En el prólogo del ensayo “La verdad de las mentiras” el escritor peruano Mario Vargas Llosa nos cuenta desde su perspectiva, conocimientos y trayectoria porque cree firmemente que en las novelas se miente, pero dejando en claro que esa es tan solo una parte de la historia, porque al mentir, expresan una curiosa verdad. Pero realmente en la literatura no se dice que se miente, el término valido es “ficción” y esta es debido a la inconformidad de los seres humanos con nuestro entorno, queremos poder ser o hacer algo en la vida, no lo vemos hecho, entonces lo escribimos. El autor de “la cuidad y los perros” nos da como ejemplo muchas obras que han surgido a lo largo de la historia literaria, entre esas su obra.
Con todo y trayectoria encima suyo, el Premio Nobel de Literatura por fin nos responde esa pregunta tan cautivadora ¿lo que escribes es “verdad”?
A lo largo de “la verdad de las mentiras” Vargas llosa nos cuenta de una manera muy convincente porque aunque sus obras en muchos casos estén basadas en sus vivencias, el miente. Y es que tan solo empezando este ensayo nos da como ejemplo “la ciudad y los perros” una de sus obras más aclamadas, contándonos que incluso quemaron el libro acusándolo de calumnioso, no nos niega que tiene algo de verdad y anecdótico; pero también se deja en claro que no quería plasmar fielmente una historia. Al poner su obra como ejemplo al inicio es una buena jugada por parte del autor, ya que sentimos esa confianza en lo que nos está diciendo, podemos de entrada saber el tema del cual se va a hablar y como los ejemplos nos clarifican dicho tema, además de esto nos da un ejemplo aún más claro al mencionar al francés Restif de la Bretonne y sus novelas costumbristas del siglo XVII pero se nos resalta que hay algo aunque mínimo, diferente, la belleza de sus pies. Y es que claro, teniendo en cuenta que el autor francés era un fetichista del calzado femenino es apenas concebible que en sus obras se vieran plasmados los pies. Pero queda la duda ¿es posible que si Restif no hubiese sido fetichista sus obras serian “verdad”? y es que es una mala jugada por parte de Llosa, después de darnos como ejemplo su obra, ahora irse a tiempos más lejanos es bueno, pero darnos como ejemplo a un hombre que tergiverso sus “novelitas” (7) es algo muy arriesgado para esa credibilidad que ya teníamos en este ensayo. Es claro, por supuesto, que no va de la mano totalmente con la realidad, pero lo que logra eso es un fetichismo y no un deseo de no seguir la historia en la cual está basada, si es que hay una.
Lo que se perdió anteriormente se recupera muy rápido, Alejo Carpentier, Beckett y Faulkner son los elegidos por Llosa para su próximo ejemplo, y es que tienen en común que sus obras son tergiversadas mediante el tiempo en el cual ocurren, “viaje a la semilla” A. Carpentier es un ejemplo muy claro al empezar con la muerte de un anciano y terminar con su gestación (9) y es que esto me recuerda a Scott Fitzgerald y su libro “el curioso caso de Benjamín Button” porque aunque el cambio en el tiempo sucede debido a una enfermedad del protagonista y no por un cambio en el tiempo, se asemeja bastante con el hecho de querer darle un cambio muy notorio a la historia, quizá verdadera, en ese amor entre Button y Daisy. Y a partir de esto nos queda aún más claro que los grandes literatos a lo largo de la historia han mentido, pero a diferencia de las mentiras comunes que nos enfurecen y decepcionan estas no lo hacen, porque surgen obras tan maravillosas que ¿Quién podría molestarse?
“Toda buena novela dice la verdad y toda mala novela miente. Porque “decir la verdad” para una novela significa hacer vivir al lector una ilusión y “mentir” ser incapaz de lograr esa superchería”. (10) tiene mucha razón Vargas Llosa al mencionar esto y es que ¿quién no ha sentido a los Pevenci en “las crónicas de Narnia” de C. S. Lewis tan parte de su familia como a su propio primo o hermano? Bueno, aunque esto también depende del lector y es algo que Llosa no deja muy en claro a lo largo de su ensayo, porque si uno es un mal lector, o uno por moda, o por simple “desocupe” dudo mucho, o dudo todo, que logre sentir esa verdad en semejante mundo de mentiras.
