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viernes, 25 de noviembre de 2011

Los indignados colombianos son los estudiantes

Por Carlos Liévano.

Por estos días los indignados ocupan planas en los medios internacionales y aunque el nombre de indignados se le atribuye al movimiento 15-M en España, los jóvenes han protagonizado innumerables y significativas manifestaciones a través de la historia, prueba de ello es el llamado mayo de 1968 y lo que quedó de él en Colombia con el movimiento estudiantil de 1971, por no mencionar otros casos.

Evento: La reforma a la ley de educación superior: ley 30; Mayo 10 del 2011Sin duda alguna, el año 2011 si ha sido el de los indignados. Comenzando por la ola de democratización de medio oriente donde los jóvenes jugaron un papel importante para que junto con la población civil tumbaran presidentes en Túnez y Egipto; continuando con los jóvenes de países europeos como Grecia, España, Italia, Inglaterra, Alemania y otros que se han cansado del modelo económico neoliberal que en la práctica ha demostrado ser un fracaso y protestan por más control a las entidades financieras, contra el constante recorte de los derechos fundamentales como la salud y la educación, y hasta por el medio ambiente y reformas democráticas.

Si bien los indignados en el mundo no solo son jóvenes y estudiantes, ellos juegan un papel clave en las marchas y manifestaciones por su espíritu joven, rebelde y crítico. Además porque tienen un permanente y cotidiano contacto con las redes sociales, las cuales en muchos casos han servido como medio efectivo de comunicación y masificación de los mensajes. Los indignados también son los trabajadores, los maestros, el comerciante, el empresario y hasta la ama de casa que directa o indirectamente se ven afectados por el modelo y la crisis económica con sus respectivas consecuencias, algunas de ellas ya mencionadas.

Mi posición es, que aparte de los trabajadores de Pacific rubiales y otras manifestaciones aisladas, los indignados colombianos principalmente han sido los estudiantes. A continuación voy a explicar el porqué de dicha afirmación: las constantes manifestaciones de los estudiantes este año que han colmado las principales calles del país tienen una sola causa, la reforma a la ley general de educación, la famosa ley 30 de 1992.

Cuál es la confrontación entonces entre la propuesta del gobierno y la posición de los estudiantes frente a ello? La propuesta del ministerio de educación habla de una ampliación de recursos para aumentar cobertura con calidad en la educación superior, más recursos para las universidades públicas y más créditos educativos con el ICETEX.

Marcha en contra de la reforma de la ley 30Si eso pinta tan bueno, entonces ¿por qué se oponen los estudiantes? es la otra pregunta. Se oponen porque desde hace 19 años no se incrementa la base presupuestal medida por el IPC, sin tener en cuenta que cada año aumenta la población estudiantil que debe ingresar a la universidad y gastos de funcionamiento y planta laboral, porque 22 de las 32 universidades públicas tienen un desfinanciamiento de 660 mil millones de pesos lo que las ha obligado a que en los últimos años el 50% de los recursos de su funcionamiento sea por autofinanciación de la misma universidad. Porque definitivamente no se resuelve el problema de financiación de la universidad pública que es a lo que debería apostarle el país para su desarrollo. Pero no, simplemente se quiere aumentar la cobertura para mostrar mejores resultados sacrificando de esta forma la calidad. El gobierno ahora se quita la responsabilidad de subsidiar una matrícula por subsidiar la demanda, es decir, dar un crédito educativo para que el mismo estudiante se financie su carrera educativa.

Los indignados estudiantes le apuestan a una educación que avance hacia la gratuidad y una mayor cobertura, que tenga altos estándares de calidad y que le sirva al desarrollo del país y al de sus propios intereses. Por eso, como los estudiantes chilenos, los estudiantes colombianos se encuentran en paro nacional indefinido y le han apostado a la movilización como el único camino para luchar contra las regresivas leyes del gobierno. Así como a derogar esta ley, a sentarse con el gobierno a construir una nueva ley de educación pues nunca se les ha tenido verdaderamente en cuenta. Mientras esas condiciones no se den, el paro nacional estudiantil será indefinido y los estudiantes seguirán siendo los indignados colombianos a la espera de que los demás sectores sociales del país se le sumen y los apoyen en su justa causa.

Que no se les llame desinformados ni se les estigmatice la protesta, que Santos y su ministra ni con mentiras ni con astucias lograra engañar a la comunidad universitaria.

jueves, 24 de noviembre de 2011

La ciudadanía no se queda en la cédula

Por Alejandra Galindo.

¿Indignados?... Yo los llamaría “Movimiento de rehabilitados mentales”. Ya era hora de que por lo menos unos pocos colombianos despertáramos de ese sueño sin fin, aquel que produce más aturdimiento y Alzheimer que una borrachera; lastima el efecto retardado de esta enfermedad y las consecuencias que han traído a nuestro país. La reciente ola, cabe resaltar que es emitida desde las principales potencias mundiales, ha traído un efecto positivo a Latinoamérica. Disculpen, se me olvidaba decir: ésta no fue iniciativa de los líderes políticos, el imperio norteamericano o los grandes monstruos económicos. Fueron y son personas como tú y como yo, ¡querido lector!, aquellas que critican aquel modelo neoliberal que prometía maximizar ganancias, comercializar sin restricción, la desregulación y entre otras políticas que traería verdaderos beneficios a nuestro pueblo colombiano, caso particular aplicadas por nuestros honorables ex presidentes Samper, Pastrana y Gaviria, en fin. Por lo menos, desde mi punto de vista el empobrecimiento desmedido no es algo favorable, aunque si piensa diferente lo respeto. Solo le propongo una invitación: pase por cualquier semáforo de la República de Colombia.

