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viernes, 13 de febrero de 2015

Transferencia de políticas como fundamento de reforma: la identificación de mejores prácticas. Estudio aplicado para el caso Latinoamericano

Columnista Alejandro Díaz Castro.
Estudiante de Relaciones Internacionales y Ciencia Política
Universidad Jorge Tadeo Lozano, Bogotá D.C.
Columnista del periódico "El Campesino"

Las transferencias de políticas como un elemento que reforma y modifica los Estados, se vienen implementando desde los años 80’s o incluso antes-para algunos intelectuales que estudian el tema dividen estas reformas, pero para efectos de este trabajo no los tomaremos en cuenta-, dichas reformas para algunas teóricos constituyen un mecanismo de dominación que implementan los países del “centro” o países desarrollados, sobre países denominados “periferia” o en vía de desarrollo. Los defensores de esta teoría se encajan y argumentan sus puntos de vista, desde la teoría de la dependencia de las relaciones internacionales, en las cuales critican la transferencia de estás políticas, debido a que en muchas ocasiones al implementarlas no se tuvieron en cuenta los factores sociales, políticos y culturales de cada región, lo cual hizo que los resultados de eficiencia, eficacia y efectividad que trataban de implementar, de manera contradictoria terminaran siendo ineficientes, inefectivos e ineficaces, de esta manera procederemos a empezar con los antecedentes históricos, para analizar la situación actual, generar unas conclusiones y unas recomendaciones.

Antecedentes históricos
Cuando empezó la crisis económica del modelo weberiano en el cual los estados latinoamericanos empezaron a sumergirse desde los años 70, se empezó a abandonar el modelo Keynesiano enfrentándose a un modelo neoliberal, por medio de un consenso en el cual se consagró el pensamiento y el accionar que querían imponer desde el norte, países como Australia, Nueva Zelanda y Reino Unido, quienes desde la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) habían planteado los reajustes a implementar para transferir políticas y reformar la estructura de los Estados Latinoamericanos, ante dicho consenso que se conoce como el Consenso de Washington desde donde se transferían buenas prácticas de gobernabilidad, tal y como lo expresa Ramírez Brouchoud.

Muchos países abandonan los planteamientos keynesianos por un retorno a ciertas concepciones liberales, las cuales quedan plasmadas en el denominado Consenso de Washington, gestado en 1989, cuando se lleva a cabo una reunión para discutir las políticas de ajuste estructural, con la presencia de funcionarios del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo, del gobierno de Estados Unidos, el comité de la Reserva Federal, y un selecto grupo de intelectuales y tecnócratas de diversas partes del mundo (incluso Colombia). (Brouchoud, 2009, pág. 122)

Estas reformas impulsadas desde la OCDE e implementadas por ciertos organismos internacionales como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) son dignas de analizar con detenimiento, debido a que la forma que se eligió para que se implementaran estos reajustes que hacían parte de una transferencia de las buenas practicas identificadas por los países que la impulsaron, tenían medios coercitivos dentro de su accionar, pues se incluyeron como requisitos indispensables a modificar si querían acceder algún préstamo de estos organismos que en medio de una crisis, donde los países latinoamericanos no tenían más opción, se analizaba como una imposición tal y como lo expresa Andrew Nickson:

La primera fase de estas iniciativas de reforma, que fueron realizadas bajo estrictas condicionantes del FMI y el Banco Mundial, se enfocaron en tres áreas principales como medios para alcanzar un balance fiscal a nivel macroeconómico: estrategias de recorte, que comenzaron con la erradicación de nóminas fantasmas de trabajadores, seguidas de importantes reducciones de personal. Los recortes planeados se realizaron en Bolivia y en muchos otros lugares, como en África, cuya amplitud provocó serias pérdidas de mano de obra calificada. Esto también fue especialmente evidente en el caso de Perú (Agenda Perú, 1997: 11) Privatización de empresas públicas, lo cual generó un mínimo beneficio fiscal. (Nickson, 2002, pág. 67)

