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sábado, 12 de septiembre de 2015

El fin de la Historia

Columnista Nibega.

Me pregunto por estas generaciones que crecen en un mundo absorbido en su totalidad por una idea de libertad. Me pregunto y me cuestiono, si esa idea de libertad es la que más nos trae beneficios, cuando digo nos me refiero a la sociedad, a los grupos sociales de cada ciudad y nación. Claro que beneficia pero no precisamente nos beneficie a todos sino a un sector, a ese sector que le interesa que todo lo que se produzca sea consumido para evitar problemas de sobreproducción, a ese sector que le interesa cobrar casi un 400% del valor original del producto teniendo como excusa el valor de una marca que no es más que el símbolo de algo, no indica su verdadero valor y calidad.

Es una preocupación que me embarga de tiempo atrás y cada día confirmo la sospecha de: que somos nosotros los ciegos, los adormecidos, como tantas veces nos han nombrado, somos los que vivimos nuestras vidas, según creemos, como se nos da la gana. Pero vivimos vidas impuestas, tendencias que se venden a través de cualquier medio de comunicación. En especial, en este mundo de seguidores sin sentido, a través de las personas que resultan ser celebridades públicas sin haber contribuido en lo más mínimo al mejoramiento de nuestra existencia. Porque subimos en un pedestal no a las mentes más brillantes, no a las personas con el corazón más grande cuyas acciones han salvado a miles o millones, sino a los mejores cuerpos (pagados o no) valoramos lo que Aristóteles sostendría es la vida voluptuosa, la peor de las formas de vivir.

Me preocupa una gran masa, que con todo respeto, es ignorante de la vida que está viviendo, creen tener el rumbo de sus vidas cuando ni rumbo ni vidas tienen. Me preocupa lo que la historia dirá de nosotros cuando las futuras generaciones, si es que llegan a saber qué es historia nos lean y se pregunten por qué fuimos tan ciegos para dejar perder el planeta en el que vivimos por tener lo último en la moda, lo último en tecnología, hacer una fortuna para poder derrocharla sin sentido y con el mayor descaro posible, pensando únicamente en el bien personal sin interesarse si un igual, como cualquier ser humano, sufre o muere o siente que ha sido dejado sólo en un mundo de ciegos, de enamorados por banalidades sin sentido.

Qué dirá la historia si es que la historia alcanza a sobrevivir a este derrochamiento de recursos por el dinero. Porque vivimos creyendo que el dinero nos dará todo, que con él conseguimos nuestros sueños, sin reconocer que es la sociedad la que realiza tus sueños, es el esfuerzo personal y colectivo de cada uno de nosotros lo que nos lleva a tener una mejor vida, no el gastar ocho o más horas en un trabajo para tener una remuneración que si quiera llega a valer el tiempo invertido. Un mundo donde privilegiamos a unos y despreciamos a otros, no por la bondad o maldad en sus actos, no por las ideas que promueven, si sentimos adhesión o las contrariamos. No tenemos siquiera este nivel de discernimiento sino que juzgamos una apariencia, nos basamos en el más primitivo de nuestros instintos que nos lleva a observar las cosas, no detenidamente, sino de paso y juzgar de buenas a primeras.

Qué se puede esperar de una sociedad cuyas prioridades responden a un sistema económico que pone en sus cimientos al dinero, no a los recursos, no al ser humano. Esto hace que cada acción se vincule a obtener dinero, no a cuidar los recursos que en ultimas nos permiten vivir, no en cuidar del ser humano que somos todos nosotros. Qué se puede esperar de un grupo privilegiado de personas quienes buscan mover pasiones a través de coyunturas como la “crisis de los refugiados” la cual existe desde hace veinte años y nunca ha sido un problema, sólo para poder traer a sus empresas a esos migrantes, a los cuales puede pagarles salarios precarios sólo porque no pertenecen a ese país y tienen necesidades mayores como sobrevivir, no luchar por un mejor salario. Qué se puede esperar de personas con egos agigantados por sus cuentas bancarias abriendo la boca sin siquiera haber realizado el procedimiento básico que le permitiría caer en la cuenta del error garrafal que comente cuando dicen cosas por decir y no por construir con la palabra. Porque somos seres que creamos y amamos, pero nos enseñan a odiar y a destruir, nos enseñan de codicia, crecemos con un grupo de valores que son debilitados por comportamientos y hábitos que nos venden para hacernos vivir esa vida deseada” y adormecida. “Si consigues dinero lo tendrás todo” es casi la premisa que se vende en las familias y en el mundo desde que somos críos.

