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domingo, 5 de febrero de 2012

La lucha por la libertad

Columnista Carlos Herrera Rozo.

"La guerra es un medio natural y justo para someter a quienes,
nacidos para ser mandados, se niegan a someterse"

Aristóteles de Estagira

El 4 de enero se cumplieron cincuenta años de la trágica desaparición de Albert Camus en un lamentable accidente de tránsito. Recordarlo es a la vez traer a la memoria la atemporalidad de su obra, su compromiso social, su filosofía, su afirmación humanística de la vida y el augurio del renacimiento del hombre en un mundo donde la paz, la justicia social y un gobierno universal. Se levantarían sobre las ruinas y desolación que mentes criminales han ido dejando a lo largo de la historia, sus palabras golpean el yunque donde se atenaza la libertad del hombre, escuchémosle: “A la mujer que ha sido esterilizada por los SS, al hombre a quien han obligado a acostarse con su hermana, a la madre que apretaba contra su pecho al hijo mientras le golpeaban la cabeza, a la mujer a quien han obligado a presenciar la ejecución de su marido, a los que han logrado escapar de los hornos de gas y a todos los que han estado temblando día tras día durante largos años, a quienes no encuentran casa en ninguna parte y a quienes se les ha hablado de una tierra de promisión cubierta de lagos y naranjos donde nadie les escupirá la cara, y a todos esos se les ha golpeado porque los asuntos de nuestros genios políticos estaban arreglados de tal manera que no había medio de no golpearles. Y todo ello en medio de un gran silencio o del charlatanismo farisaico de quienes detentan el poder. En suma que han ajusticiado a Cristo efectivamente y lo siguen zahiriendo, y ese es el resumen de la historia universal”.

Albert CamusCamus nos invita a la rebelión: Me rebelo luego existo, resistir es la consigna, pero no resistir de cualquier forma y manera sino enfrentándose al legítimo contradictor. ¿Qué es la rebelión para Camus? Es el hombre que dice “No”. Pero si niega no renuncia; es también un hombre que dice “Si”, desde su primer movimiento. Es el hombre sometido, el esclavo que en un momento determinado de su vida juzga inaceptable seguir recibiendo ordenes que coarten su libertad y sus sentimientos. Es una toma de conciencia sobre su propia realidad y el mundo que le rodea. Es aprender a no callar y expresar a voz en cuello que no aceptara bajo ningún concepto el sometimiento y la degradación.

La rebelión para Albert Camus no es una relación a un ideal, a una idea, a un concepto abstracto, se refiere a algo más cercano: “Se exige que sea considerado lo que, en el hombre, no puede reducirse a la idea, esa parte cálida que no puede servir para ninguna otra cosa que para existir”. El mismo Camus nos cuenta que, en Cumbres Borrascosas, Hesthcliff prefiere su amor a Dios y pide el infierno para estar reunido con la que ama, no es solamente su juventud humillada la que habla sino la experiencia ardiente de toda su vida siempre sometida. La rebeldía es una pulsión positiva puesto que revela lo que en el hombre hay que defender siempre.

Hoy más que nunca la vigencia de Camus no se agota. Vivimos un final y un comienzo de siglo signados por el “Miedo” y el “Terror”. El siglo XX corto termino, como afirma Hobsbawm, con una guerra, exactamente como comenzó, con la catástrofe de la primera guerra mundial. Y detrás de las guerras los señores de la guerra el miedo y el terror. Lo que más nos sorprende de este siglo que comienza, no para mí ni para los que son mis contemporáneos, es que las nuevas generaciones de ciudadanos están privadas de porvenir muy a pesar de los avances científicos y técnicos, y, a veces, también por ellos. La vida para que tenga un sentido tiene y debe tener una proyección valedera: La juventud, los recién egresados de las universidades, tienen el futuro cerrado. Sus conocimientos, el estar altamente preparados, no les ha valido de nada, se han encontrado frente al muro de unos políticos venales y una patronal codiciosa y voraz que les cierran el paso a sus dignas aspiraciones. La Gente Joven tiene que pensar, yo la invito a ello, que solo la palabra, el grito muchas veces, la organización y la protesta, la exigencia de los derechos y libertades podrán romper los muros. El silencio, la protesta pasiva, solo es la aceptación del sometimiento y, el partido de futbol, el circo donde desfogar las frustraciones.

