Estudiante de la Maestría en Estudios Sociales y Políticos de la Universidad Icesi
En el presente texto, realizo una descripción de los 6 principios que plantea el texto de Morgenthau (1986) Política entre las naciones: la lucha por el poder y la paz, acerca de la teoría realista. Posteriormente, identifico cómo se puede establecer una reciprocidad con algunos aspectos, respecto al planteamiento del texto de Celestino Arenal (1981) La génesis de las relaciones internacionales como disciplina científica.
Es importante destacar que Morgenthau es reconocido como el fundador de la escuela realista en las Relaciones Internacionales a mediados del siglo XX. En su texto, se hace evidente su pensamiento respecto a una política internacional basada en el poder, relaciones de tensión entre Estados, y si se quiere, entre individuos corriendo, con el riesgo que se solapen intereses personales, aludiendo así a una concepción de moral universal.
A continuación, se describen los 6 principios planteados desde la teoría realista de la política internacional:
1. La Racionalidad y la universalidad de las leyes: el realismo político supone que la política, al igual que la sociedad, debe obedecer a leyes objetivas que prevalecen en la naturaleza humana. De acuerdo a este principio, en términos de la política, es necesario separar la verdad de la opinión y es importante tener en cuenta que verificar los hechos no es suficiente para comprobar la realidad de los mismos y sus consecuencias. De esta manera, los hechos de la teoría internacional cobran sentido teórico.
2. El poder como un rasgo fundamental del concepto de interés: el interés definido en términos de poder, traza un camino para la política internacional e infunde un orden a la esencia de la misma. En este principio se hace evidente la articulación entre los hechos y la razón, haciendo énfasis en lo racional, en lo objetivo y no en lo emocional. Es decir, debe haber una distinción entre los intereses personales y el deber oficial de la política siguiendo la pretensión de distinguir entre la política y el político.
3. El interés en el poder como categoría: se legitima que el realismo asume el concepto de poder como elemento fundamental del concepto de interés, y entiende que este concepto es válido universalmente como categoría objetiva.
4. Tensión entre la moral y la política: el realismo político manifiesta tener conciencia de los preceptos morales que se encuentran en la acción política, y la tensión que se presenta entre éstos y la eficacia de la acción política. El juicio que se establezca de la acción política debe hacerse desde la mirada de una moral universal a la luz de los principios morales universales, puesto que un individuo puede exigir justicia, aunque el mundo perezca como lo indica el aforismo usado en el texto, y cada uno tiene una idea de lo implica dicha exigencia. Sin embargo, el Estado no tiene derecho a decir lo mismo, en nombre de quienes tiene bajo su cuenta. Un individuo puede sacrificarse así mismo, pero el Estado no puede interferir en la acción política de esta manera, por tanto, el realismo político considera la prudencia como la suprema virtud en política, puesto que le permite reconocer que no tiene el control total y debe llegar a acuerdos para mantener o alcanzar el poder.
5. Las ideas morales: en este principio, el realismo político se niega a dar un valor excelso a las pretensiones morales de una nación. Es decir, que no justifica que en nombre de la moral o de ideales morales, se ejecuten destrucciones de naciones y civilizaciones, y en este sentido establece una diferencia entre verdad y opinión, asimismo, como discrimina entre verdad e idolatría. Este principio destaca nuevamente la importancia del interés en términos de poder, como el concepto que nos pone a salvo de los excesos de la moral.
6. La autonomía: de este principio, es posible destacar 4 aspectos que, a mi juicio, son relevantes:
6.1. La concepción pluralista del realismo político: el realismo político reconoce al hombre como un sujeto económico, político, moral y religioso que converge en uno mismo como la combinación de diversas proyecciones humanas. Puesto que no tendría sentido un hombre que solo se encaminará hacia una proyección, el autor menciona que, por ejemplo, un hombre con una solo proyección política sería como una bestia, porque carecería de la proyección moral y no sería posible que tuviera control sobre su comportamiento.
6.2. La defensa por la autonomía: el realismo político mantiene la autonomía de su esfera política, pensando en el interés desde la concepción del poder.
6.3. La aceptación de la divergencia de pensamiento: acepta la existencia de otros parámetros de pensamiento diferentes a los parámetros políticos; sin embargo, tiene claro que no someterá dichos parámetros a los políticos.
6.4. El distanciamiento del realismo político de la aproximación legalista-moralista a la política internacional: el realismo político se aleja de otras escuelas de pensamiento, cuando propone una imposición de sus parámetros de pensamiento sobre la esfera política.