Usted querido lector que ha sabido llegar hasta acá, espero vea también el mundo desnaturalizado, porque la sociedad no se puede naturalizar, no podemos creer que hay cosas dadas que no se pueden cambiar, espero que usted lector no sea de los que dice esque-siempre-se-ha-hecho-así, porque si es así está condenado a repetir los errores de sus pasados. Espero que cada vez que mire al mundo se dé cuenta que son instituciones, que son ideas, que son símbolos, representaciones sociales e ideologías lo que se mueve en el pensamiento común, que tiene efectos de realidad, porque esto que son ideas hace al mundo, crea la realidad que vivimos y si no me cree pregúntele a la historia que ella, sabia conocedora del ser humano responderá que estamos acostumbrados a no preguntarnos por ella, a no preguntarnos qué dirán las generaciones futuras. Ella, la historia, respondería que sí, que todo lo que ustedes ven, esa ciudad, su forma de organización, el cómo se gobierna ha sido el resultado de las acciones de los seres humanos buenos y malos que han aportado con su empeño en hacernos. Porque a medida que estamos haciendo nos hacemos a nosotros mismos.

Los medios de comunicación me preocupan, la información que se mueve a través de estos no es de fiar, ni ellos se salvan de caer en esta rueda que nos arrastra, sin que lo notemos o sin que queramos notarlo, hasta el fin de la historia. Porque el fin de la historia no se dio con la caída de la unión soviética, el fin de la historia se da cuando se deja a un lado el pasado y el futuro, el fin de la historia solo responde a la decadencia que vivimos, donde somos el producto y productor de nuestros males y nuestro fin.

Cómo es posible creer en la independencia de medios de comunicación, si sus dueños, esos grandes privilegiados creen que el cambio climático no es culpa de ellos mismos. El hecho de que la gran compañía de comunicaciones FOX compre National Geographic me dice que su interés no es el conocimiento científico sino la desinformación “legítimada” por científicos que supieron venderse al peor postor. Quizá ganen dinero pero no serviría de nada tener dinero en un mundo decadente.

Qué será de nosotros que pensamos vivir en un mundo que cada año tiene avances mínimos que son vendidos a precios desbordados, todo marcado por el mercado. El valor de las cosas no es un valor monetario es un valor en sí mismo, el mercado o algo exógeno a ese objeto no puede definir su valor, ese es el problema con todo. El único valor que interesa es el que tiene el objeto per se. Claro cada cual ve ese objeto y la pone distinto valor según su interés en ese objeto.

Lo más triste es el tiempo invertido en pensar el modo de hacernos como somos ahora, seres con miedo a expresar nuestras inconformidades, satanizado ciertas ideas. Por lo tanto, pensar así no sólo es malo sino contraproducente para el estilo de vida actual, donde las mentes brillantes son relegadas a un segundo plano y así no hay muchos que deseen ser brillantes sino famosos. Donde lo importante en la vida no es aportar a su sociedad y su mundo de la mejor manera sino vivir como se nos de la gana sin importar si hacemos daño o no. El fin de la historia es a todas estas, el fin de nuestra historia.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Prio-Di O-Jon

Columnista Nibega.

Todo esto inició una noche en que habiendo conocido sobre el tema en una conversación muy singular, distinta a las que entablamos normalmente los jueves, pero igualmente interesante; me dispuse a ir en busca de esos textos viejos y maltrechos de los que me habían hablado, Casualmente, o debería decir causalmente y en el término de un año di con la poca información existente.

De antemano prefiero contextualizar al lector que desconoce de qué trata lo que vengo a relatar, quiero dejar explícitamente indicado que la información que se encuentra presente es una nimia parte de lo poco que se sabe, se cuenta o se encuentra disponible para su uso académico; los conocedores sobre el tema afirman que puede encontrarse más información en manuscritos como los ya encontrados y gracias a los cuales puedo refutar mis palabras.

