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jueves, 23 de mayo de 2013

Yoerli Lasso: en busca de un cuerpo

Por Daniela Díaz Lozano



Yoerli Lasso
En Jamundí la tarde es soleada. Son aproximadamente las 4 de la tarde de un sábado. El sol no ha dejado de iluminar las calles, y el calor que emite está entre placentero e insoportable.  Las calles están llenas de ventas, de negocios que ofrecen jugos, cholados, ropa, electrodomésticos;  en toda la entrada a Jamundí han inaugurado un Super Inter, está totalmente lleno. Las mujeres van vestidas con ropas ligeras, shorts y blusas cortas cubren los cuerpos que apenas sudan, el mío desearía vestir así en ese momento. Las gotas de sudor recorren mi frente, y bajan hasta donde empieza el cuello, cada cierto tiempo paso mi mano por mi rostro para quitar el sudor, me recojo el cabello e intento que la poca brisa que pasa, refresque mi nuca.

Llego al parque donde las busetas se detienen, me siento en una banca, está hirviendo. Llamo a Yoerli, me contesta con la voz femenina que me hace dudar siempre, -aló- dice una voz al otro lado de la línea, esa voz que pareciese pertenecer a una mujer con un tono grave, o a un muchacho que está en plena pubertad.

-Yoerli, habla con Daniela, ya llegué a Jamundí- digo con el calor aferrado a mi garganta, como si me faltase el aliento. Yoerli cambia su voz, se vuelve repentinamente más gruesa y cortante, -le doy la dirección y se viene en taxi, ¿o qué?-  Alcanzo a escuchar las voces de una mujer y un niño que al parecer están en la casa con ella.

Yoerli vive en el barrio Belalcázar II de Jamundí, un barrio cercano a la Galería, lleno de niños jugando con balones en las calles. Las casas están tan unidas, tan juntas. El taxi se detiene en una casa sin fachada, el cemento del que está construida la casa está roído, el tiempo quizás (o muy seguramente) ha hecho de las suyas. Abro la reja y la puerta está abierta, un niño está en la entrada y le sonrío, -hola-, me dice, mientras rebota un balón de fútbol desinflado que lleva en sus manos.

Le devuelvo el saludo, y saludo fuerte para cualquiera que pueda oírme dentro de la casa, otra vez con el calor aferrado, ya no sólo a mi garganta, a todo mi cuerpo. Me siento tonta, quizás por haber saludo a “nadie”, en vez de llamar, en ese momento las ideas, las preguntas, y el pantalón me empiezan a estorbar. Empiezo a imaginar cómo será la conversación, qué me dirá, cómo lo voy a escribir, y al mismo tiempo se mezclan esos pensamientos con otros como una piscina, un río, algo más ligero.

Alguien contesta mi saludo, Yoerli viene desde el fondo del único pasillo que tiene la casa, lleva una blusa de tiras negra, una minifalda abana, y unas sandalias. Su caminar es confiado, mueve sus caderas de un lado a otro, con una postura que me hace recordar que debo dejar de pararme mal. Se acerca a mí y de pronto veo que se operó las tetas y la nariz, tal como me lo había dicho en un encuentro anterior. Le quedaron bien, pienso, y le doy un beso en la mejilla, me invita a pasar y están sus padres, sus dos hermanas y sus dos hermanos en la sala. Los saludo.

Yoerli me conduce al fondo del pasillo, desde donde la había visto salir. Es su cuarto: las paredes están pintadas de rosa pastel, una de ellas está decorada con cajas de perfumes, posters de Madonna, y cometas de colores. Recostado en la pared tiene un mueble, toda la parte superior está cubierta de peluches, maquillaje, anillo, pulseras, lo que muchos y muchas denominan “maricaditas”.

Me invita a sentarme en su cama y está tendida con sábanas que me recuerdan a las mías, me acuerdo que me avergonzaba cuando tendían mi cama con sábanas infantiles, y ver unas similares puestas sobre la cama de Yoerli, me hace pensar que para ella, tal vez, son más que sábanas.

Yoerli se sienta y cruza la pierna izquierda sobre la derecha, se acomoda la trenza que recoge su cabello (es de un tono violeta, o rojo oscuro, no sé bien), y sonríe en silencio mientras yo organizo mi mochila, que al final decido poner en el piso.
Yoerli ha vivido toda su vida en Jamundí, en esa casa. Tiene dos hermanas y dos hermanos, sus hermanas son menores y ella es la de la mitad de sus dos hermanos; vive también con sus sobrinos, su papá y su madre.

