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miércoles, 6 de septiembre de 2017

Principios de la teoría realista de la política internacional. Una reflexión de la obra de Morgenthau

Por Cecilia Restrepo Neira.
Estudiante de la Maestría en Estudios Sociales y Políticos de la Universidad Icesi

En el presente texto, realizo una descripción de los 6 principios que plantea el texto de Morgenthau (1986) Política entre las naciones: la lucha por el poder y la paz, acerca de la teoría realista. Posteriormente, identifico cómo se puede establecer una reciprocidad con algunos aspectos, respecto al planteamiento del texto de Celestino Arenal (1981) La génesis de las relaciones internacionales como disciplina científica.

Es importante destacar que Morgenthau es reconocido como el fundador de la escuela realista en las Relaciones Internacionales a mediados del siglo XX. En su texto, se hace evidente su pensamiento respecto a una política internacional basada en el poder, relaciones de tensión entre Estados, y si se quiere, entre individuos corriendo, con el riesgo que se solapen intereses personales, aludiendo así a una concepción de moral universal.

A continuación, se describen los 6 principios planteados desde la teoría realista de la política internacional:

1. La Racionalidad y la universalidad de las leyes: el realismo político supone que la política, al igual que la sociedad, debe obedecer a leyes objetivas que prevalecen en la naturaleza humana. De acuerdo a este principio, en términos de la política, es necesario separar la verdad de la opinión y es importante tener en cuenta que verificar los hechos no es suficiente para comprobar la realidad de los mismos y sus consecuencias. De esta manera, los hechos de la teoría internacional cobran sentido teórico.

2. El poder como un rasgo fundamental del concepto de interés: el interés definido en términos de poder, traza un camino para la política internacional e infunde un orden a la esencia de la misma. En este principio se hace evidente la articulación entre los hechos y la razón, haciendo énfasis en lo racional, en lo objetivo y no en lo emocional. Es decir, debe haber una distinción entre los intereses personales y el deber oficial de la política siguiendo la pretensión de distinguir entre la política y el político.

3. El interés en el poder como categoría: se legitima que el realismo asume el concepto de poder como elemento fundamental del concepto de interés, y entiende que este concepto es válido universalmente como categoría objetiva.

4. Tensión entre la moral y la política: el realismo político manifiesta tener conciencia de los preceptos morales que se encuentran en la acción política, y la tensión que se presenta entre éstos y la eficacia de la acción política. El juicio que se establezca de la acción política debe hacerse desde la mirada de una moral universal a la luz de los principios morales universales, puesto que un individuo puede exigir justicia, aunque el mundo perezca como lo indica el aforismo usado en el texto, y cada uno tiene una idea de lo implica dicha exigencia. Sin embargo, el Estado no tiene derecho a decir lo mismo, en nombre de quienes tiene bajo su cuenta. Un individuo puede sacrificarse así mismo, pero el Estado no puede interferir en la acción política de esta manera, por tanto, el realismo político considera la prudencia como la suprema virtud en política, puesto que le permite reconocer que no tiene el control total y debe llegar a acuerdos para mantener o alcanzar el poder.

5. Las ideas morales: en este principio, el realismo político se niega a dar un valor excelso a las pretensiones morales de una nación. Es decir, que no justifica que en nombre de la moral o de ideales morales, se ejecuten destrucciones de naciones y civilizaciones, y en este sentido establece una diferencia entre verdad y opinión, asimismo, como discrimina entre verdad e idolatría. Este principio destaca nuevamente la importancia del interés en términos de poder, como el concepto que nos pone a salvo de los excesos de la moral.

6. La autonomía: de este principio, es posible destacar 4 aspectos que, a mi juicio, son relevantes:

6.1. La concepción pluralista del realismo político: el realismo político reconoce al hombre como un sujeto económico, político, moral y religioso que converge en uno mismo como la combinación de diversas proyecciones humanas. Puesto que no tendría sentido un hombre que solo se encaminará hacia una proyección, el autor menciona que, por ejemplo, un hombre con una solo proyección política sería como una bestia, porque carecería de la proyección moral y no sería posible que tuviera control sobre su comportamiento.

6.2. La defensa por la autonomía: el realismo político mantiene la autonomía de su esfera política, pensando en el interés desde la concepción del poder.

6.3. La aceptación de la divergencia de pensamiento: acepta la existencia de otros parámetros de pensamiento diferentes a los parámetros políticos; sin embargo, tiene claro que no someterá dichos parámetros a los políticos.

6.4. El distanciamiento del realismo político de la aproximación legalista-moralista a la política internacional: el realismo político se aleja de otras escuelas de pensamiento, cuando propone una imposición de sus parámetros de pensamiento sobre la esfera política.

Cabe mencionar que el texto de Arenal y el texto de Morgenthau, convergen en un debate importante acerca de las relaciones de poder establecidas por los Estados, en la búsqueda de un equilibrio entre los extremos, representados en los conceptos claves: la guerra y la paz. Lo que en suma, genera una serie de conflictos y tensiones de todo tipo. Dicho equilibrio de poder, se convierte entonces en un actor fundamental de las relaciones internacionales, lo que implica que entre más grande y fuerte es el Estado mayor será su protagonismo. Las formas de posicionar el poder pueden adoptar un performance de violencia ocasionando guerras o también puede tomar vías diplomáticas. Es decir, la presencia de las negociaciones, acuerdos, entre otros, en búsqueda de (re)establecer un equilibrio, generando condiciones de paz, seguridad y orden, ya que la guerra amenazaría dicho equilibrio.

Por otra parte, para la comprensión de las dinámicas sociales del contexto internacional, es importante desde la perspectiva de las Relaciones Internacionales como una disciplina en interacción con otras áreas de conocimiento. En este sentido, desde el principio de autonomía, Morgenthau plantea la aceptación de la existencia de otras formas de pensamiento, lo que fortalece a las relaciones internacionales en su carácter científico y como una disciplina autónoma.

En este mismo sentido, plantea que las relaciones internacionales están representadas por esferas autónomas de acción, que para ser comprendidas dependían de un modelo teórico específico para la política internacional. En consecuencia, esto llevaría un cambio importante que impulsaría el desarrollo de la disciplina, teniendo como punto de partida la creación de un nuevo modelo teórico: el realismo político, Realpolitik. Asimismo, Arenal (1981) plantea: “El desarrollo de las relaciones internacionales como ciencia autónoma se inserta igualmente en esa dinámica que señalamos, configurándose como ciencia de la sociedad internacional, que busca superar planteamientos ya insuficientes y dar respuesta a los complejos problemas internacionales” (pág. 881).

De acuerdo a lo anterior, y siguiendo a Arenal, en la medida en que se requiera llenar un vacío de conocimiento acerca de los aportes y análisis sobre el poder, realizados desde otras ciencias sociales, se valida la importancia de la transdisciplinariedad para abordar y profundizar en las dinámicas de la sociedad internacional y de la política internacional.

Referencias Bibliográficas
Arenal, C. D. E. L. (1981). La génesis de las relaciones internacionales como disciplina científica, 2, 849–892.

Morgenthau, Hans Joachim (1986). Principios de la teoría realista de la política internacional tomado del texto de Política entre las naciones: la lucha por el poder y la paz. 11-25

martes, 12 de febrero de 2013

Irán ¿peligro nuclear?

Columnista José Jairo Jaramillo.

En los últimos años, el mundo ha presenciado un aumento de la tensión entre Irán y occidente como consecuencia del programa nuclear Iraní, tanto así que el Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu dijo estar "dispuesto, si hace falta" a atacar a la república islámica.

En el marco del tratado de no proliferación de armas nucleares, se estipula en su artículo cuarto que los Estados tienen el derecho inalienable de desarrollar la producción y utilización de energía nuclear con fines pacíficos sin discriminación. Irán ¿peligro nuclear?Lo anterior se desprende del derecho a la libre autodeterminación de los pueblos y a su derecho a la soberanía en materia energética. A pesar de ello, hay actores internacionales como EEUU e Israel que ven en el programa nuclear Iraní una amenaza a su seguridad nacional. El principal argumento para presionar a Irán, es que consideran que su programa de “energía alternativa” realmente pretende la construcción de armamento atómico; lo que representa un inminente peligro para la estabilidad y seguridad internacional. Lo anterior se ha visto reforzado, ante la negativa de la república Islámica de Irán de permitir a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) corroborar las instalaciones y planes nucleares, el país árabe asegura que su programa es pacífico pues pretende proveer servicio eléctrico a su población, pero las potencias occidentales y sus aliados temen que busque desarrollar armas atómicas (Notimex, 2012). A pesar de que las autoridades iraníes aseguran que su país tiene como objetivo producir energía nuclear con fines pacíficos, países occidentales como Estados Unidos, organizaciones Supra-Estatales como la Unión Europea, e instituciones internacionales como la ONU se muestran preocupadas puesto que la Agencia Nuclear de Energía Atómica (AIEA) en su último informe sobre el programa nuclear de Irán, afirmo que la república Islámica se está enriqueciendo de uranio[1] mas allá de lo permitido por las resoluciones de de las Naciones Unidas que regulan la materia de energía nuclear a nivel internacional. Además acusa a Irán de destruir documentos que dan cuenta de su programa de energía nuclear, lo que obstaculiza la capacidad de la agencia para realizar una inspección eficaz sobre la materia.

La AIEA, en su último informe del año (2011) señalo que hay información para creer que la república islámica de Irán, está comprando y recopilando información para el desarrollo de armas de destrucción masiva, el informe establece que desde el 2003, el país árabe, ha estado fortaleciendo su programa de investigación militar nuclear. Sin embargo no se puede concluir que Irán este desarrollando una bomba nuclear. Lo que sí se puede aseverar es que se están llevando a cabo los pasos investigativos para el potencial desarrollo de dicho tipo de armamento, lo que se tiene ahora son indicios (BBC Mundo, 2011).
La conclusión del último informe de la AIEA (ver), señala que Irán incremento más del 50% en número de centrifugadoras , que han pasado de 1064 a 2140 en los últimos 4 meses, además hay un aumento en la acumulación de uranio , elemento indispensable para fabricar un arma atómica. Sumado a lo anterior, el informe señala que irán realizo pruebas armamentísticas, donde se combinaban material radiactivo con los misiles.

El Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu declaro que los hechos sobre los que hace mención el informe, son una prueba clara de que la República islámica, busca dotarse de un arma de destrucción masiva, ante lo que el Estado de Israel ha planteado que de continuarse adelante con dicho programa, estaría contemplando un ataque unilateral contra las instalaciones nucleares, pues considera que estas son un peligro inminente para su seguridad nacional
Cabria preguntarse, ¿Qué es lo que está en juego? ¿En qué consiste dicho programa? ¿Cuáles son los intereses de occidente respecto de impedir que Irán lleve a termino su programa nuclear? A continuación presentare un breve análisis de los intereses que están en juego, desde cada uno de los actores involucrados.

Posición e intereses de las partes involucradas

IRÁN: desde la revolución iraní en 1979, el gobierno de Teherán inicio el programa nuclear, en un contexto de tensiones entre gran parte del mundo árabe e Israel, cuando se instaura la República Islámica ya el Estado Iraní, bajo la administración del Sha Mohammad Reza Pahlevi, había ratificado el tratado de no proliferación nuclear de 1968, a sabiendas también que su excelencia el emperador de Irán era un aliado de occidente en esa zona del mundo, la revolución liderada por el ayatolá Jomeini a finales de la década de los 70, que trajo consigo la construcción de un Estado Islámico fue una reacción al intervencionismo occidental en el país, aumento de las desigualdades sociales, la represión del régimen, la perdida de identificación cultural con lo religioso, El Sha promovía el estado Laico, en un país donde alrededor del 80% de la población es chií, lo que produjo un descontento generalizado que fue aprovechado por el clero chií, que era contrario a algunos aspectos "occidentalizantes" del régimen. El nuevo régimen se encuentra ante el siguiente panorama: emprende un programa nuclear, en contraposición de una normatividad que se había aprobado bajo el régimen anterior. Por lo que aunque formalmente si están obligados por el tratado de no proliferación de armas nucleares, no había voluntad política para cumplirlo, puesto que consideraban que para poder defender sus intereses era necesario tener un poder de persuasión tal que impidiera que cualquier potencia extranjera se entrometiera en la revolución Iraní.