Cabe mencionar que el texto de Arenal y el texto de Morgenthau, convergen en un debate importante acerca de las relaciones de poder establecidas por los Estados, en la búsqueda de un equilibrio entre los extremos, representados en los conceptos claves: la guerra y la paz. Lo que en suma, genera una serie de conflictos y tensiones de todo tipo. Dicho equilibrio de poder, se convierte entonces en un actor fundamental de las relaciones internacionales, lo que implica que entre más grande y fuerte es el Estado mayor será su protagonismo. Las formas de posicionar el poder pueden adoptar un performance de violencia ocasionando guerras o también puede tomar vías diplomáticas. Es decir, la presencia de las negociaciones, acuerdos, entre otros, en búsqueda de (re)establecer un equilibrio, generando condiciones de paz, seguridad y orden, ya que la guerra amenazaría dicho equilibrio.
Por otra parte, para la comprensión de las dinámicas sociales del contexto internacional, es importante desde la perspectiva de las Relaciones Internacionales como una disciplina en interacción con otras áreas de conocimiento. En este sentido, desde el principio de autonomía, Morgenthau plantea la aceptación de la existencia de otras formas de pensamiento, lo que fortalece a las relaciones internacionales en su carácter científico y como una disciplina autónoma.
En este mismo sentido, plantea que las relaciones internacionales están representadas por esferas autónomas de acción, que para ser comprendidas dependían de un modelo teórico específico para la política internacional. En consecuencia, esto llevaría un cambio importante que impulsaría el desarrollo de la disciplina, teniendo como punto de partida la creación de un nuevo modelo teórico: el realismo político, Realpolitik. Asimismo, Arenal (1981) plantea: “El desarrollo de las relaciones internacionales como ciencia autónoma se inserta igualmente en esa dinámica que señalamos, configurándose como ciencia de la sociedad internacional, que busca superar planteamientos ya insuficientes y dar respuesta a los complejos problemas internacionales” (pág. 881).
De acuerdo a lo anterior, y siguiendo a Arenal, en la medida en que se requiera llenar un vacío de conocimiento acerca de los aportes y análisis sobre el poder, realizados desde otras ciencias sociales, se valida la importancia de la transdisciplinariedad para abordar y profundizar en las dinámicas de la sociedad internacional y de la política internacional.
Referencias Bibliográficas
Arenal, C. D. E. L. (1981). La génesis de las relaciones internacionales como disciplina científica, 2, 849–892.
Morgenthau, Hans Joachim (1986). Principios de la teoría realista de la política internacional tomado del texto de Política entre las naciones: la lucha por el poder y la paz. 11-25












Lo anterior se desprende del derecho a la libre autodeterminación de los pueblos y a su derecho a la soberanía en materia energética. A pesar de ello, hay actores internacionales como EEUU e Israel que ven en el programa nuclear Iraní una amenaza a su seguridad nacional. El principal argumento para presionar a Irán, es que consideran que su programa de “energía alternativa” realmente pretende la construcción de armamento atómico; lo que representa un inminente peligro para la estabilidad y seguridad internacional. Lo anterior se ha visto reforzado, ante la negativa de la república Islámica de Irán de permitir a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) corroborar las instalaciones y planes nucleares, el país árabe asegura que su programa es pacífico pues pretende proveer servicio eléctrico a su población, pero las potencias occidentales y sus aliados temen que busque desarrollar armas atómicas (Notimex, 2012). A pesar de que las autoridades iraníes aseguran que su país tiene como objetivo producir energía nuclear con fines pacíficos, países occidentales como Estados Unidos, organizaciones Supra-Estatales como la Unión Europea, e instituciones internacionales como la ONU se muestran preocupadas puesto que la Agencia Nuclear de Energía Atómica (AIEA) en su último informe sobre el programa nuclear de Irán, afirmo que la república Islámica se está enriqueciendo de uranio[1] mas allá de lo permitido por las resoluciones de de las Naciones Unidas que regulan la materia de energía nuclear a nivel internacional. Además acusa a Irán de destruir documentos que dan cuenta de su programa de energía nuclear, lo que obstaculiza la capacidad de la agencia para realizar una inspección eficaz sobre la materia.