"los hombres no están contentos con su suerte y casi todos -ricos o pobres, geniales o mediocres, celebres u oscuros- quisieran una vida distinta de la que viven" (6) tiene razón en eso de que los hombres siempre queremos algo más de la vida, jamás lo tendremos todo, y en la literatura nos perdemos en ese mundo de fantasía que queremos, pero también es cierto que la literatura no siempre narra maravillosos mundos, lugares hermosos, donde somos felices, o donde al final se logra lo que se quería, entonces esa literatura ficcional no entraría en el campo de lo que Llosa nos quiere hacer saber, y es que si como hombres queremos algo mejor sería absurdo escribir para perdernos, para ser felices, pero hacerlo en un mundo macabro, donde el final no era el esperado y la felicidad no se ve completada. Como ejemplo de esto tenemos "Santuario" de William Faulkner o perfectamente entraría la magnífica novela basada en la Batalla de Waterloo, con final inesperado incluido, pero perfectamente ficcional en muchos rasgos de la misma "los miserables" de Víctor Hugo.
En conclusión nos queda que el ensayo del peruano está muy bien desarrollado en cuanto a porque las novelas mienten; como la ficción es un género magnifico; pero que no cualquiera puede desarrollar con perfección. Pero por otro lado tiene falencias en cuanto a sus ejemplos y personalmente me quedan dudas respecto a su planteamiento.
Bibliografía
VAEGAS LLOSA, M. (1990) “prólogo” en La verdad de las mentiras. Seix Barral: Barcelona
viernes, 23 de septiembre de 2016
Lo lindo de mentir
martes, 20 de septiembre de 2016
La lectura como un acto de amor
¿Qué es la lectura? Esa es la pregunta que muchos de los que leemos nos hacemos. Ahora yo responderé desde mi punto de vista, desde como lo siento y como lo vivo. Soy estudiante de licenciatura en literatura y por ello debo leer muchos textos semanalmente, algunos muy a mi estilo y otros no tanto, pero todos son textos que me dejan algo en que pensar, una reflexión, un aprendizaje, algo nuevo; y creo sobre todas las cosas que leer es eso, aprender, reflexionar y crear, pero también es amor. Y he aquí donde empieza la cuestión, el fin de este texto, y es que para muchos leer es una necesidad, para otros una simple cuestión de obligación, pero para esta humilde lectora, de libros baratos (económicamente hablando), esos que no voy a buscar a las librerías porque sé que sería una tortura total, ya que su precio es inalcanzable para mí, para esta lectora es un acto puramente de amor, de verlo en la estantería o en el piso de un mercado, leer su título, sonreír y decir ¡caray, yo tengo que leer esto!.
Y es que primero hay que saber que es el amor. Y según google es: “Sentimiento de vivo afecto e inclinación hacia una persona o cosa a la que se le desea todo lo bueno.” Concuerdo por supuesto, porque amamos a ese objeto como parte fundamental de nuestra vida, como un algo que debemos proteger de la lluvia, de ese gato inquieto, de ese perro mordelón, de esa mamá que todo lo que no ve en su puesto lo bota. Para ser mejor entendida, más útil no podría ser citar a un reconocido escritor como lo es Daniel Pennac; quien nos dice en su libro “Como una novela” (2004) que el leer es un hecho, si bien no puramente, pero si necesariamente de amor.
“Si, como se dice, mi hijo, mi hija, los jóvenes no aman la lectura -y el verbo es exacto, se trata precisamente de una herida de amor-, no hay que incriminar ni a la televisión, ni a la modernidad, ni a la escuela.”
