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lunes, 21 de mayo de 2012

La crisis del euro

Por Eduardo Sarmiento (El Espectador).
Domingo 20 mayo 2012

Eduardo Sarmiento: La crisis del euroEl euro pretendía ser la pieza perfecta para consolidar la integración europea. El sistema opera con una moneda única, un banco central conjunto y reglas económicas.

Lamentablemente, la organización se inspiró en el fundamentalismo de mercado. Basados en las teorías de ventaja comparativa de Ricardo de principios del siglo XIX, dieron por hecho que el comercio y las exportaciones son determinadas por las condiciones relativas independientemente del nivel de desarrollo y la competitividad de los países. Así, las economías con menores productividades absolutas, como Grecia, España, Portugal e Italia, están en las mismas condiciones de Alemania para equilibrar la balanza de pagos y el pleno empleo.

En este contexto, la recuperación de Europa ha girado totalmente alrededor de la austeridad en la forma de represión salarial y recorte de política fiscal. Luego de cuatro años el resultado es un completo fracaso. En la actualidad más de la mitad del continente se encuentra en recesión.

Este resultado contradice la idea fuerza del euro. La verdad es que las enormes diferencias de competitividad acumuladas entre Alemania y las economías periféricas sólo se pueden superar mediante devaluaciones drásticas, que quiebran la moneda única. En la práctica, significa el retiro de Grecia del euro y, posteriormente, de España y otros.

Curiosamente, muchas de las teorías que fracasaron con el euro son las mismas que sirvieron de referencia para el TLC. En particular, se dio por hecho que lo importante en las relaciones internacionales son las ventajas comparativas y no la competitividad y el desarrollo de los países. Pues bien, no obstante que Colombia opera con productividades inferiores a las de Estados Unidos, le concedió toda clase de ventajas. Estados Unidos reduce los aranceles tres puntos, lo que ya había hecho con el Aptdea y Colombia los baja en 13 puntos. Estados Unidos conserva los subsidios a la agricultura y Colombia renuncia a los aranceles. El régimen de patentes es más restringido que el existente en el mundo.

Las asimetrías de la negociación aparecen en todos los estudios que predicen que el expediente aumentará las importaciones colombianas tres veces más que las exportaciones. El país tendrá que pagar las gabelas con desequilibrios cambiarios y reducciones de los ingresos laborales.

Ojalá que las experiencias del euro y del TLC sirvan para que se entienda que la inserción internacional no es un problema de ventajas comparativas sectoriales, sino de confrontación en que los que van adelante obtienen las mayores ventajas.

lunes, 14 de mayo de 2012

Ser lesbiana y ser madre

Por manuelvelandia (Comunidad Semana.com).
Viernes 11 mayo 2012

manuelvelandia: Ser lesbiana y ser madreEsperanza, una amiga con una unión registrada en Notaría, quien ha vivido con su compañera por más de cuatro años, me ha comentado sobre el interés que tienen en ser madres, su duda está en si lo hacen por inseminación artificial o si se buscan un chico de confianza que les done sus espermatozoides, ya que su interés no es tener relaciones genitales con un hombre. Le solicité que me autorizara a responderle por medio de un post al respecto y ella, encantada, me expresó su acuerdo diciendo que pensaba que esto era lo correcto y una necesidad porque conoce a varias mujeres en una situación similar. He aquí mis comentarios.

Ser madre no tiene que ver con la orientación sexual sino con el profundo deseo de maternar. Por supuesto este aspecto ellas lo tiene resuelto. Me preocupa que muchas mujeres no se preñan sino que tienen embarazos. Se cree que es lo mismo, pero no, es bien diferente.

Preñar es el acto por el que se fecundar o hace concebir a la hembra, así que se habla aquí genéricamente de las hembras de cualquier especie. A diferencia de los animales no humanos, que no tienen conciencia de sus actos, las mujeres en principio pueden autodeterminarse, estar plenamente informadas y tienen el derecho sobre su cuerpo.

Preñarse debiera ser un acto consentido, pero por desgracia no es así. Muchas mujeres tienen relaciones genitales fruto de la presión de la pareja de turno, incluso como resultado del exceso de alcohol, del uso de substancias psicoactivas; otras son vulneradas sexualmente, incluso por su pareja. Algunas más tienen actos genitales consentidos peno no por ello protegidos o desprotegidos a conciencia: olvidan tomar sus anticonceptivos, no son conscientes de su periodo menstrual, no tienen condones a mano, no saben decir que no, e inclusive confían en prácticas inapropiadas como la marcha atrás u otros métodos llamados “naturales”.

Cuando una mujer se preña y no lo desea, además tiene un embarazo. El diccionario de la RAE lo define como: “Impedimento, dificultad, obstáculo”. Con ello digo que cuando una mujer está embarazada es porque preñarse se ha con vertido en una carga difícil de asumir. En general una mujer que aborta, lo hace porque está embarazada y busca dar respuesta radical a su problema.

Algunas mujeres se preñan o embarazan como una manera de amarrar a un hombre, pero me preocuparía que una mujer lo hiciera para amarrar a otra mujer. Esto sería copiar una de las cosas más absurdas del modelo heterosexual de “construir una relación”.

El Derecho a Co-maternar o a Co-partenar es un acto en que las dos personas que deciden hacerlo, lo hacen con consentimiento informado, es decir son plenamente conscientes de las consecuencias de la toma de la decisión. No se es madre por unos días, se es para toda la vida; es una responsabilidad que tiene que ver especialmente con el futuro, con la necesidad de responder positivamente y con solvencia a todos los satisfactores que significan calidad de vida para los hijos.

Cuando un bebé viene al mundo como resultado de un engañó, se vuelve víctima de un acto del cual no es responsable. Una situación que deriva en una relación cuyos cimientos tambalean y que bien en una situación de incertidumbre que termina afectando a los miembros de la pareja y especialmente a los hijos.

Los hijos deberían ser fruto del amor, no de la incongruencia afectiva y emocional. El amor debe ser la emoción que prime al momento de decidir maternar, porque cuando se ama no hay sacrificio, hay altruismo, benignidad, honestidad, respeto, solidaridad, cordura, prudencia. Cuando se ama el hijo es un auténtico otro.

Maternar exige responsabilidad y ésta está signada por la ética, la economía y el desarrollo intelectual necesarios para poder guiar de forma aceptada la educación de los hijos.

No es cierto que los hijos vengan con un pan debajo del brazo, mucho menos debemos confiar en que Dios proveerá, porque tantos menores viviendo en la calle lo que nos dicen es por un lado son el fruto de una absurda situación sexual, afectiva y emocional y por otra que Dios parece andar tan ocupado que no tiene tiempo para siquiera responder a las necesidades básicas de los millones de niños que mueren de hambre en el mundo.

No puedo decirte qué decidir sobre el método para preñarte, porque entiendo que esta debe ser tu decisión.

Si decides la inseminación probablemente tendrás dudas sobre quién es la fuente de los espermatozoides, y seguramente solo sabrás cosas generales como etnia, estatura, color de ojos; esto depende de la información que posea la institución a la que recurras. Si optas porque un chico te done el **bleep** debes ser alguien en quien puedas confiar plenamente. Antes de hacer acuerdos o contratos, debes averiguar claramente cuáles serías los derechos de la otra persona y los tuyos, y si de esos derechos se desprenden responsabilidades, cuáles son estas.

En conclusión, querida amiga, creo que tú posees lo que yo llamaría excelentes requisitos para ser madre porque encuentro en ti muchas buenas razones para serlo: no quieres embarazarte sino maternar; no lo haces para amarrar a tu mujer sino que preñarse es para ambas una acto consciente, libre y voluntario en el que juntas deciden co-maternar; veo en ti el amor a borbotones y el deseo de darlo todo por ese ser que aun sin haberse engendrado, ya amas; sé que tienes las condiciones económicas, la fundamentación académica y al experiencia de una relación de pareja que ha tenido que sobrellevar con orgullo las dificultades cotidianas del rechazo y la comprensión y que por ello, enseñarás a tu estirpe a ser respetuosa, solidaria y digna de sí misma.

Tal vez el único escollo que veo en este asunto es que tus hijos, por ahora, no tendrán los mismos derechos de los hijos e hijas de las parejas heterosexuales y que si la situación no cambia, tu bebé nacerá en una sociedad en la que será un marginal, un ciudadano de segunda clase al igual que tú.

Sé que tú has sido otra víctima de la iglesia, de la familia y de una parte de la sociedad, pero igualmente sé, que a pesar de ello eres una mujer que ha logrado estar en el rango alto de las mujeres de nuestro país porque autorizarse a ser lo que se desea estar siendo, a construir el amor en un ámbito de odio, a ser respetuosa y solidaria en un país en el que el conflicto interno y la “guerra mediática religiosa” incitan a la fobia, inquina, rabia y a la separación social, haberlo logrado es una demostración de tu fuerza interna y de tu capacidad de lucha.

¡Animo, se madre! que si todos los hijos nacieran en las condiciones en que una mujer lesbiana como tú, desea traer sus hijos al mundo, el futuro de nuestro país y el futuro del mundo estarían resueltos.

Con amor, tu amigo de siempre.