Entre el miedo general que nos inculcan: miedo al terror, miedo a la muerte, miedo al vecino, miedo a las ideologías, miedo a quien piensa diferente, miedo al color de la piel, miedo al que tiene un Dios diferente al nuestro, miedo al extranjero, sin comprender que a lo que ciertamente debemos tener miedo es al pensamiento único, a los que se creen dueños de la razón absoluta, a las mentalidades mesiánicas donde siempre se engendra la tiranía. El hombre que siempre ha deseado la convivencia amable, el diálogo, la dialéctica en la discusión ideológica, el pragmatismo en las decisiones políticas, la amistad con sus congéneres, el silencio impuesto por la censura, el sometimiento a la disciplina de partido, la injusticia social y el amordazamiento intelectual le cercenan, no solamente las posibilidades de una vida digna y un mundo mejor, sino que le condenan a morir en vida: a la esclavitud moral, el mayor crimen que pueda cometerse, al considerar la vida humana como algo fútil y despreciable.

Estas pocas letras quieren exaltar la memoria de Albert Camus e invitar especialmente a los jóvenes a leer “La peste”, “El Hombre Rebelde”, “El Extranjero”, “El Mito de Sísifo”, “El Exilio y el Reino” etc. Etc. Y comprender a través de estos textos que a pesar de haber transcurrido más de cincuenta años desde su publicación es muy poco o nada lo que ha cambiado para el hombre desde el punto de vista de sus libertades y la justicia social. Parafraseando a Eduardo Galeano tenemos que afirmar que, El siglo XX se inicio con la primera guerra mundial. A mediados del siglo XX ocurrió la segunda guerra mundial. Pero esta guerra mortal para los ciudadanos del mundo no ha sido tan mortal para los dueños del mundo. A finales del siglo XX y a principios del siglo XXI las guerras son incontables. Caricatura de Albert CamusLas guerras multiplican el miedo y el terror, y el miedo convierte la injusticia en fatalidad y destino; las guerras multiplican la pobreza, y la pobreza termina ofreciendo brazos que trabajan por poco o por nada ; las guerras expulsan a los campesinos de sus tierras, y las tierras terminan siendo vendidas por poco o por nada; la guerra enriquece a los fabricantes de armas, a los expoliadores de las riquezas naturales y a los apátridas que se venden por un plato de lentejas; en la guerra las familias pobres ponen los muertos y los ricos los bolsillos; la guerra asesina a los que denuncian la guerra y las causas de la guerra, convirtiendo la guerra en necesaria e inexplicable. El mejor ejemplo lo tenemos en las guerras genocidas de Ruanda e Irak, en las guerras larvadas de Colombia, Sudan, Etiopia, Afganistán, Palestina, Nigeria, El Congo etc., etc.: El mejor ejemplo de los amos de la guerra son George Bush, Tony Blair y José María Aznar, los tres de las Azores.

Hay una relación entre democracia, conflictos armados y paz. En las sociedades donde rigen las libertades públicas, los derechos humanos y los derechos civiles, existen más posibilidades de que los conflictos se resuelvan sin el uso de la violencia.

Para reflexionar

De todos los enemigos de las libertades públicas, la guerra es quizá el más temible, porque contiene y desarrolla el germen de todos los demás. Como padre de los ejércitos, la guerra fomenta las deudas y los impuestos, que son los instrumentos conocidos para someter a la mayoría a la dominación de unos pocos. En la guerra se amplía asimismo el poder discrecional del ejecutivo (...) y todos los medios de seducir a las mentes se suman a las formas de sojuzgar la fuerza del pueblo...

James Madison

viernes, 13 de enero de 2012

De los recursos naturales y la conferencia de Durban, “dejar hacer, dejar pasar” y otras bagatelas.

Columnista Carlos Herrera Rozo.

He dormido bien. Me levanto y miro por la ventana. En la calle llueve, el día esta gris y frio. El viento arremolina la lluvia y golpea con fuerza contra las ventanas, silba contra las aristas y arranca las hojas y las ramas secas que quedan del otoño, adheridas aún, a los viejos brazos de los chopos. Pienso que no estoy despierto del todo y que me invade una profunda melancolía; la luz que entra por la ventana es mortecina, tenebrosa, oculta las formas o no las muestra del todo, siento que es mas lo que se nos oculta que lo que se nos muestra, es como si el tiempo devorara el tiempo o como si se hubiera detenido sin acabar de revelarse en el presente. Es como el negativo de una fotografía en blanco y negro totalmente desenfocada que nos niega el contorno de la imagen.