El Prio-Di O-Jon es el hueco donde suele caer todo aquel que vaya en busca de una verdad, finita y verdadera. En las culturas precolombinas se consideraba el Prio-Di O-Jon como esa maldición para los inconformes con esa realidad y ese cúmulo de saberes considerados verdad, por ende era un elemento simbólico y fáctico de coerción y control. Físico: para quienes se perdían en el Prio-Di O-Jon; y simbólico: para quienes conocían las historias que se repetían a los ciento veinte días de iniciado su calendario [1], por lo tanto estos acontecimientos reinicidían y era un tipo de celebración lúgubre y nefasta que evitaba cambios estructurales en su organización social y política.

Prio-Di significa: búsqueda o camino, O-Jon: hueco o fosa sin fin, por lo tanto era ese final sin final que tomaban aquellos en esa senda de la verdad "la verdad no os hará libres" era el mensaje que yo, después de estudiar los pocos textos existentes deduzco, apoyado en las propias experiencias de nuestros días en los que parece existir una correlación entre lo que acontece con aquellos abanderados de la verdad y la maldición del Prio-Di O-Jon. La verdad digamos es un camino tortuoso y sin fin que nos excluye del mundo aceptado y la cual cargamos como fatalidad [2].

Con Los trabajos que encontré sobre el Prio-Di O-Jon, más los manuscritos que se encuentran disponibles, logré aglomerar frases y palabras que fueron llenando los espacios en blanco de mi mente y excluidos por mi desconocimiento sobre el tema. Aun me sigue siendo desconocido, pero del cual se al menos ahora que esas celebraciones [3]. Eran llevadas a cabo con rigurosidad, sopesar de los no presentes y homenajeados como el valeroso recuerdo de lo no debido.

Estos acontecimientos y remontándonos a aquellas épocas sucedían en medio de la selva, en medio de la nada, cubiertos por la espesa verdura que componía su cotidianidad: árboles de toda índole, flores de todas las formas y de colores que difícilmente hoy encontraremos en otra selva, en esta selva de cemento; acompañados también del canto de los pájaros, del croar de las ranas, del chirrido gorgoteante de los grillos, con la pacha mama bajo sus pies y de techo las estrellas que iluminaban todo su entorno; usualmente la luna se escondía durante estos sucesos en función de lo acontecido, “una forma de retratar la desaparición de aquellos personajes caídos en el Prio-Di O-Jon” dicen las descripciones de los rituales registrados en manuscritos.

Lo único seguro de aquellos caídos en desgracia es que nunca se les volvió a ver, lo que se relate de ahí en adelante son puras habladurías y por ende es mejor no divagar en aquellas situaciones tratando siquiera de cavilar lo acontecido.




[1] Cabe anotar que los tiempos cambian según las concepciones de tiempo y calendario, entendiéndose siempre que las culturas precolombinas o nativos de este nuevo continente concebían el tiempo de manera circular y no lineal como nosotros los "occidentales".
[2] Las siguientes anotaciones fueron personales y por lo tanto subjetivas.
[3] Celebración no entra en el contexto ni occidental, ni actual, sino como acontecimiento repetitivo y marcado dentro de una comunidad, para nuestro caso abarca todo lo que ahora es Ecuador, Perú y la zona del sur occidente Colombiano.

sábado, 9 de junio de 2012

Reflexiones sobre el poder

Columnista Nibega.

Hoy me pregunto qué es el poder, por qué tanto interés en ello, por qué buscamos controlar a otros y eso qué tiene que ver con la información. Pues bien, el poder no es dinero como podrían pensar unos, el dinero compra intereses, soborna por favores, calla verdades e ideas muy valiosas; el dinero se hizo para controlar, pero es ineficiente; como todos hemos visto el caos se desata cuando no nos disponemos a obedecer por dinero, cuando gritamos verdades sin importar si van a ser oídas o no. Es obsoleto si realizamos que hay algo, de verdad, más allá del dinero y sus hechos de acción. El dinero pierde poder y con ello control o pierde control y con ello poder, que joder se pierden los dos.

