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jueves, 19 de enero de 2012

“La asombrosa guerra de Michael Kohlhass” o la quiebra de la justicia

Columnista Carlos Herrera Rozo.

PARA REFLEXIONAR

“La creencia, de acuerdo con la economía neoclásica, de que el comercio internacional sin limitaciones permitirá que los países pobres se acerquen a los ricos va contra la experiencia histórica y contra el sentido común. Una economía mundial que se desarrolla gracias a la generación de crecientes desigualdades está acumulando inevitablemente problemas para el futuro”.

Eric Hobsbawm / “Historia del siglo XX”

Heinrich von Kleist, nacido en Fráncfort del Oder en 1777, Kleist era hijo de un oficial. En 1804, Kleist debutó como dramaturgo con el estreno en Graz (Austria) de 'La familia Schroffenstein', drama con el que se inicia una producción dramática y narrativa abundante.

La obra y la vida de Heinrich von Kleist sigue siendo para muchos un enigma 200 años después de su muerte. Von Kleist sigue siendo sin lugar a dudas una de las figuras más contradictorias y complejas de la literatura alemana. Su figura ha sido reclamada por diversas corrientes estéticas y ha intentado, a lo largo de los años, ser instrumentalizada por las más variadas ideologías políticas.

Heinrich von KleistSu narración 'Michael Kohlhaas', una de sus obras más famosas, cuenta la historia de un hombre al que 'el sentimiento de la justicia hizo asesino y bandolero'. Esa obra, para muchos, es la más representativa del autor. Ha hecho que algunos relacionen a Kleist con la banda terrorista 'Fracción del Ejército Rojo' (RAF) y, por extensión, con el terrorismo de izquierdas en general.

En todo caso, la obra de Kleist y las percepciones que se puedan tener son contradictorias y no se agotan en el terreno político sino que parece haber algo más esencial. Thomas Mann, por ejemplo, parecían sentir una mezcla de atracción y repugnancia por la obra de Kleist. Quizás se deba a la radicalidad de sus narraciones y sus dramas, en donde suele haber descripciones y representaciones de excesiva violencia qu resultan difíciles de digerir.

Kleist se suicidó el 21 de noviembre de 1811, junto con su amiga Henriette Vogel, al lado de un lago entre Berlín y Potsdam. El escritor tenía 34 años, sus obras de teatro no tenían el éxito esperado y sus esfuerzos por conseguir un empleo como director dramático habían fracasado.

Mientras que en vida le fue negado el reconocimiento, después de su muerte ha habido olas de admiración por Kleist que han ido cambiando la percepción de su obra. A comienzos del siglo XX, los expresionistas lo reclamaban como su 'hermano mayor'.

Mientras que en 1911, en el primer centenario de la muerte, había quien definía a Kleist como culminación del clasicismo, cincuenta años después otros lo definían como precursor de la vanguardia y ahora su teatro es relacionado con el de Samuel Becket.

“LA ASOMBROSA GUERRA DE MICHAEL KOHLHASS”

Ahora, con un poco más de tiempo, aprovechando las fiestas navideñas, he releído la pequeña novela de Heinrich von kleist, “La Asombrosa Guerra de Michael Kohlhass”. Nacido el 18 de octubre de 1877 en Frankfort y suicidado el 21 de noviembre de 1911 en Postdam. Escribió una novela del siglo XIX que describe con aplicada narrativa, la vida, la tradición y las costumbres del país de los Lânders en el siglo XVI. Como en toda obra LITERARIA nos encontramos ante una ficción, pero debemos pisar con pie firme, pues nos movemos en terreno movedizo, un camino sembrado de trampas en el que habrá que leer entre líneas para no perdernos en subterfugios sin importancia: las novelas no se escriben para contar historias sino para transformar la vida.