“Eso de uno serlo, eso uno lo es toda la vida, a mí se me notó siempre. En la escuela tuve problemas por eso, fui buena estudiante en la escuela pero siempre hubo problemas de indisciplina porque  no me la dejaba montar de nadie, porque peleaba mucho y porque no soportaba que me dijeran que yo era eso”- dice Yoerli con firmeza, sin tapujos-. Ella no soportaba que le dijeran “marica”.

Cuenta que cuando ella estaba en la escuela, se usaba la palabra “voltiado” que era igual de denigrante de “marica” ahora; aunque bien, en el gremio (como ella denomina a su círculo social), utilizan la esa palabra, pero lo hacen porque se tiene la confianza, no se permite que venga otra persona a llamarlas así.

Y yo denominando las  “maricaditas”: maricaditas. Entonces desde una edad temprana se le “notó”, ¿cómo se “nota” que un niño no es niño, sino que es “voltiado”?  Yoerli habla de manerismos, mientras menciona la palabra, mueve sus manos, coge su trenza, cruza y descruza las piernas, ¿serán esos?

Mis hermanos que eran los que se veían así, digámoslo así, simbolizaban el machismo para mí y entonces ellos siempre fueron… eran los que decían: que no camine así, que no hable así, que no juegue con esto que no juegue con lo otro, que no ande con niñas que usted tiene que andar con hombres, pero si uno andaba con hombres también era malo.

Yoerli ríe a carcajadas, de pronto la conversación se ve envuelta en cierta confianza que no había sentido antes, las posturas corporales de ambas empiezan a cambiar, ya la formalidad de tener las piernas cruzadas se deja a un lado, y yo siento ganas de reír también; el calor deja de ser importante, y siento como si fuese un punto de inflexión en la conversación aquella primera carcajada.

-Digamos, uno aprende como a despegarse del rol de: el él, porque digámoslo así, en el mundo gay u homosexual, como se diga, después de que vos tengás, digámoslo así, de que usted sea gay, bueno un hombre gay y que tenga como manerismos, digamos que sean afeminados ya usted deja de ser él para volverse “La”. Entonces ya si vos te llamabas Óscar ya vas a ser La Óscar, entonces uno empieza como a cambiar ese tipo de actitudes como , ay yo ya no tengo que fingir ser hombre ni nada de esas cosas, sino, que ya uno es como es-. La miro sorpresiva. Me gusta mucho lo que ha mencionado, un artículo femenino para volverse femenina.

Le digo entonces, -¿si vos te llamás Steven y sos travesti, sos La Steven?-, -sí, exacto, muchas prefieren usarlo así, porque imagináte vos llamándote Francisco y luego ser Mariana, y ya pareces una mujer y todo, y que en la calle te griten ¡Francisco! Uy no, ¡qué boleta! Por eso yo pasé de Yoergi a Yoerli, pa’ que no fuera tan extremo-.

Tiempo después veo unas fotos en el facebook de Yoerli, ha salido a Lulu, como me lo prometió ese día, lleva una blusa azul rey que muestra sus dos nuevas adquisiciones, y lleva su abdomen descubierto, se ha ensortijado el cabello. Se toma fotos con su mejor amigo y sus amigas, las travestis. En verdad le quedaron lindas, pienso. Como alguna vez pensé y lo sigo pensando, es hasta más mujer que yo. Como escribió en su libro El segundo sexo, Simone de Beauvoir: "no se nace mujer, se llega a serlo".




martes, 23 de abril de 2013

Sexualidades dicotómicas

Por Daniela Díaz Lozano.

La orientación sexual de los individuos es "la inclinación que tenemos por compartir nuestra expresión sexual con miembros de nuestro mismo sexo, del otro, o de ambos" (Carrera, 1982: 96). Dicha orientación sexual se manifiesta en diversas formas, privadas y públicas, que dan ligar a su clasificación en heterosexualidad, homosexualidad, bisexualidad y transexualidad.

Ésta inclinación sexual, está socialmente determinada por el género, el cual puede determinarse biológica o socialmente, para mi investigación quisiera utilizar la versión sociológica de éste término.