Según la República Islámica su programa nuclear tiene fines pacíficos-civiles circunscritos a generar electricidad o investigación. Su posición se basa en el tratado de no proliferación nuclear de 1970 cuyo artículo 4 establece: que es derecho inalienable de todo estado parte de beneficiarse de la energía nuclear para fines pacíficos. Otro interés es convertirse en una gran potencia regional y en ese sentido tener capacidad suficientemente disuasiva como para no ser susceptible a ataques externos, Irán busca su propia seguridad.
Pero la vida privada real de Vladimir Putin y de sus familiares más cercanos se convirtió en un secreto del estado. Ningún periódico en Rusia puede publicar las fotografías recién tomadas de las hijas de Putin, pues se argumenta que se debe proteger su identidad para disminuir el riesgo de ser blancos de los enemigos de Putin. Según la información oficial, ellas son estudiantes de la Universidad de San Petersburgo pero se desconoce si alguna vez estuvieron en las aulas de la universidad. En la mayoría de las ceremonias oficiales, en las cuales, según el protocolo, se requiere la presencia de la esposa, Putin aparece solo. La ausencia de información ha generado un abanico de mitos y rumores en Rusia acerca de las relaciones de Putin con su familia: las babushkas, rusas en el metro de Moscú, rumoran el retiro de la mujer de Putin a un monasterio ortodoxo en la provincia o el matrimonio de su hija mayor con el hijo de un diplomático coreano, pero a ningún medio de información impreso se le permite discutir el tema abiertamente. Recientemente, un periódico ruso se arriesgó a publicar una nota sobre la vida privada de Putin; lo amenazaron con el cierre.
Llamamiento a la cordura, al entendimiento y al dialogo entre hermanos debe ser la consigna. La guerra hay que dejársela a aquellos para los que la equidad y la justicia social adquieren la forma y toman el valor de una perplejidad constante y paralizante. A aquellos para los que entienden la política no como una actividad en la que prima sobre cualquier otro concepto el bienestar de las comunidades en las cuales les ha tocado vivir, sino su propio interés personal y al de sus áulicos, que los han aupado al poder a expensas de la rapacería económica y el crimen ejercidos sobre sus propios conciudadanos. Por ello vale la pena hacer un análisis sucinto de la realidad Latino Americana y, especialmente, la atinente a Colombia y Venezuela. Me propongo hacer una pequeña exposición de motivos que sirva de reflexión , en relación con nuestra posición, en el va y ven de la política internacional, en el entendimiento de que con ella orientemos nuestros esfuerzos en el mantenimiento de la paz y en la unidad de nuestros pueblos como única garantía de conseguir para nuestros hijos y nietos y para todas las generaciones venideras un mundo digno de ser vivido:
Está demostrado el fracaso de las políticas neo-liberales: la aberrante situación de los trabajadores de las maquilas, la explotación inmisericorde de los trabajadores agrarios, el expolio de los recursos naturales, los desplazamientos de millones de seres humanos, el cambio de la tenencia de tierras para ser explotadas por las multinacionales del agro y las mafias, el negocio de las semillas transgénicas , la desaparición de las semillas naturales, los movimientos de capitales financieros sin estar sujetos a ningún control, la deslocalización de las empresas con el consiguiente crecimiento del paro en los lugares donde se produce, la burbuja inmobiliaria, los asesinatos selectivos, las desapariciones forzadas, las persecuciones sindicales, la división del mundo entre buenos y malos dependiendo de las necesidades de quien lo decreta, la creciente pauperización de las clases medias y, a todo este maremágnum, sumar las excelentes cuentas de resultados de los bancos y las grandes empresas, en tanto que, millones de hombres ,mujeres y niños mueren de hambre, sed y desatención general. Algo anda mal, muy mal y requiere una pronta intervención antes de que el malestar social se desborde: La dictatocracia en la que vivimos, ajena a sus obligaciones, sirve de policía, de vigilante privado, de guarda espaldas, de perro faldero y de hazmerreir de circo a los intereses del poder económico. Está en las manos de los ciudadanos cambiar estos desaguisados, basta con el firme compromiso de hacer valer nuestro voto otorgándoselo a aquellos que nos ofrezcan soluciones a los problemas de las colectividades mediante programas bien estructurados y no mediante paraísos y nirvanas. Los partidos políticos tienen que comenzar a ser creíbles, a diferenciarse ideológicamente y a practicar dentro de su seno la democracia que dicen defender, la llamada disciplina de partido, nefasta para el libre disenso, no es otra cosa que la exaltación de la dictadura, el mesianismo y el autoritarismo frente a la dialéctica y al dialogo constructivo que permite crecer y corregir a tiempo la evolución ideológica de los partidos.