por un lado es cierto que estas reformas ayudaron a reducir el déficit fiscal, la implementación de lo que denominan las “cuatro E”, la Eficiencia, Eficacia, Equidad y el Entorno propicio no cumplió con las expectativas que se esperaban, ya que no se tuvieron en cuenta las condiciones de cada país, no se realizó un estudio diferencial que permitirá saber en qué países acorde a sus condiciones actuales necesitaban un acompañamiento diferente, o que países no cumplían los requisitos para que se implementara este modelo, de esta forma tratando de aumentar la eficiencia, la eficacia y la efectividad entre otras no obtuvieron los resultados esperados tal y como lo expresa Català a continuación:

Casi todas estas reformas se han intentado de modo y en intensidades muy diversas en los distintos países de la región. Con la excepción de Chile, se han hecho sin embargo de modo azaroso y asistemático, a veces hasta esperpéntico, como sucedía en Nicaragua, donde consultores muy sofisticados enseñaban metodologías de retribución por desempeño a funcionarios del gobierno en alemán. En realidad, sólo en Chile se daban las condiciones para introducir una reforma gerencial, pues es el único país que combinaba un nivel básico de racionalidad burocrática con niveles significativos de seguridad jurídica. Otros países con burocracias estables y legalidad formal, como Costa Rica y Uruguay, habían caído en el corporativismo y los privilegios. (Català, 2005, pág. 86)

Por otro lado y continuando con las reformas presupuestadas para mejorar la implementación de la política y darle un giro se reformaron los siguientes puntos: a) reforma de la legislación; b) reestructuración de la administración pública, especialmente los ministerios; c) renovación del sistema judicial; d) actualización de capacidades regulatorias; e) segunda fase de privatizaciones; f) reestructuración de relaciones entre los gobiernos locales y el nacional (Vilas, 2005) las cuales a su vez también trajeron algunos problemas que se evidencian en la situación actual de los países latinoamericanos.

Situación Actual
Este modelo administrativo privado, para politólogos es considerado como una oportunidad que se les da a las élites poderosas de alimentar la corrupción y el clientelismo dentro de la política pública, debido a que son entes privados quienes financian generalmente las campañas políticas de los gobernantes, quienes encontraron la manera de burlar la implementación de la NGP, ya que por medio de soluciones informales encuentran la forma de sacar provecho de la reestructuración de los ministerios como Brouchoud lo identificó en el ordenamiento interno colombiano.

Una constante es la falta de coordinación dentro de la administración y la proliferación de soluciones informales. Así, cuando los ministerios no funcionan, se crean nuevos organismos por fuera de la estructura administrativa global; cuando los funcionarios públicos son ineficientes, se nombran funcionarios ad hoc. De esa manera, se potencia la corrupción, la conducta clientelar y oportunista. (Brouchoud, 2009)

el ánimo de mitigar esto, países como Colombia implementaron lo que denominan Medición del rendimiento del sector público que tiene como fin último impedir que estas situaciones se presenten. Sin embargo a raíz del clientelismo impulsado por los entes privados inmiscuidos en la política es frecuente que cada gobierno de turno realice designaciones de personal no idóneo o innecesario que se nombra por clientelismo; consecuentemente no se aplican (o se hacen de manera laxa) controles al desempeño, al manejo de los recursos, entre muchas otras cuestiones que evidencian que la implementación de la nueva gestión pública, sirve para acrecentar –en algunas ocasiones- la corrupción y el clientelismo.