Existe siempre la idea globalizada -para usar la ridícula terminología actual- de que el control por parte de unos es efectivo, esa idea se rompe o ha estado rota y remendada. Somos felices siendo guiados, “es que es más sencillo no pensar y dejar que otros se ocupen de eso” dicen unos, “no tengo tiempo” replican otros y a los ingleses les sabe dulce el cacho de la monarquía, los Norte Americanos, con todo respeto, son los dueños del control por medio del miedo y sus “miedos de comunicación” de las estrategias desinformativas y acá, en el sur, como buenos presagios continentales buscamos lo mismo, se han dado cuenta que una mente independiente no tiene control, que la información es PODER, que el internet es información al instante, información incendiaria, unos la usan para propiciar falsas rebeliones, como Egipto y Siria, entre otras naciones, lo que resulta siendo una forma fácil de cambiar de mando sin debilitar la estructura, una buena forma de mantener al señor matanza y su machine gun funcionando.

Reflexiones sobre el poder¿Por qué los derechos de autor importan tanto y, de repente, justo después del boom del internet (hace varios años) y de las redes sociales que son capaces de comunicar todo un continente y más, en cinco minutos a lo sumo? ¿Por qué es importante evitar que ciertos medios de información en internet, como los visuales por ejemplo: los videos en YouTube, donde es más accesible a todos y logra comunicar naciones y continentes? Pues porque se pierde el control de esos unos, porque se informa debidamente, no esos periódicos manchados de sangre y dinero o los noticieros desinformativos que tanto pesar causan en los verdaderos comunicadores ¿un titulo de grado, más especialización y quién sabe qué más, para qué? Para afirmar que los falsos positivos no son falsos, para cubrir noticias de este tipo como la muerte de un niño a manos de su madre (no es que sea un desalmado, es que en la realidad colombiana esto sucede a diario y no es justo que le dediquen casi una semana un caso de estos obviando lo importante “cortinitas de humo”) Para seguirle el Twitter a un expresidente que manejó el país como su finca ¿cómo es que se llamaba? A sí, paramilitarlandia o el Ubérrimo, próspera para cultivar fusiles y cavar fosas comunes.

Bloquean los más fieles medios de comunicación, el quinto poder como lo llaman unos, queriendo evitar dejar al pueblo con algo de mente para generarse ésta y muchísimas más preguntas. La iglesia fue efectiva con los viejos y adultos, pero la iglesia no puede con una mente estudiada. El Estado cambia o pretende cambiar la educación y así disminuir la calidad educativa, agregándole a esto los límites al internet que piensan implantar ¿qué queda? La televisión, la radio, la prensa (o deberían llamarla presa) y la iglesia para adoctrinar este pueblo indígena e incauto que se ha atrevido a pensar y blasfemar sobre lo que es la verdad.

Por eso en resumidísimas palabras, el poder es una capacidad, es la capacidad de “ver más allá de lo evidente” de no tragar, ni entero ni migajas, de saber comunicarse y conocer, de no perder los estribos ni de la vida, ni de la sociedad. A recuperar el poder.

jueves, 19 de abril de 2012

Un mundo sin amor

Columnista Nibega.

No sé que están pensando al leer el título, no pretendo suponerme nada, yo pensaría en alguna ridiculez que haga referencia a las parejas o algo por el estilo, pero no, aun a sorpresa mía no es así y tiene que ver con la doxa, con esto que llamaríamos saberes del mundo.

Todos buscamos la felicidad, pero erramos al tratar de darle significados o razones de ser, lo mismo pasa con el amor, ¿qué es? Yo voy a decirles qué no es el amor: el amor no es en primera instancia nada relacionado con el dinero, el amor no es una cadena que ata, tampoco es un conjunto de reglas sobre comportamiento en parejas, el amor creo yo que son más que acciones, el amor no se da solamente a los conocidos, el amor no tiene rostro, ni es un alma gemela. El amor no pretende nada más que la felicidad, no es una palabra, no es tangible, es incoloro, inodoro e insaboro –ya que cada uno le otorga un cumulo de significados según lo experimenta.

Dinero es todo lo que necesitoEl amor en este mundo es una utopía, no existe –no porque no tenga existencia realmente-, no tiene cabida en este mundo actual “moderno” ni siquiera en los mundos antiguos. El sistema económico monetario que manejamos es el que evita que el amor entre a formar parte de este mundo, el amor es un eje con el que nosotros deberíamos vivir, pero contrario a eso, nuestro eje es el dinero, nuestro centro es la economía de moneda y de intercambio monetario ¿qué significa esto? Que las relaciones sociales, el proceso de socialización, nuestra visión del mundo está permeado por un sistema mundo –si así se le pueda llamar- en el que la moneda lo es TODO.

