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miércoles, 19 de septiembre de 2012

El ejemplo del Koalambiano...

Columnista Carlos Herrera Rozo.

Minutos después de que el presidente de la República, Juan Manuel Santos, anunciara oficialmente el proceso de paz con la guerrilla de las Farc se pronunció el ex presidente Álvaro Uribe, quien manifestó su desacuerdo con el diálogo y lo calificó como "muy grave" para el país y lo ha descrito como "bofetada a la democracia". No sé todavía CÓMO CALIFICAR las "sesudas" intervenciones del Señor Uribe toda vez que, como mandatario, dejo mucho que desear. Fuera de favorecer la creación de los paramilitares, de enfrentar a la población civil para ocultar sus verdaderos propósitos, de rodearse de lo más corrupto de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, bien conocidas hoy por la opinión publica nacional, de gastar miles de millones de pesos en una guerra inútil que seguramente engordo los bolsillos de muchos de sus amigos con la compraventa de armas, de regalarle el país a las multinacionales y de arrodillarse ante el Poder Norte Americano para que no siguieran adelante con el prontuario levantado en su contra por la CIA:

Documento del Archivo Federal de Seguridad de EEUU de 1991 donde Álvaro Uribe aparece en el número 82 (ver) referenciado como hombre del cartel de Medellín y amigo de Pablo Escobar, quien aparece en el número 79. Publicado hasta el 2004 por la Universidad George Washington (ver documento completo).

Caricatura del MatadorEn el libro Los Jinetes de la Cocaína escrito en 1987 se explica el origen del narcotráfico en Colombia y las familias que le dieron origen. En esta obra pueden ver que Álvaro Uribe Sierra, padre de Alvaro Uribe Vélez era un reconocido NARCOTRAFICANTE PEDIDO EN EXTRADICION POR LOS EE.UU y asociado al Clan Ochoa (vea el capitulo 3) además de los nexos con Pablo Escobar Gaviria quien construyo unas casitas y dono unos arbolitos cuando era alcalde de Medellín el ex presidente Alvaro Uribe Vélez (descargar el libro completo) Todo ello nos lleva a preguntarnos ¿A qué compromisos llego Alvaro Uribe Vélez con el Gobierno Norte Americano para que le dejaran en paz y no seguir con ello los pasos de el ex presidente Panameño Manuel Antonio Noriega?

Las actitudes del Ex presidente son, por decir lo menos, absurdas, anti-democráticas, faltas de ética y de toda lógica política. Es la rocambolesca actitud del titiritero para llamar la atención publica. Bien decía Miguel de Cervantes que, eso que a ti Sancho, te parece bacía de barbero me parece a mí el yelmo de Mambrino, y a otro le parecerá otra cosa. En esta confusión Uribe confundió las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado con los paramilitares y así continua….

La vida del señor Uribe es comparable a la del Koala. El koalambiano, el señor Uribe, parece feliz. Quizá lo es. Mírenlo: una monada. Y, sin embargo, podemos catalogarlo como el mamífero más lamentable del planeta. En ciertos aspectos, muestra rasgos que sugieren un alto nivel evolutivo: sus huellas digitales (un elemento raro en la naturaleza) son casi indistinguibles de las humanas, eso piensa él, pero, y eso también es raro, está en regresión. Evoluciona al revés. Cada generación es un poquito más imbécil que la anterior.

¿Han probado una hoja de eucalipto? es como las ideologías toxicas. No lo hagan. Es como Uribe y sus seguidores, correosa, tóxica y apenas proporciona alimento pero con la expresa función de embrutecer a quien la ingiera.

Hace unos veinte millones de años, el Colombiano, vivía en las selvas, alimentándose de hojas, plantas y animales muy diversos. Cuando el clima empezó a enfriarse, las selvas fueron reemplazadas por bosques de eucaliptos. Y aparecieron los Koalambianos. Con una ideología cada vez mas retrograda, como muchas ideologías hoy en boga. Muchísimas especies se extinguieron con la llegada del eucalipto y su nueva especie de mamífero. Otras buscaron nuevos lugares para establecerse o emigraron para salvar la vida. Escritores, Periodistas, Sindicalistas, campesinos y todo aquel ciudadano que no quisiera participar del nuevo orden.mOtros prefirieron adaptarse y conformarse con lo que se daba. Desde entonces, su vida ha ido convirtiéndose en una auténtica porquería.