Irán ¿peligro nuclear?Según la República Islámica su programa nuclear tiene fines pacíficos-civiles circunscritos a generar electricidad o investigación. Su posición se basa en el tratado de no proliferación nuclear de 1970 cuyo artículo 4 establece: que es derecho inalienable de todo estado parte de beneficiarse de la energía nuclear para fines pacíficos. Otro interés es convertirse en una gran potencia regional y en ese sentido tener capacidad suficientemente disuasiva como para no ser susceptible a ataques externos, Irán busca su propia seguridad.

EE.UU.: para EEUU el programa nuclear Iraní tiene fines militares encubiertos y se basa en la falta de apoyo a las inspecciones de la agencia internacional de energía atómica y el ocultamiento que por años hizo Irán sobre su programa nuclear. Para EEUU, irán promociona el terrorismo, y en tal sentido es una amenaza a la paz y seguridad internacionales. Por parte de este país no se descarta una solución diplomática pero siempre y cuando la república islámica suspenda el enriquecimiento de uranio. El gobierno americano, pretende que el consejo de seguridad de la ONU siga sancionando a Irán, ya que no ha cumplido con las exigencias de sus resoluciones, en especial la que pide la suspensión del programa de enriquecimiento de uranio. Estados unidos reconoce que de permitir que la república islámica logre obtener armamento nuclear esto sería un factor de mayor desestabilizad en una zona que de por sí ya es bastante inestable, además que Irán no es un aliado de la potencia americana, sino por el contrario es un contrapoder, por lo que se está jugando parte de la correlación de poder político en el escenario mundial. EEUU siente que su seguridad nacional está en peligro si un régimen abiertamente contrario a sus políticas se dota de armamento nuclear.

ISRAEL: el estilo del gobierno de Teherán es confrontacional respecto al gobierno de Jerusalén, tanto así que el Presidente Iraní, Mahmud Ahmadineyad, ha manifestado en varias ocasiones que “Israel debería ser borrado del mapa, se ha cuestionado sobre ¿porque Israel ha venido al corazón del mundo islámico y cometen crímenes contra los palestinos usando sus bombas, sus misiles sus sanciones? …los mismos países europeos han impuesto un régimen sionista establecido ilegalmente sobre la nación Palestina. Si ustedes han cometido los crímenes entonces denle ustedes un pedazo de su tierra en algún lugar de Europa o América para que allí instalen su propio estado. Entonces la nación iraní no tendrá objeciones y apoyara su decisión” (Montoya, Iran ¿Amenaza Nuclear?, 2008). Es claro desde el discurso iraní, en voz de su presidente, que entre estos dos países existe una permanente tensión, Irán reconoce en Israel el mayor aliado de occidente en la zona, y un puente que podría ser usado por potencias como Estados Unidos para atentar contra la estabilidad de la revolución Islámica, además de que Israel según un científico del mismo país, Mordejal Vanonu, quien declaro en el Sunday Times en 1986, que Israel disponía de 200 cabezas nucleares, por lo que Irán ve en el estado “sionista” un peligro para su estabilidad y existencia.

CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU: Este organismo de la ONU, tiene como fin fundamental mantener la paz y seguridad internacionales, incluso a través de la fuerza. Dado que el programa nuclear Iraní supone un desafío a la estabilidad mundial, puesto que va en contravía de una convención internacional que había ratificado, expidió la resolución 1929 de 2010 (ONU, 2010) a través de la cual se establecen sanciones a la República Islámica de Irán por su programa nuclear. El consejo de seguridad manifiesta su preocupación, que Irán contrarié los lineamientos de la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) pues no ha demostrado que haya suspendido las actividades relacionadas con el enriquecimiento y el procesamiento de uranio . Sumado a lo anterior está el hecho de que el país árabe ha cuestionado el derecho de la agencia internacional a verificar información sobre su programa nuclear. Ante los inminentes riesgos de proliferación nuclear que plantea el programa nuclear iraní, el consejo de seguridad decidió sancionar a la República Islámica a través de las siguientes medidas: Irán debe cumplir, plenamente y sin reservas el tratado de no proliferación nuclear, respecto al reconocimiento y cumplimiento de las directrices de la AIEA, a la vez que debe abstenerse de empezar o seguir construyendo instalaciones de enriquecimiento de uranio. Por otro lado se prohíbe que cualquier Estado suministre, venda o transfiera carros de combate, sistemas de artillería, aeronaves de combate, helicópteros de ataque, buques de guerra, misiles.

El consejo de seguridad exhorta a todos los Estados a que se inspeccione y, si es necesario se confisque, toda carga procedente o con dirección a Irán, para evitar el suministro de armamento bélico o material relevante para el enriquecimiento de uranio. a la vez que se exhorta a los estados a que no presten servicios financieros al país árabe cuando dispongan de la información que ofrezca motivos para creer que esos servicios o recursos podrían contribuir a las actividades nucleares de irán.

En conclusión, la comunidad internacional a través de la agencia internacional de energía atómica, cuenta con indicios suficientes para estar alerta sobre el programa de energía nuclear de Irán, mas teniendo en cuenta la negativa de la República Islámica de permitir a esta organización (que es la autoridad mundial en la materia) verificar su plan energético. Esto ha traído como consecuencia un aumento en la tensión entre Irán, Israel y occidente, pues en caso de estar desarrollando armas de destrucción masiva, se estaría yendo contra el derecho internacional público respecto a la no proliferación de este tipo de armamento, poniendo en riesgo la seguridad y estabilidad global.

Impedir que cualquier Estado del mundo obtenga una bomba nuclear es tarea de toda la comunidad internacional (toda arma de destrucción masiva viola el Derecho Internacional Humanitario, desde que no distingue entre población civil, combatientes o heridos, lo que es contrario al principio de distinción). En el caso concreto es claro que la naturaleza de las tensiones se debe a la desconfianza entre los diferentes actores, Irán-EEUU, Irán-Israel que identifican en el otro un actor capaz de atentar contra su seguridad nacional, este es el motivo por el que Irán desea armarse, como un medio persuasivo para asumir un mayor rol de liderazgo en esa región y disuadir a las grandes potencias para que no se entrometan en sus asuntos internos y así darle mayor estabilidad al régimen chií y al Estado Islámico.

lunes, 19 de noviembre de 2012

El derecho a un mundo justo

Columnista Carlos Herrera Rozo.

Un mundo justo requiere un mundo legalmente bien ordenado, un orden legal mundial que derive sus poderes legítimos del consentimiento de las personas y que tenga como único objeto garantizar sus derechos personalísimos dentro de las comunidades donde les ha tocado vivir, sus derechos básicos, es decir, los derechos humanos.

El orden legal mundial

El primer problema de la teoría de la justicia doméstica, vernácula, es el de definir el ámbito de una comunidad política determinada, quiénes forman parte de ella y quiénes son extranjeros. No se puede eludir arbitrariamente «el problema de la definición de la comunidad» y dando por supuesto que los Estados actuales son «las unidades dentro de las cuales operan los principios de justicia”. Para una teoría de la justicia global, en un mundo globalizado, desde el puno de vista de la justicia y no de la economía como hoy sucede, radica en el problema de establecer los criterios de delimitación de la comunidad política, ya que desaparece, por definición, toda vez que, la comunidad política a estos efectos es la humanidad misma en su totalidad. Las objeciones que se han formulado a una delimitación de la comunidad tan sencilla pero tan extensa apelan tanto a su posibilidad como a su conveniencia dado que el desarrollo de las naciones tanto en lo cultural, como en lo político azas en la economía, difieren sensiblemente unas de otras.

El orden legal mundialRespecto a su posibilidad se aducen las evidentes diferencias entre la sociedad internacional y las sociedades nacionales amen de todas aquellas que dentro de un mismo conglomerado social discrepan y explotan sentimientos nacionalistas diversos por razones de lengua, origen e inclusive por razones puramente ideológicas como ocurre en varios países europeos. Principalmente se alega que en el ámbito internacional concurren un defecto institucional, la ausencia de un aparato coercitivo, y un defecto volitivo emocional, la ausencia de sentimiento comunitarios compartidos. Pero, debemos subrayar que, estos defectos son meramente contingentes y lo cierto es que argumentar la imposibilidad de configurar un demos universal porque no hay un previo ethnos (grupo étnico, nación) universal supone, por un lado, ignorar que «las naciones han sido con frecuencia el resultado de procesos de construcción nacional exitosos o no llevados a cabo por los Estados, voluntaria e impositivamente, sobre poblaciones carentes del deseado nivel de homogeneidad e identidad común y, de otro lado, incurrir en la falacia de olvidar las alternativas ya que si el cosmopolitismo defiende la promoción de un sentimiento étnico común -el humanismo- para fundar sobre él un orden legal universal es, obviamente, porque ni aquel sentimiento ni este orden existen actualmente. Lo que el cosmopolitismo pretende es, precisamente, ofrecer una alternativa.

Respecto a su conveniencia se aducen los riesgos de un estado mundial dotado de los poderes coercitivos -el monopolio institucional de la fuerza- que son propios de los Estados modernos o ejercido de facto por los países imperiales. Para responder a esta objeción hay que distanciarse de la idea de que un orden legal tiene necesariamente que revestir la misma forma de un Estado-nación soberano. Como se ha apuntado repetidamente, desde perspectivas en gran parte diferentes, hay que liberarse de la idea de un Estado mundial o de una república mundial para concebir un tipo de orden legal universal más complejo. Jurgen Habermas propone, en este sentido, un modelo de sociedad política mundial basado en una división de la soberanía en el que la presencia de un sólo actor, el Estado nación, que actúa en dos escenarios, el de la política interior y el de la política exterior, queda sustituida por la presencia de tres actores, la organización mundial, los Estados y los individuos, que actúan en tres escenarios, el supranacional, el transnacional y el estatal.
Algo muy parecido al modelo que bajo la discutible calificación de neo-medievalismo propuso H. Bull: «Si los Estados modernos llegaran a compartir la autoridad sobre sus ciudadanos y la lealtad de los mismos, con las autoridades regionales y mundiales, por un lado, y con las autoridades subestatales y subnacionales, por el otro, hasta el punto de que el concepto de soberanía dejase de ser aplicable, podríamos hablar del surgimiento de un orden político universal de tipo neomedieval».

Un orden legal mundial democrático

Un problema bastante más complejo, es el de qué forma debería adoptar ese orden legal universal para ser un orden justo. Son varios los estudiosos que se han manifestado sobre las particularidades de este tema, entre ellos Hans Kelsen que defiende las instituciones jurídicas globales pero rechaza como indeseable la idea de un gobierno global. Otros pensadores creen que «Realizar nuestro interés prudencial y moral por un futuro en paz y económicamente viable exigirá instituciones y organizaciones supranacionales que limiten los derechos de soberanía de los Estados de una manera más rigurosa de lo que hoy es habitual». Hans kelsen ya había señalado la incompatibilidad entre soberanía y orden normativo supraestatal.

No es extraño añadir a estas consideraciones la idea de un progreso paulatino e invocar, como referente, la experiencia de la Unión Europea, aun que vistos los desajustes que se han presentado en los últimos tres años bien vale la pena dedicar más tiempo al estudio de su integración política, bastante renqueante frente a la integración económica.