Pequeño pero lo tienenSi bien, nuestra apertura económica llega en los 90', desde ahí hemos sido devorados por los grandes monopolios. Solo recientemente, gracias al surgimiento de los indignados en Madrid y decenas de personas que protestaron en Roma, New York, Canadá, Chile, México, Argentina, Brasil, Uruguay, Ecuador entre otros, el movimiento ciudadano ha empezado a difuminar aquellos límites que nuestra propia mente ha ido alimentando a través de la historia por medio de discursos hegemónicos y sin fundamentos. ¡Hoy! una nueva esperanza hace escurrir mis lágrimas. Jóvenes dispuestos a cambiar el destino de una nación, a romper los esquemas de la avaricia corporativa, y, lo más sorprendente, dispuestos a exigir una verdadera democracia que por muchos años no ha sido la tiranía de la mayoría sino la de los pocos privilegiados. Razón por la cual me quito el sombrero. Es más, con tanto regocijo, estaría dispuesta a militar en el Partido Verde así nunca llegue a tener claro el destino político de mi país. Una vez más: ¡Gracias ciudadanos!, así no tengamos un ágora, somos una sola voz.

lunes, 11 de abril de 2011

La vida es un carnaval

Columnista Nibega.

En estos momentos estoy interesado en contar sobre una reciente movilización y todos sabrán a que hago referencia, por qué sería la primera pregunta y para qué la segunda.

Mi motivación es siquiera mostrar lo que sentí caminando por Cali junto a un gigantesco mar de jóvenes festejando su derecho a estar en contra, a movilizarse, a participar, a no dejarse silenciar y mucho menos controlar. Lo que espero yo es que lo disfruten y puedan reflexionar con mi forma de pensar con lo que yo creo que fue el carnaval contra la reestructuración de la ley 30 sobre educación.

Después de la introducción anterior, lo que busco es relatar las sensaciones, no necesariamente lo que ví o realmente sucedió. Como está amparado en la constitución Colombiana que promueve y protege las movilizaciones como forma de manifestar la inconformidad, y fue así como estudiantes, profesores, como principales afectados o posibles afectados, junto a demás ciudadanos interesados, protegidos y coaccionados por la policía, marchando, manifestándonos a modo carnavalesco. Fue una fiesta la que se construyó, a mi modo de ver, valga la aclaración muy a mi modo de ver, se celebró la participación del pueblo. Nunca me ha gustado tal denominación pero tampoco encuentro otra forma alterna de denominar a todos los ciudadanos, la comunidad podría ser, pero resulta ser no muy extenso.

Los marchantes quisieron mostrar la vitalidad de la juventud y la alteridad de la misma como ejemplo de que existe una reforma alterna a la que se busca hacer una reforma viva, joven, fácil. Pero no facilista, fácil a modo de ágil, ni ligera, pero tampoco sin fundamentos. Mostrar que el joven está vivo e interesado por lo que suceda con su presente y posible futuro y por tal ha de protegerle el Estado, no agredirle ni físicamente, ni económicamente, ni políticamente.

La voz proclamaba revisiones, diálogos, nunca, y repito y lo repetiré, lo repetiré, lo repetiré hasta el cansancio, NUNCA proclamó una marcha como un enfrentamiento. Está bien, acepto que se rayaron paredes y uno o más buses, pero en lo que a mí y a muchos nos parece, fueron unos cuantos, casi tres imbéciles, iletrados, irresponsables, cagones que nunca los amamantaron y durmieron con el perro en el patio y viven aún comiendo mierda. Pido perdón por el lenguaje, pero me exaspera que sean tan hijos de su madre, tan mejor continúo y cuento lo valioso. Sí, iletrados Santiaguinos que en vez de garabatear USC, grabaron, de manera "inteligente" como todas sus acciones "revolucionarias", UCS. A quién se le ocurre rayar una pared y aparte de eso, ¿RAYARLA MAL?

¿Por qué dije garabatear? Esto me lo pregunté, porque un grafitero no haría eso y un grafiti no es lo mismo que esos garabatos mal hechos, esa amorfía. Y por eso es que tan sólo fueron pocos, pues yo fui parte de los que paró a esos señores, para no continuar insultándolos, que rayaban paredes y gritábamos al unísono cuando oíamos explosiones, no sé si de papas bombas o simples tumbar ranchos como se les conoce. Por ahí me enteré y lo digo a modo de chisme, los de las explosiones fueron los de la Universidad Santiago de Cali y no la Universidad de Valle, que se comportó excepcionalmente y como salió en las pocas noticias y periódicos, Cali fue la ciudad con menos disturbios.

Concluyo ya, me despido invitando con mis avisos parroquiales a leer mis otros blogs aquí mismo en blogger, les deseo una buena tarde y aviso que este post fue a su salud.

La sociedad en la que vivimos.
http://nibega.blogspot.com

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