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martes, 18 de diciembre de 2012

Reflexiones sobre el peligro de una sola historia

Columnas en colaboración con Trans-pasando fronterasPor José Castiblanco.
En colaboración con Trans-pasando fronteras.
En el presente escrito me propongo reflexionar acerca del “peligro de una sola historia” en los términos que los plantea Chimamanda Adiche y surge a partir del primer examen parcial del curso Antropología del Conocimiento Científico. Intentare relacionarlo con las propuestas de Chakrabarty sobre la “provincialización”, un poco con Trouillot y su “historia impensable”. Esto ira acompañado de una autorreflexión a partir de una experiencia que tuve el anterior junio.

Mi encuentro con suburbia

Mi primo me invitó a que fuera con él a una fogata con sus amigos. Acepté. Era una noche despejada de verano en Franklin Park, un suburbio (blanco) de Chicago. Cuando estaba en la fogata no me di cuenta muy bien, pero me pareció que faltaba algo. Los jóvenes amigos y amigas de mi primo me ofrecieron papas fritas, masmelos (marshmallow) gaseosas y agua. Yo esperaba una fiesta con música a alto volumen, cerveza y una que otra sustancia controlada, en otras palabras esperaba el estereotipo de las fiestas de teenagers gringos que he visto en películas.

Lo anterior fue un choque en su momento porque pensé que yo había actuado como seguramente actuaron ellos cuando al escuchar mi nombre –José- dijeron que “es un nombre muy mexicano”. Quizás su jardinero se llame José y por ser hispanoparlante sea “mexicano”. Luego un razonamiento a la inversa, errado por demás, para mi caso los haya hecho pensar que por ser hispanoparlante y llamarme José automáticamente sería mexicano.

Una visión retrospectiva

Pero más allá de mi anterior divagación me sentí avergonzado luego de ver la presentación de Chimamanda Adiche. Me había dejado llevar por los estereotipos. Como ella lo había hecho con su sirviente Fide y los pobres de Nigeria, o cuando ella había ido a México. Así como premeditadamente lo acabó de hacer con el ejemplo estereotipado de que los “jardineros son mexicanos”. Así, gracias a ese video pude racionalizar que en muchas ocasiones me dejo llevar peligrosamente por la única historia.

Ahora bien, si hilo más fino podría encontrar relación con Dipesh Chakrabarty en tanto que la historia eurocentrada ha jerarquizado las versiones, haciendo que las versiones de la India, del Caribe o de América Latina sean subsidiarias a la visión y sentido teleológico de Progreso que Europa (sus pensadores, su filosofía, su ideología) le ha dado a La Historia mundial y donde es ella la que guía el camino por el que nosotros después transitaremos. Así quizás yo mismo haya operado al reducir a los amigos de mi primo a una única historia. Una versión subsidiaria a mi propia versión en la que ellos aparecían como jóvenes blancos que necesariamente actuarían de acuerdo a lo que los estereotipos de Hollywood me habían vendido.

Por eso cuando escuché y vi a la señora Adiche sentí la necesidad de compartir el video y recordar las ocasiones en las que había “comprado” la única historia. Luego salieron automáticamente pensamientos y reflexiones que comparto ahora. Lo interesante es que le he encontrado resonancias con el curso, y especialmente con Chakrabarty. Por eso he intentado que este escrito deje en claro que mas que un examen es un ejercicio por provincializar ya no Europa, sino mis prejuicios y expectativas hacia la otredad.

¿Una historia impensable?

Michel Trouillot señala que la independencia de Haiti a finales del siglo XVIII era impensable. Cuando ocurrió se trató de maquillar, presentar en otros términos o de ignorar en la historia oficial. Aquella escrita en Europa, desde europeos por europeos para el mundo diverso que estaba bajo el influjo de su poder. Similar a esto, para Chimamanda Adiche era impensable que Fide y su familia fueran algo más que solo pobres. Igual para su compañera de cuarto era impensable que Chimamanda como nigeriana no tuviera una canción tribal o que hablara ingles.

Así las cosas, podría extenderme en ejemplos similares en donde fuese impensable otra versión, otra perspectiva de los otros, esta vez, desde los otros. Lo que quiero es reflexionar acerca del peligro de una sola historia, sobre la que he ido y vuelto constantemente.

El haber comprado la versión hollywoodense del esparcimiento de los jóvenes blancos de suburbios impidió un acercamiento más rápido hacia ellos. Iba predispuesto y a la defensiva. Pero la verdad es que así como en Nigeria no todos mueren de hambre, o en Colombia no todos somos narcotraficantes; en Estados Unidos no todos los jóvenes son agresivos y atravesados. La verdad sea dicha, el cuñado de mi primo me preguntaba por Cali y por Colombia, por mis gustos y por mi cotidianidad. La historia impensable de la que nos habla Trouillot puede llegar a ser pensada si tenemos interés en acercarnos al otro. Si reconocemos al otro como un interlocutor valido. Si “provincializamos” nuestras posturas para que estén al mismo nivel que las de los demás.