Heinrich von kleist, cuenta la historia de un hombre al que un terrateniente, Junker von Tronka, le decomisa, de manera arbitraria, una recua de caballos que era su más preciado tesoro. Michael Kohlhass, procura por todos los medio con cumplir con las exigencias y obligaciones que se le imponen para recuperar, cumpliendo la ley, sus equinos. Pero no lo consigue. Las bestias han desaparecido. El sentido de justicia se quiebra. El episodio desata en Kohlhaas, hasta ese día un ciudadano ejemplar, un sentido de retaliación, justiciero, que lo transforma en forajido. Buscando la reparación por el daño sufrido, destruye pueblos, asesina civiles y siembra el terror por las riveras del rio Havel. Cuentan que llamaron hasta a Martin Lutero para que interviniera e intercediera para apaciguar a Kohlhaas. El Reformador Lutero le envió una misiva en la que le consignaba lo siguiente:“Kohlhaas, tú que pretendes haber sido enviado para empuñar la espada de la justicia ¿de qué te precias, osado, al valerte de la locura de la ciega pasión si desde la coronilla hasta el calcañar representas el colmo de la injusticia”. Pero solo consiguió un armisticio, la guerra continuó por muchos años.

Es el sentimiento de injusticia, el poder del agravio cometido por quienes tienen la obligación de cumplir y hacer cumplir la ley lo que resulta intolerable y violento, tanto más si el violentado, atacado por el estado, resulta ser un ciudadano común y corriente cumplidor de su deber. La desmesurada actitud del estado como de la respuesta provocada impide cerrar las heridas con un hombre que, de una u otra forma, refleja una realidad cotidiana de injusticias ancladas al pasado y, otras, al presente en que vivimos, flor apenas entre abierta. Kohlhaas, muere como un criminal sin indulgencias, o sí, el Príncipe de Sajonia le reconoció los bienes perdidos, sus derechos y su honra. Pero lo condeno a muerte por haber “quebrantado la paz territorial”. Reparado el agravio, no solo se hizo justicia con él sino con aquellos quienes le habían infringido el daño. Y para que no se repitiera la historia, el Principe se comprometió a educar como caballeros y hombres de bien a los hijos del condenado. Así termina la historia. De ella dijo su autor, Heinrich von Kleist: “El mundo habría tenido que honrar su memoria, a no ser porque el hombre dio en exagerar el cultivo de una virtud: fue el sentido de la justicia, la razón que lo convirtió en forajido y asesino…”

Esta novela nos invita a la reflexión frente al sentido de la justicia y el alcance de la injusticia, cuando se ejercen la una como virtud y la otra como defecto de la autoridad en la aplicación del imperio de la ley. Desde aquí, invito a los lectores, a leer esta obra aleccionadora en estos tiempos de guerras injustas, de crímenes nefandos sin sanción, de injusticia y de incumplimientos en el ejercicio y aplicación de la justicia o en el engaño reiterado de políticos marrulleros en el ejercicio de la democracia. Por último, para cerrar esta reseña, no debemos olvidar que el pilar fundamental de la democracia es la justicia en todos sus órdenes.

PARA REFLEXIONAR

Entre la espada y la pared…
“Los mejores engaños son aquellos que parecen proporcionar a la otra persona una oportunidad: las victimas sienten que controlan la situación; pero, de hecho, son marionetas. Tenemos que ofrecer a los demás opciones que actúen a nuestro favor sin importar lo que elijan. Hay que forzarlos a tomar decisiones entre el menor de dos males, sirviendo cualquiera de ellas para nuestros propósitos. Hay que ponerles entre la espada y la pared: se la van a clavar vayan donde vayan”.

ANÓNIMO

Un libro para recordar nuestras banderas

Por Ricardo Hincapié.

Reseña de Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano (1971)

Eduardo GaleanoHace un año tomé un curso de historia económica. Entre las lecturas obligatorias del programa estaba el capítulo final del libro Las venas abiertas de América Latina del periodista y escritor Eduardo Galeano. Dicho capítulo estaba disponible en la fotocopiadora.

Compré el libro por recomendación de un amigo español que, aunque es técnico en telecomunicaciones, tiene más conocimiento de historia latinoamericana que yo y que cualquier americano universitario que conozca. Él no pudo ocultar su asombro cuando le dije sin asomo de pudor que no conocía a Galeano ni a su obra.

Después de un año de tener el ejemplar en mi lista de pendientes por terminar de leer, en estas vacaciones lo retomé. Su portada es negra y roja anticipándose a la historia de desangre y conspiración que cuenta. No excede esta edición las 400 páginas; uno de los conjuntos de páginas más estremecedores con que me he enfrentado.