Por otro lado, Barzelay en su libro “The New Public Management: Improving Research and Policy Dialogue” evidenció que este modelo al enfocarse en los productos, en muchos casos descuidan los resultados, descuidando la planificación de la política. Esta preocupación estaba arraigada principalmente en la tesis PPA que el gobierno es potencialmente un instrumento de mejora colectiva, reforzada por la tesis de la gestión estratégica que toda la actividad de la organización es idealmente orientada a la consecución de los objetivos institucionales, estratégicos. Schick fue argumentando que la atención no balanceada a las salidas estaba siendo parcialmente compensada por el lanzamiento de una estratégica de todo el gobierno proceso de planificación a principios de 1990 o en palabras del mismo Barzelay:

Second, by focusing on outputs, ministers and top officials paid insufficient attention to outcomes— that is, planning for policy accomplishments. This concern was primarily rooted in the PPA thesis that government is potentially an instrument of collective betterment, reinforced by the strategic management thesis that all organizational activity is ideally geared to achieving strategic, corporate goals. Schick went on to argue that the unbalanced attention to outputs was being partially redressed by the launching of a government-wide strategic planning process in the early 1990s. (Barzelay, 2001)

Conclusiones
La transferencia de buenas prácticas impulsadas desde modelos ajenos tanto a la cultura, como al desarrollo de un país es un factor condicionante que puede llegar a limitar el desarrollo de una nación, si estas prácticas interfieren en el correcto proceso de autoaprendizaje que debe tener cada actor, en este caso el Estado, con el propósito de ajustar sus políticas y su accionar acorde a lo que solicita cada uno de los territorios en los que se va a implementar la política pública. De ahí que muchos teóricos arraigados en la teoría de la dependencia de las relaciones internacionales, critiquen y la vean como una forma de intervención en la soberanía Estatal.

Un ejemplo de lo anterior lo plantea Nickson (2002), quien evidencia una característica del sistema de la administración pública en Latinoamérica, la cual consiste en la tradición centralista del caudillismo. La cultura política del personalismo se afianzó históricamente en el marco de escasas oportunidades laborales, poca estabilidad en el empleo y una constante rotación burocrática, tradicionalmente mal pagada y sobrecargada en algunos sectores y, en otros, sin funciones claras. El empleo público se convirtió en un fin en sí mismo, como “premio” por un favor político, como resultado de un intercambio de influencias.

Como recomendaciones finales, podemos establecer que cuando se habla de buenas prácticas, se debe entender como el ejercicio voluntario de un actor receptor el cual es autónomo de considerar cuales son o no los lineamientos que acorde a su territorio puede implementar, y no es un ejercicio de imposición en el cual, personas externas y ajenas al territorio indican qué es lo mejor o no para implementar en un contexto alejado, pues de esta forma estaríamos cayendo en uno de los errores que trata de corregir la Nueva Gestión Pública que es la centralización excesiva, la cual desde el centro coordina políticas de regiones periféricas, que básicamente fue lo que realizaron los países como Reino Unido y Nueva Zelanda, quienes desde contextos alejados propusieron mediante la OCDE principios para una gerencia pública más estable y duradera en otros territorios.

Bibliografía
Barzelay, M. (2001). The New Public Management: Improving Research and Policy Dialogue.

Brouchoud, M. F. (2009). Las reformas del Estado y la administración pública en América Latina y los intentos de aplicación del New Public Management. Estudios Políticos, 115-141.

Català, J. P. (2005). DE LA BUROCRACIA AL MANAGEMENT,DEL MANAGEMENT A LA GOBERNANZA. LAS TRANSFORMACIONES DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICASDE NUESTRO TIEMPO. Madrid- España: Rumagraf, S.A.

Nickson, A. (2002). Transferencia de políticas y reforma en la gestión del sector público en América Latina: el caso del New Public Management. Revista del CLAD Reforma y Democracia, 60-75.

Vilas, C. M. (2005). Entre tecnócratas globalizados y políticos clientelistas". Argentina.

sábado, 9 de febrero de 2013

Las FF.AA.: Fuerzas Amadas (por la burguesía)

Columnista Victoria Berta.

En esta nueva publicación he decidido abocarme a la aparición de un vídeo sobre la marina chilena y las repercusiones que éste ha tenido, producto de su llegada a los medios masivos de comunicación. Además, aprovecharé para utilizar este ejemplo como disparador para repensar nuestra realidad.