Bibliografía

ADICHIE, Chimamanda Ngozi, El peligro de una sola historia, en Youtube http://www.youtube.com/watch?v=4gH5oB1CMYM

CHAKRABARTY, Dipesh 2000. Provincializing Europe: Post colonial thought and historical difference. New Jersey: Princeton University Press

HARAWAY, Donna 1991. “Situated knowledges: The science question in feminism and the priviledge of partial perspectiva”, in Simians, cyborgs and women: The reinvention of Nature. New York: Routledge

TROUILLOT, Michel-Rolph 1995. An Unthinkable History: The Haitian Revolution as a Non-event. "Silencing the Past: Power and the Production of History". Boston: Beacon Press, 70-107.


martes, 18 de septiembre de 2012

El conflicto armado colombiano desde una mirada transdisciplinar

Columnas en colaboración con Trans-pasando fronterasPor Richard Benavidez.
En colaboración con Trans-pasando fronteras.

Antes que todo, he de aclarar que el enfoque a desarrollar aquí no busca analizar en particular los elementos constituyentes del diálogo de paz entre el gobierno colombiano y las FARC sino, más bien, brindar pista para nuevas formas de racionalizar el conflicto que usualmente ha sido pensado, con un pie, desde una dimensión geográfica, y el otro, anclada a la perspectiva de una disciplina en particular que por lo general tiende a ser un tanto excluyente frente a las propuestas de las otras disciplinas.

Para nadie es ajeno que durante la segunda mitad del gobierno de Santos ha habido un nuevo gabinete y se ha puesto en marcha un proceso de paz desde la Agenda Ejecutiva, la cual busca mediar el conflicto o, al menos, sentar unas buenas bases para encontrar la paz. Foto del portafolio de la iguana noticias: Los 5 puntos claves del dialogo de paz entre el gobierno Colombiano y la GuerrillaPor tal motivo, dentro de este proceso se han tocado varios puntos fundamentales los cuales son: (1) desarrollo rural y acceso a la tierra; (2) las garantías del ejercicio de oposición política y la participación ciudadana; (3) el fin del conflicto armado y la reinserción de los guerrilleros en la sociedad; (4) la búsqueda de una solución al problema del narcotráfico y, finalmente, (5) los derechos de las víctimas. Claramente se distingue que son puntos con un alto nivel de complejidad de los cuales no se vislumbra una solución a corto plazo. Es un camino que se irá tejiendo con cuidado y con hilos muy fuertes.

Uno de los hilos fuertes que debe tejer este gobierno es desarrollar la capacidad institucional para conocer las dinámicas del conflicto en distintas zonas del país. Este es un punto bien importante pues se ha acostumbrado a rastrear el problema del conflicto desde el estudio de la historia bélica y militar de los distintos actores armados dejando de lado el hecho de que éstos actúan acorde a lógicas muy distintas. A partir de todo lo anteriormente dicho, se tratará de analizar el problema del conflicto en Colombia desde la base y no desde un plano general.

En mayor o menor grado, todos sabemos que las FARCs no son el único actor inmerso en el conflicto armado colombiano y aunque podamos considerar cierto debilitamiento en ellos, el conflicto se ha ido alimentando de la emergencia de nuevos accionares delincuenciales, representado, entre otras, en las denominadas “BACRIM”. Tal y como lo refleja un estudio presentado por la Universidad Sergio Arboleda de Bogotá desde el Centro de Seguridad y Democracia (centro que se dedica a registrar información de los accionares violentos nacionales diarios), para el primer semestre presidencial de este año, en términos de violencia, se ha aumentado en un 25% los secuestros respecto al año anterior. Además, asegura el director del Centro de Investigación Fredo Rangel en una entrevista a NTN-24, que de este porcentaje, el 8% lo representan las FARC; igualmente han aumentado los retenes de presencia guerrillera en las zonas rurales que si bien habían estado controladas por las Fuerzas Armadas el año anterior, ahora se registra alrededor de 50 municipios que están siendo nuevamente copados por guerrilleros; además se incrementaron los atentados a centros petroleros en un 94%. Y, finalmente, se rescata el aumento de ataques violentos, de los 264 registrados por la investigación, el 89% son de las FARC. Por tanto, sentarse a negociar un proceso de paz en medio de un conflicto de esta envergadura, es un error aseguró Rangel. Esto debido a que en las zonas rurales hay un deterioro de la percepción de la seguridad. De este modo, el gobierno debe exigir el cese de hostilidades unilateral y no uno bilateral como proponen las FARC.