P.D.: Lloro mientras escribo este post porque se la importancia del amor y doy gracias a la vida por el padre, la madre, los hermanos, las hermanas y la familia que tengo, porque ellos me han colmado de felicidad.

lunes, 7 de mayo de 2012

La terrible Europa y la Gran Colombia

Por Héctor Abad Faciolince (El Espectador).
Domingo 6 Marzo 2012

Héctor Abad Faciolince: La terrible Europa y la Gran ColombiaTodos tenemos un amigo catastrofista que nos manda como mínimo un correo diario en el que se describen los horrores del mundo: focas descuartizadas, desiertos que crecen, inundaciones, ríos contaminados, pájaros atrapados en el mar por olas de petróleo, políticos que se embolsillan la plata de la salud, congresistas con jubilaciones astronómicas, guerrilleros africanos sanguinarios, niños secuestrados, mujeres violadas, niñas a quienes extirpan el clítoris, conspiraciones de los banqueros judíos, etc. En fin, nuestra dosis normal de miserias cotidianas, el pan de cada día, con videos verdaderos, videos mentirosos, idioteces antisemitas, mezclas confusas de realidad y ficción. Denuncias serias al lado de propaganda vulgar, de mentiras bien o mal intencionadas, de patrañas absurdas… De todo.

Uno de los últimos que me llegaron habla de la reforma laboral alemana adelantada por la canciller Merkel. Un comentarista, Antonio Brettschneider, les advierte a los desempleados españoles sobre el horror de la realidad laboral alemana y las catástrofes que les esperan en España si adoptan las reformas propiciadas por Merkel (porque Alemania sigue siendo un país “imperialista”, sostiene). En el video se desmiente el supuesto éxito de las políticas laborales alemanas pues, si bien es cierto que pasaron de 5 a 3 millones de desempleados, y del 12% de desempleo al 7%, estos nuevos trabajos creados son mal pagados, poco seguros y con más horas de trabajo. Si quieren verlo, aquí está: http://bit.ly/wpbgJP.

Una cosa, sin embargo, es ver este video con los ojos de un alemán o de un español y otra cosa es verlo bajo la óptica de un tercermundista colombiano. Todo en esta vida es comparación. De un perro grande decimos que parece un caballo y de un caballo chiquito que parece un perro. Así mismo la terrible Alemania neoliberal que se describe en el video, trasladada a Colombia, sería considerada aquí un régimen populista, el delirio demagógico de un gobierno afín al comunismo o algo así. Veamos.

El horror alemán consiste en haber subido la jornada laboral de 35 horas a 37. Aquí estamos en 48 horas y éstas se consideran diurnas (a partir de la absurda reforma de Uribe) hasta las 10 de la noche. Esto quiere decir que de 6 a 8 a.m., o de 6 a 10 p.m., ya no hay recargo nocturno. Las vacaciones remuneradas de un alemán duran un mes; aquí 15 días. Allá el salario mínimo son 900 euros, más de dos millones de pesos; aquí la cuarta parte, 566 mil pesos. Incluso suponiendo que allá la comida cueste el triple (y no es así) las diferencias salariales son abismales.

Sigamos con el subsidio de desempleo. Aquí existen las cesantías. Si uno trabajó diez años, puede esperarse unas cesantías (nuestro subsidio de despido) de diez meses. Un alemán, después de trabajar un año, puede esperarse un subsidio de desempleo de otro año, si lo despiden. Pero hay algo más: si no tienes ningún recurso en Alemania, el Estado te paga el alquiler de un apartamento de 40 metros y la calefacción, más una ayuda de 365 euros mensuales en efectivo. Una miseria, dice el comentarista. Pero ay, si a los indigentes colombianos les dieran la cuarta parte de eso (90 euros, 200 mil pesos) podríamos empezar a pensar que existen la justicia y la compasión.

Esa curiosa idea de que allá están jodidos y aquí estamos bien, cuando se estudian las cifras, es difícil de entender. Como decían los viejos: es más rico el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece. Nosotros, pobres medio enriquecidos, con respecto a Europa, seguimos siendo un pueblo miserable. Que Europa sea mucho más desarrollada que Colombia es descubrir el agua tibia; pero a veces conviene recordárselo, sobre todo a esos europeos que viven en el sueño de la maravillosa América tercermundista. Los países bolivarianos, no se les olvide, están en condiciones incluso peores que las nuestras. Y la horrible Alemania, comparada con Colombia, es una especie de ensueño socialista.

lunes, 30 de abril de 2012

Reivindicación de la Canciller

Por Eduardo Lunazzi (El Isleño).
Sábado 28 Abril 2012

Eduardo Lunazzi: Reivindicación de la CancillerLa canciller de Colombia, María Ángela Holguín, está en el ojo del huracán. Sus declaraciones -no sólo las referidas al litigio colombo-nicaragüense, también sus particulares puntos vista sobre la prostitución- despertaron editoriales, reacciones en cadena por las redes sociales, caricaturas, en fin, un rechazo generalizado, incluidas las solicitudes de renuncia y moción de censura en el Congreso de la República.

Sin embargo, desde aquí, voy revelar el lado positivo de su intervención, buscando su - para mí- merecida reivindicación.

En lo que nos atañe a las islas, sus conceptos generaron un ejercicio intelectual extraordinario. La gente entró en el debate. Como hacía mucho tiempo no se veía, en todos los corrillos salieron a relucir reflexiones sobre el tema del diferendo; pero también sobre la historia de las islas, su geopolítica, sus sentimientos, sus afectos, en fin: lo humano y lo divino de este archipiélago.

Sin ir más lejos, es la primera vez -léase bien- que los cuatro columnistas habituales de este periódico, mas su caricaturista y su editorialista; dedican sin acuerdo previo sus escritos e ilustraciones al mismo tema. Es más, dos connotados comentaristas invitados también participaron con similares intenciones.

Por otra parte, la clase política se olvidó quizás por un instante de su habitual encono y se unió a defender -con golpe de pecho incluido- la patria chica en un acto auspicioso que anhelaríamos ver más a menudo. Por ejemplo, en una edición inédita del programa ‘Sin Fronteras’ de RCN Radio, oímos a los congresistas Gallardo y Housni, compartir cabina juntos, sin puyas, reflexionando por el bien del archipiélago.

Seguramente María Ángela Holguín no lo sabe, pero creo que lograría algo histórico en una probable visita oficial al archipiélago: la recuperación de una costumbre ancestral abandonada y casi diría que olvidada. La soplada masiva, unánime, de caracoles. Un gesto con que los habitantes de estas islas despedían, o recibían, a algunos visitantes ilustres. Y eso no es cualquier “pedacito” de la historia…

En este sentido...

Betto: San Andrés

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lunes, 23 de abril de 2012

Las putas ricas

Por María Jimena Duzán (Semana.com).
Lunes 12 Marzo 2012

El tráfico sexual es indigno para la mujer y empequeñece a la sociedad que busca insertarla en su desarrollo.

María Jimena Duzán: Las putas ricasDe todo el escándalo que se ha desatado por cuenta de las noches de perdición que pasaron en Cartagena un número cada vez mayor de miembros del Servicio Secreto del presidente Obama (ver), me ha impresionado lo rentable que resulta ser una prostituta en Colombia. Si nos atenemos a la tarifa que cobraba la mujer que le fue a reclamar al gringo, que es de 800 dólares por noche, la prostitución es sin duda uno de los trabajos mejor remunerados en Colombia.

A un profesional recién egresado, si le va muy pero muy bien, le pueden pagar 5 millones de pesos mensuales, a pesar de que sea una persona preparada y de que hable más de una lengua. Tiene que trabajar como una mula todo el día, sin que le paguen las horas extras. En cambio, una prostituta como la que se rumbeó al miembro del Secret Service, sin necesidad de saber más lenguas de la que habla -basta con que la que tiene la sepa utilizar bien en su trabajo-, se puede ganar fácilmente, con solo tres polvos semanales, la módica suma de 18 millones al mes. Y si hace más de tres polvos semanales y decide descansar solo sábado y domingo, puede ganarse la friolera de cerca de 30 millones mensuales.

Vistas así las cosas, la prostitución en Colombia se convierte en la profesión más rentable, no solo para una joven profesional, sino para cualquier mujer preparada y con experiencia, así tenga ella un Ph.D. en su currículum y haya trabajado toda su vida por un sueldo más bajo que el de sus colegas hombres.

A lo mejor esta sea la razón por la cual muchas mujeres preparadas y con Ph.D. de día son ejecutivas de empresas y de noche, damas de compañía. Ese fue uno de los hallazgos que hice cuando fui a hacer varios reportajes en prostíbulos para Soho en los últimos años. En lugar de encontrarme con la prostituta tradicional, de origen humilde, aquella que por no haber podido estudiar terminó en esa profesión para poder sobrevivir y ayudar a su familia, me encontraba con mujeres profesionales, preparadas, que se habían metido en ese mundo porque ganaban más dinero. Una de ellas recuerdo que me dijo que ese dinero le permitía ganar una independencia que no le daba su trabajo profesional. La frase me sorprendió no solo por su sinceridad, sino porque dejó entrever que en el fondo de su ser esa doble vida que se había fraguado le gustaba. Que no eran putas tristes.

Es evidente que el tráfico sexual en Colombia se ha convertido en una atracción para el turismo extranjero casi tan exitosa como la carátula de Time de Santos. Y puso sobre el tapete una realidad que a los colombianos poco nos importa y que no hubiera saltado a la escena internacional de no ser por la prostituta que hizo la bulla en el corredor por cuenta de que un cliente no le quería pagar: que muchos hoteles en Cartagena viven de ellas y que hoteles como el Caribe tienen prácticamente asumido el hecho de que sus huéspedes siempre van a llegar con estas damas de compañía, a tal punto que les tienen hora de salida. El turismo sexual es parte de ese mundo Caribe que se vende en Cartagena. El mismo que terminaron comprando los escoltas de Obama.