A lo largo de mi vida he leído una buena cantidad de libros, textos, ensayos, reseñas y demás, con esto estoy convencida de que leer y amar, van totalmente de la mano. No puede uno convivir sin el otro, personalmente, no puedo leer un libro sino lo amo, por eso siempre investigo que es lo que “me mandan” a leer de la universidad, para enamorarme del autor, del tema, de las letras que voy a consumir. Ya para el final diré que espero encontrar aún más letras de las cuales enamorarme, casarme con ellas y tener una vida plena, sabiendo que ninguna de las cosas que he leído será olvidada.
Bibliografía
PENNAC, D. (2004). Como una novela. Norma: Bogotá, Colombia.
jueves, 19 de enero de 2012
“La asombrosa guerra de Michael Kohlhass” o la quiebra de la justicia
PARA REFLEXIONAR
“La creencia, de acuerdo con la economía neoclásica, de que el comercio internacional sin limitaciones permitirá que los países pobres se acerquen a los ricos va contra la experiencia histórica y contra el sentido común. Una economía mundial que se desarrolla gracias a la generación de crecientes desigualdades está acumulando inevitablemente problemas para el futuro”.
Eric Hobsbawm / “Historia del siglo XX”
Heinrich von Kleist, nacido en Fráncfort del Oder en 1777, Kleist era hijo de un oficial. En 1804, Kleist debutó como dramaturgo con el estreno en Graz (Austria) de 'La familia Schroffenstein', drama con el que se inicia una producción dramática y narrativa abundante.
La obra y la vida de Heinrich von Kleist sigue siendo para muchos un enigma 200 años después de su muerte. Von Kleist sigue siendo sin lugar a dudas una de las figuras más contradictorias y complejas de la literatura alemana. Su figura ha sido reclamada por diversas corrientes estéticas y ha intentado, a lo largo de los años, ser instrumentalizada por las más variadas ideologías políticas.
Su narración 'Michael Kohlhaas', una de sus obras más famosas, cuenta la historia de un hombre al que 'el sentimiento de la justicia hizo asesino y bandolero'. Esa obra, para muchos, es la más representativa del autor. Ha hecho que algunos relacionen a Kleist con la banda terrorista 'Fracción del Ejército Rojo' (RAF) y, por extensión, con el terrorismo de izquierdas en general.
En todo caso, la obra de Kleist y las percepciones que se puedan tener son contradictorias y no se agotan en el terreno político sino que parece haber algo más esencial. Thomas Mann, por ejemplo, parecían sentir una mezcla de atracción y repugnancia por la obra de Kleist. Quizás se deba a la radicalidad de sus narraciones y sus dramas, en donde suele haber descripciones y representaciones de excesiva violencia qu resultan difíciles de digerir.
Kleist se suicidó el 21 de noviembre de 1811, junto con su amiga Henriette Vogel, al lado de un lago entre Berlín y Potsdam. El escritor tenía 34 años, sus obras de teatro no tenían el éxito esperado y sus esfuerzos por conseguir un empleo como director dramático habían fracasado.
Mientras que en vida le fue negado el reconocimiento, después de su muerte ha habido olas de admiración por Kleist que han ido cambiando la percepción de su obra. A comienzos del siglo XX, los expresionistas lo reclamaban como su 'hermano mayor'.
Mientras que en 1911, en el primer centenario de la muerte, había quien definía a Kleist como culminación del clasicismo, cincuenta años después otros lo definían como precursor de la vanguardia y ahora su teatro es relacionado con el de Samuel Becket.
“LA ASOMBROSA GUERRA DE MICHAEL KOHLHASS”
Ahora, con un poco más de tiempo, aprovechando las fiestas navideñas, he releído la pequeña novela de Heinrich von kleist, “La Asombrosa Guerra de Michael Kohlhass”. Nacido el 18 de octubre de 1877 en Frankfort y suicidado el 21 de noviembre de 1911 en Postdam. Escribió una novela del siglo XIX que describe con aplicada narrativa, la vida, la tradición y las costumbres del país de los Lânders en el siglo XVI. Como en toda obra LITERARIA nos encontramos ante una ficción, pero debemos pisar con pie firme, pues nos movemos en terreno movedizo, un camino sembrado de trampas en el que habrá que leer entre líneas para no perdernos en subterfugios sin importancia: las novelas no se escriben para contar historias sino para transformar la vida.