Para arreglárselas con la nueva dieta neoliberalista impuesta por Uribe y digerir las hojas de eucalipto, el koalambiano desarrolló una especie de microbio mental que lo hizo propicio a la violencia. Pero eso lo hizo entonces, cuando poseía la inteligencia que puede esperarse de un mamífero. Ahora, el microbio se transmite por la vía más fácil, El Uribismo, y, a partir de los seis meses, y hasta que cumple con su existencia, el koalambiano pasa gran parte de su tiempo amorrado al lado de su padre, Alvaro Uribe, sorbiendo un tipo de excremento rico en microbios dañinos. En este caso, como en otros, la infancia define la vida.

Una vez adulto, el koalambiano puede dedicarse ya a masticar hojas de eucalipto. Dedica a ello unas cinco horas diarias. Luego necesita un trabajo de unas 18 horas para que actúe el microbio mental. El animalito es altamente irritable mientras come: ni se le ocurra tocarlo. También es irritable mientras digiere. Por ello, ni lo mire, se vuelve excesivamente violento. En eso se le va prácticamente toda la jornada: come, digiere y se cabrea. No hay tiempo para más, o si, para mandar eliminar a sus semejantes.

Caricatura del MatadorLa dieta de eucalipto, léase Uribismo, muy pobre en proteína y en cualquier otro elemento nutritivo, ha provocado un progresivo empequeñecimiento del cerebro. Los fósiles demuestran que, antes, en la época selvática, el cráneo del Colombiano estaba lleno de masa cerebral. Ahora, el cerebro del Koalambiano es como una nuez pequeña, con dos lóbulos desconectados entre sí, flotando en fluido. El koalambiano viene a pesar entre 50 y 90 kilos. Su cerebro supone el 0,2% de esa masa corpórea. Si el humano hubiera seguido la tendencia regresiva del koalambiano, ahora, en lugar de poseer un cerebro de 1,4 kilos, tendría uno de 100 gramos. Aún hay tiempo para conseguirlo. Sólo es cuestión de perseverar.

No creo que haga falta comer todos los días medio kilo de hojas de ideología toxica, como el koalambiano, para convertirse en un imbécil. Quizá sea posible conseguir el mismo efecto con unas cuantas ideas, masticadas durante años y años. Se podría empezar con un par de conceptos básicos, patria y nación, tan correosos, tóxicos y carentes de proteína como el eucalipto. Al cabo de un cierto tiempo, más o menos largo, según los casos, el aspirante a koalambiano nota los efectos iniciales: una sensación de pertenencia intensa a un grupo, y de diferencia respecto a otros grupos. El siguiente paso será una inefable sensación de superioridad respecto a otros grupos. Lo principal ya está hecho.

Pero no hay que conformarse con eso. Es necesario encontrar un equivalente al microbio que el koalambiano chupa: las malsanas secreciones de su padre ideológico. Ahí nos valdría, quizá, algo más tenue que un concepto. Como, por ejemplo, lo que algunos llaman "fidelidad ideológica". Recuerden, sobre todo, que no hablamos de principios, ética, o moral: si se tuviera de eso, resultaría casi imposible convertirse en koalambiano. No, aquí nos referimos a esos prejuicios sectarios que nos llevan a votar a un partido, o a comprar un periódico, o a ver una cadena de televisión, con un único fin: que refuercen nuestros prejuicios; es decir, que nos mantengan firmes en el punto de partida y no intenten inocularnos la funesta manía de pensar.