No obstante ¿es factible pensar que éste primer paso de acercamiento entre Gobierno y las FARC tendrá un proceso de negociación racional? Discutiblemente el proceso no es claro y se caracteriza por ser de muy largo alcance, y sin mayores resultados, más que los mediáticos. El Estado con un Marco Jurídico para la Paz, no ofrece las garantías legales para iniciar la negociación a las victimas del conflicto. Éste ha sido muy criticado por el Director de la Human Right Wach, José Miguel Vivaldo, quien estable que el Marco Jurídico abre un paso para la impunidad y a la no justicia para las victimas. Esto con un argumento base, y es que el marco realiza a los jefes guerrilleros cabecillas una especie de juico simbólico, pero no efectivo como sería una condena en prisión. Aspecto que puede traer problemas a Colombia ante la Corte Penal Internacional por concepto de amnistía condicional.

Asimismo, existen varios aspectos dentro de este proceso que deben ser tenidos en consideración. Y he aquí me preocupación ya que la propuesta se en ruta hacia una sola forma de mediar en el conflicto. Desde mi formación como politólogo y con el ideal trans-disciplinar, creo que existe una gran ansiedad para pensarse una solución a este conflicto que nos acecha ya con más de 50 años. Todas las áreas científicas son esenciales para generar una forma de racionalizar un proceso de diálogo de paz. Y este propósito es pensado bajo el reconocimiento que la sociedad Colombiana no es homogénea y la racionalidad del actuar de los actores es diferente en cada espacio geográfico.

Este proceso solo ha demostrado entablar un dialogo externo con actores armados que dominan ciertos territorios rurales en Colombia, dejando por fuera otros fenómenos sociales. Estos fenómenos sociales son entendidos como dinámicas violentas que se desarrollan en determinado territorio con miras a facilitar o proporcionar beneficio a cierto interés, con un motor como lo es el narcotráfico. Es decir, el gobierno tiene una mirada general en todo el territorio nacional para resolver el conflicto armado. Y esto se ha desarrollado sin la lógica de pensar que en distintos espacios geográficos la dinámica del conflicto cumple con cierta racionalidad diferente. Por ende, una puesta efectiva y eficaz de contra restar el conflicto será institucionalizando en zonas plenamente identificadas donde el conflicto armado es latente. Y no es solamente realizando trabajos de pie de fuerza, sino proponiendo nuevas dinámicas laborales, educativas, sociales entre otras.

Mi ambición es grande, pero creo en una nueva generación dentro del campo social que quiere una nueva visión de país, que se preocupa por un futuro y que quiere trascender en nuevos pensamientos. Y para esto se necesita de cierta dinámica tanto académica como estatal; desde las distintas ramas de las ciencias humanas para analizar una salida negociada al conflicto. Por ejemplo: desde el área de la antropología un estudio etnográfico del conflicto ayudaría a identificar zonas vulnerables; desde la sociología: los procesos de reinserción a la sociedad; desde el derecho: brindar las garantías y transparencias al proceso; desde la economía como vincular a los desmovilizados al mercado; desde la ciencia política fortalecer las instituciones para que el proceso de paz tenga diálogos que favorezcan la gobernabilidad con miras a construir una nación de nivel. En definitiva, y con una visón realista se está fortaleciendo un de los hilos principales dentro del conflicto; y es el acercamiento a presentar posturas y soluciones a un conflicto desconfigurado. Pero queda faltando un detalle, y es un llamado a las distintas ciencias a presentar un análisis sobre el conflicto armado colombiano, lo cual brindaría nuevas perspectivas para afrontar el proceso de paz.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Hiperespecialización, complejidad y transdisciplinariedad

Columnas en colaboración con Trans-pasando fronterasPor María L. Orduz.
En colaboración con Trans-pasando fronteras.
Mostrar el orden y la necesidad para que de la hiper se diera lo trans

Es interesante conocer cómo surgen los métodos de investigación. Esto permite analizar cómo, de un proceso nacido en un lugar y contexto específico, se producen otros métodos quizá más críticos, dinámicos y complejos con una mirada global y universal. Todo esto a causa de sus obstáculos y limitantes los métodos de investigación per se. Tal es el caso de la transdisciplinariedad.

A mediados del siglo XX, Estados Unidos emerge como potencia mundial y simultáneamente se convierte en el punto de referencia del “desarrollo”, de donde las naciones que más se asemejen a este referente recibirán una homologá calificación y valoración, tanto en el ámbito económico y político como en el científico. Aunque esto sucede décadas atrás, sirve como eslabón de un proceso que definirá la creación de una herramienta que en la actualidad nos ha facilitado un poco la aprehensión de los complejos fenómenos sociales.

Ahora bien, según Zoad Humar Forero (2008) en Atravesando disciplinas: la institucionalización de los estudios culturales en Colombia, es en este contexto político donde se da la hiperespecialización que es algo similar a la falta de conciencia entre las disciplinas en la medida en que prima cierto “egoísmo epistemológico” producto de la autarquía y la unilateralidad, donde las fronteras de las disciplinas se denotan claramente.