El tráfico sexual es indigno para la mujer y empequeñece a la sociedad que busca insertarla en su desarrollo, la misma que dice haberle reconocido finalmente sus derechos. Y no se puede convertir en una manera convencional para que las mujeres encuentren su libertad. Pero claro, si uno hace las cuentas y se pone a ver, el riesgo que se corre no es el de irse, sino el de quedarse desempeñando la profesión más antigua del mundo.

CODA: Lo único malo del concierto de McCartney es que uno sale con ganas de ver a John Lennon cantando sus canciones. Penny Lane, Lucy in the Sky With Diamonds, Because, Imagine, entre otras. ¿Será que semejante milagro también lo puede hacer el empresario Fernán Martínez?

lunes, 16 de abril de 2012

Misión crítica regional: el desarrollo de las mujeres de negocios

Por Juan N. Cento (La República).
Lunes 12 Marzo 2012

Juan N. Cento: Misión crítica regional: el desarrollo de las mujeres de negociosUn tema clave durante el Foro Económico Mundial de este año en Davos fue que las mujeres están desempeñando un papel cada vez más vital en el desarrollo socioeconómico del mundo como socias de negocios y modelos a seguir.

Esto es evidente en la región de Latinoamérica y el Caribe (LAC), que tiene mujeres en los más altos niveles de liderazgo en cinco de sus países: Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, Dilma Rousseff de Brasil, Laura Chinchilla de Costa Rica, Portia Simpson Miller de Jamaica y Kamla Persad-Bissessar de Trinidad y Tobago. Según el Banco Mundial, 70 millones de mujeres se han unido a la fuerza laboral en América Latina desde 1980, y 38% de las empresas en la región pertenecen a mujeres. Sin embargo hay espacio para mejorar, ya que LAC sigue a la zaga de otras regiones del mundo en el número de mujeres líderes empresariales.

Los principales obstáculos que aún se interponen en el camino de mayores posiciones de liderazgo para las mujeres incluyen escasez en la educación, entrenamiento basado en las necesidades de formación, tutoría y trabajo en la práctica. Mientras que el gobierno puede aumentar el acceso asequible a la educación secundaria, el sector privado debe ayudar a asegurar que las mujeres obtengan otras habilidades de negocios críticas.

FedEx Express comisionó a Ipsos Public Affairs para llevar a cabo un estudio que analizó cómo la educación afecta el desarrollo de ejecutivas líderes y empresarias en Brasil y México. El estudio encontró que las mujeres desean capacitación en áreas específicas, tales como gestión empresarial, innovación y tecnologías de la comunicación. Las empresas de LAC deberían apoyar activamente los esfuerzos para ayudar a las mujeres líderes de negocios a obtener los conocimientos, habilidades y experiencia necesarios para competir en el mercado actual. ¿Por qué? Porque es lo correcto, y porque es de vital importancia para el éxito a largo plazo y el crecimiento de los negocios en la región.

Los estudios muestran una correlación positiva entre empresas dirigidas por mujeres y desempeño de la compañía.

Por ejemplo, un estudio de una empresa internacional de consultoría gerencial encontró que las empresas con tres o más mujeres en puestos de alto nivel califican más alto en casi todas las medidas de rendimiento - incluyendo el retorno en el precio de la equidad y la acción. Además, las mujeres que prosperan crean un "efecto multiplicador", ya que aplican lo que han aprendido a sus familias, comunidades y empresas, fortaleciendo el tejido socio-económico y sentando las bases para la próxima generación de líderes femeninas.

Un mayor enfoque del sector privado en proveer las habilidades empresariales del mundo real y tutoría por parte de profesionales permitirá que las mujeres con talento en LAC obtengan el conocimiento, la comprensión y la confianza para adquirir igualdad de condiciones en el lugar de trabajo.

FedEx se enorgullece del progreso realizado por las mujeres en nuestra organización, y esperamos que sigan evolucionando. Otras empresas de Latinoamérica y el Caribe deben esforzarse por mantenerse al día con el resto del mundo y ofrecer a las mujeres las herramientas y recursos que necesitan para crecer profesionalmente.

lunes, 9 de abril de 2012

Y, ¿ahora?

Por Luis Guillermo Restrepo Satizabal (El País).
Sábado 07 Abril 2012

Luis Guillermo Restrepo Satizabal: Y, ¿ahora?

Se acabó la dolorosa e infamante película de los policías, soldados y políticos secuestrados durante años. ¿Se acabará también la tragedia de aquellos que padecen en silencio la extorsión de las Farc, mientras los mismos personajes de siempre insisten en llamar “prisioneros de guerra” a personas asesinadas a mansalva como el sargento Luis Hernando Peña, o “retenidos” a quienes son explotados en forma miserable por las Farc?

Aunque la vida sigue siendo dura para muchos de quienes regresaron a la libertad, la mayoría parece haber recuperado la posibilidad de reconstruir sus vidas. Otros han caído víctimas de la locura, de la desadaptación o de la incomprensión. Luego, que no nos vengan a decir que el drama del secuestro terminó para ellos cuando ya fuera por la acción militar, o el mandado interesado de doña Piedad y don Iván Cepeda, se producía el ‘milagro’ de su devolución.

Y, ¿qué pasa con los que pagaron su secuestro y no los devolvieron? ¿O con Peña, que según sus compañeros de Mitú fue asesinado debido a su supuesta locura? ¿Y qué de los miles de jóvenes menores de edad que son involucrados en la violencia? ¿Y de las niñas que son violadas por los jefes de la guerrilla, en ejercicio de un rito salvaje con el cual pretenden demostrar su supremacía, y mediante el cual sólo muestran su cobardía? ¿Acaso todo terminó el pasado lunes?

Esas son apenas muestras de las dudas que quedan después de culminar la entrega de los soldados y policías. Dudas que deben conducir a una reflexión seria para evitar que caigamos en el despeñadero de otro diálogo con las Farc, como lo pretenden quienes aprovechan el momento para darnos a entender que la liberación de los secuestrados fue un gesto generoso y desprendido. Nada de eso es cierto. Más aún, es otra celada de quienes usando la libertad que hay en Colombia, pretenden explotar el sentimiento de culpa que nos ocasiona un Estado que durante 200 años ha sido incapaz de imponer el respeto por la ley en todo el territorio.

Porque es allí donde está el punto crucial de la paz en Colombia. En tanto no entendamos que la ley es la garantía para la convivencia pacífica y su acatamiento la posibilidad de superar la violencia, seguiremos inundados de guerrillas y paramilitares, de bandas criminales, narcotraficantes y organizaciones de corrupción, que aprovechan las propuestas de diálogo, la debilidad institucional y el dolor de tantas muertes para hacerse perdonar sus infamias. Es allí donde los personajes de siempre, doña Piedad, o don Iván Cepeda, o los voceros de los paras, o cualquiera que hable para justificar la ilegalidad, se hacen importantes frente a un país confundido por el terror y la inmoralidad que lo acosan.

Alguien debería hacer la cuenta de cuánto le ha costado a Colombia su lucha contra las Farc. Así podríamos saber cuánto hemos perdido en defendernos de su locura y su barbarie, además de reconocer que su violencia le cerró las puertas a la izquierda democrática como alternativa de poder. Y cuánto esfuerzo, que deberíamos haber usado para combatir la inequidad, el atraso y la pobreza, hemos perdido en combatir la insania y el terror que ahora doña Piedad y don Iván pretenden ignorar para sentarnos de nuevo a negociar lo que es innegociable: el respeto a la vida, a la libertad y a la ley como el instrumento para vivir en paz.

lunes, 26 de marzo de 2012

La barrera cultural hispana

Por Santiago Gamboa (El Espectador).
Viernes 23 Marzo 2012

Santiago Gamboa: La barrera cultural hispanaHace poco, en una tertulia en el Instituto Cervantes de Roma, se volvió a debatir la idea de la lengua española y su crecimiento en el mundo, lo que podía interpretarse como un avance para la cultura hispana, siendo la única, hoy por hoy, en condiciones de enfrentar la avasalladora supremacía del inglés. Esta fue la tesis de partida, pero pronto comenzaron los matices.

Que crezca el número de personas que quieren hablar español como segunda o tercera lengua, ¿es realmente un síntoma de avance de la cultura en español? Es curioso. No hay duda de que quien conoce un idioma tarde o temprano podrá acabar leyendo un libro, viendo una película o interesándose por otros fenómenos culturales ligados a esa lengua. Pero es evidente que la cultura, a la hora de aprender un idioma o de elegirlo para los hijos, es un motivo que pierde fuerza, al menos la cultura entendida en términos ilustrados (la búsqueda de la excelencia). En su lugar hoy predominan motivos de otro tipo: las posibilidades comerciales, la extensión geográfica o demográfica, o incluso esa forma moderna de “cultura ligera” que es el entretenimiento (las antiguas secciones Cultura de los periódicos hoy se llaman Entretenimiento).

Pero si la vemos frente al inglés, la desproporción sigue siendo enorme. Incluso en las propias filas hispanas. El escritor peruano Fernando Iwasaki contó que en una reciente encuesta del diario español ABC entre 25 escritores (23 españoles y 2 latinoamericanos residentes en Barcelona), a quienes se les pidió citar 5 libros importantes del siglo XXI, sólo hubo 14 votos (de 125 posibles) para libros en español: 6 para Vargas Llosa, 6 para Bolaño, 1 para Vila-Matas y 1 para Javier Marías. Los restantes 111 fueron para autores ingleses, norteamericanos, sudafricanos, australianos o irlandeses.