Cuando, para nosotros, los buenos sean siempre los mismos y lo hagan siempre bien, y los malos sean siempre los mismos y lo hagan siempre mal; cuando nos moleste la duda; cuando seamos incapaces de percibir nuestra propia ignorancia; cuando nuestro mecanismo mental se limite a conjugar el "yo", el "nosotros" y el "ellos", lo habremos conseguido. Basta ponerse a ello. Vocación no nos falta.

Desde aquí apoyo al Presidente Santos para seguir adelante en la pacificación del país, mediante el diálogo constructivo, oyendo al legítimo contradictor y llegando a acuerdos que hagan posible una verdadera convivencia entre Colombianos. A veces es mejor que califiquen tu prudencia de timidez, tu sabiduría de pereza, tu estrategia de debilidad; es preferible que un enemigo sabio te tema por tu sabiduría y rigor a que los “amigos necios” te elogien o te vilipendien. Es este el concepto que tenía Tito Livio sobre la opinión de algunos “patriotas”; para él un cuerpo enfermo es más sensible al dolor que uno sano; un país desesperado elegirá una solución extrema ante un trastorno menor: De eso se aprovecho Uribe Vélez para llevar al país a la violencia inimaginable que se padeció bajo su gobierno.

sábado, 1 de septiembre de 2012

A propósito de los acuerdos de paz

Columnista Carlos Herrera Rozo.

A propósito de los acuerdos de PazHace días me hice el propósito de no volver a escribir sobre temas de la actualidad colombiana, quizás equivocadamente, pero fundada mi decisión en los artículos de prensa y, fundamentalmente, en los comentarios soeces y desproporcionados, de los ciudadanos que los firman. No se dan cuenta que esa actitud descalifica, ética y moralmente, aun llevando razón, a quienes los suscriben. Pero debemos de convenir que su actitud es el reflejo de una política de desinformación, de desconocimiento de las instituciones que nos rigen, de ignorancia supina sobre los manejos del poder, de miedo a lo que ocurre a lo largo y ancho del país, de sometimiento a los dictados de la violencia, de incredulidad ante la ineptitud o la complacencia de los jueces, de sometimiento a quienes utilizando los medios de comunicación narcotizan a los ciudadanos falseando la verdad creando paraísos y nirvanas donde solo existe odio, resentimiento, fanatismo y desdén por el otro que piensa diferente, sirviendo, a contra pelo de la opinión pública, a quienes quieren imponer, desde la caverna, el pensamiento único, que les permita obrar a sus anchas incumpliendo los principios que han jurado defender.

Hoy, después de las lecturas de los diarios y de los comentarios anexos, sobre los temas motivo de esta nota, “Los Acuerdos de Paz” entre el gobierno del Presidente Santos y las guerrillas de las FARC y el ELN . me propongo llamar la atención de los ciudadanos, especialmente de los jóvenes, en aras de las buenas maneras, de la reconciliación entre los colombianos, apostando por salvaguardar los principios fundamentales de nuestra Carta Magna, de modo significativo en lo referente a la libertad de expresión, fundamento sin el cual, la democracia no es posible. Nada agregamos cuando afirmamos que el fallo es del sistema político y, menos aun, cuando señalamos con el dedo a nuestro legitimo contradictor, al opositor, sea este comunista, fascista, liberal o conservador. Debemos comprender que la disposición al desacuerdo, al libre disenso, así se lleve a extremos fastidiosos, es la columna vertebral de una sociedad abierta. La democracia exige, para no naufragar en el marasmo de las opiniones hechas, de la existencia de individuos que se opongan a la opinión de las mayorías, porque una democracia de consensos, como el frente nacional, o de pactos permanentes entre partidos políticos para repartirse el poder, no será una democracia que perdure mucho tiempo.