Como se ha indicado, bajo el punto de vista de la teoría de los derechos humanos, este problema tiene contestación pues la legitimidad de la autoridad esta en función del consentimiento de los gobernados. La configuración de un orden democrático universal parece, sin embargo, haber suscitado numerosas objeciones que cuestionan la posibilidad de institucionalizar la democracia en una comunidad tan amplia y heterogénea cultural, ideológica y políticamente
.
El punto de partida es el denominado dilema de Robert DaHl, pues fue él quien por primera vez planteó el posible dilema entre la calidad y la extensión de la democracia: «Este es el dilema entre participación ciudadana frente a la eficacia del sistema. Cuanto menor sea una unidad democrática, tanto mayor será el potencial de la participación ciudadana y tanto menor la necesidad de que los ciudadanos deleguen las decisiones políticas en representantes. Cuanto mayor sea la unidad, tanto mayor será la capacidad de éstos para lidiar con los problemas importantes de sus ciudadanos y tanto mayor será la necesidad de que los ciudadanos deleguen decisiones en sus representantes»

Este dilema, sin embargo, ofrece ciertas características paradójicas. Mientras que parece casi trivialmente obvio que la calidad intensiva de una democracia se alcanzaría con mayor efectividad en una comunidad humana pequeña y homogénea y resultaría cada vez más difícil de conseguirse en la medida en que la comunidad es más extensa y más heterogénea, lo que no resulta nada asequible es en qué momento cuantitativo y en qué grado de pluralismo la democracia resultaría inalcanzable o de tan mala calidad como para no merecer tal nombre, sin perder la perspectiva de que la “Geo Política Mundial” nos ofrece con mucha frecuencia ejemplos de democracias fracasadas. A este problema de vaguedad que nos sitúa ante un típico sorites – (El sorites es un recurso estilístico usado habitualmente en la retórica. Se trata de un razonamiento resultado de la concatenación de varios enunciados verdaderos, siendo el sujeto de cada uno el predicado del anterior. Partiendo de unas premisas verdaderas se puede ir introduciendo retórica, fácil y gradualmente una falsedad, en cuanto se falte a alguna regla silogística de forma capciosa)- hay que añadir un ingrediente empírico también paradójico y es que no siempre las comunidades pequeñas son homogéneas y las grandes heterogéneas. Puede resultar fácil convenir en que la calidad democrática en los cantones suizos es elevada aunque, paradójicamente, Suiza resulta ser un Estado pequeño pero multilingüístico.

Los Estados Unidos de América, que hace mucho despertaron la admiración democrática de Alexis de Tocqueville, son una comunidad política amplia en número de miembros y en extensión territorial, multicultural en origen y, hasta tiempos muy recientes, prácticamente monolingüística. La India, por su parte, constituye una comunidad territorialmente extensa, inmensamente mayor en número de miembros y bastante compleja culturalmente. Todo ello no obstante, aceptamos que Suiza, Estados Unidos y la India constituyen ejemplos distintos de comunidades políticas soberanas democráticas ¿…?.

Obvio es decir que en el sistema de moralidad de los Estados una característica sobresaliente es la afirmación de la democracia en los Estados-nación y las relaciones no democráticas entre los Estados; el arraigo de la responsabilidad y de la legitimidad democrática dentro de las fronteras del Estado y la búsqueda del interés nacional (y de una ventaja política máxima) fuera de esas fronteras... Característica esta que aplican en mayor o menor grado todos los países del mundo. Para establecer los términos de esta comparación cabe recordar que, en estos momentos, Suiza, la Confederación Helvética, es un Estado integrado por unos siete millones y medio de personas, que reconoce oficialmente tres idiomas distintos y se organiza en veintitrés cantones; los Estados Unidos forman un Estado integrado por unos trescientos cincuenta millones de habitantes, que no reconoce una lengua única oficial aunque prácticamente ha funcionado como exclusivamente anglófona hasta la reciente expansión del español como segunda lengua más hablada, y que se organiza en cincuenta Estados más el distrito federal; la India, finalmente, es un Estado integrado por unos mil doscientos millones de habitantes, que hablan unas cuatrocientas lenguas distintas, y se organiza en veintiocho Estados. Sobre la ausencia de correlación entre población y diversidad cultural.

Por otra parte, hay formas despóticas de gobierno asociadas a comunidades políticas mucho más pequeñas y/o mucho más homogéneas, Robert Dahl al explorar sobre el tamaño de la democracia, habían abierto paso a la necesidad de imaginar unidades políticas más amplias y complejas en las que proyectar las exigencias de la democracia. Quince años después Robert Dahl todavía citaba a la Comunidad Europea como ejemplo de un crecimiento supranacional remarcando que «la mayor escala de las decisiones no tiene por qué conducir necesariamente a un sentimiento de mayor impotencia, siempre y cuando los ciudadanos estén en condiciones de ejercer un control significativo sobre las decisiones en todos los asuntos que corresponden a una escala menor pero trascendente para su vida diaria...»

Dahl, consecuentemente, concluía que «de esta manera —y los ciudadanos de una sociedad democrática podrían encontrar otras— sería factible adaptar una y otra vez el proceso democrático a un mundo que se parece muy poco a aquel en el cual nacieron las ideas y las prácticas democráticas». No resulta, por tanto, conceptualmente imposible un mundo en el que exista un orden legal universal democrático. Habrá de ser, con toda probabilidad, un orden legal poliárquico mucho más parecido a los grandes Estados federales que a los estados-nación centralizados pero nada hay que impida que, en un diseño de ese tipo, se satisfagan las seis condiciones que daHl requería: (1) cargos públicos electos, (2) elecciones libres, imparciales y frecuentes, (3) libertad de expresión, (4) fuentes alternativas de información, (5) autonomía de las asociaciones y (6) ciudadanía inclusiva.

Robert Dahl citaba como ejemplos las dos Coreas, Yemen y Yemen del Sur, Alemania Oriental, Polonia, la República Árabe Unida y Haití. Actualizando estos ejemplos todavía podrían tener vigencia los de Yemen (que, tras la unificación de 1990, cuenta con algo más de veinte millones de habitantes con casi un 100 por 100 de población árabe y musulmana y que, en la práctica, sigue gobernado por un partido único) o Haití (con una población cercana a los nueve millones de habitantes, notablemente homogénea étnica y lingüísticamente, y que hasta las elecciones de 2006, tuteladas por la ONU, ha sido gobernada despóticamente).

En efecto, en 1998 publica On Democracy, en la que si bien afirma que su dilema puede afrontarse y que «el desafío no consiste en detener el despliegue de la internacionalización —algo que resulta imposible—, sino en democratizar las organizaciones internacionales» y que, para conseguirlo, «probablemente habría de desarrollarse algún tipo de identidad común, equivalente a la que existe en los países democráticos», al mismo tiempo califica la primera afirmación de «excesivamente optimista» y la segunda de «altamente improbable». Entre nosotros y en referencia al dilema de Dahl, tenemos que hacer hincapié en la relación necesaria entre democracia y soberanía y nos mostramos bastante escépticos respecto a la posibilidad de mantener esa relación en un nivel global.

Otros autores afirman, por el contrario, la posibilidad de democratizar las instituciones internacionales, incluso como un marco más apto para alcanzar la libertad, autores como J. Bohman, David Held es, entre todos, el que con mayor definición ha diseñado un orden democrático cosmopolita y ha defendido la posibilidad de transitar desde el actual orden internacional, definido por la Carta de las Naciones Unidas, hacia ese orden ideal. Debemos sostener a pesar de todo y quizás en contra de algunos sesudos pensadores, con mayor rotundidad todavía si cave, que «la democracia global es posible y quizás deseable y, además, que acabará siendo una realidad, no a la vuelta de unos lustros, sino mas bien a la vuelta de varios siglos. Por ahora debemos ocuparnos de la Democracia real ya, de la que nos compete como ciudadanos del mundo y observando y respetando los tratados internacionales que no vulneren las democracias y menos aun los Derechos Humanos.

jueves, 17 de mayo de 2012

Who are you, Mr. Putin?

Por Vladimir Rouvinski (Edición 21 de Sin corbata. Periódico de los estudiantes de Ciencia Política de la Universidad de los Andes).
Abril - Mayo - Junio de 2012
Profesor del programa de Ciencia Política con concentración en relaciones internacionales
Director del CIES
Universidad Icesi - Cali

Quizás, en la historia de la Rusia post-Soviética no existe otra figura política que ha generado tantas discusiones y controversias, en los ámbitos de la política domestica e internacional, como la de Vladimir Putin. Si contamos desde el momento de su llegada al Kremlin, el 1 de enero de 2000, en calidad del presidente interino, luego la renuncia sorpresiva de Boris Yeltsin, y la recién victoria en las elecciones presidenciales, la permanencia de Putin en el Olimpo del poder político en Rusia se ve muy prolongada. Sin embargo, en algunos aspectos de su vida privada y política, uno de los hombres más poderosos del mundo todavía sigue siendo poco conocido para el público, más allá de su círculo cercano.

El servicio de prensa de Vladimir Putin publica regularmente las fotografías en las cuales el jefe del gobierno ruso aparece disfrutando su tiempo libre en los bosques siberianos o del Extremo Oriente, casando animales silvestres o practicando la pesca deportiva, y, en la época invernal, practicando el esquí. Se sabe sobre su amor a los perros: su labrador negro Kony se volvió en la mascota más famosa de Rusia y, luego de recibir como regalo, un cachorro durante su visita a Bulgaria, Putin pidió a los rusos para que le ayudan a escoger el nombre a su nueva mascota. El año pasado, el en ese entonces el primer-ministro ruso recibió muchos créditos por cantar una canción en inglés y tocar el piano durante una cena organizada por una fundación que ayuda a los niños menos favorecidos.

 Who are you, Mr. Putin?Pero la vida privada real de Vladimir Putin y de sus familiares más cercanos se convirtió en un secreto del estado. Ningún periódico en Rusia puede publicar las fotografías recién tomadas de las hijas de Putin, pues se argumenta que se debe proteger su identidad para disminuir el riesgo de ser blancos de los enemigos de Putin. Según la información oficial, ellas son estudiantes de la Universidad de San Petersburgo pero se desconoce si alguna vez estuvieron en las aulas de la universidad. En la mayoría de las ceremonias oficiales, en las cuales, según el protocolo, se requiere la presencia de la esposa, Putin aparece solo. La ausencia de información ha generado un abanico de mitos y rumores en Rusia acerca de las relaciones de Putin con su familia: las babushkas, rusas en el metro de Moscú, rumoran el retiro de la mujer de Putin a un monasterio ortodoxo en la provincia o el matrimonio de su hija mayor con el hijo de un diplomático coreano, pero a ningún medio de información impreso se le permite discutir el tema abiertamente. Recientemente, un periódico ruso se arriesgó a publicar una nota sobre la vida privada de Putin; lo amenazaron con el cierre.

Aun más incertidumbre existe acerca de la riqueza personal de Vladimir Putin. Según las declaraciones oficiales, él es uno de los miembros más pobres del gabinete ruso y casi no tiene ninguna propiedad salvo un par de los automóviles de la producción rusa. Pero los amigos cercanos de Putin se convirtieron en los hombres muy exitosos en el mundo de negocios. Casi todos ellos fueron socios de Putin en la asociación de los constructores de las casas de verano “El Lago”, cerca de la ciudad de San Petersburgo en la década de los noventa. Algunas de las empresas que se pueden relacionar con los accionistas de “El Lago”, están registradas en las zonas off-shore, tales como las de las islas Caimán y se desconoce sus propietarios reales. Vale la pena mencionar que uno de los hombres de negocios, a quien más lo relacionan con las finanzas personales de Putin, renunció la ciudadanía rusa por obtener la ciudadanía de otro país.

Por otro lado, tampoco se puede tener certeza sobre algunos otros aspectos de la personalidad del nuevo viejo presidente ruso. Se trata, por ejemplo, sobre sus gustos en el mundo de la literatura. En pocas ocasiones y en las entrevistas muy bien preparadas, Putin refiere a los escritos del satírico ruso del siglo XIX Michael Saltykov-Shedrin, cuyas obras hicieron parte del programa obligatorio de las escuelas secundarias de la Unión Soviética. Pero no se sabe cuál es el autor favorito entre los escritores contemporáneos rusos de Putin. Posiblemente no le interese la literatura contemporánea rusa. En la respuesta a las preguntas sobre sus gustos en la literatura extranjera, Putin menciona a las novelas que fueron favoritas entre los adolecentes de la época soviética: las de Julio Verne, Alejandro Dumas y Ernest Hemingway.

