mundo está permeado por un sistema mundo –si así se le pueda llamar- en el que la moneda lo es TODO.
Ahora se puede comprender un poco el porqué de los problemas que suceden en el mundo, no digo explícitamente que el dinero sea el causante del mal, digo que el dinero es un plus que entra a jugar en las relaciones sociales y que las transforma a tal punto que todo lo que acontece en lo social tiene que ver con él. El dinero es la visión mecanicista del cómo debe funcionar una sociedad, pero a lo que tenemos que llegar nosotros es a la versión orgánica, si todo en el universo funciona de esta manera y no como un reloj ¿por qué nosotros tenemos que funcionar tan mecánicamente y estar regidos por una sociedad que no ama? Nuestro cuerpo, los gigantescos cuerpos celestes y las diminutas partículas funcionan como un solo órgano. Si algo es alterado en lo micro, tiene sus repercusiones a nivel macro, al igual como las explosiones que dieron origen al universo fueron formando los elementos químicos que hoy conocemos y así llegamos hasta hoy, donde nosotros, en un momento de la historia y debido a la “necesidad” de realizar trabajos pesados sin requerir del uso de la esclavitud –que paradójicamente hoy sigue en uso, con otro nombre- entramos en el patrón oro para controlar la forma en que se moldea la sociedad.
Está bien, es “el fin de la historia” no hay ideologías ni nada de eso, y es que yo no quiero hablar del comunismo ni sus parecidos ya que estos al igual que el capitalismo se manejan por el dinero, quiero decir que hay otra forma de vivir, una que no involucra al dinero, pero para eso se tiene que demostrar precisamente que este sistema económico monetario tiene grandes falencias y esas fracturas las vemos desde las crisis económicas que “muy bien han sabido resolver” hasta las desigualdades sociales en las que existen democracias con monarquía –¿En que mundo se puede pensar una democracia en la que haya un monarca y más aún que el monarca sea ejemplo de la democracia de la nación?- la tecnología nos abre las puertas y desplaza en cierta medida el trabajo pesado que antes se tenía que hacer con la fuerza del hombre, se dice que en nuestra época existe la capacidad de producción alimenticia para abastecer la población mundial ¿pero que se necesita entonces para que esto se pueda realizar a cabalidad? Primero que el sistema económico monetario se caiga, que remplacemos el dinero por el amor –está bien suena más absurdo aún- que al poner en el centro del funcionamiento de la sociedad al amor, comencemos a comprender que cada ser vivo que existe en este planeta tiene derecho a ser amado, se le conozca o no, que el servicio voluntario es más gratificante que aquel retributivo monetariamente, etc, etc, etc.
Todo esto significa entonces que viviríamos una vida en la que la sociedad es un gran órgano por el cual podemos vivir, nosotros seríamos parte de ese órgano, como las células que conforman la piel, los distintos órganos y finalmente al ser humano, que en conjunto forman un planeta junto con otro tipo de animales, plantas etc, etc, y estos planetas llenos de micro-vidas forman un sistema interplanetario que a su vez se conecta con otro sistema interplanetario y en fin el universo es creado, más allá de ello especularía en la metafísica y ahora no es de nuestro interés.
No es utópico pensar en un mundo en el que el amor sea el centro de TODO, tampoco un tipo de organización social como la que se plantea –la cual no especifico más por cuestiones de extención- se requiere tiempo y principalmente se requiere abandonar la ridícula idea que se tiene sobre el dinero, es solo un metal que podemos aprovechar mejor en otro tipo de elementos decorativos como lo hacían nuestros antepasados con los que arrasamos y dejamos en el olvido –cuando digo arrasamos me refiero al pensamiento europeo (españoles) que llegó a “conquistar” aquel nuevo mundo.
Debemos tener en cuenta que una vez el dinero sea remplazado con el amor, las relaciones sociales van a tener un cohesionador más fuerte y significativo que otorga felicidad a la existencia humana al ser este el motivo principal por el cual se viva y no uno secundario. El dinero es artificial y por eso no puede suponerse que nosotros como seres naturales tengamos que tener de centro guía una ideología, imaginario –llámelo como quiera- artificial, el amor es natural, es innato en cada uno de nosotros y por ello no choca con lo que nosotros creemos que somos, pensemos lo que pensemos el amor es parte de nuestras vidas y al volverlo el centro de ellas, no sólo seremos felices, sino que también tendremos éxito y veremos un mundo distinto al que vemos ahora.