Las venas abiertas de América Latina de Eduardo GaleanoLa narración tiene un estricto órden cronológico y divide entre los diferentes capítulos las historias de despojo de los diferentes países latinoamericanos desde la conquista hasta la década de los setentas, que es cuando se terminó de escribir el libro.

Yo no sabía de Potosí, la montaña de plata en el altiplano boliviano, ni de Ouro Preto, la riquísima mina de oro del Brasil; menos sabía aun del papel que los recursos minerales de esta América jugaron en la constitución del sistema capitalista y en la actual distribución mundial de la riqueza.

Pasaban las páginas y en cada una descubrí un trocito de un pasado diferente a la nebulosa historia oficial de nuestras naciones, por supuesto escrita por los vencedores. Ahora digo nuestras porque conforme avanzaba la numeración aprendí que los americanos del sur tenemos una historia en común: saqueo y despojo.

La fórmula se repió en cada rincón del continente con variaciones según el recurso natural que proveía y los intereses mercantiles del patrón extranjero de turno. Dichos intereses impusieron a la región estructuras económicas muy benéficas para sus inversiones, pero que condenaron a los pobladores a la miseria, al trabajo servil neoesclavista, a la dependencia y al consecuente sometimiento.

Los medios utilizados para arrodillar a los pueblos fueron, primero, el cruel hierro y la pólvora y, después, para evitar de antemano las culpas, el eufemismo del colonialismo avanzado, entiéndase el sistema corporativo multinacional, que sin embargo sigue requiriendo de eventuales desembarcos de marines y de la imposición Mapa de América del Sur 1905‘democrática’ o no de gobiernos dispuestos a regalar las riquezas de sus gentes y a sus gentes mismas.

Al tiempo que Galeano avanza en la exposición de historias calcadas, cada una con sus ‘simpáticas’ singularidades, cuenta las respuestas que dio la población, principalmente campesina, india y negra, a las injusticias que se cometían. Son muchos los levantamientos armados que encabezados por caudillos nacionalistas - Túpac Amaru, José Artigas, el reino negro independiente de Palmares en Brasil, Fidel Castro, Pancho Villa, Emiliano Zapata, Manuel Marulanda, Augusto César Sandino - pelearon por que los campesinos pudieran tener o recuperar una pedazo de tierra para trabajar y no tener que ser mano de obra barata de los latifundistas o los extranjeros y condenar a sus hijos al hambre. ¡Que diferente se ven sus revoluciones desde la perspectiva que ofrece este libro! ¡Lástima que sus luchas no fueron fructíferas y los americanos no recogieron sus banderas!

Perdón la efervescencia. Las venas es un libro reivindicativo e incendiario. No escapo a su discurso. Se los recomiendo y hasta pienso comprar un ejemplar para cada uno de los miembros de mi familia.

Creo que no conocemos suficientemente nuestra historia y esta condición nos hace muy proclives a repetirla. Y, lastimosamente, lo estamos haciendo. Fidel CastroEl actual paradigma de la inversión extranjera y el neoliberalismo, inaugurado por César Gaviria y puesto en marcha rápida por los gobiernos Uribe y Santos, no es otra cosa que la continuación viva del libro. Galeano tendrá que sentarse pronto a escribir una segunda parte muy parecida a la primera si el país y el continente no cambian de rumbo.

Ahh... y con respecto al curso, el día en que se trató el tema de este texto la profesora preguntó quién se lo había leído. Mi mano se alzó sola, en medio de un desierto de desinterés.

domingo, 9 de octubre de 2011

Tipos y funciones de los partidos políticos

Columnista Adolfo A. Abadía.

Types and Functions of Parties de Larry Diamond & Richard Gunther (2001)Esta es una reseña realizada del en el texto Types and Functions of Parties de Larry Diamond & Richard Gunther (2001). Ellos hacen una revisión del papel que juegan los partidos políticos (PP) en las democracias modernas debido a que existe una tendencia que afirma la pérdida de importancia de los PP como institución política. En congruencia con lo anterior y como objetivo central, los autores se proponen dar respuesta a la pregunta “are political parties in modern democracies losing their importance, even their relevance, as vehicles for the articulation and aggregation of interests and the waging of election campaigns?” (Diamond, 2001:3). Lo anterior no refleja una problemática nueva, de hecho hasta tiene nombre propio y que se clasifica en el debate académico como “crisis de los partidos” (decline of parties), lo que refiere que éste tema ha sido objeto de varios estudios. Ahora, los autores se proponen sistematizar los tipos de PP existentes en las democracias actuales para examinar el tipo de funciones que están cumpliendo cada tipo de partido (Diamond, 2001:4).