Cabe preguntarse qué resultado arrojaría una encuesta similar entre 25 escritores ingleses o norteamericanos. Dudo que se mencione a algún autor de lengua española (puede que a Bolaño), pues a la mayoría la literatura en español le es completamente indiferente. En una ocasión Laura Restrepo le preguntó en público a varios autores ingleses qué conocían de literatura española. Estos se miraron algo turbados y, al final, respondieron todos lo mismo: García Márquez, Borges. Y hace poco, en Cartagena, Jonathan Franzen deambulaba por el hotel con su traductor, siempre solo y como protegido por un láser antipersona, sin el menor interés por saber quiénes eran o qué hacían esos extraños autores en lengua española que evolucionaban de aquí para allá en el decorado caribeño (del que, tal vez para él, formaban parte).

En Colombia, donde todos siguen las series de televisión de EE.UU., y, sobre todo, donde hablar inglés significa mucho más que saber otro idioma y se convierte en algo así como un sello de clase, una transfusión de sangre azul, los resultados serían muy parecidos a los de España. Lo que nos lleva a la conclusión de que, si bien hay algunos millones de chinos que ya pueden decir con fluidez “Yo me llamo Li”, y otros tantos indios o incluso ingleses rompiéndose la cabeza con la diferencia entre “ser” y “estar”, la verdad es que la cultura en lengua española avanza poco y debe renovar su prestigio, propagarse y promocionarse sobre todo al interior de sí misma.

lunes, 19 de marzo de 2012

Una terna de mujeres para la Fiscalía

Por Rodrigo Uprimny (El Espectador).
Lunes 12 Marzo 2012

Rodrigo Uprimny: Una terna de mujeres para la FiscalíaEl presidente Santos debería integrar exclusivamente con mujeres la terna de la cual la Corte Suprema elegirá fiscal, con el fin de que la Fiscalía siga siendo dirigida, en el siguiente período, por una mujer.

La justificación esencial de esta propuesta es que, a pesar de ciertos avances, en Colombia subsiste una gran inequidad de género en los altos cargos, en especial en el Poder Judicial y en el Congreso.

Gracias en parte a la Ley 581 de 2000, mejor conocida como Ley de Cuotas, hoy hay mayor participación femenina en los altos cargos de la Rama Ejecutiva. Esa ley ordena que al menos un 30% de esos cargos directivos sean ocupados por mujeres. Y, en general, en los últimos años, aproximadamente un 40% de los altos cargos gubernamentales han sido desempeñados por mujeres. Es un adelanto importante, pues en los años noventa el porcentaje de ministras en el gabinete fue muy bajo y nunca superó el 15%.
Pero Colombia sigue muy atrasada en equidad de género en representación política. En 18 departamentos nunca ha habido gobernadoras y las mujeres rara vez han ocupado más del 14% de las curules en el Congreso, muy por debajo del porcentaje alcanzado por otros países latinoamericanos, como Costa Rica (39%), Argentina (38%), Ecuador (32%), Perú (27%), México (26%) o Bolivia (25%). Es posible que eso ocurra porque la Ley de Cuotas no se aplica a los partidos ni al Congreso

Esa Ley 581 se aplica además muy débilmente en la Rama Judicial, en parte porque las propias decisiones judiciales de las altas cortes han limitado su alcance. Por ejemplo, a pesar de que la ley dice que en toda terna siempre debe haber una mujer, la Corte Suprema se negó a incorporar una mujer en algunas de sus ternas para la elección de magistrados de la Corte Constitucional, justificando esa omisión con una argumentación jurídicamente muy problemática, que por limitaciones de espacio no puedo controvertir.

El resultado es que la composición de género de la cúpula judicial no es muy equitativa. En la Corte Suprema sólo hay 4 mujeres entre los 23 magistrados que hoy la conforman, menos del 18%. Y en años anteriores, la cosa era peor. La Corte Constitucional, por su parte, sólo ha tenido dos magistradas en toda su historia, frente a una treintena de magistrados. En el Consejo de Estado la cosa es un poco mejor, pues hoy hay 9 magistradas entre sus 29 integrantes.

En ese contexto, la llegada por primera vez de una mujer al cargo de fiscal general representó un avance significativo en equidad de género en la Rama Judicial. Además, este año fue suficiente para que Viviane Morales le demostrara al país, y en especial a todos los machistas escépticos, que una mujer, con la formación profesional y de carácter adecuados, puede ser una excelente fiscal.

La Fiscalía no es pues un cargo únicamente para hombres y por ello conviene, para mantener ese avance en equidad de género, que al menos por esta vez el presidente integre una terna femenina, lo cual es posible, pues hay muchísimas mujeres que, además de Viviane Morales, podrían ser excelentes fiscales. Obviamente está la propia Martha Lucía Zamora, que el país ya ha empezado a conocer. Pero permítanme citar, con simple ánimo ilustrativo, otros nombres: Nubia Herrera, exprocuradora delegada en asuntos penales; María Teresa Garcés, exconstituyente; Sandra Jeanette Castro, exjefa de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía; Clara Inés Vargas, exmagistrada de la Corte Constitucional; Lucía Arbeláez, exmagistrada del Consejo de la Judicatura, o Patricia Linares, exprocuradora delegada en derechos humanos. Y hay muchas otras que no conozco o no cito por límites de espacio. Pero es claro que el presidente puede conformar una terna femenina de lujo.

lunes, 12 de marzo de 2012

Interés general

Por Fransisco Santos (El Colombiano).
Domingo 11 Marzo 2012

Fransisco Santos: Interés generalParto de un presupuesto: una democracia plena es la que protege a las minorías y a los más débiles miembros de una sociedad.

Alexis de Tocqueville , en La Democracia en América (1835), veía como una de las grandes amenazas a este sistema político, lo que denominó "la tiranía de las mayorías".

Es más, el derecho moderno y las cortes constitucionales, de gran activismo en las últimas décadas, enfatizan el derecho del individuo y de las minorías, y la garantía del Estado a estas, incluso, por encima de los deberes ciudadanos o de los derechos de las mayorías.

¿A qué viene esto? Pues a que el equilibrio entre el interés general y el individual parece estar hoy en nuestro país en una lucha que puede desembocar en errores inmensos, de grandes consecuencias para el país.

Tres ejemplos: las represas Porce IV y el Quimbo, las protestas de Transmilenio en Bogotá y las obras de infraestructura vial.

En cada uno de estos casos, el interés general queda a merced del particular.

Las dos represas tienen problemas. Porce IV se frenó. En unos casos por un supuesto detrimento ambiental que cualquier juez interpreta a su arbitrio y, en otros, por invasiones organizadas de avivatos que pretenden que el Estado les restablezca un derecho que no tienen, y que un juez igual decide sin mayores elementos de juicio que sí.

En Transmilenio, una justa protesta usurpa calles y modo de transporte de cientos de miles de ciudadanos y los protestantes se quejan cuando la Policía trata de restablecer el orden.

Es más, escuché a un joven decir que si la negociación no es en la calle (por encima del derecho del resto de ciudadanos) no levantan la protesta.

Y las obras viales en las ciudades y campos del país llenos de muelas por cuenta de avivatos que, muchas veces sin pagar ni siquiera impuestos, quieren el oro y el moro por su pedazo de tierra.

En Colombia, la mezcla de abusos por parte del Estado (por acción u omisión), la ausencia de autoridad y reglas claras de juego y, además, de un árbitro que de manera pronta y lógica resuelva esos diferendos nos está llevando a que la vía de hecho sea la alternativa.

Unos pocos se toman la representatividad de todos, bloquean o irrumpen y quedan de voceros muchas veces con complicidad de los medios, que les otorgan legitimidad.

En Francia, si se va a expropiar le pagan al ciudadano el monto por el que paga impuestos. Acá eso sería visto como un abuso o un atropello.

Acá se toman predios, universidades, calles y destruyen inmuebles y no hay sanción judicial o social. No se trata de que no protesten, pero no usurpando el derecho del otro ciudadano. La protesta debe llegar hasta donde comienza el derecho del otro.

Una Colombia con apagones, una Colombia con inmensa riqueza enterrada (o en manos de ilegales) mientras abunda la pobreza, una Colombia sin las vías que el desarrollo necesita, una Colombia sin el modelo más innovador de transporte urbano, hoy ejemplo en el mundo a pesar de los problemas, es lo que vamos a tener si no recuperamos el principio de autoridad, que de nuevo se está perdiendo.

lunes, 5 de marzo de 2012

El suicidio

Por Lisandro Duque Naranjo (El Espectador).
Domingo 4 Marzo 2012

Lisandro Duque Naranjo: El suicidioMe contaba un psiquiatra que hay fechas y horarios en los que los índices universales del suicidio se incrementan. Los 31 de diciembre, por ejemplo, son días en los que esa práctica es más previsible que en cualquier otro. Se sobreentienden las razones.

En cuanto a días normales, los horarios preferidos para autoeliminarse son entre las cinco y las ocho, de la mañana o de la noche, lapsos que corresponden respectivamente a lo que llamó “aura matinal o vespertina de la angustia”, que no me cabe en esta columna explicar, pero que ya los interesados podrán averiguar, ojalá no para matarse.