Se llama la atención la ignorancia que muestra Putin en sus discursos a las obras escritos por grandes pensadores del pasado o contemporáneos. Las referencias favoritas que hace Putin en sus discursos son a los protagonistas de las películas producidas durante los años de la Unión Soviética que siguen siendo populares en la Rusia de hoy. No debe sorprender, entonces, el hecho de que fue uno de los directores de cine más conocidos en URSS quien recibió el puesto del jefe de la última campaña electoral de Putin.

Aparentemente, a Putin no le gusta a defender su punto de vista en un debate abierto con las personas que tienen opiniones distintas a las de él y esa es una de las razones por las cuales se desconoce sus creencias sobre varios temas importantes. También es cierto que ha tenido muy pocas oportunidades para demostrar sus habilidades como debatiente y, en estos casos, no le fue bien. Igualmente, la primera entrevista internacional de Putin con Larry King hace diez años, en directo desde Nueva York, fue un fracaso. La otra entrevista con Larry King, el año pasado, fue pre-grabada y editada al igual que muchas otras entrevistas de Putin para la televisión. Esto es porque Putin considera la televisión como una herramienta clave en el mantenimiento del entorno político que se creó durante su permanencia en el tope del poder en Rusia y no quiere arriesgar su imagen construida y mantenida por la televisión debido a una imprevisión. Cualquiera de sus apariencias en las pantallas de la televisión es bien calculada y de acuerdo a un escenario previo. El público que participa en los “teledebates” con Putin es preseleccionado y él escoge las preguntas que quiere responder antes del “debate”. No se debe considerar como pura coincidencia el hecho de que el dueño de uno de los canales de televisión más grande de Rusia -El Primer Canal- sea muy cercano a Vladimir Putin.

Una de las cualidades personales indiscutibles de Vladimir Putin es su lealtad a las personas que son fieles a él. Esta característica es indispensable para entender el sistema del poder en el país creado por él. No se registra ni un solo caso de despido a algún funcionario de su gobierno bajo la presión de la opinión pública o por hacer mal su trabajo. Ser fiel a Putin se convirtió en una de las condiciones de la permanencia entre las elites rusas, la mayor parte de las cuales sigue siendo la misma desde hace más de una década.

Al mismo tiempo, no se perdona a los que se atrevan a mostrar, en público, su desacuerdo con Putin. Con respecto a esto, es relevante mencionar la frase con la que se hizo famoso, unos meses atrás, del jefe de la Comisión Electoral Central de Rusia, Vladímir Churov: “¿Cómo Putin puede no tener la razón?”. El caso de Mijaíl Jodorkovski, anteriormente uno de los hombres de negocios más exitosos y actualmente el “prisionero No.1” de Rusia, es muy emblemático de lo que le puede pasar a las personas que se creen con el poder de cuestionarlo. Jodorkovski intentó a comenzar su propio “juego político”, a pesar de las advertencias que le hizo Putin. Como consecuencia, fue encarcelado y recién recibió una nueva sentencia, ya que ya había estado en la cárcel.

Vladimir Putin es egresado de una facultad de derecho y, con frecuencia, en el público, hace gloria al papel que juega el sistema jurídico y la división entre los poderes en un país democrático. Pero en la Rusia de Putin, en la práctica, las cortes no son independientes. El caso de Jodorkovski puede ser el más conocido para el público en general, pero es una práctica habitual que las autoridades castiguen a la oposición utilizando las cortes de “bolsillo”. ¿Realmente conocemos algo sobre Putin que nos pueda indicar que él está dispuesto a romper con esta práctica mientras que se mantiene firme con sus principios de no despedir a las personas fieles?
La vuelta de Putin al puesto del presidente de Rusia fue esperada por la mayoría de los observadores y ha generado, para algunos, las expectativas de encontrar un “nuevo” Putin que sea capaz de ofrecer una nueva alternativa para el desarrollo político, social y económico del país. Por otro lado, se hace pensar sobre el hecho de que ni siquiera conocemos suficientemente bien al Putin 1.0 para poder especular sobre Putin 2.0. Haciendo una mirada a las declaraciones públicas del pasado, acerca de lo que significa la democracia para él y las prácticas políticas que llegaron a dominar en la Rusia de hoy, se detecta un divorcio importante entre lo manifestado y lo implementado. Parece que hoy, más que nunca, llegó el momento de obtener la respuesta clara y completa a la misma pregunta que le hicieron hace más de diez años: Who are you, Mr. Putin? La duda grande, sin embargo, si él realmente quiere responder a esta pregunta.

viernes, 20 de abril de 2012

Sin soluciones en el horizonte de Malvinas

Por Juan Pablo Milanese.
Director del programa de Ciencia Política
Miembro de Redintercol
Universidad Icesi - Cali
marzo 8, 2012.

(Ver en Portafolio.co)

Las exploraciones petroleras han despertado más atención sobre el archipiélago.

Todos los años, con distinta intensidad, la cercanía del 2 de abril despierta en Argentina una serie de reclamos por la soberanía de Malvinas.

Este año, además, la conmemoración de los 30 años de la guerra de 1982, potencia el dinamismo de un gobierno argentino particularmente activo en ese campo y una sociedad que, independientemente de las diferencias políticas de sus partes, tiende a reaccionar frente al tema con posiciones escasamente reflexivas que repercuten en las decisiones del primero –pocos temas son tan susceptibles de manipulación demagógica como este.

Hacemos referencia a una sociedad que, hasta hoy, sólo mostró una autocrítica parcial con respecto a la inexplicable reacción manifestada tres décadas atrás, cuando asumió como una gesta patriótica el irresponsable arranque de un gobierno militar al que culpó por no haber ganado la guerra y no por haberla tenido.

Pero esta lógica de confrontación no se agota de este lado del Atlántico.

Estudiantes de Doxa - Sin soluciones en el horizonte de MalvinasDe hecho, aunque con distintas características y menor intensidad, también es usada por parte del Gobierno inglés que exhibe una anacrónica posición pseudocolonial –las islas son consideradas por el Comité de Descolonización de la ONU como un territorio no autónomo administrado por el Reino Unido–, acompañada por gestos simbólicos hostiles como la visita a las islas del príncipe William en condición de miembro de las Fuerzas Armadas.

Se establece así, un juego de suma cero en el que Argentina sólo está dispuesta a negociar si sobre la mesa se pone el tema de la soberanía, mientras que Inglaterra únicamente lo haría si esto no se hace. De este modo, las políticas de ambos gobiernos, más que resolver un problema internacional, aparentan estar dirigidas a la opinión pública doméstica, frente a un tema que despierta una intensa irracionalidad, y que se ‘justifica’ bajo la premisa de una comunidad de sentimientos que impide desapasionarse.

Sin embargo, escondidos detrás de la demagogia y más allá del chauvinismo social y del debate abstracto relativo a la detención de soberanía sobre el territorio, hay diversos argumentos de peso que debieran discutirse.

El principal, las exploraciones petroleras que han despertado una mayor atención sobre el archipiélago.

Pero estas no sólo se proyectan en los yacimientos existentes alrededor de él, sino en el reclamo potencial sobre territorios submarinos de la Antártida, ricos en hidrocarburos, y que Gran Bretaña –usando las islas como plataforma– podría reclamar en el futuro. Recordemos que, en esa línea, existe un precedente cercano como consecuencia de los avances que ocho países del hemisferio norte realizaron sobre la división de una amplia proporción del subsuelo marino en el Ártico, en junio del 2011.

Respondiendo a esta situación, el Gobierno argentino desplegó una estrategia novedosa, y en varios aspectos inteligente.

La presidenta Cristina Fernández determinó el abandono de una posición estrictamente unilateral para enfrentar el problema de manera regional. En tal sentido, logró el apoyo de varios de los vecinos, legitimando su acción y contribuyendo simultáneamente a deslegitimar la británica, con el efecto negativo de aumentar los costos de la ocupación.

Aunque vale insistir que no existe un consenso al respecto. Mientras que varios gobiernos la han apoyado sin restricciones, otros se han mostrado dubitativos o, incluso, contrarios a acciones como el bloqueo de sus puertos a barcos con bandera de Malvinas.

A pesar de ello, no está claro que esto vaya a traducirse en resultados tangibles. Sobre todo por las posturas inflexibles basadas en una rígida –e inútil para el caso– idea de soberanía absoluta e indivisible.

Dentro de este marco de análisis, como se mencionó, ninguno de los dos está dispuesto a ceder algo de terreno, condición necesaria para la viabilidad de cualquier tipo de acuerdo. Mientras tanto, el statu quo continúa beneficiando a Gran Bretaña.

¿Pero a quién perjudica más intensamente la situación actual?

Son los kelpers –habitantes de las islas desde 1833 y primeros colonizadores civiles de las mismas– los principales afectados.

La falta de flexibilidad en las posiciones de ambas administraciones los mantiene atrapados en una tensa posición. Situación agravada por la presencia de un gobierno argentino que no los reconoce como sujetos de derecho al intentar forzarlos a aceptar una ciudadanía y un gobierno que no desean.

El resultado final es un círculo vicioso en el que ambos países le prestan una atención exagerada a una dimensión específica del asunto –de moderada importancia– quedando relegado el debate esencial y haciendo muy poco viable cualquier tipo de solución.

martes, 31 de enero de 2012

Hacia una política de paz

Columnista Carlos Herrera Rozo.

Hacia una política de pazLlamamiento a la cordura, al entendimiento y al dialogo entre hermanos debe ser la consigna. La guerra hay que dejársela a aquellos para los que la equidad y la justicia social adquieren la forma y toman el valor de una perplejidad constante y paralizante. A aquellos para los que entienden la política no como una actividad en la que prima sobre cualquier otro concepto el bienestar de las comunidades en las cuales les ha tocado vivir, sino su propio interés personal y al de sus áulicos, que los han aupado al poder a expensas de la rapacería económica y el crimen ejercidos sobre sus propios conciudadanos. Por ello vale la pena hacer un análisis sucinto de la realidad Latino Americana y, especialmente, la atinente a Colombia y Venezuela. Me propongo hacer una pequeña exposición de motivos que sirva de reflexión , en relación con nuestra posición, en el va y ven de la política internacional, en el entendimiento de que con ella orientemos nuestros esfuerzos en el mantenimiento de la paz y en la unidad de nuestros pueblos como única garantía de conseguir para nuestros hijos y nietos y para todas las generaciones venideras un mundo digno de ser vivido:

Vale la pena recordar que la política de EE.UU. en relación con América Latina se sustenta en una ofensiva político-militar orientada a apuntalar los regímenes clientes-adeptos y a socavar y desestabilizar los gobiernos independientes en la región. Lo más llamativo de esta táctica reside en el esfuerzo económico- militar del gobierno Norte Americano para derrotar los movimientos socio-político popular, independientemente de si son ideológicos o militares, opuestos a la dominación imperial. Los países de la región donde con mayor intensidad se lleva a efecto esta ofensiva son Colombia y Venezuela. En los dos países la apuesta Norte Americana es muy alta por cuanto los intereses político, económico, ideológico y las consideraciones geo-estratégicas lo exigen, así pensaba Bush y el pentágono, y así piensa Obama.