Mi pregunta es: ¿Qué fue lo que sintieron al ver este vídeo? ¿Terror? ¿Indignación? ¿Satisfacción? ¿Sorpresa?...

¡Si se sorprendieron por una conducta de este tipo, creo que acá hay un gran problema! Si nos remitimos al pasado encontraremos una respuesta al porqué.

A lo largo de la historia, las fuerzas armadas han sido grandes participantes en la organización política, social y económica Latinoamérica. Tal es así, que el pasado siglo se ha caracterizado por un sinnúmero de golpes de Estado que tuvieron como protagonistas a esta corporación; pero resulta necesario destacar que muchos de estos sucesos gozaron de la complicidad –explícita o implícita- de órganos que, paradójicamente, consideramos símbolos de la democracia”: los partidos políticos. La chispa del humorTambién, no está de más decir que fueron, y son, las burguesías nacionales (con el apoyo de las burguesías internacionales) las que han utilizado estas instituciones para perpetuarse en su posición hegemónica, controlando y oprimiendo al resto de la sociedad por medio de la física y simbólica.

Hoy en día, y producto de todas las atrocidades que ha cometido en el pasado, se ha expandido en la sociedad civil un sentimiento de repudio hacia esta corporación y, más aún, hacia muchos de sus ideales radicalizados. Pero debemos ser realistas: el nacionalismo intransigente sobre el cual se ha fundado el aparato militar (el cual se basó siempre en la construcción de enemigos antagónicos de los cuales era necesario defenderse) aún se encuentra presente en instituciones de tradición conservadora, como por ejemplo las agrupaciones políticas ultranacionalistas, pero también en muchos aspectos de nuestra identidad nacional, fundamentado, principalmente, por la Historia oficial de cada país.

Anita te invocóEl gran problema radica en que, pese a que han hecho tanto mal a los pueblos, las fuerzas armadas siguen existiendo y siguen siendo “el brazo armado del Estado”. Claramente la burguesía y su tan defendido sistema “democrático” necesitan de ellas para alcanzar y mantener la hegemonía. Y por ello es que, si bien muchos gobiernos rechazan todo tipo de vínculo con los militares y los condenan por la violencia ejercida en sus gobiernos de facto, no han sido capaces de producir cambios internos, ni mucho menos de extinguirlas; y cuando hablamos de cambios nos referimos a aspectos estructurales, como por ejemplo, modificar el contenido y la forma de educación con que las escuelas militares forman futuros soldados y marines (algo que puede ser una de las principales causas para que los marinos –en este caso los chilenos- quieran exterminar a sus “amenazantes vecinos” y por ello ejerciten con cantos xenófobos -“Argentinos mataré, bolivianos fusilaré, peruanos degollaré”-). Entonces de nada sirve que el gobierno chileno declare sentirse “avergonzado” e imparta duras sanciones a sus responsables, pues aunque dejen de cantarlo en público, van a seguir pensándolo y preparándose para tal fin. Entonces, la solución consiste en una transformación mucho más profunda.

El segundo aspecto que este disparador reflota es: y con todo esto, ¿donde ubicamos la idea de unión latinoamericana?

¡¡¡Con corporaciones tan intransigentes como ésta, la unión latinoamericana parece una utopía!!!

Los latinoamericanos nos estamos equivocando en pensar que la buena relación entre nuestros gobiernos basta para alcanzar dicha unión. Que los dirigentes políticos concreten acuerdos comerciales o de apoyo político significa lograr una unión superficial que muchas veces se rige por intereses de los mandatarios (justamente esto fue lo que pasó en Europa, donde por priorizar acuerdos económicos, nunca se avanzó en la integración de sus habitantes).

Tratados comerciales EE.UU. y LatinoaméricaEs la sociedad civil la que debe construir los lazos, sin mediación de las corporaciones. Pero para lograr esto debemos romper con muchas de las construcciones ficticias que componen nuestras identidades nacionales, que provocan las abismales “diferencias” entre lo que implica ser “chileno” y “argentino”, “boliviano” y “peruano”, o “colombiano” y “ecuatoriano”, “quechua” o “mapuche” (porque sería incompleto pensar que se puede lograr una integración si no se tiene en cuenta a las naciones que no son reconocidas por los Estados); y avanzar en la conformación de una identidad latina inclusiva, que acepte las diferentes costumbres, religiones, etc.