Es paradójico, quizás el día sea una alegoría de Saturno, ese dios odioso, soberbio, impío y cruel, arquitecto del mundo e inventor de la agricultura y del tiempo, devorador de hijos y de Dioses, negro, siniestro y hostil a la tierra y a los hombres. La melancolía, de la cual soy preso, es el resultado de comprender que he ido de un lado a otro alimentando mi espíritu de contrastes, de correr de un extremo a otro de la realidad, de conocer que las ideas más encontradas se estrechan como polos opuestos, de buscar en las contradicciones propias o del contrario lo que nos explique los desgarros propios de la vida y sufrir con abatimientos, exaltaciones, desolaciones, depresiones y éxtasis sin terminar de entender porque otros llevan unas vidas armoniosas, unitarias y coherentes pero seguramente menos intensas y sin sobresaltos. No sé si preferir esto o aquello, de lo que si estoy cierto es que prefiero el vendaval de la vida a las aguas mansas del averno.

Cambio climático | Calentamiento globalLa prensa ya ha llegado y refleja, como un espejo, el estado general del mundo: Saturno en las alturas dirigiendo la batahola. Ojear sus páginas, sus titulares es saltar de guerra en guerra, de conflicto en conflicto, la lista es larga y no tiene desperdicio especialmente para los explotadores. Permítaseme incluir aquí algunos ejemplos y que cada uno saque conclusiones, lo que aquí se expone lo planteo en un largo informe al presidente Nixon, Henry Kissinger y lo recuerdo ahora que se debatió, en Durban, un acuerdo sobre el cambio climático.

De los procesos de negociación de cambio climático no podemos esperar un resultado que salve a la humanidad y a la Madre Tierra. Los gobiernos anteponen la economía de las transnacionales frente a la necesidad urgente de emprender un nueva forma de vida en armonía con la naturaleza. La clases dominantes no van subvertir el capitalismo que es la causa de fondo del calentamiento global. Lejos de traer el capitalismo a la naturaleza a través de la “economía verde” es necesario emprender el camino del reconocimiento y respeto a los Derechos de la Madre Tierra en lugar de mantener guerras odiosas que permitan la explotación de los recursos naturales a precios de saldo o a sangre y fuego si fuere necesario.

Les ofrezco un sucinto recorrido sobre los países sobre los cuales existen conflictos armados y sus recursos naturales como causa fundamental de sus desdichas y fundamento del fracaso tanto de la conferencia de Kioto como de la de Durban, avaladas por el Informe Kissinger, hoy plenamente vigente:

    Afganistán: Gas natural, Petróleo. Posición geo estratégica que permite la construcción de gasoductos y oleoductos, a bajo coste, a través de Pakistán hacia Karachi otro de Afganistán al golfo Pérsico.

    Angola: Petróleo y Diamantes.

    Azerbaiyán: Las dos terceras partes de su territorio son ricas en petróleo y gas natural, además contiene oro, plata, cobre, titanio, cromo, manganeso, cobalto, molibdeno y antimonio. Las multinacionales han construido un oleoducto Azerbaiyán-Georgia-Turquía de 1700 kilómetros de longitud.

    Colombia: País rico en recursos naturales, flora y fauna, Petróleo, gas natural, níquel, oro, cobre, esmeraldas, carbón, sal y recursos hídricos. Las multinacionales han construido dos oleoductos para transportar petróleo crudo, el primero de 3535 kilómetros de longitud y el segundo con 830 kilómetros. Los recursos minerales de este país son importantes y variados.

    Congo: Es uno de los países más ricos del mundo y también donde su población es más miserable. Posee cobre, cobalto, manganeso, zinc, oro, carbón, petróleo, diamantes, y coltán.

    Irán: Petróleo, gas natural, carbón, hierro, manganeso, cromo, níquel, oro y uranio.

    Liberia: Maderas nobles, diamantes, oro, recursos hídricos.