Colombia y Venezuela poseen costas que los comunican con los países del Caribe y tienen acceso a los países Andinos; el que emerja en Colombia un régimen revolucionario o que se estabilice el régimen nacionalista en Venezuela podría inspirar movimientos similares en la zona transformando la región y minando seriamente el control que ejerce Washington a través de sus regímenes clientes. De producirse cambios significativos estos afectarían el control Norte Americano sobre la producción y abastecimiento de petróleo, no solo en Colombia y Venezuela, sino que, tal actitud, provocaría como efecto dómino reacciones similares en México y en el Ecuador, en éste último país ya se están sucediendo, así como los procesos de retroceso de privatización masiva de las empresas nacionales que tan ávidamente persiguen los especuladores financieros internacionales ,las grandes compañías multinacionales y los amigos de los gobernantes de turno.

Estados Unidos necesita mantener un abastecimiento creciente de combustibles- Petróleo y derivados- para mantenerse inflexible en el actual momento de guerra no declarada con Irán y otros países del Golfo incluyendo a Irak, al que aun, a pesar del genocidio, no ha podido someter, sin perder de vista la creciente vulnerabilidad de Arabia Saudí y otros países Árabes productores de Petróleo estremecidos por los movimientos que sacuden oriente medio...

Geo-estratégicamente las transformaciones políticas en Colombia y Venezuela podrían llevar a un pacto de integración regional que incluiría no solamente a la mayoría de los países de América del Sur , Centro América y la inclusión de Cuba, destruyendo el embargo que desde hace 40 años mantiene Washington sobre la isla y creando una alternativa viable al acuerdo de libre comercio (ALCA/FTAA en ingles) impulsado por Estados unidos, primando un pacto regional que jamás ha sido visto con buenos ojos por EE.UU. como lo demuestra el reiterado fracaso de los diferentes intentos de los países de la región en éste sentido.

La Estrategia de EE.UU. hacia Colombia y Venezuela corre por diferentes derroteros: En Colombia, Washington ha optado por la "guerra total", el enfrentamiento entre hermanos sin posibilidad de solución a través del libre entendimiento y disenso. En Venezuela, se ha adoptado la doble estrategia de una sublevación civil de desestabilización político-económica que subvierta el orden y termine en un golpe de estado.

Hacia una política de pazEs bien conocida por todos la estrategia en Colombia. La lucha contra-insurgente en Colombia se lleva a efecto bajo el paraguas del Narcotráfico para justificar la acelerada escalada militar y para-militar. La campaña se lleva a efecto en las zonas en las que las Farc mantienen su presencia y son más fuertes, así mismo sobre civiles, campesinos, organizaciones ciudadanas, sindicatos y en fin contra todos aquellos que rechazan el pensamiento único .De otra parte, ignoraban, a un tiempo, las áreas controladas por las fuerzas para-militares aliadas de las Fuerzas Militares de Colombia y a los intereses de algunos desaprensivos que, aprovechando la revuelta, hacen suculentas ganancias apropiándose de tierras y otros bienes sin importarles el derramamiento de sangre inocente en la consecución de sus propósitos.

En Venezuela, en contraste con la política de tierra arrasada en Colombia, se ha implementado un enfoque cívico-militar que permita el derrocamiento del Presidente. La primera parte es la desestabilización de la economía presionando a grupos allegados de negocios profesionales y a dirigentes políticos y sindicales de derechas mediante la utilización de los medios masivos de comunicación y el cierre de empresas estratégicas. La segunda fase se orienta hacia la captación de militares en retiro o activos que provoquen fisuras significativas dentro de las fuerzas de seguridad del Estado que desemboquen en un Golpe Militar.

A grandes rasgos, es lo que está ocurriendo, y somos los ciudadanos quienes reflexivamente debemos pensar, dejando egoísmos y pasiones a un lado, sobre el futuro de las nuevas generaciones de Latino Americanos. Es por lo menos prudente llenarnos de razones, examinar detenidamente los acontecimientos mundiales, leer lo que se opina sobre nosotros en otras latitudes, estar pendientes de lo que los politólogos internacionales opinan sobre el devenir del mundo y luego tomar posiciones que nos permitan estar a la vanguardia del desarrollo justo y equitativo de las sociedades en las que no ha tocado vivir o rechazando, sin paliativos, la negación al libre ejercicio de las libertades, a la garantía de nuestros derechos y al cumplimiento de nuestros deberes. Debemos evitar que otros piensen por nosotros para ejercer sin limitaciones los derechos que nos otorga la Democracia.

Sé que no está todo dicho. Sé que el tema es muy extenso, pero si es necesario vale la pena abrir un debate para despejar incógnitas y dar luz a las zonas oscuras. Por hoy solo quería abrir una ventana a la esperanza, alejar la guerra de nuestro diccionario e invitarlos a todos a una reflexión más profunda de nuestra situación política, económica y social haciendo énfasis en el análisis reflexivo de lo que entendemos por justicia social. Allí donde no hay justicia social no suele existir la democracia. La democracia se nutre y se fortalece con la diversidad ideológica, pero no puede ni debe dar lugar a la creación de guetos aislados y sometidos. Por ello es importante el establecimiento de reglas comunes que permitan que funcione el sistema sin alteraciones del ritmo, es decir, cumpliendo estrictamente todos y cada uno de sus principios sin que ninguno de sus miembros se vea perjudicado por otro. Es éste principio de la equidad y de la vulneración de las libertades el que da origen a movimientos sociales no deseados. Vale la pena citar como ejemplo la deriva reaccionaria de los Neo-con que tiene que ver con la deriva de los movimientos cristianos hacia el quehacer político activo: El Papa Wojtyla fue, entre otras cosas, un activo hombre de estado involucrándose de lleno en la lucha contra el comunismo y las ideologías de izquierda y de devolverle los favores que la CIA le prestó desarticulando los movimientos de la teología de la liberación en América Latina y en el resto del Mundo: Para ello el Vaticano se involucro en Polonia y en Croacia y no condeno la intervención de Bush con ocasión de la guerra del Golfo.

Hacia una política de pazLos Demócratas tenemos que hacer un esfuerzo de comprensión sobre lo que sucede. No se trata de transigir con la vulneración de los derechos humanos en nombre de ideologías, tradiciones o creencias que reclaman respetabilidad. Se trata más bien de regresar a los valores según los cuales es el dialogo y el raciocinio lo que nos permite acercar posturas por alejadas que se encuentren las unas de las otras. Por eso es injusta y peligrosa la identificación de la violencia con el disenso ideológico. Los colombianos nos encontramos ante una situación grave, pero seguramente no se trata tan solo, y quizás no se trata tanto, de la amenaza terrorista en sí como de la anormalidad de la vida de los colombianos durante los últimos sesenta años. Mientras no abordemos con seriedad y decisión las causas que producen la violencia será imposible acabar con ella. El gasto de miles de millones de pesos en mantener una guerra es absurdo. Si esos recursos se dedicaran a crear infraestructuras y mejoras que contribuyan a elevar el estándar de vida de los ciudadanos la violencia política iría desapareciendo por sustracción de materia. Pero no se hace. La compra de armamento deja inmensos beneficios para quien las vende y suculentas comisiones para quien las compra. Por ello es más fácil que los gobiernos se apliquen, como se viene haciendo, a identificar a los ciudadanos en dos categorías: Los buenos y los malos, haciéndonos participes de la definición Norteamericana de los países buenos y los países malos: Los aliados o los que pertenecen al eje del mal. Los problemas políticos, aun los más aleves, participes de actitudes criminales, exigen por parte de los gobiernos y de quienes pretendan solucionarlos, para su tratamiento y solución, voluntad política cierta, respaldo de la ciudadanía y de todas las fuerzas vivas de la nación e inflexible cumplimiento de los acuerdos a que haya lugar, toda vez que, como se ha demostrado a lo largo de estos sesenta años de violencia política, su incumplimiento por una de las partes produce el efecto adverso al buscado. Son las partes en conflicto las que están obligadas a cumplir, sin paliativos, con los acuerdos a que haya lugar en el entendimiento de que si no se respetan los acuerdos y se buscan soluciones que mejoren el estándar de vida de los ciudadanos la violencia política y la criminalidad no desaparecerán.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Reeditar la historia de la infamia… para no olvidarnos de la historia

Columnista Carlos Herrera Rozo.

No es difícil seguir esta trayectoria. Son muchos los seres humanos los que se han empeñado en hacerla amplia y extensa. Unos por lástima y misericordia, otros por aviesos instintos y torcidos intereses, y otros, por la execrable necesidad de hacer el mal. Me propongo presentar un recorrido rápido, sucinto, sobre la historia de la infamia. Veamos como ha sido el comportamiento de algunos congéneres a lo largo de su existencia; apuntaremos algunos momentos interesantes: en el año 925 los unos irrumpieron en la biblioteca benedictina de Saint Gall con la intención de saquear los metales preciosos y destruir la biblioteca. Nada encontraron, ni libros, ni joyas preciosas. Tampoco sospecharon que la monja que cuidaba dichos bienes, la cual fue vejada, violada y asesinada, había tenido una visión la noche anterior y salvo de la hecatombe la biblioteca y los bienes que allí se encontraban. Wilborada, que así se llamaba, fue elevada a los altares en el año de 1047. En 1517 el padre Bartolomé de las Casas tuvo lástima de los aborígenes americanos que sucumbían en los laboriosos infiernos de las minas auríferas, y propuso al Emperador Carlos V, la importación de negros (¿?) para sustituirlos, y cuenta Jorge Luis Borges que, a esa curiosa sustitución, solicitada por el filántropo, debemos infinitos hechos: el tamaño mitológico de Abraham Lincoln, los quinientos mil muertos de la guerra de Secesión, la admisión del verbo Linchar etcétera. Shi Huandi, emperador de China, mando construir la Gran Muralla y ordenó la destrucción masiva de libros anteriores a su mandato, la retaliación a quien desobedeciera con la muerte y el destierro. El Cristianismo también se ha distinguido por la censura, utilizando todos los medios, condenando al índice de lo que no se debe leer obras científicas y artísticas, y tratando, además, de suprimirlas utilizando los alcances de la moral, de lo bueno y de lo malo, según su propia ideología, alcanzando con la inquisición su mayor expresión de fanatismo y criminalidad. Los Árabes, musulmanes, no se han quedado a la zaga, ellos, según parece, ordenaron la destrucción de la biblioteca de Alejandría, y hoy padece el mundo entero su fanatismo enloquecido.

Fernando Báez participó en la comisión respaldada por la Unesco que visitó Iraq para evaluar los daños en la Biblioteca Nacional de Bagdad, después de la guerra de Irak, y cuenta que, entre otros textos, desaparecieron ediciones antiguas de Las mil y una noches, de los tratados matemáticos de Omar Khayyam, los tratados filosóficos de Avicena (en particular su Canon), Averroes, Al-Kindi y Al-Farabi, las cartas del Sharif Hussein de La Meca, textos literarios de escritores universales, manuales de historia sobre la civilización sumeria... Francisco Franco en su tumbaEl secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, a manera de excusa ante estos hechos, comentó que "la gente libre es libre de cometer fechorías y eso no puede impedirse" (¿?).

Francisco Franco (1892-1975) militar, católico y tirano, de extrema derecha, fascista, tiene en su haber 30.000 muertes y también hizo desaparecer muchos niños. Gobernó a España durante 40 años, apoyado por las armas, él solo constituía el poder y cometió incalificables crímenes.

Benito Mussolini (1883-1945) Político italiano en 1919 fundó Fasci italiani di combatimento embrión del partido fascista. Tras de invadir Albania en 1938 y ayudar a Franco, luego detenido por los partisanos fue ejecutado en 1945.

Adolf Hitler (1887- 1945), Fuhrer de III Reich alemán Sin lugar a dudas fue el peor de los asesinos, el más malvado de todos. Ultra nacionalista, de extrema derecha, racista y violenta y por demás totalitario en la lista de asesinos ocupa el primer lugar. Reunía todos los requisitos para ello: era frío y calculador, tenía un plan para cometer sus atrocidades, fue sin duda el perfecto canalla, sus defensores los espíritus mesiánicos de siempre, y que aún quedan, alaban sus éxitos económicos logrados a base de exportación de un gigantesco rearme y de la ayuda internacional proveniente de Inglaterra y Francia.