Respecto a lugares ideales para la trágica decisión, son bastantes según las ciudades y las épocas. De mi propia cosecha citaré algunos de Colombia que quizá ya han pasado de moda. El salto del Tequendama, por ejemplo, atraía a los despechados sentimentales que lo descontinuaron cuando la hermosa cascada se convirtió en una monumental cloaca.

El noveno piso del Palacio Nacional de Medellín, durante años, fue el preferido por los suicidas para tirarse a la calle. Habiendo tantos edificios, a esos aburridos con la vida, sin embargo, no les importaba ser originales, sino continuadores de la triste proeza de quienes se habían arrojado antes desde ahí mismo, convirtiéndolo en un lugar ceremonial. Algo hay de cofradía póstuma y anónima de desesperados en esa larga lista.

Llevaba pocos años de inaugurado el viaducto de Pereira, un voladero al que no se le ve el final allá abajo, cuando encontrándome en esa ciudad leí en un recuadro especial de la primera página de un periódico local este texto: “A 85 subió ayer el número de suicidas en el viaducto”. Y luego daban el nombre del muerto. Varios meses después, en el mismo punto del periódico, la cifra había llegado ya a 92.

Me inquietó esa contabilidad sistemática, como de fluctuación del dólar o del precio del café, y le dije a Germán Ossa, crítico de cine de ese diario, que hablara con el director para que no ritualizara tanto esa información, pues me temía que ese método pudiera incentivar nuevos suicidios, al menos desde ese lugar. Ignoro si Germán habló el asunto y si le pararon bolas. De haber sido así, es muy probable que potenciales suicidas hayan desistido de sus intenciones mientras buscaban un sitio igual de majestuoso y de publicitado, que supongo no encontraron. A lo mejor se salvaron las vidas de quienes no querían perecer sin el estilo que a la lamentable decisión le otorga esa espeluznante y bella obra de ingeniería.

Los dos curas que a comienzos de este año, en un pacto de amor, pagaron a sicarios para que los mataran, marcan una adecuación del suicidio a la forma nacional de perecer más frecuente: la del atentado personal. Se equivocaron fue al suponer que ese doble homicidio quedaría impune, tal y como lo querían y según la costumbre.

Menos mal que de la revelación de su secreto nunca supieron.

La novia y el novio adolescentes que en Medellín, hace una semana, se arrojaron de un puente, sí apelaron a la forma clásica del pacto suicida por amor y se entregaron a la muerte como Romeo y Julieta. Paz en sus jóvenes tumbas.

El psiquiatra me contó, además, que en Colombia —a diferencia de Europa donde son organizados hasta para matarse—, las cifras y proyecciones acerca del suicidio se rompen a cada rato, pues aquí por asuntos pasionales, o por escasez de plata, un hombre mata a la mujer y a los hijos, y después se pega un tiro, sin respetar horarios, ni fechas, ni lugares simbólicos, y mucho menos estadísticas.

‘APAPORIS’. Y hablando de romper tendencias, el director Antonio Dorado ha roto la de los exhibidores de no programar documentales, y con su largometraje Apaporis se ha instalado exitosamente en las salas de cine. Enhorabuena.


Ver también: Suicidio: el sueño de muchos, la pesadilla de otros por Gina Lorena Riascos.

lunes, 27 de febrero de 2012

¿Estudias o trabajas?

Por Piedad Bonnett (El Espectador).
Domingo 26 Febrero 2012

Piedad Bonnett: ¿Estudias o trabajas?"Yo tuve veinte años —escribió el escritor y filósofo francés Paul Nizán— y no dejaría que nadie dijera que esa es la edad más bella de la vida”.

Entiendo sus palabras, que parecieran contradecir el lugar común, pues a esa edad o un poco antes la sociedad le hace al muchacho una pregunta definitiva, que es recibida casi siempre con incertidumbre: ¿qué vas a hacer? O peor aún: ¿qué vas a ser? Se ha llegado a la edad de las definiciones.

Sobra decir que muchísimos jóvenes no tienen opción y se dedican al “rebusque” o a hacer aquello a lo que su circunstancia los condena: los trabajos más duros, los mismos que hicieron sus padres y sus abuelos. Nos duelen esos jóvenes, pero también, y tal vez más, los que aspirando a superar con estudio la condición en que se criaron, se estrellan con un mundo que les hace muy difícil la tarea. Puede ser el caso de Wilson, hijo de un fontanero, que sabe dibujar y querría ser diseñador o arquitecto, pero que no pasa en ninguna universidad porque su escuela no lo preparó bien y debe resignarse, por ahora, con ayudarle a su padre. O de Mabel, que cursó Sistemas en un instituto dudoso, el único que pudo pagar, y cansada de pasar hojas de vida sin ningún resultado se rinde a ser empacadora en un gran almacén de cadena mientras “algo sale”. Pero también está Andrés, egresado de biología de una universidad de prestigio, que con un préstamo hizo en el exterior una maestría y un doctorado y cuando llega al país se encuentra con que no hay sino ocasionales trabajos free-lance que no le permiten ni siquiera cancelar la deuda. “Si no encuentras trabajo, haz otra maestría”, trinaba alguien hace poco. Y es que, según la Cepal, Colombia tiene uno de los índices más elevados de desempleo juvenil en América Latina. La rabia, la desesperanza, el resentimiento, son sentimientos que necesariamente afloran en los jóvenes que ven truncadas una y otra vez sus expectativas de estudio y trabajo.

En un país donde una buena cantidad de gente se enriquece a través de la corrupción, el narcotráfico y el contrabando, elevar el nivel educativo de sus jóvenes y ayudarlos a entrar en el mercado tendría que ser una prioridad del Estado. Pero la señal que éste manda no es nada buena. Según el Observatorio Laboral para la Educación, mientras un ingeniero de petróleos o un geólogo recién graduado gana, en estos tiempos deslumbrados por la locomotora minera, seis o siete veces el salario mínimo, los profesores siguen siendo los trabajadores peor pagados. Más aún si son maestros de preescolar o de lengua castellana y literatura, pues su sueldo no llega siquiera a los $900.000 pesos. Eso hace que la delicadísima tarea de educar a nuestros niños esté en manos o de unos pocos apasionados o de los que no pasaron en otras carreras, como me confesaba un estudiante de educación hace poco. No nos extrañe, pues, que estemos en la cola de las pruebas internacionales de matemáticas y lenguaje, que nuestros adolescentes salgan de la escuela sin comprender lo que leen y sin poder escribir correctamente un párrafo y que ser maestro sea la última opción que un muchacho contemple.

En medio de este desolador panorama leo dos noticias alentadoras: que Colfuturo formará con recursos de las regalías a 50 profesionales de lugares con pocos doctores como Chocó o La Guajira, y que la ONG Enseña por Colombia acaba de seleccionar a un grupo de recién egresados destacados para que enseñen por dos años en colegios con población vulnerable. Dos iniciativas pequeñas pero esperanzadoras, siempre y cuando los profesionales tengan luego buenas propuestas de trabajo en sus regiones y el de la ONG sea un proyecto de largo aliento y en continua expansión.

lunes, 20 de febrero de 2012

Los tiempos están cambiando

Por Héctor Abad Faciolince (El Espectador).
Domingo 19 Febrero 2012

Héctor Abad Faciolince: Los tiempos están cambiandoLa película tiene el color de mi infancia: los años 60.

La reconstrucción es perfecta: la ropa, los muebles, las calles, los carros, el corte de pelo y, sobre todo, el quiebre en las costumbres cotidianas, el progreso moral que se dio en esa década. The Help (Historias cruzadas, aunque debería llamarse Servicio doméstico), como en su momento La cabaña del tío Tom, señalan un cambio de época. En ambos casos las tintas se recargan un poco, la realidad maniquea de blancos y negros tiene algo esquemático y sentimental, pero es precisamente eso lo que permite que todos entendamos claramente el problema. Exagerar, muchas veces, es la mejor forma de hacerse entender.

Trato de explicarme: la novela de Harriet Beecher Stowe (publicada en 1852) sirvió para que el gran público norteamericano entendiera por qué era urgente abolir la esclavitud y por qué había una ética superior en los abolicionistas que en los partidarios de mantener el esclavismo. Cuando Lincoln, durante la Guerra Civil, conoció a Stowe, dice la leyenda que exclamó: “¡Conque usted es la mujercita que inspiró esta gran guerra!”. Y es que las novelas son más importantes de lo que los críticos piensan: las novelas consiguen desarrollar la imaginación moral de las personas; hacen que los lectores se salgan de sí mismos y vean la realidad desde el punto de vista del otro.

Las buenas películas consiguen lo mismo y The Help nos sitúa en un momento en que se dan pasos que parecen pequeños, pero que son gigantescos en el camino de la civilización. Cuando hablan del siglo XX, los intelectuales —con sus eternos lentes de color macabro para ver el 900— suelen fijar su atención en la primera mitad: Hitler, Mussolini, Stalin, las dos grandes guerras, Hiroshima y Nagasaki: una carnicería tras otra. Se les olvida señalar que todos aquellos dictadores fueron derrotados y que las bombas nucleares nunca se han repetido. No sólo la segunda mitad del siglo XX, hasta hoy, es la más Larga Paz de la historia moderna (entre los países ricos), sino que ha sido el escenario de una revolución extraordinaria: la de los derechos civiles, la revolución humanitaria.