El género como término sociológico es una identidad generada por el rol (patrón de conducta de las personas en situaciones sociales determinadas’) no sexual de las personas, y se refiere específicamente a las conductas de identificación sexual asociadas a miembros de una sociedad. Nuestra cultura tiende a polarizar las identidades de género para hacerlas coincidir con las dos formas sexuales de nuestra especie, es preciso tener en cuenta que el género es un fenómeno complejo no reductible, en modo alguno, a dos únicas identidades (hombre y mujer).


Man Ray - The WhistlesCuando menciono la palabra complejo, quiero dar a entender que los géneros no son fenómenos sociales reductibles, hay que entenderlos en su complejidad social, cultural y política: tanto en la vida humana, como en la no-humana y en el Cosmos, se hace presente la dificultad de explicación, que nos lleva a desarrollar un pensamiento fuera de la simplicidad de lo verdadero o falso, del ser o no ser, del hombre o de la mujer, es decir, fuera de la lógica binaria. Por ser complejo este pensamiento no escapará a la dificultad y tal vez no tendrá respuestas o soluciones a todo.

Según el Nobel de Química Prigogine, existe ahora “una tendencia de ir de lo complejo a lo simple. Comprendemos que no podemos descomponer el mundo en pequeños subsistemas independientes, con relación al sistema considerado como un todo. También comprendemos que no podemos descomponer el mundo en interacciones aisladas, ni suponer que entre ellas no haya, a su vez interacción. Aparece más como una continuidad, como una entidad global. (Prigogine, 1996: 276).

Por lo tanto la existencia de personas transgéneros no es algo simple, pese a que se ha intentado descomplejizar. Lo transgénero se presenta como una transgresión en un sistema donde sólo existen dos formas de comportamiento posible.

La persona transgenérica toma elementos de ambas y los mezcla o combina en distintas proporciones. El transgénero nos lleva a tomar partido, a una defensa de estos esquemas bipolares o a una modificación de los mismos, pero antes de caer en antagonismos tendríamos que ir a las raíces. Nos podremos preguntar qué motiva a la persona transgenérica a quebrantar los esquemas convencionales, pero de la misma forma podemos preguntar qué motiva a la persona convencional a conservarlos: ¿cómo es que aprendemos a ser hombres o mujeres? (Maffia, 2003).

Las personas transgénero incluyen transexuales (los que sienten que nacieron con el sexo físico equivocado) ya sean preoperados/as, postoperados/as y no operados/as; crosdreseros/as, (anteriormente llamados travestis o travestidos/as), los que usan la ropa del sexo opuesto con el fin de expresar mejor una identidad interior de crosgénero; personas intersexuales (anteriormente llamadas hermafroditas) y muchas otras identidades demasiado numerosas (Hausman, 1995).


Las personas transgénero buscan ocupar cuerpos, mudar de piel, para cambiar, para romper las posibilidades de existe, la autora de Sexualidades migrantes Género y transgénero, Diana Maffia menciona al respecto: “al imaginarme mudando de sexo, me imaginaba transitando por las diferentes posibilidades de experimentar la vida con y en distintos cuerpos. Era dejar de ser adicta al género, era el nómade de devenires. Imaginarme todo esto, obviamente no se debía a alguna casualidad, sino que estaba relacionado con el hecho de haber nacido con cuerpo femenino. Esto marcaba una diferencia, que está inscrita en el cuerpo, en mi cuerpo. Yo no estaba queriendo imitar a los hombres, puesto que no quería ser lo que ellos son, quería poder fluir entre esas posibilidades que mi imaginación me proporcionaban.” (Maffia, 2003: 14).

Bibliografía

  • Ilya Prigogine. “Dos relógios as nuvens”. En Novos Paradigmas, Cultura e Subjetividade, Organizado por Fried Schnitman Dora . Edit. Artes Médicas. p. 271. Porto Alegre, Brasil, (1996).
  • Maffia, Diana, sexualidades migrantes, género y transgénero. Colección Temas Contemporáneos,Buenos Aires (2003)

lunes, 25 de marzo de 2013

Los cuerpos de la Historia

Por Daniela Díaz Lozano.

El cuerpo ha sido un espejo de la Historia. Una concepción que muestra que cada espacio y cada lugar tienen su propio reflejo. El cuerpo se adorna, se arregla, se transforma, ¿por qué? Tal vez porque sentimos que más allá de ser un cuerpo, está el hecho de que éste, es nuestra imagen frente al mundo.