CRITERIOS JUSTIFICACIÓN AUTOR/TIPOS DE PP
1. Según su función: (functionalist).

Los tipos de PP han de ser clasificados según sus objetivos específicos y metas.

S. Neumann diferencia 3 tipos de PP. Los PP de representación individual, PP de integración social y PP de integración total.
H. Kitschelt diferencia entre 2 tipos PP con una “logic of electoral competitios” y PP con una “logic of constituency representacion”.
R. Katz y P. Mair introduce un nuevo tipo de PP: partido cartel.

2. Según su estructura organizacional: (organitational).

Los PP han de distinguirse por tener una estructura organizacional pequeña o han desarrollado una estructura compleja de redes de cooperación relacional.

M. Duverger diferencia entre “cadre” parties, “mass” parties y “devotee” parties.
H. Kitschelt propone 4 tipos de PP “centralist clubs”, “Leninist cadre” parties, “decentralized clubs” y “decentralized mass”.
A. Panebianco contrasta “mass-bureaucratis” parties con “electoral-professional” parties.

3. Según su orientación sociológica: (sociological orientation)

Los PP han de distinguirse por los tipos de intereses que representan de diferentes grupos sociales.

Samuel Eldersveld, Robert Michels, A. Panebianco

4. Combinación de los criterios anteriores

Los PP han de definirse por el modo en que combinan elementos sociales, organizacionales y cumplen con funciones específicas.

Otto Kirchheimer diferencia entre 4 tipos de PP los “bourgeois parties of individual representation, “class-mass parties”, “denominational-mass parties” y “catch-all people´s parties”.

Cuadro 1: criterios definidores de la tipología de los partidos políticos.

En este texto, los autores parten de que se han utilizado 3 criteros en la formación de tipologías (Diamond, 2001:4-7) lo que resulta en 4 tipologías generalizadoras de los criterios específicos de clasificación de tipos de PP. La hipótesis de Diamond y Gunther (2001) es que estos criterios son insuficientes para la clasificación de los PP debido a que 1) esta forma de construir tipologías para los PP no se ha sistematizado ni ha acumulado suficiente información para considerarse un criterio distintivo; 2) al seleccionar sólo un criterio como base de la tipología, al mismo tiempo excluye en el análisis muchas otras variantes de PP; 3) los estudios realizados hasta ahora son extremadamente deductivos sin un análisis meticuloso de relevancia empírica; y 4) los estudios en base al esquema deductivo de análisis pierden en argumentación en la medida en que inflan los conceptos de atributos, propiedades y variables clasificatorias (concept stretching). Por eso los autores proponen un análisis “theoretically more modest but empirically comprehensive and accurate set of party types that are better reflective of real-world variations among parties” (Diamond, 2001:6).

Ahora, la clasificación desarrollada por los autores de los PP responde a tres criterios específicos (Diamond, 2001:6-7): a) al tamaño formal de la organización del PP y la extensión de sus funciones, b) al estilo de sus comportamientos y objetivos: tolerante y pluralistas o proto-hegemónico, y c) a la forma de sustentos de los compromisos: programáticos o ideológicos. Con la finalidad de facilitar el entendimiento y hermenéutica de los tipos de PP, los autores describirán «tipos ideales» aun siendo consientes que estos criterios no se cumplen a cabalidad en el mundo real, sino más bien se combinan elementos de más de un tipo ideal. (Diamond, 2001:7). Siguiendo este orden de ideas, los autores identifican 7 funciones que son el “common denominator” de los PP: i) los PP nombran candidatos (candidate nomination), ii) los PP movilizan al electorado (electoral mobilization), iii) estructuran las demandas del electorado (issue structuring), iv) los PP representan varios grupos sociales (societal representation), v) los PP agrega los intereses de los diferentes grupos de la sociedad (interest aggregation), vi) los PP forman y sostienen gobiernos (forming and sustaining governments), y vii) los PP cumplen con una función de integración social en relación a la participación en los procesos políticos (social integrations) (Diamond, 2001:7-8).