En un momento clave de la película se oye una canción, la canción que para muchos fue el himno del movimiento por los derechos civiles (por la liberación de la mujer y la libertad de los gays, contra la segregación de los negros y el maltrato infantil): “The Times They Are A-Changin’,” de Bob Dylan (para oírla: http://bit.ly/920uQx). La canción le avisa a todo el mundo (congresistas, políticos, escritores, padres de familia) que los tiempos están cambiando y que los perdedores van a empezar a ganar.

Lo que en The Help es historia pasada de los años 60 estadounidenses, en Colombia es presente. El problema ético del servicio doméstico ha sido siempre un tormento en mi cabeza. He escrito mucho sobre “las muchachas del servicio”, como se les dice aquí, y ellas están tan presentes en mi imaginación y en mis libros como mis hermanas. El buen trato, el salario decente, las prestaciones sociales legales, el horario adecuado, los descansos, no atenúan la culpa. Viven en nuestras casas, en familia, pero no son de la familia, y obedecen; hay una relación subordinada. Y algo más grave: quizás echarlas, prescindir de ellas, sea incluso más infame que contratarlas, al menos aquí, hoy. Ver esta película nos refresca esa culpa y aviva el dilema moral.

Cuentan que cuando Uribe visitó a ese extraño presidente de Estados Unidos que fue Jimmy Carter, dos cosas lo sorprendieron: que le pidiera que no aspirara por segunda vez a la reelección y que él mismo le hiciera y le sirviera el café en la cocina, pues no tenía empleada del servicio. Esa visión desapegada del poder (y del servicio) indica que de nuevo “los tiempos están cambiando”. Nosotros, como siempre, vamos detrás. Yo, por lo pronto, he invitado a Rosa, la muchacha que viene a mi casa tres veces por semana, para que vaya a ver la película con una amiga.

lunes, 13 de febrero de 2012

El miedo manda

Por Armando Silva (El Tiempo Colombia).
Viernes 10 Febrero 2012

Armando Silva: El miedo mandaLa felicidad es lejana, cuando no es propia, mientras los miedos son cercanos, aun los lejanos.

El miedo contagia, la felicidad mucho menos.

Cada día se nos asusta más y aparecen nuevos motivos de consternación social. La actual sociedad de dominio de la técnica, los medios y la información, que se supondría haber superado ese padecimiento atávico de terror a lo desconocido, antes bien usa sus mismos instrumentos para generar más temores. Si uno, por ejemplo, sigue los telenoticieros nacionales en Colombia, una de las naciones campeonas en el subgénero terror, puede ver cómo las noticias se estructuran alrededor de temas miedosos. El año pasado lo terminanos con niñas violadas, en colegios, casas, por sus padrastros. Enero fue el de las balas perdidas, en la calle, buses, centros comerciales; febrero arrancó con quemadas de rostro con ácidos y, en fin, lo que era acción excepcional de un psicópata suelto se nos va metiendo en los espacios que se creían más resguardados. Y todos esos nuevos miedos son animados por nuestros monstruos mayores: Farc, bacrim, paras, narcos. O sea, tema no nos falta y el ingenio mediático sabrá encontrar su dosis cotidiana.

La pregunta podría ser esta: ¿por qué los miedos se propagan con más facilidad y certeza que otros sentimientos como la felicidad o la alegría? Si un televidente ve a un pueblo lejano bailando y festejando dichoso algún motivo, lo reconoce y puede pensar, lejano, "gente feliz". Pero si lo que observa es un terremoto, entonces puede sentir, cercano, "esto me puede pasar". Ello podría hacer pensar que la felicidad es lejana, cuando no es propia, mientras los miedos son cercanos, aun los lejanos. El miedo contagia, la felicidad mucho menos.

Es cierto que nuestra memoria humana es más susceptible de recordar las catástrofes y el dolor que los momentos apacibles, pero hay también una parte de la contemporaneidad que actúa a favor de la turbación. Internet, sea otro caso, ya tiene su propio miedo que se venía cultivando y al fin lo poseyó: conciencia colectiva de la corruptibilidad del sistema. El gran hermano que nos miraba distante se instaló como simple ladrón. Ahora entra a nuestras cuentas y nos saquea, nos borra. Se pasó del hacker al cracker, vulgar desbaratador de cuentas del ciudadano común.

Dos circunstancias ayudan a dimensionar el panorama. Nunca como ahora se ha usado el miedo como arma política y también es el hecho más rentable que tenemos, incluso más que la belleza. Ser bello atrae. Pero el miedo es más productivo porque nos mantiene alertas, en movimiento. Por esto define un tipo de sociedad global, que no es bella sino asustada.

El Alcalde de Bogotá acaba de anunciar que podríamos ser objeto de un ataque terrorista.

lunes, 6 de febrero de 2012

Equidad

Por Betto (El Espectador).
Jueves 2 Febrero 2012
Betto: Equidad (02.02.2012)

En este sentido...

En defensa del honor

Por César Castaño* (Semana.com).
Jueves 2 Febrero 2012

César Castaño: En defensa del honorEl fallo contra el Coronel Luis Alfonso Plazas Vega es una flagrante injusticia que abre camino a todas las que siguen.

El asalto a sangre y fuego al Palacio de Justicia a manos de la columna “Iván Marino Ospina” del M-19, es quizá una de las páginas más oscuras en la historia de los grupos terroristas en Colombia. Más allá de relatar lo que ya se conoce a través de los medios, vale la pena recordar aquellas motivaciones con que pretendieron, los extremistas, justificar la llamada operación “Antonio Nariño por los derechos del hombre”. Pero a la vez comprender, el impacto que provoca en la sociedad y sus Fuerzas Militares, un fallo marcado por claros intereses políticos.

En un pasquín publicado por el M-19¸ el 11 de noviembre de 1985, bajo el título “Oiga hermano” los guerrilleros expusieron, en cinco páginas, su versión de lo sucedido durante la toma del Palacio de Justicia. En uno de sus apartes titulado “El M-19 sí responde”, aducen algo que a todas luces es contradictorio “Nuestra defensa estaba organizada en base al enfrentamiento militar no a la toma de rehenes…”. ¿Acaso no sabían que habían perpetrado un violento secuestro contra quienes eran el símbolo de la justicia? ¿Serían tan ingenuos al pensar que esa toma de rehenes no generaría enfrentamientos que pondrían en riesgo la vida de los magistrados?

Estas inquietudes fueron resueltas por los organismos de seguridad de la época, quienes encontraron los planes originales de la infausta operación. En ellos los jefes insurgentes daban claras instrucciones sobre el proceder de cada miembro, con un detalle que presagiaba la violencia que encarnarían sus acciones. El plan ordenaba: “El segundo pelotón irá al asalto y control del tercero y cuarto pisos – decía el documento hallado en la casa con el número 8 – 42 de la calle 6ª sur - su misión es tomar los rehenes fundamentales - magistrados - que están allí. Para ello se aniquilará (sic) a las fuerzas enemigas y se concentrará a los primeros y segundos en las respectivas salas de sesiones”.

El conocimiento de este plan de guerra, deslegitimaría la mentirosa trama presentada días después, en un comunicado en el que endilgaban toda la culpa al establecimiento, vale decir a quienes actuaron cumpliendo con su deber. En ese texto aparecen como firmantes dos nombres que llaman la atención: Antonio Navarro por el mando central y Gustavo Petro por la dirección nacional.

Pero si hay una gran falacia en esta historia del horror, son los motivos “revolucionarios” que invocaron los guerrilleros para justificar la cruenta toma del palacio. En un aparte, inserto en el segundo punto del comunicado del 11 de noviembre, se refieren de manera casi altruista al propósito que tenían “Fuimos a la Corte Suprema de Justicia, en búsqueda de más amplios horizontes para el ejercicio de la democracia y con la decisión de abrir nuevos caminos a la posibilidad irrenunciable de lograr la paz mediante el diálogo…”.

Por fortuna se pudo conocer, tiempo después, lo que en verdad alentó la toma: una oscura alianza entre narcos y guerrilleros, puesta al descubierto por la Comisión de la Verdad sobre el holocausto del Palacio de Justicia. Ésta, en el informe publicado el 15 de noviembre 2006, concluyó que hubo conexión del M-19 con el cartel de Medellín, en otras palabras la famosa operación por la democracia, fue sencillamente un mandado al narcotráfico. Un dato curioso lo confirma, pues precisamente el día de la toma la única Sala de la Corte que debía sesionar, como en efecto lo hizo, era la Constitucional que había sido citada para debatir la ley aprobatoria del tratado de extradición, algo que preocupaba en extremo a los narcotraficantes, en especial a Pablo Escobar quien fuera amigo de Iván Marino Ospina. Según John Jairo Velásquez, lugarteniente del capo, por ese trabajo los narcos entregaron al grupo terrorista, inicialmente, dos millones de dólares.

Este lamentable episodio que costó la vida a colombianos ilustres, pero además a personas igualmente valiosas que allí se encontraban, dio inicio a un largo proceso jurídico, en el que los militares han sido acusados por varios delitos, en especial el Coronel Alfonso Plazas Vega. Sin dejar de lado los demás implicados, quienes han soportado su propio calvario, el caso del Coronel se ha convertido en emblemático, no sólo por la férrea defensa que ha hecho de su inocencia, sino por haber sido el militar que, en su momento, apareció en medios de comunicación dando declaraciones.