A su triunfo no son ajenos quienes más lo denostaron después del conflicto, ingleses y franceses que veían en Hitler el freno a la expansión comunista y por eso les interesaba su existencia. Una vez en el poder, Hitler acabó con toda disidencia externa (Exterminio de la oposición de izquierdas) e interna. El 30 de Junio de 1934 asesinó a dirigentes de la S.A. organización que él mismo había creado, instaurando un régimen totalitario de partido único militarista y expansionista. Antes de la guerra ocupó Austria y parte de Checoslovaquia y después intentó someter a toda Europa, provocando la guerra más sangrienta de la historia. Cincuenta Millones de seres humanos murieron en la guerra y en los campos de concentración más terribles de los que jamás se haya oído hablar…

Adolf Hitler, ¡Cómo voy a llegar a dictador si nadie me ayuda!Heinrich Luitpold Himmler (Múnich; 7 de octubre de 1900 - Luxemburgo, Baja Sajonia; 23 de mayo de 1945) fue el Comandante en Jefe (Reichsführer) de las SS y más tarde Ministro del Interior y fugazmente Comandante de los ejércitos del Rin durante el sitio de Berlín. Gestionó no solo la orden de la matanza metódica y sistemática de millones de judíos, polacos, gitanos y homosexuales, sino también de miles de prisioneros Bibelforscher (testigos de Jehová), y rusos, muchos de los cuales fueron usados en experimentos.

Con los mimbres ya señalados, como telón de fondo, abordemos ahora el presente en que vivimos, maltrecho y ambiguo para las mayorías y un lar de ambrosia para unos pocos. La idea de borrar la identidad cultural de un pueblo para luego hacerlo desaparecer de la faz de la tierra es un perverso acierto: el pensamiento único, el fanatismo, el fundamentalismo, el mesianismo, la sin razón, el autoritarismo, el miedo y el terror son las enseñas del “Estado democrático” de hoy, y toma asiento en preclaros ejemplos, Fernando Báez nos da su testimonio: “es un trauma terrible. El primer efecto evidente es el miedo; el segundo, el pesimismo que introduce. La destrucción de vidas y bienes culturales opera como un programa de intimidación y confusión. Hay que insistir en que el patrimonio cultural impulsa un sentimiento de afirmación y pertenencia, puede afianzar o estimular la conciencia de identidad de los pueblos en su territorio, lo que permite resguardar acciones culturales propicias a la integración. Y como el patrimonio es, etimológicamente, "lo que recuerda al padre", el ataque contra el patrimonio y la vida enfrenta a una sociedad con su orfandad más contundente y su consiguiente destrucción”.

Liga de las nacionesAhora bien, visto lo visto, con el prolegómeno que antecede estas letras, hablaremos de los personajes a los que quería llegar, con lo que queda dicho quería explicar un poco su carácter, quizás, también, sus ancestros culturales, no en balde han sido buenos letrados. Es un error atribuir la destrucción cultural y la muerte de seres humanos a hombres ignorantes, inconscientes de su odio. Cuanto más culto un hombre, cuanto más esta embebido de una ideología, más dispuesto está a eliminar sentimientos culturales y hombres bajo la presión de mitos apocalípticos o aviesas necesidades políticas. Colombia ha sido un país flagelado, esquilmado y desangrado desde la conquista. Revisar la historia en este lugar sería demasiado farragoso, pero no por ello dejaremos de traer a cuento algunos momentos fulgurantes que darán luz a algunas mentes olvidadizas: Bolívar, en el congreso anfictiónico de Panamá, llevado a efecto el 22 de Junio de 1826, se propuso la unión del conjunto de naciones de Sur América y el Caribe, como fundamento necesario para impedir la injerencia de Estados Unidos en los nuevos territorios independientes como respuesta a la Doctrina Monroe.

Cuando los países de América Latina acceden a la independencia, la antigua metrópoli, España y sus aliados europeos comienzan a desarrollar planes con miras a reconquistar los frágiles nuevos estados. Es así, que en esa primera etapa, Estados Unidos perfila su Doctrina Monroe, con el objeto primordial de defender la libertad americana. Cuando estos países logran consolidarse como estados soberanos a mediados del siglo XIX, el país norteño propuso el llamado "Panamericanismo", como mecanismo para lograr la confraternidad latinoamericana, en torno al liderazgo de Estados Unidos.

Así, la Doctrina Monroe y el Panamericanismo buscaron, bajo diversas vías, llevar a la práctica el propósito estadounidense de hacer de Latinoamérica un subcontinente que respondiera a sus propósitos e intereses, la despensa en el patio trasero, lo cual fue demostrado por el devenir histórico y las acciones concretas que el país norteño llevó a cabo en estas dos últimas centurias.

El 2 de diciembre de 1823, en su mensaje anual al Congreso, el presidente James Monroe formuló una serie de principios de la política exterior de Estados Unidos, que recibieron el nombre de Doctrina Monroe. En esta importante declaración se proclamaba que: "el continente americano no puede ser en adelante objeto de colonización por parte de las potencias europeas... absteniéndose de intervenir en los asuntos de Europa, Estados Unidos, considerará como acciones hostiles cualesquiera intentos de los estados europeos de injerencia política o de otra índole en los asuntos de los países del continente americano. Así, la Doctrina Monroe se convirtió en bandera de la política de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental por muchos decenios y, con el tiempo, han cambiado los presidentes y los nombres de las diferentes formas de intervención en cualquier lugar del mundo.

Doctrina MonroeLa actuación del Presidente de Estados Unidos James Monroe, estaba dictada por los intereses a largo plazo, de lograr una posición dominante en el hemisferio occidental: lo que Estados Unidos buscaba no era fortalecer la independencia de América Latina, ni menos mezclarse en la guerra contra España: el móvil real de la política de Monroe era establecer las bases de la hegemonía de Estados Unidos en el continente. De hecho, Monroe declaró a todo el hemisferio occidental "zona de los intereses vitales y de seguridad de Estados Unidos". Por ello, su doctrina no tenía carácter defensivo, sino que estaba dirigida, en esencia, contra los países de América Latina, así como contra otras potencias europeas rivales de Estados Unidos en la lucha por las esferas de influencia en esta región del mundo y el manejo de las riquezas naturales que pudieran explotar en el futuro inmediato, como ha sido.

¿Se puede ser independiente, libre y democrático dentro de este contexto? La respuesta es que sí. Desde luego. Muchos pueblos lo han demostrado a pesar de los desmesurados intereses económicos de los países llamados del primer mundo y de sus tortuosas formas de conseguir el sometimiento aniquilación y saqueo de las riquezas naturales de otros pueblos utilizando en su favor las instituciones internacionales tales como la ONU, el FMI, el Banco Mundial y las nuevas tendencias económicas a favor de los aviesos intereses del los tiburones financieros. El ejemplo más lacerante de esta forma de actuar es África donde los pueblos colonizadores no han dejado viva ni la cultura ancestral, ni escuelas, ni hospitales, ni universidades, ni infraestructuras que dignifiquen la vida, sino hambre, miseria, zaqueo, muerte y desertización. Los pueblos han sido sometidos a sangre y fuego en nombre de la libertad, de la soberanía y de la democracia para ser expoliados y martirizados por apátridas y mercenarios.

¿Es con esta urdimbre infranqueable y oscura que algunos presidentes colombianos han tratado de construir el futuro de los colombianos?

Al hombre se le juzga por sus actos, no por sus palabras. Y los actos de algunos gobernantes indican que el país les importaba más como una forma de salvar sus nebulosos intereses y ocultar sus yerros que como la nación que juraron defender tanto en sus principios constitucionales, como en la defensa DEL BIEN COMUN DE TODOS LOS COLOMBIANOS. El estado lo convirtieron en una sociedad policial sujeta al miedo y al terror desplegando a lo largo y ancho del país a grupos de ciudadanos armados, los paramilitares, formados por los grupos mafiosos de la cocaína, apoyados por las fuerzas de seguridad del estado, por parlamentarios, comerciantes y terratenientes, jueces y funcionarios venales, creando un ambiente de confusión que le ha permitido anular a los individuos mediante la polarización política, la desinformación, la manipulación de los medios masivos de comunicación y la destrucción consiente del sentido de patria y pertenencia para hacer accesible el ingreso de las compañías multinacionales , los tiburones financieros internacionales y el modelo capitalista de los NEOCON, causante de la última crisis económica internacional, en detrimento de los intereses nacionales. Al Capitalismo le interesa la liquidación del concepto de nación, la desaparición de leyes y reglamentos internos que puedan obstaculizarle su movilidad y el imperio de saqueo, a precios de feria, de las riquezas naturales de los pueblos donde logran imponer su voluntad. El nuevo Capitalismo no desea el pleno desarrollo de los pueblos del mal llamado tercer mundo, lo que realmente quieren es continuar adquiriendo las materias primas a precios de saldo y luego vendérnoslas como artículos, cachivaches de primera, a elevados precios.

Los colombianos lo que realmente desean es que el gobierno abandone su política de guerra abierta y abra canales que permitan el entendimiento entre los ciudadanos; que dedique más tiempo a buscar un modelo económico diferente al impuesto desde Washington y que sea más acorde con los intereses sociales de los colombianos; que se evite, cumpliendo con la constitución y la ley el total DESCUADERNAMIENTO DEL PAIS, la perdida de los valores democráticos para conseguir, mediante el esfuerzo mancomunado de todos los colombianos, sin excepciones de ninguna índole, un país viable, dejando de pertenecer, con ello, al grupo de países fracasados, donde actualmente figuramos, en los anales de la geopolítica mundial. Hoy, los colombianos confiamos en el buen hacer del señor Presidente, para que saque al país de la espiral de violencia en que la misma clase dirigente lo ha mantenido durante más de cincuenta años.

viernes, 25 de noviembre de 2011

¿Vivimos en una Democracia o en una dictadura internacional?

Columnista Carlos Herrera Rozo.

La globalización, la aldea global o como quieran llamarla, es un hecho que padecemos diariamente, no tanto por la trascendencia misma de su expansión como por lo limitado de su alcance, habida cuenta de que solo se ha hecho patente en el sector económico y financiero. Hoy sabemos que no hay islas económicas ni fronteras para las compañías multinacionales. Que las islas se reducen al sector social, al hombre que está cada vez más desprotegido, al vaivén de espurios intereses económicos. Los ejemplos, los tenemos por doquier y son incapaces de sacudir las conciencias, basta un ejemplo: Las multinacionales de la salud se hacen multimillonarias vendiendo vacunas contra la gripe A. Y hoy sabemos que han engañado a todo el mundo y, sin lugar a dudas, comprado a muchos funcionarios de la OMS. Perdónenme pero las cosas hay que llamarlas por su nombre y, aquí, como en muchos otros asuntos públicos, ha habido funcionarios venales.

Dictadura internacional, cubrimiento mediáticoHoy, más que nunca sabemos, gracias a las nuevas tecnologías de la información que, cualquier hecho, por anodino que parezca, que suceda en cualquier lugar del mundo, tiene repercusiones en todo el globo terrestre. No existe hoy un solo dolor aislado en el mundo, guerra, expolio, sometimiento, esclavitud o tortura de la que no tengamos conocimiento y que no repercuta en nuestras vidas, por ello, no entiendo el silencio cómplice de las multitudes, solo me llegan las volutas de sus sueños truncados, el miedo y su terror… ¿A qué? ¿A seguir marginados? ¿A negarle a sus hijos y a sus nietos el futuro? ¿O, simplemente a negarse a vivir para que otros vivan de su sudor y dolor, mientras viven ellos permanentemente esclavizados?