TIPOLOGÍA PLURALISMO PROTO-HEGEMÓNICO
Elite-based PP 1. Local Notable
2. Clientelismo
Mass-based PP 3. Class-mass
4. Pluralist Nationalist
5. Denomiational-mass
6. Leninist
7. Ultranationalist
8. Religious Fundamentalist
Ethnicity-based PP 9. Ethnic
10. Congres
Electoralist PP 11. Catch-all
12. Programmatic
13. Personalistic
Movement PP 14. Left-Libertarian
15. Post-Industrial Extrem Right
Cuadro 2: tipología de los partidos políticos.

Indiferentemente si los PP tienen una estructura organizacional pequeña o grande y compleja, o están sujetos a propiedades étnicas, religiosas o socioeconómicas, Diamond y Gunther (2001) llegan a la conclusión de que existen 5 géneros definitorios de los PP: 1) etile-based parties, 2) mass-based parties, 3) ethnicity-based parties, 4) electoralist parties y 5) movement parties. La tendencia de los PP es convertirse en “electoralist parties” aunque en sus orígenes el PP haya surgido por demandas culturales o sociales (Diamond, 2001:12). A razón de lo anterior, los autores presentan 15 «tipos-ideales» de estilos de PP existentes, teóricamente, en el mundo real. El cuadro 2 refleja la clasificación de los PP según los 5 tipos, anteriormente, expuestos.

Otros texto que tratan el tema de la crisis de los partidos es el de Phillip Schmitter (1999) Critical Reflexions on the "Functions" of political parties and their Perfomance in Neo-Democracies donde reduce las funciones de los PP a cuatro. Éste texto presenta una visión estática de las funciones de los PP en el sentido que existe cuatro funciones básicas de los PP que deben sobrevivir toda transformación. Empero, las formas de manifestar demandas y participar políticamente se han ido transformando paulatinamente en el tiempo ¿por qué sus funciones mínimas no han de hacerlo también? Es por eso que, según el autor, los PP están en crisis, pues ya no responden, exhaustivamente, a las demandas como institución relevante para le organización política. Un segundo texto es el de Hans Daadler (2007) ¿Partidos negados, obviados, o redundantes?. Aquí, inicialmente, la problemática es similar a como lo plantea Schmitter, sin embargo Hans Daadler (2007), sí advierte una transformación de las formas de organización política. En este sentido, él afirma que los partidos políticos pudieron ser un tema de relevancia en los periodos de la movilización de masas en la primera mitad del siglo XX y que lentamente han ido perdiendo relevancia política y adquiriendo nuevas funciones,en la medida que surgen nuevos actores políticos.

En la medida en que el texto de Larry Diamond y Richard Gunther (2001) parece involucrar criterios flexibles en el tiempo y dinámicos a elementos políticos, culturales y socio-económicos característicos de la evolución de los PP en la democracias modernas tanto del mundo oriental y occidental, su clasificación me parece más plausible y contenedora de elementos de la vida real de los PP.

Bibliografía

DAADLER, Hans (2007). “¿Partidos negados, obviados, o redundantes? Una crítica” en Partidos Políticos. Viejos conceptos y nuevos retos, José R. Montero, Richard Gunther & Juan J. Linz (Eds.), pp. 101-125. Madrid: Editorial Trotta - Fundación Alfonso Martín Escudero.

DIAMOND, Larry & Richard Gunther (2001). “Types and Functions of Parties” en Political Parties and Democracy, Larry Diamond & Richard Gunther (Eds.), pp. 3-39. Baltimore: The Johns Hopkins University Press.

---------------------- (2003). “Species of political parties. A new typology” en Party Politics, vol. 9 no.2, pp. 167–199. London: SAGE publications.

SCHMITTER, Phillip (1999). “Critical Reflexions on the "Functions" of political parties and their Perfomance in Neo-Democracies” en Demokratie in Ost und West, Wolfgang Merkel and Andreas Busch (Eds.), pp. 475–495. Frankfurt/M.

miércoles, 5 de enero de 2011

La locura y el progreso

Columnista Adolfo A. Abadía.