Entiendo que a las comunidades les resulta más sencilla la vida cuando todos parecen estar de acuerdo sobre su gobernabilidad, lejos de ideas reformistas por buenas que ellas sean, en aras de salvaguardar las convenciones y las formas de convivencia, optando por rechazar al disconforme. Pero también tenemos que aceptar que la vida, desde esa perspectiva restringida, será menos activa y poco satisfactoria. Quien observe con detenimiento las sociedades, las naciones en que su actividad democrática natural se ha detenido, como la nuestra, gracias a la violencia mantenida a lo largo de más de cincuenta años, vera que sus instituciones se han desintegrado y que el caos reina para satisfacción de unos pocos que medran a costa del sufrimiento general de los ciudadanos para los cuales gobiernan. Es el precio que se paga por acallar la voz de los disconformes, aceptando luego, en silencio, un círculo cerrado de opiniones y de ideas en el que nunca se permite la voz de la oposición, ni para escuchar el grito desgarrador del silencio impuesto por la fuerza. Me dirá, algún avispado lector, que no es el caso colombiano, solo debo afirmar que, aparentemente las personas siguen siendo libres de decir lo que les venga en gana, pero cuando sus opiniones se apartan de lo que dice el statu quo, son apartadas y marginadas de la sociedad, cuando no, asesinadas u obligadas al exilio. Los ejemplos de este proceder son múltiples en el país, y si no nos proponemos con seriedad y rigor constitucional en conseguir la paz continuaremos alejándonos de la realidad que nos acucia y permitiendo que la sangre de nuestros compatriotas se siga derramando y el presupuesto que debería servir para mejorar la vida de todos los ciudadanos desperdiciándose en una guerra inútil.

Creo que los ciudadanos en general, los intelectuales y los jóvenes en particular, están en mora de participar activamente en la vida política de la nación. No podemos aceptar “el no me importa la política”, porque es dejar en manos de desaprensivos la forma en que debemos gobernarnos, la forma en que debatimos nuestros intereses comunes, el problema no es, ni se centra en saber, si estamos o no de acuerdo con un acto legislativo sino en la forma en que se debate y los actores interesados o no en que salga adelante. Es asombroso observar como las sociedades han ido aceptando, sin protestar, la invasión indebida de sus derechos personalísimos, por no hablar de la invasión de Irak, el racismo, la homofobia, las diferencias de clases, etc. En el siglo pasado los intelectuales fueron la voz en defensa de las libertades: se identificaron con las protestas contra el abuso de poder por parte del estado secundados por los jóvenes que exigían un cambio de las instituciones que consideraban caducas y alejadas de la realidad social a las que se aplicaban. Hoy, tanto unos como otros, quizás sometidos por el miedo, hablan y escriben a contrapelo de lo que ocurre en las sociedades avanzadas. Los ciudadanos en general, los intelectuales y los jóvenes en particular no deben olvidar que si renuncian a la política activa abandonan a la nación en manos de políticos corruptos, de funcionarios mediocres y venales, y al vaivén de los intereses desmedidos de las multinacionales y de los grupos de presión. Por lo mismo no debemos abandonar el desafío de la renovación tanto de las instituciones cuando la costumbre lo demanda como de la clase política existente cuando sus principios y valores lesionan el interés general.

A propósito de los acuerdos de PazEl disentir, la disconformidad, la disidencia, la oposición siempre han sido obra de mentes jóvenes y renovadoras. Para corroborar este aserto basta con mirar las páginas de la historia: La revolución Francesa, La revolución Americana, La independencia de América del Sur, La revolución de Octubre, el New Deal, la Europa de la posguerra, el movimiento del 68, fueron movimientos liderados por jóvenes. Frente a los excesos del poderes más probable que los jóvenes los afronten y exijan su solución, que se resignen a ser sometidos y a acallar sus conciencias. Pero, como ocurre hoy día, también, debido mas a la desinformación y a la persistencia de los desarreglos sociales, que se sometan más que sus mayores a caer en el apoliticismo desviando sus intereses hacia cosas superfluas, o a aquellas otras que llaman su atención y que llenan intelectualmente el espacio vacío que les deja la política, como las ONG, Green Peace, médicos sin fronteras, etc., con la disculpa de que, “la degradación política no es cosa nuestra”. No son conscientes de que la sociedad en que viven, las instituciones que se ha dado solo podrán seguir existiendo en la medida en que su compromiso con la gestión de la cosa pública no decaiga.