Heinrich von kleist, cuenta la historia de un hombre al que un terrateniente, Junker von Tronka, le decomisa, de manera arbitraria, una recua de caballos que era su más preciado tesoro. Michael Kohlhass, procura por todos los medio con cumplir con las exigencias y obligaciones que se le imponen para recuperar, cumpliendo la ley, sus equinos. Pero no lo consigue. Las bestias han desaparecido. El sentido de justicia se quiebra. El episodio desata en Kohlhaas, hasta ese día un ciudadano ejemplar, un sentido de retaliación, justiciero, que lo transforma en forajido. Buscando la reparación por el daño sufrido, destruye pueblos, asesina civiles y siembra el terror por las riveras del rio Havel. Cuentan que llamaron hasta a Martin Lutero para que interviniera e intercediera para apaciguar a Kohlhaas. El Reformador Lutero le envió una misiva en la que le consignaba lo siguiente:“Kohlhaas, tú que pretendes haber sido enviado para empuñar la espada de la justicia ¿de qué te precias, osado, al valerte de la locura de la ciega pasión si desde la coronilla hasta el calcañar representas el colmo de la injusticia”. Pero solo consiguió un armisticio, la guerra continuó por muchos años.
Es el sentimiento de injusticia, el poder del agravio cometido por quienes tienen la obligación de cumplir y hacer cumplir la ley lo que resulta intolerable y violento, tanto más si el violentado, atacado por el estado, resulta ser un ciudadano común y corriente cumplidor de su deber. La desmesurada actitud del estado como de la respuesta provocada impide cerrar las heridas con un hombre que, de una u otra forma, refleja una realidad cotidiana de injusticias ancladas al pasado y, otras, al presente en que vivimos, flor apenas entre abierta. Kohlhaas, muere como un criminal sin indulgencias, o sí, el Príncipe de Sajonia le reconoció los bienes perdidos, sus derechos y su honra. Pero lo condeno a muerte por haber “quebrantado la paz territorial”. Reparado el agravio, no solo se hizo justicia con él sino con aquellos quienes le habían infringido el daño. Y para que no se repitiera la historia, el Principe se comprometió a educar como caballeros y hombres de bien a los hijos del condenado. Así termina la historia. De ella dijo su autor, Heinrich von Kleist: “El mundo habría tenido que honrar su memoria, a no ser porque el hombre dio en exagerar el cultivo de una virtud: fue el sentido de la justicia, la razón que lo convirtió en forajido y asesino…”
Esta novela nos invita a la reflexión frente al sentido de la justicia y el alcance de la injusticia, cuando se ejercen la una como virtud y la otra como defecto de la autoridad en la aplicación del imperio de la ley. Desde aquí, invito a los lectores, a leer esta obra aleccionadora en estos tiempos de guerras injustas, de crímenes nefandos sin sanción, de injusticia y de incumplimientos en el ejercicio y aplicación de la justicia o en el engaño reiterado de políticos marrulleros en el ejercicio de la democracia. Por último, para cerrar esta reseña, no debemos olvidar que el pilar fundamental de la democracia es la justicia en todos sus órdenes.
PARA REFLEXIONAR
Entre la espada y la pared…
“Los mejores engaños son aquellos que parecen proporcionar a la otra persona una oportunidad: las victimas sienten que controlan la situación; pero, de hecho, son marionetas. Tenemos que ofrecer a los demás opciones que actúen a nuestro favor sin importar lo que elijan. Hay que forzarlos a tomar decisiones entre el menor de dos males, sirviendo cualquiera de ellas para nuestros propósitos. Hay que ponerles entre la espada y la pared: se la van a clavar vayan donde vayan”.
ANÓNIMO