En el trascurso de este trabajo trataré de desarrollar una respuesta a esta pregunta ¿Por qué parece ser que la locura es parte indispensable en los seres humanos, como lo es también la razón, para el progreso de la raza humana? No está de más aclarar, que no haré énfasis en lo que denominaré «locura mental», ya que ésta es vista y tratada, directamente, como una enfermedad y por ende, se aleja del propósito central de este texto. No cabe duda en afirmar, que las expresiones de la locura que aquí hablaré, corren, contingentemente, con el riesgo de acabar, y de hecho ha pasado, como una locura mental. Yo canalizaré el desarrollo de este trabajo a un tipo de locura diferente a la mental que llamaré, «locura social».

De niños, cuando un adulto nos advertía de la presencia de un loco diciendo, ―cuidado, ahí viene el loco―, inocentemente, empezamos a estigmatizar la imagen y el aspecto del loco e, indirectamente, idealizamos los efectos de la locura en el humano. Pero ¿Cuáles son estos rasgos del loco? A esa edad, generalmente, veíamos al loco como aquella persona que vive en la calle, su apariencia es sucia, desordenada y desagradable, deambular por las calles sin rumbo ni destino parece ser su única filosofía, que en vez de hablar, grita, y que por si fuera poco, su dentadura revive la peor pesadilla para cada odontólogo. Por mucho tiempo, esta será la imagen que nos acompañará por varios años como la representación del loco que vive, plenamente, su locura. Para otros, esta imagen, posiblemente, no ha tenido algún cambio significativo.

A medida que crecemos y vamos acumulando más conocimientos, diversificamos nuestra percepción de la locura. Por un lado, aprendemos una nueva palabra: «indigente». Desde ese momento, entendemos que el loco de nuestra niñez, es realmente un indigente o, posiblemente, ambos. En otras palabras, nuestra imagen del loco se va haciendo más amplia y precisa a medida que vamos creciendo. Así, empezamos a reflexionar, inconscientemente, sobre otras clasificaciones de locura. Por ejemplo, también le decimos loco a la persona que, a nuestro parecer, van más allá de nuestro propio entendimiento y lógica. Esta evolución de la visión de la locura, es lo que denomino como «locura social». Social, ya que ésta presenta indicios de una interdependencia con nuestros valores culturales, históricos, económicos y sociales. De aquí, diferenciaré dos tipos de locura social las cuales llamaré «locura humilde» y «locura arrogante».

En Elogio de la Locura encontramos un ejemplo de lo que clasificaré como locura humilde. Erasmo de Rotterdam (1993:23-24) lo expresa de esta manera ―¿O qué mujer se entregaría a un varón si conociera o pensara de antemano en los dolores de parto o en las molestias de la crianza de los hijos? […] éste se lo debéis a mi acompañante Anoia[1] , la Demencia― más adelante retomaría esta misma idea, ―¿Y qué mujer que haya experimentado ya una vez esto, volvería a repetirlo sin la ayuda de Lethe[2], el Olvido?―. Así como el olvido y la demencia parecen ser cómplices y fieles compañeras de la Moría[3] y sus locuras, la Estulticia parece ser acompañante del «amor», pues de qué otra manera se explicarían las «locuras del amor» o el «amor ciego», de no ser, precisamente, la locura el motor principal que nos motiva y aferra a la luchar por nuestro ideal [Enlaces; s.f.].

genialidad y locura Pero ¿aferrarse a una idea y defenderla a toda costa no es, precisamente, lo que los científicos, exploradores, inventores, sabios y hasta conquistadores han venido haciendo durante décadas, siglos, sin cesar? No por otra razón, muchos de ellos han pasado a la historia y son recordados por sus logros y, además, como «científicos locos» o «genios locos». Ellos, simplemente, se mantuvieron firmes a su causa y no dejaron que ninguna valoración, falsa o débil, influyera y repercutiera, drásticamente, en su razonar y logrado sembrar duda en la veracidad y viabilidad de sus proyectos.