Hoy, son muchos los países que quisieran seguir viviendo encerrados en su propia realidad, arraigados en sus costumbres vernáculas, porque las encuentran buenas o porque están habituados a ellas. Ya no pueden hacerlo ni lo podrán a volver a hacer jamás. Hoy ningún país podrá resolver sus problemas fuera del concierto de las naciones tanto más si ellos son de índole económica: los mas fútiles alimentos de la vida diaria hay que buscarlos en diversas latitudes, la carne en Argentina, el café en Colombia, el cacao en África, cereales en Estados Unidos, Flores en Holanda etc. Etc. Es decir que cualquier error de apreciación política nos puede conducir, y nos ha conducido muchas veces, a una tragedia colectiva. El cambio climático puede servirnos de ejemplo irrecusable.

Entonces, ¿hacia dónde avanzamos? Debemos convencernos de que avanzamos hacia un nuevo orden internacional que no puede ser de bloques, como pretenden algunos, con el ánimo de mantener algunas canonjías o convertirse, por mor de la fuerza, en grupos de presión, o interponiendo razones ideológicas, sociales, raciales e inclusive diferencias culturales y tribales atribuidas a su cultura y civilización, ni oriente ni occidente, sino de rigurosa integración. Nada es válido ante la realidad que nos avasalla. El mundo de hoy ha dejado de ser internacional y nos encontramos ante una realidad universal. Las soluciones parciales ya no son posibles y las concesiones entre terceros imposibles. El hambre para hoy y el pan para mañana han dejado de existir. Hoy tenemos hambre y mañana también y los crímenes están a la orden del día, todo ello seguirá ocurriendo mientras no accedamos a decisiones globales justas y equilibradas. Es lamentable, por decir lo menos, que cuando se reúnen los líderes mundiales, el de los ocho, el de los veintiuno o el de los cuarenta, están más preocupados por los resultados de las guerras y los beneficios que de ellas se derivan, como simples criminales de guerra, para hablar de PAZ, e intercambiar diálogos intonsos, sin sentido y alejados de la realidad, el mundo que dicen proteger se desborona a sus pies sobre millones de cadáveres humanos, mientras crecen de manera exponencial las cuentas bancarias de unos cuantos desaprensivos que medran a su alrededor.

¿De qué medios nos podemos valer para lograr esa revolución internacional en la que los recursos humanos, las materias primas, el comercio y la industria y, en general, la riqueza de las naciones estén al servicio del hombre? No hay, a mi modo de ver, sino una sola salida: La Sociedad de Naciones. Este mundo mezquino e interesado solo puede ser unificado dentro de un organismo donde quepan todos los Estados en igualdad de condiciones y sin limitaciones de ninguna índole, sin dobleces, donde no exista el voto de exclusión que permita asaltar la buena fe de los demás como está ocurriendo hoy en la ONU. Si no somos capaces de aceptar la democracia en su sentido más prístino jamás conseguiremos un mundo en paz y globalizado. La democracia internacional para que exista y pueda ser aplicada ampliamente debe tener como premisa previa la Ley, que tiene que a su vez, estar por encima de los gobernantes, de los gobiernos y de los gobernados, sujetando su mandato al estricto cumplimiento de sus principios como voluntad inexcusable del constituyente primario e impidiendo que el miedo y el terrorismo de Estado se imponga sobre la conciencia universal. Hoy ,querámoslo o no, vivimos un mudo donde se impone la dictatocracia, es decir, la dictadura elevada al altar de la democracia gracias a la desinformación de la población, haciendo uso de los medios de comunicación, que orientan el voto hacia los intereses de aviesos grupos de presión. Por todo ello es necesario, fundamental diría yo, ampliar la participación ciudadana en las decisiones que afecten los intereses comunales, mediante la creación de asociaciones especificas o cabildos locales, cuyas decisiones tengan fuerza de obligatorio cumplimiento para el ejecutivo, despejando con ello cualquier interés foráneo y poniéndole, de contera, freno a la corrupción. Si este paso previo se consolida, si la conciencia política ciudadana se hace cargo de sus responsabilidades para con su futuro y el de las nuevas generaciones, el paso al mundo globalizado se dará sin traumatismos en el convencimiento de que la Ley estará, como debe ser, por encima de los gobiernos, los grupos de presión y los intereses financieros.

Dictadura internacionalEstá demostrado el fracaso de las políticas neo-liberales: la aberrante situación de los trabajadores de las maquilas, la explotación inmisericorde de los trabajadores agrarios, el expolio de los recursos naturales, los desplazamientos de millones de seres humanos, el cambio de la tenencia de tierras para ser explotadas por las multinacionales del agro y las mafias, el negocio de las semillas transgénicas , la desaparición de las semillas naturales, los movimientos de capitales financieros sin estar sujetos a ningún control, la deslocalización de las empresas con el consiguiente crecimiento del paro en los lugares donde se produce, la burbuja inmobiliaria, los asesinatos selectivos, las desapariciones forzadas, las persecuciones sindicales, la división del mundo entre buenos y malos dependiendo de las necesidades de quien lo decreta, la creciente pauperización de las clases medias y, a todo este maremágnum, sumar las excelentes cuentas de resultados de los bancos y las grandes empresas, en tanto que, millones de hombres ,mujeres y niños mueren de hambre, sed y desatención general. Algo anda mal, muy mal y requiere una pronta intervención antes de que el malestar social se desborde: La dictatocracia en la que vivimos, ajena a sus obligaciones, sirve de policía, de vigilante privado, de guarda espaldas, de perro faldero y de hazmerreir de circo a los intereses del poder económico. Está en las manos de los ciudadanos cambiar estos desaguisados, basta con el firme compromiso de hacer valer nuestro voto otorgándoselo a aquellos que nos ofrezcan soluciones a los problemas de las colectividades mediante programas bien estructurados y no mediante paraísos y nirvanas. Los partidos políticos tienen que comenzar a ser creíbles, a diferenciarse ideológicamente y a practicar dentro de su seno la democracia que dicen defender, la llamada disciplina de partido, nefasta para el libre disenso, no es otra cosa que la exaltación de la dictadura, el mesianismo y el autoritarismo frente a la dialéctica y al dialogo constructivo que permite crecer y corregir a tiempo la evolución ideológica de los partidos.

Como hemos visto son muchas las cosas que tenemos que cambiar para conseguir ensamblar un mundo verdaderamente globalizado. Todo está desestructurado. Tenemos que comenzar a corregir las cargas desde la base, es decir, desde los municipios para crear conciencia ciudadana, hasta llegar a los más altos estamentos del Estado. La pirámide debemos invertirla porque no podemos continuar cambiando para seguir en lo mismo. Está ampliamente demostrado que el pensamiento de nuestros políticos es superado por los acontecimientos cotidianos o, en su defecto, que obedecen a intereses particulares desoyendo el interés general. El cambio comenzará cuando seamos capaces de reestructurar los partidos políticos, teniendo como fundamento una democracia que pueda ser aplicada al concierto general de los ciudadanos, en condiciones de igualdad para todos y dentro de la más estricta justicia social.

Para terminar esta nota permítaseme incluir aquí, a modo de buen ejemplo, parafraseando algunas anotaciones que hiciera Alexander von Humboldt, en su viaje por América, y que aun son hoy de rabiosa actualidad, lo siguiente:

Sobre los esclavos: “En ningún lugar uno se avergüenza tanto de ser Ciudadano del primer mundo como en los países pobres. Discutir sobre cual nación trata mejor a los países del mal llamado tercer mundo, a los indios, a los mestizos, a los negros y a los pobres es como elegir entre ser acuchillado o desollado.

Sobre los indios y los pobres: “Entre todas las religiones, ninguna enmascara tanto la infelicidad humana como la religión cristiana. Quien visite a los desafortunados, sujetos al látigo de los frailes, no querrá volver a saber nada mas de la Cultura Europeos y su Teocracia.

Sobre la expansión de los Estados Unidos: Las conquistas de los Norte Americanos me disgustan mucho. Les deseo lo peor vayan donde vayan. Lo mejor sería que se quedaran en su casa, en lugar de difundir su loca esclavitud parapetada en la democracia.

Sobre las desigualdades sociales: En todo el mundo las desigualdades sociales saltan a la vista. Salta a la vista la desigualdad de los derechos y de las fortunas. Pero no es menos denigrante esa desigualdad que separa a los hombres por el color de su piel, su lengua, su creencia religiosa, su bandera o su ideología política.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Generalmente todo florece en primavera, incluso los cedros: el Líbano y la Primavera Árabe

Por David Muñoz Aristizabal.

La Primavera Árabe ha sido todo un fenómeno en el que Occidente ha visto a su máxima otredad manifestar su intención de cambiar. De distintas formas y desde distintos actores la cuarta ola de democratización, como se le ha asumido desde diversos sectores, plantea un cambio en el orden mundial inusitado, con profundas consecuencias para la política exterior de Occidente, e incluso replanteando las relaciones entre los mismos países árabes.

Las mencionadas formas de llamar este hecho encierran varios significados. El título de “Primavera árabe” encierra una relación, por la palabra primavera, con los hechos ocurridos en mayo de 1968, bajo el estandarte de “la imaginación al poder”, y demás representaciones que propusieran el cambio, la liberación, la igualdad, la esperanza y demás valores Occidentales, alimentado ideológicamente por escuelas teóricas del cambio como el marxismo y el anarquismo, y materializado en diversas y floridas formas de movilización contra el status quo.

flickr: Protest against Erdogan's visit to Lebanon by SakoLBOtra catalogación que se hace sobre estos hechos es la de “Cuarta ola de democratización”. Esta impone sobre todas las movilización una generalización sobre su fin, su objeto, hacia lo que están orientadas, la formación de un régimen democrático. Al igual que la anterior, este nombre también introduce una relación o conexión, en su discurso, con las olas de democratización, siendo la primera la de las revoluciones francesa y norteamericana. La segunda, ocurrió al finalizar la Segunda Guerra Mundial en Europa y en América Latina, en países como Brasil y Uruguay. La tercera ola tuvo lugar en Europa y Asia con la caída del comunismo, y en América Latina con el fin de las dictaduras (Huntington, 1994). La generalización que introduce llega incluso a adelantarse demasiado, pronosticando un resultado aún incierto para la gran mayoría de países que están en diferentes etapas del proceso, si es que van en él.

Las generalizaciones que imponen dichas etiquetas no solo invisibilizan las particularidades de los procesos que ocurre en cada país. Desde el uso de la categoría de “árabe” a la de “democratización”, los procesos de cambio o continuidad política son metidos todos dentro del mismo saco, pasando por alto incluso si son árabes dichos países hasta los resultados de sus procesos.

Pero las generalizaciones también parten de casos particulares, como en Túnez, donde la “Primavera árabe” inició en diciembre de 2011, en el que la movilización llevó a derrocar el régimen de Ben Ali, luego de gobernar por cerca de 24 años, o en Libia donde los rebeldes, con la ayuda de la OTAN, expulsaron del poder a Gadafi y actualmente gobierna el Comité Nacional de Transición.

De cualquier forma, para que una generalización pierda validez basta que no aplique para uno solo de los casos sobre los que se pretende aplicar. Esto en el rigor de las ciencias sociales es casi una ley. Desde luego los contextos de aplicación de dichas etiquetas son diferentes. Mientras en los medios de comunicación se usan indiscriminadamente, en ciencias sociales, ciencia política y relaciones internacionales principalmente, nos preguntamos ante qué fenómeno se enfrenta ahora la disciplina, y entre muchos otros debates sobre lo que ocurre en el llamado mundo árabe, sobre si estamos ante la Cuarta Ola de Democratización o si esta es la Primavera Árabe.

Este trabajo es precisamente un intento de discutir a qué nos estamos enfrentando, de cómo puede ser o no ser el inicio de la democratización del mundo árabe, su primavera, abordando el caso de Líbano, bajo la hipótesis de que éste es diferente, lo cual invalida la generalización. Más que invalidar, a lo que apunto con este ejercicio es exponer las particularidades del Líbano como parte del mundo árabe en una supuesta primavera.