Pero, ¿por qué digo esto? sencillamente porque quiero resaltar el rol de la complejidad frente a la hiperespecialización en cuanto al surgimiento de la transdisciplinariedad, que surgió como respuesta, para muchos estudiosos y críticos, a esta autarquía que significó una gran barrera en cuanto a la comprensión de los fenómenos sociales y generaron la transdisciplinariedad como un método más abarcador que tiene como finalidad construir saberes panorámicos.

Por eso soy creyente de que la transdisciplinariedad es imprescindible. Porque de otra manera, ¿qué sentido podría tener emplear métodos epistemológicos creados y limitados por momentos históricos específicos y premisas poco vinculantes a los fenómenos complejos actuales? No estoy negando estos métodos del todo, más bien estoy reconociendo la importancia de su evolución donde las fronteras disciplinares sean transgredidas no para refutarlas sino para enrutarlas a un armonioso diálogo que aprehenda y comprenda la complejidad de los fenómenos a estudiar. Es por esto que la transdisciplinariedad es la mejor herramienta para abordad esta complejidad y superar la unilateralidad disciplinar.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Representación gráfica de la transdisciplinariedad

Columnas en colaboración con Trans-pasando fronterasPor Adolfo A. Abadía.
En colaboración con Trans-pasando fronteras.

El FIT, por sus siglas en inglés de Five Intersecting Tetrahedra, es un gráfico atractivo geométrica y visualmente hablando. Para la revista estudiantil Trans-pasando Fronteras es más que sólo un tetraedro de cinco piezas entrelazadas. Nosotros la consideramos la representación gráfica de la transdisciplinariedad.

Five Intersecting Tetrahedra. Diseñado por @LaDeLasVioletasLa anterior idea atraviesa un ejercicio de análisis conceptual y de diseño grafico que culmina con este reflejo visual de lo que entendemos por la noción en mención. Se trata de un modelo que evidencia cierto grado de complejidad y, al mismo tiempo, refleja armonía y sincronía en la forma en que acopla unidades, en este caso, disciplinas.

Por transdisciplinariedad entendemos el diálogo desinteresado de las disciplinas. Desinteresado porque éstas no pretenden subyugar, ni demarcar o limitar los alcances de las disciplinas mismas. Es en este sentido en que le apostamos a superar las fronteras disciplinares comúnmente generalizadas como la forma por excelencia de aproximación al conocimiento profesional y especializado.

Somos conscientes que no es una tarea fácil romper con las costumbres y hábitos académicos fuertemente amarrados a una tradición positivista, como abordaje o al menos como referente en oposición, que le impide transformarse según las dinámicas que la investigación enfrenta y pretende dar respuesta. Por eso, a medida en que se van pasando los retos que los complejos y contingentes fenómenos sociales, se va haciendo notoria la necesidad de una articulación más comprehensiva y coherente de las disciplinas por el bien de las realidades sociales.

Volviendo a la metáfora del tetraedro entrelazado, queda en evidencia la relación de la imagen representada con el concepto a representar. Los colores y la figura reflejan las disciplinas y el dialogo entre estas, respectivamente. La forma pretende dar cuenta de la complejidad entendida en dos vías, primero, de lo social; segundo, de una investigación de este tipo. Finalmente, en su totalidad, tenemos una representación gráfica que integra los anteriores elementos y que presenta como premisa la idea que la perspectiva transdisciplinar logra armonizar sus elementos constituyentes consolidándola como un medio válido para tratar los asuntos que desde las Ciencias Sociales se estudian.

domingo, 26 de agosto de 2012

Transdisciplinariedad, una palabra de una belleza virginal

Columnas en colaboración con Trans-pasando fronterasPor Juan José Torres.
En colaboración con Trans-pasando fronteras.

La transdisciplinariedad como palabra es muy poco conocida, como dice Basarab Nicolescu (1996) es “una palabra de una belleza virginal” de la cual casi no se ha explorado y que la verdad no se ha aprovechado al máximo.

Sabemos que las palabras tienen una fuerza enorme, están cargadas de significados y nos permiten comprender y a la vez transmitir nuestros pensamientos, sentimientos y demás. Pero las palabras juegan unas con otras para formar significados y expresiones mucho más fuertes y con más sentido. Porque una sola palabra significa algo pero no encierra significados totales, es solo un pedazo de aquello que queremos expresar y solo uniéndolas podremos mostrar totalmente aquello que hay en nuestros pensamientos. Igualmente esta unión no es dada por el azar, son unidas por rimas precisas que le dan el significado que queremos a todas esas palabras que conforman las líneas de las frases que expresamos.