Por ejemplo en el campo de la aviación, el multifacético Leonardo da Vinci, hizo varios bosquejos de posibles formas de volar[4]. Él, desde principios del siglo XVI y a partir de su propio análisis sobre el vuelo de las aves, empezó a visualizar, que el hombre en un futuro, iba a lograr hacer posible su sueño de poder volar. Para que esto empezase a hacerse realidad, fue necesario que la tierra girase trescientas veces alrededor del sol. Y que en el siglo XIX, George Cayley, lograría diseñar y desarrollar planeadores capaces de transportar a un humano. George Cayley fue, asimismo, reconocido por sus ideas y diseños futuristas. Como él, muchos otros persistieron en su lucha de hacer realidad esfuerzos, y no dejaron de cavilar y experimentar sobre las posibles formas del arte de volar (Microsoft Encarta; 2007:Aviación). Si no hubiesen vivido estas mentes prodigiosas, seguramente, nuestro progreso en el campo de medios de transporte, de carga y personas, sería muy diferente a la realidad que vivimos y vemos todos los días cruzando el cielo azul.

Otro ejemplo que ilustra la presencia asidua de la locura en el obrar de los humanos, se presenta en la literatura por medio de Alonso Quijano[5] y su afán de alcanzar, luchar y defender los principios de su utópica idea de justicia ubicua entre los humanos. Según Juan Ramón de la Fuente (2005:4), “don Quijote, […] está loco por creer, como caballero andante, que la justicia es su deber y que la justicia es posible”. Si Don Quijote estuviese vivo, él no sería más loco que cualquier otra persona, que por creerse justiciero, héroe de los débiles, luche fervorosamente por la equidad y ecuanimidad.

La locura arrogante, la definiré como esa impresión, pensamiento, del «si mismo» que nos hace suponer una superioridad, congruente, frente a los demás. En otras palabras, la prepotencia que nos hace creer ser más, mejores, que los demás. Para hacer alusión a este tipo de locura, citaré, brevemente y textualmente, una idea de René Descartes (2002:125) al respecto: “a menos que compare ciertos insensatos cuyo cerebro esta perturbado y ofuscado […] que aseguran, constantemente, que son reyes cuando son muy pobres, que están vestidos de oro y purpura cuando están desnudos, […] o tener un cuerpo de vidrio”. Si desde un principio, al relacionarnos con otras personas tomamos una actitud de indiferencia, recelo e intolerancia, entonces estaríamos dando hincapié a creer que tenemos un ego muy grande. Además, estaríamos mostrando que éste ya se nos ha subido a la cabeza, de tal manera, que nos sentimos a la altura de los dioses, o como en este caso, solo podemos ser comparados con los reyes. Michel Foucault (1973:22) retoma esta idea y dice: “―creerse rey― o suponerse poseedor de ―un cuerpo de vidrio― eran sencillamente señales de la locura como error. […] significaba, en el fondo, querer imponer esa certeza como una especie de tiranía a todos los que lo rodeaban”.

Una pregunta nos salta de todo esto ¿Qué diferencia, real, existe entre «creerse rey» o «creerse sabio»? A simple vista, no se ve una diferencia relevante. Empero, distinguimos, en efecto, a diferentes actores del progreso mundial por sus resultados alcanzados y sus repercusiones en la prosperidad de la sociedad mundial. Encontramos una sutil y, al mismo tiempo, importante diferencia entre la locura humilde y la locura arrogante. Por un lado, si vemos la historia y el progreso del género humano, podemos observar una constante: —los hombres y mujeres están en perenne estado de perfección—. Esto se lo podemos atribuir a la locura humilde que vive y que se manifiesta en cada uno de nosotros, claro, en unos más que en otros. Además, si evaluamos el grado de dependencia de la sociedad frente a muchos de estos logros, podemos concluir, que, sin lugar a duda, este tipo de locura ha traído, consigo, progreso en el mundo y para todos los que vivimos en él. Si nos centramos en unos pocos inventos y descubrimientos, como la rueda, la imprenta, la bombilla, teléfono, carro, aviones, computadores, entre otros, implícitamente, aludimos a cada uno de estos artefactos una persona o un grupo de personas pensantes, creativas y futuristas, en otras palabras, locas para su época.

No me gustaría creer, pero parece ser, que la locura arrogante no trae consigo ningún tipo de progreso para la humanidad. Posiblemente, porque esta locura solo hace referencia a una persona y ésta repercute y afecta, exclusivamente, en sí misma. Este tipo de locura, egocéntrica y egoísta, no propone ningún progreso para la sociedad, aparte de auto afirmarse: “que se es el rey”.