Para esto iniciaré planteando dos modelos teóricos que explican la primavera árabe como cambio, es decir, como transición a la democracia, y como continuidad, a partir de la sucesión, sin querer decir que esta no pueda implicar cambios. Estos modelos son los de transición a la democracia de Przeworski y el que propone Kausch, basada en Hale, de sucesiones de presidencialismo patronal. Luego expondré las particularidades del caso del Líbano y finalmente concluiré respondiendo específicamente ¿por qué el caso del Líbano es invalida la generalización?

Los modelos

El modelo de sucesión de presidencialismo patronal de Henry E. Hale, tomado por la autora Kristina Kausch (Kausch, K. 2010. Sucesiones orquestadas y estabilidad en el mundo árabe. Madrid: FRIDE), analiza la forma en que las sucesiones no han progresado, sino que se ha expuesto a ciclos de contestación por parte de otros actores políticos. Esto se debe a la escisión de la élite, iniciándose una contienda que al finalizar produce un cambio de lealtades y expectativas con la sucesión y sus acciones antes, durante y después de la consolidación. Dichas acciones determinan las fases de los ciclos, sea de estancamiento, liberalización, sucesión, represión, etc.

Los sucesores, plantea Kristina Kausch son generalmente “jóvenes educados en Occidente quienes intentan posicionarse desde muy pronto como agentes del cambio” (2010: 3), para los actores políticos y sociales nacionales e internacionales, buscando diferenciarse del régimen anterior y mostrarse entusiasmados con la reforma, ímpetu que según Hale termina con la consolidación en el poder. Esto ocurre generalmente bajo problemas de legitimidad, que es buscada formalmente por medio de elecciones. Ya respecto a la continuidad en el poder, la autora plantea en base a Hale, que la centralización del poder en el sistema y en la autoridad del Presidente es un factor clave. Por otro lado, su principal amenaza es “la competencia de la sociedad civil y la oposición para movilizarse” (2010: 5), la cual es menguada por la forma en que el estado la contenga y contrarreste.

En Democracia y Mercado (Przeworski, Adam. Democracia y mercado. Cambridge University Press. 1995) Adam Przeworski plantea un marco de análisis para la comprensión de los procesos de transición los cuales van “de diversas formas de autoritarismo a la democracia y de unos sistemas de gestión estatal, monopolistas y protegidos, también diversos, a otros basados en los mecanismos de mercado” (Przeworski, 1995: X). El autor construye su argumento basado en los casos de Europa Oriental y el Cono Sur de América del Sur, nutriéndose constantemente de los procesos ocurridos en los países de estas regiones para ejemplificar sus afirmaciones. El proceso de la caída del comunismo en Europa Oriental se estructuró en una dinámica de dominó, en la que “con el desarrollo de los acontecimientos en un país, la población de los demás revisaba sus estimaciones sobre sus probabilidades de éxito y el cálculo se volvía progresivamente más esperanzador a medida que un país tras otro procedían a traspasar a su vez el umbral” (1995: 5).

Continua exponiendo una teoría sobre la solidez de las instituciones democráticas, en la cual afirma que la perdurabilidad de las democracias se fundamenta en el acatamiento espontaneo e interesado que suscita en las principales fuerzas políticas, el cual se logra cuando la democracia garantiza a estas fuerzas “una oportunidad equitativa de competir en el marco institucional y de lograr resultados significativos” (1995: XI), incluyendo los periodos de fuertes transformaciones económicas, que como condiciones históricas particulares, perturban la acción eficaz e imparcial de las instituciones democráticas.

Posteriormente aborda la liberalización de los regímenes autoritarios y luego en este mismo capítulo “se centra en la elección de instituciones durante la transición a la democracia” (1995: XII), siendo esto producto de una negociación, lo cual diferencia concretamente los casos de transición a partir de la participación en las negociaciones de fuerzas relacionadas con los autoritarismos o de aliados en contra de estos. La primera forma que mencioné en que ocurren las negociaciones, son llamadas de “emancipación gradual” (1995: XII), dejan rastros del antiguo autoritarismo sobre las instituciones, siendo dentro de estas relevante y común la autonomía de las fuerzas armadas. De cualquier forma, la construcción de instituciones se da progresivamente y son objeto de conflictos políticos.

A continuación, desplaza el interrogante hacia el sistema económico y la probabilidad de “fomentar el crecimiento con una distribución humana del bienestar” (1995: XIII), afirmando la irracionalidad del capitalismo basada en la imposibilidad de aprovechar plenamente el potencial productivo, asignando descentralizadamente los recursos escasos por medio de agentes económicos que promueven sus propios intereses, a menos que sus capacidades sean remuneradas plenamente; y la infactibilidad del socialismo arraigada a supuestos insostenibles sobre el comportamiento de los planificadores, trabajadores y consumidores. Teniendo en cuenta este dilema, argumenta la importancia de los mecanismos de asignación sobre las formas de propiedad, siendo así “el sistema económico más racional y humano” (1995: XIII), destacando sus efectos transitorios, produciéndose el problema de determinar la tolerabilidad de estos costes políticamente. Frente a esto demuestra que la estrategia que minimice los costos sociales no es la que tiene mayores probabilidades de avanzar ni la más preferida por los políticos, generándose conflictos alrededor de la elección de la estrategia.

Estos marcos teóricos explican los procesos de cambio de dos formas diferentes, y a partir de esto sirven para fundamentar las generalizaciones ya planteadas. Creo que ya he insistido bastante y seguiré insistiendo en que cuando un modelo no aplica para uno solo de los casos, entonces la generalización que fundamenta pierde validez, y eso es lo que a continuación abordaré, en ell caso específico del Líbano.

El Líbano

Luego de una cruenta y devastadora guerra civil (1975-90), alimentada por las tensiones entre los distintos sectores políticos y sociales, el Líbano comenzó la construcción de sus instituciones políticas bajo el Tratado de Ta’if, todo orientado a la reconciliación nacional, a partir de un sistema político más equitativo, que canalice institucionalmente las diferencias sectarias. Luego de la guerra civil la gran mayoría de los grupos armados se disolvieron, con la excepción de Hezbollah, la cual, además de la influencia de Siria, ha sido el principal factor de alteración de las elecciones que se vienen celebrando desde entonces constante y exitosamente. La intermitente intervención de Siria sobre el Líbano está arraigada al despliegue de tropas sirias, y de otros países como Israel, durante la guerra civil, las cuales luego de esta se han retirado lentamente.

flickr: Protest against Erdogan's visit to Lebanon by SakoLBA pesar de la ratificación de la retirada por parte de la comunidad internacional, Siria sigue interviniendo en los asuntos del Líbano, lo cual ha generado numerosos levantamientos de ciudadanos libaneses demandando la retirada total de sus fuerzas. Con el asesinato del Primer Ministro libanés Rafiq Hariri en 2005, esta situación se recrudeció generando una movilización masiva en contra de la presencia e influencia siria en el Líbano a la que se llamó la Revolución de los Cedros. Esto dio paso a la celebración de las primeras elecciones legislativas libres y sin intervención extranjera, después de la guerra civil, ganando la mayoría de escaños el bloque de Sa’ad Hariri, hijo del difunto PM, en 2005.

Luego de esto la tensión continuó en varias ocasiones con Israel, a partir de las acciones de Hezbollah, generando consecuencias para la población libanesa y los refugiados palestinos, este ultimo más relacionado con enfrentamientos entre Fatah y el ejército libanés. Por otro lado, en 2007 los problemas para la elección de un gobierno de unidad nacional comenzaron, llevando a una larga negociación, de la que resultó la formación de una mayoría perteneciente a la facción de Sa’ad Hariri, de nuevo.

En 2011, comenzaron las revueltas, alimentadas por las otras movilizaciones en el Mundo Árabe pero sin llegar a las mismas proporciones, en contra de las políticas sectarias, en las cuales los protestantes encuentran la causa de la debilidad del gobierno libanés.

Conclusión

En pleno flujo de la Primavera Árabe, el Líbano aparece como un caso particular en esta ola de cambio. Sus procesos políticos son diferentes, sus actores lo son también y la idea de este trabajo fue precisamente exponerlos lo suficientemente como para entender la particularidad del caso, responder a por qué es diferente y explicar cómo anula la generalización. Para esto tomé dos modelos que fundamentan la generalización y luego expuse un caso en el que estos no tienen lugar para explicarlos, al menos no en su totalidad.

El primer modelo explica una forma bajo la que el cambio está operando en el Mundo Árabe. Las sucesiones plantean un punto crítico en las relaciones de los mandatarios y sus élites, respecto a las expectativas, intereses y acciones de cada uno de estos actores, generando tensiones relacionadas con el futuro del régimen en cambio. Una vez la sucesión ya está en flujo las lealtades se reorientan durante y después de la consolidación y los ciclos que la preceden. La consolidación sube al poder, incluso legitimado por medios electorales, a un sucesor que se pavonea desde su trono como un agente del cambio, un reformista y enemigo de la tradición, abriendo la ventana a un nuevo orden social.

El Líbano, a pesar de que se puede afirmar que hay una sucesión luego de la muerte de Rafiq Hariri, es el bloque de su hijo Sa’ad el que sube al poder. Para que esto ocurriera hubo una competencia entre actores políticos, lo que ya venía ocurriendo desde antes, y en las que Rafiq Hariri fue elegido, así como otros. Esto evidencia que ha existido un cambio constante en el ejecutivo que rompe con la tendencia de un régimen tradicional con muchos años de permanencia en el poder. Así, a partir del funcionamiento de un régimen democrático como el libanés vemos que el modelo de sucesiones no aplica para este caso.

Por otro lado, el modelo de Przeworski plantea que “con el desarrollo de los acontecimientos en un país, la población de los demás revisaba sus estimaciones sobre sus probabilidades de éxito y el cálculo se volvía progresivamente más esperanzador a medida que un país tras otro procedían a traspasar a su vez el umbral” (Przeworski, 1995: 5), lo cual puede tener relación con que las movilizaciones de principios de año en el Líbano estuvieron inspiradas por las protestas en otros países. Sin embargo, esto choca con una noción fundamental del modelo, y es que los procesos de transición van “de diversas formas de autoritarismo a la democracia y de unos sistemas de gestión estatal, monopolistas y protegidos, también diversos, a otros basados en los mecanismos de mercado” (1995: X). La incompatibilidad opera a partir de que el Líbano es una democracia y no es un régimen autoritario como si lo son otros casos del Mundo Árabe donde sí podría ser más pertinente la aplicación del modelo, donde sí se cumple está condición base.

Estas son las razones fundamentales por las cuales considero estos modelos no podrían fundamentar la generalización que introducen los títulos de “Primavera Árabe” y “Cuarta Ola de Democratización”. Desde luego, el Líbano es un país con diversas complejidades como la influencia Siria, Hezbollah, los vínculos entre estos dos y la relación con Israel, problemática por las acciones de Hezbollah hacia ellos, y es precisamente frente a esto que su población se ha manifestado de forma limitada, y no contra su gobierno en sí, sino contra las externalidades que lo debilitan.

Así pues, traté de esbozar, por un lado, el caso libanés y su relación con lo que en sí significa la Primavera Árabe y la Cuarta Ola de Democratización, a partir de dos modelos que explican este proceso. Todo esto, por otro lado, orientado a exponer las particularidades del caso libanés y cómo rompe con la generalización que plantean los títulos masivamente mediatizados ya mencionados.

Bibliografía

Gonzalez-Quijano, Y. (2011). Las revueltas árabes en tiempos de transición digital. Nueva Sociedad.

Kausch, K. (2010). Sucesiones orquestadas y estabilidad en el mundo árabe. Madrid: FRIDE.

Huntington, S. P. (1994). La tercera ola: la democratización a finales del siglo XX. Barcelona: Paidós Ibérica.

Przeworski, A. (1995). Democracia y mercado. Cambridge University Press.

Recursos en línea

CIA World Factbook. Disponible en línea en https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/geos/le.html. Consultado el 16 de noviembre de 2011.

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