En la transdisciplinariedad, para mí, se maneja la misma lógica. Cada área del conocimiento aporta un fragmento como una palabra, tienen un significado, una función pero que no es suficiente para llenar las líneas del conocimiento, pues se necesitan que todas las áreas jueguen entre sí, se comuniquen y entren en una consecución rítmica, en un equilibrio que vaya mostrando cada parte de aquello que queremos conocer. El punto importante es aprovechar esa unión de disciplinas, es decir, encontrar que áreas se comunican entre sí dependiendo del contexto o del problema a tratar.

Volviendo a la metáfora de las palabras, no las podemos unir todas pues existen ciertas combinaciones que permiten que nos expresemos mejor en momentos precisos. Lo mismo ocurre con la transdisciplinariedad pues, aunque queramos, no siempre podemos hacer uso de toda la construcción teórica que existe para explicar un suceso. Por eso es menester encontrar la mejor mezcla de las áreas. Su unión nos permite, en un contexto específico, hablar con mayor dominio del tema en cuestión.

Pero también me parece importante señalar que no solo se debe pensar en que transdisciplinariedad es únicamente la convergencia o el trabajo en red entre las diferentes áreas del conocimiento. Por transdisciplinariedad también se entiende el encuentro de nuestra subjetividad y nuestra objetividad, creo que es una visión que no solo atraviesa lo institucional sino también la forma como los investigadores se deben enfrentar a los problemas, ya que no podemos quedarnos con la visión de que aquel ser es capaz de observar los problemas desde afuera sí mismo. Ahora debemos encontrar cómo es que el problema nos observa a nosotros, cómo nos atraviesa y cómo nos lleva a pensar; es un llamado a que los sentimientos, las metas y las motivaciones de los investigadores se entremezclen con toda la rigurosidad científica. Esto le dará una visión más fuerte aún, más crítica y, sobre todo, más humana de aquello que se quiere investigar.

En fin, la transdisciplinariedad no es solo una palabra “virgen” que requiere ser entendida. También es una revolución, no solo en la forma de relacionarse las diferentes disciplinas sino también en la forma como nosotros, los investigadores, nos enfrentamos a un ambiente cada vez más diverso y repleto de conexiones que no pueden ser entendidas si partimos de estructuras rígidas. Necesitamos flexibilizar nuestra forma de pensar y la transdisciplinariedad nos está llamando a eso, así que debemos atender su llamada.


martes, 21 de agosto de 2012

Algo sobre la no certeza, la opinión y la transdisciplinariedad

Columnas en colaboración con Trans-pasando fronterasPor José Castiblanco.
En colaboración con Trans-pasando fronteras.

Ha sido difícil escoger algo sobre lo cual opinar. Difícil también empezar a escribir. Por qué dije “algo” en lugar de tema, no lo sé. Fue arbitrario. Pero entre esta divagación está mi columna de opinión. Si hubiese dicho tema implicaba que sabía de qué iba a hablar, que manejaba lo que fuese tal tema y, también quizás, que el abordaje respondería a alguna forma específica disciplinar. Por otro lado, el escribir en forma subjuntiva implica la no certeza sobre lo que estoy diciendo, es la posibilidad que “algo” sea esto y aquello, esto o aquello y también esto y lo otro. La posibilidad de ser pero no estar seguro que sea. La no certeza de lo que pienso y de lo que escribo, y de no saber si lo que estoy escribiendo representa (como reflejo) lo que estoy pensando. Y en últimas, si lo que escribo aquí, cuando sea leído pueda transmitir lo que estoy pensando.

Por otro lado está la opinión como doxa la cual no podemos probar, no tenemos certeza sobre la precisión de nuestra opinión. Es más, no podemos tenerla. Solo está, y basta, así como mis pensamientos y sobretodo mis creencias. Luego también está la no certeza de mi propia creencia. Pero la necesidad de aferrarme a algo aparece para no empantanar cada uno de los pensamientos que me surgen y promete cierta certeza no tan cierta por demás. El problema radica en que no escribo para mí. Si así fuera (forma directa) no estaría escribiendo. En este caso, el algo sobre el que trato de escribir no solo se funda en mis creencias sino en mi vivencia, con posibilidad de ser compartida por los lectores y que tome sentido en ellos de formas más o menos similares. Si se quiere, el compartir el mismo lenguaje podría ser una muestra de esto.

La transdisciplinariedad busca cruzar, atravesar, compartir lenguajes específicos sobre un tema en concreto (forma directa). Lenguajes en su forma más amplia posible, incluyendo métodos, formas y técnicas de abordar tal, o cual, tema. También es una promesa: la transdisciplinariedad sería una invitación a sobrellevar la no certeza por medio de saberes compartidos por otros, ajenos en principio pero que tomarían (forma subjuntiva) sentido si nos abrimos a otras miradas, a otros lenguajes. Una invitación a no limitarnos por lo que creemos y sabemos, que nos abre la posibilidad de creer y saber otras cosas. Finalmente, quiero rescatar una de las invitaciones de la revista Trans-pasando Fronteras, la transdisciplinariedad ahí donde “la apertura, más que una iniciativa, es una necesidad”.