[1] Erasmo presenta un colaborador de la locura, que no es más que una cualidad que va de la mano con la locura. Sobre Anoia dice Erasmo (1993:22): “[…] Anioa: Demencia, es la de los ojos esquivos y mirada huidiza”.
[2] Erasmo (1993:21) presenta otro colaborador de la locura, Lethe. Sobre Lethe dice: “[…] Esta que veis semiinsome y como dormitando se llama la Lethe: Olvido” . En la Real Academia Española se encuentra la palabra leteo, del latín Lethaeus, y este del griego ληθαῖος; y existen dos definiciones, primero como adjetivo: “perteneciente o relativo al Lete o Leteo, río del olvido”. Y segundo: “que participa de alguna de las cualidades que a este río atribuye la mitología.” [Microsoft Encarta; 2007: leteo]. Cabe resaltar, de la primera definición, la alusión de la palabra leteo con el río del olvido, Lete. En la mitología griega, Lete, el río del olvido, del mundo subterráneo. Del cual los espíritus de los muertos bebían de sus aguas para olvidar los pesares de su vida en la tierra antes de entrar en el Elíseo, paraíso prehelénico, una tierra de paz y felicidad plenas [Microsoft Encarta; 2007: Lete].
[3] Interpretaré la palabra Moría como lo hace Erasmo (1993:15), que le da un sentido análogo a la acepción del vocablo en latín stultitĭa, que significa estulticia, tontería, insensatez, necedad, locura.
[4] Leonardo da Vinci diseñó varias máquinas voladoras, una resultaron ser inviables otras si contribuyeron al desarrollo de la aviación, como el tornillo aéreo o hélice y el paracaídas [Microsoft Encarta; 2007: Leonardo Da Vinci].
[5] Personaje ficticio y celebre de Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616). Mayormente reconocido como Don Quijote de la Mancha.


Bibliografía

Anónimo, (s.f.). La locura y el amor. Enlaces, expresiones de la sociedad civil. http://www.organizacionessociales.segob.gob.mx/UAOS-Rev3/revista1_tema13.pdf

CABRUJA, Teresa (s.f.). La Imagen Popular de la Locura. en IBAÑEZ, Tomás (1988) “Ideologías De la Vida Cotidiana”. Barcelona: Sendai Ediciones.

CALASSO, Roberto (2004). La locura que viene de las ninfas y otros ensayos. Traducción del italiano por Teresa Ramírez Vadillo. México: Editorial Sexto Piso, S.A.

DE LA FUENTE, Juan Ramón (2005). El Quijote y el conocimiento de lo humano. Vol. VI, No. 21-22. Sep-Dic 2005; Universidad Nacional Autónoma de México. http://www.medtrad.org/panacea.html

DE ROTTERDAM, Erasmo (1993). Elogio a la locura. (Colección Grandes obras del pensamiento). Traducción del griego y notas por Pedro Rodríguez Santidrián. Barcelona, España: Ediciones Altaya, S.A.

DESCARTES, René (2002). Discurso del Método-Meditaciones Metafísicas. (Colección Grandes Pensadores). Madrid, España: Editorial Libsa. [El Discurso del Método se publicó por primera vez en 1637 y Meditaciones Metafísicas se público por primera vez en 1647].

DREAM THEATER (2002). Album: Six Degrees of Inner Turbulence, Canción: Six Degrees of Inner Turbulence. Nueva York, USA: Discográfica Elektra Records.

FOUCAULT, Michel (1973). El Poder Psicológico. Madrid-España: Ediciones Akal S.A.

LIBRADEN B., Liliana, Severo Conde R. y Andrés Acosta P. (1997). Casos y cosas de locos. Cali, Colombia: Universidad Icesi

Microsoft Encarta (2007). 1993-2006 Microsoft Corporation.

ZÖLLNER, Frank, Johannes Nathan (2003). Leonardo da Vinci: obra pictórica completa y obra grafica. Traducción del alemán por Pablo A. Ellacuria, Lidia A. Grifoll y Ambrosio Berasasin. Köln, Alemania: Taschen GmbH.

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