Se puede decir que el cuerpo es un concepto más o menos nuevo, no en cuanto a su “descubrimiento” sino al hecho de pensarlo como el ser del individuo, en vez del tener de la persona. Gracias a los procesos de socialización, que son acogidos como la introducción paulatina y constante del individuo a las prácticas culturales, el hecho de ser/tener un cuerpo empieza a pensarse, comprenderse, y definirse.

Por ejemplo, para Platón el cuerpo sobra, los sentidos sobran, ya que “el cuerpo es la cárcel del alma”, no permite que seamos, que nos dejemos ser, puesto que impide que la verdadera esencia sea evidenciada. Otro filósofo que ve al cuerpo como un obstáculo para la realización del ser humano es Descartes, quien habla de encontrar la verdad por medio de la introspección, es decir, que el cuerpo no tiene ninguna razón de ser, de existir, porque impide a las persona encontrar su verdadero yo.

Y sin duda para la Santísima Iglesia Católica, o el Cristianismo, directamente el cuerpo se asocia con el pecado, la carne, la lujuria. Un arma mortal para los cuerpos, de la cual debemos tener precaución, para no caer en la tentación, la exquisita tentación de la carne.

Sin embargo, han existido versiones que se contraponen a las anteriores. Por ejemplo la estética griega, habla del cuerpo como un instrumento para crear armonía, simetría y proporción. Dichos conceptos fueron los primeros cánones de belleza de la humanidad, los griegos buscaban la perfección en el cuerpo, veían en él la suprema perfección.

El arte por otra parte, permite que el cuerpo sea una forma de liberación, un camino hacia una expresión propia, que evidencia que no existe tal universalidad, ya que hay diversas formas de ser cuerpo, tanto en el arte, como en la vida cotidiana. La Olympia de Manet, una prostituta parisina, recostada sobre las sábanas y almohadas blancas. Con un lazo en su cuello y una flor en sus cabellos, acompañada en el fondo del cuadro por una mujer negra, casi imperceptible; ¿cómo ver el cuerpo mediante el impresionismo?


O ¿cómo verlo quizás en Vertumnus de Giuseppe Arimboldo, donde millones de frutas conforman un rostro, y es tal vez el cuadro precursor de este movimiento? Son cuerpos diferentes. En el impresionismo, como se ha descrito, se busca plasmar la realidad tal como es, mientras que, en el surrealismo se juega y se piensa a través de recuerdos oníricos, cuerpos humanos-máquinas, desnudos, elementos que representan algo o alguien. Entonces el cuerpo no sólo es plasmado tal como es, sino simbolizado tal como se piensa que se es.

Por otra parte, el autor Michel Foucault, concibe a la unidad de cuerpo como la manera en que el sujeto lucha por su identidad dentro de la sociedad, buscando más que otras cosas un espacio político que le permita actuar y desenvolverse como individuo. En la microfísica del poder (1979), Foucault mira al cuerpo como el elemento principal del individuo, como su propio espacio desde el cual puede actuar, pensar, y desenvolverse en la vida política que le pertenece.

Así pues, el cuerpo, como idea, entra en una polisemia, en una innumerable significación que se le atribuye a través del tiempo, de los momentos, de las diferentes coyunturas, de filósofos, instituciones, artistas,entre otros. El cuerpo ingresa en sociedad como una distinción de la individualidad de cada quién, y se le es asociada una serie de valores a medida que se humaniza o simboliza. cada parte está significada, cada lugar del cuerpo simboliza, bien sea gustos o preferencias, o conocimientos: El corazón empieza a simbolizar el amor; el cerebro conocimientos; los hombros; consuelo; significados que sólo pueden instituirse y explicarse dentro de sociedades específicas que así lo hayan consensuado.

Por lo tanto empieza a surgir una relación entre el cuerpo y el lenguaje, el cuerpo es una manera de hacer lenguaje, el cuerpo habla a través de símbolos, y es capaz de sostener conversaciones en silencio, es capaz de insinuar, de mandar a callar, de decir que está hambriento, de evidenciar lo que se siente, lo que se piensa, lo que se es.

El cuerpo actual es el resultado de ciertos procesos y definiciones históricas que lo entendían de una forma u otra. Ahora mi estudio con personas transgénero busca deconstruir la idea hegemónica de la representación corporal, ya que para algunas nuevas manifestaciones de orientación sexual, el cuerpo es lo que les permite ser, es decir, el cuerpo define su mente, su alma, su ser. El cuerpo es la manera para que el pensamiento persista.