***

Aclaración: Este escrito apareció en mi mente de esta forma por haber leído a Jacques Derrida este fin de semana, fue un temblor bajo (¿sobre?) lo que quería escribir antes (Gerardo Reichel-Dolmatoff y Fareed Zakaria). De ahí la preocupación por la no certeza.

lunes, 17 de octubre de 2011

Manifiesto de Transdisciplinariedad

Columnas en colaboración con Trans-pasando fronterasColumnista Trans-pasando fronteras.
En colaboración con Trans-pasando fronteras.

Manifiesto de Transdiciplinariedad por Gordon Lewis (2010)Discurso pronunciado en la Universidad Icesi de Cali, en el Tercer Congreso Colombiano de Filosofía, Cali, 21 de octubre de 2010 por Gordon Lewis, director del instituto para el Estudio de la Raza y el Pensamiento Social y director del Centro de Estudios Afro-Judios. Profesor de filosofía en la Universidad de Temple y Presidente de la Asociación Filosófica del Caribe.

Para no volvernos esclavos del conocimiento de otros
Por Lewis Gordon

Esta Universidad[1] fue fundada como un instituto de negocios. La sabiduría de su administración ha consistido en saber que no se puede vivir únicamente de los negocios. Así, al expandir el conocimiento ha tenido en cuenta que los estudiantes necesitan de la educación para no volverse esclavos del conocimiento de otros.

La mayor parte de mi trabajo tiene que ver con revelar cosas que están en nuestro alrededor pero que nosotros, a menudo, no notamos. Parece raro, pero en ocasiones las cosas más obvias son las más invisibles. Y esta es la razón por la cual me dedico a este trabajo, a cosas que necesitamos ver a través del tiempo. Esto hace que mi trabajo se perciba como algo muy novedoso, pero espero que, mientras hablo con ustedes, les parezca familiar.

Existen muchos temas que pueden ser tratados en esta conferencia. Por esta razón voy a hablar únicamente de algunos. Mi trabajo se ha centrado en estudiar tres cuestiones. Primero, la pregunta de la antropología filosófica, que es el interrogante sobre ¿quiénes somos? Segundo, la pregunta acerca de la libertad, la cual pude expresarse así: ¿qué queremos llegar a ser? Y la tercera, que es muy técnica, la metacrítica de la razón, que tiene que ver con cómo justificar la forma en que hablamos sobre “¿qué debemos ser?” y “¿qué queremos ser?”. Estas preguntas son importantes para una institución que tiene la responsabilidad de pensar cómo convertirse en una Universidad que no es simplemente un clon de otras, una imitación de las demás. También, lo son, para las ciencias sociales y las humanidades. En esta oportunidad me centraré en la tercera cuestión: “¿qué debemos ser?” y “¿qué queremos ser?”. Porque estas dos preguntas van juntas.

En el centro de mi discurso está la razón como problema. Cuando nosotros escuchamos hablar sobre la razón pensamos, a menudo, que razón y racionalidad son la misma cosa. Pero la racionalidad requiere ser consistente. Entonces, si uno debe ser consistente hasta el final, debe ser consistente con esta consistencia. Luego, la racionalidad lleva a un hiper-consistencia. ¿Pueden imaginarse ustedes una cita con una persona consistente al máximo? ¿Les gustaría vivir con una persona hiper- racional? Ustedes pueden notar el problema de inmediato. Si eres demasiado racional, eres irracional. Y esto nos dice que la razón es más amplia que la racionalidad. Esta conflictiva relación entre la razón y la racionalidad afecta gran parte del pensamiento moderno.

Gran parte del pensamiento moderno trata de encadenar la razón, de sustituir a la razón por la racionalidad. Pero el problema es que, así, vamos a parar a la irrazonabilidad. Desde esta perspectiva, el conflicto consiste en qué hacer con esta tensión. Hay otras formas en las que esto se manifiesta, por ejemplo: yo estudié filosofía, y cuando estaba en la escuela de postgrado, caí en la cuenta de que varios de los grandes filósofos no querían a las personas negras. Pese a esto, varios de mis profesores no estaban dispuestos a aceptarlo y tuve que mostrarles pasajes precisos de textos donde esto se evidenciaba. Después, pensé que cuando se estudia a los grandes filósofos nos encontramos con personas que se obsesionan con cada una de sus las palabras. Entonces, me pregunté: ¿por qué abandonan a los grandes filósofos, de repente, cuando se trata de racismo? Yo llamo a eso, la teodicea del texto. La teodicea se refiere a como uno se dirige a la benevolencia de Dios. Porque, si Dios es todo poderoso, entonces: ¿es Dios el responsable de la maldad? Las dos respuestas clásicas a la teodicea son: primero, decir que somos limitados y que no entendemos el fin último de Dios; segundo, afirmar que Dios nos dio el libre albedrío, que nosotros podemos cometer el mal, pero Dios no es el responsable. En efecto, esto quiere decir que algo anda mal con los seres humanos. Ahora, cuando algunos de mis profesores trataron de decirme que el error no estaba en los textos sino en la forma como los interpretamos, o en alguna otra cosa, ellos estaban tratando al autor del texto como a Dios. Y por ello esto puede ser considerado como teodicea.