Para entender un poco lo que ha sido este proceso vale la pena recordar que el 13 de noviembre de 1985, la Corte Suprema de Justicia creó un Tribunal Especial de Instrucción para adelantar una investigación sobre lo ocurrido. El mismo estaba conformado por dos magistrados, con apoyo de diez jueces especiales y más de treinta jueces auxiliares. El 31 de mayo de 1986 el Tribunal dio por terminadas sus labores, señalando como únicos responsables de los delitos cometidos a los miembros del M-19, haciendo además un elogio de la actuación de la fuerza pública.

En mayo de 1990 la Procuraduría estableció la falsedad de las acusaciones de un ex agente de policía, de apellido Gámez Mazuera, por lo cual se abstuvo de abrir investigación disciplinaria contra el Coronel Plazas y los demás acusados. Sin embargo, tras 22 años de ocurridos los hechos, la fiscal Ángela Buitrago vinculó al oficial como coautor de los delitos de secuestro agravado y desaparición forzada agravada pues, según sostuvo, estaba relacionado con la presunta desaparición de algunas personas que habrían salido con vida del Palacio de Justicia.

En febrero de 2008, la fiscal Buitrago dictó resolución de acusación contra el Oficial, lo cual posteriormente derivaría en la sentencia de 30 años que profirió la juez María Stella Jara, atendiendo los argumentos de la representante del ente acusador. Ninguna de las funcionarias, allegó jamás una sola prueba que permitiera inferir la responsabilidad del Coronel Plazas quien, pese a la falta de evidencias, fue condenado.

Así las cosas el proceso llegó en 2010 al Tribunal Superior de Bogotá, donde tres magistrados de la Sala Penal completaron su estudio, para finalmente confirmar la sentencia. Un hecho que sin duda, ha desatado una gran polémica en la opinión pública pues se evidencia, claramente, una línea argumentativa más política que jurídica.

Tras la lectura del extenso documento, llaman la atención los argumentos esgrimidos por el magistrado Hermens Darío Lara Acuña, en un salvamento de voto que ocupa algo más de 300 páginas. En estas aparecen diversos cuestionamientos que dejan en evidencia la precariedad de las acusaciones, y la ausencia de pruebas que señalen la responsabilidad del Coronel. Para Lara Acuña, la teoría de la estructura organizada de poder no funciona. Pero además destruye el rumor infundado acerca de que hubo “un plan determinado con antelación por el Ejército para permitir el ingreso del grupo guerrillero al palacio de justicia”, lo cual “no fue comprobado”, pero que finalmente “genera falsas expectativas”, apunta el jurista.

En otros apartes dice “…considero que la sentencia absolutoria es la decisión que ameritaba dictarse… por no encontrarse probado su compromiso penal a ningún título en la desaparición forzada… hicieron falta verdaderas pruebas, pues, no se encuentra una sola creíble … De acuerdo con este panorama, se imponía la absolución del Coronel Luis Alfonso Plazas Vega y, por consiguiente, su libertad” . Continúa el magistrado su exposición de motivos “Se debe investigar a todos aquellos que han falseado hechos, han creado escenarios y los han recreado mal, pero han sido tenidos en cuenta en este proceso para cimentar la condena del procesado”. Ojalá con el tiempo y en manos de una justicia no politizada, se logre establecer quién o quiénes, y bajo qué intereses recrearon esta infamia.

Pero además el Tribunal, cuyo fallo hay que acatar aun si no se está de acuerdo, dispone que el Ministro de Defensa y los Altos mandos militares, pidan perdón públicamente. No imagina uno a estos funcionarios pidiendo perdón - de espaldas al Palacio Liévano - por la afrenta cometida contra la sociedad, algo que según la procuraduría “Desborda el principio de limitación que gobierna la decisión del tribunal penal, en tanto sanciona la institucionalidad Castrense, olvidando que el proceso en ciernes tuvo como único procesado al señor Coronel Plazas Vega”.

Sería absurdo ir en contra de las ceremonias de perdón y reconciliación, pues son parte fundamental en los procesos de resolución de conflictos. Pero esta en particular no responde a ese tipo de situaciones, por tanto exigir que se cumpla es someter a una innecesaria humillación a generales en actividad, quienes representan a miles de hombres que integran las Fuerzas Militares. Comandantes que han enfrentado por años a los terroristas, y se ven abocados al cumplimiento de una acción, con claro tinte político, que tendría imprevisibles consecuencias para la moral de combate, en medio de un conflicto que aun no termina. Pero además debe tenerse en cuenta el efecto sobre los ciudadanos, pues no es posible que el país olvide tanto hecho criminal cometido por quienes, en nombre de la revolución y bajo la amenaza de las armas, han sometido a los peores vejámenes al pueblo colombiano.

¿Por qué tal ensañamiento contra las Fuerzas Militares? Ese interrogante no solo se lo hacen los ciudadanos del común, sino también oficiales suboficiales y soldados, que se cuestionan sobre si ese esfuerzo que desarrollan a diario, enfrentando delincuentes y terroristas en medio de enormes entuertos jurídicos, será castigado en el futuro.

El sabio y coronel Francisco José de Caldas, en un discurso pronunciado en 1814, apuntaba “El honor militar es la primera virtud militar”, pero además hacía énfasis en que “El honor es el que arrostra todos los peligros, el que hace sufrir con alegría las vigilias, el hambre, la sed y todas las inclemencias…”. Razón tenía el inmolado prócer, pues no hay algo más duro de enfrentar para un Soldado que verse cuestionado en su honor, peor aún cuando la justicia, aquella que defiende a costa de su vida, le exige pedir perdón por algo que no ha cometido.

Ojalá no se abra la puerta a la injusticia en otros casos contra militares, pues si bien las decisiones judiciales deben ser respetadas y acatadas, ellas no pueden convertirse en instrumento de venganza política. Hay que recordar con el debido respeto con quienes administran justicia, que para que esta funcione ha de ser ciega e impartirse sin discriminación, siendo condición esencial el que todos los colombianos, con o sin uniforme, puedan igualarse frente a ella.

*Miembro de la Academia de Historia Militar

lunes, 30 de enero de 2012

El Rasputín de la Fiscal

Por Diego Martinez Lloreda (El País.com.co).
Jueves 26 Enero 2012

Diego Martinez Lloreda: El Rasputín de la FiscalEjerció una enorme influencia sobre la mujer más importante del régimen; de hecho, tenía un enorme éxito con todas las damas, gracias, en especial, a “su verbo fácil y calculadamente ambiguo” y a su enorme carisma.

No me refiero a Carlos Alonso Lucio, el controvertido esposo de Viviane Morales, sino a Grigori Yefímovich Rasputín, el monje que se convirtió en el verdadero poder en Rusia durante los últimos años de la época zarista, gracias a la influencia que llegó a tener sobre la zarina Alejandra, esposa de Nicolás II.

Lucio es el Rasputín colombiano. Y su zarina es, para desgracia nacional, la Fiscal General de la Nación, con quien está casado por segunda vez. En realidad, al lado de Lucio, Rasputín era un boy scout que simplemente se aprovechó de las supersticiones de la zarina, para controlarla a su antojo y por ahí derecho manipular a su marido.

Pero Rasputín, a diferencia de Lucio, no fue guerrillero ni tuvo vínculos con capos de la droga, ni fue ideólogo de los grupos de autodefensa. Ni tampoco fue condenado por el delito de estafa.

Lo que sí tienen en común ambos personajes es su capacidad para manipular a la gente. En especial a las mujeres. Como Rasputín, Lucio es un tipo carismático, “de verbo fácil y calculadamente ambiguo”, cuyo prontuario con el sexo femenino es casi tan extenso como el que tiene con la justicia. Entre sus conquistas en el terreno amoroso se cuenta Ingrid Betancourt, con quien hizo pareja en el Congreso y en escenarios menos monótonos.

Otro parecido entre el Rasputín ruso y el colombiano: ambos intentaron darle un tinte místico a sus manipulaciones. Rasputín era un monje ortodoxo, mientras Lucio, como ha hecho tanto bandido para lavar sus faltas pasadas, ahora posa de pastor cristiano y, biblia en mano --como apareció Iván Moreno en la audiencia que le realizó la Procuraduría-- se dedica a pregonar la palabra de Dios.

No creo que los colombianos podamos dormir tranquilos sabiendo que nuestra Fiscal General todas las noches pernocta con la reencarnación de Rasputín. Sobre todo porque cuando a Viviane la nombraron Fiscal General de la Nación, ella estaba separada de él. Y, oh coincidencia, les revivió el amor al poco tiempo de producirse esa designación. Podría apostar a que fue Lucio quien tomó la iniciativa de reconstruir la relación.

Tampoco debe ser gratuito que ahora Lucio funja de pastor cristiano: él, que conoce a Viviane íntimamente, sabe que es una fervorosa creyente y, por ende, más vulnerable a comerse la carreta del pastor Lucio.

No es coincidencia que quienes primero cuestionaron la conveniencia de que la Fiscal General tenga semejante marido hayan sido columnistas mujeres. Ellas, más por mujeres que por columnistas, saben bien la influencia que puede ejercer sobre una dama un personaje como Lucio. Máxime si está tan enamorada como para volver a recibirlo, sabiendo los cuestionamientos que tal unión le iba a generar.