Bibliografía
  • FOUCAULT, Michel (1979). Microfísica del poder. Ediciones de la Piqueta; Madrid.

  • AISENSON KOGAN, A. (1981). Cuerpo y persona. México: FCE.

viernes, 22 de marzo de 2013

Yoergi - Yoerli

Por Daniela Díaz Lozano.

Tipo de documento: Fotografía
Fecha de creación: Noviembre 16 de 2010

Yoerli estudió en un colegio masculino, lo cual dice, la favoreció: “a mí me ayudo mucho el hecho de haber tenido la oportunidad de estudiar sólo con hombres, ya que en un momento dado sentí la aceptación por parte de ellos porque yo les conté acerca de mis preferencias sexuales pero después... se siente la necesidad de verse diferente y de tener cosas que concuerden con lo que piensas y sientes, incluyendo el cuerpo”.

Y para lograr la concordancia entre lo que piensa y lo que siente a través de su cuerpo Yoerli se ha inyectado hormonas desde los 18 años, hace cuatro años se realizó un aumento de glúteos, y este año se hará el aumento de senos. Le pregunto si piensa realizarse una operación para cambiar su sexo; rápida y eufórica me contesta que no, que su pene hace parte de lo que ella es como cuerpo, que acepta esa parte.

Entonces se entra en una dicotomía acerca de lo que se es, y lo que los demás piensan que es. Se evidencia por ejemplo que los genitales no son los simples aparatos reproductores, que su función y su lugar va mucho más allá de los aspectos genéticos y médicos. El pene para Yoerli simboliza ser una transgénero, le permite aceptar tener el cuerpo que la ha ayudado a ser quien es, a pesar de ver a un hombre tratando de ser mujer, las operaciones y las decisiones de Yoerli van mucho más allá de fines estéticos. Ella necesita ocupar un cuerpo que le permita actuar en el mundo, y decirse a sí misma que las decisiones, pensamientos, y sentimientos que broten de su interior, sean ejecutados por un cuerpo que le de la posibilidad de ocupar un mundo.

El aumento de glúteos, y el próximo aumento de senos, le posibilitan ser femenina, lograr ese travesti-homosexual que hay en su interior, pero más allá de los simples implantes, los senos y la cola significan, simbolizan, representan el ser mujer. Sus tacones, su maquillaje, los rulos en su cabello, cualquiera diría que ella quisiera ser una mujer, pero su cuerpo muestra que no, simplemente quiere ser un transgénero, como otra posibilidad de género, otra manera de existir, así la sociedad no lo entienda, y en ocasiones lo desprecie por el simple hecho de pensar que “no está decidida”.

Al respecto de lo anterior Yoerli menciona: “¡no me siento, ni quiero, ni podré ser completamente mujer! Sé lo que soy, lo q puedo llegar a ser... ¡y me acepto tal cual! Además siempre quedan rastros masculinos, así sea en cuanto a la personalidad. Yo no quiero ser mujer y sé que no podré, osea que seré otra alternativa”.

El nombre de Yoerli antes de ser Yoerli, era Yoergi, sólo cambió una letra; sólo una letra bastó para iniciar una transformación que por el momento no se detiene, quería tener un nombre que nadie más tuviera, uno que le permitiera que sus allegados no tuvieran tantas complicaciones al llamarla, y que le diera originalidad a su nuevo ser. Yoerli es femenina, y todo va acorde a dicho sentimiento y percepción de sí misma. Con su actual pareja ella asume el lado femenino de la sexualidad: “eso es algo importante ya que soy consecuente con mi imagen. Me comporto y trato de hacer todo conforme me veo y me siento...osea el lado femenino de la relación”

Le pregunto a Yoerli entonces: - Ni mujer ni hombre, entonces ¿cómo enfrentas a tu cuerpo? Cómo respondes a la pregunta que podrían hacerte muchos ¿se puede tener dos cuerpos en uno?, o ¿tú lo has transformado a un cuerpo nuevo, un cuerpo que la sociedad no comprende?, ella responde, entre dudas y seguridades: - “se siente raro pero si, se podría decir que se maneja por partes, porque más adelante la gente verá un cuerpo de mujer completo; dentro de lo q ellos alcanzaran a percibir. Pero con el conocimiento de que esa parte masculina aun está ahí, no a la vista pero aún está. No sé como lo tome la gente pero ¡eso soy yo!