Entonces, la cuestión es: ¿por qué yo veo estas cosas y ellos no? Esto se debe a la teodicea. Cuando uno lee a un autor como si fuese Dios, uno se olvida que los seres humanos son imperfectos. Los libros son escritos por hombres, éstos cometen errores y nuestra tarea, como pensadores activos, es entender estos errores y mejorar el conocimiento. El error que mis colegas cometieron, fue creer que yo decía que algunos de los grandes filósofos escribían cosas racistas. Ellos pensaban que yo estaba diciendo que no los leyeran. Al igual que en la teodicea, Dios crea el mal pero no es responsable de él. Pero lo que yo expresaba, desde que soy una persona negra y que estuve creciendo en un mundo que no quería a las personas negras, es que yo necesitaba aprender a entender y respetar a los otros seres humanos, aun con sus odios. Entonces yo no esperaba leer a dioses. Yo esperaba leer a los hombres.

Ahora, esto hace parte de aquello a lo que me estoy refiriendo hoy. Dado que las ciencias que tenemos son hechas por hombres, algunos críticos se preguntarán por qué mi respuesta no fue la de deshacerme de la filosofía. Yo no soy un filósofo nacionalista. Y, a medida que voy hablando, ustedes comprenderán que estoy comprometido en entender cómo se encuentran las disciplinas. A este respecto, creo que la pregunta importante para todos los que están comprometidos con la vida del pensamiento es: ¿por qué pensamos? Alrededor suyo hay un mundo de violencia pobreza, disparidad. Pero usted piensa: ¿por qué piensa?

Cuando algunas personas se dan cuenta de que yo también soy filósofo –yo no soy únicamente un filósofo, también hago sociología– me dicen que prefieren lo práctico a lo teórico. Algunas personas dicen que ellos prefieren la experiencia, pero hay un problema con esto, todos ustedes en este recinto tuvieron una experiencia al tratar de comprender su experiencia. Ustedes han vivido la experiencia de que algo les ha sucedido, pero no pueden imaginarse qué fue y lo que ustedes quieren hacer de inmediato es ir y hablar con alguien, un amigo, por ejemplo: ustedes lo que están tratando de hacer es entender su experiencia. Y lo que ustedes, en este caso, están haciendo es apelar a la teoría para darle un significado a su experiencia. Sin embargo, si usted confía en alguien para que le diga en qué consiste su experiencia, entonces usted se vuelve dependiente de su interpretación, de su experiencia, de que ese alguien le cuente qué es lo adecuado para su vida. Yo le llamo a esto una “colonización epistemológica”.

Hay otro tipo de colonización epistemológica. Hay una colonización en el nivel de los métodos. Se trata no solamente de la colonización de qué es lo que usted piensa sino, también, de la colonización de cómo usted piensa. Entonces, nosotros encontramos estas prácticas vivas en los escenarios de lo que yo llamo la decadencia disciplinaria. Es en este momento cuando la disciplina se aleja de lo que le da vida. Este es el significado de “decaer”, “morir”. Una forma de esta decadencia es la fetichización metodológica: métodos fetichizantes. Es en este momento cuando un académico o un estudiante puede analizar algo, trabajar duro en eso y difundirlo en la comunidad, mientras que otros están interesados sólo en los métodos. Estos últimos no están interesados en si esto es verdad o real.

El otro término es solipsismo disciplinario. Esto es cuando creemos que una disciplina cubre toda la realidad. Ejemplos de esto se dan cuando un sociólogo critica al historiador por no ser sociológico; cuando un teórico literario critica a un sociólogo por no ser un crítico literario; o cuando un científico natural aparece y dice: “lo que tú haces no es ciencia”.

Entonces ¿qué está pasando? Bueno, hablemos de los seres humanos. El filósofo y sociólogo afroamericano William Du Bois evidencia un problema cuando la gente de color es estudiada desde varias disciplinas. Ellos terminan convirtiendo a la gente en el problema, en vez de estudiar el problema que la gente enfrenta. Cuando sus métodos no se adecuan a la vida de las personas, dicen: ¿qué es lo que está mal en estas personas? Y nunca se preguntan que está mal con sus métodos. La falacia de los métodos del trabajo divino es que suponen que el método en sí ya abarca toda la realidad. Pero los métodos son productos de los seres humanos y, hasta donde yo sé, ningún ser humano podría abarcar toda la realidad. Esto puede ser llamado la colonización de los métodos. A este respecto, existe un autor que aboga por una des-colonización, este es: Nelson Varas Díaz. Este autor argumenta a favor del pensamiento des-colonizado. Tengo una palabra técnica fea, o, más bien, varias palabras para ello. Para responder a la decadencia disciplinaria se requiere una suspensión teleológica de la disciplinariedad. Lo que esto significa es estar dispuesto a ir más allá de su disciplina por el bien de la realidad. Si la gente no puede ser explicada por la teoría o disciplina, es necesario cambiar la teoría, la disciplina, el método.