Todo lo que tiene el ciudadano para defender el interés general son las elecciones a los consejos municipales, a las asambleas, a los cuerpos legislativos y al ejecutivo. Son estos los únicos medios que poseemos para convertir la opinión ciudadana en acción ejecutiva dentro de la ley para poder convivir en paz y armonía. Por todo ello es fundamental la garantía de las libertades ciudadanas, en especial, aquella que defiende la libertad de expresión, la expresión del legitimo contradictor. El fracaso de la democracia trasciende las fronteras y nos muestra ante extraños como fieras en un estado fallido. Jóvenes, que no sea ese nuestro destino, actuemos siempre en política como si estuviéramos frente a una catástrofe inminente: Espíritu crítico, imaginación permanente y voluntad de acción ejecutiva. Para salir del subdesarrollo necesitamos leyes nuevas, sistemas electorales diferentes, participación activa de todo el espectro político: Liberales, conservadores, comunistas, socialistas, fascistas, socialdemócratas, etc., restricciones efectivas a los grupos de presión, legislar con rigor la financiación de los partidos políticos, encontrar los medios legales para que las autoridades elegidas o no respondan por sus acciones ante la ley y ante los ciudadanos a quienes se deben y que son en ultimas quienes con sus impuestos les pagan.

El encabezamiento de esta nota indicaba que íbamos a hablar de LOS ACUERDOS DE PAZ No lo he hecho, porque es un tema, hoy y ahora, privativo del ejecutivo. Es el presidente quien deberá ir poniéndolo en conocimiento de los ciudadanos y de los cuerpos legislativos; de los cuerpos de seguridad del estado y del poder, judicial en la medida en que avancen las negociaciones. Sí he hablado de las causas que dan lugar al extravío de algunos ciudadanos empeñados en continuar inflando sus cuentas bancarias con el sostenimiento de la guerra y al peligro que entraña el desconocimiento del derecho constitucional, de la libre expresión dentro del arco social y parlamentario. Los jueces no están para judicializar la política ni para encubrir a los corruptos sino para hacer respetar la ley y perseguir a los criminales. independientemente de quienes ellos sean; Los ex presidentes de la Nación para apoyar las medidas que adopte el ejecutivo y guardar el debido silencio en un tema tan trascendental como el que hoy se discute en beneficio de todos los colombianos; el Parlamento para ayudar a buscar cauces por los que rápidamente progresen las negociaciones y se apliquen sin dilación salvaguardando los principios constitucionales vigentes Todos ellos serán más efectivos, y le sirvieran mas a la nación y a la democracia, si dedican todos sus esfuerzos en conseguir la paz.

Los colombianos lo que realmente desean es que el gobierno del señor Santos abandone la política de guerra abierta de su antecesor y abra canales que permitan el entendimiento entre los colombianos; que dedique más tiempo a buscar un modelo económico diferente al impuesto desde Washington y que sea más acorde con los intereses sociales de todos los colombianos; que se evite, cumpliendo con la constitución y la ley el total DESCUADERNAMIENTO DEL PAIS, la perdida de los valores democráticos, para conseguir, mediante el esfuerzo mancomunado de todos los colombianos, sin excepciones de ninguna índole, un país viable, dejando de pertenecer, con ello, al grupo de países fracasados, donde actualmente figuramos, en los anales de la geopolítica mundial.

Hoy, visto lo visto, los ciudadanos tenemos que organizarnos en asociaciones efectivas y rodear sin fisuras al ejecutivo en la consecución de los acuerdos de paz que nos permitan acceder, por derecho, en las decisiones que afecten la vida comunitaria. Ello requiere la exigencia irrenunciable de un cambio fundamental en las estructuras institucionales. Leyes nuevas que le permitan al ciudadano una mayor participación democrática en las decisiones que afecten a la sociedad. Los jóvenes y los intelectuales tienen la obligación de encabezar esta cruzada.

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