Siendo capaces de integrarnos sólidamente podremos reversionar una de las clásicas doctrinas yankees que tanto nos ha perjudicado (la Doctrina Monroe y su lema “América para los americanos”), y lograr una “Latinoamérica para los latinoamericanos”.


Vídeo que actúa como dispositivo del articulo.

jueves, 19 de enero de 2012

Un libro para recordar nuestras banderas

Por Ricardo Hincapié.

Reseña de Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano (1971)

Eduardo GaleanoHace un año tomé un curso de historia económica. Entre las lecturas obligatorias del programa estaba el capítulo final del libro Las venas abiertas de América Latina del periodista y escritor Eduardo Galeano. Dicho capítulo estaba disponible en la fotocopiadora.

Compré el libro por recomendación de un amigo español que, aunque es técnico en telecomunicaciones, tiene más conocimiento de historia latinoamericana que yo y que cualquier americano universitario que conozca. Él no pudo ocultar su asombro cuando le dije sin asomo de pudor que no conocía a Galeano ni a su obra.

Después de un año de tener el ejemplar en mi lista de pendientes por terminar de leer, en estas vacaciones lo retomé. Su portada es negra y roja anticipándose a la historia de desangre y conspiración que cuenta. No excede esta edición las 400 páginas; uno de los conjuntos de páginas más estremecedores con que me he enfrentado.


Las venas abiertas de América Latina de Eduardo GaleanoLa narración tiene un estricto órden cronológico y divide entre los diferentes capítulos las historias de despojo de los diferentes países latinoamericanos desde la conquista hasta la década de los setentas, que es cuando se terminó de escribir el libro.

Yo no sabía de Potosí, la montaña de plata en el altiplano boliviano, ni de Ouro Preto, la riquísima mina de oro del Brasil; menos sabía aun del papel que los recursos minerales de esta América jugaron en la constitución del sistema capitalista y en la actual distribución mundial de la riqueza.

Pasaban las páginas y en cada una descubrí un trocito de un pasado diferente a la nebulosa historia oficial de nuestras naciones, por supuesto escrita por los vencedores. Ahora digo nuestras porque conforme avanzaba la numeración aprendí que los americanos del sur tenemos una historia en común: saqueo y despojo.

La fórmula se repió en cada rincón del continente con variaciones según el recurso natural que proveía y los intereses mercantiles del patrón extranjero de turno. Dichos intereses impusieron a la región estructuras económicas muy benéficas para sus inversiones, pero que condenaron a los pobladores a la miseria, al trabajo servil neoesclavista, a la dependencia y al consecuente sometimiento.

Los medios utilizados para arrodillar a los pueblos fueron, primero, el cruel hierro y la pólvora y, después, para evitar de antemano las culpas, el eufemismo del colonialismo avanzado, entiéndase el sistema corporativo multinacional, que sin embargo sigue requiriendo de eventuales desembarcos de marines y de la imposición Mapa de América del Sur 1905‘democrática’ o no de gobiernos dispuestos a regalar las riquezas de sus gentes y a sus gentes mismas.

Al tiempo que Galeano avanza en la exposición de historias calcadas, cada una con sus ‘simpáticas’ singularidades, cuenta las respuestas que dio la población, principalmente campesina, india y negra, a las injusticias que se cometían. Son muchos los levantamientos armados que encabezados por caudillos nacionalistas - Túpac Amaru, José Artigas, el reino negro independiente de Palmares en Brasil, Fidel Castro, Pancho Villa, Emiliano Zapata, Manuel Marulanda, Augusto César Sandino - pelearon por que los campesinos pudieran tener o recuperar una pedazo de tierra para trabajar y no tener que ser mano de obra barata de los latifundistas o los extranjeros y condenar a sus hijos al hambre. ¡Que diferente se ven sus revoluciones desde la perspectiva que ofrece este libro! ¡Lástima que sus luchas no fueron fructíferas y los americanos no recogieron sus banderas!