    Pakistán: Gas natural, hierro, cobre y sal.

    Papúa Nueva Guinea: Oro, plata, cobre, gas natural, petróleo y maderas nobles.

    Perú: Plata, oro, cobre, petróleo, hierro, carbón, maderas nobles y pesca.

    Ruanda: Oro, Casiterita, Volframio, gas natural, coltán y recursos hídricos.

    Sahara Occidental: Metales diversos, fosfatos, Petróleo, azufre y pesca.

    Siria: Petróleo, fosfatos, cromo, manganeso, hierro, y mármol.

    Somalia: Uranio, hierro, estaño, cobre, zinc, sal y gas natural.

    Sudan: Petróleo, hierro, cobre, cromo, cinc, tungsteno, mica, plata, oro, recursos hídricos.

    Turkmenistán: Posee el 35% del total de las reservas de gas natural del planeta.

    Zimbawe: Cromo, carbón, amianto, oro, níquel, vanadio, litio, estaño y platino.

Es solo una sucinta muestra y vale la pena preguntarse: ¿Quién explota todos estos recursos? ¿Quién se beneficia de los conflictos armados que hay en cada uno de estos países? Y la respuesta es obvia. Los que se benefician son los mismos que explotan las materias primas, venden armas, crean grupos de paramilitares y facinerosos y los enfrentan con la población civil para encubrir su rapacería. Tiene razón el señor Obama al afirmar, al recibir el premio Nobel de la Paz, que existe el mal y que las guerras son necesarias para combatirlo. Lo que no nos dijo, lo que nos oculto, es que el mal son los recursos naturales de los pueblos del “tercer mundo” y las guerras la única forma de extirparlo, sin tener que pagar por ello. Este cinismo me trae a la memoria dos pequeñas anécdotas que vienen como anillo al dedo para explicar gráficamente lo inexplicable: En áfrica un misionero se esforzó para enseñarle a un grupo de negritos la diferencia entre el bien y el mal; después de muchos meses y de muchos ejemplos decide valorar los conocimientos de sus alumnos y le pregunta a uno de ellos:

    -A ver tú, Kalil, ¿Qué es una obra buena Y que una obra mala?
    A lo que el aludido responde:
    -Una obra mala es que otro robe las vacas de mi señor.
    -¡Muy bien, Kalil, y ¿una obra buena?
    -¡Qué mi señor robe las vacas de otro…!

La segunda anécdota ocurre en una universidad de Derecho. El profesor de Penal examina a una alumna a quien pregunta:

    -Señorita, ¿Podría usted definirme qué es el Estupro?
    -Desde luego profesor.
    -Díganme Usted.
    -Estupro, señor, es prometer para meter y después de metido no cumplir lo prometido.
    -¡Excelente, excelente, 10 aclamado!

Recursos naturalesSin ir más lejos es como la definición de la política según la cual ella, la política, es el arte de lo posible y, parapetados en este axioma los que se dedican a este arte nunca hacen nada. Por ello poco debemos esperar de la reunión de las grandes potencias en Copenhague, el cambio climático, su deterioro, es otra guerra que ganaran los expoliadores, los que ofrecen, sin ruborizarse, un 07% del PIB para ayuda al desarrollo de los “países pobres”, mientras saquean y expolian sus recursos a sangre y fuego si es necesario...

Pero las cosas pueden cambiar, llegara el día en que las gentes salgan de la abulia, de su gélido aburrimiento y comprendan que el compromiso no es con ellos mismos sino con las generaciones futuras. Entonces, guiados por el hado de Saturno, comenzaran a dibujar un nuevo día, luminoso, guiado por la conciencia universal, allí donde los mercachifles de la política no tendrán lugar porque la verdad estará por encima de la pasión política, demostrando una vez más, que el pueblo es superior a sus dirigentes.

Ahora me siento vacio, como los templos de Grecia, he dicho lo que atosigaba mi espíritu y dirijo en paz mis pensamientos y mis votos hacia los sufrimientos de los pueblos oprimidos a quienes conmino a seguir luchando, porque la vida es corta pero digna de ser vivida, si la vivimos del todo, con total entrega y desinterés, porque vivir también es esforzarse, en el entendimiento de que todo cuanto hagamos debe ir orientado hacia el bien común.

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