Algunas personas de las ciencias sociales y las humanidades piensan que cuando yo digo esto me refiero a la interdisciplinariedad, pero el problema con la interdisciplinariedad es que cada una de las disciplinas se considera en sí misma como autosuficiente. Pero yo hace poco afirme que esto es inexacto. Si son autosuficientes no tienen por qué comunicarse, ya que cada una puede dar respuestas a toda la realidad. Entonces, yo argumento a favor de la transdisciplinariedad: esto es, cuando las disciplinas se comunican por el bien de la realidad. Lo cual puede significar la creación de nuevas disciplinas. Muchos de nosotros nos olvidamos de que las disciplinas que hemos estudiado no existían antes. Nosotros las creamos. Y depende de nosotros tener la responsabilidad de los conocimientos que ellas producen.

Una de las cosas que nos traen de vuelta a mi discurso inicial son los dos temas en esta cuestión de la transdisciplinariedad. Uno de estos es la realidad social. En la actualidad, en muchos países, la gente efectivamente hace sociología, pero no están interesados en el trabajo social. Esto es muy extraño. Del mismo modo, las ciencias humanas tienen el problema de la realidad humana: ¿por qué la realidad social es importante? La realidad social reúne a la comunicación, la intersubjetividad y la colaboración, lo que significa compartir un mundo, en el que usted puede incluso tener pruebas para evaluar la ciencia. Pero la palabra colaboración proviene de la palabra latina collaborāre y significa caer juntos. Entonces, lo que lo que quiero decir con esta palabra es que nosotros dependemos unos de otros para construir el conocimiento, pero si fallamos, nos caemos todos. La cuestión de la realidad humana se vuelve aún más complicada porque los seres humanos están siempre más allá de las normas que nosotros les establecemos. Si yo le dijera a cada uno de ustedes qué hacer, ustedes me mirarían y harían otra cosa. Y esto es así porque el mundo humano está gobernado por la libertad. Pero el mundo de los humanos es, también, creado por los seres humanos, por el bien de ellos mismos. Sigmund Freud lo expresó así: la palabra humana crea un dios que les ayuda, y este dios es la cultura.

Ahora, ¿qué hacemos con la cultura? Una cosa es cómo se ocupa el ser humano de la naturaleza. El universo es más grande que cualquiera de nosotros. La segunda cosa es nuestros cuerpos. Muchos de ustedes son vibrantes y jóvenes ahora, pero está el futuro de dolores de espalda, artritis y otras realidades de la vejez. En la naturaleza esto significa simplemente ir muriendo. Pero en el mundo de la cultura, hemos creado un mundo en el que podemos envejecer significativa y plenamente. Y el siguiente problema es que en la naturaleza simplemente hay otras personas.

Recuerdo que una vez se me acercó un estudiante, el cual vivía en un carro. Me dijo que estaba en contra de la privacidad, que siempre quería estar entre la gente, entonces le sonreí, lo miré y le dije: “quieres el infierno”. Para amar a los seres humanos, necesitamos algo de tiempo lejos el uno del otro. Pero, una cosa complicada es que siempre tenemos a los seres humanos en torno a nosotros, en un mundo simbólico de la cultura que hemos creado.

Entonces, les ofrezco ahora una versión corta de cómo la cultura está relacionada con la transdisciplinariedad. Nosotros hablamos todo el tiempo sobre la cultura, pero en efecto a lo que realmente nos estamos refiriendo es a las costumbres. Las costumbres son parte de las culturas, pero la cultura es más radical. La cultura es el mundo de los significados. Esa es la dimensión en la que viven los seres humanos. Se trata de un mundo humano. Y esto significa que la cultura es siempre llegar más allá de sí misma: así como los seres humanos están llegando más allá de sí mismos, como las disciplinas van más allá de las propias disciplinas y, de la misma manera, como yo argumenté que el pensamiento vivo, las ideas vivas, va más allá de sí mismas.


[1]Nota del editor: el autor se refiere específicamente a la Universidad Icesi, lugar donde realizó esta conferencia. La cual fue traducida del inglés al español por José Miguel Terán, Ricardo Adolfo Coutin, Vladimir Rouvinski y Rafael Silva Vega, miembros del Comité Editorial de esta publicación.

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