Ahora se puede comprender un poco el porqué de los problemas que suceden en el mundo, no digo explícitamente que el dinero sea el causante del mal, digo que el dinero es un plus que entra a jugar en las relaciones sociales y que las transforma a tal punto que todo lo que acontece en lo social tiene que ver con él. El dinero es la visión mecanicista del cómo debe  funcionar una sociedad, pero a lo que tenemos que llegar nosotros es a la versión orgánica, si todo en el universo funciona de esta manera y no como un reloj ¿por qué nosotros tenemos que funcionar tan mecánicamente y estar regidos por una sociedad que no ama? Nuestro cuerpo, los gigantescos cuerpos celestes y las diminutas partículas funcionan como un solo órgano. Si algo es alterado en lo micro, tiene sus repercusiones a nivel macro, al igual como las explosiones que dieron origen al universo fueron formando los elementos químicos que hoy conocemos y así llegamos hasta hoy, donde nosotros, en un momento de la historia y debido a la “necesidad” de realizar trabajos pesados sin requerir del uso de la esclavitud –que paradójicamente hoy sigue en uso, con otro nombre- entramos en el patrón oro para controlar la forma en que se moldea la sociedad.

Está bien, es “el fin de la historia” no hay ideologías ni nada de eso, y es que yo no quiero hablar del comunismo ni sus parecidos ya que estos al igual que el capitalismo se manejan por el dinero, quiero decir que hay otra forma de vivir, una que no involucra al dinero, pero para eso se tiene que demostrar precisamente que este sistema económico monetario tiene grandes falencias y esas fracturas las vemos desde las crisis económicas que “muy bien han sabido resolver” hasta las desigualdades sociales en las que existen democracias con monarquía –¿En que mundo se puede pensar una democracia en la que haya un monarca y más aún que el monarca sea ejemplo de la democracia de la nación?- la tecnología nos abre las puertas y desplaza en cierta medida el trabajo pesado que antes se tenía que hacer con la fuerza del hombre, se dice que en nuestra época existe la capacidad de producción alimenticia para abastecer la población mundial ¿pero que se necesita entonces para que esto se pueda realizar a cabalidad? Primero que el sistema económico monetario se caiga, que remplacemos el dinero por el amor –está bien suena más absurdo aún- que al poner en el centro del funcionamiento de la sociedad al amor, comencemos a comprender que cada ser vivo que existe en este planeta tiene derecho a ser amado, se le conozca o no, que el servicio voluntario es más gratificante que aquel retributivo monetariamente, etc, etc, etc.

Todo esto significa entonces que viviríamos una vida en la que la sociedad es un gran órgano por el cual podemos vivir, nosotros seríamos parte de ese órgano, como las células que conforman la piel, los distintos órganos y finalmente al ser humano, que en conjunto forman un planeta junto con otro tipo de animales, plantas etc, etc, y estos planetas llenos de micro-vidas forman un sistema interplanetario que a su vez se conecta con otro sistema interplanetario y en fin el universo es creado, más allá de ello especularía en la metafísica y ahora no es de nuestro interés.

No es utópico pensar en un mundo en el que el amor sea el centro de TODO, tampoco un tipo de organización social como la que se plantea –la cual no especifico más por cuestiones de extención- se requiere tiempo y principalmente se requiere abandonar la ridícula idea que se tiene sobre el dinero, es solo un metal que podemos aprovechar mejor en otro tipo de elementos decorativos como lo hacían nuestros antepasados con los que arrasamos y dejamos en el olvido –cuando digo arrasamos me refiero al pensamiento europeo (españoles) que llegó a “conquistar” aquel nuevo mundo.

Debemos tener en cuenta que una vez el dinero sea remplazado con el amor, las relaciones sociales van a tener un cohesionador más fuerte y significativo que otorga felicidad a la existencia humana al ser este el motivo principal por el cual se viva y no uno secundario. El dinero es artificial y por eso no puede suponerse que nosotros como seres naturales tengamos que tener de centro guía una ideología, imaginario –llámelo como quiera- artificial, el amor es natural, es innato en cada uno de nosotros y por ello no choca con lo que nosotros creemos que somos, pensemos lo que pensemos el amor es parte de nuestras vidas y al volverlo el centro de ellas, no sólo seremos felices, sino que también tendremos éxito y veremos un mundo distinto al que vemos ahora.

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