La Fiscal sólo tiene dos caminos para salir de la encrucijada en la que se metió al casarse con Lucio. O se separa o deja la Fiscalía. Y como pedirle lo primero sería una imperdonable intromisión en su vida privada, no queda sino recomendarle lo segundo.

lunes, 23 de enero de 2012

Los desafíos de la restitución de tierras

Por Rodrigo Uprimny (El Espectador-Opinión).
Lunes 16 Enero 2012

Rodrigo Uprimny: Los desafíos de la restitución de tierrasLa restitución de tierras, que parece estar empezando en serio con la entrega el jueves pasado de la finca Las Catas a 164 familias campesinas desplazadas, es un paso necesario. Pero no sólo será muy difícil lograr resultados significativos sino que, incluso si es exitosa, la restitución es insuficiente para consolidar la paz, la democracia y la justicia en el sector rural.

La restitución es necesaria primero y ante todo por razones éticas. La mínima decencia nos obliga a hacer justicia a los millones de desplazados, que fueron despojados de sus tierras y vieron sus vidas truncadas. No podemos legitimar fortunas obtenidas a costa del sufrimiento de las víctimas.

La restitución es imperativa también por razones políticas: debemos privar de sus beneficios y sus bases económicas a las organizaciones criminales que impulsaron el despojo. Sólo podremos consolidar nuestra precaria democracia colombiana si esos poderes antidemocráticos son puestos en cintura.

Pero este proceso, tan importante, enfrenta enormes dificultades.

Las experiencias de restitución en otros países, como en Bosnia o Sudáfrica, se intentaron en general una vez terminado el conflicto armado o derribado el régimen opresor, lo cual no sucede en Colombia. La guerra continúa y muchos de los poderes que han estado detrás del despojo siguen dominando en muchas regiones. Los desafíos de seguridad son entonces enormes, no sólo para las víctimas, sino también para los funcionarios que adelantarán esos procesos.

Existen además problemas jurídicos serios. El proceso judicial de restitución, previsto en la Ley 1448, modifica muchas de las reglas clásicas del derecho civil, al establecer, por ejemplo, presunciones de ilicitud de las compras de tierras en ciertas zonas de violencia y desplazamiento. Estas modificaciones son necesarias, pero ¿será que nuestros jueces, que fueron formados en el respeto casi sacrosanto al Código Civil, podrán asimilar y aplicar este nuevo derecho civil transicional?

Pero seamos optimistas. Supongamos que los problemas de seguridad son resueltos y las autoridades están a la altura del desafío. Y que entonces, en pocos años, se logra la devolución de la casi totalidad de las tierras despojadas. ¿Podemos quedar tranquilos porque se hizo la tarea?

La respuesta es desafortunadamente negativa, porque antes del despojo de las últimas décadas, la propiedad agraria ya estaba muy concentrada y muchos campesinos vivían en la pobreza extrema. Colombia vivió entonces una verdadera contrarreforma agraria, pues eso fue el despojo, pero sin que previamente hubiera habido una genuina reforma agraria. Además, el modelo de desarrollo rural de los últimos años, fundado sobre todo en las empresas agroindustriales, no ha sido favorable al campesinado ni a los grupos étnicos. Existe entonces el riesgo de que muchos desplazados a quienes les retornen su tierra, puedan perderla, a la vuelta de algunos años, pero por razones económicas.

No basta entonces con borrar las consecuencias del despojo por medio de la restitución. Son necesarias medidas complementarias, que logren una mayor equidad; es, pues, imperativo que Colombia adopte una reforma rural integral, como la propuesta por el reciente informe de desarrollo humano del PNUD, que prevea un lugar productivo digno al campesinado y a los grupos étnicos. Pero desafortunadamente algunas de las propuestas gubernamentales parecen ir en la dirección contraria, pues refuerzan el papel de las empresas agroindustriales.

El gobierno Santos merece todo el apoyo por su compromiso con la restitución, pero también una vigilancia crítica para que no borre con el codo (el modelo de desarrollo rural) lo que pueda estar haciendo con la mano (la restitución).

*Director del Centro de Estudio “DeJuSticia”.


En este sentido...

Betto: Desalojos (21/01/2012)


Autor: Betto (ver más)
Título: Desalojos (21/01/2012)

lunes, 16 de enero de 2012

Otra vez la farsa (ejemplo)

Por Antonio Caballero (Semana.com-Opinión).
Sábado 14 Enero 2012

Antonio Caballero: Otra vez la farsaFarsa, la de persistir en fingir que se ignora que el motor de la violencia en colombia es la rentabilidad desaforada del negocio de las drogas prohibidas.

Una ‘banda criminal’ (una ‘bacrim’, como las llaman desde hace tres o cuatro años), la de los ‘Urabeños’, decretó un ‘paro armado’ en seis departamentos de la Costa Caribe con motivo de la muerte de su jefe, ‘Giovanny’: “en retaliación a lo sucedido”, explicaba su panfleto de advertencia. El presidente Santos salió a romper ante las cámaras de la televisión el panfleto intimidante, con desprecio. Pero el paro se cumplió en veinte o treinta pueblos y ciudades, de Turbo a Santa Marta, de Sincelejo a Medellín. Decían los ‘Urabeños’: “Queda suspendido todo en general, comercio, transporte, alcaldías y demás entes de control. No queremos a nadie andando y haciendo ninguna labor”. Y todo en general se paró. Pudo más el temor a los criminales que la confianza en la protección de las autoridades. No sin razón. Comentaba el alcalde de uno de los municipios afectados: “Uno no puede evitar el miedo de la gente, sobre todo por el pasado que han vivido”. Guerrilla, paramilitarismo, ahora ‘bacrim’. Y detrás, siempre, la droga.

Desde su Twitter, el expresidente Uribe criticó la impotencia del gobierno ante la amenaza diciendo: “Se necesita operaciones contundentes contra bandas criminales por ejm bombardeos, sin la excusa de que no son parte del conflicto”. Bombardeos: insensata propuesta. Como señaló el general Bonnet, antiguo comandante del Ejército y reciente gobernador del departamento del Magdalena, no es posible bombardear a “organizaciones móviles que viven en sus casas” en los pueblos. La sugerencia de Uribe recuerda la que hizo hace veinte años el alcalde de Nueva York, Ed Koch: un bombardeo de alfombra que redujera a cenizas la ciudad de Medellín para acabar así con el cartel del mismo nombre y matar a su jefe, Pablo Escobar, con lo cual se acabaría el narcotráfico.

Tanto Koch en sus tiempos como Uribe ahora parecen ignorar que el negocio del narcotráfico es eso: un negocio. No depende de la actividad de un hombre como Escobar o de un grupo como los ‘Urabeños’, sino de las condiciones del mercado: de la inmensa demanda universal que genera ganancias descomunales para la oferta, concentrada en unos pocos países tropicales productores de la droga (en este caso, de la cocaína). Ignorancia inexcusable en quien fue alcalde de Nueva York, que es la primera consumidora de drogas del mundo, y en quien fue presidente de Colombia, que es el primer país productor.

Ignorancia, o pura farsa. Farsa que, en el caso de Uribe (Koch está ya retirado, o tal vez muerto), sirve para ocultar el fracaso de otra farsa, que fue la de la desmovilización de los paramilitares: de 12 mil que eran se entregaron 36 mil (de los cuales solo la mitad entregaron las armas), y quedan 8 o 10 mil, que son los de las ‘bacrim’.

Las cuentas no dan. En cuanto a sus jefes, se reproducen como los patriarcas de la Biblia: Abraham engendró a Isaac, que engendró a Jacob, que engendró a José... etcétera. El actual jefe de los ‘Urabeños’, Darío Úsuga, es el hermano y sucesor del difunto ‘Giovanny’, quien a su vez heredó la organización y el control regional del negocio de ‘Don Mario’, quien la había heredado de ‘Don Berna’, quien la había heredado del ‘Patrón’ Pablo Escobar, el legendario jefe del cartel de Medellín con cuya muerte ni se acabó el cartel ni se acabó el negocio. Ni tampoco se acabó Medellín, ni su alcalde Álvaro Uribe, futuro gobernador de Antioquia, futuro presidente de Colombia, actual expresidente que propone desde su Twitter el bombardeo masivo de unos cuantos pueblos, en vista de que las muertes individuales o las extradiciones de los cabecillas no consiguen acabar con la violencia financiada por el narcotráfico.

Farsa, en fin, la de persistir en fingir que se ignora que el motor financiero de todas las formas de la violencia en Colombia es la rentabilidad desaforada del negocio de las drogas prohibidas. Mientras este subsista, es decir, mientras las drogas prohibidas sigan prohibidas, las formas de la violencia colombiana no harán otra cosa que sucederse las unas a las otras, cambiando de nombres o de jefes. Ya mencioné la lista de los cabecillas. Vale la pena mirar también la historia personal de cada uno. Así, el ‘Giovanny’ muerto por la policía en una finca de Urabá inició la carrera de las armas como guerrillero del grupo maoísta EPL (Ejército Popular de Liberación, que al desmovilizarse parcialmente, como se han desmovilizado todos los que lo han hecho conservó sus iniciales, pero cambió su nombre por el de ‘Esperanza, Paz y Libertad’). Desmovilizado el EPL, ‘Giovanny’ pasó a prestar servicios en las filas paramilitares de Daniel Rendón Herrera, alias ‘Don Mario’, y cuando este cayó preso se hizo cargo de la organización, heredando de paso su nombre, digamos, oficial: no el de ‘Los Urabeños’, que es el que le dan las autoridades, sino el de ‘Autodefensas Gaitanistas de Colombia’que se define así: “Somos un ejército que lucha por la reivindicación social y la dignidad de nuestro pueblo”.

Porque la farsa ha hecho metástasis.

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