jueves, 28 de febrero de 2013

La reina de la noche

Por Daniela Díaz Lozano

Tipo de documento: Historia de vida
Fecha de creación: 2010
Procedencia: Publicación de Carlos Andrés Arismendi Muñoz
Características físicas: Título del texto: la reina de la noche (pág 169-174). Disponible en la biblioteca virtual de la Universidad Icesi, Santiago de Cali.
Fecha de recuperación: Viernes 22 de Febrero de 2013

La reina de la noche, Erik, 26 años, moreno. Dentro de la historia de vida que describe Muñoz, Erik es un estilista de día y un transformista cuando se oculta el sol. Erik es gay, lo acepta abiertamente, aunque aclara que no todos los Dragqueens lo son.

Los tacones para él son el instrumento con el cual llega a ser un transformista, es su rito de paso, dice que el maquillaje, las pelucas, los trajes, el proceso de ocultar su pene, el relleno, no es importante; lo fundamental de un transformista está en los tacones, a veces tan altos que ni las mismas mujeres podríamos usarlos. No quiere conformar una familia, piensa que no hay razón para involucrar a un tercero en un problema de dos.

Se gana la vida bailando, haciendo shows, disfruta su trabajo, su cuerpo, lo moldea para verse atlético, femenino. Su cuerpo es su instrumento, su tributo, lo vende a discotecas que lo contratan para que baile, haga reír y pasar un buen rato al público que lo aclama.

Erik menciona que la competencia en el mundo del transformismo es duro, hay envidias como en cualquier profesión, por los pasos que se copian entre ellos, o los estilos que en ocasiones terminan pareciéndose. Cada Dragqueen tiene su esencia, su estilo, cada uno maneja su cuerpo de una manera diferente.

Bibliografía
ARISMENDI MUÑOZ, Carlos Andrés. La reina de la noche. Santiago de Cali: Universidad Icesi, 2010. p. 169-174.

Tonos de voz/cuerpo

Por Daniela Díaz Lozano

Conversación con Yoerli

Tipo de documento: Video
Fecha de creación: 28 de Febrero del 2013
Características físicas: 48 seg de duración

Yoerli Lasso, he intercambiado correos con ella desde hace un buen tiempo, siempre ha sido seca, directa, concisa, sin ninguna muestra de amabilidad. 

Yo en cambio, intento escribir lo más formal posible, dándole opciones, permitiendo que ella sea quien decida cuándo y dónde (entrevistarla, claro). La Yoerli virtual la leo femenina, veo la foto de su perfil en Facebook, y a pesar de saber que es transexual asocio su cuerpo con lo femenino. Siento que su voz es grave, como la de una mujer fuerte, pienso que tal vez sea tosca, ruda, de esas mujeres que no se dejan joder. Lleva un vestido corto, el cabello cepillado, los labios pintados, y las cejas delineadas en una curva que muchas mujeres heterosexuales envidiaríamos. No puedo evitar que vengan a mi mente tantas preguntas, a pesar de conocer y de haber tenido acercamientos a personas transexuales, nunca había pensado más allá de "la libertad de expresión", "La comunidad LGBTI", "todos tenemos derecho a...", entre otros asuntos que ahora resultan inútiles. 

Lo que cuestiono ahora es su cuerpo, su sentir del cuerpo, ¿cómo cambió?, ¿en qué momento dejó de ocupar un cuerpo para inventar otro en el cuál estuviera cómoda?. Ahora mis preguntas se destinan al cuerpo como construcción social e individual, el cuerpo como categoría, o como posibilidad de habitar un mundo. 

Cuando llamé a Yoerli Lasso, para hacer una entrevista telefónica, estaba apenas arreglándose para salir a trabajar. Lo particular, lo que llamó mi atención inmediatamente fue la voz femenina que me contestó, dudé dentro de mí, ¿se trataba de ella o de otra persona? -¿Yoerli?- pregunté dudosa, esperando una negativa al otro lado de la línea, -Sí, cuénteme-, igual, una voz para mí totalmente femenina.