Perdón la efervescencia. Las venas es un libro reivindicativo e incendiario. No escapo a su discurso. Se los recomiendo y hasta pienso comprar un ejemplar para cada uno de los miembros de mi familia.

Creo que no conocemos suficientemente nuestra historia y esta condición nos hace muy proclives a repetirla. Y, lastimosamente, lo estamos haciendo. Fidel CastroEl actual paradigma de la inversión extranjera y el neoliberalismo, inaugurado por César Gaviria y puesto en marcha rápida por los gobiernos Uribe y Santos, no es otra cosa que la continuación viva del libro. Galeano tendrá que sentarse pronto a escribir una segunda parte muy parecida a la primera si el país y el continente no cambian de rumbo.

Ahh... y con respecto al curso, el día en que se trató el tema de este texto la profesora preguntó quién se lo había leído. Mi mano se alzó sola, en medio de un desierto de desinterés.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Latinoamérica: La región más próspera del mundo

Por Camilo Medina.

Es curioso ver cómo nos lamentamos constantemente de la condición socioeconómica de nuestro continente, aun más sabiendo de nuestras privilegiadas condiciones tanto de suelo como de ubicación geográfica; personalmente yo me pregunto, dejando por fuera tanta teoría y especulación, por qué los del norte se “desarrollaron”, será ¿la gente?, ¿suerte?, ¿territorio?, ¡No! o por lo menos eso creo yo.

Latinoamérica: La región más prospera del mundo.Los del norte, y con esto me refiero a países del mal llamado “primer mundo”, han tenido procesos de industrialización más prósperos y precoces que los países latinoamericanos. Aquí es menester dejar claro que este proceso lo tomo de forma anacrónica. En mi concepto, este rápido desarrollo ha sido gracias a un factor clave, la integración regional. Un arma poderosa pero de doble filo, es utopía y realidad, es tenerlo todo y a la vez nada. Puede sonar a cliché pero reitero que nuestro gran tesoro es nuestra gente. Esto es cierto y a veces por ingenuos pecamos, sin embargo allí está uno de los factores que en el caso de proponérnoslo realmente nos hará grandes, fuertes y unidos ya que tenemos una sola raíz, un mismo mito fundacional. No nos dejemos engañar por esos imaginarios que lanzan y vemos a diario impulsados generalmente por países desarrollados para conservar su mano de obra, los que hacemos el trabajo sucio y recibimos menor retribución.

Hay cientos de artistas, políticos, obreros y ciudadanos que sueñan y luchan por ver este continente unido, trabajando mano a mano, sin embargo, ciertas riñas ideológicas, algunos incidentes y un fuerte tráfico de influencias no han permitido en los últimos años que ese gran sueño al final del túnel se convierta en realidad.

Latinoamérica tiene todo para ser un gran pueblo, de hecho lo es, pero no podemos vivir divididos, en Mercosur, Unasur, CAN, entre otros. Estas organizaciones más que unión nos crea barreras. Es cierto todo tiene un comienzo pero ¿no creen que estamos tratando de comenzar hace muchos años?, no podemos esperar más mientras vemos que las naciones industrializadas nos roban nuestra materia prima, nuestras ideas y nuestra gente. Tenemos todo para ser una gran región. Quiero dejar claro que no estoy proponiendo un supra-estado estilo URSS, sólo algo de integración real, efectiva y eficiente. Que en vez de quitarnos mercados, bombardearnos, robarnos y discutir, pongamos lo de mejor de cada nación a servicio de una cooperación regional que busque el beneficio de nuestro continente. El estilo de la Unión Europea no está mal para empezar, y si esa cantidad de países enanos, con suelos improductivos y poco territorio pudieron ¿por qué nosotros no?

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