-Yoerli habla con Daniela Díaz la amiga de Patricia Tovar, ¿cómo está?-, su voz cambia, cuando se entera de quién soy, el tono inmediatamente cambia. Escucho en su respuesta su voz, su verdadera voz, aquél sonido que quizá en algún momento le llegó a pertenecer a otro cuerpo. No quedo atónita, simplemente quiero escuchar más de aquella voz. Me dice que la llame después de las dos, que se está arreglando para salir, intencionalmente pregunto: -¿a las 12?-, y ella con un tono de voz serio y con rapidez deja que su voz fluya tal cual, para repetirme a tono de aclaración/regaño que a las 2, y claro está, me aclara el porqué. 

El video dura 48 segundos, 48 cortos segundos que parecen inservibles, pero si se me permite cuestionar, ¿cuántas cuerpos hablaron conmigo en ese breve lapso de tiempo? Cabe aclarar que no me refiero a la concepción universal de un cuerpo biológico, me refiero a la posibilidad de existir en otros cuerpos, en creaciones propias que permiten que exista, por ejemplo, una Yoerli. Diversas voces se escuchan, en altibajos, diferentes decibeles; incluso en algunos momentos de la conversación la escuchó como un hombre atravesando la pubertad con esos "gallitos" característicos. Cuando cuelgo con ella, siento un alivio, hablé con el cuerpo con el que había intercambiado correos, su voz, sus diferentes tonos; hay mucho que indagar, lastimosamente debo esperar hasta pasadas las dos.

Las posibilidades de ser cuerpo

Por Daniela Díaz Lozano.

 Brigitte Baptiste. Foto tomada de su página en Facebook.

Tipo de documento: Video
Fecha de creación: 12 de Diciembre del 2012
Procedencia: TEDxTeusaquillo
Características físicas: 13:53 min de duración
Fecha de recuperación: Jueves 28 de Febrero de 2013. 12: 03 pm.

¿Qué es el cuerpo?, ¿a quién le pertenece?, ¿existe un cuerpo universal?, ¿cuántas posibilidades de ser cuerpo existen?, ¿es capaz un cuerpo de no habitar el mundo en el que se desenvuelve? 
La Directora General de Instituto de investigaciones de Biodiversidad Alexander von Humbodt, realizó una ponencia informal, dentro de la cual satíricamente muestra su cuerpo como una manera de re-existir en el mundo moderno.  Baptiste señala que desde que tiene memoria sintió  requirió participar de las dinámicas del mundo con otros atributos, no podía desempeñar su vida, ni su trabajo siendo otro cuerpo, necesitaba de uno nuevo para existir, para ejercer, para pertenecerse.

Antes de pertenecer a la comunidad transexual, Baptiste menciona que toda su infancia estuvo marcada por referentes de género, los veía en las telenovelas, los leía en la literatura, los escuchaba en su familia; a muy temprana edad comprendió que la sociedad disciplina el cuerpo, y las instituciones sociales otorgan géneros, dos, o se es hembra o macho, no dan más posibilidad de ser.

Para Brigitte, la construcción de identidad de género es nuclear, se da en la familia, entonces, ¿cómo ubicar un cuerpo que no está dentro de los dos géneros posibles?, ¿cómo se vive sin saber qué se es, a qué se pertenece? Como señala Baptiste en el video eludiendo al escritor norteamericano Ray Bradbury: "si queremos ser marcianos, no lo vamos a ser con estos cuerpos". Hay que construir el cuerpo que se quiere ser, con el cual se puede actuar, ubicarse y encontrarse en el mundo, ¿por qué no construir el cuerpo que sentimos ser? 

En otra instancia, Baptiste señala que le han preguntado muchas veces sobre el porqué de su orientación sexual y corporal siendo bióloga, como si el cuerpo tuviese sólo una función genética y evolutiva, responde con gracia, sin titubeos, "en la naturaleza los géneros son infinitos". Existen maneras diversas, infinitas me atrevería a afirmar, de sr cuerpo hoy en día, no de portarlo, sino de serlo.

Como ejemplo de lo anterior, Brigitte menciona a las redes sociales como otro cuerpo posible dentro de un cuerpo, ¿qué clase de cuerpo tiene uno cuando se transcribe a un computador?, ¿cómo somos en la red?, ¿cómo creamos lo que decimos ser, como nos mostramos a nosotros frente a millones de personas?. Para Baptiste, transexual, bióloga, padre de dos hijas, la idea del cuerpo apenas está inventándose, y puede ser imaginada de infinitas maneras posibles, porque como una bióloga o un biólogo diría: estamos en constante evolución.
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